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jueves, 27 de septiembre de 2012

Los suplementos de calcio y el riesgo de sufrir un ataque al corazón

Es mejor consumir calcio en los alimentos

Si estás en la edad en que empiezas a preocuparte por la osteoporosis o llegando a la menopausia, posiblemente estés tomando suplementos de calcio para fortalecer tus huesos y “curarte en salud”. Si es así, no dejes de leer esta columna: sin duda alguna el calcio es muy importante pero, existe la posibilidad de que los suplementos de calcio aumenten tus posibilidades de sufrir un ataque al corazón.

Muchos médicos que tratan a las personas que van entrando en años, especialmente a las mujeres postmenopáusicas, suelen recomendarles rutinariamente que tomen suplementos de calcio, como una forma natural e inofensiva de prevenir las fracturas debidas a la osteoporosis. Pero un estudio publicado en la edición de mayo de la revista Heart, que se realizó en 24,000 personas entre los 35 y los 64 años que respondieron a unos cuestionarios acerca de su dieta, arroja resultados controversiales.

El estudio reporta que los participantes que tomaron suplementos de calcio con regularidad tuvieron un riesgo 86% mayor de tener un ataque cardíaco que los que no tomaron dichos suplementos. Y los que tomaron únicamente suplementos de calcio tuvieron el doble de probabilidades de sufrir un ataque cardíaco que los que no tomaron ningún suplemento vitamínico. Durante los 11 años que duró el estudio, se reportaron 354 ataques cardíacos, 260 accidentes cerebrovasculares (ACV) o apoplejías y 267 muertes relacionadas con los ataques cardíacos y los ACV. Pero las personas con un consumo alto de calcio sólo a través de alimentos, como leche y queso, tendían a tener un riesgo menor de padecer ataques al corazón.

Estos resultados coincidieron con los de otros estudios a menor escala realizados con anterioridad. Según los Institutos Nacionales de la Salud (National Institutes of Health) además, los suplementos de calcio también se han asociado con piedras en los riñones, con el estreñimiento y otros problemas en el aparato digestivo.

El objetivo principal del estudio era determinar si los suplementos de calcio tenían influencia en los factores de riesgo cardiovascular, y interesante que no se encontró una relación directa entre ambos. Sin embargo, según los autores del estudio, los suplementos causan que los niveles de calcio suban rápidamente muy por encima de lo normal, y es precisamente ese efecto lo que a largo plazo puede ser peligroso para la salud.

En realidad, el calcio no debe faltar en una dieta balanceada, pero es preferible que consumas la cantidad apropiada en pequeñas dosis a través de tus comidas. De ese modo, tu cuerpo puede ir absorbiéndolas poco a poco durante el día. La diferencia es que los suplementos, con su gran concentración de calcio, aumentan de pronto el nivel de este mineral en la sangre. El estudio revela que los participantes que consumían grandes cantidades de calcio a través de los alimentos tendían a tener un riesgo más bajo de sufrir ataques cardíacos que los que consumían cantidades menores.

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martes, 19 de junio de 2012

El cerebro de los fumadores cambia en respuesta a los altos niveles de nicotina

¿Es verdad que fumar cambia el cerebro en alguna manera, haciendo que sea más difícil dejar el hábito? ¿Se puede hacer algo para revertir ese cambio?

RESPUESTA del Dr. Richard D. Hurt, Centro para Dependencia a la Nicotina, Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, Estados Unidos:

Sí, es verdad. Cuando una persona fuma, el cerebro cambia en respuesta a los niveles de nicotina tan altos de los cigarrillos. Dichos cambios cerebrales ocasionan una adicción a la nicotina, y esa dependencia puede dificultar mucho el dejar de fumar.

La nicotina es una sustancia química que se encuentra presente en el tabaco y mantiene a la persona fumando. La nicotina ingresa al organismo a través de los cigarrillos y activa unas estructuras normales del cerebro, conocidas como receptores. Cuando los receptores se activan, liberan una sustancia química llamada dopamina, que provoca una sensación de bienestar. El placer que siente una persona en respuesta a la dopamina es uno de los mayores componentes del proceso de adicción a la nicotina.

Con el transcurso del tiempo y según la persona continúa fumando, en el cerebro aumenta la cantidad de receptores de la nicotina. Los fumadores adictos tienen miles de millones más de estos receptores que los no fumadores; pero no todos los fumadores tienen el mismo nivel alto de receptores, y por eso algunos fumadores consuetudinarios pueden dejar el hábito sin mucha dificultad.

Cuando alguien intenta dejar de fumar, los receptores cerebrales no reciben nicotina y se interrumpe aquella respuesta placentera. A esto se suma que los niveles bajos de nicotina derivan en síntomas de abstinencia a la nicotina, tales como fuertes ansias de fumar un cigarrillo, ansiedad, irritabilidad, inquietud, dificultad para concentrarse, ánimo deprimido, frustración, ira, más hambre y dificultad para dormir. La manera más rápida de aliviar los síntomas de abstinencia es fumando un cigarrillo para liberar a la dopamina y activar aquella respuesta placentera.

Lo que dificulta aún más el dejar de fumar es la factibilidad de condicionar a los receptores cerebrales a esperar la nicotina en ciertas situaciones, mucho tiempo después de haber dejado de fumar. Por ejemplo, cuando una persona normalmente fuma al beber alcohol, o encontrarse en una situación estresante, o después de comer, los receptores cerebrales de la nicotina anticipan una descarga de nicotina en ese momento. Esas situaciones “desencadenantes” pueden provocar deseos intensos de fumar un cigarrillo, aunque la persona no haya fumado durante varios meses.

Lo bueno es que una vez que alguien deja enteramente de fumar, la cantidad de receptores de nicotina en el cerebro terminan por volver a la normalidad. Según esto ocurre, la respuesta de sentir fuertes ansias se presentará con menos frecuencia, no durará tanto, ni será tan intensa, hasta desaparecer completamente con el tiempo.

Dado su efecto en el cerebro, la nicotina puede ser sumamente adictiva. Muchas personas necesitan recurrir a algún tratamiento médico para superar la adicción a la nicotina y lidiar bien con los síntomas de abstinencia. Existen medicamentos que pueden colaborar a disminuir los síntomas de abstinencia, mientras que la guía y apoyo de un programa de tratamiento para la dependencia puede enseñar cómo cambiar el comportamiento de manera que las posibilidades de no volver a fumar sean mejores.

Es difícil dejar de fumar, pero el esfuerzo bien vale la pena. La salud se beneficia casi de inmediato, pues la frecuencia cardíaca disminuye tan solamente 20 minutos después del último cigarrillo. Doce horas más tarde, vuelven a la normalidad los niveles sanguíneos de monóxido de carbono, que es un gas tóxico. En cuestión de tres meses, mejora la función pulmonar, y la circulación empieza también a mejorar. Después de un año, el riesgo de sufrir un ataque cardíaco desciende a la mitad; y luego de transcurrir 15 años, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular es igual al de los no fumadores.

Si usted fuma, consulte con el médico sobre cómo dejar de hacerlo. El médico puede ofrecerle medicamentos y apoyo, aparte de remitirlo a un programa de tratamiento a nivel local que pueda ayudarle. Dejar de fumar es un proceso, de manera que dé un paso a la vez.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 30 de abril de 2012

Las grasas trans: vinculadas a más apoplejías en las mujeres

Además de la conocida relación de las grasas trans con las enfermedades cardíacas, ya tienes otra razón para desterrarlas de tu dieta, o al menos disminuirlas lo más posible. Según los resultados de un nuevo estudio, las grasas trans al parecer aumentan el riesgo de la apoplejía o los accidentes cerebrovasculares en las mujeres después de cierta edad.

Hace algún tiempo, las grasas trans se usaban normalmente en los alimentos procesados, tanto horneados como fritos, ya que realzaban su sabor y su textura, y alargaban su vida en los anaqueles del supermercado. 

Por desgracia, estas grasas representan un riesgo para la salud, porque (como otras grasas) se trasladan a través de tu sistema digestivo hasta llegar a las arterias en donde se acumulan y pueden llegar a bloquearlas, incrementando así el peligro de que sufras ataques al corazón y otras enfermedades cardiovasculares, como las apoplejías o accidentes cerebrovasculares. Y tienen un peligro extra. Aunque al igual que las grasas saturadas aumentan el colesterol “malo”, a diferencia de ellas, las grasas trans disminuyen el colesterol “bueno”, por lo que son doblemente dañinas para la salud. Desde que se comprobó esto hace años, han ido desapareciendo poco a poco de los supermercados y los restaurantes.

Pero ahora hay algo más: un estudio, publicado en el número de marzo de la revista Annals of Neurology, sugiere (aunque no prueba) que existe una relación entre las grasas trans y la apoplejía o ataque cerebrovascular en las mujeres después de los 50 años.

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sábado, 21 de abril de 2012

Dejar de fumar le evita a tu boca ¡la mitad de los problemas!

 
Según un nuevo estudio desarrollado por investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (o CDC), se estima que dejar de fumar disminuye a la mitad las posibilidades de que tengas problemas en la salud de tu boca, entre los cuales se incluyen las caries, la enfermedad periodontal y el cáncer oral.

¡Sí!, “Fumar es perjudicial para la salud”. Lo saben todos los fumadores y lo leen cada vez que abren sus cajetillas de cigarrillos. Sin embargo, esa inscripción suele ser minimizada y son pocos los que en verdad toman conciencia del daño real que el tabaco puede hacerle al cuerpo. Lamentablemente, muchos se dan cuenta cuando ya es tarde, y se enferman o se enteran de que algún familiar o amigo se ha enfermado, a raíz de esta adicción.

Afortunadamente, también hay personas que logran vencer a este traicionero “compañero” y ni bien dejan de fumar comienzan a sentir los beneficios en su cuerpo. Andrea era de las que fumaba una cajetilla diaria, y al poco tiempo de dejar el hábito notó que su piel se volvía más brillante y juvenil. Descubrió además que mientras fumaba había perdido el sentido del olfato. Entonces comenzó a percibir nuevamente los aromas, que ahora son más intensos, y junto con ellos, también los sabores.

De los ejemplos como Andrea hay miles, pero más allá de las experiencias individuales, un nuevo estudio desarrollado por unos investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Los Estados Unidos ha comprobado que dejar de fumar podría reducir el riesgo de tener problemas de salud oral a la mitad.

Según este informe, que aparece en la edición de febrero de la publicación estadística Data Brief, del Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS), los fumadores actuales tienen cuatro veces más probabilidades de desarrollar problemas orales que las personas que nunca han tenido el hábito, entre las cuales se incluyen las caries, la enfermedad periodontal y el cáncer oral.

Además, los investigadores encontraron que los fumadores de entre 18 y 64 años tienen casi 1,5 veces más probabilidades que los ex fumadores y dos veces más probabilidades que la gente que nunca ha fumado, de tener tres o más problemas de salud oral.

Lo que es preocupante de esta situación es que, si bien las personas que son fumadores actualmente reconocen la importancia de los problemas de la salud oral, más que los ex fumadores o los que nunca han fumado, en el estudio se mostraron menos propensos a visitar al dentista por un problema existente, generalmente debido a una cuestión de costo e imposibilidad económica de hacerlo.

En detalle, los investigadores reportaron que los fumadores tienen al menos el doble de probabilidades de no haber ido al dentista en cinco años, o de nunca haber ido, y que más de la mitad (56 por ciento) no podía los medios económicos para pagar el tratamiento o carecía de seguro.

Hay muchas razones para cuidar tus dientes y tu boca, y no sólo tienen que ver con la cuestión estética. La lengua y cada uno de los dientes tienen una función especial en la boca, que ayuda tanto para hablar como para la digestión. Además, los problemas de la salud oral pueden ser una señal de advertencia de alguna otra condición grave, como la diabetes, el VIH, una enfermedad cardiaca o un accidente cerebrovascular. Por eso es importante cuidar la salud de tu boca.

Si eres fumador, recuerda que está en tus manos dejar ese hábito tan nocivo para mejorar tu salud en general. El solo hecho de tomar la decisión ya es admirable. Recuerda que puedes tener altibajos y que no será una tarea sencilla. Sin embargo, existen muchas técnicas que te ayudan a lograrlo y, si lo necesitas, no sólo hay grupos de apoyo a los que puedes acudir, sino también medicinas que pueden facilitarte la tarea. Si este es tu caso, no dejes de consultarlo con tu médico, para que pueda recomendarte algún tratamiento que te ayude a dejar de fumar.

Y no bajes los brazos, si logras dejar de fumar no sólo estarás mejorando tu calidad de vida sino también alargando tus años de existencia. Por eso es tan admirable que tomes la decisión, y no sólo por lo que significa para ti y para tu salud, sino también por lo que implica para las personas que viven, trabajan y permanecen contigo cada día. ¡Adelante! Si al menos lo estás pensando, ya estás más cerca de cumplir tu meta.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 19 de marzo de 2012

¿Por qué se me olvidan las cosas?

¿Te ha pasado alguna vez que no encuentras la llave de la casa o no sabes dónde dejaste los lentes? Es un problema muy común, ya que la mayoría de las personas experimentan momentos ocasionales de pérdida de la memoria, y no siempre puede achacarse a la edad. En realidad las causas son muchas, y aunque pocas veces indican problemas serios, sí pueden interferir con las actividades normales de la vida diaria.

“¿Para qué vine a esta habitación?”, o “Iba a decirte algo pero… ¡se me olvidó!” A todos nos ha pasado algo similar. Los olvidos temporales son más comunes en las personas que son naturalmente distraídas. Si eres una de ellas, el remedio es simplemente tratar de poner más atención en lo que haces. Pero la distracción o la falta de atención son una cosa, y la pérdida de la habilidad cognitiva, entre ellas la memoria, es otra.

Cuando se empiezan a tener estos episodios de olvidos breves, hay que buscar la causa. Hay muchas razones que pueden hacer que se te vayan olvidando las cosas, aunque sea de manera leve, o lo que se conoce como pérdida de la memoria transitoria. Entre las más comunes están:
  • Medicamentos. Entre ellos si tomas antidepresivos, antihistamínicos, relajantes musculares, tranquilizantes, píldoras para dormir, medicinas para combatir la ansiedad y los analgésicos (medicinas para el dolor) que se recetan después de una cirugía.
  • Alcohol. El exceso del alcohol es una causa conocida de pérdida de la memoria.
  • Tabaco. Fumar reduce la cantidad de oxígeno que llega al cerebro y, como consecuencia, perjudica el funcionamiento de la memoria.
  • Drogas. Su uso continuo provoca cambios en las sustancias químicas del cerebro, lo que dificulta recordar las cosas.
  • Falta de sueño. Tanto la cantidad del sueño como su calidad afectan la memoria. Si duermes muy poco o te despiertas con frecuencia durante la noche, puedes sentirte fatigado(a). Y el cansancio interfiere con la capacidad de captar la información y de recordarla después.
  • Depresión y ansiedad. Si estás deprimido(a), te es difícil prestar atención y concentrarte, lo que afecta la memoria. Lo mismo ocurre con la ansiedad. Cuando te sientes tenso(a), no puedes concentrarte y tu capacidad de recordar disminuye.
  • Estrés. Si la causa del estrés es un trauma emocional, puede dar lugar a la pérdida de la memoria.
  • Nutrición deficiente. Una buena nutrición es importante para el funcionamiento correcto del cerebro. Debes incluir en tu dieta proteínas y grasas de alta calidad. No te olvides, además, que la deficiencia de las vitaminas B1 y B12 puede afectar la memoria.
  • Envejecimiento. Normalmente provoca dificultad para aprender cosas nuevas, o puede que necesites más tiempo para aprenderlas. Pero no suele producir una pérdida de la memoria significativa, a no ser que vaya acompañado de alguna enfermedad.
A veces la pérdida de la memoria se produce como consecuencia de problemas más serios, y puede ser o no transitoria. Todos estos problemas requieren tratamiento médico inmediato. No te descuides y busca ayuda en cualquiera de estos casos:
  • Lesiones en la cabeza. Un golpe fuerte en la cabeza puede causar pérdida de memoria de corto o de largo plazo. Por lo regular, la memoria va regresando poco a poco.
  • Apoplejía (o accidente cerebrovascular). Ocurre cuando el suministro de sangre al cerebro se detiene debido al bloqueo de un vaso sanguíneo, o por el derrame de un vaso sanguíneo en el cerebro. La apoplejía causa a veces una pérdida temporal de la memoria. En algunos casos, el paciente recuerda con exactitud lo que ocurrió hace años, pero no lo que ocurrió el día anterior.
  • Demencia. Es la pérdida progresiva de la memoria y de otros aspectos del pensamiento, lo bastante seria como para dificultar el funcionamiento en las actividades de la vida diaria. Aunque hay varias causas (como el abuso del alcohol y las drogas), la más común es la enfermedad de Alzheimer.
Como ves, los olvidos ocasionales no tienen que ser motivo de preocupación. Pero si notas que se repiten más de la cuenta o que interfieren con tus actividades diarias, es conveniente que vayas al médico para una evaluación. Tal vez todo se resuelva fácilmente con la sustitución de un medicamento o un cambio en tus hábitos o tu estilo de vida. Y si la causa es un problema más serio, recuerda que mientras antes se detecte y se trate, más posibilidades hay de encontrar una solución.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 16 de marzo de 2012

¿Tu presión arterial es diferente de un brazo al otro? Puede ser una señal de riesgo cardíaco.

Actualmente la mayoría de los profesionales tienden a tomar la presión arterial en un brazo solamente. Esto podría cambiar en base a un hallazgo reciente que relaciona la diferencia en los niveles de la presión arterial que se registran en uno u otro brazo con la presencia de la enfermedad arterial periférica, una condición del aparato circulatorio que aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y otras condiciones que afectan la salud.

Quizá te hayan tomado la presión arterial muchas veces en la visita a tu médico. Pero, ¿cuántas veces te la han tomado en ambos brazos y han comparado las lecturas? Posiblemente ninguna, pues los profesionales de salud no acostumbran a hacerlo. Un hallazgo reciente podría hacer que esto cambie.

Se trata de un estudio realizado por unos investigadores del Colegio Península de Medicina y Odontología de la Universidad de Exeter en Devon, Inglaterra, según el cual tener una diferencia de al menos 10 milímetros de mercurio (mm Hg) entre la presión sistólica (el primer número) de un brazo y otro, podría indicar la presencia de una enfermedad del sistema circulatorio que aumenta las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) y otros trastornos que pueden ser mortales.

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias, y que se mide de acuerdo al modo en que el corazón bombea la sangre, en base a dos niveles: la presión sistólica (o presión más alta que se obtiene) y la presión diastólica (o presión más baja que se obtiene), que es el momento en que el corazón está en reposo. Se considera que la presión es normal cuando el nivel registrado es menor de 130 (presión sistólica) / 90 (presión diastólica), para un adulto en reposo.

Hasta ahora, los profesionales de la salud estaban acostumbrados a tomar la presión en uno de los dos brazos del paciente. Sin embargo, en base a estos nuevos hallazgos, la recomendación es incluir un control de ambos brazos en algún momento, en especial si se trata de las personas diabéticas o de los fumadores, y hacer otros estudios más profundos si se encuentra una diferencia de más de 10 a 15 mm de Hg en la presión arterial entre ambos brazos.

Es que según este hallazgo, publicado en la edición en línea del 30 de enero de la revista The Lancet, esa pequeña diferencia podría indicar la presencia de lo que se denomina enfermedad arterial periférica (antes conocida como enfermedad vascular periférica), que ocurre cuando los vasos sanguíneos, que se encuentran fuera del corazón, se estrechan e impiden el paso normal de la sangre hacia los brazos y las piernas. Esto es provocado por depósitos de grasa o placas que se acumulan a lo largo de las paredes de los vasos sanguíneos, que generalmente se debe a una condición conocida como arterioesclerosis.

Quienes tienen enfermedad arterial periférica, entre otros problemas, tienen un mayor riesgo de desarrollar un infarto (un ataque al corazón), un derrame cerebral (o ataque cerebrovascular) y/o un ataque isquémico transitorio, todas estas situaciones pueden poner en peligro la vida de las personas. Lo bueno es que esta condición puede detenerse con cambios en la dieta, una rutina de ejercicios y si es necesario, medicamentos para disminuir los niveles elevados de colesterol y la hipertensión.

Por eso estos hallazgos son tan importantes. Para llegar a ellos, los investigadores analizaron los resultados de 28 estudios que habían sido publicados previamente, en los cuales se observaban diferencias en la presión arterial sistólica de ambos brazos.

Así detectaron que una diferencia de 15 mm de Hg o más entre las lecturas de ambos brazos se relacionaba con un mayor riesgo de enfermedad vascular periférica. Incluso, el riesgo también aumentaba cuando la diferencia de la presión arterial entre ambos brazos era de 10 mm Hg. Además, según los investigadores, esa diferencia también se asoció con un aumento del 70 por ciento en el riesgo de morir de alguna enfermedad del sistema circulatorio.

Ahora ya lo sabes: la próxima vez que visites a tu médico coméntale sobre este estudio y pídele que te tome la presión en ambos brazos. Si hay diferencia entre uno y otro (no importa en que brazo sea superior sino sólo que sean distintas) puede ser señal de que tienes un problema del corazón. Si te haces los estudios necesarios podrás comenzar cuanto antes a combatir esta la enfermedad arterial periférica que pone en riesgo tu vida.

Mientras tanto, recuerda que puedes comenzar a cuidarte ya mismo, dejando de fumar, si eres fumador, manteniendo tus niveles de colesterol y tu presión arterial dentro de los límites normales, llevando una dieta saludable y practicando a diario una rutina de ejercicios.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 15 de marzo de 2012

¿Tu presión arterial es diferente de un brazo al otro? Puede ser una señal de riesgo cardíaco.

 
Actualmente la mayoría de los profesionales tienden a tomar la presión arterial en un brazo solamente. Esto podría cambiar en base a un hallazgo reciente que relaciona la diferencia en los niveles de la presión arterial que se registran en uno u otro brazo con la presencia de la enfermedad arterial periférica, una condición del aparato circulatorio que aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y otras condiciones que afectan la salud.

Quizá te hayan tomado la presión arterial muchas veces en la visita a tu médico. Pero, ¿cuántas veces te la han tomado en ambos brazos y han comparado las lecturas? Posiblemente ninguna, pues los profesionales de salud no acostumbran a hacerlo. Un hallazgo reciente podría hacer que esto cambie.

Se trata de un estudio realizado por unos investigadores del Colegio Península de Medicina y Odontología de la Universidad de Exeter en Devon, Inglaterra, según el cual tener una diferencia de al menos 10 milímetros de mercurio (mm Hg) entre la presión sistólica (el primer número) de un brazo y otro, podría indicar la presencia de una enfermedad del sistema circulatorio que aumenta las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) y otros trastornos que pueden ser mortales.

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias, y que se mide de acuerdo al modo en que el corazón bombea la sangre, en base a dos niveles: la presión sistólica (o presión más alta que se obtiene) y la presión diastólica (o presión más baja que se obtiene), que es el momento en que el corazón está en reposo. Se considera que la presión es normal cuando el nivel registrado es menor de 130 (presión sistólica) / 90 (presión diastólica), para un adulto en reposo.

Hasta ahora, los profesionales de la salud estaban acostumbrados a tomar la presión en uno de los dos brazos del paciente. Sin embargo, en base a estos nuevos hallazgos, la recomendación es incluir un control de ambos brazos en algún momento, en especial si se trata de las personas diabéticas o de los fumadores, y hacer otros estudios más profundos si se encuentra una diferencia de más de 10 a 15 mm de Hg en la presión arterial entre ambos brazos.

Es que según este hallazgo, publicado en la edición en línea del 30 de enero de la revista The Lancet, esa pequeña diferencia podría indicar la presencia de lo que se denomina enfermedad arterial periférica (antes conocida como enfermedad vascular periférica), que ocurre cuando los vasos sanguíneos, que se encuentran fuera del corazón, se estrechan e impiden el paso normal de la sangre hacia los brazos y las piernas. Esto es provocado por depósitos de grasa o placas que se acumulan a lo largo de las paredes de los vasos sanguíneos, que generalmente se debe a una condición conocida como arterioesclerosis.

Quienes tienen enfermedad arterial periférica, entre otros problemas, tienen un mayor riesgo de desarrollar un infarto (un ataque al corazón), un derrame cerebral (o ataque cerebrovascular) y/o un ataque isquémico transitorio, todas estas situaciones pueden poner en peligro la vida de las personas. Lo bueno es que esta condición puede detenerse con cambios en la dieta, una rutina de ejercicios y si es necesario, medicamentos para disminuir los niveles elevados de colesterol y la hipertensión.

Por eso estos hallazgos son tan importantes. Para llegar a ellos, los investigadores analizaron los resultados de 28 estudios que habían sido publicados previamente, en los cuales se observaban diferencias en la presión arterial sistólica de ambos brazos.

Así detectaron que una diferencia de 15 mm de Hg o más entre las lecturas de ambos brazos se relacionaba con un mayor riesgo de enfermedad vascular periférica. Incluso, el riesgo también aumentaba cuando la diferencia de la presión arterial entre ambos brazos era de 10 mm Hg. Además, según los investigadores, esa diferencia también se asoció con un aumento del 70 por ciento en el riesgo de morir de alguna enfermedad del sistema circulatorio.

Ahora ya lo sabes: la próxima vez que visites a tu médico coméntale sobre este estudio y pídele que te tome la presión en ambos brazos. Si hay diferencia entre uno y otro (no importa en que brazo sea superior sino sólo que sean distintas) puede ser señal de que tienes un problema del corazón. Si te haces los estudios necesarios podrás comenzar cuanto antes a combatir esta la enfermedad arterial periférica que pone en riesgo tu vida.

Mientras tanto, recuerda que puedes comenzar a cuidarte ya mismo, dejando de fumar, si eres fumador, manteniendo tus niveles de colesterol y tu presión arterial dentro de los límites normales, llevando una dieta saludable y practicando a diario una rutina de ejercicios.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Mayo Clinic descubre que estrógeno evitaría accidentes cerebrovasculares en mujeres menopáusicas jóvenes

El estrógeno podría evitar accidentes cerebrovasculares en mujeres con menopausia prematura o temprana, dicen los científicos de Mayo Clinic. Sus hallazgos cuestionan el conocimiento tradicional de que el estrógeno es un factor de riesgo para accidentes cerebrovasculares a toda edad. El estudio se publicó en la revista “Menopause”.

Los científicos combinaron los resultados de un reciente estudio de Mayo Clinic con otros seis realizados en todo el mundo y descubrieron que el estrógeno protege de accidentes cerebrovasculares antes de los 50 años. Esa es la edad promedio aproximada para el inicio de la menopausia femenina.

“Los resultados nos sorprendieron mucho porque no los esperábamos”, comenta el autor del estudio, Dr. Walter Rocca, epidemiólogo y neurólogo. “Se ha corregido la antigua idea de que el estrógeno siempre es un problema en el cerebro”. El estrógeno puede ser un problema en las mujeres mayores, pero entre las jóvenes, podría ser importante para proteger al cerebro de accidentes cerebrovasculares, explica el médico.

El estudio conlleva implicaciones para las mujeres con menopausia prematura (antes de los 40 años) o temprana (antes de los 45 años) debido a causas naturales o por la extirpación de los ovarios. Las mujeres que pertenecen a esos grupos deben considerar recibir estrógeno hasta aproximadamente los 50 años a fin de evitar un accidente cerebrovascular, añade el Dr. Rocca.

El accidente cerebrovascular isquémico ocurre a consecuencia de la obstrucción de un vaso sanguíneo que abastece de sangre al cerebro. Según la Asociación Americana de Accidentes Cerebrovasculares, el 87 por ciento de todos los casos de accidentes cerebrovasculares corresponden a este tipo.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 6 de julio de 2011

Apoplejía o derrame cerebral: reconoce sus síntomas


¿Sabías que los hispanos tienen más posibilidades de sufrir una apoplejía? Sin embargo, la mayoría no sabe reconocer los signos y los síntomas de esta condición que es una emergencia. Para que puedas estar prevenido, aquí te contamos qué es la apoplejía, cómo reconocerla y qué hacer en caso de que algún familiar o amigo tenga este problema.
Cuando Ana se quedó muda, Pablo la miró entre sorprendido y desorientado, inmediatamente se dio cuenta de que algo no andaba bien: el rostro de su compañera se transformó, uno de sus parpados se cerró solo y sus labios se cayeron de ese lado de la cara, que no se movían junto con la otra mitad. ¡Qué horror! ¿Qué debes hacer en esa situación? Pablo no lo dudó, lo más rápido que pudo ya estaba llamando al número de emergencias para conseguir ayuda profesional.
Lo que le ocurrió a Ana se conoce como apoplejía, accidente cerebrovascular, ACV, derrame cerebral, hemorragia cerebral o trombosis cerebral. Esto ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre y oxígeno al cerebro se revienta o se obstruye (se tapa) por una placa o un coágulo de sangre. Esta es una situación de emergencia en la que cada minuto cuenta, ya que si el oxígeno no llega hasta el cerebro, ¡pueden destruirse hasta 1,9 millones de células por minuto!
Existen dos tipos de accidentes vasculares cerebrales. El más común es el llamado ataque cerebral isquémico, causado por un coágulo sanguíneo que bloquea un vaso sanguíneo en el cerebro. El otro es llamado ataque cerebral hemorrágico y se produce por la ruptura de un vaso sanguíneo que sangra dentro del cerebro. Por su parte, los “mini-derrames cerebrales” o ataques isquémicos transitorios, ocurren cuando la circulación de la sangre al cerebro se interrumpe brevemente. En todos los casos se trata de una emergencia, incluso si los síntomas desaparecen.
¿Pero cuáles son los síntomas? En general, estas señales se dan de manera repentina, de un momento a otro y sin motivo aparente:
  • Adormecimiento o debilidad en un lado de la cara o caída facial.
  • Adormecimiento o debilidad en un brazo o una pierna, especialmente en un lado del cuerpo.
  • Confusión y dificultad para hablar o entender.
  • Dificultad para ver con uno o ambos ojos.
  • Dificultad para caminar, mareo o pérdida de equilibrio o de la coordinación.
  • Dolor de cabeza severo y repentino sin causa conocida
Además de estos síntomas, que pueden producirse en las personas de ambos sexos, las mujeres pueden tener otros síntomas particulares de apoplejía, que también se producen de manera repentina. Entre ellos:
  • Dolor en la cara o en las extremidades.
  • Náuseas.
  • Debilidad general.
  • Dolor de pecho.
  • Falta de aire o dificultad para respirar.
  • Palpitaciones.
En caso de que tú o alguien que conozcas comience a presentar estos síntomas, puedes practicar la denominada prueba H-B-C-H que propone la Organización Nacional de la Apoplejía (National Stroke Association), que consiste en:
  • Habla: Pídele a la persona que repita una oración sencilla. Si no puede hacerlo hay un problema.
  • Brazo: Pídele a la persona que levante ambos brazos. Si se le cae uno de los brazos hay un problema.
  • Cara: Pídele a la persona que sonría. Si se cae un lado de la cara hay un problema.
  • ¡Hora de actuar! Si la persona muestra cualquiera de estos síntomas, necesita recibir atención médica de inmediato para limitar los efectos de la apoplejía. Entre más rápido se le atienda, las posibilidades de recuperarse serán mayores.
Tú también puedes salvar vidas. ¿Sabías que, según la Asociación Americana de Médicos de Emergencia, las apoplejías son la cuarta causa de muerte entre los hispanos y, en particular, son responsables de una de cada cuatro muertes entre los hombres hispanos y una de cada tres muertes entre las mujeres hispanas? Difunde esta información para que tus amigos y familiares también puedan reconocer estos signos y actúen de inmediato en caso de emergencia.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 12 de junio de 2011

Una nueva forma de medir el colesterol: el tamaño de la partícula indica el riesgo



Existe una nueva forma de medir el riesgo para enfermedad cardíaca y/o accidente cerebrovascular y es a través del tamaño de las partículas de la lipoproteína de baja densidad, también conocida como LDL o colesterol “malo”.  La edición del mes de mayo de la “Mayo Clinic Health Letter” explica cómo podrían las partículas más pequeñas aumentar el riesgo de sufrir problemas cardíacos y lo que se puede hacer al respecto.
El colesterol LDL alto es uno de los riesgos principales para estrechamiento, endurecimiento u obstrucción en las arterias, lo que puede derivar en ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y otros tipos de enfermedad cardíaca.  El daño que ocasiona el LDL se debe a que penetra el revestimiento interior de las células arteriales y, al parecer, son las partículas de menor tamaño las más nocivas. Cuando el tamaño de las partículas de LDL es pequeño, la persona siempre corre más riesgo, aunque el recuento general de LDL se encuentre en nivel ideal.
El tamaño de las partículas de LDL se mide indirectamente, contando la cantidad de partículas de LDL presentes en el torrente sanguíneo: mientas mayor sea el número, más pequeño será el tamaño de las partículas.  Se puede medir la cantidad con un examen llamado resonancia magnética nuclear, que es ampliamente disponible como seguimiento al análisis de sangre normal para colesterol.
No obstante, incluso sin realizar ese examen, hay muchos otros indicadores fuertes para más riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular.  Por ejemplo, el tener altos los triglicéridos (150 mg/dL o más) y baja la lipoproteína de alta intensidad (HDL o colesterol “bueno”) se vincula a gran cantidad de partículas de LDL presentes en la sangre.  La situación es igual ante niveles altos de azúcar en la sangre y falta de actividad física, gordura u obesidad y comer alimentos con alto contenido de grasas saturadas y colesterol.
La mejor manera de disminuir la cantidad de partículas pequeñas de LDL es mejorando la alimentación, volviéndose una persona activa y manteniendo un peso sano.  Por otro lado, también hay medicamentos que sirven para disminuir la cantidad de partículas pequeñas de LDL y entre las alternativas están: la niacina de expendio bajo receta médica (Niaspan) y un tipo de medicamentos conocidos como fibratos, entre ellos, el fenofibrato (Lofibra, Tricor y otros) y el gemfibrozil (Lopid).

Tomado de Vida y Salud

martes, 3 de mayo de 2011

Nuevas pautas alimenticias enfocadas en la obesidad


Obesidad o mala nutrición es el dilema que viven muchas personas en Estados Unidos, dice la “Mayo Clinic Women’s HealthSource”. El artículo trata sobre las pautas alimenticias del año 2010 para los estadounidenses y ofrece otras actualizaciones sobre la obesidad. Sin embargo, la información es útil sin importar el país en el que uno vive.
Las pautas, publicadas cada cinco años por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y por el Departamento de Salud y Servicios Humanos, se enfocan sobre la obesidad.  El informe anota que la epidemia de obesidad amerita atención inminente y constituye “la única gran amenaza a la salud pública de este país”.
Entre los puntos más destacados del artículo están los siguientes:
Hay más cantidad de obesos, pues hace diez años ningún estado de los Estados Unidos tenía tasas de obesidad de 30 por ciento o superiores.  Hoy en día, nueve estados superan esa cifra y ningún estado ha alcanzado el antiguo objetivo de una tasa de obesidad menor a 15 por ciento.
Los factores que contribuyen a las crecientes tasas de obesidad son el consumo excesivo de alimentos y bebidas con alto contenido calórico y bajo valor nutritivo, así como la falta de actividad física.  La mayoría de calorías que se consumen diariamente en Estados Unidos proviene de alimentos que no son muy recomendables y, entre ellos, los cinco principales son: los postres a base de masas (pasteles, galletas y rosquillas dulces), la soda, las bebidas deportivas y las energéticas, así como la pizza.  Esto ha llevado a una situación en la cual muchos estadounidenses aunque son obesos, también son malnutridos.
Comer más verduras, puesto que la recomendación es procurar ingerir verduras, frutas y cereales integrales.  Esos alimentos llenan, son bajos en calorías y contienen muchos nutrientes necesarios para una buena salud.
Ingerir menos grasas sólidas y azúcar, entre las que están las grasas saturadas y transaturadas que añaden más calorías a la alimentación y suben los niveles de colesterol, además de aumentar el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.  Las pautas recomiendan restringir el consumo de grasas saturadas a menos de 7 por ciento de las calorías diarias, evitar los productos comerciales con grasas transaturadas y reducir al mínimo el consumo de azúcar.  Las grasas saturadas están presentes en al carne y los productos lácteos; mientras que las grasas transaturadas están en las papas fritas, las rosquillas dulces, las galletas, las papas fritas de bolsa, la margarina en barra y la manteca.
Hacer actividad física de manera regular, ya que las pautas recomiendan un mínimo de 2,5 horas de actividad física moderada (caminata rápida) ó 1,25 horas de actividad vigorosa (correr o trotar) por semana.
Tomado de Vida y Salud

lunes, 21 de marzo de 2011

Los medicamentos para disminuir el colesterol también podrían ser buenos para la próstata

¿Es cierto que los medicamentos para disminuir el colesterol pueden ayudar a disminuir la probabilidad de tener cáncer de próstata?

RESPUESTA del Dr. R. Jeffrey Karnes, Urología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

Un estudio recientemente publicado, en efecto, descubrió que los hombres que tomaban estatinas (fármacos ampliamente recetados para disminuir el colesterol) tenían menos probabilidad de que se les diagnostique con cáncer de próstata que quienes no tomaban estatinas. Antes de realizar cualquier recomendación basada en estos resultados, es preciso investigar más; aunque parece que aquello que es bueno para el corazón, también lo es para la próstata.

En este estudio, publicado en la edición de agosto de 2010 de The Journal of Urology (La revista de Urología), los científicos de Mayo Clinic dieron seguimiento a 2.447 hombres durante más de 15 años. Entre los hombres que consumieron estatinas, sólo 6 por ciento recibió el diagnóstico de cáncer de próstata, mientras que quienes no tomaron estatinas tenían el triple de probabilidad de desarrollar cáncer de próstata. El planteamiento, por tanto, es que el consumo de estatinas podría evitar el desarrollo de este tipo de cáncer.

Las estatinas son medicamentos que actualmente se utilizan para disminuir el colesterol y ayudar a evitar un ataque cardíaco y/o un accidente cerebrovascular en pacientes con alto riesgo. No se sabe exactamente por qué se vincula a las estatinas con menos riesgo de cáncer de próstata, pero posiblemente sean muchos los factores que intervienen en esto. Primero, la hormona masculina llamada testosterona y derivada del colesterol propicia el desarrollo del cáncer de próstata; de manera que cuando se emplean estatinas para rebajar el colesterol, la testosterona también podría disminuir, reduciendo el riesgo de cáncer de próstata. Segundo, los científicos han observado en el laboratorio que las estatinas logran evitar la división de las células cancerosas y que, de hecho, hasta ocasionan la muerte de algunas células cancerosas.

Los resultados de este estudio son preliminares y es necesario investigar más para determinar si las estatinas pueden proteger contra el cáncer de próstata. Sin embargo, por ahora, esta investigación parece indicar que existe alguna correlación entre salud cardíaca y menos riesgo de cáncer de próstata.

Los resultados son importantes porque el cáncer de próstata es el tipo más común de cáncer masculino en Estados Unidos, que anualmente extermina a alrededor de 30.000 ó 40.000 hombres en este país. Además, aunque uno de cada seis hombres en Estados Unidos desarrolle cáncer de próstata, muchos más presentan enfermedades cardíacas. La causa principal de enfermedad y muerte entre hombres con cáncer de próstata en Estados Unidos es, en realidad, la enfermedad cardiovascular.

Si bien es difícil predecir con exactitud cómo funcionará la correlación entre estatinas y cáncer de próstata, de manera general se sabe que un estilo de vida más sano conlleva menos probabilidad de presentar cáncer de próstata, otras enfermedades urológicas y diferentes problemas de salud, tales como enfermedades cardíacas.

Por lo tanto y con estos resultados en mente, lo sabio es llevar un estilo de vida sano para el corazón, con o sin estatinas. Un estilo de vida sano, en general, consiste en hacer ejercicio durante al menos 150 minutos por semana, dejar de fumar, controlar el estrés y alimentarse sanamente. Una buena alimentación para el corazón normalmente incluye cereales integrales, carnes, aves y pescados magros, además de por lo menos cinco porciones diarias de frutas y verduras. El seguir estas pautas no sólo es importante para la salud de la próstata, sino de la persona en general.

Tomado de Vida y Salud