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sábado, 12 de mayo de 2012

6 consejos para ahorrar mientras comes rico y saludable

¿Te interesa comer saludable pero a la vez te interesa cuidar la economía de tu hogar? Haces muy bien. Puedes preparar los platillos que te agradan y les gustan a tus hijos y a tus familiares, logrando tu objetivo. Aquí te decimos cómo.

En estos días, debido a la economía lenta, todos estamos cuidando nuestras moneditas. Pero cuando se trata de cocinar no queremos sacrificar el sabor y la calidad de nuestros alimentos.  

Sigue estos consejos y ahorra en el supermercado.
  1. Planea con anticipación. Prepara el menú para la semana y haz una lista de las compras. Esto te evitará que compres alimentos impulsivamente que no necesitas. Y recuerda que es mejor que vayas sola.
  2. Compra al por mayor. Unas buenas opciones son los granos, pastas, salsa de tomate, nueces y frutas secas. El ahorro lo verás a largo plazo, pero ¡lo verás!
  3. Elige alimentos genéricos. El valor nutritivo es el mismo sea enlatado, congelado o en bolsa. No gastes tu dinerito en el lugar equivocado.
  4. No te olvides de los alimentos básicos. Una alimentación nutritiva y saludable incluye carbohidratos, proteínas, grasas saludables y agua. Entre los carbohidratos: el arroz moreno, los camotes (batatas) y la avena son buenas opciones y son baratísimos. En el grupo de las proteínas, los huevos, el pescado en lata, como el atún, el salmón y las sardinas son súper saludables y riquísimos. También las legumbres como las lentejas, los frijoles (las habichuelas), los garbanzos, etc. son cómodos, buenos para tu corazón y son altos en fibra, proteína, hierro y bajos en calorías.
  5. Obtén la tarjeta del supermercado. Algunas tarjetas hasta te dan dinero en forma de certificado una vez que has gastado una cantidad fija. Te toma 5 minutos y ¡es gratis! Y no te olvides de usar cupones.
  6. Visita los mercados de los agricultores y compra frutas y verduras de la estación. Verás que es fácil mantenerte saludable y tener tu presupuesto en orden. Por ejemplo, en el invierno compra: naranjas, manzanas, kiwis, espinacas y brócoli. En la primavera: uvas, mangos, fresas, sandia, papas (patatas), y zanahorias. En el verano, papas, tomates, aguacates (paltas), duraznos (melocotones). Finalmente, en el otoño: zanahorias, brócoli, peras, kiwis y melón son buenas opciones.
Tomado de Vida y Salud

martes, 21 de febrero de 2012

¿Tienes que olvidarte del pan cuando haces dieta?

Has intentado bajar de peso una y otra vez, pero no tienes éxito y no sabes qué es lo que puede estar haciendo fracasar tu dieta. ¿Has pensado en el pan y otros productos elaborados con harinas refinadas? Pues esa podría ser la clave. Sigue leyendo y descubre cómo evitar que el pan se convierta en el destructor de tu intento por perder esas libras de más.

El pan es uno de los integrantes que generalmente no falta en la mesa familiar, tanto que tradicionalmente hasta ha simbolizado no sólo a la comida misma, sino también al trabajo. “Salió a conseguir el pan”…, “Que no le falte el pan”…, “Estar a pan y agua”… y “El pan nuestro de cada día” son algunas de las frases que dan prueba de ello.

Sin embargo, con el correr del tiempo y el cambio de las sociedades, el pan está dejando ese lugar privilegiado para convertirse en una tentación casi ingobernable, que puede hacer fracasar cualquier intento de mantener una dieta saludable.

Entre las principales preocupaciones actuales en temas de salud se encuentran la obesidad y la diabetes, provocadas por el sedentarismo y una alimentación a base de grasas, azúcares e hidratos de carbono (o Carbohidratos). Es aquí donde el pan comienza a alejarse de la mesa saludable. ¿Por qué? Pues porque es una de las principales fuentes de hidratos de carbono.

Los hidratos de carbono o carbohidratos son uno de los nutrientes más importantes que necesita el cuerpo, ya que se transforman en energía para que los órganos puedan cumplir sus funciones correctamente, especialmente el cerebro y el sistema nervioso. Se clasifican en simples o complejos, según la estructura química del alimento y de la rapidez con la cual se digiere y se absorbe el azúcar.

Los carbohidratos simples tienen uno o dos azúcares. Por ejemplo, la fructosa que se encuentra en las frutas, la lactosa y la galactosa que se encuentran en los lácteos (la leche y sus derivados), y la maltosa que contienen ciertas verduras y la cerveza.

Los carbohidratos complejos, en cambio, tienen tres o más azúcares y a menudo se los llama alimentos “ricos en almidón”. Aquí es donde entra nuestro amigo el pan y los cereales, así como también las legumbres y las verduras ricas en almidón, entre otros alimentos.

El problema con los carbohidratos, es que si los consumes en exceso pueden causar sobrepeso u obesidad y a la larga también pueden contribuir al desarrollo de la diabetes, aunque no todos son iguales o dañinos. Al elegir, selecciona siempre los productos elaborados a base de cereales integrales ya que los alimentos refinados, como la harina blanca (con la que se elabora el pan y las pastas blanca, por ejemplo), el azúcar y el arroz blanco, carecen de vitaminas y otros nutrientes importantes (a menos que aparezcan etiquetados como “enriquecidos”).

Por eso, lo más sano es obtener carbohidratos, vitaminas y otros nutrientes en la forma más natural posible, por ejemplo, de frutas en lugar del azúcar de mesa, y de los cereales integrales, es decir los que conservan su cáscara. ¿Por qué? Porque en la cáscara se acumulan los nutrientes del cereal. Entonces, los granos integrales te aportarán mas vitaminas, minerales y fibra que el pan blanco u otros productos que se elaboran con harinas refinadas. De todos modos, ambos pueden aportarte muchas calorías, por eso es importante que le prestes atención a la cantidad y que no te excedas de la porción diaria recomendada, si no quieres que tu dieta se derrumbe.

De hecho, hay estudios que demuestran que las personas que siguen una dieta baja en calorías e incluyen granos completos, tales como el pan de trigo integral, tuvieron más éxito que aquellos que sólo comieron granos refinados como el pan y el arroz blanco. Y una investigación demostró que quienes llevan este tipo de dietas tuvieron mejores resultados a largo plazo y pudieron mantener su peso deseado cuando llevaron la dieta y consumieron algo de pan que cuando lo abandonaron por completo.

Entonces ¿debes abandonar el pan por completo? No es necesario. De hecho, los carbohidratos son muy importantes para la dieta. Sin embargo, recuerda que la mayoría de los alimentos, hasta las frutas y las verduras, tienen algo de carbohidratos, así que es importante limitar la cantidad de pan y de productos refinados, como las pastas, la pizza y todo lo que incluya masas.

Y si quieres saber aún más, he aquí algunas recomendaciones para que puedas elegir el pan más apropiado para mantener la salud y la silueta:
  • Esto ya te lo hemos dicho pero vale la pena repetirlo: selecciona los productos que tengan granos integrales como primer ingrediente, tales como el pan integral de trigo o avena.
  • Reduce las porciones diarias de pan e incrementa el consumo de fibras y granos enteros, por ejemplo de legumbres (como los fríjoles (habichuelas), los guisantes (chícharos, arvejas) y las lentejas).
  • Cuando vayas de compras, no te guíes solamente por el color. Los productos integrales suelen ser más oscuros que el pan blanco, pero muchos fabricantes pueden agregar colorantes. Por eso, lo mejor es revisar siempre las etiquetas.
  • Elige siempre productos que aporten al menos tres gramos de fibra por porción.
Además de estas sugerencias, acuérdate de comer frutas y verduras y de siempre acompañar tu dieta con una rutina de ejercicios. De ese modo puede que te resulte más fácil llegar al peso deseado y mantenerlo y, sobre todo, mejorarás tu salud y lograrás una mejor calidad de vida.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 18 de noviembre de 2011

El porcentaje de proteínas en tu dieta puede ayudarte a controlar el peso

Si vigilas tu dieta y llevas un control de las calorías que consumes, magnífico. Seguro que has venido utilizando la tradicional fórmula de contar calorías para evitar consumir más de las que gastas. Al parecer, tan importante como el total de las calorías es la procedencia de las mismas. Según un estudio reciente, la cantidad de las proteínas que ingieres puede jugar un papel muy importante a la hora de mantener el peso. ¿Cómo andan tus cuentas?

Llevar una dieta balanceada, acompañada de una rutina de ejercicios es el modo más recomendable para mantener un peso saludable y un buen estado físico en general. Hasta ahora, una de las formas principales de controlar el peso consiste en mantener a raya el número de las tan nombradas y desprestigiadas calorías. Pero éste no es el único factor que debes tener en cuenta. Un nuevo estudio publicado en PloS One, desarrollado por investigadores de la Universidad de Sidney, en Australia ha detectado un vínculo importante entre las proteínas y el éxito de una dieta para mantener el peso y que a la vez te deje satisfecha(o).

Para comprenderlo mejor, primero hay que entender qué son las calorías y qué las proteínas, cuáles son las diferencias entre ambas y qué función cumple cada una en el cuerpo humano, ya que ambas son necesarias (y sí, las calorías también).

La proteína es una sustancia que se encuentran en cada célula viva del cuerpo, donde cumple funciones importantes como construir y reparar la piel, los músculos y los órganos. Por eso es necesario consumir proteínas provenientes de los alimentos. Por ejemplo, obtenemos las proteínas en la carne, los productos lácteos, las nueces y de algunos granos o leguminosas.

La caloría, en cambio, es una unidad de medida que permite saber cuánta energía contienen, en este caso, los alimentos. Todos los alimentos aportan calorías, algunos más y otros menos, y todos necesitamos consumir calorías para tener energía. Sin embargo, comer demasiadas calorías y no consumirlas puede hacer que aumentes de peso. Por eso han sido tan despreciadas a la hora de pensar en bajar esos kilos o libras de más.

Ahora bien, los alimentos están compuestos de diferentes sustancias que aportan distintas cantidades de calorías. Así, por ejemplo, por cada gramo de proteínas que tenga un producto brindará 4 calorías, mientras que cada gramo de grasa aportará 9 calorías y cada gramo de carbohidratos también aportará cuatro calorías.

Teniendo en cuenta estos valores, los investigadores de Australia trataron de detectar si el consumo de proteína afectaba el total de calorías ingeridas, por lo que les pidieron a un grupo de mujeres y de hombres delgados con una edad promedio de 24 años que llevaran unas dietas con distintos niveles totales de proteínas: específicamente 10%, 15% y 25%. Los participantes comieron sus comidas durante 4 días en el centro de investigaciones, pero además de la comidas controladas, tuvieron acceso sin restricciones a otros tipos de alimentos adicionales (todo lo que comieron se registró debidamente). Los resultados fueron los siguientes: mientras más se reducía el porcentaje de proteínas (hasta el más bajo con un 10%), los hombres y las mujeres tendieron a comer más carbohidratos y alimentos ricos en grasa, aumentando así el riesgo de aumentar peso. Cuando el nivel de proteínas subió (15% a 25%) no hubo diferencia en el peso independientemente del total de calorías ingeridas.

Según el equipo de investigadores, una de las razones que justifican estos resultados es que las personas se sienten más satisfechas (saciadas) al consumir proteínas y por eso cuando las comen en menor cantidad, tienden a buscar otros productos que las reemplacen, principalmente a base de grasas o carbohidratos. La conclusión es obvia: comer más proteínas satisface más, por lo que tendemos a comer menos cantidades y por lo tanto, a engordar menos.

Por eso, tal como lo expresan estos hallazgos, lo ideal es que el 15% de las calorías de la dieta que comemos, provengan de las proteínas. Pero ¿cómo puedes hacer el cálculo? No es tan difícil. Por ejemplo, si estás siguiendo una dieta de dos mil calorías diarias para mantener tu peso, el 15 por ciento son 300 calorías que deberías obtener de proteínas. Recuerda que cada gramo de proteína tiene 4 calorías, con lo cual deberías consumir 74 gramos de proteínas (y para saber cuántas proteínas tiene cada alimento puedes orientarte leyendo las etiquetas de los productos).

Por último, recuerda acompañar las proteínas de origen animal con frutas y verduras. Llevar una dieta balanceada es importante no sólo para mantener el peso sino también la buena salud, mientras que tener una rutina de ejercicios también es de gran ayuda a la hora de pensar en alcanzar y sostener el peso que tanto te gustaría tener.

Si tienes alguna condición de salud en particular, como diabetes, problemas del corazón, colesterol alto o enfermedad celíaca, por nombrar algunos ejemplos, no dudes en consultar con tu médico antes de hacer cambios en tu dieta, para que pueda indicarte el modo más apropiado de modificar tu alimentación sin afectar tu salud.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 3 de octubre de 2011

Alimentos saludables para tu corazón

Una forma sencilla de ayudar al buen funcionamiento del corazón – que hasta puede resultar muy agradable – es seleccionar alimentos saludables que no sólo te permitan mantener un peso adecuado sino también contribuyan a reducir la presión arterial y la cantidad de azúcar y colesterol en la sangre. En el mes de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, y para unirnos al empeño de mantenerlo sano, te ofrecemos una serie de consejos para sepas qué comer para cuidarlo y para que los compartas con tus familiares y tus amigos.

Las enfermedades cardiovasculares son las que más muertes provocan en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas que mueren por algún problema de este tipo cada año superan los 17,1 millones. Por eso, el 28 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, el objeto es promover los métodos que reduzcan al mínimo los factores de riesgo que pueden afectarlo, como el exceso de peso y la falta de ejercicio regular.

En VidaySalud.com nos sumamos a esta campaña mundial, y desde aquí te contamos cómo elegir alimentos que te ayuden a mantener un corazón sano y fuerte. Si recuerdas el plato sugerido por la Agencia de Medicamentos y Alimentos (conocida como FDA por sus siglas en inglés) en abril de este año, la mitad está compuesta por frutas y verduras y un cuarto por alimentos que contengan fibra, como arroz integral o pan de salvado. Asimismo, incluye una porción de productos lácteos y sólo un cuarto del plato está destinado a las carnes y proteínas de origen animal.

Uno de los factores importantes a la hora de seleccionar alimentos para proteger el corazón es mirar las etiquetas de los productos y corroborar las cantidades o proporciones de grasas, azúcar, sal o sodio y calcio. De todos estos componentes, debes elegir los que tengan menos grasas, azúcar y sal o sodio y más calcio, vitaminas y fibra.

También debes aprender a diferencias los distintos tipos de grasas. Evita los productos con grasas hidrogenadas o trans (un tipo de grasa en que los fabricantes transforman la grasa líquida en sólida), utiliza manteca sólo de vez en cuando y, cuando quieras usar aceite, elige los más saludables, como los de oliva y canola.

Además, ¡ten cuidado! Cuando leas las etiquetas, presta atención a las que adviertan “sin grasa” o “sin colesterol”. Aunque puedan parecer muy saludables, no siempre lo son. ¿Por qué? Muchas veces estos productos tienen un alto contenido de azúcar, no son bajos en calorías y pueden elevar tus niveles de triglicéridos (otras grasas) en la sangre.

La dieta mediterránea es un ejemplo de una alternativa saludable no sólo para el corazón sino también para la salud en general. Un artículo reciente publicado en la revista del Colegio Americano de Cardiología se refiere a un estudio que analiza los resultados de 50 investigaciones que la presentan como un “seguro de vida” para tener un corazón sano y la asocian con la disminución de la mortalidad a causa de enfermedades del corazón, diabetes tipo 2, obesidad y algunos tipos de cáncer.

En la dieta mediterránea predominan las frutas, verduras, cereales integrales y productos lácteos bajos en grasa. A diferencia de la dieta que seguimos en los países de América, sólo consumen carnes rojas de tanto en tanto y en pequeñas cantidades. En su reemplazo, comen pescados, aves, frutos secos y legumbres cada semana. Asimismo, en vez de los aceites de maíz, girasol o manteca, utilizan principalmente aceite de oliva. Por otro lado, el consumo de alcohol es (y debe ser) moderado.

Ahora que sabes todo esto, ¿por qué no renuevas tu alacena? Que nunca falten los ingredientes para un corazón saludable:
Frutas y verduras frescas o congeladas sin azucarar.
Alternativas lácteas y no lácteas bajas en grasas y no hidrogenadas.
Frutos secos y semillas crudas y variadas.
Aceites variados: de oliva, canola, nuez, cacahuate o maní y sésamo; aerosoles para cocinar sin materias grasas y sustitutos de grasas para hornear, como el puré de higos y la salsa de manzana.
Vinagres variados: arroz, vino rojo, balsámico, sidra de la manzana y frambuesa.
Hierbas, condimentos y especias de todo tipo: ¡deja volar tu imaginación!
Edulcorantes artificiales o sustitutos del azúcar, como la miel y la stevia.
Legumbres y cereales, de preferencia integrales, ya que son más saludables y contienen más fibras.
Panes y pastas de harinas integrales, de soja (soya) o maíz.
Salsas y conservas sin grasa o bajas en grasa y con la menor cantidad de sal o sodio posible.
Sopas y caldos bajos en sodio.
Comidas congeladas sin sal ni azúcar añadidas.
Carne, aves de corral y sustitutos de carne, sin piel y con poca grasa.
Pescados variados: como salmón, caballa, tilapia, trucha, arenques y atún.

Recuerda que el 80% de los infartos y de los accidentes cerebrovasculares (derrames cerebrales) prematuros pueden evitarse, entre otras cosas, con una dieta sana. Si la acompañas de una actividad física regular y evitas el consumo de tabaco o dejas de fumar, tu corazón, de seguro, estará más sano.

Y aun con estos cambios en tu estilo de vida, no dejes de controlar regularmente tu presión arterial, el nivel de azúcar en tu sangre y el nivel de lípidos o colesterol, que son de los principales enemigos del corazón.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 20 de mayo de 2011

Las proteínas y el ejercicio


Para desarrollar tus músculos y mantenerlos sanos es importante que consumas proteínas. Aquí te contamos lo que encontró un grupo de investigadores de Canadá y el Reino Unido, así como los datos principales que debes tener en cuenta a la hora de pensar en una dieta rica en proteínas que te beneficie a la hora de hacer ejercicio.
Así es, un grupo de investigadores de las universidades de McMaster, en Canadá, y de Nottingham, en Inglaterra encontraron que las proteínas de la leche pueden ayudarte a desarrollar tu masa muscular, incluso si la consumes hasta 24 horas después de hacer tu rutina de ejercicios.  Además, los resultados que obtuvieron sugieren que, independientemente del tipo de ejercicio que hagas, el desarrollo muscular es mayor cuando se consumen este tipo de proteínas.
Todos necesitamos proteínas para mantener un cuerpo sano y fuerte. Las proteínas son muy importantes porque ayudan a construir y a reparar los huesos, la piel, los músculos y los órganos.  Además, como el cuerpo no almacena las proteínas (así como lo hace con las grasas y los carbohidratos), es necesario ingerir proteínas a diario. Si tu eres una persona activa, y haces ejercicio regularmente, es indispensable que conozcas acerca de ellas y las incorpores en tu dieta. No es necesario que tomes polvos ni suplementos. Se pueden obtener fácilmente de los alimentos que nos proporciona la naturaleza. Aquí te cuento más acerca de las proteínas:
Existen dos tipos de proteínas, unas denominadas completas y otras incompletas. Las proteínas completas, que se obtienen en la carne, la leche y otros productos animales, proporcionan todos los aminoácidos que el cuerpo no puede producir por sí mismo, que son 9 y se denominan aminoácidos esenciales (los aminoácidos son componentes básicos que el cuerpo obtiene al digerir las proteínas).
Por su parte, las proteínas incompletas, que están presentes en algunos vegetales y granos, brindan sólo una parte de los aminoácidos que el cuerpo necesita y por eso es necesario combinarlas con otros alimentos. De todos modos, las personas que siguen una dieta vegetariana estricta pueden obtener los nueve aminoácidos esenciales comiendo una amplia variedad de vegetales ricos en proteínas.
A veces, se puede seguir una dieta rica en proteínas para bajar de peso, pero es importante hacer esto cuidadosamente ya que muchas veces obtenemos las proteínas de fuentes animales, y esto puede incrementar también el consumo de grasas, por ejemplo. De ese modo, que quienes siguen una dieta rica en proteínas tienen más riesgos de tener colesterol alto, enfermedades del corazón, osteoporosis (una enfermedad en los huesos) y problemas en los riñones.
Por eso, es importante que nunca falten las frutas y los vegetales en tu dieta. De hecho, la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) no recomienda seguir una dieta alta en proteínas para bajar de peso. Además, muchas veces, las personas que llevan dietas altas en proteínas para perder peso vuelven a recuperar los kilos/libras perdidos una vez que abandonan la dieta. Por eso, los especialistas coinciden que la mejor manera de perder y mantener el peso ideal es llevando una dieta sana y balanceada a diario, acompañada por actividad física regular.
Y cuando pienses en una rutina de ejercicios que acompañe a tu dieta, ten en cuenta tu estado de salud en general y siempre consulta a tu médico para que te asesore en cuanto al  tipo de ejercicios para ver si son apropiados para ti, especialmente si tienes 40 años o más y has estado sedentario.
Si estás pensando en acompañar estos ejercicios con una dieta alta o rica en proteínas, en particular, recuerda que nunca deben faltarte las frutas y los vegetales y siempre es preferible que lo consultes con un profesional que pueda asesorarte, para que la dieta y los ejercicios sigan siendo equilibrados y adecuados y se ajusten a tus necesidades.
Cuando hagas ejercicio, no te olvides de consumir suficientes proteínas de tus alimentos para ayudar a que tus músculos se mantengan sanos y fuertes.
Tomado de Vida y Salud