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jueves, 11 de octubre de 2012

Los lácteos bajos en grasa son mejores para tu cerebro

Si te gustan los productos lácteos, es mejor que selecciones los que son bajos en grasa o desgrasados (descremados). No sólo te ayudarán a mantenerte en forma, sino también a cuidar la salud de tu cerebro, pues un estudio reciente ha encontrado que quienes los consumen bajos en grasa tienen menos posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. Sigue leyendo y descubre más detalles sobre este hallazgo.

La leche y sus derivados como el queso, el yogurt y la mantequilla que componen el grupo de los lácteos, no sólo son deliciosos sino también una fuente importante de calcio, proteínas y vitamina D.

Hace poco más de un año, el gobierno de los Estados Unidos, a través de los departamentos de Agricultura y de Salud y Servicios Humanos, modificó la tradicional pirámide de los alimentos a una dieta a la que le llamó “mi plato”, ya que es más sencillo visualizar lo que vamos a comer en un plato.

La cantidad de leche o sus derivados que se recomiendan dependen de la edad de la persona. Por ejemplo, se recomienda que los niños a partir de los 9 años, los adolescentes y los adultos consuman 3 porciones de lácteos al día, que pueden ser 1 taza de leche o yogur, 1 a 1½ onzas (40 gramos) de queso natural o 2 onzas (56 gramos) de queso procesado. Mientras que los niños de 2 a 3 años de edad necesitan sólo 2 porciones de lácteos al día ( 2 tazas de leche por ejemplo) y los niños que tienen entre 4 y 8 años de edad necesitan 2 ½ porciones al día. Y uno de los mensajes más importantes es que sean bajos en grasa o desgrasados.

Lo que sucede con los lácteos es que, como son de origen animal, además de los nutrientes y las vitaminas también, aportan grasas saturadas a la dieta. Por eso hay que consumir su grasa en moderación (y por esto mismo, por ejemplo, ni la crema ni la mantequilla están incluidas dentro de los lácteos recomendados en “mi plato”). Y en todos los casos, la mejor alternativa es elegir productos bajos en grasa o descremados.

Al respecto, un grupo de investigadores de la división de epidemiología nutricional del Instituto Nacional de Medicina Ambiental del Instituto Karolinska, en Estocolmo, en Suecia, descubrió que quienes consumían lácteos bajos en grasa, obtuvieron un beneficio para su salud: tenían menos posibilidades de sufrir un ACV (accidente cerebrovascular) a largo plazo, que quienes comían lácteos enteros.

Para llegar a estas conclusiones, publicadas en la revista Stroke, el equipo de científicos analizó los hábitos alimenticios de casi 75 mil adultos (tanto de hombres como de mujeres que tenían entre 45 y 83 años de edad, ninguno de los cuales tenía antecedentes de enfermedad cardiaca ni cáncer). De este modo lograron concretar lo que consideran la investigación más grande sobre este tema que se haya hecho hasta el momento.

Un ACV ocurre cuando, por algún motivo, la sangre no llega a todo el cerebro, ya sea porque alguna arteria se rompe (ACV hemorrágico) o se bloquea (ACV trombótico). Los alimentos ricos en grasas saturadas aumentan las posibilidades de desarrollar una condición que se conoce como aterosclerosis, que se caracteriza porque las arterias se endurecen. De ese modo, la sangre tiene más dificultad para pasar y aumenta el riesgo de que se produzca un ACV (que siempre es una situación de emergencia).

Por eso, provenga de donde provenga, es importante controlar la cantidad de grasas que consumes, no importa si es de los lácteos, de carnes o de embutidos. Y recuerda que hay varios tipos de grasas y algunas son más saludables que otras.

Por ejemplo, las que se recomiendan son las que provienen de las plantas, como el aceite de canola, de oliva o del maní (cacahuete o cacahuate) y de las nueces, de las almendras y de las semillas. Los pescados también contienen ácidos grasos saludables, como el omega-3 y el omega-6.

Ahora que ya sabes cómo mejorar tu dieta para cuidar tu sistema circulatorio, ten en cuenta que el ejercicio es otra buena manera de protegerse de los ataques cerebrovasculares silenciosos.

¡Anímate! El adoptar hábitos de vida más saludables, ya se sabe, puede resultar un poco difícil al principio, pero es muy importante que lo hagas por tu propio bien y el de tu familia. El seleccionar lácteos bajos en grasa o desgrasados (descremados) puede ser ese primer paso y tu salud se lo merece. ¡Empieza hoy!

Tomado de Vida y Salud

domingo, 2 de septiembre de 2012

¡Alerta! Se relaciona una combinación de suplementos con un riesgo elevado de ataque cardíaco

Según informa un estudio reciente, los suplementos de calcio tomados con o sin vitamina D pueden aumentar el riesgo de un ataque al corazón.

El calcio es el mineral más abundante en el cuerpo humano y tiene varias funciones importantes. Más del 99 por ciento del calcio total del cuerpo se almacena en los huesos y los dientes que son el soporte estructural del cuerpo. El 1% restante se encuentra a través de todo el cuerpo en la sangre, los músculos y el líquido intracelular. El calcio es necesario para la contracción muscular, la constricción y la relajación de los vasos sanguíneos, la secreción de hormonas y enzimas, y el envío de señales por el sistema nervioso. Se mantiene un nivel constante de calcio en el fluido corporal y en los tejidos de manera que estos procesos vitales del cuerpo puedan funcionar eficientemente.

El cuerpo obtiene el calcio que necesita de dos maneras. Un método consiste en la ingesta de alimentos ricos en calcio como los productos lácteos, que tienen la mayor concentración de calcio altamente absorbible por porción, y de vegetales verdes oscuros o frijoles secos, los cuales tienen diferentes cantidades de calcio absorbible. El calcio es un nutriente esencial que se requiere en cantidades importantes, pero muchas dietas son deficientes en calcio.

En un nuevo estudio, los investigadores analizaron datos sobre la dieta de 36.282 mujeres que participaron en el Estudio Sobre la Suplementación con Calcio y Vitamina D del la Iniciativa de Salud Femenina, el cual duró siete años. El estudio examinó los efectos de tomar un suplemento diario de un gramo de calcio con o sin 400 UI de vitamina D. Los investigadores analizaron varias medidas de la salud del corazón, incluyendo ataques cardiacos, el desarrollo de accidentes cerebrovasculares y muertes por enfermedad cardiaca coronaria.

Los resultados sugieren que el consumo de calcio y vitamina D podrían incrementar el riesgo de experimentar problemas de salud cardiaca, como ataques al corazón. Esto también se encontró en los sujetos que recibieron los suplementos de calcio sin vitamina D.

Los científicos concluyeron que el combinar suplementos de calcio y vitamina D podría tener efectos negativos sobre la salud del corazón. Sin embargo, este estudio sólo sugiere una posible asociación, y no prueba una relación definitiva causa-efecto. Se necesita más investigación.

La vitamina D se encuentra en muchas fuentes alimenticias, como el pescado, los huevos, la leche fortificada y el aceite de hígado de bacalao. El sol también contribuye significativamente a la producción diaria de vitamina D, y se piensa que tan sólo 10 minutos de exposición son suficientes para evitar deficiencias. El término “vitamina D” se refiere a diferentes formas de esta vitamina. Dos formas son importantes en los seres humanos son el ergocalciferol (la vitamina D2) y el colecalciferol (la vitamina D3). La vitamina D2 es sintetizada por las plantas. La vitamina D3 es sintetizada por los seres humanos en la piel cuando se le expone a los rayos ultravioleta B (UVB) del sol. Los alimentos pueden ser enriquecidos con vitamina D2 o D3.

Para obtener más información sobre el calcio y la vitamina D, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Bolland MJ, Grey A, Avenell A, et al. Calcium supplements with or without vitamin D and risk of cardiovascular events: reanalysis of the Women’s Health Initiative limited access dataset and meta-analysis. BMJ. 2011 Apr 19;342:d2040. doi: 10.1136/bmj.d2040. 
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral.www.naturalstandard.com
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 11 de julio de 2012

La vitamina D podría reducir el riesgo de contraer enfermedades

Un nuevo estudio sugiere que los altos niveles de vitamina D en la sangre podrían estar relacionados con un menor riesgo de enfermedad.

La vitamina D se encuentra en muchas fuentes de alimentación, como el pescado, los huevos, la leche fortificada y el aceite de hígado de bacalao. El sol también contribuye significativamente a la producción diaria de vitamina D, y se piensa que tan sólo 10 minutos de exposición es lo suficiente para evitar deficiencias. El término “vitamina D” se refiere a varias formas diferentes de esta vitamina. Dos formas son importantes para los seres humanos: el ergocalciferol (vitamina D2) y el colecalciferol (vitamina D3). La vitamina D2 es sintetizada por las plantas. La vitamina D3 es sintetizada por los seres humanos en la piel cuando se exponen a los rayos ultravioleta B (UVB) del sol. Los alimentos pueden ser enriquecidos con vitamina D2 o D3.

En un nuevo estudio, los investigadores midieron los niveles sanguíneos de vitamina D en 1.621 hombres y mujeres blancos (as) mayores de 65 años. Todos los sujetos habían participado en el Estudio de Salud Cardiovascular desde la década de 1990. Durante el transcurso de 11 años, los científicos estudiaron la relación entre los niveles de vitamina D de estos individuos y las condiciones de salud graves, incluyendo fracturas de cadera, ataques cardíacos y el cáncer.

Los resultados sugieren que el riesgo de estas enfermedades aumentó cuando el nivel de vitamina D cayó por debajo de 20 nanogramos por mililitro de sangre. Además, los científicos descubrieron que el riesgo de desarrollar condiciones médicas graves cambiaba con las estaciones. En la primavera y el verano, cuando los sujetos tenían más exposición a la vitamina D del sol, sus niveles de vitamina D en la sangre tendían a ser mayores que en otoño e invierno.

Los investigadores concluyeron que el mantenimiento de niveles adecuados de vitamina D en la sangre puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedad grave. Los autores destacaron que se necesitan más estudios para comprender mejor estos resultados.

La función biológica más importante de la vitamina D es mantener un nivel normal de calcio y fósforo en la sangre. La vitamina D ayuda en la absorción de calcio, ayudando a formar y mantener huesos fuertes. Se utiliza, sola o en combinación con el calcio, para aumentar la densidad mineral ósea y disminuir las fracturas. Además, varias investigaciones recientes sugieren que la vitamina D puede proporcionar protección contra la osteoporosis, la hipertensión (presión arterial alta), el cáncer y varias enfermedades autoinmunes.

El raquitismo y la osteomalacia son enfermedades clásicas causadas por la carencia de la vitamina D. En los niños, la deficiencia de vitamina D causa raquitismo, que produce deformaciones esqueléticas. En los adultos, la deficiencia de vitamina D puede conducir a la osteomalacia, que causa debilidad muscular, además de huesos débiles. Las poblaciones que podrían estar en alto riesgo de deficiencias de vitamina D incluyen las personas de edad avanzada, los obesos, los lactantes que son amamantados en forma exclusiva y los que tienen exposición limitada al sol. Además, las personas que tienen síndromes de mala absorción de grasa (por ejemplo, la fibrosis quística) o enfermedades inflamatorias intestinales (por ejemplo, enfermedad de Crohn) están en riesgo.

Para obtener más información acerca de la vitamina D, por favor visita nuestroDiccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  1. Álvarez-Rodríguez L, Lopez-Hoyos M, Garcia-Unzueta M, et al. Age and low levels of circulating vitamin D are associated with impaired innate immune function. J Leukoc Biol. 2012 May;91(5):829-38. Epub 2012 Feb 17.
  2. Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral.www.naturalstandard.com
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

martes, 10 de abril de 2012

Se encuentra relación entre el calcio y la vitamina D y una reducción en la grasa abdominal

 
Según un nuevo estudio, la suplementación con calcio y vitamina D podría reducir la grasa del estómago.

La vitamina D se encuentra en muchas fuentes alimenticias, como el pescado, los huevos, la leche fortificada y el aceite de hígado de bacalao. La vitamina D ayuda en la absorción de calcio, contribuyendo a la formación y conservación de huesos fuertes. El calcio es el mineral más abundante en el cuerpo humano y tiene varias funciones importantes. En varios estudios, las dietas con una densidad de calcio alta (o sea, con altos niveles de calcio en proporción a las calorías totales) se han asociado con una menor incidencia de sobrepeso u obesidad. Aunque se necesita más investigación para comprender la relación entre la ingesta de calcio y la grasa corporal, estos resultados enfatizan la importancia de mantener un consumo adecuado de calcio al intentar hacer dieta o bajar de peso.

En un nuevo estudio, los investigadores asignaron al azar a 171 pacientes obesos para recibir o jugo (zumo) de naranja regular o el mismo reducido en calorías. El zumo de naranja fue servido sin fortificar o fortificado con 350 miligramos de calcio y 100 unidades internacionales de vitamina D por porción. Cada grupo de tratamiento recibió tres porciones de 240 mililitros de su jugo de naranja asignado cada día durante 16 semanas. Se les midió el tejido graso del estómago antes y después del tratamiento.

Los investigadores encontraron que el promedio de pérdida de peso de 2,45 kilogramos fue similar entre los grupos. Sin embargo, observaron que, independientemente del contenido calórico, las personas que recibieron el jugo de naranja fortificado tuvieron una reducción significativamente mayor en el tejido graso del estómago que aquellos que recibieron el jugo sin fortificación.

Los investigadores concluyeron que la suplementación con calcio y vitamina D puede reducir la grasa del estómago. Se necesitan investigaciones adicionales para evaluar estos hallazgos.

Para obtener más información acerca del calcio o de la vitamina D, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com
  • Rosenblum JL, Castro VM, Moore CE, et al. Calcium and vitamin D supplementation is associated with decreased abdominal visceral adipose tissue in overweight and obese adults. Am J Clin Nutr. 2012 Jan;95(1):101-8.
La información en este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 17 de octubre de 2011

¿Alivian las tabletas de soya (soja) las molestias de la menopausia?

Los calores nocturnos, los problemas para dormir, los cambios de humor, la fragilidad en los huesos y la resequedad vaginal son algunos de los cambios y las molestias que se asocian con la menopausia. Por eso, muchas mujeres desean y necesitan ayuda para aliviarlos. Para evitar las complicaciones y los riesgos asociados con los tratamientos de reemplazo hormonal, varias han preferido utilizar los suplementos de soya (soja), un producto que hasta hace poco se consideraba efectivo para las síntomas de la menopausia. Resulta que un estudio reciente desmiente su efectividad. ¿Qué hay de cierto?

Hace un tiempo, Marianela se despertó de pronto en medio de la noche cubierta de sudor. En aquel momento lo achacó a un mal sueño, pero cuando los sudores volvieron a repetirse unas cuantas noches después, hasta se rió de su inocencia… Comprendió entonces que había comenzado “el cambio”, esa etapa en la vida de la mujer en la que se reducen los niveles de estrógeno y de progesterona (las hormonas femeninas) y comienzan entonces los achaques que afectan a 8 de cada 10 de las mujeres que la atraviesan, en mayor o menor medida. Es la temida menopausia y su antesala, la perimenopausia.

Al igual que muchas mujeres, temiendo los efectos negativos de la tradicional terapia de reemplazo hormonal, Marianela optó por buscar alivio en suplementos naturales, entre los que se encuentran las tabletas de isoflavonas de soja, una solución que ella consideró más natural y sin contraindicaciones.

La selección de Marianela cuenta con el respaldo de una parte de la comunidad científica. Que la soja (soya) resulta efectiva y segura es la conclusión a la que llegaron varios doctores españoles en una revisión de estudios presentados durante el III Congreso de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia celebrado recientemente en Granada. Según los informes, las isoflavonas de soya (soja) son eficaces a la hora de reducir los sofocos (calores) de la menopausia y pueden hacerlo hasta en un 80% si se toman en la concentración adecuada, unos 75 mg de isoflavonas de soja (soya) para ser exactos. Hay que tomarlos por medio de pastillas o preparados farmacológicos, ya que la cantidad de soja en la dieta e incluso en suplementos, no proporciona esta cantidad ideal para aliviar los síntomas.

Los científicos españoles concuerdan, además, en que las isoflavonas de soja (soya) tienen menos riesgos que la terapia hormonal sustitutiva y podrían reducir la aparición de fracturas (huesos rotos) causadas por la osteoporosis, así como prevenir riesgos cardiovasculares, según indica una investigación publicada en la revista Journal of Nutrition.

Sin embargo, no hay un consenso en cuanto a su efectividad. Un nuevo estudio publicado en Archives of Internal Medicine, concluye que las mujeres que tomaron a diario suplementos de soja durante dos años, no obtuvieron ninguna mejoría en sus síntomas en comparación con las que consumieron solamente un placebo. El estudio estuvo a cargo de investigadores del Centro de Osteoporosis de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami, Estados Unidos, y en él participaron 248 mujeres que habían llegado recientemente a la menopausia. Durante dos años, la mitad de ellas tomó 200 mg de isoflavonas de soya (soja) a diario mientras que la otra mitad tomo píldoras de placebo. Al final del estudio, las mujeres de ambos grupos, la mayoría de ellas hispanas, habían perdido la misma cantidad de densidad ósea en la columna y en la cadera, y registraron más o menos la misma cantidad de molestias, con la excepción de un ligero aumento del porcentaje de sofocos curiosamente en el grupo que tomó las isoflavonas de soja (soya).

¿Quién tiene la razón? Quizás sean necesarios nuevos estudios, no sólo para aclarar la controversia en torno a la efectividad de las isoflavonas de soja (soya), sino para encontrar métodos efectivos y poco riesgosos para el manejo de los síntomas. Mientras tanto, te recuerdo lo que sí puedes hacer para hacer más llevaderos los sofocos y otras molestias de la menopausia:

Limita tu consumo de las bebidas alcohólicas.

Consume más bebidas frías, en lugar de calientes como el café, o el té.

Ingiere comidas más pequeñas con mayor frecuencia, para reducir el aumento de calor corporal generado cuando se come mucho de una sola vez.

Incorpora a tu dieta mayores cantidades de alimentos altos en fibra y bajos en grasa.

No fumes.

Usa ropa de algodón ligera y vístete en capas para poder quitarte algo de ropa si los sofocos te sorprenden durante el día.

Mantén tu entorno fresco y bien ventilado y al igual que con las prendas de vestir, selecciona la ropa de cama de fibras naturales como el algodón o la seda en lugar de las sintéticas.

Trata de reducir tu nivel de estrés: camina a diario, baila, haz ejercicios de relajación o meditación o escucha música relajante. Busca cualquier medio a tu alcance para reducir el estrés que inevitablemente se produce en la vida diaria.

Sigue un plan de ejercicios de acuerdo a tu horario y tu estado físico. Lo más importante es que lo realices con regularidad.

No te olvides que es muy importante que consumas mínimo 1200 mg de calcio al día o el equivalente a cuatro porciones de alimentos que contengan calcio. Siempre es mejor que obtengas el calcio en tus alimentos porque obtienes otros nutrientes. Quizá sea necesario que tomes un suplemento de vitamina D. Pregúntale a tu médico. Idealmente chequeará tu nivel en la sangre primero para asesorarte.

Dale prioridad a tu vida sexual. Las relaciones sexuales frecuentes estimulan el flujo sanguíneo a la vagina y contrarrestan la resequedad que ocurre también debido a la menopausia.

Todas estas medidas te ayudarán a manejar mejor los síntomas y hasta a mejorar tu salud. Y no dudes en consultar con tu médico si los sofocos se hacen muy intensos o las molestias te impiden llevar una vida normal. Aunque la menopausia sea un proceso natural, no tienes que enfrentarlo sola, y mucho menos en medio de la controversia en torno a las isoflavonas de soya (soja). La calidad de tu vida es muy importante y aun en la menopausia tienes derecho a disfrutarla.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 12 de agosto de 2011

La biotina y la caída del cabello


Si eres como la mayoría de los mortales, quieres tener un cabello sano y abundante, después de todo, es el marco del rostro. Y para que ese marco esté siempre a punto inviertes tiempo y dinero en ir al salón de belleza, en lucir un  peinado de moda y en productos para cuidarlo. Cuando por alguna razón se te debilita o se te cae en cantidades mayores a la habitual, es normal que te preocupes y que empieces a buscarle solución al problema. Si has leído en alguna revista o  anuncio sobre las cualidades de la biotina para combatir la caída del cabello, o una amiga te ha recomendado que la tomes, espera un momento antes de salir a correr a comprarte un frasco. Infórmate aquí para que puedas tomar una decisión inteligente.
Has oído hablar de la biotina, pero ¿sabes qué es? Se trata de una vitamina del grupo B, (específicamente se conoce como B7), que tiene a su cargo la función de ayudar a metabolizar (o procesar) las grasas, las proteínas y los carbohidratos. Cuando llevamos una alimentación balanceada, el organismo puede obtener fácilmente la cantidad de biotina que necesita de los alimentos que consumimos. Además de la que obtenemos por la dieta, tenemos bacterias en el intestino que producen biotina. Pero veamos qué sucede cuando por alguna razón, tenemos una deficiencia de biotina: el cabello se cae (y a menudo se encanece), aparecen erupciones rojas y escamosas en el rostro (alrededor de los ojos, la nariz y la boca), y hasta se puede sentir cansancio, depresión, hormigueo en los brazos y piernas y en casos severos hasta se pueden tener alucinaciones.
¿Por qué puede producirse una deficiencia de biotina? Las causas son muchas, entre las más importantes se encuentran:

Pincha aquí para leer todo el artículo

domingo, 19 de junio de 2011

Si opta por tomar suplementos vitamínicos, adhiérase a la cantidad diaria recomendada



Parece que las recomendaciones sobre las vitaminas cambian todas las semanas.  ¿Debo tomar suplementos vitamínicos y, de ser así, cuáles?

El cuerpo necesita vitaminas en cantidades pequeñas.  Lo mejor, en general, es obtenerlas a través de los alimentos ingeridos; pero si usted opta por tomar suplementos vitamínicos, adhiérase lo máximo posible a la cantidad diaria recomendada. Dentro del organismo humano ocurre todo tipo de procesos metabólicos que abarcan a  carbohidratos, grasas y proteínas.  Las vitaminas desempeñan un papel fundamental en dichos procesos porque ayudan a la reacción química de los mismos; pero nuestros organismos no pueden producir vitaminas y, debido a que se las necesita para gozar de buena salud, es preciso obtenerlas de la alimentación o quizás a través de suplementos vitamínicos.
No obstante, el tipo y cantidad de vitaminas presente en los alimentos normalmente no es igual al de los suplementos.  Los alimentos contienen vitaminas en una concentración y combinación que permite al organismo utilizarlas de la mejor manera.  Las vitaminas de los suplementos no siempre podrían contener la cantidad correcta, ni la forma ideal.  Pese a lo expuesto, ante una deficiencia vitamínica, a veces es necesario tomar un suplemento para garantizar que el organismo reciba las vitaminas necesarias; pero si piensa tomar un suplemento vitamínico para mejorar la salud, manténgase dentro de la cantidad diaria que la mayoría de adultos necesita.  La cantidad diaria recomendada es aquella cantidad de cualquier nutriente que se considera suficiente para casi todas las personas sanas dentro de cada grupo de edad y sexo.  Tomar demasiado o muy poco de alguna vitamina puede resultar en problemas de salud.
Tomemos a la vitamina B6 (piridoxina) como ejemplo.  Si usted tuviera poca vitamina B6 en su organismo, podría presentar problemas nerviosos.  Sin embargo, es interesante que cuando uno tiene demasiada vitamina B6, eso también puede causar problemas nerviosos.  Una persona necesita sólo la cantidad justa de vitamina B6 para que su organismo funcione adecuadamente.  Por suerte, la vitamina B6 está presente en una amplia variedad de alimentos, como los granos integrales, las zanahorias, las arvejas (chícharos), la espinaca, la leche, el queso, los huevos, el pescado y la harina; por lo que es raro que alguien tenga una deficiencia de vitamina B6 que requiera tomar algún suplemento.
A pesar de que podría parecer buena idea tomar muchas vitaminas, tenga cuidado.  Evite consumir mucho de cualquier vitamina en particular, sobre todo de las solubles en grasa (vitaminas A, D, E y K). Se ha demostrado que demasiada vitamina A, por ejemplo, se relaciona con defectos congénitos y fracturas de cadera.  Incluso la vitamina D que es buena para la salud ósea, en demasiada cantidad, puede ocasionar problemas como la presencia de exceso de calcio en la sangre (hipercalcemia), lo que puede derivar en náusea, vómito, mal apetito y estreñimiento, entre otros síntomas.  Consumir dosis enormes de vitaminas puede ser particularmente riesgoso porque éstas pueden aumentar considerablemente la posibilidad de desarrollar problemas de salud, debido a la ingesta excesiva de vitaminas.
Si piensa tomar un suplemento vitamínico, una vitamina múltiple posiblemente sea la mejor opción.  La mayoría de vitaminas múltiples, por lo general, contiene prácticamente la cantidad diaria recomendada de cada vitamina por separado.  La vitamina múltiple le ofrece una amplia variedad de vitaminas que equivalen aproximadamente a sus necesidades diarias.
Por otro lado, quizás desee considerar un suplemento de vitamina D y calcio.  El calcio es un mineral, más que una vitamina.  La vitamina D y el calcio pueden ser provechosos para la salud ósea.  Además, la vitamina D podría ofrecer otros posibles beneficios para la salud, como menos riesgo para ciertos tipos de cáncer, aunque los científicos no tengan datos de tiempo prolongado para comprobar muchas de las ventajas.
Por último, el aceite de pescado es un suplemento que parece ser provechoso para la gente que tiene altos los triglicéridos y para quienes padecen del corazón.  En cuanto al resto de gente, todavía no se comprueba concluyentemente que el aceite de pescado sea útil.  Sin embargo, por el momento, el aceite de pescado parece ofrecer posibles ventajas con muy poco riesgo.  Si le gusta comer pescado, dos porciones semanales podrían ofrecerle muchos beneficios más que los suplementos.
Antes de tomar cualquier suplemento, converse con su médico.  Se podría modificar su alimentación de varias formas para que reciba las vitaminas que necesita, sin necesidad de tomar un suplemento vitamínico; pero si para gozar de buena salud usted debe tomar un suplemento, adhiérase a la cantidad diaria recomendada.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 28 de mayo de 2011

Medicamentos para la osteoporosis


Al igual que ocurre con otras partes del cuerpo, los huesos también van envejeciendo y pueden debilitarse. Como ya hemos mencionado antes en Vida y Salud, una de las enfermedades más comunes en los huesos es la osteoporosis y se presenta con más frecuencia en las mujeres. Aquí te contamos los medicamentos que tienden a recetar los médicos y otras medidas que puedes tomar para cuidar la salud de tus huesos.
Recordemos de qué se trata la osteoporosis para luego hablar de los medicamentos que la tratan: es una enfermedad silenciosa que afecta a los huesos y se produce porque los huesos tienen menos depósito de calcio del que necesitan, entonces se debilitan y se vuelven porosos (para que puedas imaginarlos, tendrían un aspecto similar a una esponja vegetal).
Se dice que la osteoporosis es silenciosa porque en general no tiene síntomas, a menos de que esté muy avanzada. Es decir que no te das cuenta que la tienes y suele detectarse cuando el problema ya existe y se produce una fractura (una quebradura) de huesos, típicamente en la cadera, la muñeca o una o varias vértebras de la columna.
Actualmente, existen distintos tipos de medicamentos que pueden ayudarte a prevenir y a tratar la osteoporosis. Tu médico puede indicarte que tomes alguno si te realiza una prueba de densidad ósea (que le indica cómo están tus huesos) y encuentra que tus huesos están débiles y tienes probabilidades de fracturarte.
Por cierto, antes de recomendarte estas medicinas, va a determinar que no haya otros problemas como hiperparatiroidismo, etc. Y también se debe cerciorar que tu nivel de vitamina D en la sangre es adecuado y que estás consumiendo suficiente calcio (idealmente en tus alimentos diariamente). Cuando esto no es posible, es cuando se recomiendan suplementos de calcio. Es más difícil obtener la vitamina D de los alimentos y no se recomienda la exposición prolongada al sol, por eso es que con frecuencia se recomiendan los suplementos de vitamina D (bajo supervisión médica) cuando el nivel se encuentra por debajo de lo normal en la sangre.
Además, no hay que olvidarse de la importancia del ejercicio, especialmente el que incluye pesas. No tienen que ser muy pesadas. De hecho nunca deben de ser de más de 15 libras o 6.8 kg. por arriba de tu cabeza si ya tienes osteoporosis. Pero el peso también fortalece tus huesos. Incluso actividades como caminar que pone el peso de tu cuerpo, la jardinería son estupendas.
Entre las medicinas más utilizadas para el tratamiento de la osteoporosis se encuentran:
  • Bisfosfonatos: se adhieren a la superficie de los huesos y retrasan su deterioro. De ese modo pueden evitar las fracturas (que se rompa en hueso) preservar la masa del hueso e incluso aumentar su densidad. Incluye el alendronato (Fosamax®), el ibandronato (Boniva®), el risedronato (Actonel®) y el ácido zoledrónico (Reclast®). Estas medicinas pueden tener efectos no deseados como vómitos y dolor de estómago, consulta con tu médico si sientes que no te caen bien. Por otro lado, si debes someterte a una cirugía dental, es importante que le menciones a tu dentista que estás tomando esta medicina. Idealmente se recomienda suspender la medicina un par de semanas antes del tratamiento dental ya que hay algo conocido como osteonecrosis de la mandíbula que sucede muy rara vez, pero cuyo riesgo disminuye si se suspende antes de procedimientos dentales invasivos. Hay estudios que sugieren que es conveniente suspender los Bifosfonatos después de tomarlos por 5 años consecutivos ya que su beneficio podría continuar después de ese tiempo.
  • Moduladores selectivos del receptor de estrógeno (SERM, por su sigla en inglés), como el raloxifeno (Evista®): retrasa  el deterioro del hueso viejo y, aunque no son hormonas, tienen un efecto en el hueso parecido al del estrógeno pero sin los riesgos que se asocian a esa hormona, como el aumento de posibilidades de tener cáncer de mama o del útero. Debes evitar tomar estos medicamentos si has tenido trombosis venosa profunda, o sea un coágulo en una vena, ya que esta medicina aumenta este riesgo.
  • Hormonas: existen distintas alternativas como las pastillas de estrógeno (Premarin®) y de estrógeno con progestina (Prempro®, Premphase®) refuerzan las hormonas naturales del cuerpo y retrasan el deterioro del hueso viejo. La teriparatida (Forteo®) ayuda al cuerpo a formar hueso nuevo con mayor rapidez de lo que se deteriora el viejo. La calcitonina (Miacalcin®, Fortical®) también retrasa el deterioro del hueso viejo.
  • Inhibidor del RANK ligand: Este es el medicamento más novedoso que acaba de aprobarse para su uso. Se aplica de forma subcutánea dos veces al año. Como los anteriores, retrasa el deterioro del hueso viejo pero su mecanismo de acción es diferente. En los estudios clínicos hasta el momento tiende a ser bastante bien tolerado, en pocos casos se ha visto dolor leve en la espalda, en las extremidades o en los músculos transitorios, infección urinaria y elevación del colesterol. En muy pocos casos se ha visto una reacción en la piel, como erupción o eczema y la osteonecrosis de la mandíbula, como con los bifosfonatos. Su nombre comercial es Prolia® (Denosumab).
Como en la mayoría de los casos la osteoporosis se detecta por sorpresa y cuando ya se ha producido una fractura de uno o varios huesos, las personas afectadas sugieren que se aumenten los programas para que se prevenga y se detecte la enfermedad a tiempo.
Habla con tu médico sobre tu salud ósea (de tus huesos), repasa tus factores de riesgo con él o ella y pregúntale si debes hacerte una prueba de la densidad ósea. Si es necesario, puede ordenarte medicamentos para ayudar a prevenir problemas en los huesos y para reducir tus probabilidades de tener fracturas a causa de la osteoporosis. Tú puedes hacer muchas cosas para mantener tus huesos sanos y fuertes, no importa la edad que tengas. Anímate, nunca es tarde para cuidar tus huesos.
Tomado de Vida y Salud

miércoles, 4 de mayo de 2011

Las grasas saludables para tu corazón


Seguramente has escuchado que el consumir grasas en exceso puede aumentar el riesgo de desarrollar problemas cardíacos. Sin embargo, no todas las grasas son dañinas. Lo importante es seleccionar el tipo y la cantidad de grasas adecuadas para mantener a tu corazón sano. En este artículo te contamos cuáles son las grasas saludables para tu corazón. Así sabrás cómo elegirlas a la hora de incorporarlas en tu dieta.
A pesar de que se les ha hecho muy mala fama, tu cuerpo necesita a las grasas y a los aceites para vivir. Incluso, algunos ácidos grasos como los denominados Omega 3 son buenos para el corazón. Además de darles un sabor diferente a las comidas, las grasas transportan a las vitaminas A, D, E y K en el cuerpo y proveen calorías, que aportan energía.
Si es así, ¿por qué generalmente se recomienda comer poca grasa? y, ¿por qué se dice que es tan nociva? Las respuestas a estas preguntas realmente son, que todo depende del tipo de grasa del que se trate y de la cantidad que consumas, ya que algunas pueden incrementar el llamado colesterol malo (o LDL, por su sigla en inglés, que significa lipoproteínas de baja densidad) y con él el riesgo de que desarrolles problemas del corazón.
Así como existen los llamados colesterol malo y colesterol bueno (HDL, por sus siglas en inglés, que significan lipoproteínas de alta densidad), también existen dos grupos de grasas: las no saturadas y las saturadas. Las primeras son menos y las segundas más dañinas para tu salud, ya que aumentan el riesgo de que las arterias se obstruyan (tapen) e impidan el paso de la sangre al corazón o al cerebro.
Las grasas no saturadas son las que son líquidas a la temperatura ambiente. Entre ellas se encuentran las grasas monoinsaturadas o las poliinsaturadas, que ayudan a incrementar los niveles del colesterol bueno. Entre los alimentos que contienen grasas monoinsaturadas están: frutos secos, semillas, aguacates (paltas) y algunos aceites como el de oliva, canola y girasol; mientras que entre los alimentos que contienen las grasas poliinsaturadas están: los granos de maíz, semillas de algodón, y aceites y semillas de cártamo y de lino, los frijoles (habichuelas, porotos) y aceites de soja (soya), margarinas y mariscos.
Las grasas saturadas, en cambio, son aquellas que suelen estar sólidas a la temperatura ambiente, como las que se encuentran en la carne de los animales y en los lácteos como en la manteca o en la mantequilla, el queso y la crema.
Por último, las conocidas como grasas trans también corresponden al grupo de las no saturadas, pero no comparten las propiedades de este grupo cuando se trata de tu salud. Al contrario, debes sumarlas a las saturadas en tu lista de grasas que debes de evitar, ya que incrementan el riesgo en cuando a padecer problemas del corazón. Las grasas trans se encuentran en los aceites hidrogenados y parcialmente hidrogenados y en los productos que contienen estos aceites, como galletas, pasteles, donas (rosquillas) y en las comidas fritas en general.
Las grasas se deben consumir en cantidades limitadas. Debes usar las más apropiadas para cocinar tus comidas y aprender a encontrar el equilibrio justo entre calidad y cantidad.
Por ejemplo, algunos estudios clínicos sugieren que los alimentos típicos de la dieta mediterránea, como el aceite de oliva y los frutos secos, tienden a reducir la posibilidad de desarrollar diabetes y el síndrome metabólico, que es una combinación de  factores que aumentan el riesgo de padecer de enfermedad cardíaca. Los factores del síndrome metabólico son obesidad abdominal y dos de las siguientes cuatro características: hipertensión (presión alta), colesterol bueno (HDL) bajo, triglicéridos elevados y/o azúcar elevada en la sangre (o diabetes).
A eso se suman otros estudios, como uno publicado en el Canadian Medical Association Journal a fines del año pasado, en el cual unos investigadores de la Universidad de Toronto y del Hospital St. Michael de Ontario, ambos en Canadá, evaluaron los efectos de agregar grasa monoinsaturada a una dieta vegetariana rica en fibra, efectiva para reducir el colesterol malo en los adultos.
Así detectaron que la combinación de la dieta vegetariana con una dosis de grasa monoinsaturada logró que los niveles del colesterol disminuyeran, aunque advirtieron que en el mundo real esto podría variar un poco, ya que los participantes en la investigación recibieron los alimentos y estuvieron estrictamente controlados.
De todos modos, incorporar buenos hábitos relacionados con el consumo de grasas no es tan complicado. Algunas sugerencias que puedes considerar incluyen:
  • Reemplaza algunos carbohidratos refinados, como el pan blanco y las “golosinas”, por grasas monoinsaturadas de frutos secos, aguacate (palta) o aceite de oliva.
  • Utiliza menos aceite en tus recetas. Por ejemplo, reduce la cantidad de margarina que le untas a tu pan.
  • Sustituye el contenido de las recetas por opciones más saludables, como el aceite de canola o el aceite de oliva.
  • Además de reemplazar productos por opciones más saludables reduce la cantidad que utilizas, por ejemplo, ¼ de taza de aceite de oliva en vez de ½ taza de manteca.
  • Elige productos bajos en grasas o sin grasa.
Si tienes dudas acerca de las grasas que estás consumiendo en tu dieta, o si tienes colesterol alto, habla con tu médico sobre las opciones más saludables en tu caso. No te olvides que las grasas son indispensables para la salud, pero siempre que elijas las grasas saludables, las monoinsaturadas o poliinsaturadas y que las consumas en moderación. Logrando ese equilibrio, podrás tener un corazón más sano.
Tomado de Vida y Salud

viernes, 29 de abril de 2011

¿Los bebés necesitan suplementos de vitamina D? ¿Y las mujeres embarazadas?


La vitamina D regula la cantidad de calcio y fósforo en la sangre y también ayuda a que los huesos absorban el calcio que necesitan. Sin la vitamina D, los huesos se vuelven frágiles y deformes. Es importante asegurarte de que estés recibiendo suficiente de esta vitamina importante durante tu embarazo. La mayoría de nosotros la recibimos a través de la exposición a la luz del sol o al consumir alimentos con una alta concentración de vitamina D.
Los estudios han encontrado que en las mujeres embarazadas, la vitamina D puede disminuir el riesgo de pre-eclampsia, mejorar la duración de la gestación, el peso al nacer y la densidad ósea infantil.
Una cantidad suficiente de vitamina D en la vida temprana de un bebé puede disminuir el riesgo de futuros problemas de salud incluyendo la esquizofrenia, los tumores cerebrales, el asma, la esclerosis múltiple y las enfermedades autoinmunes, incluyendo la diabetes tipo 1.
Si estás embarazada, asegúrate de tomar tus vitaminas prenatales todos los días. Esto te ayudará a mantener niveles saludables de la vitamina D durante el embarazo. Consulta con tu médico si no estás segura si necesitas complementar tu vitamina prenatal con una multivitamina que contenga la cantidad diaria recomendada de 200 unidades internacionales de vitamina D. No te recomiendo que compres una cantidad cualquiera de la vitamina D, ya que una dosis demasiado grande puede ser tóxica. Siempre es recomendable consultar con tu médico antes de comprar.
Según la Academia Americana de Pediatría:
  • Los bebés que son amamantados deben recibir un suplemento diario de la vitamina D de 400 unidades internacionales.
  • Si lo alimentas con fórmula, tu bebé también tiene que recibir un suplemento diario de la vitamina D de 400 unidades internacionales hasta que llegue a tomar por lo menos un litro de fórmula al día.
Si tu bebé tiene más de seis meses, puedes aumentar su nivel de vitamina D con la exposición diaria al sol. 30 minutos de exposición a la semana, sin filtro solar, es suficiente. Puedes aumentar esto a dos horas, o más, de luz solar cada semana si le pones un bronceador con filtro solar. Pero es importante que te asegures que tu bebé esté vestido apropiadamente para el clima. Estos consejos le ayudarán a tu bebé a mantener niveles saludables de vitamina D.
Si no estás segura de la cantidad de vitamina D que debes darle a tu hijo, consulta a su médico pediatra.
Tomado de Vida y Salud

sábado, 12 de febrero de 2011

Vitamina D: la clave es el equilibrio


¿Cuál es la cantidad justa de vitamina D que tu cuerpo necesita? Los especialistas no se ponen de acuerdo. Lo cierto es que si no consumes lo necesario puede ser perjudicial, pero si la consumes en exceso también. Aquí te contamos por qué es importante la vitamina D y cómo puedes obtenerla.

No siempre más es mejor. En el caso de la vitamina D por ejemplo, que es muy necesaria para mantener los huesos sanos y fuertes, consumir más no significa que sea mejor para prevenir el cáncer u otras condiciones. Incluso, consumirla en exceso podría causar otros problemas, como daños renales (del riñón), y hasta hay quienes opinan que incrementa el riesgo de contraer cáncer del páncreas.

Pero tampoco hay que consumir poca vitamina D. Esto puede provocar enfermedades en los huesos (como osteoporosis y raquitismo) sino que también puede incrementar el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, enfermedades autoinmunes, depresión, problemas cardiacos y diabetes tipo 1 en los niños, entre otros problemas de salud.

La vitamina D ayuda al cuerpo a mantener los niveles de calcio y de fósforo adecuados. Además, permite que los huesos absorban el calcio que necesitan para desarrollarse fuertes. Pero, ¿cuál es la cantidad que se recomienda consumir diariamente? Todavía hay discrepancias al respecto: la cantidad óptima varía de 400 a 2,000 unidades internacionales por día, en personas hasta los 70 años de edad, dependiendo de la edad.

Una de las principales fuentes de vitamina D que existen no se encuentra en ningún alimento y es la más sencilla de obtener: el sol.

Si bien es cierto que debemos tener cuidado con la exposición a los rayos ultravioletas del sol, sobre todo a determinadas horas del día, ya que esto puede causarnos problemas en la piel (incluyendo el cáncer), evitarlos por completo también sería nocivo para nuestro cuerpo.

En pocas palabras: tan solo 10 o 15 minutos diarios de exposición al sol (en un horario prudente) son suficientes para obtener la vitamina D que nuestro cuerpo necesita.

En cuanto a los alimentos, podemos encontrar vitamina D en varios componentes de nuestra dieta, como:

Pescados de agua salada (como salmón, atún y sardinas).
Yema del huevo.
Hígado.
Aceite de hígado de bacalao.
Leche fortificada y productos derivados (como el yogurt y los quesos).
Cereales y jugos de fruta enriquecidos con esta vitamina.
Por último, otra fuente de vitamina D son los suplementos vitamínicos. Estos pueden ser vitamina D2 o vitamina D3. Ambas son efectivas pero no son iguales. La vitamina D3 es la más similar a la que desarrolla el cuerpo humano a través de su piel, mientras que la D2 es la que sintetizan las plantas. En cualquier caso, antes de tomarla es aconsejable consultar con el médico y medir el nivel de vitamina D que tienes en la sangre. En general, las personas que tienden a necesitar este tipo de suplementos son:

Las personas mayores.
Los bebés que son amamantados.
Las personas de piel oscura (ya que su piel absorbe menos cantidad de vitamina D de los rayos solares).
Personas con ciertos problemas de salud, como enfermedades del hígado, los que padecen de enfermedad celíaca o que tienen fibrosis quística.
Personas obesas o las que han tenido una cirugía de derivación gástrica (by-pass gástrico).

Ahora que conoces la importancia de la vitamina D, en su medida justa, ¿cómo se la proporcionarás a tu cuerpo?, ¿estás pensando exponerte más al sol? o ¿aumentar más tu consumo de las comidas que la contienen? Recuerda, antes de tomar suplementos de vitamina D, es conveniente que te midan tu nivel en la sangre. Incluso al tomarlos, si los necesitas, sólo puedes saber si estás tomando la dosis adecuada midiendo tu nivel en la sangre nuevamente. Tu médico te puede asesorar.

Tomado de Vida y Salud

martes, 1 de febrero de 2011

¿Cuánto calcio debes consumir?

Seguramente has escuchado de que el calcio es indispensable para la salud de los huesos y para prevenir enfermedades como la osteoporosis. Pero a pesar de que te tomes tu vaso de leche diariamente, puede ser que no estés alcanzando la cantidad de calcio que necesitan tus huesos para estar sanos. Aquí te contamos cuánto calcio debes consumir.

Cuando te hablo de calcio, es probable que de inmediato pienses en la salud de tus huesos. ¡Estás en lo cierto! El calcio es un mineral que necesita nuestro cuerpo para desempeñar muchas funciones, entre ellas, mantener sanos y fuertes a los huesos y a los dientes. Si bien el calcio también es indispensable para enviar los impulsos nerviosos al cerebro, juega un papel crucial en la coagulación de la sangre y en la regulación de los latidos del corazón. El 99% del calcio se almacena en los huesos y en los dientes. De ahí que cuando pensemos en la salud de los huesos y de los dientes, pensemos de inmediato en que es necesario consumir calcio.

¿Dónde se encuentra el calcio? Idealmente el calcio lo puedes obtener a través de los alimentos. La leche y sus derivados son considerados una importante fuente de calcio, por eso, entre otras, la pirámide alimenticia en Estados Unidos recomienda que se consuman tres porciones de leche o sus derivados al día. Obviamente, el calcio también se encuentra en otros alimentos como: el tofu, las sardinas, los vegetales verdes, los frijoles o habichuelas y las almendras entre otros. Pero, ¿cómo puedes saber si estás obteniendo una dosis adecuada de calcio?

La Academia Nacional de Ciencias en Estados Unidos estableció estas recomendaciones de acuerdo a la edad de la persona:

  • Para las personas que tienen entre 19 y 50 años, la dosis recomendada es de 1,000 miligramos al día.
  • Aquellos que tienen más de 50 años deben consumir 1,200 miligramos de calcio al día
  • Y en el caso de las mujeres embarazadas y lactantes, la recomendación también es de 1,000 miligramos al día.

Desde luego que si alguien tiene problemas de osteoporosis o su médico le hace recomendaciones diferentes, estos números no son para casos particulares y siempre se deben seguir las instrucciones de su médico.

Si quieres saber en detalle cuántos miligramos estás obteniendo al día, tu doctor o un dietista registrado te pueden dar una lista o darte recomendaciones. Si no estás cumpliendo con los requerimientos para tu edad y sexo, tal vez un suplemento de calcio sea recomendable para ti. Pero recuerda que los alimentos siempre te proporcionan otros nutrientes y que un estudio reciente sugiere que los suplementos pueden aumentar el riesgo de ataques al corazón en un 30%.

Algunos ejemplos de alimentos y el contenido de calcio que contienen incluyen:

  • Una taza de leche evaporada sin grasa, 742 mgs. de calcio
  • Una taza de yogur desgrasado con 13 gramos de proteína, 452 mgs. de calcio
  • Una taza de yogur desgrasado con 12 gramos de proteína, 415 mgs. de calcio
  • Una taza de yogur desgrasado con 10 gramos de proteína, 354 mgs. de calcio
  • Una taza de yogur entero, con 8 gramos de proteína, 275 mgs. de calcio
  • 3 onzas (85 gramos) de sardinas enlatadas con hueso, 325 mgs. de calcio
  • Una taza de espinacas (cocinadas o congeladas) sin sal, 291 mgs. de calcio
  • Una taza de espinaca enlatada, 272 mgs. de calcio
  • Una taza de col o repollo (cocinada) sin sal, 190 mgs. de calcio
  • Una taza de frijol de soya o soja (cocinado) sin sal, 261 mgs. de calcio
  • Una taza de nabo (cocinado o congelado) sin sal, 249 mgs. de calcio
  • Una onza (28 gramos) de queso suizo tipo gruyere, 224 mgs. de calcio
  • Una onza (28 gramos) de queso mozzarella, 207 mgs. de calcio
  • Una taza de queso cottage con 1% de grasa, 138 mgs. de calcio
  • Una tostada con guacamole, 211 mgs. de calcio

Desde luego que el calcio es uno de los pilares para mantener una buena salud ósea (de los huesos), pero hay otros factores que también contribuyen para tener huesos sanos:

  • Haber consumido suficiente calcio durante tu niñez para lograr la densidad ósea apropiada.
  • Hacer ejercicio diariamente, que incluya pesas o resistencia para mantener tus huesos fuertes.
  • Obtener suficiente vitamina D, la cual es indispensable para la absorción adecuada del calcio. Recuerda que la vitamina D se obtiene a través de la leche, de los suplementos y de una exposición diaria al sol.

No te olvides que tener huesos fuertes previene la osteoporosis, y el evitar fracturas (huesos rotos) en la vejez te mantiene independiente.

¡No dejes de consumir alimentos con calcio!


Tomado de Vida y Salud