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martes, 25 de septiembre de 2012

El embarazo puede prevenir la esclerosis múltiple

Con los cambios maravillosos que se producen en tu cuerpo cuando estás embarazada, no te sorprendas si te digo que además de crear a un ser humano, tu organismo se está beneficiando a largo plazo. Entre dichos beneficios se encuentra la prevención de la esclerosis múltiple, una enfermedad del sistema nervioso.

La explosión de hormonas que se produce en tu cuerpo cuando estás embarazada no sólo sirve para mantener la vida de tu bebé. También, lo sabrás, hace que tu piel se vea más linda y tu pelo más suave. Muchas mujeres reportan que el embarazo las hizo sentir muy sanas. Si bien no es el caso para todas, pues cada quien tiene una experiencia diferente durante los meses de gestación, hay casos que señalan que incluso el embarazo puede traer alivio a condiciones como la artritis, el asma, condiciones críticas de la piel y más recientemente, contra la esclerosis múltiple.

Según el estudio publicado en la revista Neurology, el haber estado embarazada juega un papel significativo en el desarrollo de dicha enfermedad o en que no se desarrolle. Para el estudio, los investigadores analizaron a más de 800 mujeres entre los 18 y los 60 años de edad. Cerca de 300 habían tenido síntomas de esclerosis múltiple, mientras que las demás estaban sanas.

El estudio encontró que aquellas mujeres que tenían al menos un hijo tenían la mitad del riesgo de desarrollar síntomas de esclerosis múltiple en comparación con las mujeres que no tenían hijos. Además, el riesgo se disminuyó si tenían más hijos así: las mujeres con 3 hijos tuvieron un riesgo 75% menor de tener síntomas de esclerosis múltiple, y aquéllas con 5 hijos o más, tuvieron un riesgo de 94% menor desarrollar la enfermedad.

Estos resultados dejan a los investigadores con la idea clara de que hay algo en el embarazo –durante y después-que juega un papel importante en relación a la prevención de la esclerosis múltiple, puesto que no se ha encontrado nada parecido en los hombres.

¿Cuál sería la causa para que la esclerosis múltiple no se presente durante el embarazo? Si se tiene en cuenta que la esclerosis múltiple es una enfermedad auto inmune, causada por la irritabilidad e hiperactividad del sistema inmunológico, entonces tiene sentido que el embarazo juegue un papel protector. Cuando estás embarazada, tu cuerpo se vuelve muy tolerante: por eso tu sistema inmunológico no rechaza al bebé. Así que esta capacidad de tolerancia a un “cuerpo extraño” o ajeno en el propio cuerpo, puede tener mucho que ver.

Por su parte, la esclerosis múltiple tendría menos posibilidades de desarrollarse luego de un embarazo porque algunas células liberadas por el bebé (las células fetales) se quedan en el cuerpo de la mamá y pueden provocar cambios beneficiosos a largo plazo en el funcionamiento del sistema inmunológico.

La esclerosis múltiple, como te mencioné anteriormente, es una enfermedad del sistema nervioso central que afecta al cerebro, la médula espinal y el tronco del encéfalo. Concretamente, ataca a la mielina, la sustancia que recubre las fibras nerviosas, lo cual hace que la habilidad de los nervios para transmitir órdenes al cerebro se vea interrumpida. Es una enfermedad crónica que se da con mucha frecuencia en los jóvenes y en los adultos y en muchos países es la segunda causa de incapacidad en la población después de los accidentes.

Las personas con esclerosis múltiple pueden tener los siguientes síntomas en las primeras fases de esta condición:
  • Hormigueo 
  • Fatiga 
  • Entumecimiento 
  • Pérdida de fuerza en brazos o piernas 
  • Trastornos del equilibrio y la coordinación 
  • Visión doble o borrosa 
Otros síntomas que se ven con menor frecuencia incluyen: problemas para orinar o defecar, dificultad para hablar y/o para tragar, parálisis repentina, dificultades cognitivas, alteraciones del carácter y vértigo. Todo esto depende de la fase en que se encuentre esta enfermedad.

Si tienes dudas acerca de la esclerosis múltiple y el embarazo, no dudes en consultar con tu médico. Tal vez lo que pensabas que era un impedimento para tener hijos, ahora se vuelva una poderosa razón para hacerlo. Para más información acerca de la esclerosis múltiple puedes visitar la Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple haciendo clic aquí.

Tomado de Vida y Salud

martes, 3 de julio de 2012

Cuando el parto se anticipa

Un bebé que nace antes de tiempo es un bebé que no ha desarrollado bien sus órganos para poder estar afuera del útero. Por eso, un parto prematuro es un factor de riesgo que debe evitarse. Aquí te cuento qué puede hacer tu médico y qué puedes hacer tú en caso de que las contracciones lleguen antes de lo esperado.

Adriana estaba esperando a su hija Luna para finales del mes de septiembre. Sin embargo, a principios del mes de agosto, empezó a sentir contracciones. Cuando fue de emergencia a ver a su obstetra, éste le dijo que estaba iniciando el trabajo de parto antes de tiempo y que era necesario darle medicamentos para detenerlo: la idea era que Luna permaneciera lo más posible dentro del útero para que terminara de desarrollarse y así evitar los problemas de salud que trae un nacimiento prematuro. A Adriana le ordenaron reposo total por ese mes y Luna nació adelantada, pero por lo menos, empezando septiembre.

El caso de Adriana, representa a las estadísticas de partos prematuros (antes de las 34 semanas de embarazo) que han aumentado con los años. En Estados Unidos, específicamente, el número de partos antes del término del embarazo se ha incrementado en un 23% durante los últimos 20 años. Hay varias razones: la edad de la madre (entre más madura, más posibilidades hay), tener antecedentes de haber dado a luz a otros bebés prematuros, inflamaciones del útero, placenta previa, embarazo múltiple, anormalidades en el cuello del útero (de la matriz) y estrés psicológico en la madre.

En otros artículos de esta sección donde he tocado el tema del bebé prematuro, te explico cómo cuidar de él, si es que llegara a sucederte.

Pero ahora, me voy a centrar en contarte qué se hace en caso de que tu médico detecte que estás empezando el parto antes de tiempo. Esto es lo que se puede hacer para extender o alargar el embarazo:

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domingo, 8 de abril de 2012

¿Son normales los cólicos o calambres al principio del embarazo?

 
Durante las primeras semanas de embarazo, es normal tener un poco de nerviosismo y ansiedad porque todo marche bien con el bebé. Por eso, ante cualquier dolor o sensación extraña, es muy probable que te preocupes. Si has tenido cólicos o calambres en la parte baja del vientre en esos primeros días, puede tratarse de los cólicos por implantación del embrión. Aquí te cuento más sobre estos cólicos y cuando debes de preocuparte.

Luisa tuvo problemas para quedar embarazada y en una ocasión, perdió al bebé en las primeras semanas de gestación. Hoy, tiene una hijita de 2 años y es una mamá feliz. Sin embargo, recuerda que esas primeras semanas de embarazo estaba muy nerviosa y que cada vez que sentía un cólico, corría al baño asustada, esperando lo peor. “Eran cólicos como de menstruación, parecidos a los que sentí cuando perdí a mi primer bebé”.

Es cierto que cuando se avecina un aborto espontáneo, los calambres en la parte baja del vientre son una señal de alarma. Pero también es cierto que un cólico o calambre durante las primeras semanas del embarazo es un signo de que todo va bien y de que el embrión se ha implantado en las paredes del útero.

Los cólicos de implantación se presentan generalmente de 6 a 12 días después de la concepción. Incluso, puede presentarse un leve sangrado que es señal de que tu bebé ya está “agarrado” a la pared y significa que las posibilidades de que sea un embarazo exitoso son mayores.

Los cólicos o calambres de implantación pueden estar acompañados o no, de un leve sangrado. Ten en cuenta que no todas las mujeres embarazadas experimentan estos cólicos, así que no te preocupes si no los sientes. Pero sí en tu caso los sientes, considera que deben durar poco: uno o dos días como máximo.

Si por el contrario, los cólicos son severos y te causan mucha molestia por varios días, puede que haya alguna otra causa y debes, sin dudarlo, consultar con tu médico para descartar cualquier problema mayor con tu embarazo. En estos casos, es muy importante que acudas al médico.

Los casos en los cuales los cólicos o calambres durante el embarazo necesitan atención inmediata incluyen:

Aborto espontáneo
  • Embarazo ectópico: (el embrión se desarrolla fuera del útero (de la matriz), por lo general en las trompas de Falopio, en los ovarios o hasta en el cuello uterino)
  • Embarazo molar: (se produce cuando un óvulo fecundado se desarrolla en un crecimiento llamado mola en lugar de un embrión normal)
De cualquier manera, te recuerdo que durante todo tu embarazo es probable que sientas cólicos debido a que los músculos que sostienen a tu útero se está expandiendo para poder sostener a tu bebé a medida que va creciendo. Y eso, por supuesto, es normal y saludable.

Si tienes cualquier duda, o si te enfrentas con algún dolor que te parece que merece tu atención, consulta de inmediato con tu médico. Más vale prevenir, sobretodo cuando se trata de tu salud y de la salud del bebé que viene en camino a alegrar tu vida.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 29 de octubre de 2011

Malnutrición en el embarazo pone en riesgo la salud de la madre y el bebé

Es fundamental prepararse, antes de tener un bebé. Por eso es tan importante tener una valoración nutricional.

Pensar en el embarazo no solamente es imaginarse su final: el bebé en brazos de los padres. 

La gestación es más que eso. Es cuidado y amor pero, sobre todo, planeación. Por lo tanto, se hace fundamental que los padres asistan a la cita preconcepcional, donde le realizarán todos los exámenes médicos pertinentes.

Dentro de ellos existe uno fundamental y es la valoración alimenticia. En esta se diagnosticará el estado nutricional de los padres, en especial el de la mujer.

Según Claudia Angarita, nutricionista y presidenta del Centro Colombiano de Nutrición, la importancia de esta cita, previa al embarazo, radica en que en ella se podría detectar cualquier enfermedad o complicación alimenticia, con el fin de llevar a buen término nueve meses.

“Lo más importante de un embarazo es llegar a él, desde sus inicios, con el sistema nutricional controlado: peso, triglicéridos, colesterol, azúcar, grasas y demás. De esto dependerá que durante los nueve meses la madre cumpla sus necesidades y las del bebé”.

Las especialistas consultadas les recuerdan a las mujeres el consumo de ácido fólico mínimo tres meses antes de embarazarse. Durante la gestación, es primordial el aporte de grasos esenciales como el Omega 3 y 6, además de los alimentos ricos en vitaminas A, B, C, en hierro y el zinc.

Recuerde. Acuda a la cita preconcepcional y permita verificar su estado nutricional, prevenga la desnutrición, el sobrepeso u obesidad. Asesórese de un especialista. Nunca se autodirija una dieta. Corregir las anomalías a tiempo es la solución.

Malnutrición durante el embarazo

Adriana Salamanca, médica especialista en metabolismo y nutrición, asegura que la mala nutrición puede ser el resultado de una disminución de la ingestión (desnutrición) o de un aporte excesivo (hipernutrición).

Ambas condiciones son el resultado de un desequilibrio entre las necesidades corporales y el consumo de nutrientes esenciales.

“Para evitar ese tipo de complicaciones, la madre debe contemplar un plan de tres comidas principales y dos refrigerios que contengan todos los grupos alimenticios: proteínas (carne, pollo, huevo, etc.), un energético ( tubérculos, harinas, etc.) y un regulador(verduras y frutas)”, indica Salamanca.

Este sería el plan nutricional ideal para todas las mujeres. Lo fundamental, según la nutricionista Clara Rojas, es que la madre tenga en cuenta que el especialista será el encargado de determinar la cantidad de calorías que necesite la embarazada, ya que depende de cada peso.

“Es normal que durante el embarazo la madre aumente de peso. De acuerdo con la tabla de vigilancia nutricional, la mujer con desnutrición debería subir entre 12 y 18 kilos; la de peso normal, entre 10 a 13 kilos. La que tiene sobrepeso, entre 7 a 10 kilos y la obesa, de 6 a 7 kilos. Sin embarg o, esto lo decidirá debidamente la nutricionista”, indica Rojas.

Estos kilos de más los ganará la mujer con el aumento de las calorías que deberá consumir diariamente. Durante los dos primeros trimestres lo normal es el incremento de 300 calorías más de las normales y en el último semestre y durante la lactancia, 500 calorías más diarias.

Esas cifras son para personas que tienen un peso controlado. Para las que sufren de desnutrición, la especialista Claudia Angarita afirma que es esencial brindar un suplemento nutricional. Para aquellas que tienen sobrepeso o que lo han alcanzado durante el embarazo, es preciso limitarles la ingesta de azúcar y postres. Es fundamental elegir carbohidratos como cereales integrales, pasta, arroz y arepa de maíz. Prefiera el aceite de oliva y de canola y evite las grasas y salsas”, indica Angarita.

Y para las que tienen diagnosticado obesidad, aunque en ellas se podría complicar un embarazo, se puede manejar con alimentación. Según la especialista Adriana Salamanca, se debe restringir la ingesta de calorías.

“Tanto la obesidad como la desnutrición traen riesgos de hipertensión arterial, diabetes gestacional, enfermedades renales, cardiorrespiratorias y autoinmunes, posibles abortos, entre otras”, afirma Salamanca.

Si usted considera que tiene sobrepeso o está a un paso de la obesidad y tiene planes de quedar embarazada, visite al médico lo antes posible.

Cuidarse previamente, planear su embarazo, llegar a él con un peso ideal y controlarlo durante la gestación es lo ideal. Esto se logrará con una alimentación adecuada, guiada por un especialista.

De usted dependerá el buen desarrollo físico y mental de su pequeño. Así que practique alguna actividad física y prepárese de la mejor manera para recibir en su vientre a ese ser que lo enamorará.

‘Tips’ de alimentación

Adriana Salamanca, médica especialista en metabolismo y nutrición, entrega las pautas para una alimentación saludable: 

• Desayuno
Fruta.
Cereal.
Yogur o kumis natural.

• Nueves y onces
Queso o fruta.

Tomado de ABC del bebé

viernes, 28 de octubre de 2011

Suplementos dietarios que necesitan las mujeres en embarazo

Ácido fólico, calcio, hierro y zinc son algunos de ellos. Conozca sus beneficios.

“Aun en embarazo no logro subir de peso”, “luego de quedar embarazada se me cae el pelo exageradamente y las uñas se me quiebran con facilidad”, “me siento débil y sin fuerzas”, son algunas de las frases recurrentes de las mujeres durante la gestación. Aunque algunos especialistas sugieren adelantar una dieta balanceada y nutritiva, rica en proteínas, minerales y vitaminas, también recomiendan complementar la alimentación con los llamados suplementos dietarios.

Según Camilo Libos, ginecólogo de la Clínica del Country, “son ‘medicamentos’ que ayudan a suplir las necesidades de vitaminas y minerales, del bebé y de la mamá. Se deben empezar a consumir tres meses antes de la concepción del bebé para evitar posibles malformaciones”.

Los que se deberían consumir durante el periodo de gestación son: 

Ácido fólico: derivado de la vitamina B. Ayuda a prevenir malformaciones, enfermedades en el cerebro y en la columna vertebral. Si el feto sufre déficit de ácido fólico, podría padecer un tipo de anemia, nacer prematuramente o tener bajo peso al nacer. La madre incluso podría sufrir preeclampsia. Es importante tomarlo obligatoriamente hasta la semana 14 o 15.

Hierro: este oligoelemento interviene en la formación de la hemoglobina y de los glóbulos rojos. Prepara el organismo de la mujer para el momento del parto, bien sea por vía natural o por cesárea, ya que podría padecer anemia, cuyos síntomas son la fatiga, cansancio y debilidad.

Calcio: sirve para fortalecer los huesos y los dientes tanto del bebé como de la madre y la prepara para que no se descalcifique al momento del nacimiento de su hijo. Cuando una mujer no ingiere los 1.000 miligramos diarios, sus huesos podrían perder fortaleza y propiciar una osteoporosis, enfermedad que debilita los huesos.

Zinc: mineral que contribuye al correcto funcionamiento del sistema reproductivo y del desarrollo fetal. Mejora la actividad cerebral y favorece la síntesis de proteínas en el organismo.

Vitamina C: este nutriente no se almacena en el cuerpo; se elimina por la orina diariamente. Su cometido es la regeneración de los tejidos, de los huesos y de las heridas. Desarrolla acciones antiinfecciosas y antitóxicas. Favorece el desarrollo óseo del bebé y el crecimiento de los dientes.

Mujeres bajas de peso

Podrían recurrir a los suplementos en polvo que se ingieren combinados con leche u otro líquido. Son ricos en proteínas y ayudarían a la formación y el desarrollo del menor. Si, por el contrario, la madre tiene unos ‘kilitos’ adicionales, lo mejor es no consumirlos y evitar alimentos ricos en calorías, como grasas y harinas. La clave: deben ser medicados por especialistas certificados.

¿Pastillas o malteadas?

Según Eduardo Naranjo, ginecoobstetra de la Clínica de la Mujer y Hospital Universitario de la Samaritana, “generalmente las pastillas son mejor toleradas por el organismo de las mujeres. Mientras tanto, las malteadas son ricas en proteínas; algunas de ellas están enriquecidas con vitaminas y minerales, diferentes al ácido fólico, al calcio y al sulfato ferroso. Al tomarlas, se ingieren todas a la vez y no fraccionadamente, como sucede en el caso de las pastillas. Además, cuentan con niveles más altos de proteínas. Ambas opciones son válidas”.

Consumo de suplementos

Según la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia (Ensin 2010), un 87 por ciento de las madres de niños menores de 5 años informó haber recibido suplemento de hierro durante su último embarazo. Así mismo, un 85 por ciento reveló que también ingirió ácido fólico; la tercera lo hizo a partir del séptimo mes.

Cómo está el peso de la gestante

Una de cada seis gestantes colombianas presentó bajo peso (16,2 por ciento); las más afectadas son las adolescentes (28,6 por ciento) y las que tienen entre 19 y 24 años (20,8 por ciento). Así lo revelan datos de la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional (Ensin 2010).

Tomado de ABC del bebé

jueves, 27 de octubre de 2011

Aprenda a controlar el asma durante el embarazo

Si la madre sigue un adecuado tratamiento para la enfermedad, podrá vivir normalmente su periodo de gestación.

Estoy embarazada y, además, tengo asma. ¿Puedo estar tranquila estos nueves meses, a pesar de la enfermedad? Es lo que muchas embarazadas asmáticas se preguntan, pues temen que la activación de la alergia la afecte tanto a ella como a su bebé.

No obstante, la respuesta es positiva. Un tratamiento adecuado mantendrá seguros a la madre y a su futuro hijo. 

Según la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología, el embarazo puede aumentar los síntomas de la enfermedad: “Un estudio mostró que se empeoraban en el 35 por ciento de las embarazadas, mejoraban en el 28 por ciento, y se mantenían iguales en el 33 por ciento”.

Además, “tiende a empeorar a fines del segundo trimestre y comienzos del tercero, y muchas mujeres tienen menos síntomas durante las últimas cuatro semanas de embarazo”, señala la institución en su página de Internet. 

Pero una de las causas más claras de la exacerbación de la anomalía es el temor de la gestante al tomar medicamentos, señala el neumólogo Gustavo Hincapié Díaz, médico internista y presidente de la Asociación Colombiana de Neumología y Cirugía de Tórax.

“Muchas veces las mujeres consideran más seguro suspender el tratamiento. Sin embargo, es más peligrosa una hospitalización por asma que los mismos medicamentos”, afirma el especialista.

Si se descuida

El asma incontrolable produce una crisis asmática que cursa con la disminución de oxígeno en la paciente y, por ende, “disminuye el flujo sanguíneo de la mamá”, dice el médico. Como el feto se provee de este líquido y necesita una provisión de oxígeno para su crecimiento y desarrollo, es indispensable manejar los síntomas.

En este sentido, de acuerdo con la Academia Americana, los riesgos de ataques de asma son mayores que los riesgos de tomar los medicamentos para controlar la enfermedad: “Los estudios indican que la mayoría de las medicinas que se inhalan son seguras para las mujeres durante el embarazo. Sin embargo, los medicamentos orales (píldoras) deben evitarse a menos que sean necesarios para controlar los síntomas”.

El doctor Hincapié señala que “la mayoría de asmáticos usan medicinas controladoras o rescatadoras que generalmente no tienen contraindicación durante esta etapa”.

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miércoles, 19 de octubre de 2011

10 factores que pueden causar la pérdida del embarazo por aborto espontáneo


No es un tema ni agradable ni popular, pero la pérdida del embarazo por un aborto espontáneo es algo que le preocupa y le concierne a cualquier mujer embarazada o que planea tener un bebé. Hablemos sobre ello para despejar miedos, aclarar conceptos y para que puedas sentirte mucho más confiada y segura durante esta maravillosa etapa que es tu embarazo.

Elena comprobó hace poco que estaba embarazada. ¡Qué alegría sintió! Hacía tiempo que esperaba una noticia así. Pero después de la emoción y la euforia del principio, ha comenzado a preocuparse. Ha tenido algunas manchitas y molestias ligeras en el abdomen. Le aterra la idea de perder su embarazo. Hasta cierto punto, la preocupación de Elena es normal, ya que ni la más saludable de las mamás tiene garantías absolutas. Lo mejor que puede hacer es comunicarse estrechamente con su doctor, seguir sus recomendaciones, cuidarse bien e informarse lo más posible. Para que tú también estés informada, vamos a conversar sobre la pérdida del embarazo por aborto espontáneo al principio de la gestación.

¿Qué es, exactamente un aborto espontáneo o involuntario? Se le llama así a la pérdida del embarazo por causas naturales cuando se produce en las primeras 20 semanas de la gestación. De un 10 a un 20% de los embarazos detectados termina en un aborto espontáneo. Este porcentaje no incluye la pérdida de óvulos fertilizados que no logran implantarse adecuadamente en el útero, a veces de forma tan temprana que la mujer ni siquiera se da cuenta, y cuando empieza a sangrar piensa que tiene un período que se ha retrasado un poco o es más abundante de lo normal.

Tu gran preocupación ¿qué causa el aborto espontáneo? Puede suceder por muchas razones, pero una gran cantidad (entre un 50 y un 70% de los casos) de los que ocurren durante el primer trimestre del embarazo se deben a problemas genéticos o anormalidades cromosómicas (en los cromosomas) del óvulo fecundado, o a problemas con el desarrollo y en la implantación en el útero. Cuando la mujer tiene un aborto espontáneo por primera vez, casi nunca se hace un análisis completo (se asume que se debe a lo indicado anteriormente), pero aunque se hiciera, es difícil determinar exactamente la causa que lo produjo. Ya cuando se llega a las seis semanas de embarazo, las probabilidades de que ocurra un aborto espontáneo se reducen significativamente. Pero cuidado, hay que tener en cuenta otros factores de riesgo. Veamos cuáles son:

1. La edad: a partir de los 40 años, la mujer tiene el doble de probabilidades de sufrir un aborto espontáneo que una de 20, y se debe a que con la edad aumentan las probabilidades de concebir un bebé con irregularidades cromosómicas, que son embarazos que se pierden con más facilidad. El riesgo aumenta con cada embarazo posterior.

2. Si la mujer ha tenido más de dos abortos espontáneos seguidos.

3. Enfermedades crónicas como una diabetes mal controlada, condiciones del sistema inmunológico como el lupus, y trastornos hormonales como el síndrome del ovario poliquístico.

4. Antecedentes familiares de defectos de nacimiento o problemas genéticos, tanto por el lado de la mujer como por el lado del papá.

5. Infecciones bacterianas (como la listeria) o de enfermedades como la rubéola, paperas, sarampión, etc.

6. Hábitos como el de fumar, beber o usar drogas.

7. Uso de ciertos medicamentos (con o sin receta). Es muy importante que le comuniques a tu obstetra o al ginecólogo qué medicamentos (o suplementos) tomas.

8. Obesidad

9. Ciertos procedimientos utilizados para diagnóstico (como la amniocentesis).

10. Si te quedas embarazada a menos de 3 meses de haber dado a luz, tienes más riesgo de sufrir un aborto espontáneo.

¿Cómo puedes saber si se trata de un aborto o el sangrado es algo normal?

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viernes, 9 de septiembre de 2011

Un examen de sangre detecta el sexo del bebé a las 7 semanas de embarazo


Según investigaciones recientes, un examen de sangre en las mujeres embarazadas permitirá conocer el sexo del bebé a menos de dos meses de gestación, mucho antes de lo que permiten las pruebas actuales como el ultrasonido, y de una forma menos invasiva y riesgosa que la amniocentesis. El objetivo principal de esta prueba es precisamente reducir los riesgos de los procedimientos invasivos para detectar posibles trastornos genéticos relacionados con el sexo, como la hemofilia.

Todo cambia y evoluciona… desde los objetos de uso cotidiano hasta las costumbres que adoptamos. Con el paso del tiempo, el ritmo de la vida se ha acelerado. Las cosas suceden tan rápido que a veces no tenemos ni tiempo de procesar lo que nos está ocurriendo, como si todo sucediera a la velocidad a la que vuelan los aviones o más aún, tan rápido como la información viaja por el Internet.

Así las cosas, actualmente puede parecer insólito que tus padres (o abuelos, depende de tu edad) hayan tenido que esperar nueve meses hasta tu nacimiento para conocer tu sexo. ¿Nunca te han dicho qué nombre te hubieran puesto si en vez de niña hubieras sido niño o al revés?

Las cosas cambian tanto, que ahora en tan solo nueve semanas los futuros padres podrán resolver esta duda. Bastará con hacerse una prueba sanguínea luego de la séptima semana de embarazo y listo: los futuros papás podrán saber si el bebé en camino es niña o niño. Increíble, ¿verdad? Dentro de poco lo que parecerá increíble es que hasta hace pocas décadas alguien hubiera tenido que esperar tanto tiempo para conocer el sexo del bebé, ya que no existían las ecografías que hoy ya permiten saberlo al cuarto o quinto mes de embarazo.

Denominado ADN fetal libre de células, este nuevo método analiza la presencia del cromosoma masculino (el cromosoma Y) en la sangre de la mamá. Si estos no aparecen, por eliminación se deduce que será una niña, ya que la prueba no logra detectar la presencia de un bebé del sexo femenino.

Las investigaciones recientes consideran que esta prueba, que ya se está practicando en algunos hospitales europeos para embarazos de alto riesgo pero todavía no está disponible rutinariamente en Estados Unidos ni en otros países, tiene un alto nivel de confianza, del 95% a las 7 semanas y del 99% a las 20 semanas. De ese modo, se espera que no corra la misma suerte que otras pruebas anteriores de predicción del sexo, que han ilusionado a los padres con la noticia de esperar un bebé de un sexo y al momento del nacimiento descubrieron que era del opuesto. Estas estadísticas son en laboratorios serios que siguen los pasos para analizar las muestras correcta y cuidadosamente. Hay que tener mucho cuidado con los laboratorios que ofrecen sus servicios por Internet ya que muchos no son de calidad.

Al respecto, fue muy divulgado el caso de un laboratorio llamado Acu-Gen, que se declaró en quiebra debido a la cantidad de reclamaciones de mujeres que se hicieron la prueba y obtuvieron resultados diferentes al momento del parto.

El nuevo examen de sangre, en cambio, ofrece más garantías y abre nuevas esperanzas. Al ser más confiable, permitirá tomar acción frente a posibles enfermedades genéticas que pueden producirse de acuerdo al sexo del bebé, como el síndrome de Down y la hemofilia. Este último, por ejemplo, es un trastorno que sólo se produce en los niños. Si la mamá sabe que el bebé que espera es niña, no necesitará someterse a otros procedimientos de diagnóstico más riesgoso, como la amniocentesis, que puede provocar la pérdida del bebé.

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sábado, 27 de agosto de 2011

Un enemigo silencioso para tu bebé: el estreptococo del grupo B


El embarazo y la llegada de un nuevo miembro a la familia es un acontecimiento especial y un proceso hermoso que por lo general ocurre sin grandes complicaciones. Sin embargo, siempre existen riesgos de contraer enfermedades que puedan afectar a la mamá o al bebé. Una de ellas, no muy conocida, es la infección con el estreptococo del grupo B, una bacteria que portan muchas mujeres perfectamente sanas, pero que le puede pasar al bebé en el momento del parto y que puede ponerlo en peligro incluso de muerte.  Por suerte, una simple prueba puede detectarlo a tiempo.
El embarazo es una de las etapas más lindas para la mujer y para la familia. Son nueve meses emocionantes durante los cuales no sólo el bebé se desarrolla día a día, sino también todos los integrantes de la familia se preparan para su nacimiento y se ocupan de organizar todo lo necesario para recibirlo: la habitación en la que dormirá, la cuna, su ropa, el cochecito… ¡qué no falte un detalle!
Para la mamá en particular, todo se siente con más intensidad: muchas tienen ansiedad por la espera y temores por que todo salga bien, sobre todo durante el parto. Durante todo este proceso, es vital recibir una buena atención prenatal, dirigida por el obstetra.  Ya en la recta final, durante el tercer periodo de gestación, los controles y las pruebas se harán más frecuentemente, para evitar complicaciones.
Entre los muchos cuidados que la embarazada debe considerar es conversar con su obstetra sobre el estreptococo del grupo B (GBS, por sus siglas en inglés), conocido también como baby strep, una bacteria que es parte de la flora vaginal o de la piel de muchas mujeres perfectamente saludables, pero que puede resultar peligrosa si se transmite al bebé durante el parto.  Una prueba de detección de esta bacteria entre las semanas 35 y 37 del embarazo permite tratar a la mamá durante el alumbramiento y eliminar el peligro que representa para el bebé.
¿Si la mujer es portadora de la bacteria significa que está infectada?  No, los seres humanos somos portadores de varias bacterias, tanto en la piel como dentro del cuerpo y algunas de esas bacterias cumplen funciones útiles, como las que viven en los intestinos y ayudan a la digestión o las que controlan el ph (el grado de acidez) de la vagina. El estreptococo del grupo B se encuentra en el organismo de muchas mujeres saludables de todos los grupos étnicos y no les causa ningún daño. El problema comienza cuando una de esas mujeres queda embarazada ya que la bacteria se convierte en un peligro potencial durante el momento del parto o poco después del nacimiento.  No debes sentirte avergonzada de ser portadora del estreptococo del grupo B ya que una infección de este tipo no es una enfermedad venérea, no se contrae por contacto sexual, ni significa que no tengas una buena higiene personal. Tampoco debes confundirlo con el estreptococo de tipo A, que es el que provoca infecciones en la garganta (en las amígdalas).
Otros temores que se deben desterrar es el posible contagio a otros hijos o a las personas que convivan con la mujer portadora: el estreptococo del grupo B no se transmite ni a través del agua ni de los alimentos. La mujer embarazada tampoco puede contagiar a sus otros hijos.
Lo que sí debes hacer antes del parto:...

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viernes, 19 de agosto de 2011

El largo de los dedos y la relación con el largo del pene (y con la probabilidad de desarrollar cáncer de próstata)


Un estudio reciente  ha encontrado una relación entre la longitud del pene y el largo de los dedos, específicamente, del dedo índice y  anular de la mano derecha de los hombres. Aquí te contamos más sobre este hallazgo y cómo puede ayudar al desarrollo científico este dato que parece más bien curioso. Entérate de estos detalles y deja de hacerte problema. ¿No se te ocurrirá usar guantes para tu próxima cita romántica, o si?
Si vas a dejar que alguien te lea las manos, quizás prefieras que no sea una mujer, ya que puedes revelarle algo más que tu futuro: ¡la longitud de tu pene! Así lo ha detectado un estudio reciente desarrollado por científicos de Corea del Sur, según el cual la diferencia entre el largo de los dedos índice y anular estaría relacionada con la longitud del pene.
Los científicos consideran que esta relación viene determinada desde la mismísima gestación, etapa en que las altas concentraciones de la hormona testosterona (o la hormona masculina) estimulan una mayor actividad testicular y conducen a una proporción de los dedos más baja en el bebé en desarrollo.
Específicamente, los investigadores del Departamento de Urología del Hospital Gil de la Universidad de Gacheón, Corea del Sur, encontraron que cuando la proporción del largo de los dedos índice y anular de la mano derecha es más baja, más largo suele ser el pene. Para ello consideraron lo que se denomina “proporción de los dedos”, que se calcula dividiendo la longitud del dedo índice por la del dedo anular.
¡Espera un momento! Antes de comenzar a hacer cuentas, recuerda que los hombres suelen preocuparse por el tamaño de su pene (algo que a las mujeres no les importa tanto, en verdad), a pesar de que la mayoría lo tiene de un tamaño promedio. Esto es, con una longitud de 2,5 a 10 centímetros (1 a 4 pulgadas) en estado de flacidez.
Por supuesto, estos hallazgos no te ayudarán a cambiar el tamaño de tu pene (para ello existen varios métodos más o menos eficaces que ya explicamos en otro artículo de vidaysalud.com), pero sí ayudan a comprender cómo los genes que influyen en la producción de las hormonas como la testosterona, se relacionan con el desarrollo de las extremidades (los brazos y las piernas) y de los sistemas como el urológico (que tiene que ver con el aparato genital masculino, los riñones, la vejiga, etc.). A la vez, se espera que una mayor comprensión de estos mecanismos resulte útil para seguir investigando condiciones clínicas relacionadas con problemas del desarrollo en los hombres.

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sábado, 9 de julio de 2011

¿Qué pasa si tu bebé no está en la posición correcta en el momento del parto?


Por lo general, cuando se acerca el momento del parto, el bebé se acomoda adentro de la matriz en una posición cómoda para nacer. Pero a veces, esto no sucede. ¿Qué pasa, entonces, si el bebé no se ubica con la cabeza hacia abajo, lista para que ésta salga primero durante el parto? ¿Qué sucede si tu bebé tiene una posición incorrecta a la hora del parto? ¿Cuáles son esas posiciones? En Vida y Salud te damos más información.
A medida que se acerca el momento del alumbramiento, el bebé, al igual que la mamá, se va preparando para el momento. Su cuerpo ya está completamente desarrollado y sólo falta que se ubique en la posición más cómoda para nacer. Esta es con la cabeza hacia abajo, como mirando hacia la espalda de la mamá, y se conoce como posición fetal.
Esto ocurre alrededor de las 3 o 4 semanas antes de la fecha prevista para el alumbramiento o parto. Sin embargo, a veces puede ocurrir que no se coloque en esa posición sino que por ejemplo, quede con los pies hacia abajo. Eso se conoce como posición pelviana. De hecho, el bebé puede colocarse en posiciones muy variadas:
  • Presentación cefálica. Esta es la presentación normal que ocurre en más del 95% de los partos. Cuando sale la cabeza primero, idealmente flexionada hacia el pecho para que salga primero la coronilla del bebé. En algunas ocasiones, puede haber la presentación de cara: con la cabeza hacia abajo pero mirando al frente. Esto puede prolongar y dificultar el trabajo de parto. Con supervisión médica, podrías intentar rotar al bebé poniéndote en cuatro patas con las nalgas levantadas. El médico también podría tratar de acomodar al bebé a través de algún método de versión, pero si no funcionan, quizá necesites una cesárea.
  • Presentación transversa o de hombros: atravesado en el abdomen, en posición horizontal, con la espalda hacia abajo, como mirando hacia arriba. En este caso, el médico podría tratar de voltearlo manualmente a la posición de cabeza, pero generalmente es necesario hacer una cesárea.
De las presentaciones de nalgas hay varios tipos:
  • Nalgas completas: con las nalgas hacia abajo y las piernas cruzadas.
  • Nalgas francas: con las nalgas hacia abajo y los pies hacia la cabeza.
  • Nalgas incompletas: con las nalgas hacia abajo, un pie hacia arriba y el otro flexionado.
  • Presentación podálica: con las nalgas hacia abajo, un pie hacia la pelvis y el otro flexionado.
En cualquiera de estas presentaciones de nalga hacia abajo, si llega el momento del parto y el bebé no ha cambiado su presentación, el médico podría intentar voltearlo manualmente, utilizando lo que se conoce como método de versión. Estas versiones pueden ser:
  1. Versión externa: cuando el médico oprime la parte exterior del abdomen de la mamá para mover al bebé. Este método es viable en embarazos normales pero no en todos, por ejemplo, cuando la mamá tiene sangrado vaginal, si el bebé es demasiado pequeño o su ritmo cardíaco no es normal, o si se trata de un embarazo múltiple.
  2. Versión interna: es cuando el médico introduce su mano a través de la vagina y del cuello uterino y mueve al bebé desde adentro.
Si ninguno de estos intentos tiene éxito, se necesitará practicar una cesárea.
Nadie conoce con certeza la causa de la presentación de nalgas, pero es más común que ocurra en ciertas situaciones. Entre ellas:
  • Cuando la mamá ha tenido más de un embarazo.
  • Si la mamá está embarazada de mellizos o más bebés.
  • Cuando el líquido amniótico, que es el que rodea al feto dentro del útero, no es escaso o es excesivo.
  • Si el útero no tiene una forma normal o contiene bultos (tumores, masas) anormales, como fibromas.
  • Cuando se produce lo que se conoce como placenta previa, es decir que la placenta cubre la entrada del útero, ya sea de manera total o parcial.
  • Si el bebé nace antes de tiempo (antes de la semana 37 de gestación).
La mayoría de los bebés en presentación pelviana nacen saludables. Sin embargo, ésta no deja de ser una situación especial y es posible que durante el parto se deban tomar decisiones para evitar complicaciones.
Si se acerca el momento del parto o alumbramiento y tu bebé no se ha acomodado en posición fetal, habla con tu médico acerca de esta situación para que te explique lo que podría ocurrir, cuáles son los riesgos para ti y para el bebé y qué es lo más seguro para ambos, de manera que juntos puedan planear el parto más conveniente en tu caso particular.

Tomado de Vida y Salud

martes, 5 de julio de 2011

“¿Cómo puedo saber si estoy embarazada?”


Aunque parezca que puede ser obvio, muchas mujeres se hacen esta pregunta. Los síntomas del embarazo cambian de una mujer a otra y a veces pueden ser confusos. Por eso, si crees que podrías estar embarazada, o no sabes si estás embarazada, la mejor forma de comprobarlo es a través de algún examen que te brinde más seguridad, podrían ser análisis clínicos o pruebas caseras. Aquí te contamos más detalles para que puedas quitarte la duda y actuar rápidamente en base a los resultados.
Descubrir que estás embarazada siempre es una noticia impactante. Si es un embarazo que no estabas buscando, porque deberás superar la sorpresa y ocuparte del tema para definir qué harás a partir de ahora. Y, si lo estabas buscando es obvio: para festejar este momento que tanto deseabas y tomar los cuidados que sean necesarios para esperar la llegada de tu bebé.
Existen distintas maneras de saber si estas embarazada. Lo primero son los síntomas del embarazo, que varían en cada mujer y pueden estar presentes en mayor o menor medida. Algunas mujeres no sienten nada al principio, otras tienen náuseas, otras dolor en los pechos… cada mujer es diferente.
Además de los síntomas, que puedes o no sentir, el indicador principal de que algo está ocurriendo es la falta de menstruación, aunque si eres muy irregular en relación a tu período puede que esta señal sea confusa o no represente nada llamativo para ti, al menos al principio.
Como sea que hayas llegado a la duda, una vez que la tengas, existen varias formas de quitártela. Por ejemplo, puede ser mediante pruebas caseras o con análisis de sangre, estos últimos son más precisos y permiten medir la cantidad exacta de una hormona propia del embarazo, que se compara con los valores estándares según las semanas reales de gestación que tengas (en caso de que estés embarazada). En detalle, este estudio busca la presencia de una hormona denominada gonadotrofina coriónica humana (hCG) que, como es una hormona fetal, sólo está presente en la mujer embarazada.
¿Por qué aparece esta hormona durante el embarazo? Porque como el huevo fecundado contiene información proveniente del padre, es reconocido como algo extraño al cuerpo de la madre y puede ser rechazado. Para defenderse de este posible rechazo, sus células comienzan a producir hCG, que detiene el ciclo menstrual y frena al sistema de defensa materno.
Las pruebas caseras también miden el nivel de esta hormona, pero en la orina en vez de la sangre. Para hacerla sólo debes comprar alguna en la farmacia y seguir las instrucciones. Actualmente, existen varias marcas disponibles en el mercado que suelen ser confiables.
En general, para hacer este estudio debes orinar en un recipiente especial y colocar una tira reactiva en la orina. Si el resultado es positivo, indica que estás embarazada. Si es negativo es señal de que no hay embarazo, pero si el atraso continúa luego de cinco días debes repetir el examen.
El médico también puede solicitarte un análisis de orina para determinar si estás embarazada, aunque es más probable que te pida un examen sanguíneo (en la sangre). También puede indicarte que te hagas una ecografía, esta permite diagnosticar el embarazo a partir de las 5 semanas de gestación (considerando la última fecha de la menstruación) aunque muchas veces, cuando todavía es muy pequeño, no se puede visualizar el embrión con su latido cardíaco hasta la semana 6 o 7.
¿Estás ansiosa por conocer los resultados? Si hace más de una semana de la posible concepción o tu periodo no ha llegado este mes, ya puedes ir a la farmacia en busca de una prueba casera de embarazo o acudir a tu médico, para despejar tus dudas y actuar: ya sea para celebrar, o para seguir intentándolo, si es lo que tanto deseas.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 2 de mayo de 2011

¿Embarazada y con los pies y los tobillos hinchados?


Durante el embarazo, tu útero no es la única parte de tu cuerpo que se está expandiendo. Podrías notar inflamación (hinchazón) en tus extremidades, específicamente en tus tobillos y en tus pies. En este artículo te contamos qué puedes hacer para disminuir o mejorar la inflamación de los tobillos y de los pies mientras esperas la llegada de tu bebé y cuándo es señal de alarma.
Andrea tiene 8 meses de embarazo y se sorprendió al verse los pies y los tobillos hinchados. “ ¿Por qué?” se preguntó al ver que ya sus zapatos no le cabían. La verdad es que como Andrea, a muchas mujeres les llama la atención la hinchazón de las extremidades durante el embarazo, pero es algo común. El nombre médico para la retención del líquido que causa la hinchazón es: edema. Lo que sucede es que todo tu cuerpo está cambiando, no es sólo tu útero el que está creciendo.
Es común que durante el embarazo se presente un poco de inflamación (hinchazón) en las extremidades. Esto está relacionado con la predisposición a retener líquidos en el cuerpo. Además, el útero está creciendo, se vuelve más pesado y dificulta la circulación de la sangre de las venas de las piernas cuando regresa al corazón para oxigenarse. Esto hace que se hinchen las piernas, los tobillos y los pies.
Se estima que el 75% de las mujeres embarazadas pueden desarrollar esta inflamación ( hinchazón de los tobillos o pies), especialmente entre los 7 y los 9 meses de gestación (en el último trimestre). También existe un pequeño porcentaje (25%) de mujeres afortunadas que nunca experimentan hinchazón o edema de las extremidades durante el embarazo, y esto también se considera normal.
Para aliviar la hinchazón de los tobillos y los pies durante el embarazo las siguientes recomendaciones te podrían ayudar:
  • No pases demasiado tiempo de pie o sentada. Si tu trabajo te lo exige, asegúrate de tomar descansos. Camina por 5 minutos, eleva los pies más arriba del corazón y mueve los tobillos para activar la circulación.
  • Si estás sentada mucho tiempo, trata de no apoyar los pies en el piso, sino de mantenerlos elevados con un taburete, una caja o un cojín.
  • Duerme de lado. El acostarte de lado ayuda a que tus riñones trabajen al máximo, eliminando los desechos líquidos para aliviar la hinchazón. Si puedes, también coloca unas almohadas debajo de tus piernas para elevarlas durante la noche. Así estimulas el retorno sanguíneo hacia el corazón.
  • Olvídate de los zapatos de moda que pueden ser incómodos. Durante el embarazo, la moda sí incomoda. Preocúpate por estar cómoda, no por usar tacones altos. Elije zapatos bajitos y amortiguados.
  • Evita acalorarte demasiado. El calor agrava la hinchazón. Trata de mantenerte fresca y si puedes, aplícate compresas frías en los pies para aliviarte.
  • Toma agua. Aunque parezca contradictorio, mientras más agua bebas, más eliminas. El mantenerte hidratada es vital durante el embarazo, así que asegúrate de tomar al menos 8 a 10 vasos de 8 onzas de líquidos (agua preferiblemente).
  • Usa medias para estimular la circulación.
  • Haz ejercicio diariamente.
Recuerda que aunque incómoda, la hinchazón o edema durante el embarazo pasará luego de que tengas a tu bebé. Si consideras que tu hinchazón no es normal, habla con tu médico. La hinchazón excesiva puede ser una señal de preeclampsia, siempre y cuando venga acompañada por otros síntomas como presencia de proteínas en la orina, aumento de peso repentino, hipertensión (presión alta), cambios en la visión y dolores de cabeza. Si notas estos síntomas también llama a tu médico de inmediato o ve a una sala de emergencia.
Tomado de Vida y Salud