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domingo, 21 de octubre de 2012

Los carbohidratos y las proteínas podrían prevenir la recuperación del peso perdido

Según un nuevo estudio, una dieta rica en proteínas y carbohidratos podría ayudar a evitar la recuperación del peso perdido al reducir los antojos, el ansia de comer y el hambre.

La obesidad se produce cuando un individuo tiene una cantidad de grasa corporal mayor a la normal. Por lo general se define como el tener un peso de 20 a 30 por ciento arriba del peso normal para alguien de la misma edad, sexo y altura. La obesidad mórbida se define generalmente como el tener un peso de 50 a 100 por ciento arriba del peso normal para alguien de la misma edad, sexo y altura.

En un nuevo estudio, un total de 193 hombres y mujeres obesos fueron asignados al azar a consumir o un desayuno bajo en hidratos de carbono o uno alto en carbohidratos y proteínas durante un periodo de 32 semanas. Los investigadores midieron su glucosa en ayunas, sus niveles de lípidos y sus “puntuaciones de antojo” al inicio del estudio, en la semana 16 y durante el seguimiento que se les dio al final del estudio.

Ambos grupos tuvieron una pérdida de peso similar en la semana 16. Pero, entre la semana 16 y la final del estudio, los participantes en el grupo con desayunos de alto contenido de carbohidratos y proteína perdieron más peso. Mientras tanto, los del grupo con desayunos bajos en carbohidratos recuperaron peso en promedio. Los científicos descubrieron que un desayuno rico en hidratos de carbono y proteínas parece reducir el hambre y aumentar la sensación de llenura después de comer, y resulta en puntuaciones de antojo significativamente más bajas.

Los investigadores concluyeron que las dietas con altas cantidades de carbohidratos y proteínas podrían ayudar a reducir el hambre y evitar recuperar el peso en personas obesas. Sin embargo, se necesita más evidencia para comprender mejor estos efectos aparentes.

Se consideran muchos factores, incluyendo la edad, el género y la altura, para determinar si una persona tiene exceso de peso. Las personas aumentan de peso hasta que se hayan acabado de desarrollar. En promedio, las mujeres tienden a subir alrededor de 16 libras (7,25 kilos) entre los 25 y los 54 años. En contraste, los hombres tienden a subir alrededor de 10 libras (4,5 kilos) entre los 25 y los 45. Alrededor de los 55 años de edad, tanto los hombres como las mujeres comienzan a bajar de peso. Las mujeres naturalmente tienen más grasa corporal y menos masa muscular que los hombres. También es normal que las personas más altas a pesen más que los más cortos.

La obesidad generalmente se considera una condición a largo plazo que a menudo persiste durante muchos años. Los investigadores creen que muchos factores pueden contribuir a que una persona se vuelva obesa. Estos incluyen la mala alimentación, el comer en exceso, el embarazo, los medicamentos, las condiciones médicas, la genética, el sexo y la edad.

A largo plazo, la obesidad puede tener efectos graves sobre la salud. Las personas con sobrepeso tienen un mayor riesgo de desarrollar muchas enfermedades que ponen en riesgo la vida como las enfermedades cardíacas, la presión arterial alta, los derrames cerebrales, la obesidad, la diabetes, la osteoporosis y el cáncer.

Para obtener más información acerca de las dietas altas en proteínas o ricas en carbohidratos, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias:
  • Jakubowicz D, Froy O, Wainstein J, et al. Meal timing and composition influence ghrelin levels, appetite scores and weight loss maintenance in overweight and obese adults. Steroids. 2012 Mar 10;77(4):323-31. Epub 2011 Dec 9. 
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com 
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 18 de octubre de 2012

Redescubriendo dos granos milenarios y muy nutritivos: la quinoa y la chia

Las culturas originarias de América Latina acostumbraban consumir, muchísimos años atrás, sabrosos y nutritivos alimentos que se han ido redescubriendo poco a poco y que actualmente puedes agregar a una dieta saludable. Tal es el caso de la quinoa y la chia. ¿Has oído hablar de ellas? Para que no te queden dudas, he aquí lo más importante que debes conocer sobre estas valiosas semillas.

La chia y la quinoa son dos alimentos que consumían las poblaciones originarias y que habitaban América Latina hace alrededor de 5 mil años, mucho antes de que los españoles llegaran a la región.

La chia era uno de los cuatro alimentos básicos de las poblaciones de México y América Central (junto con el maíz, el amaranto y los porotos, frijoles o habichuelas). La quinoa, en cambio, era uno de los alimentos básicos de la cultura inca: la cultivaban los pueblos de la región Andina de América del Sur.

Luego de la conquista de los españoles, estos alimentos fueron saliendo de la dieta de esos pobladores, casi hasta desaparecer. Pero afortunadamente, durante las últimas décadas se han redescubierto sus propiedades y la chia y la quinoa están regresando a la mesa de los comensales no sólo en sus países de origen sino en el mundo entero.

¿Qué es lo que las hace tan particulares? Sus propiedades nutricionales.

Las semillas de chia (Salvia hispanicaL) son ricas en proteínas, tienen un bajo contenido de carbohidratos y suministran ácidos grasos de omega-3 (como los de los pescados y los frutos secos, que cuando se consumen en cantidades elevadas, se asocia a una disminución en el riesgo de enfermedades del corazón). También aportan fibra dietética, vitamina B y minerales como calcio, hierro, fósforo, magnesio, zinc y cobre. Además, tienen propiedades antioxidantes y no contienen gluten, por lo que los celíacos las pueden comer también.

En detalle, las semillas de chia tienen:
  • el doble de proteínas que otros granos o semillas.
  • cinco veces más calcio que la leche y además proporcionan boro, que es un mineral que quizá ayuda a las personas con osteoporosis.
  • el doble de potasio que las bananas.
  • el triple de antioxidantes que los que brindan los frutos rojos.
  • el triple de hierro que el que proporciona la espinaca.
  • ocho veces más cantidad de ácidos grasos omega 3 que el salmón, considerando cantidades similares
Por su parte, la quinoa es rica en carbohidratos, proteínas, grasas, minerales y vitaminas. En comparación con otros granos similares, esta semilla contiene gran cantidad de proteínas, tantas que la Organización Mundial de la Salud ha señalado que su calidad proteica es equivalente a la de la leche.

Además, son granos únicos, ya que contienen 9 aminoácidos esenciales y en una proporción ideal para la dieta humana, tiene más propiedades antioxidantes que otros cereales y cada porción agrega 3 gramos de fibra a la dieta y el 10% del valor diario de hierro que necesita el cuerpo.

Similar a la chia, las grasas que contiene la quínoa son del tipo omega 3 y no contiene gluten, por eso también puede ser consumida por los celíacos.

Tanto la chia como la quinoa pueden conseguirse en los negocios de alimentos naturales. Dependiendo del lugar donde vivas pueden ser más o menos caras, pero como contrapartida, ten en cuenta que rinden mucho.

La particularidad de la quinoa es que puede cocinarse como el arroz u otros cereales y agregarse en ensaladas, sopas y guisos. Al cocinarla, mídela como el arroz y te rendirá lo mismo. También puedes combinarla con otros alimentos como carnes y guisos.

La chia, en cambio, se puede comer cruda, por ejemplo, agregando una cucharadita en ensaladas, yogures, leche o sopas. También se puede moler como harina al momento de su consumo y elaborar aceites.

Otra forma nutritiva de consumir la chia es en lo que en Centroamérica se conoce como “agua fresca de chia”. Para prepararla, necesitas una taza de semillas de chía, 100 mililitros (4 a 5 cucharadas) de zumo (jugo) de limón, una taza de azúcar y 2.5 litros de agua (unas 10 tazas). Se dejan remojar las semillas de chia en medio litro de agua durante dos o tres horas. En el resto del agua se añade el zumo (jugo) de limón y el azúcar. Luego se agrega la chia remojada, se enfría y ya está lista (antes de servir, revuelve las semillas con una cuchara de madera, para que se repartan por toda el agua).

Ahora que conoces estas milenarias y poderosas delicias, ¿por qué no incluir la quinoa y la chia en tu dieta? Al principio puede que necesites ayuda con las recetas, que abundan en Internet e incluso encuentras algunas ideas en vidaysalud.com, pero luego, si dejas volar tu creatividad, tú misma(o)o sabrás con qué otros sabores combinarlas según tus gustos.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 27 de septiembre de 2012

Los suplementos de calcio y el riesgo de sufrir un ataque al corazón

Es mejor consumir calcio en los alimentos

Si estás en la edad en que empiezas a preocuparte por la osteoporosis o llegando a la menopausia, posiblemente estés tomando suplementos de calcio para fortalecer tus huesos y “curarte en salud”. Si es así, no dejes de leer esta columna: sin duda alguna el calcio es muy importante pero, existe la posibilidad de que los suplementos de calcio aumenten tus posibilidades de sufrir un ataque al corazón.

Muchos médicos que tratan a las personas que van entrando en años, especialmente a las mujeres postmenopáusicas, suelen recomendarles rutinariamente que tomen suplementos de calcio, como una forma natural e inofensiva de prevenir las fracturas debidas a la osteoporosis. Pero un estudio publicado en la edición de mayo de la revista Heart, que se realizó en 24,000 personas entre los 35 y los 64 años que respondieron a unos cuestionarios acerca de su dieta, arroja resultados controversiales.

El estudio reporta que los participantes que tomaron suplementos de calcio con regularidad tuvieron un riesgo 86% mayor de tener un ataque cardíaco que los que no tomaron dichos suplementos. Y los que tomaron únicamente suplementos de calcio tuvieron el doble de probabilidades de sufrir un ataque cardíaco que los que no tomaron ningún suplemento vitamínico. Durante los 11 años que duró el estudio, se reportaron 354 ataques cardíacos, 260 accidentes cerebrovasculares (ACV) o apoplejías y 267 muertes relacionadas con los ataques cardíacos y los ACV. Pero las personas con un consumo alto de calcio sólo a través de alimentos, como leche y queso, tendían a tener un riesgo menor de padecer ataques al corazón.

Estos resultados coincidieron con los de otros estudios a menor escala realizados con anterioridad. Según los Institutos Nacionales de la Salud (National Institutes of Health) además, los suplementos de calcio también se han asociado con piedras en los riñones, con el estreñimiento y otros problemas en el aparato digestivo.

El objetivo principal del estudio era determinar si los suplementos de calcio tenían influencia en los factores de riesgo cardiovascular, y interesante que no se encontró una relación directa entre ambos. Sin embargo, según los autores del estudio, los suplementos causan que los niveles de calcio suban rápidamente muy por encima de lo normal, y es precisamente ese efecto lo que a largo plazo puede ser peligroso para la salud.

En realidad, el calcio no debe faltar en una dieta balanceada, pero es preferible que consumas la cantidad apropiada en pequeñas dosis a través de tus comidas. De ese modo, tu cuerpo puede ir absorbiéndolas poco a poco durante el día. La diferencia es que los suplementos, con su gran concentración de calcio, aumentan de pronto el nivel de este mineral en la sangre. El estudio revela que los participantes que consumían grandes cantidades de calcio a través de los alimentos tendían a tener un riesgo más bajo de sufrir ataques cardíacos que los que consumían cantidades menores.

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lunes, 17 de septiembre de 2012

¿Es real la pérdida de memoria y la concentración en la menopausia?

Además de los conocidos sofocos o calores típicos de la menopausia, hay quienes experimentan dificultad para concentrarse y para recordar eventos. Ahora, un grupo de investigadores ha detectado señales de estas molestias que son diferentes a la pérdida de la memoria que se produce con la edad. Entonces, ¿es real la pérdida de la memoria y la concentración en la menopausia?

La menopausia se produce cuando la mujer ha dejado de tener menstruaciones durante todo un año. La etapa previa, que puede durar de tres a cinco años, se denomina perimenopausia o climaterio, y es entonces cuando pueden aparecer estos síntomas, entre otras cosas, porque cambia el funcionamiento hormonal de las mujeres.

Los síntomas de la menopausia varían de una mujer a otra. Mientras que algunas tienen muchas molestias que deben de aprender a superar y a combatir, otras no sienten muchos cambios o tienen más facilidad para soportarlos o para hacer que pasen desapercibidos.

Entre ellos, los más conocidos son los desagradables calores o sofocos, pero éstos no son la única señal de este proceso. Otros síntomas que puedes tener durante la menopausia y la perimenopausia son:
  • periodos irregulares, 
  • sequedad vaginal, 
  • trastornos en el sueño (que a menudo se altera por los sofocos y que pueden causar cambios en el estado de ánimo y en las emociones), 
  • depresión, 
  • irritabilidad, 
  • osteoporosis (es un adelgazamiento de los huesos que aumenta el riesgo de fracturas, en especial en las caderas y la columna), y 
  • enfermedad cardiovascular. 
Algunos especialistas, además, consideran que las lagunas mentales y la pérdida de la memoria también pueden ser síntomas propios de la menopausia.

Un grupo de investigadores de distintos centros de Estados Unidos se ha puesto a investigar más al respecto y ha encontrado que los problemas de la memoria que se registran durante la perimenopausia son diferentes a la pérdida de la memoria que se produce con la edad.

Para llegar a esos resultados, que fueron publicados en marzo en la revista Menopause, los científicos hicieron unas pruebas relacionadas con distintos aspectos de la memoria y el pensamiento a 75 mujeres que ya estaban experimentando cambios en su ciclo menstrual relacionados con la menopausia, pero que habían menstruado al menos una vez durante el año previo al estudio.

Así, las mujeres que se quejaban de tener lagunas mentales fueron las que más problemas de la memoria demostraron en las pruebas, por ejemplo para recibir y procesar información nueva, como calcular el monto a pagar en un negocio o cambiar las tareas programadas a último momento.

Por el contrario, los investigadores encontraron muy poca evidencia que relacione a la menopausia con problemas para almacenar y recuperar información, algo que sí es común en pacientes que tienen pérdida de la memoria relacionada con la edad.

Si eres de las que está atravesando por la perimenopausia o la menopausia y sientes que tienes problemas con la memoria, aquí tienes una buena noticia: así como los sofocos van desapareciendo con el tiempo, los problemas de la memoria propios de la menopausia también son pasajeros.

Una buena manera de lidiar con este problema es evitar hacer varias cosas a la vez. Deja el multitasking para los jóvenes y concéntrate en una actividad por vez. Paralelamente, nunca está de más adoptar hábitos de vida saludables que te permitan disminuir los síntomas de la menopausia y la perimenopausia, así como procurar mantener tu cerebro activo y una memoria a prueba de olvidos.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 11 de julio de 2012

La vitamina D podría reducir el riesgo de contraer enfermedades

Un nuevo estudio sugiere que los altos niveles de vitamina D en la sangre podrían estar relacionados con un menor riesgo de enfermedad.

La vitamina D se encuentra en muchas fuentes de alimentación, como el pescado, los huevos, la leche fortificada y el aceite de hígado de bacalao. El sol también contribuye significativamente a la producción diaria de vitamina D, y se piensa que tan sólo 10 minutos de exposición es lo suficiente para evitar deficiencias. El término “vitamina D” se refiere a varias formas diferentes de esta vitamina. Dos formas son importantes para los seres humanos: el ergocalciferol (vitamina D2) y el colecalciferol (vitamina D3). La vitamina D2 es sintetizada por las plantas. La vitamina D3 es sintetizada por los seres humanos en la piel cuando se exponen a los rayos ultravioleta B (UVB) del sol. Los alimentos pueden ser enriquecidos con vitamina D2 o D3.

En un nuevo estudio, los investigadores midieron los niveles sanguíneos de vitamina D en 1.621 hombres y mujeres blancos (as) mayores de 65 años. Todos los sujetos habían participado en el Estudio de Salud Cardiovascular desde la década de 1990. Durante el transcurso de 11 años, los científicos estudiaron la relación entre los niveles de vitamina D de estos individuos y las condiciones de salud graves, incluyendo fracturas de cadera, ataques cardíacos y el cáncer.

Los resultados sugieren que el riesgo de estas enfermedades aumentó cuando el nivel de vitamina D cayó por debajo de 20 nanogramos por mililitro de sangre. Además, los científicos descubrieron que el riesgo de desarrollar condiciones médicas graves cambiaba con las estaciones. En la primavera y el verano, cuando los sujetos tenían más exposición a la vitamina D del sol, sus niveles de vitamina D en la sangre tendían a ser mayores que en otoño e invierno.

Los investigadores concluyeron que el mantenimiento de niveles adecuados de vitamina D en la sangre puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedad grave. Los autores destacaron que se necesitan más estudios para comprender mejor estos resultados.

La función biológica más importante de la vitamina D es mantener un nivel normal de calcio y fósforo en la sangre. La vitamina D ayuda en la absorción de calcio, ayudando a formar y mantener huesos fuertes. Se utiliza, sola o en combinación con el calcio, para aumentar la densidad mineral ósea y disminuir las fracturas. Además, varias investigaciones recientes sugieren que la vitamina D puede proporcionar protección contra la osteoporosis, la hipertensión (presión arterial alta), el cáncer y varias enfermedades autoinmunes.

El raquitismo y la osteomalacia son enfermedades clásicas causadas por la carencia de la vitamina D. En los niños, la deficiencia de vitamina D causa raquitismo, que produce deformaciones esqueléticas. En los adultos, la deficiencia de vitamina D puede conducir a la osteomalacia, que causa debilidad muscular, además de huesos débiles. Las poblaciones que podrían estar en alto riesgo de deficiencias de vitamina D incluyen las personas de edad avanzada, los obesos, los lactantes que son amamantados en forma exclusiva y los que tienen exposición limitada al sol. Además, las personas que tienen síndromes de mala absorción de grasa (por ejemplo, la fibrosis quística) o enfermedades inflamatorias intestinales (por ejemplo, enfermedad de Crohn) están en riesgo.

Para obtener más información acerca de la vitamina D, por favor visita nuestroDiccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  1. Álvarez-Rodríguez L, Lopez-Hoyos M, Garcia-Unzueta M, et al. Age and low levels of circulating vitamin D are associated with impaired innate immune function. J Leukoc Biol. 2012 May;91(5):829-38. Epub 2012 Feb 17.
  2. Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral.www.naturalstandard.com
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

martes, 26 de junio de 2012

Algunos medicamentos para el tratamiento de la osteoporosis pueden dañar la vista

Una investigación reciente ha detectado que medicamentos que se toman frecuentemente por vía oral (tomados) para prevenir o retrasar el desarrollo de la osteoporosis, podrían provocar problemas en los ojos que, si avanzan y no son tratados de manera adecuada, hasta pueden resultar en la pérdida de la visión. Sigue leyendo y descubre más detalles sobre este hallazgo.

Como siempre decimos, hay que tener mucho cuidado con todo lo que tomamos. Tratando de curar una condición, se puede afectar a otro órgano. Así lo demuestra, por ejemplo, un nuevo estudio publicado en la edición del 2 de abril del medio CMAJ, según el cual algunos medicamentos que se usan para prevenir o retrasar el desarrollo de la osteoporosis podrían dañar la visión.

Además de causar el efecto que buscan los médicos cuando las recetan, la mayoría de los medicamentos tienen otros efectos no deseados en el cuerpo, sólo que algunos de estos efectos son más evidentes que otros. En este caso, un grupo de científicos del Instituto de Investigación Infantil y Familiar y del Departamento de Medicina de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, decidieron analizar los efectos que pueden generar los bifosfonatos orales (como Fosamax y Actonel), que suelen ser las medicinas más recetadas para el tratamiento de la osteoporosis, una enfermedad de los huesos que se da principalmente en las mujeres luego de la menopausia, aunque también pueden sufrirla los hombres.

Para ello compararon a casi 11 mil personas que comenzaron a usar bifosfonatos orales en su tratamiento con más de 920 mil personas que no los usaban y encontraron que estas drogas, en el grupo que las usó por primera vez, podrían provocar un mayor riesgo de desarrollar enfermedades oculares inflamatorias graves, como la uveítis anterior y la escleritis, que pueden provocar discapacidad por pérdida de la visión.

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viernes, 1 de junio de 2012

La soya (soja) y los síntomas de la menopausia

Según un estudio reciente, el consumo de soya podría reducir los síntomas de la menopausia.

La soya o soja es una planta subtropical, oriunda del sudeste de Asia. Este miembro de la familia de los guisantes o chícharos (Fabaceae) crece de uno a cinco pies (30 a 150 cms) de alto y forma racimos de tres a cinco vainas, cada una con entre dos y cuatro granos (o fríjoles de soya). La soja ha sido un alimento básico en los países asiáticos durante al menos 5.000 años. Durante la dinastía Chou en China (1134-246 AC), se descubrieron técnicas de fermentación que permiten que la soya se prepare en formas más fáciles de digerir, tales como el tempeh, el miso y la salsa de soja tamari.

La soya contiene proteínas, isoflavonas y fibra, elementos que se consideran beneficiosos para la salud. La soja es una excelente fuente de proteínas dietéticas, incluyendo todos los aminoácidos esenciales. La soya es también una fuente de lecitina o fosfolípido. Las isoflavonas de soja y la lecitina se han estudiado científicamente en numerosas condiciones de salud. Se cree que las Isoflavonas como la genisteína tienen efectos similares al estrógeno en el cuerpo, y como resultado a veces se denominan “fitoestrógenos”.

Las fuentes comunes de las isoflavonas de soja incluyen la soja tostada, la soja verde, la harina de soya, el tempeh, el tofu, el yogurt de tofu, las salchichas de soja, el miso, la mantequilla de soya, la mantequilla de nuez de soja, el helado de soya, la leche de soya, el yogurt de soya, los tofu pups®, el queso de soya, elseitán y los fideos de soja. La harina de soja se encuentra en los embutidos españoles (chorizo, salchichón, mortadela y jamón cocido), en los buñuelos y en los cubitos de caldo. Aunque los alimentos procesados de soya (por ejemplo, las hamburguesas vegetarianas, los tofu pups®, los platillos principales sin carne, los nuggets de “pollo” de soja, los helados y las barras de energía de soya) son generalmente altos en proteínas, normalmente contienen niveles más bajos de isoflavonas.

En un nuevo estudio, los investigadores evaluaron si los suplementos de soja podrían ser útiles como una alternativa a la terapia con estrógenos. Reclutaron a 90 mujeres posmenopáusicas chinas de entre 45 y 60 años de edad, y las asignaron al azar para recibir cada día un placebo, una dosis baja de germen de soja o una dosis alta de germen de soya. Se evaluaron diversas medidas de resultado, incluyendo la frecuencia de los sofocos, antes del tratamiento y nuevamente 12 y 24 semanas después del mismo.

Los investigadores reportaron que todas las participantes experimentaron una reducción de bochornos debidos a la menopausia después del período de estudio. Las mujeres que recibieron las dosis bajas y altas de germen de soya experimentaron los mayores beneficios, en comparación con aquellas que recibieron un placebo.

El equipo de investigación concluyó que la suplementación con germen de soja puede ser beneficiosa para las mujeres que experimentan síntomas de la menopausia. Sin embargo, se necesita más evidencia antes de que se pueda recomendar al germen de soja como una alternativa potencial a la terapia con estrógenos.

La proteína de soja también ha sido investigada por sus potenciales beneficios en otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, en la reducción de los síntomas de la menopausia, en la pérdida de peso, en la artritis, en la mejora de la función cerebral y en la mejora del rendimiento del ejercicio. El consumo alimenticio de la soja podría disminuir el riesgo de cáncer de mama en mujeres y de cáncer de próstata en los hombres, así como de otros tipos de cáncer. Pero, en general, la evidencia de apoyo para el uso de fitoestrógenos como tratamientos para la menopausia, las enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis (masa ósea débil) y el cáncer es limitada. El uso de la fórmula de soya se ha investigado para el tratamiento de la diarrea en los bebés y es una alternativa eficaz y segura a la fórmula de leche de vaca en la mayoría de los bebés. Debido a una escases de estudios en humanos, no existe actualmente suficiente evidencia para recomendar ni a favor ni en contra el uso de la soja para la reducción de peso.

Para obtener más información acerca de la soya o soja, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard y nuestro canal de Diabetes o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com
  • Ye YB, Wang ZL, Zhuo SY, et al. Soy germ isoflavones improve menopausal symptoms but have no effect on blood lipids in early postmenopausal Chinese women: a randomized placebo-controlled trial. Menopause. 2012 Jan 24.
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 10 de mayo de 2012

Enfermedades “de mujeres” que atacan a los hombres

Algunas enfermedades parecen atacar sólo a las mujeres, como el cáncer de mama y la osteoporosis. Sin embargo, estas condiciones también pueden convertirse en un problema para el sexo opuesto. Para que no te tomen por sorpresa, aquí te contamos cuáles son algunas de esas enfermedades “de mujeres” que también atacan a los hombres, y qué puedes hacer si te enteras que tienes alguna de ellas.

Hace un tiempo se consideraba que losataques cardíacos y las enfermedades del corazón en general eran condiciones que atacaban principalmente a los hombres. Hoy, en cambio, se sabe que esto no es así y muchas mujeres padecen estos problemas.

Del mismo modo, hay enfermedades que se consideran exclusivamente femeninos pero que, por el contrario, también pueden afectar a los hombres. Una de las que más sorprendentes, por ejemplo, es el cáncer de mama.

Y es que por más pequeñas que sean y desapercibidas que pasen, los varones también tienen mamas, y a veces, también desarrollan tumores que, como no se conocen o no se espera que ocurran, en general, se detectan cuando ya están avanzados.

Se estima que por cada 108 mujeres que desarrollan esta enfermedad, hay un hombre que tiene cáncer de mama. Como los varones también tienen cierta cantidad de estrógenos en su cuerpo y el cáncer del seno que desarrollan tiene receptores para los estrógenos, los hombres tienden a responder bien a los tratamientos que se basan en neutralizar el nivel de esa hormona para combatir el crecimiento del tumor.

Otra de las enfermedades que no se espera que ataque a los hombres es el lupus, una condición en la que el sistema de defensas del cuerpo ataca a sus propios tejidos por error, en vez de protegerlos de los invasores externos. De ese modo puede provocar inflamación y daño en las articulaciones, la piel, los riñones, el cerebro, la sangre, el corazón, los pulmones, el sistema digestivo y/o los ojos.

Se estima que un hombre, por cada nueve mujeres, desarrolla esta enfermedad. Una vez más, los estrógenos también parecen jugar un papel importante, ya que se cree que el lupus se relaciona con el modo en que el nivel de estas hormonas afecta el sistema de defensas. Por ejemplo, en los hombres el lupus tiende a ser más serio que en las mujeres y es especialmente más severo en los jóvenes.

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viernes, 24 de febrero de 2012

Los ejercicios más indicados para condiciones crónicas. ¿Cuál te conviene?

Si tienes algún problema de salud crónico y crees que eso te impide hacer ejercicios, sigue leyendo porque este artículo te puede interesar. Aquí te contamos qué tipo de actividades físicas te ayudan no sólo a prevenir sino también a mejorar los síntomas de enfermedades como las que afectan al corazón, la diabetes, la hipertensión y el cáncer, entre otras.

Posiblemente hayas leído o escuchado recomendaciones sobre las ventajas de hacer ejercicio y todo el bien que puede aportar a tu salud, pero aún así te cuesta crear una rutina y cumplirla, entre tantas obligaciones y cuestiones que debes atender a diario. Calma, ésta es una situación muy común, y más aún si padeces alguna enfermedad crónica que te desanime. Algunas personas dejan de hacer ejercicios porque creen que ya no están en condiciones físicas de hacerlos, y abandonan los esfuerzos.

José, por ejemplo, tiene problemas de corazón hace muchos años. Desde su primer infarto los médicos le aconsejaron que dejara el cigarrillo, que modificara su dieta y que saliera a caminar al menos media hora todos los días, para ayudar a su corazón a recuperarse.

Sin embargo, José tardó años en dejar de fumar, todavía le cuesta cuidarse con algunas comidas y su corazón se ha debilitado tanto que hoy le cuesta caminar apenas 5 minutos. A veces, mientras lee el periódico o al mirar televisión, su mente se dispersa y piensa arrepentido que su situación podría ser otra si hubiera escuchado las advertencias a tiempo.

Otro caso es el de Andrea. Desde que detectó que tiene presión alta, ha dejado de hacer ejercicio porque alguien le dijo que eso podría hacerle mal, y ella, por supuesto, tiene miedo de que así sea. Sin embargo, una rutina de actividad física es de gran ayuda para mantener una presión arterial normal y estable, sólo es necesario tener ciertos cuidados al practicar los ejercicios. Lo mismo ocurre para personas con cáncer, osteoporosis y problemas del corazón.

¿Hay algún tipo de ejercicio que sea mejor que otro para cada una de estas condiciones? Pues sí. Si bien una rutina de ejercicios suele incluir varios tipos de ejercicios, por ejemplo aeróbicos y de resistencia, algunos pueden ser más apropiados que otros de acuerdo a cada caso. Por eso siempre es importante que le consultes a tu médico qué cuidados debes tener y si debes evitar algún movimiento o esfuerzo en particular.

Los ejercicios aeróbicos, por ejemplo, han demostrado ser buenos para la enfermedad cardiaca, el nivel alto de colesterol, la diabetes, la presión alta, la apoplejía, el cáncer y las enfermedades pulmonares, aunque en algunos casos, por ejemplo, pueden recomendarte caminar en vez de correr, para no agitarte tanto.

Los ejercicios aeróbicos son aquellos de los cuales escuchamos hablar más frecuentemente. Están diseñados para aumentar la circulación de oxígeno en tu cuerpo gracias al movimiento repetitivo de los grupos de músculos largos que aumentan el ritmo del corazón.

Existen dos tipos de ejercicios aeróbicos: unos requieren el apoyo del peso corporal y hacen que los músculos trabajen contra la fuerza de la gravedad, como trotar, caminar o bailar, y otros no usan el apoyo del peso corporal y la fuerza de gravedad no juega un papel importante: es el caso de andar en bicicleta, nadar o remar.

Además, existen los que se llaman ejercicios anaeróbicos, entre los cuales se incluyen el estiramiento, el yoga y los ejercicios de resistencia con pesas, que buscan fortalecer los músculos. Esto es importante, por ejemplo, cuando tienes osteoporosis, ya que los músculos fortalecidos pueden ayudar a los huesos debilitados por la enfermedad a sostener el peso del cuerpo. En los casos de osteoporosis, además es aconsejable complementar los ejercicios de resistencia con los aeróbicos con apoyo del peso corporal.

Cuando los ejercicios de resistencia se combinan con los aeróbicos sin apoyo del peso corporal, en cambio, se convierten en una buena alternativa para combatir los síntomas de la artritis, una enfermedad de los huesos que puede ser muy dolorosa y limitar tu capacidad de moverte. Las actividades en el agua son ideales en estos casos

Estas combinaciones también son efectivas en otros casos. Así, por ejemplo, hacer los ejercicios de resistencia combinados con los aeróbicos de cualquier tipo es bueno para combatir la diabetes , el cáncer y la apoplejía o derrame cerebral, que ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre y oxígeno al cerebro se revienta o se obstruye por una placa o un coágulo de sangre. En este último caso, además, también es importante incluir en la rutina los ejercicios de estiramiento.

Antes de iniciar una rutina de ejercicios, no te olvides consultar con tu médico. Y si hace mucho que no haces ejercicio recuerda que debes empezar poco a poco y no exigirle más a tu cuerpo de lo que puede dar. Lo importante es mantener la constancia. Si lo haces, verás que con el tiempo comenzaras a notar los buenos resultados.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 16 de noviembre de 2011

¿Qué dicen los estudios más recientes acerca de tomar vitaminas y suplementos?

Un estudio reciente a gran escala parece indicar que tomar suplementos dietéticos y multivitaminas presta en realidad pocos beneficios a la salud y en algunos casos podría resultar hasta nocivo, específicamente en el caso de las mujeres de edad madura. Otras investigaciones también han asociado ciertas vitaminas y suplementos, como la vitamina E, con un aumento en el riesgo de desarrollar cáncer de próstata. Antes de tirar tus vitaminas a la basura, lee este artículo y descubre si realmente vale la pena que tomes suplementos dietéticos.

Las vitaminas y los minerales son importantes para mantenernos saludables. Cada uno cumple una función determinada en el organismo. Cuando nos faltan, notamos sus efectos, como por ejemplo, el debilitamiento (osteoporosis) de los huesos por deficiencia de calcio. Una dieta balanceada, por lo general, nos ofrece las vitaminas y los minerales que necesitamos a diario. Pero hay una tendencia cada vez más creciente en la población a tomarlos en forma de tabletas o pastillas, y sin supervisión médica, creyendo que de esa forma estarán más saludables y estarán mejor protegidos contra enfermedades como el cáncer.Según cifras estimadas por organismos gubernamentales, al menos la mitad de los adultos en Estados Unidos toma vitaminas, minerales y otros suplementos. Este gran grupo de consumidores invierte en su compra unos $11.8 mil millones de dólares al año.

Y tú, ¿también estás tomando algún suplemento o vitamina que no te haya indicado el médico? Si es así, debes reconsiderarlo, porque ya son varios los estudios que indican que la mayoría de estas sustancias ofrecen pocos o ningún beneficio a la salud de mayoría de las personas, y en algunos casos, hasta podrían ser perjudiciales.

Así, por ejemplo, un grupo de investigadores de las universidades de Eastern Finland (en Finlandia) y de Minnesota, en Estados Unidos, encontró que el uso de multivitaminas y suplementos de vitaminas y minerales puede estar asociado a un mayor riesgo de muerte prematura, específicamente entre las mujeres de edad postmenopáusica. Los resultados del estudio se incluyeron en un informe reciente publicado en Archives of Internal Medicine.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo analizó los datos de más de 39 mil mujeres a quienes rastrearon durante un promedio de 19 años (desde 1986 hasta el 2004). Las mujeres tenían 62 años en la fecha de comienzo del estudio y pertenecían todas al mismo grupo étnico (blancas). También se controlaron otros factores, como edad, dieta, peso, hábitos como el cigarrillo y enfermedades preexistentes para aislar el impacto de las vitaminas y los minerales. El estudio analizó el efecto de vitaminas y minerales como hierro, zinc, cobre, calcio y magnesio, ácido fólico y vitamina B6.

Al comparar las tasas de mortalidad entre las mujeres que tomaron los suplementos y las que no los tomaron, encontraron que en las que tomaban multivitaminas el riesgo de muerte prematura aumentó en un 2.4%. La mayor asociación con el riesgo de muerte anticipada se dio con el hierro, que a menudo se receta para personas con anemia. Entre las mujeres que tomaron suplementos de hierro se detectó una posibilidad del 3.9% mayor de morir a edad más temprana que en quienes no lo hacían.

¿Significa esto que los médicos deben dejar de recetar hierro o que quienes tienen anemia deben dejar de tomarlo? ¡No, absolutamente no! Por el contrario, todos necesitamos hierro para mantener una buena salud. El problema es que debe ser una cantidad equilibrada y si tomas hierro (u otro suplemento) por tu cuenta y sin control médico, puedes estar tomando más de lo que necesitas.

El único suplemento que quedó fuera de esta lista es el calcio, que mantiene los huesos fuertes y se utiliza para evitar problemas como la osteoporosis, y según el estudio fue asociado a un menor riesgo de muerte (aunque tomado en exceso pueden provocar otros problemas, como cálculos renales).

Estos datos son sumamente relevantes si se considera que, según los registros obtenidos, el uso de suplementos por la población se ha incrementado del 63% en 1986, cuando comenzó el estudio, al 85% en el 2004. Asimismo, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, el uso de estas sustancias también ha aumentado entre 1994 y 2006, del 42 al 53%.

Paralelamente, otro estudio que se hizo en el año 2009, que consideró a unas 161 mil mujeres postmenopáusicas, detectó que el uso de multivitaminas no elimina el riesgo de desarrollar cáncer ni de contraer problemas del corazón, y tampoco disminuyó la tasa de muerte.

Otro caso en el que las vitaminas probaron tener un efecto negativo es el que se refiere al exceso de vitamina E, que aumentaría las posibilidades de que los hombres desarrollen cáncer de próstata, tal como te hemos contado en detalle en este otro artículo de VidaySalud.com.

Y éstos son sólo algunos ejemplos. Las investigaciones sobre los efectos de los suplementos en la salud son variadas y los resultados tienden a ser similares. Por ejemplo:

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viernes, 28 de octubre de 2011

Suplementos dietarios que necesitan las mujeres en embarazo

Ácido fólico, calcio, hierro y zinc son algunos de ellos. Conozca sus beneficios.

“Aun en embarazo no logro subir de peso”, “luego de quedar embarazada se me cae el pelo exageradamente y las uñas se me quiebran con facilidad”, “me siento débil y sin fuerzas”, son algunas de las frases recurrentes de las mujeres durante la gestación. Aunque algunos especialistas sugieren adelantar una dieta balanceada y nutritiva, rica en proteínas, minerales y vitaminas, también recomiendan complementar la alimentación con los llamados suplementos dietarios.

Según Camilo Libos, ginecólogo de la Clínica del Country, “son ‘medicamentos’ que ayudan a suplir las necesidades de vitaminas y minerales, del bebé y de la mamá. Se deben empezar a consumir tres meses antes de la concepción del bebé para evitar posibles malformaciones”.

Los que se deberían consumir durante el periodo de gestación son: 

Ácido fólico: derivado de la vitamina B. Ayuda a prevenir malformaciones, enfermedades en el cerebro y en la columna vertebral. Si el feto sufre déficit de ácido fólico, podría padecer un tipo de anemia, nacer prematuramente o tener bajo peso al nacer. La madre incluso podría sufrir preeclampsia. Es importante tomarlo obligatoriamente hasta la semana 14 o 15.

Hierro: este oligoelemento interviene en la formación de la hemoglobina y de los glóbulos rojos. Prepara el organismo de la mujer para el momento del parto, bien sea por vía natural o por cesárea, ya que podría padecer anemia, cuyos síntomas son la fatiga, cansancio y debilidad.

Calcio: sirve para fortalecer los huesos y los dientes tanto del bebé como de la madre y la prepara para que no se descalcifique al momento del nacimiento de su hijo. Cuando una mujer no ingiere los 1.000 miligramos diarios, sus huesos podrían perder fortaleza y propiciar una osteoporosis, enfermedad que debilita los huesos.

Zinc: mineral que contribuye al correcto funcionamiento del sistema reproductivo y del desarrollo fetal. Mejora la actividad cerebral y favorece la síntesis de proteínas en el organismo.

Vitamina C: este nutriente no se almacena en el cuerpo; se elimina por la orina diariamente. Su cometido es la regeneración de los tejidos, de los huesos y de las heridas. Desarrolla acciones antiinfecciosas y antitóxicas. Favorece el desarrollo óseo del bebé y el crecimiento de los dientes.

Mujeres bajas de peso

Podrían recurrir a los suplementos en polvo que se ingieren combinados con leche u otro líquido. Son ricos en proteínas y ayudarían a la formación y el desarrollo del menor. Si, por el contrario, la madre tiene unos ‘kilitos’ adicionales, lo mejor es no consumirlos y evitar alimentos ricos en calorías, como grasas y harinas. La clave: deben ser medicados por especialistas certificados.

¿Pastillas o malteadas?

Según Eduardo Naranjo, ginecoobstetra de la Clínica de la Mujer y Hospital Universitario de la Samaritana, “generalmente las pastillas son mejor toleradas por el organismo de las mujeres. Mientras tanto, las malteadas son ricas en proteínas; algunas de ellas están enriquecidas con vitaminas y minerales, diferentes al ácido fólico, al calcio y al sulfato ferroso. Al tomarlas, se ingieren todas a la vez y no fraccionadamente, como sucede en el caso de las pastillas. Además, cuentan con niveles más altos de proteínas. Ambas opciones son válidas”.

Consumo de suplementos

Según la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia (Ensin 2010), un 87 por ciento de las madres de niños menores de 5 años informó haber recibido suplemento de hierro durante su último embarazo. Así mismo, un 85 por ciento reveló que también ingirió ácido fólico; la tercera lo hizo a partir del séptimo mes.

Cómo está el peso de la gestante

Una de cada seis gestantes colombianas presentó bajo peso (16,2 por ciento); las más afectadas son las adolescentes (28,6 por ciento) y las que tienen entre 19 y 24 años (20,8 por ciento). Así lo revelan datos de la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional (Ensin 2010).

Tomado de ABC del bebé

lunes, 17 de octubre de 2011

¿Alivian las tabletas de soya (soja) las molestias de la menopausia?

Los calores nocturnos, los problemas para dormir, los cambios de humor, la fragilidad en los huesos y la resequedad vaginal son algunos de los cambios y las molestias que se asocian con la menopausia. Por eso, muchas mujeres desean y necesitan ayuda para aliviarlos. Para evitar las complicaciones y los riesgos asociados con los tratamientos de reemplazo hormonal, varias han preferido utilizar los suplementos de soya (soja), un producto que hasta hace poco se consideraba efectivo para las síntomas de la menopausia. Resulta que un estudio reciente desmiente su efectividad. ¿Qué hay de cierto?

Hace un tiempo, Marianela se despertó de pronto en medio de la noche cubierta de sudor. En aquel momento lo achacó a un mal sueño, pero cuando los sudores volvieron a repetirse unas cuantas noches después, hasta se rió de su inocencia… Comprendió entonces que había comenzado “el cambio”, esa etapa en la vida de la mujer en la que se reducen los niveles de estrógeno y de progesterona (las hormonas femeninas) y comienzan entonces los achaques que afectan a 8 de cada 10 de las mujeres que la atraviesan, en mayor o menor medida. Es la temida menopausia y su antesala, la perimenopausia.

Al igual que muchas mujeres, temiendo los efectos negativos de la tradicional terapia de reemplazo hormonal, Marianela optó por buscar alivio en suplementos naturales, entre los que se encuentran las tabletas de isoflavonas de soja, una solución que ella consideró más natural y sin contraindicaciones.

La selección de Marianela cuenta con el respaldo de una parte de la comunidad científica. Que la soja (soya) resulta efectiva y segura es la conclusión a la que llegaron varios doctores españoles en una revisión de estudios presentados durante el III Congreso de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia celebrado recientemente en Granada. Según los informes, las isoflavonas de soya (soja) son eficaces a la hora de reducir los sofocos (calores) de la menopausia y pueden hacerlo hasta en un 80% si se toman en la concentración adecuada, unos 75 mg de isoflavonas de soja (soya) para ser exactos. Hay que tomarlos por medio de pastillas o preparados farmacológicos, ya que la cantidad de soja en la dieta e incluso en suplementos, no proporciona esta cantidad ideal para aliviar los síntomas.

Los científicos españoles concuerdan, además, en que las isoflavonas de soja (soya) tienen menos riesgos que la terapia hormonal sustitutiva y podrían reducir la aparición de fracturas (huesos rotos) causadas por la osteoporosis, así como prevenir riesgos cardiovasculares, según indica una investigación publicada en la revista Journal of Nutrition.

Sin embargo, no hay un consenso en cuanto a su efectividad. Un nuevo estudio publicado en Archives of Internal Medicine, concluye que las mujeres que tomaron a diario suplementos de soja durante dos años, no obtuvieron ninguna mejoría en sus síntomas en comparación con las que consumieron solamente un placebo. El estudio estuvo a cargo de investigadores del Centro de Osteoporosis de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami, Estados Unidos, y en él participaron 248 mujeres que habían llegado recientemente a la menopausia. Durante dos años, la mitad de ellas tomó 200 mg de isoflavonas de soya (soja) a diario mientras que la otra mitad tomo píldoras de placebo. Al final del estudio, las mujeres de ambos grupos, la mayoría de ellas hispanas, habían perdido la misma cantidad de densidad ósea en la columna y en la cadera, y registraron más o menos la misma cantidad de molestias, con la excepción de un ligero aumento del porcentaje de sofocos curiosamente en el grupo que tomó las isoflavonas de soja (soya).

¿Quién tiene la razón? Quizás sean necesarios nuevos estudios, no sólo para aclarar la controversia en torno a la efectividad de las isoflavonas de soja (soya), sino para encontrar métodos efectivos y poco riesgosos para el manejo de los síntomas. Mientras tanto, te recuerdo lo que sí puedes hacer para hacer más llevaderos los sofocos y otras molestias de la menopausia:

Limita tu consumo de las bebidas alcohólicas.

Consume más bebidas frías, en lugar de calientes como el café, o el té.

Ingiere comidas más pequeñas con mayor frecuencia, para reducir el aumento de calor corporal generado cuando se come mucho de una sola vez.

Incorpora a tu dieta mayores cantidades de alimentos altos en fibra y bajos en grasa.

No fumes.

Usa ropa de algodón ligera y vístete en capas para poder quitarte algo de ropa si los sofocos te sorprenden durante el día.

Mantén tu entorno fresco y bien ventilado y al igual que con las prendas de vestir, selecciona la ropa de cama de fibras naturales como el algodón o la seda en lugar de las sintéticas.

Trata de reducir tu nivel de estrés: camina a diario, baila, haz ejercicios de relajación o meditación o escucha música relajante. Busca cualquier medio a tu alcance para reducir el estrés que inevitablemente se produce en la vida diaria.

Sigue un plan de ejercicios de acuerdo a tu horario y tu estado físico. Lo más importante es que lo realices con regularidad.

No te olvides que es muy importante que consumas mínimo 1200 mg de calcio al día o el equivalente a cuatro porciones de alimentos que contengan calcio. Siempre es mejor que obtengas el calcio en tus alimentos porque obtienes otros nutrientes. Quizá sea necesario que tomes un suplemento de vitamina D. Pregúntale a tu médico. Idealmente chequeará tu nivel en la sangre primero para asesorarte.

Dale prioridad a tu vida sexual. Las relaciones sexuales frecuentes estimulan el flujo sanguíneo a la vagina y contrarrestan la resequedad que ocurre también debido a la menopausia.

Todas estas medidas te ayudarán a manejar mejor los síntomas y hasta a mejorar tu salud. Y no dudes en consultar con tu médico si los sofocos se hacen muy intensos o las molestias te impiden llevar una vida normal. Aunque la menopausia sea un proceso natural, no tienes que enfrentarlo sola, y mucho menos en medio de la controversia en torno a las isoflavonas de soya (soja). La calidad de tu vida es muy importante y aun en la menopausia tienes derecho a disfrutarla.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 10 de octubre de 2011

Factores del estilo de vida que ayudarían a disminuir el riesgo de recurrencia del cáncer de mama

Soy sobreviviente de cáncer mama desde hace dos años. ¿Qué factores puedo cambiar en mi estilo de vida para realmente evitar una recurrencia?

RESPUESTA de la Dra. Sandhya Pruthi, Clínica para Diagnósticos Mamarios, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

Como sobreviviente de cáncer de mama, usted puede tomar medidas para ayudar a disminuir el riesgo de recurrencia. Entre esas medidas están el mantener un peso sano, hacer ejercicio regularmente y restringir la cantidad de alcohol que consume. Esos cambios en el estilo de vida no sólo disminuirán la posibilidad de que reaparezca el cáncer de mama, sino que también reducirán el riesgo de que usted padezca otras enfermedades.

Entre los pasos más importantes está el mantener un peso ideal, sobre todo en los años posteriores a la menopausia. Las investigaciones plantean que el tejido graso (o tejido adiposo) es fuente de estrógeno. Muchos tipos de cáncer de mama son sensibles a las hormonas y pueden crecer más rápido ante la presencia de estrógeno. Por ello, el tener más tejido adiposo podría aumentar la posibilidad de que se desarrolle el cáncer de mama, sobre todo entre las mujeres que ya tienen antecedentes.

Mantener un peso sano o, en caso necesario, perderlo reduce el tejido graso y disminuye la cantidad de estrógeno presente en el organismo, lo que a su vez reduce el riesgo de presentar un cáncer sensible al estrógeno. Las investigaciones calculan que cuando alguien tiene un peso sano, el riesgo para cáncer de mama puede reducirse en alrededor de 26 por ciento. Si bien no existen pautas alimenticias específicas para los sobrevivientes de cáncer de mama, una alimentación bien balanceada enriquecida con frutas, cereales y verduras, así como baja en grasas y azúcares, puede ayudar a mantener un peso sano.

Una fórmula conocida como índice de masa corporal (IMC), que compara el peso con la estatura, puede servirle para determinar si su peso se encuentra dentro del rango sano. El IMC se calcula dividiendo el peso en kilogramos para la altura en metros cuadrados. En la mayoría de gente, se considera normal un IMC entre 18,5 y 24,9.

Estrechamente vinculado con el mantenimiento de un peso sano está el hacer ejercicio de forma regular. Se ha demostrado que el ejercicio disminuye los niveles de estrógeno e insulina y favorece al sistema inmune. Las evidencias son contundentes respecto a que iniciar un programa regular de ejercicio antes de la menopausia ofrece ventajas duraderas contra el cáncer de mama. Si usted aún no incorpora al ejercicio en su rutina diaria, empiece lentamente hasta lograr hacerlo durante 30 minutos mínimo, tres veces por semana. Recuerde que no necesita entrenarse para correr maratones, de manera que con caminar rápido, andar en bicicleta o nadar, usted le ofrecerá al cuerpo el ejercicio que necesita.

Las ventajas que conllevan el mantener un peso sano y hacer ejercicio regularmente van mucho más allá de disminuir el riesgo para cáncer de mama, pues también sirven de prevención para el cáncer de colon y otros tipos de cáncer gastrointestinal, aparte de cánceres ginecológicos como el cáncer de endometrio. La gordura es un factor de riesgo para todos esos tipos de cáncer.

Además, se ha demostrado claramente que perder peso y hacer ejercicio sirven para evitar enfermedades cardíacas, la principal causa de muerte femenina en Estados Unidos. Por último, se sabe que hacer ejercicio regularmente también ayuda a evitar la temida pérdida ósea, que puede conducir a la osteoporosis. Esto es importante especialmente para las mujeres que atraviesan por la menopausia y es fundamental para quienes reciben terapia contra el estrógeno (a fin de disminuir el riesgo de recurrencia del cáncer de mama), puesto que esas terapias pueden acelerar el desarrollo de la osteoporosis.

Otro cambio importante que usted puede hacer es restringir la cantidad de alcohol que consume. Las investigaciones plantean que mientras más alcohol se consuma, mayor es el riesgo de desarrollar cáncer de mama. La recomendación general es que las mujeres limiten el consumo de alcohol a un promedio de no más de una bebida alcohólica diaria (8 onzas de vino, 16 onzas de cerveza, u onza y media de otros licores fuertes).

Al seguir estas recomendaciones sobre el estilo de vida, usted podría desempeñar una función clave en la disminución del riesgo de recurrencia de su cáncer de mama. Si desea detalles sobre un programa para perder peso bueno para usted o tácticas sobre cómo restringir la ingesta de alcohol, consulte con su médico.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 29 de septiembre de 2011

El nivel de testosterona no necesariamente disminuye debido a la edad

En cuestiones de salud, el calendario paga frecuentemente los platos rotos. Hay varias condiciones que se consideran “achaques de los años”, entre ellos, la reducción de los niveles de la testosterona en los hombres de edad adulta. Ahora, una nueva hipótesis plantea la posibilidad de que es el estado de salud en general el que genera la disminución de la hormona, y no la edad. De ser así, es necesario un replanteamiento de los tratamientos actuales con testosterona. ¡Entérate aquí!

Si tus hijos o tus nietos te dicen que te estás convirtiendo en un “viejo gruñón” y tu mujer te pregunta constantemente por qué estás de mal humor, posiblemente haya una explicación para tu estado de ánimo, relacionada con los niveles de la hormona predominante en los hombres: la testosterona.

La testosterona es la hormona sexual más importante que tienen los hombres. Es la que promueve el desarrollo de los órganos reproductores masculinos y fomenta las erecciones y la conducta sexual. También causa características sexuales secundarias durante la pubertad, como el engrosamiento de la voz y el crecimiento del vello corporal y facial, y ayuda a mantener los músculos y los huesos.

A medida que los hombres envejecen, el nivel de esta hormona disminuye, lo que puede generar diversas consecuencias tanto físicas como psicológicas. A este proceso se le conoce como andropausia o menopausia masculina, que en cierta forma sería el equivalente a la menopausia en las mujeres.

A diferencia de lo que se creía hasta el momento, un nuevo estudio desarrollado por unos investigadores australianos encontró que la edad por sí sola no provoca un descenso en los niveles de la testosterona, sino que esto se relaciona con un estado de salud general en declive.

En otras palabras, luego de analizar a más de 300 hombres mayores de 40 años, los especialistas encontraron que la cantidad de testosterona en la sangre no se reducía en quienes tenían una salud óptima, lo que contradice a investigaciones anteriores que indicaban que la deficiencia de testosterona relacionada con la edad contribuía al deterioro de la salud, a la fatiga y a la pérdida del libido.

De ser así, la actual tendencia al tratamiento con testosterona sería errónea. Por eso, este estudio (cuyos resultados todavía son preliminares y deben ser revisados y aprobados por colegas de la comunidad científica), abre las puertas a una nueva línea de investigación en busca de soluciones más efectivas para este problema que hoy afecta a muchos hombres y les provoca síntomas como:

Reducción del impulso y el deseo sexual
Disfunción eréctil
Reducción en el tamaño de los testículos.
Agrandamiento de las glándulas mamarias (los pechos).
Pérdida del vello del cuerpo.
Disminución en los músculo y en la fuerza física.
Mayor acumulación de grasa (en especial en el área de la cintura).
Elevación del colesterol.
Debilitamiento de los huesos (osteoporosis) y pérdida de energía.
Alteraciones en el estado anímico (depresión, ansiedad y/o cambios de estados de ánimo).
Problemas de concentración, memoria u otras funciones cognitivas.

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