DESPACHOS A TODO EL PAÍS
Mostrando las entradas con la etiqueta fibra dietética. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta fibra dietética. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de octubre de 2012

Redescubriendo dos granos milenarios y muy nutritivos: la quinoa y la chia

Las culturas originarias de América Latina acostumbraban consumir, muchísimos años atrás, sabrosos y nutritivos alimentos que se han ido redescubriendo poco a poco y que actualmente puedes agregar a una dieta saludable. Tal es el caso de la quinoa y la chia. ¿Has oído hablar de ellas? Para que no te queden dudas, he aquí lo más importante que debes conocer sobre estas valiosas semillas.

La chia y la quinoa son dos alimentos que consumían las poblaciones originarias y que habitaban América Latina hace alrededor de 5 mil años, mucho antes de que los españoles llegaran a la región.

La chia era uno de los cuatro alimentos básicos de las poblaciones de México y América Central (junto con el maíz, el amaranto y los porotos, frijoles o habichuelas). La quinoa, en cambio, era uno de los alimentos básicos de la cultura inca: la cultivaban los pueblos de la región Andina de América del Sur.

Luego de la conquista de los españoles, estos alimentos fueron saliendo de la dieta de esos pobladores, casi hasta desaparecer. Pero afortunadamente, durante las últimas décadas se han redescubierto sus propiedades y la chia y la quinoa están regresando a la mesa de los comensales no sólo en sus países de origen sino en el mundo entero.

¿Qué es lo que las hace tan particulares? Sus propiedades nutricionales.

Las semillas de chia (Salvia hispanicaL) son ricas en proteínas, tienen un bajo contenido de carbohidratos y suministran ácidos grasos de omega-3 (como los de los pescados y los frutos secos, que cuando se consumen en cantidades elevadas, se asocia a una disminución en el riesgo de enfermedades del corazón). También aportan fibra dietética, vitamina B y minerales como calcio, hierro, fósforo, magnesio, zinc y cobre. Además, tienen propiedades antioxidantes y no contienen gluten, por lo que los celíacos las pueden comer también.

En detalle, las semillas de chia tienen:
  • el doble de proteínas que otros granos o semillas.
  • cinco veces más calcio que la leche y además proporcionan boro, que es un mineral que quizá ayuda a las personas con osteoporosis.
  • el doble de potasio que las bananas.
  • el triple de antioxidantes que los que brindan los frutos rojos.
  • el triple de hierro que el que proporciona la espinaca.
  • ocho veces más cantidad de ácidos grasos omega 3 que el salmón, considerando cantidades similares
Por su parte, la quinoa es rica en carbohidratos, proteínas, grasas, minerales y vitaminas. En comparación con otros granos similares, esta semilla contiene gran cantidad de proteínas, tantas que la Organización Mundial de la Salud ha señalado que su calidad proteica es equivalente a la de la leche.

Además, son granos únicos, ya que contienen 9 aminoácidos esenciales y en una proporción ideal para la dieta humana, tiene más propiedades antioxidantes que otros cereales y cada porción agrega 3 gramos de fibra a la dieta y el 10% del valor diario de hierro que necesita el cuerpo.

Similar a la chia, las grasas que contiene la quínoa son del tipo omega 3 y no contiene gluten, por eso también puede ser consumida por los celíacos.

Tanto la chia como la quinoa pueden conseguirse en los negocios de alimentos naturales. Dependiendo del lugar donde vivas pueden ser más o menos caras, pero como contrapartida, ten en cuenta que rinden mucho.

La particularidad de la quinoa es que puede cocinarse como el arroz u otros cereales y agregarse en ensaladas, sopas y guisos. Al cocinarla, mídela como el arroz y te rendirá lo mismo. También puedes combinarla con otros alimentos como carnes y guisos.

La chia, en cambio, se puede comer cruda, por ejemplo, agregando una cucharadita en ensaladas, yogures, leche o sopas. También se puede moler como harina al momento de su consumo y elaborar aceites.

Otra forma nutritiva de consumir la chia es en lo que en Centroamérica se conoce como “agua fresca de chia”. Para prepararla, necesitas una taza de semillas de chía, 100 mililitros (4 a 5 cucharadas) de zumo (jugo) de limón, una taza de azúcar y 2.5 litros de agua (unas 10 tazas). Se dejan remojar las semillas de chia en medio litro de agua durante dos o tres horas. En el resto del agua se añade el zumo (jugo) de limón y el azúcar. Luego se agrega la chia remojada, se enfría y ya está lista (antes de servir, revuelve las semillas con una cuchara de madera, para que se repartan por toda el agua).

Ahora que conoces estas milenarias y poderosas delicias, ¿por qué no incluir la quinoa y la chia en tu dieta? Al principio puede que necesites ayuda con las recetas, que abundan en Internet e incluso encuentras algunas ideas en vidaysalud.com, pero luego, si dejas volar tu creatividad, tú misma(o)o sabrás con qué otros sabores combinarlas según tus gustos.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 13 de junio de 2012

El jugo de remolacha (betabel) podría reducir la presión arterial

Según un nuevo estudio, el consumo de jugo o zumo de remolacha podría reducir la presión arterial.

La remolacha o betabel es una planta perenne que produce hojas y raíces que son ampliamente utilizadas como fuente alimenticia para humanos y animales. Las remolachas son una fuente de vitaminas A y C, hierro y otros minerales, carotenoides y fibra dietética.

Las betalinas son pigmentos naturales (colores) que son responsables del color rojo de los tallos y las hojas de la remolacha. Después de comer remolacha, estos pigmentos producen orina de color rojo o rosado (llamado beeturia) en aproximadamente el 10-14 por ciento de las personas.

La Academia Americana de Pediatría recomienda evitar la remolacha y otros alimentos con alto contenido de nitratos en los niños menores de tres meses de edad para evitar el riesgo de intoxicación por nitratos.

Los estudios en humanos han analizado los efectos de la remolacha sobre los niveles de azúcar, la presión arterial, y el colesterol. Sin embargo, los resultados son mixtos. La evidencia preliminar indica que la fibra de remolacha podría reducir moderadamente la presión arterial sistólica en los pacientes con diabetes tipo 2. Se necesita investigación adicional.

En un nuevo estudio, los investigadores llevaron a cabo dos estudios separados para evaluar los efectos del jugo de remolacha sobre la presión arterial. Las personas con niveles normales de presión arterial fueron asignados al azar a beber 0 gramos, 100 gramos, 250 gramos, o 500 gramos de jugo de remolacha, o a comer un producto de pan de control que no contenía jugo de remolacha, un producto de pan que contenía 100 gramos de jugo de remolacha rojo o una producto de pan que contenía 100 gramos de jugo de remolacha blanco. Se midió la presión arterial durante 24 horas y los niveles de nitratos en la orina se midieron antes del tratamiento y de nuevo dos horas, cuatro horas, y 24 horas después del tratamiento.

Los investigadores descubrieron que el consumir jugo de remolacha se asoció significativamente a la reducción de la presión arterial durante las 24 horas. Los autores observaron que la reducción de la presión arterial era casi independiente de la cantidad de jugo de remolacha que se consumía. Además, los investigadores encontraron que el consumo de los productos de pan, tanto de los rojos como de los blancos, se asociaban significativamente con una reducción en la presión arterial. Con la excepción del pan blanco de remolacha, todos los productos de pan con jugo de remolacha aumentaron significativamente los niveles de nitrato en la orina después de su consumo.

Para continuar leyendo este artículo, pincha aquí