jueves, 27 de septiembre de 2012
Los suplementos de calcio y el riesgo de sufrir un ataque al corazón
lunes, 6 de agosto de 2012
¿Cintura ancha y vientre abultado? ¡Peligro al corazón!
El solo hecho de ser obeso aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón y del sistema circulatorio. Ahora, además, un grupo de investigadores de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, ha encontrado que las personas obesas que tienen grasa acumulada en el vientre y un cuerpo con forma de manzana tienen más posibilidades de sufrir lo que se conoce como muerte cardiaca repentina, que es la que se produce en menos de una hora luego de que aparecen los síntomas.
Para llegar a estos resultados, que fueron presentados en la reunión anual de la Sociedad del Ritmo Cardiaco (Heart Rhythm Society), en Boston, los científicos analizaron los expedientes de más de 15 mil personas de 45 a 64 años, que habían participado en un estudio sobre el riesgo de ateroesclerosis en las comunidades, entre 1987 y 1989. Tomaron en cuenta la edad, el sexo, la raza, la educación, el si fumaban o no y los antecedentes familiares de enfermedad cardiaca.
Así detectaron que el índice de masa corporal (IMC) — que es la relación entre el peso y la altura –, la circunferencia de la cintura y la proporción entre la cintura y la cadera se vinculaban con el riesgo de muerte cardiaca repentina. Para conocer dicha proporción, por ejemplo, se estima que es de 1 cuando las caderas y la cintura tienen la misma medida. Ten en cuenta que una proporción de más de 0.8 en las mujeres y de 0.95 en los hombres se consideran negativas, o sea, no son saludables.
Por el momento, estos datos deben ser tomados como preliminares y ser evaluados por otros científicos; pero de ser así, demostrarían que la obesidad abdominal es un factor de riesgo independiente de la muerte cardiaca repentina, incluso considerando otros factores como la diabetes, la hipertensión y la enfermedad de las arterias coronarias (o sea, las arterias del corazón).
Esta no es la primera vez que una investigación relaciona la obesidad abdominal con los problemas del corazón. El año pasado, un análisis de la Mayo Clinic que se publicó en la edición correspondiente al 10 de mayo de la revista del Colegio Americano de Cardiología, había encontrado que la gente con enfermedad arterial coronaria que tiene aunque sea un poco de grasa abdominal corría más riesgo de fallecer que quienes acumulan grasa en otra parte del cuerpo. El mismo efecto se observó incluso entre los pacientes con un índice de masa corporal normal.
Mientras tanto, sea donde sea que se acumule la grasa en tu cuerpo, está comprobado que la obesidad es un factor de riesgo para muchas enfermedades, no sólo del corazón sino también otras como la diabetes y hasta complicaciones en las articulaciones.
La buena noticia es que tú puedes hacer muchas cosas para modificar esta situación, ya que la obesidad y las condiciones asociadas están relacionadas, en parte, con el estilo de vida. Si practicas ejercicio con regularidad y llevas una dieta balanceada, podrás perder el exceso de peso, mejorar tu calidad de vida y vivir mejor, por más tiempo.
Tomado de Vida y Salud
domingo, 29 de abril de 2012
Pon tu plato en forma: ¿Qué es una dieta balanceada?
jueves, 5 de enero de 2012
¡A poner el “trasero” (los músculos de los glúteos) en forma!
- Ejercicios aeróbicos para quemar el exceso de grasa alrededor de los glúteos, acompañados de una dieta balanceada, baja en calorías. Caminar, (especialmente en un plano inclinado si caminas sobre una estera), trotar y escalar son actividades que utilizan estos músculos y son tremendamente efectivas para tonificarlos (y de paso, al resto del cuerpo).
- Ejercicios de resistencia, específicos para los músculos glúteos como los que te recomendamos a continuación. Para cada uno, proponte realizar 3 tandas de 15 repeticiones cada una, 3 días a la semana.
- Recuerda comenzar con una sesión de calentamiento de 10 minutos y terminar con una sesión de enfriamiento y estiramiento.
- Comienza de pie, con la espalda recta, los pies paralelos entre sí y separados a la distancia de los hombros. Puedes mantener los brazos cruzados al frente, o extendidos para mantener mejor el equilibrio.
- Mientras inhalas, lleva las caderas hacia atrás (como si fueras a sentarte en una silla imaginaria), manteniendo el torso firme y la espalda recta. Cuando los muslos queden paralelos al suelo ha llegado el punto más bajo al que debes llegar.
- Exhala mientras vuelves a la posición inicial. Repite 15 veces.
- Comienza de pie con las piernas ligeramente separadas a la amplitud de los hombros. Las puntas de los pies deben estar ligeramente inclinadas hacia adentro.
- Toma un gran paso hacia adelante, con el torso lo más recto posible, flexionando ambas rodillas. La rodilla de la pierna delantera debe quedar alineada con el tobillo y el muslo paralelo al suelo.
- No debes tocar el suelo con la rodilla trasera. Impulsando con la pierna trasera, elévate hasta llegar a la posición inicial.
- Repite 15 veces. Al principio te será difícil llegar a este punto. Realiza las que puedas respetando la forma. A medida que te vayas fortaleciendo, podrás realizar toda la tanda.
- Repite con la pierna opuesta.
viernes, 18 de noviembre de 2011
El porcentaje de proteínas en tu dieta puede ayudarte a controlar el peso
miércoles, 22 de junio de 2011
Obstrucción intestinal (oclusión intestinal)
- Adherencias: son áreas de tejido conectivo del tipo de una cicatriz. Estas adherencias se forman por fuera del tejido lesionado o de los órganos a medida que sanan después de una cirugía o infección. Las cirugías ginecológicas y las cirugías que afectan al apéndice o al colon son particularmente propensas a derivar en adherencias. Las adherencias no siempre causan síntomas. Debido al movimiento intestinal, es común que con el paso del tiempo este grupo de tejido cicatricial se abra en forma de cuerda o soga en forma de tiras. Una parte de estas adherencias puede causar obstrucción del intestino delgado si las adherencias toman la forma de bandas constrictivas, aprietan una porción del intestino delgado y lo cierran por fuera. Las adherencias también se pueden unir a una asa intestinal vecina y apretar, de esta forma tiran al intestino y hacen que este adquiera una forma anormal que limita el flujo del contenido dentro del intestino. Las adherencias es la causa más frecuente de obstrucción del intestino delgado en Estados Unidos, y representan el 50 a 70% de los casos.
- Hernia: si existe una debilidad en los músculos y las fibras que son partes de las paredes del abdomen, una porción del intestino delgado puede sobresalir a través de esta área debilitada y aparecer como un bulto debajo de la piel. Este segmento del intestino que sobresale se denomina hernia. Esta sección del intestino delgado puede obstruirse si queda atrapado o muy apretado en el lugar donde sale de la pared abdominal. En casos extremos, el intestino apretado puede también “estrangularse”, lo que significa que se corta el flujo sanguíneo. Las hernias es la segunda causa más frecuente de obstrucción del intestino delgado en Estados Unidos, y representan el 25% de los casos. Por lo general, las hernias aparecen como bultos cerca del ombligo (hernia umbilical), entre el ombligo y el esternón (hernia ventral), en el lugar del corte cicatrizado de una cirugía (hernia quirúrgica), cerca de la ingle (hernia inguinal) o en frente a la parte superior del muslo (hernia femoral).
- Tumores: los tumores cancerosos pueden causar obstrucción del intestino delgado al presionar por fuera del intestino y apretarlo de manera que se cierre, o si el tumor crece por dentro de la pared del intestino obstruyendo. Los cánceres representan un pequeño porcentaje de las obstrucciones del intestino delgado. En la mayoría de los casos, el tumor no comienza en el intestino delgado mismo. A menudo, es el cáncer que se ha diseminado (mestastatizado) hacia el intestino delgado desde otro lugar hasta llegar al colon, el aparato genital femenino, mamas, pulmón o piel.
- Cáncer colorrectal: alrededor de la mitad de todas las obstrucciones de intestino grueso son causadas por el cáncer colorrectal. El cáncer de colon o cáncer rectal no diagnosticados pueden causar un estrechamiento gradual del intestino grueso. Generalmente los pacientes experimentan constipación intermitente por un tiempo hasta que finalmente el intestino se obstruye.
- Vólvulo: es un retorcimiento anormal de un segmento del intestino sobre sí mismo. Este movimiento de rotación típicamente produce un asa de intestino con una base que aprieta, y que deriva en la obstrucción intestinal. En los países occidentales, el vólvulo es más frecuente en personas mayores de 65 años, y estos pacientes a menudo tienen antecedentes de constipación crónica .
- Enfermedad diverticular: en el intestino grueso, los divertículos son pequeñas bolsas con forma de globo que sobresalen de la pared del intestino. Si los divertículos se infectan, una condición llamada diverticulitis, se pueden formar cicatrices en la pared del colon a medida que se curan. La cicatriz que rodea al colon se denomina estenosis de colon. A medida que una estenosis progresa y se tensa, puede estrechar el intestino gradualmente y finalmente causa obstrucción de colon.
- dolores abdominales tipo calambres, generalmente vienen en oleadas y en intervalos de cinco a 15 minutos y a veces el dolor se centra ya sea en el ombligo o entre el ombligo y la caja toráxica (si dolor se vuelve constante puede ser síntoma de una estrangulación de los intestinos)
- náuseas y vómitos
- los gases no pasan a través del recto
- abdomen hinchado, a veces con hipersensibilidad abdominal
- pulso y respiración rápidos durante los episodios de calambres
- abdomen hinchado
- dolor abdominal, que puede ser leve, o punzante y agudo, según la causa de la obstrucción
- constipación al momento de la obstrucción y posiblemente por períodos intermitentes de constipación
- si el tumor es la causa del problema, puede existir antecedentes de sangrado en el recto
- diarrea
- Para ayudar a prevenir el cáncer colorrectal, coma una dieta balanceada, baja en grasas, incluya muchas verduras y frutas, no fume y vea a su médico para un examen de cáncer colorrectal una vez al año después de los 50 años.
- Para ayudar a prevenir hernias evite levantar cargas pesadas que incrementan la presión dentro del abdomen y pueden forzar una parte del intestino a través de un área débil de la pared del abdomen. Póngase en contacto con su médico si desarrolla un bulto anormal debajo de la piel de su abdomen, especialmente cerca de la ingle o cerca de una cicatriz quirúrgica.
- No hay manera de prevenir la obstrucción causada por la enfermedad diverticular, pero algunos médicos creen que las personas con la enfermedad diverticular deberían seguir una dieta alta en fibras y evitar alimentos que se depositen en los divertículos, como semillas y palomitas de maíz.
sábado, 16 de abril de 2011
Redes sociales – ¿Nocivas para la salud?
- Se ha detectado que los genes que responden al estrés y la enfermedad serían más pasivos en personas más aisladas.
- Algunos estudios han relacionado a la soledad con enfermedades inflamatorias y el riesgo de enfermedades cardíacas.
- Las personas solas parecen estar más tiempo despiertas y descansan menos al dormir.
miércoles, 23 de marzo de 2011
¿Estás engordando por comer tarde en la noche?

Existen varias posiciones en cuanto a comer tarde, sobre todo cuando se trata de bocadillos luego de la cena. Muchos consideran que este hábito es la causa de los kilos o libras de más, otros lo consideran el fracaso de sus dietas y algunos, por el contrario, no encuentran nada malo en este hábito. Aquí hablamos de este tema y de algunos descubrimientos que demostrarían por qué quizá comer de noche podría contribuir, pero no dejes de cenar. Sigue leyendo.
Cansada de probar dietas mágicas y milagrosas para adelgazar, que por supuesto no hacían efecto, Marisa decidió intentar su propio método. Había hecho la dieta de la luna, la del atún, la de líquidos y agua. Toda dieta que encontraba o le sugerían, ella la probaba y terminaba frustrada.
Entonces, un día llegó a la errónea conclusión de que para adelgazar debía dejar de consumir calorías y, por lo tanto, había que evitar comer. Así programó su propia dieta: tomaba un jugo de naranja o un vaso de leche al despertar y aguantaba lo más que podía sin comer, a la hora del almuerzo trataba de tomar un yogurt o alguna colación y por la tarde tomaba té o café con edulcorante “para matar la ansiedad” tratando de aguantar lo más posible sin comer.
Pero tal ritmo alimenticio solo duró unos días. En seguida comenzó a levantarse por la noche, mientras todos dormían, a comer cualquier cosa que encontrara en el refrigerador, sin importar si era dulce o salada. A veces se despertaba con hambre, otras en cambio, el dolor de estómago no la dejaba dormir hasta que comía algo.
De ese modo, Marisa no sólo no perdió un solo gramo de sino que estuvo a punto de enfermarse. Uno de los errores más comunes es creer que debes dejar de comer para adelgazar. Por el contrario, ¿se te ha ocurrido que puedes perder tus libras o kilos de más comiendo frecuentemente a lo largo de todo el día?
En este punto, los especialistas coinciden en que es preferible comer más durante el día que por la noche, por la sencilla razón de que las calorías que ingieres en las horas en que estas despierta y activa puedes consumirlas con la misma actividad que realizas. Por la noche, en cambio, luego de cenar te vas a dormir y el cuerpo consume muy pocas de las calorías que has ingerido, con lo cual el excedente se acumula en tu cuerpo.
Esto no significa que debas eliminar la cena ni mucho menos. Ese es otro mito que se formó en torno a esta comida tan importante. Por el contrario, los especialistas recomiendan comer alimentos livianos de noche, pero nunca dejar de hacerlo. En lo posible, sí se aconseja evitar los bocadillos posteriores a la cena, que en general suelen ser altos en calorías y no aportan nutrientes: como chocolates, dulces, galletas y ese tipo de comidas que sí hacen que tus esfuerzos fracasen.
Lo interesante es que unos estudios recientes realizados en ratas parecen corroborar la hipótesis de que en ellas, quienes ingieren calorías durante la noche tienden a ganar hasta el doble del peso que quienes comen durante el día, y no sólo por el consumo de calorías sino también porque es posible que se produzca una interrelación entre la temperatura corporal, el ciclo de sueño y una hormona llamada leptina, que suprime la sensación de hambre. Sin embargo, por el momento, estos descubrimientos son preliminares y faltan hacer más investigaciones al respecto para comprobar qué es lo que ocurre específicamente en las personas cuando comen de más por la noche.
Lo que sí es un hecho es lo que se denomina síndrome de alimentación nocturna, que a menudo se confunde con un problema de sueño cuando no lo es. Consiste en levantarse por la noche a comer, algo similar a lo que le ocurría a Marisa, y si lo padeces no te permite descansar bien.
Teniendo todo esto en cuenta, recuerda que lo más importante es llevar una dieta balanceada y saludable, prestando atención al tamaño de las porciones y desde luego acompañada de una rutina de ejercicios. Si quieres mantenerte en forma y conservar tu salud, no te dejes llevar por las dietas de moda, si tienes dudas, siempre puedes consultar a tu médico o a un dietista registrado que puede orientarte en base a las características propias de tu cuerpo, a tus costumbres y a las libras o kilos que quieras perder. Quizás te sorprendas y descubras que una buena dieta te permitirá disfrutar nuevos sabores y comer bien mientras adelgazas. Y lo principal, es que te sentirás mejor y estarás invirtiendo en tu salud.
Tomado de Vida y Salud

