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miércoles, 25 de julio de 2012

La Vitamina E – un resúmen


La vitamina E es una vitamina liposoluble (soluble en grasas) con propiedades antioxidantes. El término “vitamina E” representa en realidad un grupo de ocho tocoferoles diferentes. Estos son lípidos compuestos solubles que son sintetizados por las plantas y que se requieren por la mayoría de los animales, incluyendo los seres humanos. De ellos, la forma natural con la mayor actividad vitamínica es el d-alfa-tocoferol.

Las ocho formas diferentes (isómeros) de vitamina E son alfa-, beta-, gamma- y delta-tocoferol y alfa-, beta-, gamma- y delta-tocotrienol. El alfa-tocoferol es la forma más activa en los seres humanos. A menudo, la dosificación y las recomendaciones dietéticas de la vitamina E se expresan en equivalentes del alfa-tocoferol (ATEs) para tomar en cuenta las diferentes actividades biológicas de las diversas formas de la vitamina E, o en unidades internacionales (UI), que comúnmente son utilizadas en las etiquetas de alimentos y suplementos. El factor de conversión es de 1 miligramo de un ATE = 1,5 UI.

Algunos expertos creen que la suplementación con la vitamina E en su forma alfa-tocoferol, en lugar de gamma-tocoferol, podría ser la culpable de los efectos negativos aparentes o de la falta de efectos que se han descrito en la literatura médica. Se cree que la gamma-tocoferol tiene más efectos antioxidantes que el alfa-tocoferol. Como el consumo de alfa-tocoferol reduce el nivel de gamma-tocoferol en el cuerpo, podría reducir la eficacia de esta forma de vitamina E. Se justifica investigación adicional en esta área.

Los alimentos que contienen vitamina E incluyen los huevos, los cereales fortificados, las frutas, los vegetales de hoja verde (como la espinaca), la carne, los frutos secos, el aceite de frutos secos, la carne de ave, los aceites vegetales (maíz, algodón, cártamo, soja o soya, girasol), el aceite de argán, el aceite de oliva, el aceite de germen de trigo y los granos enteros (integrales). La cocción y el almacenamiento podrían destruir parte de la vitamina E en los alimentos.

En base de sus propiedades antioxidantes, la vitamina E se ha propuesto a menudo para la prevención o el tratamiento de numerosas condiciones de salud. Sin embargo, fuera del tratamiento de la deficiencia de vitamina E (que es rara), hay pocos usos medicinales claramente comprobados que apoyen la suplementación con vitamina E más allá de la cantidad diaria recomendada. Sin embargo, hay investigaciones en curso sobre su uso en numerosas enfermedades, sobre todo en el cáncer y en las enfermedades del corazón.

Para obtener más información acerca de la vitamina E, por favor visita nuestroDiccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 29 de abril de 2012

Pon tu plato en forma: ¿Qué es una dieta balanceada?

 
Marzo es el mes de la nutrición. Por eso, en vidaysalud.com queremos darte algunas recomendaciones para que tu dieta sea balanceada, sabrosa y saludable, en la que abunden esos alimentos que tanto te gustan sin que falten todos los nutrientes que necesitas para sentirte bien y vivir más y mejor.

Comer es un placer y una necesidad. Tu cuerpo necesita nutrientes para poder desarrollarse y funcionar correctamente, pero hay alimentos que cuando los comes en exceso pueden causar malestar y enfermedades, sino en el momento, a largo plazo.

Por eso, lo ideal sería que esas comidas que tanto te agradan sean las mismas que tu cuerpo necesita, aunque frecuentemente, ocurre lo contrario. Sin embargo, no es tan difícil cambiar este hecho y, la buena noticia, es que sólo depende de ti: “pon en forma tu plato”, como dice el lema de la Academia Americana de Nutrición y Dietética (antes conocida como Asociación Americana de Dietética) para el mes de la nutrición de este año, que se celebra en marzo desde 1973 (aunque hasta 1980 era sólo una semana).

Imagínate que tu comida favorita es la pizza o las hamburguesas. Si comieras pizza o hamburguesas todos los días, tu cuerpo estaría recibiendo siempre los mismos nutrientes y le faltarían otros. Además, la pizza tiene muchos carbohidratos y las hamburguesas mucha grasa, dos componentes que fomentan la obesidad, la diabetes y todas las complicaciones asociadas a estas condiciones.

¿Debes dejar de comer pizza, hamburguesas o esas comidas que tanto te gustan? Pues no. Uno de los errores más frecuentes a la hora de pensar en una dieta saludable es creer que todo lo que te gusta está prohibido. Por el contrario, la idea es que la comida siga siendo placentera, pero que también te permita sentirte bien, ahora y en el futuro, de modo que sea realmente la disfrutes.

Entonces, la regla número uno para lograr una dieta balanceada es que tengas en claro que cambiar no es limitar sino, por el contrario, abrirse a nuevascombinaciones de colores y sabores que pueden resultar igualmente exquisitas.

Regla número dos: no pretendas que el cambio se produzca de un día para otro, como por arte de magia. Hay cosas que son cuestión de paladar, si alguna vez has hecho alguna dieta estricta lo sabes perfectamente. ¿Cuánto tiempo te tomó recuperar el peso que habías perdido?

De hecho, no te será muy difícil poder mantener una alimentación balanceada. Por el contrario, una vez que estés convencido de que sumas y no que limitas, lo siguiente es ir incorporando nuevos ingredientes poco a poco, para que el paladar se vaya acostumbrando lentamente. ¡Veras cuánto cambias!, ¡más rápido de lo que te imaginas!

¿Pero qué cosas son las que debes ir agregando o las que no deberían faltar en tu dieta? Guarda ese libro de postres y la guía sobre como cocinar las mejores pastas. Ahora debes conocer un poco más acerca de los alimentos en general, qué nutrientes nos proporcionan y cómo seleccionarlos para mantener la salud y el buen gusto.

Los nutrientes principales que los distintos alimentos le aportan al cuerpo son: vitaminas, proteínas, carbohidratos o azúcares, grasas, fibras, minerales y ¡agua!No se te olvide agregar el agua a tu dieta. Haz la prueba: la próxima vez que sientas hambre, prueba tomar un vaso de agua. Si se te pasa el hambre, era sólo sed, que muchas veces se confunde con ganas de comer.

En cuanto a los alimentos, las frutas y las verduras son las que deberían ocupar el primer lugar en tu plato, ya que son bajas en calorías y están llenas de nutrientes como vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra (procura comer un mínimo de 5 porciones diarias).

Como fuente de fibra, también puedes elegir los alimentos integrales, como el arroz y otros granos enteros, o los panes hechos con salvado de trigo o harina integral, que son más saludables que los productos elaborados en base a las harinas refinadas.

Otro tema sumamente importante a la hora de pensar en la dieta son las grasas, que tienen mala fama pero son necesarias para la nutrición del cerebro, el corazón, el cabello, la piel y las uñas. Sólo que hay distintos tipos de grasas y algunas son más saludables que otras. Las recomendables son las que provienen de las plantas, como el aceite de canola, de oliva o del maní, y de las nueces, de las almendras y de las semillas. Los pescados también tienen ácidos grasos saludables, como el omega-3 y el omega-6.

Por el contrario, debes tener cuidado con las grasas saturadas que provienen principalmente (aunque no exclusivamente) de los alimentos de origen animal, como la carne roja y la leche entera, y también debes evitar las grasas trans que se encuentran en los productos procesados con aceites vegetales parcialmente hidrogenados, como las margarinas, las galletitas, las donas y las comidas fritas.

Con respecto a las proteínas, son importantes porque, junto con los carbohidratos, le dan energía a tu cuerpo y le permiten desarrollar las células, los tejidos y órganos con normalidad. Si no tienes suficientes proteínas, por ejemplo, se puede demorar el crecimiento, se reduce la masa muscular y se puede debilitar tu sistema de defensas, por ejemplo.

Ahora bien, una de las principales fuentes de proteínas son los alimentos de origen animal, y acabamos de decir que estos tienen ese tipo de grasas que hay que evitar. ¿En qué quedamos? Pues en encontrar el equilibrio justo, servirse porciones pequeñas y no excederse.

Además, puedes obtener proteínas de otras fuentes, como de los frijoles (habichuelas) o de las leguminosas como los garbanzos, y las lentejas, o de las nueces y las almendras y de los productos de soja o soya. Pero es mejor que evites estos productos si tienen azúcar agregada o si están fritos.

En el grupo de las proteínas también se encuentran la leche, el queso y los lácteos en general, que son más conocidos por su aporte de calcio que mantiene los huesos fuertes y sanos. Además, como decíamos antes, también tienen el tipo de grasas que hay que consumir con moderación (pero puedes seleccionar los bajos en grasa o desgrasados). Otras fuentes de calcio que puedes incluir en tu dieta son los vegetales de hojas verdes, las coles, el hinojo, los espárragos, los champiñones y los frijoles (habichuelas).

Por otro lado, recuerda que la forma en que cocinas los alimentos también es importante. Procura evitar las recetas que requieren que frías los alimentos. Selecciona las comidas horneadas, frescas o cocidas al vapor. Y recuerda no excederte ni con la sal ni con el azúcar, ya que ambos ingredientes, en general, están presentes en la mayoría de los productos y no es necesario agregarles más.

Ten en cuenta que el exceso de sal puede contribuir a la presión arterial alta mientras que consumir demasiada azúcar (especialmente si es refinada no es saludable) además de que contribuye a la obesidad y al desarrollo de la diabetes. Para reemplazar la sal, puedes agregar una variedad de condimentos, existe una variedad increíble y con una pequeña pizca puedes cambiar tus comidas. Para endulzarlas, en cambio, existen distintos endulzantes naturales y artificiales que puedes usar en lugar del azúcar tradicional.

En conclusión: Simplifica la dieta, no te compliques con recetas que no entiendas, sólo agrégale colores al plato y muchos vegetales. Come porciones de tamaño moderado y disfruta tus comidas. Además, si puedes, procura comer acompañado y préstale atención al hecho de que estas comiendo, piensa en los sabores, los aromas y la textura de los alimentos (una buena idea es apagar el televisor y la computadora, suelen hacer que comas en exceso sin darte cuenta).

Por último, no te olvides del ejercicio, que también debe ser parte de una rutina saludable. Considera incorporar las actividades que te agradan como si fueran un ingrediente más de tu dieta.

¡Anímate!, puede ser divertido y seguro será muy conveniente y más saludable, si poco a poco vas logrando que tu plato se ponga en forma

Tomado de Vida y Salud

martes, 20 de diciembre de 2011

¿Es posible perder peso comiendo más?

Foto tomada de internet

Si te dijera que sí, ¿lo creerías? Puede que suene a una promesa falsa, pero es posible. La clave está en lograr sentirte satisfecho/a con menos calorías. Para eso, debes incorporar a tu dieta alimentos con “baja densidad energética”. Para entender de qué se trata este concepto, no dejes de leer este artículo que puede cambiarte la perspectiva sobre cómo adelgazar comiendo sanamente.

¿Qué es densidad energética cuando se trata de alimentos? En palabras sencillas, se trata de las calorías (energía) que se encuentran en cierta cantidad de comida o en ciertos alimentos. Cuando un alimento tiene “alta densidad energética”, significa que aunque comas sólo un poco, estarás consumiendo muchas calorías y de paso, no te sentirás satisfecho/a. Esto, lleva a que comas más y a que tu plan de perder peso se vaya por la borda.

Por eso, si quieres perder peso o adelgazar, la clave es que comas más alimentos con baja densidad energética. De esa manera, podrás comer más, llenarte más y consumir menos calorías. Los resultados de esta ecuación no fallan: la balanza estará a tu favor y perderás los kilos o libras que deseas.

¿Cómo puedes saber cuáles alimentos tienen alta densidad energética y cuáles baja?
  • Los alimentos de alta densidad energética o mayor contenido calórico son las harinas blancas refinadas (pan blanco, pasta, pasteles), carnes y quesos procesados, dulces y caramelos; helado, papitas fritas y otras botanas o “snacks” de paquete como doritos, cheetos, etc. Es decir, toda la comida chatarra que tiene poco valor nutricional y en cambio, si se queda en tu cuerpo para hacerte ganar peso.
  • Los alimentos de baja densidad energética, por su parte, son los que siempre he recalcado aquí que son los mejores: frutas, verduras, pescado, avena, granos enteros, productos lácteos bajos en grasa, soya y frijoles (habichuelas), entre otros.
Estos alimentos de baja densidad energética tienen dos componentes principales que juegan a su favor.
  • Agua. Muchas frutas y verduras tienen más del 50% del contenido de agua, lo cual les da volumen pero significa pocas calorías.
  • Fibra. Los granos enteros y otras legumbres y frutas tienen mucha fibra, es decir que toman más tiempo para ser digeridas y te dejan satisfecho/a por más tiempo.
Otro ejemplo que se usa con frecuencia para que entiendas la diferencia, lo usan nutricionistas registrados del Mayo Clinic: ¿qué se te apetece más, una taza de uvas pasas o una taza de uvas convencionales? Si quieres saber cuál es mejor para ti, ten en cuenta: una taza de uvas pasas tiene 434 calorías, mientras que una taza de uvas tiene solamente 104. ¿Con cuál te quedas?

A la hora de usar este concepto de densidad energética, toma nota, para que incluyas esto en tu dieta diaria:
  • Vegetales. Incorpóralos como parte de la salsa de tus pastas, en tus sándwiches, como botana, pasabocas o snack; haz que sean lo que predomina en tu plato.
  • Frutas: cómelas solas, mejor que en jugo y selecciona mejor las frescas. Agrégalas a tu menú diario como postre o acompañamiento. También son una excelente opción para picar algo entre comidas.
  • Carbohidratos. Son necesarios, pero elígelos bien. Opta por los granos enteros (integrales): pan, arroz y pasta integral, cereal de granos integrales.
  • Proteínas. Incluye aquellos alimentos altos en su contenido pero bajos en calorías como el pescado, las legumbres (frijoles, lentejas) y pollo sin piel.
  • Lácteos: elige los bajos en grasa.
  • Grasas. Las nueces y el aguacate contienen grasas buenas para la salud. Controla las porciones, ya que más de una porción pequeña tiene muchas calorías. Cocina tus alimentos con aceites saludables como el de canola.
Muchas personas que empiezan a incorporar los alimentos de baja densidad energética, como frutas y verduras a su alimentación, se quejan de que les da hambre más seguido. Desde luego que es importante siempre agregar proteína o alguna grasa saludable (en pequeña cantidad) a la ensalada de vegetales o frutas. Por ejemplo, agrega pollo sin piel a tu ensalada, ponle un poco de hummus (crema hecha con garbanzos típica de la cocina griega) o aguacate a tu porción de brócoli o acompaña las frutas con un poco de mantequilla de maní (crema de cachuate) o requesón.

Comiendo de esta manera, vas a ver cómo con paciencia y constancia, lograrás los resultados que esperas: perder peso y tener una vida más sana. En www.mypyramid.gov puedes darte una idea de las calorías que necesitas al día.

Y no te olvides de acompañar una alimentación sana y balanceada con un buen régimen de ejercicios. ¡Buena suerte!

Tomado de Vida y Salud

lunes, 17 de octubre de 2011

¿Alivian las tabletas de soya (soja) las molestias de la menopausia?

Los calores nocturnos, los problemas para dormir, los cambios de humor, la fragilidad en los huesos y la resequedad vaginal son algunos de los cambios y las molestias que se asocian con la menopausia. Por eso, muchas mujeres desean y necesitan ayuda para aliviarlos. Para evitar las complicaciones y los riesgos asociados con los tratamientos de reemplazo hormonal, varias han preferido utilizar los suplementos de soya (soja), un producto que hasta hace poco se consideraba efectivo para las síntomas de la menopausia. Resulta que un estudio reciente desmiente su efectividad. ¿Qué hay de cierto?

Hace un tiempo, Marianela se despertó de pronto en medio de la noche cubierta de sudor. En aquel momento lo achacó a un mal sueño, pero cuando los sudores volvieron a repetirse unas cuantas noches después, hasta se rió de su inocencia… Comprendió entonces que había comenzado “el cambio”, esa etapa en la vida de la mujer en la que se reducen los niveles de estrógeno y de progesterona (las hormonas femeninas) y comienzan entonces los achaques que afectan a 8 de cada 10 de las mujeres que la atraviesan, en mayor o menor medida. Es la temida menopausia y su antesala, la perimenopausia.

Al igual que muchas mujeres, temiendo los efectos negativos de la tradicional terapia de reemplazo hormonal, Marianela optó por buscar alivio en suplementos naturales, entre los que se encuentran las tabletas de isoflavonas de soja, una solución que ella consideró más natural y sin contraindicaciones.

La selección de Marianela cuenta con el respaldo de una parte de la comunidad científica. Que la soja (soya) resulta efectiva y segura es la conclusión a la que llegaron varios doctores españoles en una revisión de estudios presentados durante el III Congreso de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia celebrado recientemente en Granada. Según los informes, las isoflavonas de soya (soja) son eficaces a la hora de reducir los sofocos (calores) de la menopausia y pueden hacerlo hasta en un 80% si se toman en la concentración adecuada, unos 75 mg de isoflavonas de soja (soya) para ser exactos. Hay que tomarlos por medio de pastillas o preparados farmacológicos, ya que la cantidad de soja en la dieta e incluso en suplementos, no proporciona esta cantidad ideal para aliviar los síntomas.

Los científicos españoles concuerdan, además, en que las isoflavonas de soja (soya) tienen menos riesgos que la terapia hormonal sustitutiva y podrían reducir la aparición de fracturas (huesos rotos) causadas por la osteoporosis, así como prevenir riesgos cardiovasculares, según indica una investigación publicada en la revista Journal of Nutrition.

Sin embargo, no hay un consenso en cuanto a su efectividad. Un nuevo estudio publicado en Archives of Internal Medicine, concluye que las mujeres que tomaron a diario suplementos de soja durante dos años, no obtuvieron ninguna mejoría en sus síntomas en comparación con las que consumieron solamente un placebo. El estudio estuvo a cargo de investigadores del Centro de Osteoporosis de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami, Estados Unidos, y en él participaron 248 mujeres que habían llegado recientemente a la menopausia. Durante dos años, la mitad de ellas tomó 200 mg de isoflavonas de soya (soja) a diario mientras que la otra mitad tomo píldoras de placebo. Al final del estudio, las mujeres de ambos grupos, la mayoría de ellas hispanas, habían perdido la misma cantidad de densidad ósea en la columna y en la cadera, y registraron más o menos la misma cantidad de molestias, con la excepción de un ligero aumento del porcentaje de sofocos curiosamente en el grupo que tomó las isoflavonas de soja (soya).

¿Quién tiene la razón? Quizás sean necesarios nuevos estudios, no sólo para aclarar la controversia en torno a la efectividad de las isoflavonas de soja (soya), sino para encontrar métodos efectivos y poco riesgosos para el manejo de los síntomas. Mientras tanto, te recuerdo lo que sí puedes hacer para hacer más llevaderos los sofocos y otras molestias de la menopausia:

Limita tu consumo de las bebidas alcohólicas.

Consume más bebidas frías, en lugar de calientes como el café, o el té.

Ingiere comidas más pequeñas con mayor frecuencia, para reducir el aumento de calor corporal generado cuando se come mucho de una sola vez.

Incorpora a tu dieta mayores cantidades de alimentos altos en fibra y bajos en grasa.

No fumes.

Usa ropa de algodón ligera y vístete en capas para poder quitarte algo de ropa si los sofocos te sorprenden durante el día.

Mantén tu entorno fresco y bien ventilado y al igual que con las prendas de vestir, selecciona la ropa de cama de fibras naturales como el algodón o la seda en lugar de las sintéticas.

Trata de reducir tu nivel de estrés: camina a diario, baila, haz ejercicios de relajación o meditación o escucha música relajante. Busca cualquier medio a tu alcance para reducir el estrés que inevitablemente se produce en la vida diaria.

Sigue un plan de ejercicios de acuerdo a tu horario y tu estado físico. Lo más importante es que lo realices con regularidad.

No te olvides que es muy importante que consumas mínimo 1200 mg de calcio al día o el equivalente a cuatro porciones de alimentos que contengan calcio. Siempre es mejor que obtengas el calcio en tus alimentos porque obtienes otros nutrientes. Quizá sea necesario que tomes un suplemento de vitamina D. Pregúntale a tu médico. Idealmente chequeará tu nivel en la sangre primero para asesorarte.

Dale prioridad a tu vida sexual. Las relaciones sexuales frecuentes estimulan el flujo sanguíneo a la vagina y contrarrestan la resequedad que ocurre también debido a la menopausia.

Todas estas medidas te ayudarán a manejar mejor los síntomas y hasta a mejorar tu salud. Y no dudes en consultar con tu médico si los sofocos se hacen muy intensos o las molestias te impiden llevar una vida normal. Aunque la menopausia sea un proceso natural, no tienes que enfrentarlo sola, y mucho menos en medio de la controversia en torno a las isoflavonas de soya (soja). La calidad de tu vida es muy importante y aun en la menopausia tienes derecho a disfrutarla.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 8 de octubre de 2011

¿Ayuda el aceite de pescado a aliviar la depresión posparto?

Algunos estudios indican que el omega 3 que contiene el aceite de pescado puede ayudar a disminuir los síntomas de la depresión posparto. Por el contrario, otras investigaciones señalan que estos suplementos no hacen ninguna diferencia. Aquí te contamos más detalles sobre este debate para que estés mejor informada.

Tener un bebé es uno de los momentos más importantes en la vida de la mujer, pero no por eso todo es felicidad. Por el contrario, algunas desarrollan lo que se conoce como depresión posparto. Algunas mamás, tienen periodos fuertes de depresión luego del nacimiento del bebé con sensaciones negativas, como tristeza, culpa, nerviosismo y desinterés incluso hasta por el mismo niño.

La depresión posparto es diferente a la denominada “baby blues”, que es una depresión leve que afecta a alrededor del 30 por ciento de las mujeres embarazadas, que las hace sentir más sensibles que de costumbre pero que, en general, no interfiere en sus actividades y desparece luego de unas semanas.

Ante estos cambios en el estado de ánimo, algunos especialistas recomiendan consumir aceite de pescado, debido a que posee unos ácidos grasos denominados omega 3, que podrían ayudar a reducir los síntomas de la depresión posparto. Sin embargo, la evidencia científica existente hasta el momento sigue siendo contradictoria.

Mientras que algunas investigaciones afirman que las mujeres que han consumido el omega 3 presente en el aceite de pescado han tenido menos síntomas de depresión posparto, otros estudios no muestran mejoría entre las que lo han tomado y las que no. Asimismo, hay meta análisis, es decir, investigaciones que analizan y comparan distintos estudios sobre un mismo tema, que detectaron resultados variables.

Ante estos datos, la única certeza es que todavía siguen siendo necesarios nuevos estudios para probar si realmente el aceite de pescado logra reducir la depresión posparto. Mientras tanto, la mayoría de los especialistas coincide en que, consumido en cantidades apropiadas, y de preferencia a través de los alimentos naturales, el omega 3 es saludable tanto para la mamá como para el bebé.

Se le llama omega 3 a un grupo de ácidos grasos poliinsaturados que participan en algunas funciones importantes del cuerpo, como la relajación y la contracción de los músculos, la coagulación de la sangre, la digestión, la fertilidad, la división celular, el crecimiento y el movimiento del calcio y otras sustancias dentro de las células.

Entre los ácidos grasos principales en este grupo están el alfalinoléico (ALA), el eicosapentanóico (EPA) y el docosahexaenóico (DHA). El primero se encuentra en las semillas y los aceites vegetales (como los de canola, soja (soya) y lino), en verduras de hojas verdes, nueces y frijoles. Usualmente, éste se convierte en pequeñas cantidades de EPA y DHA luego de ingerirlo. Naturalmente, los ácidos EPA y DHA abundan en los pescados como el salmón, la trucha, las sardinas y el arenque. Asimismo, los omega 3 también pueden conseguirse como suplementos dietéticos que no deben consumirse sin supervisión médica.

Con respecto a los pescados, muchas embarazadas evitan comerlos por temor a la contaminación por mercurio, que puede ser dañina. Esto es cierto pero sólo para ciertos pescados grandes. Por eso deben evitar consumir, por ejemplo, pez espada, tiburón, blanquillo y caballa. Varias asociaciones y agencias están de acuerdo que comer hasta 12 onzas (que resulta un promedio de 2 comidas) a la semana de una variedad de pescado o marisco bajo en mercurio, es adecuado. Puede chequear con su agencia local. Algunos de los pescados bajos en mercurio de consumo frecuente incluyen el salmón, el atún en lata bajo en grasa, el bagre y los camarones.

La depresión posparto a veces necesita tratamientos con medicinas y apoyo terapéutico. Si notas que estás demasiado decaída, sientes que no estás en control o te sientes francamente deprimida después del nacimiento de tu bebé, no dejes de consultar con tu médico o con un especialista. Recuerda que tu bebé te necesita, así que debes cuidarte más que nunca. Si tienes dudas si necesitas ayuda, consulta con tu médico. La depresión posparto no se debe a una debilidad tuya, es una enfermedad que tiene tratamiento. Si te sientes mejor y con un estado de ánimo positivo, también podrás disfrutar más de esos fascinantes primeros meses de vida.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 3 de octubre de 2011

Alimentos saludables para tu corazón

Una forma sencilla de ayudar al buen funcionamiento del corazón – que hasta puede resultar muy agradable – es seleccionar alimentos saludables que no sólo te permitan mantener un peso adecuado sino también contribuyan a reducir la presión arterial y la cantidad de azúcar y colesterol en la sangre. En el mes de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, y para unirnos al empeño de mantenerlo sano, te ofrecemos una serie de consejos para sepas qué comer para cuidarlo y para que los compartas con tus familiares y tus amigos.

Las enfermedades cardiovasculares son las que más muertes provocan en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas que mueren por algún problema de este tipo cada año superan los 17,1 millones. Por eso, el 28 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, el objeto es promover los métodos que reduzcan al mínimo los factores de riesgo que pueden afectarlo, como el exceso de peso y la falta de ejercicio regular.

En VidaySalud.com nos sumamos a esta campaña mundial, y desde aquí te contamos cómo elegir alimentos que te ayuden a mantener un corazón sano y fuerte. Si recuerdas el plato sugerido por la Agencia de Medicamentos y Alimentos (conocida como FDA por sus siglas en inglés) en abril de este año, la mitad está compuesta por frutas y verduras y un cuarto por alimentos que contengan fibra, como arroz integral o pan de salvado. Asimismo, incluye una porción de productos lácteos y sólo un cuarto del plato está destinado a las carnes y proteínas de origen animal.

Uno de los factores importantes a la hora de seleccionar alimentos para proteger el corazón es mirar las etiquetas de los productos y corroborar las cantidades o proporciones de grasas, azúcar, sal o sodio y calcio. De todos estos componentes, debes elegir los que tengan menos grasas, azúcar y sal o sodio y más calcio, vitaminas y fibra.

También debes aprender a diferencias los distintos tipos de grasas. Evita los productos con grasas hidrogenadas o trans (un tipo de grasa en que los fabricantes transforman la grasa líquida en sólida), utiliza manteca sólo de vez en cuando y, cuando quieras usar aceite, elige los más saludables, como los de oliva y canola.

Además, ¡ten cuidado! Cuando leas las etiquetas, presta atención a las que adviertan “sin grasa” o “sin colesterol”. Aunque puedan parecer muy saludables, no siempre lo son. ¿Por qué? Muchas veces estos productos tienen un alto contenido de azúcar, no son bajos en calorías y pueden elevar tus niveles de triglicéridos (otras grasas) en la sangre.

La dieta mediterránea es un ejemplo de una alternativa saludable no sólo para el corazón sino también para la salud en general. Un artículo reciente publicado en la revista del Colegio Americano de Cardiología se refiere a un estudio que analiza los resultados de 50 investigaciones que la presentan como un “seguro de vida” para tener un corazón sano y la asocian con la disminución de la mortalidad a causa de enfermedades del corazón, diabetes tipo 2, obesidad y algunos tipos de cáncer.

En la dieta mediterránea predominan las frutas, verduras, cereales integrales y productos lácteos bajos en grasa. A diferencia de la dieta que seguimos en los países de América, sólo consumen carnes rojas de tanto en tanto y en pequeñas cantidades. En su reemplazo, comen pescados, aves, frutos secos y legumbres cada semana. Asimismo, en vez de los aceites de maíz, girasol o manteca, utilizan principalmente aceite de oliva. Por otro lado, el consumo de alcohol es (y debe ser) moderado.

Ahora que sabes todo esto, ¿por qué no renuevas tu alacena? Que nunca falten los ingredientes para un corazón saludable:
Frutas y verduras frescas o congeladas sin azucarar.
Alternativas lácteas y no lácteas bajas en grasas y no hidrogenadas.
Frutos secos y semillas crudas y variadas.
Aceites variados: de oliva, canola, nuez, cacahuate o maní y sésamo; aerosoles para cocinar sin materias grasas y sustitutos de grasas para hornear, como el puré de higos y la salsa de manzana.
Vinagres variados: arroz, vino rojo, balsámico, sidra de la manzana y frambuesa.
Hierbas, condimentos y especias de todo tipo: ¡deja volar tu imaginación!
Edulcorantes artificiales o sustitutos del azúcar, como la miel y la stevia.
Legumbres y cereales, de preferencia integrales, ya que son más saludables y contienen más fibras.
Panes y pastas de harinas integrales, de soja (soya) o maíz.
Salsas y conservas sin grasa o bajas en grasa y con la menor cantidad de sal o sodio posible.
Sopas y caldos bajos en sodio.
Comidas congeladas sin sal ni azúcar añadidas.
Carne, aves de corral y sustitutos de carne, sin piel y con poca grasa.
Pescados variados: como salmón, caballa, tilapia, trucha, arenques y atún.

Recuerda que el 80% de los infartos y de los accidentes cerebrovasculares (derrames cerebrales) prematuros pueden evitarse, entre otras cosas, con una dieta sana. Si la acompañas de una actividad física regular y evitas el consumo de tabaco o dejas de fumar, tu corazón, de seguro, estará más sano.

Y aun con estos cambios en tu estilo de vida, no dejes de controlar regularmente tu presión arterial, el nivel de azúcar en tu sangre y el nivel de lípidos o colesterol, que son de los principales enemigos del corazón.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Algunos suplementos nutricionales NO previenen el cáncer de la próstata


Cada año, 156 de cada 10,000 hombres en Estados Unidos recibirán un diagnóstico de cáncer de la próstata, la segunda causa de muerte por cáncer entre los hombres de todas las edades. Por ser tan común es importante detectarlo y combatirlo a tiempo. En la batalla contra el cáncer de la próstata se han utilizado todo tipo de métodos, incluyendo el de la prevención mediante suplementos nutricionales como el selenio, la soja (soya) y la vitamina E. Desafortunadamente, un estudio reciente desmiente la eficacia de estos suplementos a la hora de mantener a raya este tipo de cáncer.

Prevenir es mejor que lamentar, dice el refrán. Y siguiendo ese sabio consejo, los hombres han intentado mantener alejado a un mortal enemigo, el cáncer de la próstata, con un estilo de vida más saludable y tomando sustancias antioxidantes como el selenio, la vitamina E y otras como la soja, cuyas propiedades, se pensaba, servían para prevenir la enfermedad. Entre esos hombres está Eduardo, con antecedentes de cáncer de la próstata en su familia. Además de su multivitamina, toma diariamente cápsulas de selenio, de vitamina E y soja (soya) confiando en que lo protejan contra el cáncer de la próstata. ¿Está Eduardo en lo cierto?

Un equipo de investigadores en Canadá demostró que el uso diario, durante tres años, de vitamina E, selenio y soja (soya) no beneficia a los hombres como Eduardo con alto riesgo de desarrollar cáncer de la próstata. Esta conclusión se deriva de un estudio mucho más amplio realizado entre hombres sin grandes riesgos de desarrollar cáncer, y que tampoco encontró que el uso del selenio o la vitamina E sea efectivo para evitar el cáncer prostático.

La reputación benéfica de dichos suplementos se desplomó al efectuarse una reciente investigación dirigida por el doctor Neil Fleshner, coautor del estudio y jefe del Departamento de Urología del University Health Network, en Toronto. El equipo seleccionó al azar a 303 hombres para que tomaran diariamente, durante tres años, una dosis de una mezcla de los suplementos o un polvo similar sin efectos en el cuerpo (un placebo).

La combinación de suplementos a ingerir se determinó en las proporciones siguientes: 40 gramos de soja (un tercio de taza), 800 unidades internacionales de vitamina E (35 veces el nivel dietético recomendado al día) y 0.2 miligramos de selenio (cuatro veces la cantidad recomendada diariamente).

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viernes, 22 de abril de 2011

Los bebés y los insectos – ¿debes ponerle repelente de insectos a tu bebé?


Es divertido jugar afuera pero las picaduras de los insectos no son tan divertidas. Veamos lo que puedes hacer para proteger a tu angelito de las picaduras de insectos y qué es lo que no debes hacer si aún así tu bebé tiene la mala suerte de ser picado.
La mayoría de los repelentes de insectos contienen un pesticida que se llama DEET (N, N-dietil-meta-toluamida). Hay mucha controversia sobre si debes o no debes usar DEET en la piel de tu bebé. De hecho, la Academia Americana de Pediatría (APA) no lo recomienda para niños menores de 2 meses de edad. Tu mejor opción es preguntarle a tu pediatra. Aquí hay algunos consejos generales que pueden ayudar:
De acuerdo a los Centros para el Control de Enfermedades (la CDC, por sus siglas en inglés), ya que tu bebé cumpla 2 meses de edad por lo general es seguro utilizar productos que contienen DEET o Picaridín (que es similar al DEET, pero sin olor y menos irritante). Pero si prefieres no usar un repelente a base de DEET, la CDC también recomienda el aceite del eucalipto limón – pero pon atención: no es para niños menores de 3 años. Algunos pediatras también recomiendan los productos a base de la citronela o la aceite de soya (soja). Pero la mayoría de ellos está de acuerdo que los productos a base de DEET tienden a ser los más eficaces.
Una cosa que hay que tener en cuenta es que la concentración de DEET o Picaridín en el producto se relaciona  con la duración de la protección – o sea, cuanto tiempo mantendrá alejados a los insectos. Una dosis más baja no significa menos protección – sólo durará menos. Por ejemplo, un repelente con DEET al 7 por ciento va a mantener lejos a los insectos por aproximadamente 2 horas. En cambio, un repelente con DEET al 20 por ciento va a durar hasta 4 horas. Lo mismo puede decirse del picaridín, que está disponible en dosis entre 5 y 10 por ciento. Ni el DEET ni el picaridín son solubles en el agua, por lo cual el repelente sólo debe ser aplicado una vez al día. Es importante que no lo vuelvas a aplicar. Siempre que sea posible, es preferible aplicar el producto a la ropa de tu bebé, en lugar de en su piel.  Si es que decides aplicárselo en la piel, asegúrate de quitárselo con agua y jabón tan pronto entren a la casa. Si tu bebé está en el interior, es mejor mantener las ventanas y puertas cerradas y evitar el uso de repelentes.
Hay productos que combinan un protector solar y un repelente de insectos.  Cuando se trata de los bebés, es mejor evitarlos. Es mejor usar dos productos separados ya que así puedes aplicarle la protección solar más de una vez al día sin volver a aplicarle el repelente de insectos.
Aquí hay unos consejos para el uso de repelentes de insectos con DEET o Picaridin en tu bebé:
  • Úsalos sólo en las partes expuestas de la piel de tu bebé y, de preferencia, en su ropa. Nunca los apliques debajo de la ropa.
  • Evita aplicarlos en o cerca de los ojos, la boca o las manos de tu bebé.
  • A la hora de aplicárselos a tu bebé pon atención: si tiene una reacción en la piel, lávalo con agua y un jabón suave y llama a su médico.
  • Mientras le aplicas el repelente, quítale el biberón.  Y asegúrate de lavar la ropa u otros artículos que puedan tener repelente para que no se los meta a la boca.
  • Al igual que con los medicamentos y los materiales generales de limpieza del hogar, asegúrate de guardar la botella fuera del alcance de tu bebé.
  • Lava su piel tan pronto posible si se los aplicaste en ella.
Podrías optar por repelentes naturales, pero ten en cuenta que no son tan efectivos y que normalmente es necesario volver a aplicarlos cada 20 minutos.
Otros consejos que te pueden ayudar:
  • A los insectos les encantan las prendas oscuras o con estampados brillantes, o con flores, así que evítalos si es posible. Viste a tu bebé con ropa de color claro que lo cubra lo más posible, pero que no lo sobrecaliente.
  • Evita los jabones perfumados y las lociones perfumadas porque también atraen a los mosquitos y otros insectos.
  • Manténganse alejados de las aguas estancadas, los jardines de flores, los alimentos sin tapas – lugares donde congregan los insectos, especialmente al anochecer y al amanecer.
  • Considera poner un mosquitero sobre el cochecito, la silla o el corralito de tu bebé.
Estos consejos y medidas preventivas deben ayudar a prepararte para pasar un rato agradable al aire libre con tu bebé sin tener que compartirlo con insectos “mordelones”. ¡A divertirse y estar a salvo!
Tomado de Vida y Salud

viernes, 4 de marzo de 2011

Comer sin carne más a menudo: las fuentes alternas de proteína favorecen a la salud

Sin lugar a dudas, toda dieta sana puede ocasionalmente incluir un bistec o una chuleta; aunque quienes principalmente se alimentan con productos vegetales tienen niveles sanguíneos menores de colesterol y menos riesgo de enfermedad cardíaca, obesidad y diabetes tipo 2.

La edición correspondiente al mes de mayo 2010 deMayo Clinic Women’s HealthSource ofrece las siguientes alternativas para ampliar el repertorio de comidas sin carne:

  • Leguminosas y legumbres: las arvejas (chícharos), frijoles, lentejas y maní (cacahuates) pueden formar parte de muchos tipos de platos, desde fideo con verduras y legumbres cortadas hasta sopas, estofados, burritos y tacos.
    • Tofu: hecho con leche de soja cuajada, el tofu puede reemplazar a la carne en los revoltijos al estilo chino y cazuelas. Se lo puede marinar con anticipación o también se lo puede congelar, descongelar y desmenuzar para que tenga una consistencia similar a la carne molida.
  • Tempeh: esta pasta de soja (soya) fermentada viene en forma de torta y es masticable. Se lo puede freír, hornear o cocer al vapor; también es posible cortarlo en tajadas para preparar sándwiches a la parilla y en pedazos grandes o chicos para preparar pinchos, cazuelas y guisos.
  • Proteína vegetal texturizada: es hecha de harina de soja procesada o seca y se mezcla con agua o caldo para uso en recetas de cocina.
  • Seitán: es un derivado del gluten de trigo que se procesa para que parezca carne y, a veces, se lo conoce como pato o pollo “falso”. El seitán puede prepararse en casa, ya sea haciéndolo desde el principio o con alguna mezcla, y hasta comprarse listo para comer. Se lo puede agregar a guisos o se lo puede preparar al estilo stroganoff y a la barbacoa.
  • Quinua: este grano es una fuente proteica de alta calidad, pues contiene todos los aminoácidos esenciales. La quinua puede utilizarse igual que el arroz, en ensaladas y cazuelas.
  • Frutos secos y semillas: a pesar de que contengan muchas calorías, los frutos secos y semillas añaden proteína a las ensaladas, salsas y otros platos. Las mantequillas de frutos secos pueden reemplazar la carne en la preparación de sándwiches.

El consumir menos carne no significa preocuparse por no ingerir suficiente proteína. No es para una mujer difícil cumplir con las recomendaciones sobre el consumo diario de proteína (alrededor de 45 gramos) a través de la ingesta de una variedad de verduras, legumbres, leguminosas, granos y frutos secos. Los huevos y productos lácteos también son buenas fuentes de proteína.


Tomado de Vida y Salud