- el doble de proteínas que otros granos o semillas.
- cinco veces más calcio que la leche y además proporcionan boro, que es un mineral que quizá ayuda a las personas con osteoporosis.
- el doble de potasio que las bananas.
- el triple de antioxidantes que los que brindan los frutos rojos.
- el triple de hierro que el que proporciona la espinaca.
- ocho veces más cantidad de ácidos grasos omega 3 que el salmón, considerando cantidades similares
jueves, 18 de octubre de 2012
Redescubriendo dos granos milenarios y muy nutritivos: la quinoa y la chia
jueves, 27 de septiembre de 2012
Semillas de Chía
jueves, 5 de julio de 2012
De vacaciones con una enfermedad crónica
Juan Carlos ha planeado las vacaciones de la familia con todo detalle a una isla del Caribe. Tiene listos los pasajes, las reservaciones del hotel y ha planificado las actividades que disfrutarán durante su estadía. Uno de sus hijos padece de asma, y necesita su tratamiento de control diario. A Juan Carlos y a su esposa les preocupa que sufra una crisis durante el viaje. “¿Qué podemos hacer?” Se preguntan: “¿Llevamos la máquina nebulizadora por si la necesitamos?” Todas esas inquietudes pueden solucionarse con un mínimo de preparación e información.
Siempre es bueno incluir a la salud dentro del plan de viaje, pero especialmente si uno de los miembros de la familia sufre una condición crónica. Esto implica tomarse unos minutos para planificar y decidir:
¿El lugar al que viajas es el adecuado para su condición de salud?
¿Puede la persona divertirse y disfrutar del viaje sin perjudicarse?
¿Cuáles son las limitaciones para esa persona y para la familia en general?
Una visita al médico o al especialista, con suficiente tiempo antes del viaje, es una excelente idea. Tu médico puede ayudarte en lo siguiente:
A determinar tu estado de salud, o el del miembro de tu familia y decidir si es lo suficiente bueno como para emprender el viaje.
A estabilizar al paciente o completar un tratamiento antes de la partida.
A actualizar las vacunas que puedas necesitar según el sitio que vayas a visitar.
A darte por escrito el diagnóstico, el tratamiento y las medidas que requieres.
Brindarte recetas para que puedas llevar la cantidad de medicamento que vas a necesitar.
Darte un certificado médico para que puedas llevar contigo agujas, jeringuillas y el equipo que necesites (si eres diabético por ejemplo), si viajas en avión. Llama con tiempo a la aerolínea para conocer las restricciones e instrucciones para viajeros que necesitan llevar este tipo de medicamento. Como tus medicinas también van de viaje te recomiendo lo siguiente:
Llévalas en los envases originales y con las dosis e instrucciones necesarias.
Si viajas por avión, mételas en una bolsa plástica para que se vean fácilmente y no te causen problemas en los puntos de revisión del equipaje de mano.
Si llevas algún medicamento en la maleta, empácalo con cuidado, de nuevo, en envases originales y protegido en bolsas plásticas por si el contenido se vierte.
Si llevas contigo insulina, llévala en un recipiente en la que se mantenga fresca. Si viajas en coche, no la coloques en el maletero (la cajuela, el baúl), donde puede estar expuesta al calor más fácilmente, sino en la parte más ventilada del vehículo.
Verifica que todos los equipos que puedas necesitar estén en buen estado: silla de ruedas, oxígeno, máscaras, bastones o andadores. De nuevo, si piensas viajar en avión, confirma con la aerolínea si admite el transporte de estos equipos y si hay algún cargo adicional por llevarlos a bordo.
Un dato que puedes consultar con anterioridad es adónde están ubicados los hospitales o cuáles son los centros de salud más cercanos al lugar donde vas a alojarte. Una llamada al hotel en donde te hospedaras, o a tu agente de viajes, puede tranquilizar tus dudas. También puedes preguntar si pueden preparar una dieta especial, en caso de que la persona sufra de alergias (como al gluten), o tenga limitaciones alimenticias por su condición médica.
Llama también a tu compañía de seguro médico (si lo tienes), para confirmar si tienes cobertura fuera del país. De ser así, lleva copia de tu póliza, así como los teléfonos de emergencia que puedas necesitar.
Si no tienes cobertura médica que te proteja lejos de casa, siempre puedes contratar algún seguro de salud para viajeros. Puedes conseguir información en una agencia turística o en el Internet (pero ten precaución de leer con cuidado lo que te ofrecen).
Ahora sí, ya tienes todo preparado para emprender tu viaje. ¿Cuál es el destino que has elegido?
sábado, 5 de mayo de 2012
Sin tratamiento, la enfermedad celíaca puede derivar en graves complicaciones
viernes, 4 de marzo de 2011
Comer sin carne más a menudo: las fuentes alternas de proteína favorecen a la salud

Sin lugar a dudas, toda dieta sana puede ocasionalmente incluir un bistec o una chuleta; aunque quienes principalmente se alimentan con productos vegetales tienen niveles sanguíneos menores de colesterol y menos riesgo de enfermedad cardíaca, obesidad y diabetes tipo 2.
La edición correspondiente al mes de mayo 2010 deMayo Clinic Women’s HealthSource ofrece las siguientes alternativas para ampliar el repertorio de comidas sin carne:
- Leguminosas y legumbres: las arvejas (chícharos), frijoles, lentejas y maní (cacahuates) pueden formar parte de muchos tipos de platos, desde fideo con verduras y legumbres cortadas hasta sopas, estofados, burritos y tacos.
- Tofu: hecho con leche de soja cuajada, el tofu puede reemplazar a la carne en los revoltijos al estilo chino y cazuelas. Se lo puede marinar con anticipación o también se lo puede congelar, descongelar y desmenuzar para que tenga una consistencia similar a la carne molida.
- Tempeh: esta pasta de soja (soya) fermentada viene en forma de torta y es masticable. Se lo puede freír, hornear o cocer al vapor; también es posible cortarlo en tajadas para preparar sándwiches a la parilla y en pedazos grandes o chicos para preparar pinchos, cazuelas y guisos.
- Proteína vegetal texturizada: es hecha de harina de soja procesada o seca y se mezcla con agua o caldo para uso en recetas de cocina.
- Seitán: es un derivado del gluten de trigo que se procesa para que parezca carne y, a veces, se lo conoce como pato o pollo “falso”. El seitán puede prepararse en casa, ya sea haciéndolo desde el principio o con alguna mezcla, y hasta comprarse listo para comer. Se lo puede agregar a guisos o se lo puede preparar al estilo stroganoff y a la barbacoa.
- Quinua: este grano es una fuente proteica de alta calidad, pues contiene todos los aminoácidos esenciales. La quinua puede utilizarse igual que el arroz, en ensaladas y cazuelas.
- Frutos secos y semillas: a pesar de que contengan muchas calorías, los frutos secos y semillas añaden proteína a las ensaladas, salsas y otros platos. Las mantequillas de frutos secos pueden reemplazar la carne en la preparación de sándwiches.
El consumir menos carne no significa preocuparse por no ingerir suficiente proteína. No es para una mujer difícil cumplir con las recomendaciones sobre el consumo diario de proteína (alrededor de 45 gramos) a través de la ingesta de una variedad de verduras, legumbres, leguminosas, granos y frutos secos. Los huevos y productos lácteos también son buenas fuentes de proteína.
Tomado de Vida y Salud