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jueves, 18 de octubre de 2012

Redescubriendo dos granos milenarios y muy nutritivos: la quinoa y la chia

Las culturas originarias de América Latina acostumbraban consumir, muchísimos años atrás, sabrosos y nutritivos alimentos que se han ido redescubriendo poco a poco y que actualmente puedes agregar a una dieta saludable. Tal es el caso de la quinoa y la chia. ¿Has oído hablar de ellas? Para que no te queden dudas, he aquí lo más importante que debes conocer sobre estas valiosas semillas.

La chia y la quinoa son dos alimentos que consumían las poblaciones originarias y que habitaban América Latina hace alrededor de 5 mil años, mucho antes de que los españoles llegaran a la región.

La chia era uno de los cuatro alimentos básicos de las poblaciones de México y América Central (junto con el maíz, el amaranto y los porotos, frijoles o habichuelas). La quinoa, en cambio, era uno de los alimentos básicos de la cultura inca: la cultivaban los pueblos de la región Andina de América del Sur.

Luego de la conquista de los españoles, estos alimentos fueron saliendo de la dieta de esos pobladores, casi hasta desaparecer. Pero afortunadamente, durante las últimas décadas se han redescubierto sus propiedades y la chia y la quinoa están regresando a la mesa de los comensales no sólo en sus países de origen sino en el mundo entero.

¿Qué es lo que las hace tan particulares? Sus propiedades nutricionales.

Las semillas de chia (Salvia hispanicaL) son ricas en proteínas, tienen un bajo contenido de carbohidratos y suministran ácidos grasos de omega-3 (como los de los pescados y los frutos secos, que cuando se consumen en cantidades elevadas, se asocia a una disminución en el riesgo de enfermedades del corazón). También aportan fibra dietética, vitamina B y minerales como calcio, hierro, fósforo, magnesio, zinc y cobre. Además, tienen propiedades antioxidantes y no contienen gluten, por lo que los celíacos las pueden comer también.

En detalle, las semillas de chia tienen:
  • el doble de proteínas que otros granos o semillas.
  • cinco veces más calcio que la leche y además proporcionan boro, que es un mineral que quizá ayuda a las personas con osteoporosis.
  • el doble de potasio que las bananas.
  • el triple de antioxidantes que los que brindan los frutos rojos.
  • el triple de hierro que el que proporciona la espinaca.
  • ocho veces más cantidad de ácidos grasos omega 3 que el salmón, considerando cantidades similares
Por su parte, la quinoa es rica en carbohidratos, proteínas, grasas, minerales y vitaminas. En comparación con otros granos similares, esta semilla contiene gran cantidad de proteínas, tantas que la Organización Mundial de la Salud ha señalado que su calidad proteica es equivalente a la de la leche.

Además, son granos únicos, ya que contienen 9 aminoácidos esenciales y en una proporción ideal para la dieta humana, tiene más propiedades antioxidantes que otros cereales y cada porción agrega 3 gramos de fibra a la dieta y el 10% del valor diario de hierro que necesita el cuerpo.

Similar a la chia, las grasas que contiene la quínoa son del tipo omega 3 y no contiene gluten, por eso también puede ser consumida por los celíacos.

Tanto la chia como la quinoa pueden conseguirse en los negocios de alimentos naturales. Dependiendo del lugar donde vivas pueden ser más o menos caras, pero como contrapartida, ten en cuenta que rinden mucho.

La particularidad de la quinoa es que puede cocinarse como el arroz u otros cereales y agregarse en ensaladas, sopas y guisos. Al cocinarla, mídela como el arroz y te rendirá lo mismo. También puedes combinarla con otros alimentos como carnes y guisos.

La chia, en cambio, se puede comer cruda, por ejemplo, agregando una cucharadita en ensaladas, yogures, leche o sopas. También se puede moler como harina al momento de su consumo y elaborar aceites.

Otra forma nutritiva de consumir la chia es en lo que en Centroamérica se conoce como “agua fresca de chia”. Para prepararla, necesitas una taza de semillas de chía, 100 mililitros (4 a 5 cucharadas) de zumo (jugo) de limón, una taza de azúcar y 2.5 litros de agua (unas 10 tazas). Se dejan remojar las semillas de chia en medio litro de agua durante dos o tres horas. En el resto del agua se añade el zumo (jugo) de limón y el azúcar. Luego se agrega la chia remojada, se enfría y ya está lista (antes de servir, revuelve las semillas con una cuchara de madera, para que se repartan por toda el agua).

Ahora que conoces estas milenarias y poderosas delicias, ¿por qué no incluir la quinoa y la chia en tu dieta? Al principio puede que necesites ayuda con las recetas, que abundan en Internet e incluso encuentras algunas ideas en vidaysalud.com, pero luego, si dejas volar tu creatividad, tú misma(o)o sabrás con qué otros sabores combinarlas según tus gustos.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 27 de septiembre de 2012

Semillas de Chía

Imagen tomada de internet

Semillas de Chía

Las investigaciones recientes confirman las propiedades saludables de las semillas de Chía. Destacan por su alto contenido en aceites saludables, pero es también una fuente de otros nutrientes de gran importancia para la salud como antioxidantes, proteínas, aminoácidos, vitaminas, minerales y fibra. Podemos decir que las semillas de esta planta son un superalimento, es decir, un alimento completo. Por eso, hoy en día, estas semillas son consumidas como complemento alimenticio en todo el mundo. 

• 700% más Omega-3 que el salmón del atlántico
• 100% más fibra que cualquier cereal en hojas
• 800% más fósforo que la leche completa
• 500% más calcio asimilable que la leche
• 1400% más magnesio que el brócoli
• 100% más potasio que los plátanos
• 200% más hierro que la espinaca
• 300% más selenio que el lino
• Tiene un efecto saciante
• Posee más antioxidantes que los arándanos
• Aporta todos los aminoácidos esenciales
• Es el vegetal con más alto contenido en Omega-3 

Fuente de Ácidos Grasos Esenciales

Las semillas de Chía representan la fuente vegetal con más alta concentración de Omega 3. Poseen un 33% de aceite, del cual el ácido alfa-linolénico (omega 3) representa el 62% y el linoleico (omega 6) el 20%. La Chía es el cultivo con mayor porcentaje de ácidos grasos esenciales (AGE) al tener el 82% de sus lípidos con dicha característica.

Se denominan ácidos grasos esenciales (AGE) a un grupo de ácidos grasos que el organismo no puede fabricar y que tienen que ser ingeridos a través de los alimentos o de los complementos. Se diferencian de los no esenciales (ácidos grasos saturados y monoinsaturados) en que estos últimos se pueden obtener a partir de otros nutrientes.

Los ácidos grasos esenciales (AGE) tienen funciones muy importantes en el organismo: ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares, a normalizar la tensión arterial elevada, a mantener la flexibilidad de las membranas celulares, reducen el nivel de colesterol, protegen el corazón, mejoran la salud del sistema nervioso e inmunológico, etc.

Fuente de Antioxidantes

Además de ácidos grasos esenciales, las semillas de Chía poseen una importante cantidad de antioxidantes, especialmente, flavonoides. Su riqueza en antioxidantes permite que el aceite y la harina de Chía se conserven durante largos períodos de tiempo sin enranciarse, por lo que los Mayas almacenaban estos productos sin ningún tipo de conservante. Los antioxidantes más importantes que podemos encontrar en estas semillas son: el ácido clorogénico, el ácido cafeíco, la miricetina, el kaempferol, la quercitina, el betacaroteno (vitamina E) y el tocoferol (vitamina E).

Los antioxidantes aportan múltiples beneficios al organismo; su función principal es eliminar los radicales libres que se producen como resultado de la oxidación celular. Un número limitado y controlado de estos elementos resulta beneficioso para el organismo, por el papel que desempeñan en el organismo dentro del sistema inmunológico, dado que son capaces de eliminar microorganismos patógenos. Cuando el número de radicales libres aumenta y se inestabiliza produce resultados negativos. Así, por ejemplo, se ha visto la relación que existe entre estas moléculas y ciertas enfermedades de carácter degenerativo, como alteraciones del aparato circulatorio, del sistema nervioso y otras enfermedades graves o el envejecimiento precoz. Estos resultados negativos se producen porque los radicales libres alteran el ADN de las células, impidiendo la renovación celular o alterando su normal funcionamiento.

Fuente de Proteínas y Aminoácidos

Los aminoácidos son pequeñas moléculas cuya unión forma a las proteínas, por lo tanto, podemos decir que las proteínas están compuestas por cadenas de aminoácidos. En el ser humano algunos aminoácidos son sintetizados por el propio organismo mientras que otros deben ser ingeridos a través de los alimentos. A los aminoácidos que pueden ser sintetizados por el propio organismo se les llama aminoácidos no esenciales, mientras que aquellos que deben obtenerse de fuentes externas se los denomina aminoácidos esenciales. La Chía no contiene gluten.

Por su alto contenido en proteínas, la semilla de Chía ayuda a construir y regenerar músculos y tejidos. Ideal para deportistas y etapas de crecimiento.

Fuente de Vitaminas del grupo B y Minerales

La semilla de Chía es una buena fuente de vitaminas del complejo B (B1, B2, B3, B6 y B8), vitamina E y vitamina A. Además contiene calcio, fósforo, magnesio, potasio, hierro, zinc, selenio, boro y cobre. Otra ventaja es el muy bajo contenido en sodio que tiene esta semilla.

Fuente de Fibra

La semilla de Chía es una fantástica fuente de fibra dietética soluble e insoluble. Contiene aproximadamente 30 gramos de fibra por cada 100 gramos.

La fibra soluble es soluble en agua; cuando se mezcla con agua forma una sustancia parecida a un gel. La fibra soluble tiene muchos beneficios, entre ellos, regula el nivel de azúcar en sangre y ayuda a reducir el colesterol.

La fibra insoluble no absorbe agua ni se disuelve en agua. Pasa a través del sistema digestivo y ofrece muchos beneficios a la salud intestinal, favoreciendo la regulación del tránsito intestinal y el desarrollo de bacterias beneficiosas.

Las dietas ricas en fibra pueden ayudar a controlar la obesidad, ya que aportan menos calorías en el mismo volumen del alimento; además, este tipo de dietas facilitan la ingestión de menor cantidad de alimentos debido a que prolongan el tiempo de masticación y por su volumen, ayudan a producir más rápidamente la sensación de saciedad; también, las dietas ricas en fibra atrapan parte de los azúcares y las grasas ingeridas, ralentizando su absorción, lo que disminuye el aporte final de energía.



Ventajas de las Semillas de Chía 

• La Chía es la mayor fuente vegetal de ácidos grasos Omega-3.
• Contienen antioxidantes, proteínas, aminoácidos, vitaminas, minerales y fibra.
• Aportan proteínas muy importantes para personas vegetarianas.
• La semilla de Chía no contiene gluten.
• Se pueden consumir solas o incorporadas a otros alimentos.
• Es un producto de origen vegetal.
• No tienen sabor ni olor.
• Aporta energía a quien las consume.
• Ayudan a controlar los niveles de colesterol y la tensión arterial.
• Facilitan la digestión, mejoran el transito intestinal y tienen efecto saciante.
• Ayudan a controlar el apetito.
• Colaboran en el mantenimiento de una buena salud cardiovascular.
• Ayudan a mejorar la salud del sistema nervioso e inmunológico.
• Favorecen el desarrollo muscular y la regeneración de tejidos.
• Mejoran la actividad cerebral y ayudan en problemas emocionales.
• Ayudan a controlar los niveles de azúcar. Aporta beneficios para diabéticos.
• Tienen un bajo contenido en sodio.
• Pueden consumirlas personas de todas las edades. 

Cómo consumirlas

Para consumir las semillas de Chía, se colocan entre dos y cuatro cucharadas de semillas en un vaso con agua, zumo u otra bebida. Se remueven con una cucharilla para que entren en contacto con el líquido y se dejan entre 15 y 30 minutos. Debido a la fibra soluble que contiene la semilla y debido también a su capacidad de absorción de líquido, se formará un gel que se tomará junto con las semillas transcurrido el tiempo de espera. Al mezclarlas con agua, y dejarlas entre 15 o 30 minutos, el vaso parecerá que no contiene semillas con agua, sino una gelatina casi sólida. Esta reacción que genera el gel se debe a la fibra soluble presente en la Chía.

La semilla de Chía también se puede consumir con leche, leches vegetales, yogurt, ensaladas, frutas, salsas, sopas, cremas, verduras, etc. También se puede incorporar, tanto entera como molida, a panes, galletas, barritas energéticas o repostería. No tienen sabor ni olor. Para aprovechar al máximo sus nutrientes es mejor consumirla molida. Se puede tomar a cualquier hora del día, mejor antes de las comidas. Se recomienda un consumo entre 10 y 25 gramos de semillas de Chía al día.

Como hemos dicho antes, una de las bebidas que formaban parte de la cultura Azteca y que todavía perdura hoy y se prepara en Centroamérica es el “Agua Fresca de Chía”. Para prepararla, necesitamos una taza de semillas de Chía, 100 ml. de zumo de limón, una taza de azúcar y 2.5 litros de agua.

Procedimiento: se dejan remojar las semillas de Chía en medio litro de agua durante dos o tres horas. En el resto del agua se añade el zumo de limón y el azúcar. Luego se agrega la Chía remojada, se enfría y está lista para tomar. Una variante, consiste en tostar durante dos minutos en la sartén las semillas y molerlas antes de añadirlas al agua.

Antes de servir, se deben mover las semillas con una cuchara de madera para que se repartan por toda el agua. Resulta una bebida refrescante y digestiva.

jueves, 5 de julio de 2012

De vacaciones con una enfermedad crónica

Ir de viaje puede ser maravilloso, pero organizarlo es más que hacer las maletas, sobre todo cuando se padece una enfermedad crónica. Aquí te damos algunas sugerencias para que puedas planear tu itinerario y disfrutar tus vacaciones tranquilo(a), protegiendo bien tu salud aunque estés fuera de casa.

Juan Carlos ha planeado las vacaciones de la familia con todo detalle a una isla del Caribe. Tiene listos los pasajes, las reservaciones del hotel y ha planificado las actividades que disfrutarán durante su estadía. Uno de sus hijos padece de asma, y necesita su tratamiento de control diario. A Juan Carlos y a su esposa les preocupa que sufra una crisis durante el viaje. “¿Qué podemos hacer?” Se preguntan: “¿Llevamos la máquina nebulizadora por si la necesitamos?” Todas esas inquietudes pueden solucionarse con un mínimo de preparación e información.

Siempre es bueno incluir a la salud dentro del plan de viaje, pero especialmente si uno de los miembros de la familia sufre una condición crónica. Esto implica tomarse unos minutos para planificar y decidir:

¿El lugar al que viajas es el adecuado para su condición de salud?
¿Puede la persona divertirse y disfrutar del viaje sin perjudicarse?
¿Cuáles son las limitaciones para esa persona y para la familia en general?
  Por ejemplo, las personas que tienen presión alta, especialmente si tienen problemas del corazón pueden tener problemas si van a lugares cuya altura sobre el nivel del mar es muy elevada. Si ese es tu caso, es importante que hables con tu médico para que te indique cómo reconocer si tú o tu familiar empiezan a desarrollar síntomas de alerta o si se encuentran en una situación de emergencia y para que te indique cómo actuar, sobre todo en un lugar lejas de casa.

Una visita al médico o al especialista, con suficiente tiempo antes del viaje, es una excelente idea. Tu médico puede ayudarte en lo siguiente:

A determinar tu estado de salud, o el del miembro de tu familia y decidir si es lo suficiente bueno como para emprender el viaje. 
 
A estabilizar al paciente o completar un tratamiento antes de la partida.
A actualizar las vacunas que puedas necesitar según el sitio que vayas a visitar.
A darte por escrito el diagnóstico, el tratamiento y las medidas que requieres.
Brindarte recetas para que puedas llevar la cantidad de medicamento que vas a necesitar.
Darte un certificado médico para que puedas llevar contigo agujas, jeringuillas y el equipo que necesites (si eres diabético por ejemplo), si viajas en avión. Llama con tiempo a la aerolínea para conocer las restricciones e instrucciones para viajeros que necesitan llevar este tipo de medicamento. Como tus medicinas también van de viaje te recomiendo lo siguiente:

Llévalas en los envases originales y con las dosis e instrucciones necesarias.
Si viajas por avión, mételas en una bolsa plástica para que se vean fácilmente y no te causen problemas en los puntos de revisión del equipaje de mano.
Si llevas algún medicamento en la maleta, empácalo con cuidado, de nuevo, en envases originales y protegido en bolsas plásticas por si el contenido se vierte.
Si llevas contigo insulina, llévala en un recipiente en la que se mantenga fresca. Si viajas en coche, no la coloques en el maletero (la cajuela, el baúl), donde puede estar expuesta al calor más fácilmente, sino en la parte más ventilada del vehículo.
Verifica que todos los equipos que puedas necesitar estén en buen estado: silla de ruedas, oxígeno, máscaras, bastones o andadores. De nuevo, si piensas viajar en avión, confirma con la aerolínea si admite el transporte de estos equipos y si hay algún cargo adicional por llevarlos a bordo.
  Todas estas precauciones son necesarias a la hora de planificar tus vacaciones o cualquier viaje de placer y garantizan la seguridad y el bienestar de la persona enferma. Aún tomando todas las precauciones, puede presentarse una emergencia. ¿Estás preparado para esta eventualidad?

Un dato que puedes consultar con anterioridad es adónde están ubicados los hospitales o cuáles son los centros de salud más cercanos al lugar donde vas a alojarte. Una llamada al hotel en donde te hospedaras, o a tu agente de viajes, puede tranquilizar tus dudas. También puedes preguntar si pueden preparar una dieta especial, en caso de que la persona sufra de alergias (como al gluten), o tenga limitaciones alimenticias por su condición médica.

Llama también a tu compañía de seguro médico (si lo tienes), para confirmar si tienes cobertura fuera del país. De ser así, lleva copia de tu póliza, así como los teléfonos de emergencia que puedas necesitar.

Si no tienes cobertura médica que te proteja lejos de casa, siempre puedes contratar algún seguro de salud para viajeros. Puedes conseguir información en una agencia turística o en el Internet (pero ten precaución de leer con cuidado lo que te ofrecen).

Ahora sí, ya tienes todo preparado para emprender tu viaje. ¿Cuál es el destino que has elegido?

Tomado de Vida y Salud

sábado, 5 de mayo de 2012

Sin tratamiento, la enfermedad celíaca puede derivar en graves complicaciones

¿Cuáles son los primeros síntomas de la enfermedad celíaca, y cuál es su causa?

RESPUESTA del Dr. Joseph Murray, Gastroenterología de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, Estados Unidos:

La enfermedad celíaca es un trastorno digestivo desencadenado por el gluten, que es una proteína presente en los alimentos que contienen trigo, cebada o centeno. Cuando una persona que padece la enfermedad celíaca come gluten, presenta una reacción en el intestino delgado que deriva en síntomas tales como diarrea, dolor abdominal, distensión y pérdida de peso. Es importante diagnosticar pronto la enfermedad celíaca porque cuando no se la trata, el trastorno puede llevar a complicaciones graves.

La enfermedad celíaca es un trastorno inmune. El sistema inmune ataca equivocadamente a los “amigos”, como son los alimentos e incluso los órganos y tejidos sanos. La persona que padece la enfermedad celíaca tiene un sistema inmune que reacciona excesivamente ante el gluten, causando daños en el intestino delgado y mermando su capacidad de absorber los nutrientes.

La causa subyacente de la enfermedad celíaca parece basarse, en parte, en la composición genética de una persona. Las investigaciones han descubierto que la enfermedad celíaca suele presentarse en las familias, y ciertos tipos de genes aumentan el riesgo de una persona de desarrollar la afección. No obstante, la genética no es lo único que participa en esta enfermedad. La mayoría de las personas que tiene el tipo de genes que los colocaría en un riesgo mayor para la enfermedad celíaca nunca desarrolla el trastorno, mientras que algunos empiezan a presentar síntomas pronto en la vida, y otros no se ven afectados sino hasta los 60 años o más.

Las afecciones que colocan al sistema inmune de una persona en alto estado de alerta podrían activar la enfermedad. Algunas investigaciones plantean, por ejemplo, que ciertas infecciones, sobre todo la gastroenteritis, pueden activar ese tipo de respuesta en el sistema inmune. La enfermedad es más común entre los niños que nacen mediante cesárea. El embarazo también podría desempeñar una función en esto, pues algunas mujeres desarrollan la enfermedad varios meses después del parto.

Al inicio de la enfermedad celíaca, los síntomas más comunes son de diarrea y dolor o distensión abdominal, especialmente después comer. Las personas que padecen la enfermedad celíaca podrían perder peso porque sus cuerpos no logran absorben suficientes nutrientes de los alimentos.

El resultado de la reacción del cuerpo al gluten con el transcurso del tiempo podría ser el desarrollo de una variedad de problemas, desde sarpullidos en la piel e intolerancia a la lactosa hasta infertilidad, fragilidad ósea y daño nervioso. Estos problemas podrían presentarse incluso ante la ausencia de síntomas digestivos.

Si usted presenta los síntomas de la enfermedad celíaca, acuda al médico para evaluarlos, antes de modificar su alimentación. El diagnóstico de la enfermedad normalmente se establece realizando un examen de sangre y una biopsia de tejido del intestino delgado para revisar daños. En pocos casos, también se podrían realizar pruebas genéticas.

La enfermedad celíaca no tiene cura, pero se puede controlar evitando todas las fuentes de gluten. Una vez que se elimina el gluten de la alimentación, el intestino delgado empieza a sanar. La recuperación del intestino toma menos tiempo, mientras antes se descubra la enfermedad. Los niños diagnosticados con la enfermedad celíaca, por ejemplo, se recuperan completamente en cuestión de seis meses desde el momento en que se retira el gluten de su alimentación.

La recuperación total puede demorar en los adultos, a veces hasta uno o dos años. Las personas que presentan síntomas durante tiempo prolongado podrían requerir un plazo mayor para recuperarse, y algunos nunca se recuperan completamente. Por otro lado, podría ser imposible revertir ciertas complicaciones avanzadas de la enfermedad, tales como infertilidad y osteopenia grave. No obstante, la mayoría de personas que padece la enfermedad celíaca encuentra mucho alivio para sus síntomas una vez que empieza a evitar el gluten.

Eliminar completamente el gluten de la alimentación puede ser difícil porque se encuentra presente en muchos alimentos comunes, entre ellos el pan, el fideo, las galletas dulces y la masa de pizza, para sólo mencionar algunos. No obstante, quienes padecen la enfermedad celíaca necesitan eliminar completamente el gluten de su alimentación porque hasta una pequeña cantidad puede continuar ocasionando daños en el intestino delgado. Afortunadamente, ha aumentado la concienciación sobre la enfermedad celíaca y existen más productos sin gluten en los supermercados. Si a usted le diagnosticaron la enfermedad celíaca, consulte con un especialista en dietética para que le ayude a planificar comidas sin gluten.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 4 de marzo de 2011

Comer sin carne más a menudo: las fuentes alternas de proteína favorecen a la salud

Sin lugar a dudas, toda dieta sana puede ocasionalmente incluir un bistec o una chuleta; aunque quienes principalmente se alimentan con productos vegetales tienen niveles sanguíneos menores de colesterol y menos riesgo de enfermedad cardíaca, obesidad y diabetes tipo 2.

La edición correspondiente al mes de mayo 2010 deMayo Clinic Women’s HealthSource ofrece las siguientes alternativas para ampliar el repertorio de comidas sin carne:

  • Leguminosas y legumbres: las arvejas (chícharos), frijoles, lentejas y maní (cacahuates) pueden formar parte de muchos tipos de platos, desde fideo con verduras y legumbres cortadas hasta sopas, estofados, burritos y tacos.
    • Tofu: hecho con leche de soja cuajada, el tofu puede reemplazar a la carne en los revoltijos al estilo chino y cazuelas. Se lo puede marinar con anticipación o también se lo puede congelar, descongelar y desmenuzar para que tenga una consistencia similar a la carne molida.
  • Tempeh: esta pasta de soja (soya) fermentada viene en forma de torta y es masticable. Se lo puede freír, hornear o cocer al vapor; también es posible cortarlo en tajadas para preparar sándwiches a la parilla y en pedazos grandes o chicos para preparar pinchos, cazuelas y guisos.
  • Proteína vegetal texturizada: es hecha de harina de soja procesada o seca y se mezcla con agua o caldo para uso en recetas de cocina.
  • Seitán: es un derivado del gluten de trigo que se procesa para que parezca carne y, a veces, se lo conoce como pato o pollo “falso”. El seitán puede prepararse en casa, ya sea haciéndolo desde el principio o con alguna mezcla, y hasta comprarse listo para comer. Se lo puede agregar a guisos o se lo puede preparar al estilo stroganoff y a la barbacoa.
  • Quinua: este grano es una fuente proteica de alta calidad, pues contiene todos los aminoácidos esenciales. La quinua puede utilizarse igual que el arroz, en ensaladas y cazuelas.
  • Frutos secos y semillas: a pesar de que contengan muchas calorías, los frutos secos y semillas añaden proteína a las ensaladas, salsas y otros platos. Las mantequillas de frutos secos pueden reemplazar la carne en la preparación de sándwiches.

El consumir menos carne no significa preocuparse por no ingerir suficiente proteína. No es para una mujer difícil cumplir con las recomendaciones sobre el consumo diario de proteína (alrededor de 45 gramos) a través de la ingesta de una variedad de verduras, legumbres, leguminosas, granos y frutos secos. Los huevos y productos lácteos también son buenas fuentes de proteína.


Tomado de Vida y Salud