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martes, 17 de julio de 2012

Cuando se pierde el sentido del gusto

Hay quienes prefieren las comidas dulces mientras que a otros se les hace agua la boca por un bocadillo salado. En la vida, dicen “todo es cuestión de gustos”, aunque a veces hay personas que pueden tener este sentido distorsionado y hasta totalmente anulado. ¿Te imaginas una vida sin sabores? Sigue leyendo y entérate acerca de este sentido al que muchas veces no le damos la importancia debida.

El gusto es uno de nuestros cinco sentidos que se suma al tacto, a la vista, al oído y al olfato. Así como los ojos te permiten ver y la nariz oler, la lengua es la encargada de detectar cómo sabe cada comida.

Para ello, la lengua cuenta con lo que se denominan papilas gustativas (¡en total, tiene alrededor de 10 mil!), que se conectan al cerebro por fibras nerviosas. Las papilas gustativas están ubicadas en distintas zonas de la lengua y, de acuerdo a esas zonas, la lengua entonces es capaz de detectar los sabores básicos: dulce, salado, ácido o amargo.

Cada zona de la lengua es más sensible a uno de estos sabores. Para que te des una idea, piensa que la punta de la lengua es más sensible a lo salado y en seguida detrás comienza el área que más percibe lo dulce. A los costados posteriores están las zonas sensibles a lo sabores o gustos ácidos y en la parte posterior, justo antes de que la comida pase hacia el estómago, hay otra parte sensible a los sabores o gustos amargos.

A veces, por algún motivo, la transferencia de sensaciones de sabor al cerebro se interrumpe o cambia, afectando la forma en la que la lengua interpreta los sabores. Cuando esto ocurre, la persona puede tener distintas sensaciones frente a los alimentos, que van desde una distorsión del gusto hasta una pérdida completa del mismo, aunque esto último no es frecuente.

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martes, 29 de mayo de 2012

Los trastornos que afectan a las glándulas salivales

Si no fuera por las glándulas salivales que permiten que la boca se te haga agua cuando vez un manjar delicioso, la digestión no sería tan fácil. En este articulo te contamos cuáles son los principales trastornos que las afectan y cuáles son los signos de alerta que debes tener en cuenta.

El cuerpo es como un perfecto sistema de engranajes en el que cada pieza es necesaria y cumple su función. Si piensas en la digestión, por ejemplo, ¿qué es lo primero que te viene a la cabeza? Posiblemente el estómago, ¿verdad? Pues claro, porque allí es donde los alimentos son procesados y se convierten en los nutrientes que necesita el cuerpo para poder funcionar y desarrollarse correctamente.

Sin embargo, el estómago no es el único órgano que interviene en la digestión, el proceso de digerir los alimentos comienza en la boca, en donde cada parte es esencial: los dientes, la lengua, las encías y hasta unas pequeñas glándulas que muchas veces hasta nos olvidamos que existen, pero que tienen una misión importante que cumplir.

Estamos hablando de las glándulas salivales que, como su nombre lo indica, son las encargadas de producir la saliva que ayudará a ablandar los alimentos para que sea más fácil masticarlos y tragarlos, para que pasen al estómago. En cuanto a la digestión, la saliva produce enzimas como la ptialina que actúa sobre los almidones en los alimentos para que se conviertan en maltosa dextrina y la lipasa salival, que actúa sobre los triglicéridos en los alimentos para convertirlos en mono y di-glicéridos. Además, la saliva limpia la boca y contiene anticuerpos que pueden matar gérmenes.

Existen tres pares de glándulas salivales. Las dos más grandes son las glándulas parótidas, que se ubican una en cada mejilla, en frente de los oídos. Luego están las glándulas sublinguales, que se ubican debajo del piso de la boca, y las glándulas sub-mandibulares, que se encuentran en la parte posterior de la boca, en ambos lados de la mandíbula.

La saliva llega a la boca desde estas glándulas por unas especies de puertas denominadas ductos o conductos, que se abren en varias partes de la boca. Cuando las glándulas se irritan o se inflaman, o se obstruyen por algún motivo, y la saliva no puede llegar correctamente a la boca, puedes tener los siguientes síntomas:
  • Mal sabor en la boca
  • Molestia o dificultad para abrir la boca, o una disminución en la capacidad para abrirla.
  • Boca seca.
  • Sabor desagradable o anormal.
  • Dolor en la cara o en la boca.
  • Inflamación de la cara o del cuello, o inflamación (hinchazón) en frente de las orejas.
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jueves, 8 de septiembre de 2011

Cáncer de tiroides


¿Qué es?

El cáncer de tiroides es el crecimiento descontrolado de células anormales de la glándula tiroidea. La glándula tiroidea tiene la forma de una mariposa y está localizada debajo de la nuez de Adán, delante de la garganta. La mayoría de los cánceres de tiroides se curan. Una de las funciones de la glándula tiroidea es producir hormona tiroidea y esta hormona requiere el uso del elemento yodo. La glándula tiroidea posee funciones especializadas que pueden capturar y atrapar el yodo de la dieta alimenticia y concentrarlo en la glándula para la producción de la hormona tiroides. Los médicos, muy a menudo explotan esta función en el tratamiento del cáncer de tiroides.

Existen otras dos características importantes en la anatomía de la glándula tiroidea. En primer lugar, existen cuatro pequeñas glándulas llamadas paratiroides situadas cerca del tejido tiroideo, que influyen notablemente en el uso que el cuerpo hace del calcio. Si se realiza una operación en la glándula tiroidea, es importante que el cirujano las identifique y evite dañar estas pequeñas glándulas.

El nervio que controla la caja de la voz (laringe) se encuentra también muy cerca y se relaciona con la tiroides. Por lo tanto, si se contempla la cirugía de tiroides, es importante reconocer este nervio. Si está glándula resulta dañada, podría quedar una ronquera permanente.

En la tiroides hay dos tipos de células que producen dos hormonas que ayudan a regular las funciones corporales.

Las células foliculares en la tiroides producen hormona tiroidea llamada tiroxina o T-4, que controla la tasa de metabolismo del cuerpo. El metabolismo regulado por la glándula tiroidea es un proceso complejo que podría afectar la función de varios órganos del cuerpo.

Las células C, también llamadas células parafoliculares, producen calcitonina, una hormona que ayuda a regular el nivel de calcio en la sangre.

Hay cinco tipos de cánceres de tiroides:

Carcinoma papilar (también conocido como adenocarcinoma papilar): este es el tipo más común de cáncer, que representa el 75% de todos los cánceres de tiroides. Se desarrolla en las células foliculares y por lo general crece lentamente. En la mayoría de los casos, este cáncer se desarrolla en solo uno de los dos lóbulos de la glándula tiroidea, pero afecta ambos lóbulos en el 10 al 20 por ciento de los pacientes. El carcinoma papilar a menudo se propaga a los ganglios linfáticos cercanos en el cuello, pero también puede propagarse a otras áreas más alejadas del cuerpo.

Carcinoma folicular: este es el segundo tipo más común de cáncer de tiroides y comienza en las células foliculares. Este tipo de cáncer a menudo afecta solo la glándula tiroidea, pero a menudo se propaga a otras áreas del cuerpo, especialmente los pulmones y los huesos. Solo alrededor de un tercio de los tumores que aparecen en las células foliculares son cancerosos. Algunos cánceres de tiroides se encuentran en las células papilares y foliculares.

Neoplasia de células de Hurthle: (adenocarcinoma folicular): este es un cáncer menos frecuente, aunque similar al carcinoma folicular.

Carcinoma anaplásico: (cáncer de tiroides indiferenciado). Esta es la forma más rara de cáncer de tiroides y tiene el peor pronóstico. Los científicos creen que se desarrolla de un carcinoma papilar o folicular. El carcinoma anaplásico es agresivo y se propaga rápidamente al cuello y otras partes del cuerpo. Dada la gran proximidad de la tiroides con la tráquea, los pacientes con este tipo de cáncer podrían experimentar severa falta de aire y requerir, por consiguiente, el uso de un tubo insertado a través de la tráquea para ayudarlo a respirar.

Carcinoma medular tiroideo (CMT): este es el único tipo de cáncer de tiroides que se desarrolla en las células C de la tiroides. Puede propagarse a los ganglios linfáticos, los pulmones y el hígado aún antes de haberse detectado un nódulo tiroideo. El CMT produce la hormona calcitonina, además de una proteína llamada antígeno carcinoembriónico (CEA). Ambos químicos se liberan en la sangre. Existen dos tipos principales de CMT: el CMT esporádico (80 por ciento de todos los casos de CMT) no se hereda y por lo general se desarrolla en solo un lóbulo de la tiroides. EL CMT familiar (20 por ciento de los casos) presenta dos formas, cada uno de los cuales puede afectar varias generaciones de una misma familia.

En casos muy raros, los tumores que se forman en el tejido conectivo (sarcomas) y los ganglios linfáticos (linfomas) también pueden aparecer en la glándula tiroidea. El tratamiento para estos cánceres es diferente del tratamiento para otros cánceres de tiroides.

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