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martes, 21 de agosto de 2012

El zinc podría acortar los resfríos pero puede causar efectos secundarios

Un nuevo estudio respalda hallazgos previos que sugieren que el zinc (o cinc) podría reducir la duración del resfriado común en los adultos, sin embargo, podría causar efectos secundarios.

El zinc es necesario para el funcionamiento de más de 300 enzimas diferentes y juega un papel vital en un gran número de procesos biológicos. El zinc es un cofactor para la enzima antioxidante superóxido dismutasa (SOD) y toma parte en una serie de reacciones enzimáticas implicadas en el metabolismo de carbohidratos y proteínas.

En investigaciones anteriores, se han producido resultados contradictorios sobre el efecto de las formulaciones de zinc para reducir la duración y la severidad de los síntomas del resfriado común. Aunque el zinc puede ser beneficioso en el tratamiento de los síntomas del resfriado si se toma al inicio de los síntomas, se necesitan más estudios para aclarar cuales formulaciones de zinc podrían ser más eficaces, cuales de los rinovirus son afectados por el zinc y si los aerosoles nasales ofrecen una vía alternativa de aplicación útil para el tratamiento con zinc.Es posible que los resultados negativos hayan sido causados ​​por el uso de dosis demasiado bajas de zinc, o que fueron afectados por la presencia de compuestos como el ácido cítrico o tartárico, que pueden reducir la eficacia debido a la quelación del ion de zinc.

En un nuevo estudio, los investigadores realizaron una búsqueda exhaustiva de la literatura para identificar ensayos clínicos bien diseñados que comparan el zinc tomado por vía oral con un placebo o con ningún tratamiento. En última instancia, se identificaron para su inclusión diecisiete ensayos que evaluaron un total de 2121 participantes.

Los investigadores encontraron que los participantes que recibieron zinc experimentaron los síntomas de un resfriado por menos tiempo que aquellos que recibieron el placebo. Sin embargo, los autores observaron que estos efectos fueron significativas sólo en los adultos, no en los niños. Además, los efectos secundarios, como las náuseas y el mal gusto (sabor en la boca), fueron más frecuentes en los participantes que tomaron zinc.

Los autores concluyeron que a pesar de que el zinc podría reducir la duración de un resfriado, se necesita más investigación para formar una conclusión firme y evaluar los posibles efectos secundarios.

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martes, 17 de julio de 2012

Cuando se pierde el sentido del gusto

Hay quienes prefieren las comidas dulces mientras que a otros se les hace agua la boca por un bocadillo salado. En la vida, dicen “todo es cuestión de gustos”, aunque a veces hay personas que pueden tener este sentido distorsionado y hasta totalmente anulado. ¿Te imaginas una vida sin sabores? Sigue leyendo y entérate acerca de este sentido al que muchas veces no le damos la importancia debida.

El gusto es uno de nuestros cinco sentidos que se suma al tacto, a la vista, al oído y al olfato. Así como los ojos te permiten ver y la nariz oler, la lengua es la encargada de detectar cómo sabe cada comida.

Para ello, la lengua cuenta con lo que se denominan papilas gustativas (¡en total, tiene alrededor de 10 mil!), que se conectan al cerebro por fibras nerviosas. Las papilas gustativas están ubicadas en distintas zonas de la lengua y, de acuerdo a esas zonas, la lengua entonces es capaz de detectar los sabores básicos: dulce, salado, ácido o amargo.

Cada zona de la lengua es más sensible a uno de estos sabores. Para que te des una idea, piensa que la punta de la lengua es más sensible a lo salado y en seguida detrás comienza el área que más percibe lo dulce. A los costados posteriores están las zonas sensibles a lo sabores o gustos ácidos y en la parte posterior, justo antes de que la comida pase hacia el estómago, hay otra parte sensible a los sabores o gustos amargos.

A veces, por algún motivo, la transferencia de sensaciones de sabor al cerebro se interrumpe o cambia, afectando la forma en la que la lengua interpreta los sabores. Cuando esto ocurre, la persona puede tener distintas sensaciones frente a los alimentos, que van desde una distorsión del gusto hasta una pérdida completa del mismo, aunque esto último no es frecuente.

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viernes, 28 de octubre de 2011

Suplementos dietarios que necesitan las mujeres en embarazo

Ácido fólico, calcio, hierro y zinc son algunos de ellos. Conozca sus beneficios.

“Aun en embarazo no logro subir de peso”, “luego de quedar embarazada se me cae el pelo exageradamente y las uñas se me quiebran con facilidad”, “me siento débil y sin fuerzas”, son algunas de las frases recurrentes de las mujeres durante la gestación. Aunque algunos especialistas sugieren adelantar una dieta balanceada y nutritiva, rica en proteínas, minerales y vitaminas, también recomiendan complementar la alimentación con los llamados suplementos dietarios.

Según Camilo Libos, ginecólogo de la Clínica del Country, “son ‘medicamentos’ que ayudan a suplir las necesidades de vitaminas y minerales, del bebé y de la mamá. Se deben empezar a consumir tres meses antes de la concepción del bebé para evitar posibles malformaciones”.

Los que se deberían consumir durante el periodo de gestación son: 

Ácido fólico: derivado de la vitamina B. Ayuda a prevenir malformaciones, enfermedades en el cerebro y en la columna vertebral. Si el feto sufre déficit de ácido fólico, podría padecer un tipo de anemia, nacer prematuramente o tener bajo peso al nacer. La madre incluso podría sufrir preeclampsia. Es importante tomarlo obligatoriamente hasta la semana 14 o 15.

Hierro: este oligoelemento interviene en la formación de la hemoglobina y de los glóbulos rojos. Prepara el organismo de la mujer para el momento del parto, bien sea por vía natural o por cesárea, ya que podría padecer anemia, cuyos síntomas son la fatiga, cansancio y debilidad.

Calcio: sirve para fortalecer los huesos y los dientes tanto del bebé como de la madre y la prepara para que no se descalcifique al momento del nacimiento de su hijo. Cuando una mujer no ingiere los 1.000 miligramos diarios, sus huesos podrían perder fortaleza y propiciar una osteoporosis, enfermedad que debilita los huesos.

Zinc: mineral que contribuye al correcto funcionamiento del sistema reproductivo y del desarrollo fetal. Mejora la actividad cerebral y favorece la síntesis de proteínas en el organismo.

Vitamina C: este nutriente no se almacena en el cuerpo; se elimina por la orina diariamente. Su cometido es la regeneración de los tejidos, de los huesos y de las heridas. Desarrolla acciones antiinfecciosas y antitóxicas. Favorece el desarrollo óseo del bebé y el crecimiento de los dientes.

Mujeres bajas de peso

Podrían recurrir a los suplementos en polvo que se ingieren combinados con leche u otro líquido. Son ricos en proteínas y ayudarían a la formación y el desarrollo del menor. Si, por el contrario, la madre tiene unos ‘kilitos’ adicionales, lo mejor es no consumirlos y evitar alimentos ricos en calorías, como grasas y harinas. La clave: deben ser medicados por especialistas certificados.

¿Pastillas o malteadas?

Según Eduardo Naranjo, ginecoobstetra de la Clínica de la Mujer y Hospital Universitario de la Samaritana, “generalmente las pastillas son mejor toleradas por el organismo de las mujeres. Mientras tanto, las malteadas son ricas en proteínas; algunas de ellas están enriquecidas con vitaminas y minerales, diferentes al ácido fólico, al calcio y al sulfato ferroso. Al tomarlas, se ingieren todas a la vez y no fraccionadamente, como sucede en el caso de las pastillas. Además, cuentan con niveles más altos de proteínas. Ambas opciones son válidas”.

Consumo de suplementos

Según la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia (Ensin 2010), un 87 por ciento de las madres de niños menores de 5 años informó haber recibido suplemento de hierro durante su último embarazo. Así mismo, un 85 por ciento reveló que también ingirió ácido fólico; la tercera lo hizo a partir del séptimo mes.

Cómo está el peso de la gestante

Una de cada seis gestantes colombianas presentó bajo peso (16,2 por ciento); las más afectadas son las adolescentes (28,6 por ciento) y las que tienen entre 19 y 24 años (20,8 por ciento). Así lo revelan datos de la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional (Ensin 2010).

Tomado de ABC del bebé

sábado, 15 de octubre de 2011

La leche de cabra, una nueva opción en tu mesa

¿Has probado alguna vez leche o el queso de cabra? Quizás sea hora de que empieces a pensar en incorporarlos a tu dieta, entre otros alimentos saludables. Una nueva investigación encontró que ésta tiene nutrientes similares a la leche materna. Recuerda que la pirámide alimenticia recomienda que incorpores lácteos en tu dieta diariamente.

Si de leche y lácteos se trata, los productos provenientes de la vaca son los elegidos por la mayoría y no es sorprendente ya que es un alimento muy saludable y lleno de nutrientes (especialmente la baja en grasa de los 2 años de edad en adelante). Sin embargo, la leche de la vaca no es la única apta para el consumo humano. Existen otras alternativas para deleitarse con sabores originales, que hasta pueden aportar nuevos nutrientes al cuerpo, como las de la cabra y la de la oveja. En algunos lugares, especialmente en Europa, es común consumir productos provenientes de estos animales, en especial los quesos, que también se pueden adquirir en negocios especializados.

La leche de cabra ha sido uno de los componentes básicos de la dieta mediterránea durante siglos, y en las últimas décadas se han desarrollado distintos estudios para detectar las cualidades y los beneficios que ésta puede ofrecerle a las personas.

Entre los más recientes se encuentra uno realizado por el grupo de investigación AGR 206 del departamento de Fisiología e Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos ‘José Matáix’ de la Universidad de Granada (UGR). Los resultados les han ayudado a los investigadores a comprobar lo que instintivamente sabía ya en la práctica gran parte de la población española (y la población mundial): que la leche de cabra tiene características nutricionales benéficas que mejoran el estado de salud y contiene muchos nutrientes comparables a los de la leche materna.

Según estos investigadores, por ejemplo, la leche de cabra contiene menos caseína del tipo alfa que la leche de vaca. La caseína del tipo alfa es una sustancia que provoca la mayoría de las alergias producidas por la leche.

Además, de la investigación se desprende que el consumo habitual de leche de cabra ayuda a las personas con anemia por falta de hierro; mejora la formación de los huesos, ya que es rica en calcio y fósforo; y tiene una mayor cantidad de zinc y selenio, dos micronutrientes antioxidantes que ayudan a prevenir enfermedades neurodegenerativas.

Asimismo, la leche de cabra contiene menos lactosa que la leche de vaca (1% menos), un dato importante para las personas con intolerancia a ese tipo de azúcar que se encuentra en la leche y otros productos lácteos. De todos modos, conviene introducirla en la dieta poco a poco, ya que siempre existe la posibilidad de que algunas personas puedan ser alérgicas igual como sucede con la leche de vaca. Por cierto, recuerda que la intolerancia y la alergia a la leche son dos cosas diferentes.

Otra ventaja de la leche de cabra de acuerdo a este estudio es que contiene más ácidos grasos esenciales (del grupo omega 6), específicamente el ácido linoléico y araquidónico. Así como más ácidos grasos de cadena media (C6-C14), 30 a 35% comparado con sólo 15 a 25% en la leche de vaca. Estos ácidos grasos proporcionan energía y son saludables para el corazón.

El nuevo plato alimenticio propuesto por el gobierno de los Estados Unidos en junio de este año 2011 (que sustituye a la tradicional pirámide alimenticia), recomienda el consumo de productos lácteos, preferiblemente bajos en grasa, en todas las comidas. La leche de cabra y sus derivados representan una nueva opción saludable a la hora de pensar y armar tu menú. Anímate a incorporar nuevos sabores y a compartirlos en la mesa familiar. ¡Buen provecho!

Tomado de Vida y Salud