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viernes, 16 de marzo de 2012

¿Tu presión arterial es diferente de un brazo al otro? Puede ser una señal de riesgo cardíaco.

Actualmente la mayoría de los profesionales tienden a tomar la presión arterial en un brazo solamente. Esto podría cambiar en base a un hallazgo reciente que relaciona la diferencia en los niveles de la presión arterial que se registran en uno u otro brazo con la presencia de la enfermedad arterial periférica, una condición del aparato circulatorio que aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y otras condiciones que afectan la salud.

Quizá te hayan tomado la presión arterial muchas veces en la visita a tu médico. Pero, ¿cuántas veces te la han tomado en ambos brazos y han comparado las lecturas? Posiblemente ninguna, pues los profesionales de salud no acostumbran a hacerlo. Un hallazgo reciente podría hacer que esto cambie.

Se trata de un estudio realizado por unos investigadores del Colegio Península de Medicina y Odontología de la Universidad de Exeter en Devon, Inglaterra, según el cual tener una diferencia de al menos 10 milímetros de mercurio (mm Hg) entre la presión sistólica (el primer número) de un brazo y otro, podría indicar la presencia de una enfermedad del sistema circulatorio que aumenta las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) y otros trastornos que pueden ser mortales.

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias, y que se mide de acuerdo al modo en que el corazón bombea la sangre, en base a dos niveles: la presión sistólica (o presión más alta que se obtiene) y la presión diastólica (o presión más baja que se obtiene), que es el momento en que el corazón está en reposo. Se considera que la presión es normal cuando el nivel registrado es menor de 130 (presión sistólica) / 90 (presión diastólica), para un adulto en reposo.

Hasta ahora, los profesionales de la salud estaban acostumbrados a tomar la presión en uno de los dos brazos del paciente. Sin embargo, en base a estos nuevos hallazgos, la recomendación es incluir un control de ambos brazos en algún momento, en especial si se trata de las personas diabéticas o de los fumadores, y hacer otros estudios más profundos si se encuentra una diferencia de más de 10 a 15 mm de Hg en la presión arterial entre ambos brazos.

Es que según este hallazgo, publicado en la edición en línea del 30 de enero de la revista The Lancet, esa pequeña diferencia podría indicar la presencia de lo que se denomina enfermedad arterial periférica (antes conocida como enfermedad vascular periférica), que ocurre cuando los vasos sanguíneos, que se encuentran fuera del corazón, se estrechan e impiden el paso normal de la sangre hacia los brazos y las piernas. Esto es provocado por depósitos de grasa o placas que se acumulan a lo largo de las paredes de los vasos sanguíneos, que generalmente se debe a una condición conocida como arterioesclerosis.

Quienes tienen enfermedad arterial periférica, entre otros problemas, tienen un mayor riesgo de desarrollar un infarto (un ataque al corazón), un derrame cerebral (o ataque cerebrovascular) y/o un ataque isquémico transitorio, todas estas situaciones pueden poner en peligro la vida de las personas. Lo bueno es que esta condición puede detenerse con cambios en la dieta, una rutina de ejercicios y si es necesario, medicamentos para disminuir los niveles elevados de colesterol y la hipertensión.

Por eso estos hallazgos son tan importantes. Para llegar a ellos, los investigadores analizaron los resultados de 28 estudios que habían sido publicados previamente, en los cuales se observaban diferencias en la presión arterial sistólica de ambos brazos.

Así detectaron que una diferencia de 15 mm de Hg o más entre las lecturas de ambos brazos se relacionaba con un mayor riesgo de enfermedad vascular periférica. Incluso, el riesgo también aumentaba cuando la diferencia de la presión arterial entre ambos brazos era de 10 mm Hg. Además, según los investigadores, esa diferencia también se asoció con un aumento del 70 por ciento en el riesgo de morir de alguna enfermedad del sistema circulatorio.

Ahora ya lo sabes: la próxima vez que visites a tu médico coméntale sobre este estudio y pídele que te tome la presión en ambos brazos. Si hay diferencia entre uno y otro (no importa en que brazo sea superior sino sólo que sean distintas) puede ser señal de que tienes un problema del corazón. Si te haces los estudios necesarios podrás comenzar cuanto antes a combatir esta la enfermedad arterial periférica que pone en riesgo tu vida.

Mientras tanto, recuerda que puedes comenzar a cuidarte ya mismo, dejando de fumar, si eres fumador, manteniendo tus niveles de colesterol y tu presión arterial dentro de los límites normales, llevando una dieta saludable y practicando a diario una rutina de ejercicios.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 15 de marzo de 2012

¿Tu presión arterial es diferente de un brazo al otro? Puede ser una señal de riesgo cardíaco.

 
Actualmente la mayoría de los profesionales tienden a tomar la presión arterial en un brazo solamente. Esto podría cambiar en base a un hallazgo reciente que relaciona la diferencia en los niveles de la presión arterial que se registran en uno u otro brazo con la presencia de la enfermedad arterial periférica, una condición del aparato circulatorio que aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y otras condiciones que afectan la salud.

Quizá te hayan tomado la presión arterial muchas veces en la visita a tu médico. Pero, ¿cuántas veces te la han tomado en ambos brazos y han comparado las lecturas? Posiblemente ninguna, pues los profesionales de salud no acostumbran a hacerlo. Un hallazgo reciente podría hacer que esto cambie.

Se trata de un estudio realizado por unos investigadores del Colegio Península de Medicina y Odontología de la Universidad de Exeter en Devon, Inglaterra, según el cual tener una diferencia de al menos 10 milímetros de mercurio (mm Hg) entre la presión sistólica (el primer número) de un brazo y otro, podría indicar la presencia de una enfermedad del sistema circulatorio que aumenta las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) y otros trastornos que pueden ser mortales.

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias, y que se mide de acuerdo al modo en que el corazón bombea la sangre, en base a dos niveles: la presión sistólica (o presión más alta que se obtiene) y la presión diastólica (o presión más baja que se obtiene), que es el momento en que el corazón está en reposo. Se considera que la presión es normal cuando el nivel registrado es menor de 130 (presión sistólica) / 90 (presión diastólica), para un adulto en reposo.

Hasta ahora, los profesionales de la salud estaban acostumbrados a tomar la presión en uno de los dos brazos del paciente. Sin embargo, en base a estos nuevos hallazgos, la recomendación es incluir un control de ambos brazos en algún momento, en especial si se trata de las personas diabéticas o de los fumadores, y hacer otros estudios más profundos si se encuentra una diferencia de más de 10 a 15 mm de Hg en la presión arterial entre ambos brazos.

Es que según este hallazgo, publicado en la edición en línea del 30 de enero de la revista The Lancet, esa pequeña diferencia podría indicar la presencia de lo que se denomina enfermedad arterial periférica (antes conocida como enfermedad vascular periférica), que ocurre cuando los vasos sanguíneos, que se encuentran fuera del corazón, se estrechan e impiden el paso normal de la sangre hacia los brazos y las piernas. Esto es provocado por depósitos de grasa o placas que se acumulan a lo largo de las paredes de los vasos sanguíneos, que generalmente se debe a una condición conocida como arterioesclerosis.

Quienes tienen enfermedad arterial periférica, entre otros problemas, tienen un mayor riesgo de desarrollar un infarto (un ataque al corazón), un derrame cerebral (o ataque cerebrovascular) y/o un ataque isquémico transitorio, todas estas situaciones pueden poner en peligro la vida de las personas. Lo bueno es que esta condición puede detenerse con cambios en la dieta, una rutina de ejercicios y si es necesario, medicamentos para disminuir los niveles elevados de colesterol y la hipertensión.

Por eso estos hallazgos son tan importantes. Para llegar a ellos, los investigadores analizaron los resultados de 28 estudios que habían sido publicados previamente, en los cuales se observaban diferencias en la presión arterial sistólica de ambos brazos.

Así detectaron que una diferencia de 15 mm de Hg o más entre las lecturas de ambos brazos se relacionaba con un mayor riesgo de enfermedad vascular periférica. Incluso, el riesgo también aumentaba cuando la diferencia de la presión arterial entre ambos brazos era de 10 mm Hg. Además, según los investigadores, esa diferencia también se asoció con un aumento del 70 por ciento en el riesgo de morir de alguna enfermedad del sistema circulatorio.

Ahora ya lo sabes: la próxima vez que visites a tu médico coméntale sobre este estudio y pídele que te tome la presión en ambos brazos. Si hay diferencia entre uno y otro (no importa en que brazo sea superior sino sólo que sean distintas) puede ser señal de que tienes un problema del corazón. Si te haces los estudios necesarios podrás comenzar cuanto antes a combatir esta la enfermedad arterial periférica que pone en riesgo tu vida.

Mientras tanto, recuerda que puedes comenzar a cuidarte ya mismo, dejando de fumar, si eres fumador, manteniendo tus niveles de colesterol y tu presión arterial dentro de los límites normales, llevando una dieta saludable y practicando a diario una rutina de ejercicios.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 17 de diciembre de 2011

Disfunción Eréctil: 10 factores que pueden estar “matando” tu erección

disfunción_masculina
Foto tomada de internet

La mayoría de los hombres le temen a la disfunción eréctil, que sucede cuando el pene no puede ponerse o mantenerse erecto para el acto sexual. Existen muchos factores que pueden interferir para que tengas una erección normal y exitosa. Aquí encontrarás algunos de ellos, varios fácilmente están bajo tu control.

Muchos hombres reportan no haber podido tener una erección, al menos una vez en su vida. Pueden ser hombres completamente sanos, pero a veces, existen factores emocionales o físicos que pueden afectarlos y como consecuencia no se produce la erección. Entre los factores más comunes que pueden estar matando tu erección se encuentran los siguientes, para que tomes medidas al respecto:
  • Alcohol. Si piensas que tomarte unas copas de más te ayudará a relajarte y estimularán tu deseo sexual, esto es un error. El alcohol es un depresor del sistema nervioso, por lo cual afecta la respuesta sexual tanto en los hombres como en las mujeres. Sus efectos son temporales, pero el consumo excesivo de alcohol sí puede ser una causa definitiva de la disfunción eréctil. Beber con moderación está bien, pero si te pasas de tragos, sabrás que la respuesta en la cama, no es la mejor.
  • Estrés. ¿Quién se siente sexy cuando está pensando que no tienen trabajo o que mañana tiene una reunión muy importante con el jefe? No creo que muchos. El estrés causa diferentes reacciones en el cuerpo y puede interferir con tus erecciones. Por eso, lo mejor a la hora del sexo es relajarse y no estar pensando en eso. Si es un tema recurrente, busca ayuda profesional.
  • Drogas y medicamentos. El uso de drogas ilegales como la cocaína y la marihuana afecta la respuesta sexual en los hombres. De la misma manera algunos medicamentos y algunas hierbas pueden afectar tu capacidad para mantener una erección. Entre ellos, ciertos medicamentos para la presión arterial, la depresión y para el dolor. Consulta con tu médico sobre los efectos secundarios de los medicamentos que tomes y evita el uso de drogas ilícitas (ilegales).
  • Tener una imagen negativa de ti mismo. La baja auto estima o la imagen negativa que tienes de ti mismo, afectará tu desempeño en la cama. Si no te gusta lo que ves en el espejo, pensarás que resultas poco atractivo para tu pareja y eso afectará tu erección a la hora del sexo.
  • Ansiedad. Por lo general muchos hombres sienten ansiedad sobre cómo será su desempeño en la cama. Están tan preocupados por si serán buenos a la hora del sexo que esto puede inhibir por completo su erección.
  • Sobrepeso. Además de afectar la imagen que tienes de ti mismo y tu amor propio, estar pasado de peso influye en tu capacidad para tener una erección. Los hombres gordos producen menos testosterona, la hormona responsable del deseo sexual y la potencia de las erecciones. Además, las libras o kilos de más pueden causar hipertensión o presión arterial alta, lo cual puede causar problemas con la circulación y esto puede provocar disminución en el flujo de la sangre hacia el pene, que es indispensable para tener una erección.
  • Problemas de salud. Condiciones como la diabetes, la presión arterial alta, esclerosis múltiple, endurecimiento de las arterias (arterioesclerosis), problemas con la vejiga y cirugía de la próstata pueden causar problemas a la hora de tener una erección.
  • Problemas con tu pareja. El enojo, la tristeza, las peleas, la falta de confianza, todos estos factores influyen en la disfunción eréctil. Es difícil hacer el amor cuando no te estás llevando bien con tu pareja, ya que esto disminuye la atracción hacia la otra persona.
  • Depresión. Si tienes en cuenta que el principal órgano sexual es el cerebro, entenderás que si tienes depresión, los químicos encargados de enviar mensajes de respuesta sexual a tus órganos genitales, no están funcionando bien, en una forma balanceada. De ahí que muchos hombres con depresión pierdan su deseo sexual o libido. A esto se suma que muchos de los medicamentos antidepresivos también contribuyen a la disfunción eréctil.
  • Estilo de vida. Una mala alimentación, dormir poco, no hacer ejercicio y fumar pueden influir en tu deseo sexual y pueden interferir en tu capacidad para tener una erección satisfactoria. Así que es el momento de que evalúes tu estilo de vida para poder establecer si estos factores están contribuyendo a tus problemas para lograr la erección.
El hablar sobre la disfunción eréctil puede resultar vergonzoso para muchos hombres. Pero no debe ser así. El discutir este problema con tu médico es indispensable para poder encontrar la solución. Muchas veces la disfunción eréctil es un reflejo de un problema de salud más serio, por ejemplo, puede ser el primer síntoma de un problema cardiovascular. Mientras más pronto lo hagas, más rápido podrás encontrar la causa de tu disfunción eréctil y entonces, podrás seguir un tratamiento adecuado y disfrutar plenamente de tu vida sexual.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 9 de diciembre de 2011

¿Necesita tu hijo una prueba de colesterol?

La Academia Americana de Pediatría recomienda que se les realicen pruebas del colesterol solamente a los niños con antecedentes familiares de problemas cardiovasculares y colesterol alto, así como a los que están obesos, a los que padecen de diabetes o de hipertensión. 

Sin embargo, un panel del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre ha presentado una nueva propuesta: revisar de forma rutinaria el nivel del colesterol de los niños entre los 9 y los 11 años, antes de la pubertad. ¿Con qué fin? Con el de detectar la elevación del colesterol y así prevenir enfermedades y complicaciones cardíacas desde una edad temprana. ¿Qué opinas tú?

Desde el nacimiento, los padres atienden todas las necesidades del niño e incluso empiezan a planear su futuro. Muchos comienzan desde muy temprano a buscar el colegio ideal, abren una cuenta de ahorros para sus estudios, o compran una póliza de seguros para la protección de la familia. ¿Cuántos se preocupan por sentar desde la infancia las bases de una buena salud, especialmente la del corazón? Los niños del presente se enfrentan a un estilo de vida cada vez más sedentario y más propenso a las comidas rápidas, de bajo contenido alimenticio, pero que son verdaderas bombas de calorías, grasas y sodio. 

No es una coincidencia que estemos viviendo una epidemia de obesidad infantil con consecuencias muy serias: más casos de diabetes, hipertensión y niveles altos de colesterol en niños cada vez más jóvenes. Si no se controla la tendencia, se multiplicarán en un futuro cercano las enfermedades cardíacas y los ataques cerebrovasculares y las víctimas serán esos mismos niños.

Tomando ese panorama en cuenta, un panel del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre presentó unas nuevas recomendaciones durante la conferencia más reciente de la Asociación Americana de Cardiología. El panel estima que todos los niños entre las edades de 9 y 11 años deben someterse a exámenes de sangre para detectar niveles altos de colesterol y sugieren que vuelvan a examinarse de nuevo entre los 17 y los 21 años. Estos exámenes permitirían descubrir y tratar el colesterol alto en una etapa temprana, evitando el endurecimiento de las arterias (arterioesclerosis), una de las causas principales de la enfermedad cardíaca.

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