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domingo, 2 de septiembre de 2012

¡Alerta! Se relaciona una combinación de suplementos con un riesgo elevado de ataque cardíaco

Según informa un estudio reciente, los suplementos de calcio tomados con o sin vitamina D pueden aumentar el riesgo de un ataque al corazón.

El calcio es el mineral más abundante en el cuerpo humano y tiene varias funciones importantes. Más del 99 por ciento del calcio total del cuerpo se almacena en los huesos y los dientes que son el soporte estructural del cuerpo. El 1% restante se encuentra a través de todo el cuerpo en la sangre, los músculos y el líquido intracelular. El calcio es necesario para la contracción muscular, la constricción y la relajación de los vasos sanguíneos, la secreción de hormonas y enzimas, y el envío de señales por el sistema nervioso. Se mantiene un nivel constante de calcio en el fluido corporal y en los tejidos de manera que estos procesos vitales del cuerpo puedan funcionar eficientemente.

El cuerpo obtiene el calcio que necesita de dos maneras. Un método consiste en la ingesta de alimentos ricos en calcio como los productos lácteos, que tienen la mayor concentración de calcio altamente absorbible por porción, y de vegetales verdes oscuros o frijoles secos, los cuales tienen diferentes cantidades de calcio absorbible. El calcio es un nutriente esencial que se requiere en cantidades importantes, pero muchas dietas son deficientes en calcio.

En un nuevo estudio, los investigadores analizaron datos sobre la dieta de 36.282 mujeres que participaron en el Estudio Sobre la Suplementación con Calcio y Vitamina D del la Iniciativa de Salud Femenina, el cual duró siete años. El estudio examinó los efectos de tomar un suplemento diario de un gramo de calcio con o sin 400 UI de vitamina D. Los investigadores analizaron varias medidas de la salud del corazón, incluyendo ataques cardiacos, el desarrollo de accidentes cerebrovasculares y muertes por enfermedad cardiaca coronaria.

Los resultados sugieren que el consumo de calcio y vitamina D podrían incrementar el riesgo de experimentar problemas de salud cardiaca, como ataques al corazón. Esto también se encontró en los sujetos que recibieron los suplementos de calcio sin vitamina D.

Los científicos concluyeron que el combinar suplementos de calcio y vitamina D podría tener efectos negativos sobre la salud del corazón. Sin embargo, este estudio sólo sugiere una posible asociación, y no prueba una relación definitiva causa-efecto. Se necesita más investigación.

La vitamina D se encuentra en muchas fuentes alimenticias, como el pescado, los huevos, la leche fortificada y el aceite de hígado de bacalao. El sol también contribuye significativamente a la producción diaria de vitamina D, y se piensa que tan sólo 10 minutos de exposición son suficientes para evitar deficiencias. El término “vitamina D” se refiere a diferentes formas de esta vitamina. Dos formas son importantes en los seres humanos son el ergocalciferol (la vitamina D2) y el colecalciferol (la vitamina D3). La vitamina D2 es sintetizada por las plantas. La vitamina D3 es sintetizada por los seres humanos en la piel cuando se le expone a los rayos ultravioleta B (UVB) del sol. Los alimentos pueden ser enriquecidos con vitamina D2 o D3.

Para obtener más información sobre el calcio y la vitamina D, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Bolland MJ, Grey A, Avenell A, et al. Calcium supplements with or without vitamin D and risk of cardiovascular events: reanalysis of the Women’s Health Initiative limited access dataset and meta-analysis. BMJ. 2011 Apr 19;342:d2040. doi: 10.1136/bmj.d2040. 
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral.www.naturalstandard.com
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 19 de abril de 2012

Estudio sobre células madre esclarece el mejor momento para la terapia que ayuda a sobrevivientes de ataque cardíaco

 
Una red de investigación dirigida por un médico de Mayo Clinic descubrió que la administración de células madres de la médula ósea, una o dos semanas después de un ataque al corazón, no mejoró la función cardíaca de los pacientes. Este es el primer estudio que examina sistemáticamente el momento oportuno y método de administración de las células madre y ofrece información fundamental en el campo de la terapia celular.

Los resultados se presentaron durante la reunión de las sesiones científicas 2011 de la Asociación Americana del Corazón en Orlando, Florida. Además, se publicarán en la revista de la Asociación Médica Americana (JAMA).

“Algunos datos plantean que la terapia con células madre es útil cuando se administra dentro de la primera semana posterior al ataque cardíaco”, explica el Dr. Robert Simari, cardiólogo de Mayo Clinic y presidente de la Cardiovascular Cell Therapy Research Network (Red de Investigación Cardiovascular sobre la Terapia Celular, CCTRN). La red abarca a cinco clínicas y otros lugares financiados por el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre, que forma parte de los Institutos Nacionales de Salud. “Nuestro estudio ayuda a identificar el límite de tiempo en el que la terapia con células madre es provechosa. Ahora sabemos que esta terapia no debe administrarse más de dos o tres semanas después del ataque cardíaco. A pesar de no ser peligrosa, no se descubrió ninguna ventaja de la terapia sobre el funcionamiento cardíaco después de transcurridos seis meses”.

Desde julio de 2008 a febrero de 2011, 87 personas con ataque cardíaco y disfunción ventricular izquierda entre moderada y grave recibieron un placebo o sus propias células madre mononucleares obtenidas de la médula ósea. El estudio, denominado LateTIME, desarrolló un método estandarizado para procesar las células madre mononucleares de la médula ósea y fue el primer ensayo de este tipo en ofrecer una dosis uniforme a cada participante.

Los científicos evaluaron el funcionamiento del corazón a través de una resonancia magnética cardíaca para medir la fracción de eyección o el porcentaje de sangre expelida por el ventrículo izquierdo en cada contracción. No se encontraron diferencias significativas en la función cardíaca entre los resultados de los valores basales y los de seis meses después, ni en el grupo de las células madre mononucleares de la médula ósea (de 48,7 por ciento a 49,2 por ciento), ni en el grupo del placebo (de 45,3 por ciento a 48,8 por ciento).

Si deseas leer todo el artículo, favor pinchar aquí

viernes, 16 de marzo de 2012

¿Tu presión arterial es diferente de un brazo al otro? Puede ser una señal de riesgo cardíaco.

Actualmente la mayoría de los profesionales tienden a tomar la presión arterial en un brazo solamente. Esto podría cambiar en base a un hallazgo reciente que relaciona la diferencia en los niveles de la presión arterial que se registran en uno u otro brazo con la presencia de la enfermedad arterial periférica, una condición del aparato circulatorio que aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y otras condiciones que afectan la salud.

Quizá te hayan tomado la presión arterial muchas veces en la visita a tu médico. Pero, ¿cuántas veces te la han tomado en ambos brazos y han comparado las lecturas? Posiblemente ninguna, pues los profesionales de salud no acostumbran a hacerlo. Un hallazgo reciente podría hacer que esto cambie.

Se trata de un estudio realizado por unos investigadores del Colegio Península de Medicina y Odontología de la Universidad de Exeter en Devon, Inglaterra, según el cual tener una diferencia de al menos 10 milímetros de mercurio (mm Hg) entre la presión sistólica (el primer número) de un brazo y otro, podría indicar la presencia de una enfermedad del sistema circulatorio que aumenta las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) y otros trastornos que pueden ser mortales.

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias, y que se mide de acuerdo al modo en que el corazón bombea la sangre, en base a dos niveles: la presión sistólica (o presión más alta que se obtiene) y la presión diastólica (o presión más baja que se obtiene), que es el momento en que el corazón está en reposo. Se considera que la presión es normal cuando el nivel registrado es menor de 130 (presión sistólica) / 90 (presión diastólica), para un adulto en reposo.

Hasta ahora, los profesionales de la salud estaban acostumbrados a tomar la presión en uno de los dos brazos del paciente. Sin embargo, en base a estos nuevos hallazgos, la recomendación es incluir un control de ambos brazos en algún momento, en especial si se trata de las personas diabéticas o de los fumadores, y hacer otros estudios más profundos si se encuentra una diferencia de más de 10 a 15 mm de Hg en la presión arterial entre ambos brazos.

Es que según este hallazgo, publicado en la edición en línea del 30 de enero de la revista The Lancet, esa pequeña diferencia podría indicar la presencia de lo que se denomina enfermedad arterial periférica (antes conocida como enfermedad vascular periférica), que ocurre cuando los vasos sanguíneos, que se encuentran fuera del corazón, se estrechan e impiden el paso normal de la sangre hacia los brazos y las piernas. Esto es provocado por depósitos de grasa o placas que se acumulan a lo largo de las paredes de los vasos sanguíneos, que generalmente se debe a una condición conocida como arterioesclerosis.

Quienes tienen enfermedad arterial periférica, entre otros problemas, tienen un mayor riesgo de desarrollar un infarto (un ataque al corazón), un derrame cerebral (o ataque cerebrovascular) y/o un ataque isquémico transitorio, todas estas situaciones pueden poner en peligro la vida de las personas. Lo bueno es que esta condición puede detenerse con cambios en la dieta, una rutina de ejercicios y si es necesario, medicamentos para disminuir los niveles elevados de colesterol y la hipertensión.

Por eso estos hallazgos son tan importantes. Para llegar a ellos, los investigadores analizaron los resultados de 28 estudios que habían sido publicados previamente, en los cuales se observaban diferencias en la presión arterial sistólica de ambos brazos.

Así detectaron que una diferencia de 15 mm de Hg o más entre las lecturas de ambos brazos se relacionaba con un mayor riesgo de enfermedad vascular periférica. Incluso, el riesgo también aumentaba cuando la diferencia de la presión arterial entre ambos brazos era de 10 mm Hg. Además, según los investigadores, esa diferencia también se asoció con un aumento del 70 por ciento en el riesgo de morir de alguna enfermedad del sistema circulatorio.

Ahora ya lo sabes: la próxima vez que visites a tu médico coméntale sobre este estudio y pídele que te tome la presión en ambos brazos. Si hay diferencia entre uno y otro (no importa en que brazo sea superior sino sólo que sean distintas) puede ser señal de que tienes un problema del corazón. Si te haces los estudios necesarios podrás comenzar cuanto antes a combatir esta la enfermedad arterial periférica que pone en riesgo tu vida.

Mientras tanto, recuerda que puedes comenzar a cuidarte ya mismo, dejando de fumar, si eres fumador, manteniendo tus niveles de colesterol y tu presión arterial dentro de los límites normales, llevando una dieta saludable y practicando a diario una rutina de ejercicios.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 15 de marzo de 2012

¿Tu presión arterial es diferente de un brazo al otro? Puede ser una señal de riesgo cardíaco.

 
Actualmente la mayoría de los profesionales tienden a tomar la presión arterial en un brazo solamente. Esto podría cambiar en base a un hallazgo reciente que relaciona la diferencia en los niveles de la presión arterial que se registran en uno u otro brazo con la presencia de la enfermedad arterial periférica, una condición del aparato circulatorio que aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y otras condiciones que afectan la salud.

Quizá te hayan tomado la presión arterial muchas veces en la visita a tu médico. Pero, ¿cuántas veces te la han tomado en ambos brazos y han comparado las lecturas? Posiblemente ninguna, pues los profesionales de salud no acostumbran a hacerlo. Un hallazgo reciente podría hacer que esto cambie.

Se trata de un estudio realizado por unos investigadores del Colegio Península de Medicina y Odontología de la Universidad de Exeter en Devon, Inglaterra, según el cual tener una diferencia de al menos 10 milímetros de mercurio (mm Hg) entre la presión sistólica (el primer número) de un brazo y otro, podría indicar la presencia de una enfermedad del sistema circulatorio que aumenta las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) y otros trastornos que pueden ser mortales.

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias, y que se mide de acuerdo al modo en que el corazón bombea la sangre, en base a dos niveles: la presión sistólica (o presión más alta que se obtiene) y la presión diastólica (o presión más baja que se obtiene), que es el momento en que el corazón está en reposo. Se considera que la presión es normal cuando el nivel registrado es menor de 130 (presión sistólica) / 90 (presión diastólica), para un adulto en reposo.

Hasta ahora, los profesionales de la salud estaban acostumbrados a tomar la presión en uno de los dos brazos del paciente. Sin embargo, en base a estos nuevos hallazgos, la recomendación es incluir un control de ambos brazos en algún momento, en especial si se trata de las personas diabéticas o de los fumadores, y hacer otros estudios más profundos si se encuentra una diferencia de más de 10 a 15 mm de Hg en la presión arterial entre ambos brazos.

Es que según este hallazgo, publicado en la edición en línea del 30 de enero de la revista The Lancet, esa pequeña diferencia podría indicar la presencia de lo que se denomina enfermedad arterial periférica (antes conocida como enfermedad vascular periférica), que ocurre cuando los vasos sanguíneos, que se encuentran fuera del corazón, se estrechan e impiden el paso normal de la sangre hacia los brazos y las piernas. Esto es provocado por depósitos de grasa o placas que se acumulan a lo largo de las paredes de los vasos sanguíneos, que generalmente se debe a una condición conocida como arterioesclerosis.

Quienes tienen enfermedad arterial periférica, entre otros problemas, tienen un mayor riesgo de desarrollar un infarto (un ataque al corazón), un derrame cerebral (o ataque cerebrovascular) y/o un ataque isquémico transitorio, todas estas situaciones pueden poner en peligro la vida de las personas. Lo bueno es que esta condición puede detenerse con cambios en la dieta, una rutina de ejercicios y si es necesario, medicamentos para disminuir los niveles elevados de colesterol y la hipertensión.

Por eso estos hallazgos son tan importantes. Para llegar a ellos, los investigadores analizaron los resultados de 28 estudios que habían sido publicados previamente, en los cuales se observaban diferencias en la presión arterial sistólica de ambos brazos.

Así detectaron que una diferencia de 15 mm de Hg o más entre las lecturas de ambos brazos se relacionaba con un mayor riesgo de enfermedad vascular periférica. Incluso, el riesgo también aumentaba cuando la diferencia de la presión arterial entre ambos brazos era de 10 mm Hg. Además, según los investigadores, esa diferencia también se asoció con un aumento del 70 por ciento en el riesgo de morir de alguna enfermedad del sistema circulatorio.

Ahora ya lo sabes: la próxima vez que visites a tu médico coméntale sobre este estudio y pídele que te tome la presión en ambos brazos. Si hay diferencia entre uno y otro (no importa en que brazo sea superior sino sólo que sean distintas) puede ser señal de que tienes un problema del corazón. Si te haces los estudios necesarios podrás comenzar cuanto antes a combatir esta la enfermedad arterial periférica que pone en riesgo tu vida.

Mientras tanto, recuerda que puedes comenzar a cuidarte ya mismo, dejando de fumar, si eres fumador, manteniendo tus niveles de colesterol y tu presión arterial dentro de los límites normales, llevando una dieta saludable y practicando a diario una rutina de ejercicios.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 16 de febrero de 2012

La dieta mediterránea vinculada a una mayor longevidad

Según un estudio reciente, seguir una dieta mediterránea puede aumentar la longevidad de las personas mayores.

La dieta mediterránea se basa en la alimentación y los hábitos saludables de las personas que vivían en el sur de Italia, en la isla griega de Creta y en otras zonas de Grecia durante la década de los 1960s. La dieta en general incluye: frutas, verduras y grasas insaturadas “buenas”, en particular el aceite de oliva. El aceite de oliva se ha asociado con beneficios como la disminución de la presión arterial y un menor riesgo de enfermedad cardíaca. Sus defensores afirman que se puede utilizar la dieta mediterránea para disminuir el riesgo de problemas relacionados con el corazón como la presión arterial alta, el colesterol alto, los ataques cardíacos y la enfermedad de Alzheimer.

En un reciente estudio, se evaluaron la dieta y las tasas de mortalidad en 1.037 participantes de mayor edad. Los investigadores encontraron una relación significativa entre el mantenimiento de una dieta mediterránea modificada, con énfasis en el alto consumo de cereales de grano entero y ácidos grasos poliinsaturados, y un menor riesgo de muerte.

En un estudio similar efectuado en septiembre de 2011, los investigadores descubrieron que  el mantenerse fiel a cuatro factores de un estilo de vida saludable identificados se asociaba significativamente con un menor riesgo de muerte prematura en hombres y mujeres. El cumplimiento con mantener una dieta mediterránea sólo se relacionó con un riesgo significativamente menor de muerte en las mujeres, pero no en los hombres.

Las personas con alergias al látex también pueden ser alérgicas a los garbanzos u otros alimentos de la familia de las leguminosas, las cuales son comunes en la dieta mediterránea. Existe un riesgo de aumento de peso debido a una alta ingesta de grasas. Consulte con su proveedor médico calificado antes de tomar decisiones respecto a terapias y / o condiciones de salud.

Para obtener más información acerca de la dieta mediterránea, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Natural Standard: La Autoridad de Medicina Integrativa. www.naturalstandard.com
  • Tognon G, Rothenberg E, Eiben G, et al. Does the Mediterranean diet predict longevity in the elderly? A Swedish perspective. Age (Dordr). 2011 Sep;33(3):439-50.
La información en este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 12 de junio de 2011

Una nueva forma de medir el colesterol: el tamaño de la partícula indica el riesgo



Existe una nueva forma de medir el riesgo para enfermedad cardíaca y/o accidente cerebrovascular y es a través del tamaño de las partículas de la lipoproteína de baja densidad, también conocida como LDL o colesterol “malo”.  La edición del mes de mayo de la “Mayo Clinic Health Letter” explica cómo podrían las partículas más pequeñas aumentar el riesgo de sufrir problemas cardíacos y lo que se puede hacer al respecto.
El colesterol LDL alto es uno de los riesgos principales para estrechamiento, endurecimiento u obstrucción en las arterias, lo que puede derivar en ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y otros tipos de enfermedad cardíaca.  El daño que ocasiona el LDL se debe a que penetra el revestimiento interior de las células arteriales y, al parecer, son las partículas de menor tamaño las más nocivas. Cuando el tamaño de las partículas de LDL es pequeño, la persona siempre corre más riesgo, aunque el recuento general de LDL se encuentre en nivel ideal.
El tamaño de las partículas de LDL se mide indirectamente, contando la cantidad de partículas de LDL presentes en el torrente sanguíneo: mientas mayor sea el número, más pequeño será el tamaño de las partículas.  Se puede medir la cantidad con un examen llamado resonancia magnética nuclear, que es ampliamente disponible como seguimiento al análisis de sangre normal para colesterol.
No obstante, incluso sin realizar ese examen, hay muchos otros indicadores fuertes para más riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular.  Por ejemplo, el tener altos los triglicéridos (150 mg/dL o más) y baja la lipoproteína de alta intensidad (HDL o colesterol “bueno”) se vincula a gran cantidad de partículas de LDL presentes en la sangre.  La situación es igual ante niveles altos de azúcar en la sangre y falta de actividad física, gordura u obesidad y comer alimentos con alto contenido de grasas saturadas y colesterol.
La mejor manera de disminuir la cantidad de partículas pequeñas de LDL es mejorando la alimentación, volviéndose una persona activa y manteniendo un peso sano.  Por otro lado, también hay medicamentos que sirven para disminuir la cantidad de partículas pequeñas de LDL y entre las alternativas están: la niacina de expendio bajo receta médica (Niaspan) y un tipo de medicamentos conocidos como fibratos, entre ellos, el fenofibrato (Lofibra, Tricor y otros) y el gemfibrozil (Lopid).

Tomado de Vida y Salud

jueves, 5 de mayo de 2011

El ataque de pánico: ¿Le tienes miedo al miedo?


Si tu respuesta es afirmativa, tal vez sufres de un trastorno de ansiedad llamado “trastorno de pánico”. Las personas que sufren de este trastorno por lo general experimentan miedo repentino y repetitivo ante algunas situaciones. A esto se le denomina “ataque de pánico”, el cual se acompaña de síntomas físicos. Sigue leyendo para que te enteres de qué se trata el trastorno de pánico.
Alejandra tiene antecedentes de infarto (ataque al corazón) en su familia. Su abuela y su tía han sufrido de infartos. Ella acaba de cumplir 50 años y siente que está en riesgo de que le falle el corazón. Un día, sintió una pequeña presión en el pecho y de inmediato se encendieron sus alarmas: “¿qué me pasa? ¿por qué siento esta presión? ¿qué tal que me vaya a dar un infarto? ¡no puedo ignorar esta molestia!…tengo miedo, me duele… ¡me voy a morir! ¡llévenme al hospital!” Efectivamente, su esposo la llevó a la sala de emergencias y ahí descubrieron que no se trataba de un ataque al corazón, sino más bien de ansiedad, era un ataque de pánico. La molestia que Alejandra sentía en el pecho se debía a un poco de aire acumulado en sus pulmones.
El trastorno de pánico se manifiesta a través de ataques de pánico, que se caracterizan por tener miedo a cierta situación (a veces o, por lo general, infundada) o a tener miedo a perder el control. Esta sensación de miedo es acompañada por una intensa respuesta física del cuerpo, y en efecto, como en el caso de Alejandra, puedes sentir como si fueras a tener un infarto. Estos ataques pueden ocurrir en cualquier momento, y la persona que los ha sufrido tiene un miedo constante a que vuelvan a ocurrir.
Puede que sólo tengas uno o dos ataques de pánico en tu vida. Pero si has sufrido de varios ataques y siempre temes que aparezcan de nuevo, entonces tienes el trastorno de pánico.
Los síntomas del trastorno de pánico pueden incluir los siguientes:
  • Ataques de miedo repentinos y frecuentes
  • Sentir que vives en una situación que no es real
  • Sentir que todo está fuera de tu control y que estás por morir
  • Preocupación extrema por miedo a que ocurra otro ataque de pánico
  • Evitar ir a lugares o enfrentar situaciones en las cuales se ha presentado un ataque de pánico con anterioridad
Estas sensaciones y comportamientos van por lo general acompañados de manifestaciones o síntomas físicos:
  • Sudoración
  • Aceleración en los latidos del corazón
  • Debilidad, mareo y/o desmayos
  • Escalofríos
  • Dolor en el pecho
  • Entumecimiento (cosquilleo) en las manos
  • Náuseas y/o dolor de estómago
  • Dificultad para respirar
  • Temblores
No se sabe a ciencia cierta cuál es la causa del trastorno del pánico, pero los estudios sugieren que puede estar relacionado con varios factores que incluyen, entre otros: antecedentes familiares, anormalidades en el cerebro, abuso de algunas sustancias (drogas y alcohol) y el estrés en la vida diaria.
Si sospechas que tú o alguien a quien conoces padece del trastorno de pánico, busca atención médica tan pronto como sea posible. Los ataques de pánico son difíciles de manejar y pueden incluso empeorar en frecuencia e intensidad si no recibes tratamiento. Una evaluación por parte del especialista es indispensable, ya que el trastorno de pánico tiene síntomas que pueden confundirse con los de otras enfermedades.
Una vez que se establece el diagnóstico el médico te puede recomendar terapia psicológica y/o medicamentos para tratar el trastorno de pánico que pueden ser muy efectivos.
Alejandra decidió buscar atención médica y ahora se siente mucho mejor. ¡No dudes en hacer lo mismo! No esperes a que el miedo al miedo te inmovilice y afecte tu vida.
Tomado de Vida y Salud

sábado, 9 de abril de 2011

Actualización: dispositivos para ayudar al corazón a mantener su paso


El uso de marcapasos y otros dispositivos de ayuda para el corazón aumenta debido a que mayor cantidad de gente con enfermedades cardíacas vive más largo.  La edición de febrero deMayo Clinic Women’s HealthSource” expone cómo se emplean estos dispositivos para tratar enfermedades del corazón.  A continuación se describen dos de esos dispositivos.
Marcapasos: la razón más común para implantar un marcapasos es tener una frecuencia cardiaca menor de lo normal, afección que se conoce como bradicardia.  Los marcapasos también se utilizan para tratar la frecuencia cardiaca que alterna entre muy rápida y muy lenta, así como latidos cardiacos rápidos e irregulares.
El marcapasos se implanta quirúrgicamente, por lo general, cerca de la clavícula.  El dispositivo se conecta al corazón mediante dos alambres, llamados electrodos del marcapasos.  Cuando la frecuencia cardiaca disminuye, se acelera o se torna irregular, el marcapasos dispara impulsos eléctricos al corazón.  Esa estimulación le ayuda al corazón a latir a la velocidad o paso adecuado.
Desfibrilador cardioversor implantable (DCI): la desfibrilación o aplicación de una descarga al corazón es la única manera de detener problemas mortales del ritmo cardíaco y recuperar un ritmo normal.  La desfibrilación puede realizare externamente, sea mediante la colocación de palas en el pecho o con un dispositivo computarizado, o también internamente con un desfibrilador cardioversor implantable.
Igual que el marcapasos, el DCI se implanta quirúrgicamente debajo de la piel y, por lo general, está conectado al ventrículo derecho del corazón mediante alambres.  Cuando el dispositivo detecta algún ritmo peligroso, descarga ese choque salvador que se podría sentir como una patada en el pecho.
El desfibrilador cardioversor implantable se podría recomendar a las personas con paro cardíaco previo, antecedentes de haber sufrido daños graves al corazón a consecuencia de un ataque cardíaco o de insuficiencia cardiaca, o que padezcan una enfermedad heredada que aumenta el riesgo de presentar anomalías en el ritmo cardiaco.
La gente que tiene un dispositivo para el ritmo cardíaco puede vivir activamente, incluso hacer ejercicio y practicar la mayoría de deportes.  Si bien los dispositivos no curan la enfermedad cardíaca, permiten a la gente llevar una vida plena y más larga.
Tomado de Vida y Salud

viernes, 8 de abril de 2011

Trabajar muchas horas es malo para el corazón


¿Sabías que trabajar más de las 8 horas diarias acostumbradas  es malo para el corazón pues aumenta el riesgo de padecer enfermedades coronarias?  Un estudio europeo reciente, reportó estos hallazgos.
Recientemente se estudiaron a más de 6000 trabajadores en Londres durante 11 años. El estudio se hizo entre mujeres y hombres de edad promedio de 39 a 61 años.
La sorpresa fue encontrar que el riesgo de enfermedad coronaria (del corazón) era hasta 60% mayor,  en personas que trabajan de 3 a 4 horas más de las acostumbradas 7 a 8 horas de trabajo diario. El trabajar de  1 a 2 horas más al día no se encontró que causaba un riesgo mayor.
Las enfermedades del corazón que se encontraron con mayor frecuencia fueron enfermedades coronarias mortales (o sea que te mueres a causa de ellas), infartos del corazón no mortales, o angina de pecho (dolor en el pecho asociado a problemas de circulación coronaria). Esto se encontró como un factor independiente de los factores de riesgo tradicionales como sobrepeso, fumar y tener colesterol elevado. Por  lo tanto los investigadores concluyeron que el trabajar más horas al día es un factor independiente y un riesgo adicional de sufrir enfermedades del corazón.
Este estudio sugiere un asociación entre el trabajar más horas y enfermedades del corazón. Ahora quieren estudiar la relación con la depresión y la diabetes. Los autores del articulo piensan que las personas que trabajan más tiene personalidad tipo A, que tienden a ser mas agresivas, competitivas con mas depresión y ansiedad y duermen menos.
Otras explicaciones incluyen tener hipertensión arterial, que puede no encontrarse en chequeos de rutina y el trabajar aún cuando la persona esta enferma. El stress de trabajar más horas es un factor de riesgo, además de poder causar depresión que se ha visto en estudios recientes.
Este estudio te debe de poner a pensar que el trabajar muchas horas, el estar estresado en el trabajo y por eso sufrir de depresión o ansiedad, el dormir mal y por lo tanto tener menos horas para dedicarte a tu familia, al hacer ejercicio y en general a disfrutar más de la vida, es una mala idea.
Te pido que pienses muy bien como planear tu vida y tus días de trabajo antes de que te enfermes del corazón o de otras enfermedades y todo por trabajar un poco más.
Tomado de Vida y Salud

martes, 1 de febrero de 2011

¿Cuánto calcio debes consumir?

Seguramente has escuchado de que el calcio es indispensable para la salud de los huesos y para prevenir enfermedades como la osteoporosis. Pero a pesar de que te tomes tu vaso de leche diariamente, puede ser que no estés alcanzando la cantidad de calcio que necesitan tus huesos para estar sanos. Aquí te contamos cuánto calcio debes consumir.

Cuando te hablo de calcio, es probable que de inmediato pienses en la salud de tus huesos. ¡Estás en lo cierto! El calcio es un mineral que necesita nuestro cuerpo para desempeñar muchas funciones, entre ellas, mantener sanos y fuertes a los huesos y a los dientes. Si bien el calcio también es indispensable para enviar los impulsos nerviosos al cerebro, juega un papel crucial en la coagulación de la sangre y en la regulación de los latidos del corazón. El 99% del calcio se almacena en los huesos y en los dientes. De ahí que cuando pensemos en la salud de los huesos y de los dientes, pensemos de inmediato en que es necesario consumir calcio.

¿Dónde se encuentra el calcio? Idealmente el calcio lo puedes obtener a través de los alimentos. La leche y sus derivados son considerados una importante fuente de calcio, por eso, entre otras, la pirámide alimenticia en Estados Unidos recomienda que se consuman tres porciones de leche o sus derivados al día. Obviamente, el calcio también se encuentra en otros alimentos como: el tofu, las sardinas, los vegetales verdes, los frijoles o habichuelas y las almendras entre otros. Pero, ¿cómo puedes saber si estás obteniendo una dosis adecuada de calcio?

La Academia Nacional de Ciencias en Estados Unidos estableció estas recomendaciones de acuerdo a la edad de la persona:

  • Para las personas que tienen entre 19 y 50 años, la dosis recomendada es de 1,000 miligramos al día.
  • Aquellos que tienen más de 50 años deben consumir 1,200 miligramos de calcio al día
  • Y en el caso de las mujeres embarazadas y lactantes, la recomendación también es de 1,000 miligramos al día.

Desde luego que si alguien tiene problemas de osteoporosis o su médico le hace recomendaciones diferentes, estos números no son para casos particulares y siempre se deben seguir las instrucciones de su médico.

Si quieres saber en detalle cuántos miligramos estás obteniendo al día, tu doctor o un dietista registrado te pueden dar una lista o darte recomendaciones. Si no estás cumpliendo con los requerimientos para tu edad y sexo, tal vez un suplemento de calcio sea recomendable para ti. Pero recuerda que los alimentos siempre te proporcionan otros nutrientes y que un estudio reciente sugiere que los suplementos pueden aumentar el riesgo de ataques al corazón en un 30%.

Algunos ejemplos de alimentos y el contenido de calcio que contienen incluyen:

  • Una taza de leche evaporada sin grasa, 742 mgs. de calcio
  • Una taza de yogur desgrasado con 13 gramos de proteína, 452 mgs. de calcio
  • Una taza de yogur desgrasado con 12 gramos de proteína, 415 mgs. de calcio
  • Una taza de yogur desgrasado con 10 gramos de proteína, 354 mgs. de calcio
  • Una taza de yogur entero, con 8 gramos de proteína, 275 mgs. de calcio
  • 3 onzas (85 gramos) de sardinas enlatadas con hueso, 325 mgs. de calcio
  • Una taza de espinacas (cocinadas o congeladas) sin sal, 291 mgs. de calcio
  • Una taza de espinaca enlatada, 272 mgs. de calcio
  • Una taza de col o repollo (cocinada) sin sal, 190 mgs. de calcio
  • Una taza de frijol de soya o soja (cocinado) sin sal, 261 mgs. de calcio
  • Una taza de nabo (cocinado o congelado) sin sal, 249 mgs. de calcio
  • Una onza (28 gramos) de queso suizo tipo gruyere, 224 mgs. de calcio
  • Una onza (28 gramos) de queso mozzarella, 207 mgs. de calcio
  • Una taza de queso cottage con 1% de grasa, 138 mgs. de calcio
  • Una tostada con guacamole, 211 mgs. de calcio

Desde luego que el calcio es uno de los pilares para mantener una buena salud ósea (de los huesos), pero hay otros factores que también contribuyen para tener huesos sanos:

  • Haber consumido suficiente calcio durante tu niñez para lograr la densidad ósea apropiada.
  • Hacer ejercicio diariamente, que incluya pesas o resistencia para mantener tus huesos fuertes.
  • Obtener suficiente vitamina D, la cual es indispensable para la absorción adecuada del calcio. Recuerda que la vitamina D se obtiene a través de la leche, de los suplementos y de una exposición diaria al sol.

No te olvides que tener huesos fuertes previene la osteoporosis, y el evitar fracturas (huesos rotos) en la vejez te mantiene independiente.

¡No dejes de consumir alimentos con calcio!


Tomado de Vida y Salud