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jueves, 27 de septiembre de 2012

Los suplementos de calcio y el riesgo de sufrir un ataque al corazón

Es mejor consumir calcio en los alimentos

Si estás en la edad en que empiezas a preocuparte por la osteoporosis o llegando a la menopausia, posiblemente estés tomando suplementos de calcio para fortalecer tus huesos y “curarte en salud”. Si es así, no dejes de leer esta columna: sin duda alguna el calcio es muy importante pero, existe la posibilidad de que los suplementos de calcio aumenten tus posibilidades de sufrir un ataque al corazón.

Muchos médicos que tratan a las personas que van entrando en años, especialmente a las mujeres postmenopáusicas, suelen recomendarles rutinariamente que tomen suplementos de calcio, como una forma natural e inofensiva de prevenir las fracturas debidas a la osteoporosis. Pero un estudio publicado en la edición de mayo de la revista Heart, que se realizó en 24,000 personas entre los 35 y los 64 años que respondieron a unos cuestionarios acerca de su dieta, arroja resultados controversiales.

El estudio reporta que los participantes que tomaron suplementos de calcio con regularidad tuvieron un riesgo 86% mayor de tener un ataque cardíaco que los que no tomaron dichos suplementos. Y los que tomaron únicamente suplementos de calcio tuvieron el doble de probabilidades de sufrir un ataque cardíaco que los que no tomaron ningún suplemento vitamínico. Durante los 11 años que duró el estudio, se reportaron 354 ataques cardíacos, 260 accidentes cerebrovasculares (ACV) o apoplejías y 267 muertes relacionadas con los ataques cardíacos y los ACV. Pero las personas con un consumo alto de calcio sólo a través de alimentos, como leche y queso, tendían a tener un riesgo menor de padecer ataques al corazón.

Estos resultados coincidieron con los de otros estudios a menor escala realizados con anterioridad. Según los Institutos Nacionales de la Salud (National Institutes of Health) además, los suplementos de calcio también se han asociado con piedras en los riñones, con el estreñimiento y otros problemas en el aparato digestivo.

El objetivo principal del estudio era determinar si los suplementos de calcio tenían influencia en los factores de riesgo cardiovascular, y interesante que no se encontró una relación directa entre ambos. Sin embargo, según los autores del estudio, los suplementos causan que los niveles de calcio suban rápidamente muy por encima de lo normal, y es precisamente ese efecto lo que a largo plazo puede ser peligroso para la salud.

En realidad, el calcio no debe faltar en una dieta balanceada, pero es preferible que consumas la cantidad apropiada en pequeñas dosis a través de tus comidas. De ese modo, tu cuerpo puede ir absorbiéndolas poco a poco durante el día. La diferencia es que los suplementos, con su gran concentración de calcio, aumentan de pronto el nivel de este mineral en la sangre. El estudio revela que los participantes que consumían grandes cantidades de calcio a través de los alimentos tendían a tener un riesgo más bajo de sufrir ataques cardíacos que los que consumían cantidades menores.

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lunes, 6 de agosto de 2012

¿Cintura ancha y vientre abultado? ¡Peligro al corazón!

Un nuevo estudio relaciona a las personas con exceso de peso y cuerpo con forma de manzana (que es aquél en el que el abdomen es más ancho que las caderas), con el riesgo de tener problemas del corazón. En este caso, se ha encontrado que las posibilidades de sufrir muerte cardiaca repentina son mayores. No dejes que eso te ocurra a ti.

El solo hecho de ser obeso aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón y del sistema circulatorio. Ahora, además, un grupo de investigadores de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, ha encontrado que las personas obesas que tienen grasa acumulada en el vientre y un cuerpo con forma de manzana tienen más posibilidades de sufrir lo que se conoce como muerte cardiaca repentina, que es la que se produce en menos de una hora luego de que aparecen los síntomas.

Para llegar a estos resultados, que fueron presentados en la reunión anual de la Sociedad del Ritmo Cardiaco (Heart Rhythm Society), en Boston, los científicos analizaron los expedientes de más de 15 mil personas de 45 a 64 años, que habían participado en un estudio sobre el riesgo de ateroesclerosis en las comunidades, entre 1987 y 1989. Tomaron en cuenta la edad, el sexo, la raza, la educación, el si fumaban o no y los antecedentes familiares de enfermedad cardiaca.

Así detectaron que el índice de masa corporal (IMC) — que es la relación entre el peso y la altura –, la circunferencia de la cintura y la proporción entre la cintura y la cadera se vinculaban con el riesgo de muerte cardiaca repentina. Para conocer dicha proporción, por ejemplo, se estima que es de 1 cuando las caderas y la cintura tienen la misma medida. Ten en cuenta que una proporción de más de 0.8 en las mujeres y de 0.95 en los hombres se consideran negativas, o sea, no son saludables.

Por el momento, estos datos deben ser tomados como preliminares y ser evaluados por otros científicos; pero de ser así, demostrarían que la obesidad abdominal es un factor de riesgo independiente de la muerte cardiaca repentina, incluso considerando otros factores como la diabetes, la hipertensión y la enfermedad de las arterias coronarias (o sea, las arterias del corazón).

Esta no es la primera vez que una investigación relaciona la obesidad abdominal con los problemas del corazón. El año pasado, un análisis de la Mayo Clinic que se publicó en la edición correspondiente al 10 de mayo de la revista del Colegio Americano de Cardiología, había encontrado que la gente con enfermedad arterial coronaria que tiene aunque sea un poco de grasa abdominal corría más riesgo de fallecer que quienes acumulan grasa en otra parte del cuerpo. El mismo efecto se observó incluso entre los pacientes con un índice de masa corporal normal.

Mientras tanto, sea donde sea que se acumule la grasa en tu cuerpo, está comprobado que la obesidad es un factor de riesgo para muchas enfermedades, no sólo del corazón sino también otras como la diabetes y hasta complicaciones en las articulaciones.

La buena noticia es que tú puedes hacer muchas cosas para modificar esta situación, ya que la obesidad y las condiciones asociadas están relacionadas, en parte, con el estilo de vida. Si practicas ejercicio con regularidad y llevas una dieta balanceada, podrás perder el exceso de peso, mejorar tu calidad de vida y vivir mejor, por más tiempo.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 29 de abril de 2012

Pon tu plato en forma: ¿Qué es una dieta balanceada?

 
Marzo es el mes de la nutrición. Por eso, en vidaysalud.com queremos darte algunas recomendaciones para que tu dieta sea balanceada, sabrosa y saludable, en la que abunden esos alimentos que tanto te gustan sin que falten todos los nutrientes que necesitas para sentirte bien y vivir más y mejor.

Comer es un placer y una necesidad. Tu cuerpo necesita nutrientes para poder desarrollarse y funcionar correctamente, pero hay alimentos que cuando los comes en exceso pueden causar malestar y enfermedades, sino en el momento, a largo plazo.

Por eso, lo ideal sería que esas comidas que tanto te agradan sean las mismas que tu cuerpo necesita, aunque frecuentemente, ocurre lo contrario. Sin embargo, no es tan difícil cambiar este hecho y, la buena noticia, es que sólo depende de ti: “pon en forma tu plato”, como dice el lema de la Academia Americana de Nutrición y Dietética (antes conocida como Asociación Americana de Dietética) para el mes de la nutrición de este año, que se celebra en marzo desde 1973 (aunque hasta 1980 era sólo una semana).

Imagínate que tu comida favorita es la pizza o las hamburguesas. Si comieras pizza o hamburguesas todos los días, tu cuerpo estaría recibiendo siempre los mismos nutrientes y le faltarían otros. Además, la pizza tiene muchos carbohidratos y las hamburguesas mucha grasa, dos componentes que fomentan la obesidad, la diabetes y todas las complicaciones asociadas a estas condiciones.

¿Debes dejar de comer pizza, hamburguesas o esas comidas que tanto te gustan? Pues no. Uno de los errores más frecuentes a la hora de pensar en una dieta saludable es creer que todo lo que te gusta está prohibido. Por el contrario, la idea es que la comida siga siendo placentera, pero que también te permita sentirte bien, ahora y en el futuro, de modo que sea realmente la disfrutes.

Entonces, la regla número uno para lograr una dieta balanceada es que tengas en claro que cambiar no es limitar sino, por el contrario, abrirse a nuevascombinaciones de colores y sabores que pueden resultar igualmente exquisitas.

Regla número dos: no pretendas que el cambio se produzca de un día para otro, como por arte de magia. Hay cosas que son cuestión de paladar, si alguna vez has hecho alguna dieta estricta lo sabes perfectamente. ¿Cuánto tiempo te tomó recuperar el peso que habías perdido?

De hecho, no te será muy difícil poder mantener una alimentación balanceada. Por el contrario, una vez que estés convencido de que sumas y no que limitas, lo siguiente es ir incorporando nuevos ingredientes poco a poco, para que el paladar se vaya acostumbrando lentamente. ¡Veras cuánto cambias!, ¡más rápido de lo que te imaginas!

¿Pero qué cosas son las que debes ir agregando o las que no deberían faltar en tu dieta? Guarda ese libro de postres y la guía sobre como cocinar las mejores pastas. Ahora debes conocer un poco más acerca de los alimentos en general, qué nutrientes nos proporcionan y cómo seleccionarlos para mantener la salud y el buen gusto.

Los nutrientes principales que los distintos alimentos le aportan al cuerpo son: vitaminas, proteínas, carbohidratos o azúcares, grasas, fibras, minerales y ¡agua!No se te olvide agregar el agua a tu dieta. Haz la prueba: la próxima vez que sientas hambre, prueba tomar un vaso de agua. Si se te pasa el hambre, era sólo sed, que muchas veces se confunde con ganas de comer.

En cuanto a los alimentos, las frutas y las verduras son las que deberían ocupar el primer lugar en tu plato, ya que son bajas en calorías y están llenas de nutrientes como vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra (procura comer un mínimo de 5 porciones diarias).

Como fuente de fibra, también puedes elegir los alimentos integrales, como el arroz y otros granos enteros, o los panes hechos con salvado de trigo o harina integral, que son más saludables que los productos elaborados en base a las harinas refinadas.

Otro tema sumamente importante a la hora de pensar en la dieta son las grasas, que tienen mala fama pero son necesarias para la nutrición del cerebro, el corazón, el cabello, la piel y las uñas. Sólo que hay distintos tipos de grasas y algunas son más saludables que otras. Las recomendables son las que provienen de las plantas, como el aceite de canola, de oliva o del maní, y de las nueces, de las almendras y de las semillas. Los pescados también tienen ácidos grasos saludables, como el omega-3 y el omega-6.

Por el contrario, debes tener cuidado con las grasas saturadas que provienen principalmente (aunque no exclusivamente) de los alimentos de origen animal, como la carne roja y la leche entera, y también debes evitar las grasas trans que se encuentran en los productos procesados con aceites vegetales parcialmente hidrogenados, como las margarinas, las galletitas, las donas y las comidas fritas.

Con respecto a las proteínas, son importantes porque, junto con los carbohidratos, le dan energía a tu cuerpo y le permiten desarrollar las células, los tejidos y órganos con normalidad. Si no tienes suficientes proteínas, por ejemplo, se puede demorar el crecimiento, se reduce la masa muscular y se puede debilitar tu sistema de defensas, por ejemplo.

Ahora bien, una de las principales fuentes de proteínas son los alimentos de origen animal, y acabamos de decir que estos tienen ese tipo de grasas que hay que evitar. ¿En qué quedamos? Pues en encontrar el equilibrio justo, servirse porciones pequeñas y no excederse.

Además, puedes obtener proteínas de otras fuentes, como de los frijoles (habichuelas) o de las leguminosas como los garbanzos, y las lentejas, o de las nueces y las almendras y de los productos de soja o soya. Pero es mejor que evites estos productos si tienen azúcar agregada o si están fritos.

En el grupo de las proteínas también se encuentran la leche, el queso y los lácteos en general, que son más conocidos por su aporte de calcio que mantiene los huesos fuertes y sanos. Además, como decíamos antes, también tienen el tipo de grasas que hay que consumir con moderación (pero puedes seleccionar los bajos en grasa o desgrasados). Otras fuentes de calcio que puedes incluir en tu dieta son los vegetales de hojas verdes, las coles, el hinojo, los espárragos, los champiñones y los frijoles (habichuelas).

Por otro lado, recuerda que la forma en que cocinas los alimentos también es importante. Procura evitar las recetas que requieren que frías los alimentos. Selecciona las comidas horneadas, frescas o cocidas al vapor. Y recuerda no excederte ni con la sal ni con el azúcar, ya que ambos ingredientes, en general, están presentes en la mayoría de los productos y no es necesario agregarles más.

Ten en cuenta que el exceso de sal puede contribuir a la presión arterial alta mientras que consumir demasiada azúcar (especialmente si es refinada no es saludable) además de que contribuye a la obesidad y al desarrollo de la diabetes. Para reemplazar la sal, puedes agregar una variedad de condimentos, existe una variedad increíble y con una pequeña pizca puedes cambiar tus comidas. Para endulzarlas, en cambio, existen distintos endulzantes naturales y artificiales que puedes usar en lugar del azúcar tradicional.

En conclusión: Simplifica la dieta, no te compliques con recetas que no entiendas, sólo agrégale colores al plato y muchos vegetales. Come porciones de tamaño moderado y disfruta tus comidas. Además, si puedes, procura comer acompañado y préstale atención al hecho de que estas comiendo, piensa en los sabores, los aromas y la textura de los alimentos (una buena idea es apagar el televisor y la computadora, suelen hacer que comas en exceso sin darte cuenta).

Por último, no te olvides del ejercicio, que también debe ser parte de una rutina saludable. Considera incorporar las actividades que te agradan como si fueran un ingrediente más de tu dieta.

¡Anímate!, puede ser divertido y seguro será muy conveniente y más saludable, si poco a poco vas logrando que tu plato se ponga en forma

Tomado de Vida y Salud

jueves, 5 de enero de 2012

¡A poner el “trasero” (los músculos de los glúteos) en forma!

Imagen tomada de internet

El hacer ejercicios específicos para el área de los glúteos tiene sus ventajas: no solamente se tonifica y se afirma esa parte del cuerpo, lo que te hará sentir más confiada y segura tanto en jeans como en traje de baño, sino que al mover uno de los grupos de músculos más grandes del cuerpo, estarás quemando calorías adicionales incluso después del entrenamiento, reforzarás también la espalda, los muslos y el abdomen. Es una oferta irresistible… ¿qué esperas?

Esos cuerpos perfectos que exhiben las modelos son en parte herencia, se deben a la genética, pero en parte se deben a trabajar duro, son producto de sacrificios a la hora de comer y de horas y horas en el gimnasio. Pero sin pretender, ni mucho menos querer figurar en el próximo catálogo de Victoria´s Secret, hay mucho que puedes lograr si te propones mejorar ciertas áreas del cuerpo que han perdido tonicidad y están un poco flácidas. La zona de los glúteos, en particular, es una de la que más les preocupa a las mujeres y una de las que más se afecta por factores como la edad, la vida sedentaria y los embarazos. La buena noticia es que puedes obtener buenos resultados en poco tiempo si combinas los siguientes elementos:
  1. Ejercicios aeróbicos para quemar el exceso de grasa alrededor de los glúteos, acompañados de una dieta balanceada, baja en calorías. Caminar, (especialmente en un plano inclinado si caminas sobre una estera), trotar y escalar son actividades que utilizan estos músculos y son tremendamente efectivas para tonificarlos (y de paso, al resto del cuerpo).
  2. Ejercicios de resistencia, específicos para los músculos glúteos como los que te recomendamos a continuación. Para cada uno, proponte realizar 3 tandas de 15 repeticiones cada una, 3 días a la semana.
  3. Recuerda comenzar con una sesión de calentamiento de 10 minutos y terminar con una sesión de enfriamiento y estiramiento.
Debes tener en cuenta que la forma del “trasero” la determinan los músculos glúteos (son tres: el mayor, el mediano y el pequeño, más la grasa que los recubre). La rutina de ejercicios mejora esa forma y fortalece los músculos, pero para una remodelación más dramática, como por ejemplo, la que se produce después de una gran pérdida de peso, o para hacerlos más protuberantes si son muy aplastados o planos, entonces necesitas recurrir a un cirujano plástico para otro tipo de procedimiento.

Ejercicios para los glúteos

Las sentadillas (squats): es el ejercicio por excelencia para esta zona del cuerpo, aunque también te servirá para afinar y fortalecer los muslos. Lo más importante es que trates de mantener la alineación correcta del cuerpo para no lesionar tu espalda.
  1. Comienza de pie, con la espalda recta, los pies paralelos entre sí y separados a la distancia de los hombros. Puedes mantener los brazos cruzados al frente, o extendidos para mantener mejor el equilibrio.
  2. Mientras inhalas, lleva las caderas hacia atrás (como si fueras a sentarte en una silla imaginaria), manteniendo el torso firme y la espalda recta. Cuando los muslos queden paralelos al suelo ha llegado el punto más bajo al que debes llegar.
  3. Exhala mientras vuelves a la posición inicial. Repite 15 veces.
Variaciones: puedes realizarlos con los pies unidos o más separados, lo que representa un mayor esfuerzo tanto para los glúteos como para los muslos.

Las zancadas: excelente ejercicio que requiere además una buena coordinación de movimientos. Puede realizarse en dos variantes (con paso largo o más corto).
  1. Comienza de pie con las piernas ligeramente separadas a la amplitud de los hombros. Las puntas de los pies deben estar ligeramente inclinadas hacia adentro.
  2. Toma un gran paso hacia adelante, con el torso lo más recto posible, flexionando ambas rodillas. La rodilla de la pierna delantera debe quedar alineada con el tobillo y el muslo paralelo al suelo.
  3. No debes tocar el suelo con la rodilla trasera. Impulsando con la pierna trasera, elévate hasta llegar a la posición inicial.
  4. Repite 15 veces. Al principio te será difícil llegar a este punto. Realiza las que puedas respetando la forma. A medida que te vayas fortaleciendo, podrás realizar toda la tanda.
  5. Repite con la pierna opuesta.
Trata de evitar los siguientes errores: ...

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viernes, 18 de noviembre de 2011

El porcentaje de proteínas en tu dieta puede ayudarte a controlar el peso

Si vigilas tu dieta y llevas un control de las calorías que consumes, magnífico. Seguro que has venido utilizando la tradicional fórmula de contar calorías para evitar consumir más de las que gastas. Al parecer, tan importante como el total de las calorías es la procedencia de las mismas. Según un estudio reciente, la cantidad de las proteínas que ingieres puede jugar un papel muy importante a la hora de mantener el peso. ¿Cómo andan tus cuentas?

Llevar una dieta balanceada, acompañada de una rutina de ejercicios es el modo más recomendable para mantener un peso saludable y un buen estado físico en general. Hasta ahora, una de las formas principales de controlar el peso consiste en mantener a raya el número de las tan nombradas y desprestigiadas calorías. Pero éste no es el único factor que debes tener en cuenta. Un nuevo estudio publicado en PloS One, desarrollado por investigadores de la Universidad de Sidney, en Australia ha detectado un vínculo importante entre las proteínas y el éxito de una dieta para mantener el peso y que a la vez te deje satisfecha(o).

Para comprenderlo mejor, primero hay que entender qué son las calorías y qué las proteínas, cuáles son las diferencias entre ambas y qué función cumple cada una en el cuerpo humano, ya que ambas son necesarias (y sí, las calorías también).

La proteína es una sustancia que se encuentran en cada célula viva del cuerpo, donde cumple funciones importantes como construir y reparar la piel, los músculos y los órganos. Por eso es necesario consumir proteínas provenientes de los alimentos. Por ejemplo, obtenemos las proteínas en la carne, los productos lácteos, las nueces y de algunos granos o leguminosas.

La caloría, en cambio, es una unidad de medida que permite saber cuánta energía contienen, en este caso, los alimentos. Todos los alimentos aportan calorías, algunos más y otros menos, y todos necesitamos consumir calorías para tener energía. Sin embargo, comer demasiadas calorías y no consumirlas puede hacer que aumentes de peso. Por eso han sido tan despreciadas a la hora de pensar en bajar esos kilos o libras de más.

Ahora bien, los alimentos están compuestos de diferentes sustancias que aportan distintas cantidades de calorías. Así, por ejemplo, por cada gramo de proteínas que tenga un producto brindará 4 calorías, mientras que cada gramo de grasa aportará 9 calorías y cada gramo de carbohidratos también aportará cuatro calorías.

Teniendo en cuenta estos valores, los investigadores de Australia trataron de detectar si el consumo de proteína afectaba el total de calorías ingeridas, por lo que les pidieron a un grupo de mujeres y de hombres delgados con una edad promedio de 24 años que llevaran unas dietas con distintos niveles totales de proteínas: específicamente 10%, 15% y 25%. Los participantes comieron sus comidas durante 4 días en el centro de investigaciones, pero además de la comidas controladas, tuvieron acceso sin restricciones a otros tipos de alimentos adicionales (todo lo que comieron se registró debidamente). Los resultados fueron los siguientes: mientras más se reducía el porcentaje de proteínas (hasta el más bajo con un 10%), los hombres y las mujeres tendieron a comer más carbohidratos y alimentos ricos en grasa, aumentando así el riesgo de aumentar peso. Cuando el nivel de proteínas subió (15% a 25%) no hubo diferencia en el peso independientemente del total de calorías ingeridas.

Según el equipo de investigadores, una de las razones que justifican estos resultados es que las personas se sienten más satisfechas (saciadas) al consumir proteínas y por eso cuando las comen en menor cantidad, tienden a buscar otros productos que las reemplacen, principalmente a base de grasas o carbohidratos. La conclusión es obvia: comer más proteínas satisface más, por lo que tendemos a comer menos cantidades y por lo tanto, a engordar menos.

Por eso, tal como lo expresan estos hallazgos, lo ideal es que el 15% de las calorías de la dieta que comemos, provengan de las proteínas. Pero ¿cómo puedes hacer el cálculo? No es tan difícil. Por ejemplo, si estás siguiendo una dieta de dos mil calorías diarias para mantener tu peso, el 15 por ciento son 300 calorías que deberías obtener de proteínas. Recuerda que cada gramo de proteína tiene 4 calorías, con lo cual deberías consumir 74 gramos de proteínas (y para saber cuántas proteínas tiene cada alimento puedes orientarte leyendo las etiquetas de los productos).

Por último, recuerda acompañar las proteínas de origen animal con frutas y verduras. Llevar una dieta balanceada es importante no sólo para mantener el peso sino también la buena salud, mientras que tener una rutina de ejercicios también es de gran ayuda a la hora de pensar en alcanzar y sostener el peso que tanto te gustaría tener.

Si tienes alguna condición de salud en particular, como diabetes, problemas del corazón, colesterol alto o enfermedad celíaca, por nombrar algunos ejemplos, no dudes en consultar con tu médico antes de hacer cambios en tu dieta, para que pueda indicarte el modo más apropiado de modificar tu alimentación sin afectar tu salud.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 22 de junio de 2011

Obstrucción intestinal (oclusión intestinal)


¿Qué es?
En una obstrucción intestinal (oclusión en los intestinos) un bloqueo imposibilita que el contendido de los intestinos pase normalmente a través del tubo digestivo. La causa de la obstrucción puede estar dentro o fuera de los intestinos. Dentro de los intestinos, se puede forman un tumor o una hinchazón y obstruir el paso a través de los intestinos. Fuera de lo intestinos, es posible que un órgano cercano o área de tejido apriete, comprima o tuerza un segmento de los intestinos.
Una obstrucción intestinal puede ocurrir en el intestino delgado  o intestino grueso . Además, una obstrucción intestinal puede ser total o parcial, según como pase el contenido dentro de los intestinos a través del área obstruida.
En el intestino delgado, las causas más comunes de obstrucción son:
  • Adherencias: son áreas de tejido conectivo del tipo de una cicatriz. Estas adherencias se forman por fuera del tejido lesionado o de los órganos a medida que sanan después de una cirugía o infección. Las cirugías ginecológicas y las cirugías que afectan al apéndice o al colon son particularmente propensas a derivar en adherencias. Las adherencias no siempre causan síntomas. Debido al movimiento intestinal, es común que con el paso del tiempo este grupo de tejido cicatricial se abra en forma de cuerda o soga en forma de tiras. Una parte de estas adherencias puede causar obstrucción del intestino delgado si las adherencias toman la forma de bandas constrictivas, aprietan una porción del intestino delgado y lo cierran por fuera. Las adherencias también se pueden unir a una asa intestinal vecina y apretar, de esta forma tiran al intestino y hacen que este adquiera una forma anormal que limita el flujo del contenido dentro del intestino. Las adherencias es la causa más frecuente de obstrucción del intestino delgado en Estados Unidos, y representan el 50 a 70% de los casos.
  • Hernia: si existe una debilidad en los músculos y las fibras que son partes de las paredes del abdomen, una porción del intestino delgado puede sobresalir a través de esta área debilitada y aparecer como un bulto debajo de la piel. Este segmento del intestino que sobresale se denomina hernia. Esta sección del intestino delgado puede obstruirse si queda atrapado o muy apretado en el lugar donde sale de la pared abdominal. En casos extremos, el intestino apretado puede también “estrangularse”, lo que significa que se corta el flujo sanguíneo. Las hernias es la segunda causa más frecuente de obstrucción del intestino delgado en Estados Unidos, y representan el 25% de los casos. Por lo general, las hernias aparecen como bultos cerca del ombligo (hernia umbilical), entre el ombligo y el esternón (hernia ventral), en el lugar del corte cicatrizado de una cirugía (hernia quirúrgica), cerca de la ingle (hernia inguinal) o en frente a la parte superior del muslo (hernia femoral).
  • Tumores: los tumores cancerosos pueden causar obstrucción del intestino delgado al presionar por fuera del intestino y apretarlo de manera que se cierre, o si el tumor crece por dentro de la pared del intestino obstruyendo. Los cánceres representan un pequeño porcentaje de las obstrucciones del intestino delgado. En la mayoría de los casos, el tumor no comienza en el intestino delgado mismo. A menudo, es el cáncer que se ha diseminado (mestastatizado) hacia el intestino delgado desde otro lugar hasta llegar al colon, el aparato genital femenino, mamas, pulmón o piel.
En el intestino grueso, las causas más comunes de obstrucción son:
  • Cáncer colorrectal: alrededor de la mitad de todas las obstrucciones de intestino grueso son causadas por el cáncer colorrectal. El cáncer de colon o cáncer rectal no diagnosticados pueden causar un estrechamiento gradual del intestino grueso. Generalmente los pacientes experimentan constipación intermitente por un tiempo hasta que finalmente el intestino se obstruye.
  • Vólvulo: es un retorcimiento anormal de un segmento del intestino sobre sí mismo. Este movimiento de rotación típicamente produce un asa  de intestino con una base que aprieta, y que deriva en la obstrucción intestinal. En los países occidentales, el vólvulo es más frecuente en personas mayores de 65 años, y estos pacientes a menudo tienen antecedentes de constipación crónica .
  • Enfermedad diverticular: en el intestino grueso, los divertículos son pequeñas bolsas con forma de globo que sobresalen de la pared del intestino. Si los divertículos se infectan, una condición llamada diverticulitis, se pueden formar cicatrices en la pared del colon a medida que  se curan. La cicatriz que rodea al colon se denomina estenosis de colon. A medida que una estenosis progresa y se tensa, puede estrechar el intestino gradualmente y finalmente causa obstrucción de colon.
Síntomas
Los síntomas de obstrucción del intestino delgado pueden incluir:
  • dolores abdominales tipo calambres, generalmente vienen en oleadas y en intervalos de cinco a 15 minutos y a veces el dolor se centra ya sea en el ombligo o entre el ombligo y la caja toráxica (si dolor  se vuelve constante puede ser síntoma de una estrangulación de los intestinos)
  • náuseas y vómitos
  • los gases no pasan a través del recto
  • abdomen hinchado, a veces con hipersensibilidad abdominal
  • pulso y respiración rápidos durante los episodios de calambres
Los síntomas de obstrucción del intestino grueso pueden incluir:
  • abdomen hinchado
  • dolor abdominal, que puede ser leve, o punzante y agudo, según la causa de la obstrucción
  • constipación al momento de la obstrucción y posiblemente por períodos intermitentes de constipación
  • si el tumor es la causa del problema,  puede existir antecedentes de sangrado en el recto
  • diarrea
Diagnóstico
Para diagnosticar una obstrucción intestinal, su médico necesitará palpar y escuchar su abdomen y examinar su recto. Una obstrucción intestinal se confirma con radiografías de su abdomen, que muestran gas y líquido por arriba del área de la obstrucción, pero no gas debajo de la obstrucción. Deben realizarse análisis de sangre para comprobar si hay deshidratación o pérdida de electrolitos (como sodio y potasio).
Si su médico sospecha de una obstrucción del intestino grueso, este quizá use un colonoscopio, un tubo que se inserta a través de su recto para ver el intestino. Si la obstrucción está causada por el vólvulo, el colonoscopio puede enderezar el intestino y aliviar la obstrucción.
En ocasiones  la cirugía, es la única manera de saber la causa. La cirugía le permite al médico revisar su intestino y el tejido cicatricial en caso de adherencias.
Duración
Los síntomas de obstrucción del intestino delgado y vólvulos del intestino grueso generalmente se vuelven agudos después de algunas horas. Sin embargo, la obstrucción del intestino grueso causada por un cáncer colorrectal o enfermedad diverticular pueden empeorar lentamente. Algunos pacientes tienen síntomas leves durante varias semanas o meses antes de ver a un médico. Una vez que se hace el diagnóstico, se requiere permanecer en el hospital por varios días. Con un tratamiento exitoso, la obstrucción se corrige.
Prevención
Usted puede disminuir el riesgo de algunas formas de obstrucción de intestino al modificar su dieta y su estilo de vida. Por ejemplo:
  • Para ayudar a prevenir el cáncer colorrectal, coma una dieta balanceada, baja en grasas, incluya muchas verduras y frutas, no fume y vea a su médico para un examen de cáncer colorrectal una vez al año después de los 50 años.
  • Para ayudar a prevenir hernias evite levantar cargas pesadas que incrementan la presión dentro del abdomen y pueden forzar una parte del intestino a través de un área débil de la pared del abdomen. Póngase en contacto con su médico si desarrolla un bulto anormal debajo de la piel de su abdomen, especialmente cerca de la ingle o cerca de una cicatriz quirúrgica.
  • No hay manera de  prevenir la obstrucción causada por la enfermedad diverticular, pero algunos médicos creen que las personas con la enfermedad diverticular deberían seguir una dieta alta en fibras y evitar alimentos que se depositen en los divertículos, como semillas y palomitas de maíz.
Tratamiento
Si usted ha tenido obstrucción intestinal, recibirá tratamiento en un hospital. Pueden insertarle un tubo nasogástrico (tubo “NG”), lubricado y flexible a través de su nariz hasta el estómago para ayudar a eliminar el exceso deaire. Le daran líquidos  por vía intravenosa (en las venas)  pues estara en ayuno, sin comer ni beber.
La obstrucción parcial del intestino delgado mejora en unos pocos días y el tubo nasogástrico “NG”,  se puede quitar. . Si tolera el agua, le darán una dieta líquida completa durante un día antes de comer una dieta normal. Una obstrucción intestinal completa a menudo requiere cirugía para corregir o extirpar la causa de la obstrucción (tumor, adherencias, estenosis) reparar la hernia o arreglar el segmento del intestino en riego de vólvulos repetidos. Durante está cirugía, se puede extirpar también un segmento de intestino dañado o estrangulado.
En ocasiones se espera la mejoría con tratmiento médico antes de hacer cirugía.  Hay casos que sólo la  cirugía puede corregir la causa de la obstrucción .
Cuándo llamar a un profesional
Llame a su médico inmediatamente si tiene síntomas de obstrucción abdominal
Pronóstico
El pronóstico  depende de la causa de la obstrucción abdominal, de la edad, si ha tenido cualquier otra enfermedad (especialmente problemas de corazón, pulmón o riñones). La obstrucción no asociada con el cáncer tiene muy buen pronóstico, especialmente en personas sanas.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 16 de abril de 2011

Redes sociales – ¿Nocivas para la salud?


¿Cuántas horas pasas frente a la computadora? ¿Cuántas cosas has dejado de hacer para interactuar en redes sociales, como Facebook o Twitter? ¿Alguna vez has pensado que eso puede dañar tu salud? No es una broma: algunos estudios ya empiezan a hablar de los efectos que puede provocar el aislamiento. Ten en cuenta estos datos cuando interactúes en las redes sociales y evita que se conviertan en factores que afecten tu salud mental y física.
Con el avance de la tecnología están cambiando las costumbres. Por ejemplo, en los que participan activamente a diario en las redes sociales como Twitter y Facebook. Esto es especialmente cierto para los adolescentes.
Facebook, por ejemplo, es una muestra muy clara de esta situación. A tan solo 6 años de su creación ya cuenta con más de 500 millones de usuarios en todo el mundo.A través de este medio, se conectan con amigos, se reencuentran con antiguos compañeros y comparten fotos, videos y comentarios de todo tipo.
Pero si bien conectarse y reencontrarse con amigos puede ser emocionante y divertido, a veces también puede generar situaciones confusas o nocivas. La mamá de Florencia estaba indignada cuando escribió un comentario en su muro de Facebook, en el cual denunciaba que alguien malintencionado le había robado la identidad a su hija para abrir una cuenta en la red en su nombre para decir tonterías. Mientras tanto, Flor lloraba desconsolada en su cuarto, donde estuvo encerrada durante varios días hasta que pudo volver a enfrentar a sus compañeros.
Pedro, por su parte, era feliz entrando a Facebook de tanto en tanto a ver las novedades de sus contactos, pero se cansó de recibir insultos luego de un comentario que hizo (que, evidentemente, le cayó mal a muchas personas). Después de varios días de angustia y bronca por tanta pelea virtual decidió cerrar su cuenta y ahora no puede creer cuánto tiempo libre le queda.
Otro caso más grave es el de un joven italiano que llegó a las noticias porque se le ocurrió modificar su identidad para espiar a su ex-novia. Con un nombre falso logró que lo aceptara entre sus contactos en Facebook y fue tal el impacto al verla tan desenvuelta conversando con otros hombres que le dio un ataque de asma y tuvo que ser hospitalizado.
Pensando en estas situaciones y en otras, algunos investigadores comenzaron a analizar las posibles consecuencias que puede tener el uso de las redes sociales en la salud de las personas. Y aunque parezca mentira, un psicólogo, el Dr. Aric Sigman, sugiere que pasar mucho tiempo en las redes sociales puede incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas y hasta demencia, entre otras condiciones. Aunque esto aún requiere más estudios para que se corrobore.
Se piensa que los efectos se producirían debido al aislamiento que genera el uso de las computadoras u ordenadores y a la disminución del contacto personal que provoca pasar tanto tiempo en las redes sociales. Según afirma el grupo de analistas británicos que estuvo a cargo del estudio, la actividad social produce ciertos beneficios en el organismo. Por eso se abren dudas y debates sobre los efectos que puede tener el aislamiento provocado por las redes sociales. Por ejemplo:
  • Se ha detectado que los genes que responden al estrés y la enfermedad serían más pasivos en personas más aisladas.
  • Algunos estudios han relacionado a la soledad con enfermedades inflamatorias y el riesgo de enfermedades cardíacas.
  • Las personas solas parecen estar más tiempo despiertas y descansan menos al dormir.
A esto se suman otros estudios sobre los riesgos que generaría la vida “online” y el uso de las nuevas tecnologías, tal como te contamos en un artículo reciente. Y si bien por el momento sólo hay investigaciones que aportan datos e indicios que nos acercan a este tema, el debate continúa abierto.
Así, por ejemplo, otro grupo de investigadores británicos se pregunta sobre las actividades que dejamos de hacer por sentarnos frente a la computadora para atender nuestra “cafetería” en Facebook antes de alimentar a los animales virtuales de la granja que también habitan en nuestro perfil de la red social, mientras conversamos con amigos y publicamos nuestras novedades.
En este sentido, Gary Small, un profesor de psicología de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) piensa que mientras que ningún estudio ha encontrado que el usar las redes sociales excesivamente daña permanentemente el cerebro, debemos preguntarnos ¿qué pasa con la gente joven cuando pierde horas y horas frente a la computadora?, si estos jóvenes están aprendiendo a comunicarse con las persona cara a cara y si están saliendo al aire libre a hacer ejercicio.
Y tú, ¿cuántas horas pasas frente a la computadora?, ¿comes más o tiendes a consumir comida chatarra mientras chateas con amigos?, ¿estás practicando algún deporte o actividad física que no sea virtual? Ten en cuenta estas preguntas y recuerda la importancia de mantener una vida sana, que no sólo implica llevar una dieta balanceada y una rutina de ejercicios sino también una actividad social cara a cara (en persona) regular. No hay nada mejor que relacionarse con las personas de esa manera.
Ten en cuenta estos detalles y evita que las redes se conviertan en telarañas que te dejen atrapado frente a la pantalla.
Tomado de Vida y Salud

miércoles, 23 de marzo de 2011

¿Estás engordando por comer tarde en la noche?

Existen varias posiciones en cuanto a comer tarde, sobre todo cuando se trata de bocadillos luego de la cena. Muchos consideran que este hábito es la causa de los kilos o libras de más, otros lo consideran el fracaso de sus dietas y algunos, por el contrario, no encuentran nada malo en este hábito. Aquí hablamos de este tema y de algunos descubrimientos que demostrarían por qué quizá comer de noche podría contribuir, pero no dejes de cenar. Sigue leyendo.

Cansada de probar dietas mágicas y milagrosas para adelgazar, que por supuesto no hacían efecto, Marisa decidió intentar su propio método. Había hecho la dieta de la luna, la del atún, la de líquidos y agua. Toda dieta que encontraba o le sugerían, ella la probaba y terminaba frustrada.

Entonces, un día llegó a la errónea conclusión de que para adelgazar debía dejar de consumir calorías y, por lo tanto, había que evitar comer. Así programó su propia dieta: tomaba un jugo de naranja o un vaso de leche al despertar y aguantaba lo más que podía sin comer, a la hora del almuerzo trataba de tomar un yogurt o alguna colación y por la tarde tomaba té o café con edulcorante “para matar la ansiedad” tratando de aguantar lo más posible sin comer.

Pero tal ritmo alimenticio solo duró unos días. En seguida comenzó a levantarse por la noche, mientras todos dormían, a comer cualquier cosa que encontrara en el refrigerador, sin importar si era dulce o salada. A veces se despertaba con hambre, otras en cambio, el dolor de estómago no la dejaba dormir hasta que comía algo.

De ese modo, Marisa no sólo no perdió un solo gramo de sino que estuvo a punto de enfermarse. Uno de los errores más comunes es creer que debes dejar de comer para adelgazar. Por el contrario, ¿se te ha ocurrido que puedes perder tus libras o kilos de más comiendo frecuentemente a lo largo de todo el día?

En este punto, los especialistas coinciden en que es preferible comer más durante el día que por la noche, por la sencilla razón de que las calorías que ingieres en las horas en que estas despierta y activa puedes consumirlas con la misma actividad que realizas. Por la noche, en cambio, luego de cenar te vas a dormir y el cuerpo consume muy pocas de las calorías que has ingerido, con lo cual el excedente se acumula en tu cuerpo.

Esto no significa que debas eliminar la cena ni mucho menos. Ese es otro mito que se formó en torno a esta comida tan importante. Por el contrario, los especialistas recomiendan comer alimentos livianos de noche, pero nunca dejar de hacerlo. En lo posible, sí se aconseja evitar los bocadillos posteriores a la cena, que en general suelen ser altos en calorías y no aportan nutrientes: como chocolates, dulces, galletas y ese tipo de comidas que sí hacen que tus esfuerzos fracasen.

Lo interesante es que unos estudios recientes realizados en ratas parecen corroborar la hipótesis de que en ellas, quienes ingieren calorías durante la noche tienden a ganar hasta el doble del peso que quienes comen durante el día, y no sólo por el consumo de calorías sino también porque es posible que se produzca una interrelación entre la temperatura corporal, el ciclo de sueño y una hormona llamada leptina, que suprime la sensación de hambre. Sin embargo, por el momento, estos descubrimientos son preliminares y faltan hacer más investigaciones al respecto para comprobar qué es lo que ocurre específicamente en las personas cuando comen de más por la noche.

Lo que sí es un hecho es lo que se denomina síndrome de alimentación nocturna, que a menudo se confunde con un problema de sueño cuando no lo es. Consiste en levantarse por la noche a comer, algo similar a lo que le ocurría a Marisa, y si lo padeces no te permite descansar bien.

Teniendo todo esto en cuenta, recuerda que lo más importante es llevar una dieta balanceada y saludable, prestando atención al tamaño de las porciones y desde luego acompañada de una rutina de ejercicios. Si quieres mantenerte en forma y conservar tu salud, no te dejes llevar por las dietas de moda, si tienes dudas, siempre puedes consultar a tu médico o a un dietista registrado que puede orientarte en base a las características propias de tu cuerpo, a tus costumbres y a las libras o kilos que quieras perder. Quizás te sorprendas y descubras que una buena dieta te permitirá disfrutar nuevos sabores y comer bien mientras adelgazas. Y lo principal, es que te sentirás mejor y estarás invirtiendo en tu salud.

Tomado de Vida y Salud