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miércoles, 17 de octubre de 2012

Algunos medicamentos para la diabetes podrían producir pérdida de visión

Un estudio reciente ha encontrado un posible vínculo entre el uso de ciertos medicamentos para la diabetes con el desarrollo de un problema en la vista conocido como edema macular diabético. Entérate de más detalles para cuidar la salud de tus ojos.

“Llueve sobre mojado”, dirían muchos al enterarse de esta noticia. Y es que la diabetes por sí misma puede provocar, a largo plazo y si no está bien controlada, pérdida de la visión.

Como si eso no bastara, una nueva investigación ha detectado que algunos medicamentos que se usan precisamente para combatir la diabetes pueden provocar este mismo efecto y dañar la visión de las personas que los toman.

Se trata las denominadas tiazolidinedionas, que son fármacos que se usan para ayudar a controlar los niveles de glucemia (de azúcar en la sangre) de las personas que tienen diabetes, como los que se comercializan bajo las marcas Avandia (rosiglitazona) y Actos (pioglitazona).

Según investigadores británicos, estos medicamentos podrían provocar una condición que afecta los ojos, el edema macular diabético, un tipo de retinopatía diabética, también conocida como retinopatía no proliferativa, que se produce cuando los vasos sanguíneos de la retina se deterioran, se obstruyen e incluso desarrollan deformidades parecidas a un globo, llamadas aneurismas. La filtración y la acumulación de líquidos y grasas en áreas críticas para la visión aguda, con el tiempo ocasionan la inflamación (edema) de la mácula, que a su vez dificulta y deteriora la visión que se necesita para realizar actividades tan comunes como la lectura, la costura, y otras labores que requieran detalle y minuciosidad.

Aunque el riesgo de sufrir esta condición es, por lo general, pequeño, en el estudio específicamente, el riesgo fue de dos a tres veces mayor entre las personas que tomaban estas medicinas.

Para llegar a estas conclusiones, publicadas en la revista Archives of Internal Medicine, el equipo de científicos de la Universidad de Nottingham recolectó datos de más de 100 mil personas con diabetes tipo 2 incluidas en la base de datos Red Británica de Mejora de la Salud (British Health Improvement Network).

Al inicio del estudio, ninguno sufría de edema macular diabético, pero luego de un año, el 1.3 por ciento de los pacientes que tomaban tiazolidinedionas había desarrollado esta condición. Entre quienes no los tomaban, en cambio, solo el 0.2 por ciento desarrolló edema macular diabético.

Avandia y Actos ya se habían relacionado con un mayor riesgo de desarrollar ataque cardiaco en el caso de Avandia y de cáncer de vejiga en el caso de Actos. Otros fármacos alternativos, que no mostraron estos riesgos y también sirven para disminuir los niveles de glucosa en las personas con diabetes, son la metformina y la insulina.

En cuanto al edema macular diabético, se estima que alrededor del 20 por ciento de las personas con diabetes desarrolla esta condición. Otro de los problemas en los ojos que pueden sufrir los diabéticos se conoce como retinopatía proliferativa, en la que los vasos sanguíneos nuevos y estructuralmente inestables crecen sobre la superficie de la retina y pueden causar hemorragias (sangrados) pequeñas y frecuentes, que ocasionan irritación local con formación de cicatrices.

Cualquier tipo de retinopatía diabética tarda años en desarrollarse, pero está presente en casi el 80% de las personas con diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2 que se tratan con insulina y que han tenido diabetes por más de 20 años.

Las personas que no tratan su diabetes con insulina tienen menos posibilidades de desarrollar retinopatía. Es importante que tengas en cuenta que esta condición es la causa principal de ceguera en Estados Unidos en personas entre los 20 y los 64 años.

Para evitar complicaciones en la vista, las personas con diabetes, ya sea de tipo 1 o de tipo 2 deben acudir al especialista para revisar sus ojos al menos una vez por año.


¡Adelante! Los beneficios bien valen el esfuerzo y en especial los que te permiten conservar algo tan importante como la salud de los ojos.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 25 de agosto de 2012

Comer arroz blanco aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2

El arroz blanco es un alimento muy presente en nuestra comida. Es delicioso mezclarlo con fríjoles (habichuelas), carne, pollo y todo lo que se te ocurra. Sin embargo, está ligado a un riesgo mayor de desarrollar diabetes tipo 2. Aquí te cuento más acerca de un estudio reciente que habla al respecto.

¿Te gusta el arroz blanco? ¿Y a quién no? El arroz blanco es un ingrediente indispensable para muchos platillos de la comida latina, en especial la caribeña. Se combina con granos, carnes y vegetales. Es fácil de preparar y siempre es un buen acompañante.

Pero aunque sea delicioso y esté presente en la mesa como parte de la tradición culinaria que hemos heredado, el arroz blanco puede no ser tan buen amigo de tu salud. Junto con el pan blanco está en la lista de alimentos de harina refinada que pueden aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Unos investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, analizaron los datos obtenidos por 4 estudios anteriores acerca del vínculo del arroz blanco con la diabetes tipo 2. Dos de estas investigaciones fueron hechas en países occidentales y las otras dos en países orientales, donde el consumo de arroz blanco es mayor: se calcula que los asiáticos consumen en promedio cuatro porciones de arroz al día, mientras que en los países occidentales en los que se realizó el estudio (Estados Unidos y Australia) se consumen alrededor de 5 porciones a la semana.

Según los resultados de los estudios, el consumo diario de una porción de arroz blanco (158 gramos) aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en un 10% y su incidencia es más alta en las mujeres. Esta información se obtuvo luego de hacerles seguimiento a los participantes durante 4 años, y a algunos, durante 22.

Al final de la investigación se encontraron 13,284 casos de diabetes tipo 2 relacionadas con el consumo de arroz y su frecuencia. No se pudo identificar con claridad cuál es la causa de que así sea, pero los especialistas afirman que el arroz blanco es menos nutritivo que el arroz integral, y que contiene menos fibra, vitaminas y minerales como el magnesio.

No es coincidencia que, precisamente, en el pasado, otros estudios hayan afirmado que el consumo de fibra, vitaminas y magnesio, está relacionado con menor riesgo de contraer diabetes tipo 2. Así, el arroz blanco, al carecer de ellos, podría ser un factor desencadenante de este tipo de diabetes.

Por supuesto, el hecho de desarrollar diabetes tipo 2 no se le puede atribuir a un solo factor, sino a una serie de factores. De todas maneras, en general, comer demasiados carbohidratos refinados como el pan blanco, la pasta y el arroz blanco hace que el cuerpo los convierta rápidamente en glucosa, lo cual tiene efectos sobre el índice glicémico, o la forma como los alimentos afectan los niveles de glucosa en la sangre.

Por eso, ante estos resultados y los sugeridos por estudios anteriores, te recomiendo que reemplaces el consumo de carbohidratos refinados (pan blanco, pasta, arroz blanco, dulces) por harinas integrales. Así que la próxima vez que quieras acompañar tu plato favorito con arroz blanco o hacer una deliciosa receta con arroz, hazla con su versión integral, que es mucho mejor para tu salud y con toda seguridad te va a quedar igual de sabrosa….para chuparse los dedos.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 19 de julio de 2012

Detectan genes relacionados con la obesidad infantil

Por primera vez, un grupo de investigadores de Filadelfia ha detectado dos genes que podrían estar relacionados con la obesidad infantil. Y aunque la recomendación sigue siendo estimular a los niños a hacer ejercicios y llevar una dieta saludable, estos hallazgos abren nuevos caminos para tratar de combatir este problema.

La obesidad infantil se ha convertido en una preocupación de salud pública en muchos países. Se estima que, durante las últimas décadas y sólo en los Estados Unidos, se ha triplicado la cantidad de niños con sobrepeso. Y eso no es todo: cada vez son más los niños que comienzan a presentar problemas de salud asociados a la obesidad, que antes eran de predomino de los adultos, como el colesterol alto, la presión arterial elevada y/o la diabetes de tipo 2.

Si bien el avance de la obesidad infantil se ha asociado al estilo de vida sedentario actual, en el que los niños pasan demasiadas horas mirando televisión o sentados frente a alguna pantalla, un grupo de investigadores del Centro de Genómica Aplicada del Instituto de Investigación del Hospital Pediátrico de Filadelfia, en Estados Unidos, ha identificado dos genes relacionados también relacionados a ella.

Se trata del primer hallazgo de este tipo – y ha sido publicado en la edición en línea del 8 de abril de la revista Nature Genetics -, en donde se detalla que los investigadores detectaron mutaciones en dos localizaciones genéticas que parecen predisponer a los niños a volverse obesos.

Para llegar a estos resultados, los autores analizaron lo que describen como la colección más amplia de ADN relacionada con la obesidad infantil de todo el mundo, que incluye datos obtenidos en otros 14 estudios que se habían hecho previamente en Estados Unidos, Canadá, Australia y Europa, sobre un total de 5.530 niños obesos y 8.318 niños que no tenían sobrepeso (todos de ascendencia europea).

Algunos padres se ofenden cuando el médico les indica que su niño está gordo, rellenito u obeso, para referirse a que tiene unos kilos de más. Sin embargo, es natural y necesario que el médico hable sobre este tema con los padres, para orientarlos sobre un estilo de vida que les permita tanto a los niños como a las niñas crecer y desarrollarse de una manera saludable.

Más allá de los genes, para que los niños crezcan sanos y sin problemas lo principal es que lleven una alimentación saludable y balanceada que les brinde todos los nutrientes que su cuerpo necesita, y si de combatir la obesidad se trata, la recomendación destacada es estimularlos a que hagan ejercicios y a que participen en juegos al aire libre, algo que lamentablemente, no ocurre en la mayoría de los casos.

Por ejemplo, las guías de la Asociación Nacional para el Deporte y la Educación Física de Estados Unidos sugieren que los niños tengan al menos una hora de actividad física por día, y que los preescolares, además, cuenten con algunas horas de tiempo de juego que no sea estructurado cada día.

Pero un grupo de investigadores de la University of Washington en Seattle, en Estados Unidos entrevistó a los padres de casi 9.000 niños y encontró que menos de la mitad de las mamás y sólo un cuarto de los papás reportó llevar a su hijo(a) a caminar o a jugar con ellos en el patio o en el parque, al menos una vez al día.

Asimismo, según los resultados de este estudio, que fue publicado en Archives of Pediatric & Adolescent Medicine, el 44 por ciento de las madres y el 24 por ciento de los padres dijo que tenía tiempo de juego al aire libre con sus hijos todos los días, cuando éstos estaban en edad preescolar. Los niños que menos tiempo jugaban al aire libre tenían menos compañeros de juegos que los demás y sus padres tenían que trabajar más tiempo fuera de casa.

No dejes que la falta de tiempo y las presiones de la vida diaria impidan que te diviertas y que juegues con tus hijos. El tiempo que tu hijo(a) invierte en el parque y en otras actividades físicas durante la infancia puede hacer que más tarde lo(a) haga practicar algún deporte, algo muy sano e importante para su desarrollo físico. Aprovecha esos momentos en familia para ejercitarte tú también. Después de todo, no hay mejor forma de enseñarle que poniendo el ejemplo, ¿no crees?

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 18 de julio de 2012

¡Dile adiós a la jeringuilla! Opta por una pluma de insulina

¿Necesitas inyectarte insulina a diario como parte de tu tratamiento contra la diabetes? Quizás te convenga probar la pluma de insulina, un método práctico, rápido y muy fácil de aplicar.

Hay tres tipos de métodos que se usan comúnmente para la aplicación de la insulina (inyecciones, bombas y plumas), y aunque debes consultar con tu médico para decidir cuál es el mejor para ti, es posible que el método de la pluma de insulina te resulte más conveniente que los otros.

La pluma de insulina funciona como una jeringa o jeringuilla, pero se parece a las plumas que usas para escribir, solamente que esta cuenta con una pequeña aguja en un extremo. Aunque existen distintos tipos y marcas, todas vienen en dos versiones: desechables y reusables. Las desechables vienen ya sea llenas o cargadas de insulina, y se tiran después de usarse; en las reusables se reemplaza el cartucho de insulina y la aguja, y la pluma puede volver a usarse (bien cuidada puede durar varios años).

Como cualquier otro método, las plumas de insulina tienen sus ventajas y sus desventajas. Es importante que las tengas en cuenta en tu proceso de selección.

Ventajas:
  • Son mucho más fáciles de usar que las jeringuillas. Basta con que marques en el indicador la dosis de insulina que necesitas y la inyectes a través de la aguja.
  • Ahorran tiempo en comparación con las jeringuillas, ya que vienen listas para usarse.
  • Es más sencillo marcar la dosis exacta, sobre todo si no puedes ver bien.
Desventajas:
  • El costo. Las plumas de insulina cuestan un poco más que las jeringuillas. Y las desechables cuestan más que las reusables.
  • Algunos tipos de insulina no están disponibles en forma de pluma.
Cómo se usan:

Aunque los pasos básicos para aplicar la pluma son los mismos, es importante que leas con cuidado las instrucciones específicas del fabricante antes de usarla. Pero básicamente, los pasos son los siguientes:
  1. Selecciona el área de la inyección. Los sitios más frecuentes son: detrás de los bíceps (en los brazos), en el abdomen (alrededor del ombligo), la parte delantera y de los lados de los muslos, la parte de atrás de la cintura y los glúteos. La nueva inyección debe estar al menos 2.5 cm (1 pulgada) de la anterior, y a 5 cm (2 pulgadas) del ombligo o de cualquier cicatriz. No escojas un área inflamada, sensible o con moretones.
  2. Pasa por toda el área escogida un hisopo o un algodón mojado con alcohol, y deja que se seque al aire.
  3. Quítale la tapa a la pluma, y podrás ver la insulina dentro de ella. Si la ves turbia, hazla rodar entre las palmas de tus manos para mezclarla.
  4. Frota la punta de la pluma (en el sitio donde colocarás la aguja) con un hisopo mojado con alcohol para esterilizarla.
  5. Desprende la tapa de la aguja. Atornilla la aguja en la pluma, cuidando de que quede ajustada, pero no muy apretada.
  6. Para eliminar el aire de la pluma, quita la tapa de la aguja, y ajusta la dosis en 2 unidades. Sostén la pluma con tus manos verticalmente con la aguja hacia arriba. Empuja el émbolo de la pluma para sacar cualquier burbuja de aire. Debes ver una gotita de insulina salir de la punta de la aguja para cerciorarte de que no queda aire dentro. Si es preciso, repite este paso hasta ver la gota de insulina.
  7. Para fijar la dosis, mueve el indicador en el sentido de las manecillas del reloj hasta que el número que corresponde a tu dosis se vea en la ventana.
  8. Pellizca la piel en el sitio de la inyección para hacer un doblez. Sostén la piel con la mano.
  9. Con un movimiento rápido, inserta toda la aguja en la piel.
  10. Una vez que la aguja esté completamente dentro de la piel, empuja el émbolo de la pluma lentamente hacia abajo con el dedo pulgar hasta inyectar toda la insulina.
  11. Suelta la piel. Retira la aguja y mantén el dedo sobre el sitio de la inyección por un minuto.
  12. Desecha la pluma si es desechable. Si es reusable, retira la aguja, deséchala, y coloca de nuevo la tapa de la pluma.
¿ Has decidido usar la pluma de insulina? Muy bien, pero conviene que tengas en cuenta las siguientes recomendaciones:
  • Si escoges una área como la parte baja de la espalda o la parte alta del brazo, la inyección es menos dolorosa que si la aplicas en alguna área del estómago.
  • Asegúrate de que el área esté bien limpia antes de aplicar la inyección, y de limpiar bien la aguja antes de inyectarte.
  • No uses las agujas de la pluma más de una vez.
  • No utilices la insulina si le encuentras grumos después de mezclarla.
  • Nunca compartas una aguja con nadie, ni uses la de otra persona por ningún motivo.
El procedimiento para usar la pluma de insulina es sencillo, y especialmente conveniente para las personas con diabetes tipo 2, y también para las que deben pasar mucho tiempo fuera de casa, las que salen de viaje con frecuencia o para las que tienen dificultad con la coordinación manual o incluso problemas con la vista (mala visión). Si estás en alguno de estos casos, prueba la pluma de insulina ¡Tienes mucho que ganar!

Tomado de Vida y Salud

viernes, 22 de junio de 2012

¿Hay relación entre una bacteria estomacal y la diabetes tipo 2?

Al parecer, sí. Un grupo de investigadores ha descubierto que una bacteria que provoca úlceras en el estomago aumenta las posibilidades de desarrollar esta enfermedad crónica que afecta a alrededor de 346 millones de personas en todo el mundo.

La diabetes podría estar relacionada con una bacteria denominada Helicobacter pylori (H.pylori), que es la responsable de causar úlceras, gastritis y hasta cáncer del estómago. Esto de acuerdo a un estudio reciente publicado en la edición del 14 de marzo del Journal of Infectious Diseases.

Para llegar a esa conclusión, unos investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, analizaron los datos de más de 13 mil personas que participaron en dos encuestas nacionales de salud y nutrición de ese país.

Los científicos encontraron que quienes tenían la bacteria H. pylori también tenían niveles elevados de un indicador de los niveles de glucosa en la sangre, denominado hemoglobina glicosilada (HbA1c), que es un marcador de la diabetes y de una condición denominada síndrome metabólico. El síndrome metabólico se caracteriza por la presión alta , una elevación del azúcar y de ciertas grasas en la sangre (los triglicéridos, mientras el colesterol bueno o HDL se encuentra por debajo de lo normal), así como obesidad en el área de la cintura (un diámetro mayor de 40 pulgadas o 102 cm. en los hombres y mayor de 35 pulgadas u 88 cm. En las mujeres) . La bacteria H. pylori también podría afectar los niveles de dos hormonas estomacales que ayudan a regular la glucosa (el azúcar en la sangre).

Estos datos son importantes si consideras que más de la mitad de la población mundial está infectada con la bacteria H. pylori, que generalmente se contrae durante la infancia. Se transmite de una persona a otra, por contacto directo con la saliva o la materia fecal (un ambiente limpio y libre de gérmenes puede ayudar a disminuir el riesgo de contraerla), y sólo se localiza en el estómago y los intestinos. Una vez allí, la H. pylori puede debilitar la cubierta protectora del estómago y, de ese modo, le permite a los jugos gástricos que puedan irritar la mucosa del estómago y pueden causar inflamación, erosiones y úlceras en el estómago.

La diabetes, por su parte, se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública, ya que está relacionada con el sedentarismo característico de la sociedad actual y con la obesidad, que actualmente también afecta a millones de personas en todo el mundo.

La diabetes es una condición silenciosa que si no se controla, puede tener efectos peligrosos a largo plazo, como problemas con la visión, dificultad para sanar las heridas (especialmente en los pies), problemas cardiovasculares, incluyendo el corazón y en el sistema nervioso, y daños en los riñones. Ten en cuenta que muchas veces la diabetes no da síntomas. Por eso lo ideal modificar tu estilo de vida y hacerte controles médicos periódicos si eres de los que tienen mayor riesgo de desarrollarla. En este grupo se encuentran los obesos, aquellos cuyos padres o hermanos tienen diabetes y quienes llevan un estilo de vida sedentario. Recuerda que la mejor forma de combatirla es mantener una alimentación saludable, baja en grasas y carbohidratos, acompañada por una rutina de ejercicios.

Pero ahora hay algo más que puedes hacer para mantener a raya la diabetes y es ir a la raíz de la causa de esa gastritis que no se te quita: si notas sangre al defecar, dolor abdominal, indigestión o acidez frecuente, puede deberse a una infección por la bacteria H. pylori. Acude a tu médico y para que te haga pruebas de laboratorio para descartar su presencia y si la tienes, que te de tratamiento apropiado con la combinación de antibióticos que te indique para eliminarla.

Los estudios, como el que te presentamos en esta nota, te brindan más información. Ahora ya estás avisado(a) de que la causa de tus trastornos estomacales (si es la H. Pylori) podría a largo plazo, contribuir a que desarrolles diabetes. Ponte en manos de tu médico lo antes posible para erradicar la bacteria de tu organismo si la tienes. No esperes y aprovecha esta información para proteger lo más valioso que tienes: tu salud.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 20 de junio de 2012

La importancia de estar en movimiento

Seguro que quieres disminuir tus riesgos de desarrollar enfermedades del corazón y diabetes tipo 2, ¿cierto? Pues en tus manos está lograrlo: ¡muévete! Si haces suficiente ejercicio, tus posibilidades de mantenerte saludable suben como la espuma.

Una vida sedentaria es la fórmula perfecta para desarrollar enfermedades y su opuesto, el movimiento, un factor clave en un estilo de vida saludable. Los estudios siguen sumando evidencias al respecto y queremos compartirlas contigo. Un grupo de investigadores de la Universidad de Missouri publicó recientemente un estudio en Medicine & Science in Sports & Exercise que aclara varias cosas. Una de ellas es la siguiente: durante mucho tiempo se ha sabido que las personas sedentarias tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2, pero no se conocía exactamente la razón, ya que ese mayor riesgo podía también deberse a la obesidad, a una alimentación deficiente, al estilo de vida o a problemas metabólicos. Era difícil entonces determinar el papel específico que jugaba la inactividad por sí sola en la mala salud.

Los investigadores llegaron a la respuesta mediante un método nuevo. Para estudiar los efectos de la inactividad, convencieron a un grupo de adultos jóvenes, activos y saludables a que se movieran menos, recortando al menos a la mitad los pasos que daban a diario. Así podían determinar si la falta de actividad física por sí sola afectaba la capacidad del cuerpo para controlar los niveles del azúcar.

Es sabido que la elevación del azúcar en la sangre, sobre todo después de comer, no es buena para el organismo. Las subidas y las oscilaciones en el nivel de azúcar después de una comida se han relacionado con enfermedades cardíacas y con diabetes tipo 2. Se equipó a los voluntarios del estudio con unos sofisticados dispositivos para monitorear la glucosa, de manera que se pudieran examinar sus niveles de azúcar durante todo el día. También les dieron cuenta pasos y brazaletes para medir su actividad y registrar los pasos que daban. Finalmente, les pidieron que hicieran una lista detallada de los alimentos que consumían.

Los voluntarios escogidos debían mantener su estilo de vida, caminando y haciendo los mismos ejercicios de siempre, durante tres días. Estos voluntarios tenían más actividad física que la persona promedio. Normalmente caminaban casi todos los días, dando más de 10,000 pasos (el promedio entre ellos era de 13,000 pasos). Eso superaba las guías básicas de American Heart Association, que recomienda dar al menos 10,000 pasos al día, el equivalente a caminar unas cinco millas u ocho kilómetros (la mayoría de las personas dan menos de 5,000 pasos al día).

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miércoles, 13 de junio de 2012

El jugo de remolacha (betabel) podría reducir la presión arterial

Según un nuevo estudio, el consumo de jugo o zumo de remolacha podría reducir la presión arterial.

La remolacha o betabel es una planta perenne que produce hojas y raíces que son ampliamente utilizadas como fuente alimenticia para humanos y animales. Las remolachas son una fuente de vitaminas A y C, hierro y otros minerales, carotenoides y fibra dietética.

Las betalinas son pigmentos naturales (colores) que son responsables del color rojo de los tallos y las hojas de la remolacha. Después de comer remolacha, estos pigmentos producen orina de color rojo o rosado (llamado beeturia) en aproximadamente el 10-14 por ciento de las personas.

La Academia Americana de Pediatría recomienda evitar la remolacha y otros alimentos con alto contenido de nitratos en los niños menores de tres meses de edad para evitar el riesgo de intoxicación por nitratos.

Los estudios en humanos han analizado los efectos de la remolacha sobre los niveles de azúcar, la presión arterial, y el colesterol. Sin embargo, los resultados son mixtos. La evidencia preliminar indica que la fibra de remolacha podría reducir moderadamente la presión arterial sistólica en los pacientes con diabetes tipo 2. Se necesita investigación adicional.

En un nuevo estudio, los investigadores llevaron a cabo dos estudios separados para evaluar los efectos del jugo de remolacha sobre la presión arterial. Las personas con niveles normales de presión arterial fueron asignados al azar a beber 0 gramos, 100 gramos, 250 gramos, o 500 gramos de jugo de remolacha, o a comer un producto de pan de control que no contenía jugo de remolacha, un producto de pan que contenía 100 gramos de jugo de remolacha rojo o una producto de pan que contenía 100 gramos de jugo de remolacha blanco. Se midió la presión arterial durante 24 horas y los niveles de nitratos en la orina se midieron antes del tratamiento y de nuevo dos horas, cuatro horas, y 24 horas después del tratamiento.

Los investigadores descubrieron que el consumir jugo de remolacha se asoció significativamente a la reducción de la presión arterial durante las 24 horas. Los autores observaron que la reducción de la presión arterial era casi independiente de la cantidad de jugo de remolacha que se consumía. Además, los investigadores encontraron que el consumo de los productos de pan, tanto de los rojos como de los blancos, se asociaban significativamente con una reducción en la presión arterial. Con la excepción del pan blanco de remolacha, todos los productos de pan con jugo de remolacha aumentaron significativamente los niveles de nitrato en la orina después de su consumo.

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domingo, 3 de junio de 2012

¿Sabes qué es la sobredosis de insulina?

Si tienes diabetes sabrás que la insulina juega un papel vital para regular tu condición. Para que la insulina surta el efecto deseado, debes administrarla en la dosis correcta. Sin embargo, en ocasiones el cálculo puede fallar o puede ser que otros factores como no comer o hacer ejercicio tengan influencia en su absorción y el resultado sea una sobredosis de insulina. Entérate en qué consiste, cuáles son los síntomas y qué debes hacer en caso de sufrir una sobredosis de insulina.

Marcelo tiene diabetes tipo 1 y siempre tiene que inyectarse insulina. Luisa, tiene diabetes tipo 2 y también necesita inyectarse insulina, pues los medicamentos orales (tomados) no le funcionaron para controlar sus niveles de azúcar en la sangre. Como ves, tanto si tienes diabetes tipo 1 (cuando el cuerpo no produce insulina) como en algunos casos de diabetes tipo 2 (cuando el cuerpo no produce suficiente o tiene resistencia a ella – no responde adecuadamente a ella), la insulina es clave.

Por eso, pensar en que puedes sufrir una sobredosis de insulina puede sonar a algo que no tendría por qué suceder si sabes exactamente la dosis que debes administrarte y si estás supervisado muy de cerca por tu médico. Sin embargo, podría suceder en los siguientes casos:
  • Si estás usando un dispositivo nuevo o no sabes leer bien o interpretar la dosis que debes usar.
  • A pesar de que te inyectas la cantidad indicada, te inyectas el tipo de insulina equivocada. Por ejemplo, si usas “X” número de unidades de insulina de acción prolongada y te inyectas ese mismo número de unidades de insulina de acción corta. Esto puede suceder con frecuencia.
  • Si te inyectas insulina y no comes después de inyectarte. Esto puede causar que el azúcar en tu sangre se baje a niveles peligrosos.
  • Cuando te inyectas la cantidad adecuada, pero lo haces en una pierna o en un brazo justo antes de hacer ejercicio. Recuerda que el ejercicio afecta la absorción de la insulina y más si la inyectas en un lugar que vas a ejercitar.
Si te llegara a suceder una sobredosis de insulina, entonces sufrirás una disminución en tus niveles de glucosa en la sangre. Este fenómeno que se conoce como hipoglicemia o hipoglucemia. Los síntomas no se hacen esperar. Puedes experimentar:
  • Fatiga o cansancio
  • Irritabilidad
  • Mucha hambre
  • Ansiedad
  • Confusión
  • Sudoración fría
  • Temblores en las manos
Cuando la glucosa (azúcar) en tu sangre baja a niveles exagerados, es peligroso porque puedes sufrir convulsiones y perder la conciencia (desmayarte). Así que si notas estos síntomas, debes actuar de inmediato. ¿Qué puedes hacer si piensas que estas sufriendo de una sobredosis de insulina?

En primer lugar, debes chequear tu nivel de azúcar. Si confirmas que está por debajo de 70 mg/dl haz lo siguiente:
  • Come algo que contenga carbohidratos. Toma media taza de jugo de frutas endulzado o medio vaso de soda regular. Comer un caramelo también sirve.
  • Descansa.
  • Luego de 15 a 20 minutos de comer o beber, revisa nuevamente tu glucosa. Si notas que aún está baja, nuevamente come o bebe algo que suba rápidamente el azúcar en tu sangre (15 gramos de carbohidratos).
  • Observa si sigues con síntomas.
Si luego de que hiciste lo anterior te sientes mal, busca atención médica de inmediato.

Es muy importante procurar mantener el nivel del azúcar cerca de lo normal, pero así como no es bueno tener el azúcar elevado en la sangre (hiperglicemia), cuando se producen episodios de hipoglucemia por exceso de medicina para la diabetes o por sobredosis de insulina también es peligroso. Si tienes dudas acerca de tu dosis o del tipo de insulina que debes usar para controlar tu diabetes, no dudes en consultar con tu médico para evitar una sobredosis de insulina.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 20 de mayo de 2012

El alcohol y la salud cardiaca

La ingesta moderada de alcohol ejerce efectos positivos para la salud cardiaca, pero en exceso, puede ocasionar otros problemas de salud graves.

Leí que consumir alcohol puede ejercer un efecto positivo sobre el corazón, pero que beber demasiado alcohol puede dañarlo. ¿Es cierto eso, y de serlo, cuánto es demasiado?

RESPUESTA del Dr. Donald Hensrud, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

Las investigaciones han demostrado que el consumo moderado de alcohol puede ser provechoso para la salud cardíaca. En la mayoría de personas, si bien consumir cantidades más que moderadas de alcohol no aumenta demasiado el riesgo de sufrir problemas cardíacos, puede conducir a otras enfermedades graves.

Si usted consume alcohol, la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) le recomienda limitarse solamente al promedio diario de una bebida para las mujeres, y de dos para los hombres. Ha recibido mucha atención el hecho de que el vino tinto parece ser especialmente beneficioso; sin embargo, los estudios han demostrado que las ventajas para la salud del alcohol generalmente son iguales, sin importar si es vino, cerveza o licor.

Si usted no consume alcohol, nadie le recomendará que empiece a hacerlo por razones médicas. Usted puede modificar su estilo de vida, realizando cambios sanos para el corazón que no incluyen consumir alcohol.

El alcohol puede ejercer varios efectos positivos sobre la salud de la sangre y vasos sanguíneos, o sea el sistema cardiovascular, por las siguientes razones: primero, los estudios han descubierto que consumir alcohol en moderación aumenta las lipoproteínas de alta densidad (HDL) o colesterol “bueno” que ayuda a transportar y descomponer el colesterol adicional de la sangre que, de otra manera, obstruiría las arterias. Segundo, el alcohol actúa como anticoagulante, haciendo menos factible la formación de coágulos sanguíneos en las arterias. Por último, la ingesta moderada de alcohol también puede disminuir la inflamación en todo el cuerpo, y ejercer un efecto positivo sobre el sistema cardiovascular.

Al combinar estos factores, el resultado es una tasa menor de enfermedades cardiovasculares entre las personas que consumen cantidades moderadas de alcohol, que entre quienes no beben nada de alcohol. Aparte de los beneficios cardíacos, el consumo moderado de alcohol puede disminuir ligeramente el riesgo para diabetes tipo 2, accidente cerebrovascular o enfermedad de Alzheimer.

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viernes, 4 de mayo de 2012

Una medicina experimental se muestra prometedora en el tratamiento de la diabetes tipo 2

Una nueva medicina podría ayudar a mantener bajo control los niveles de azúcar en la sangre, pero sin riesgo de hipoglucemia. Se llama TAK-875 y, por el momento, se encuentra en una etapa de estudio experimental. Habrá que seguir de cerca la aparición de nuevos resultados para saber si se convierte en una alternativa efectiva para combatir la diabetes tipo 2.

TAK-875. No es un número de vuelo: es el nombre de una nueva y prometedora medicina que podría ayudar a disminuir el nivel del azúcar en la sangre de las personas con diabetes tipo 2, sin provocar hipoglucemia, que es cuando el nivel de glucosa (azúcar) en la sangre disminuye por debajo de lo normal y que puede ser peligroso.

La diabetes tipo 2 es una de las principales preocupaciones en temas de salud pública actual. Se trata de una enfermedad crónica que se caracteriza por tener un nivel de azúcar o glucosa en la sangre elevado y, aunque se tiene que tener la predisposición para desarrollarla, está vinculado al estilo de vida y a otras condiciones de salud como la obesidad. De hecho, una de las principales formas de prevenirla o retrasarla es llevando una dieta saludable en la que abunden los vegetales y las proteínas, acompañada de una rutina de ejercicios.

Cuando estos hábitos no son suficientes, las personas con diabetes cuentan conuna variedad de medicamentos para controlarla , entre los cuales se encuentran las tradicionales inyecciones de insulina (que sí pueden provocar hipoglucemia), las sulfonilureas (Micronase ©, Diabeta©, Glynase©; Glucotrol© o Glucotrol XL© y Amaryl©), los inhibidores de la alfa-glucosidasa, las glitazonas (Avandia© y Actos©), las meglitinidas (Prandin© y Starlix©) y la metformina (Glucophage©), que últimamente se ha convertido en una de las preferidas (y que tampoco provoca hipoglucemia).

De comprobarse la eficacia de TAK-875, esta medicina que por el momento es experimental podría sumarse a la lista de medicamentos para combatir la diabetes. La denominada TAK-875 es una pastilla que ha sido diseñada para mejorar la secreción de insulina en respuesta a los cambios en el nivel de azúcar en sangre. Cuando los niveles de glucemia son normales, la droga no tiene ningún efecto sobre la secreción de insulina. De este modo, disminuye las posibilidades de que se produzca lo que se conoce como hipoglucemia.

Para descubrir cómo funciona este nuevo medicamento los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, analizaron a 426 pacientes que tenían diabetes tipo 2 y no obtenían un control adecuado de la diabetes a través de la dieta, el ejercicio o el tratamiento con metformina.

Los participantes fueron divididos en distintos grupos y, durante doce semanas, recibieron TAK-875, un placebo u otro fármaco para la diabetes llamado glimepirida (Amaryl©), según el grupo en el que se encontraban.

De acuerdo a los resultados, que fueron publicados en la edición en línea del 26 de marzo de la revista The Lancet, todos los pacientes que tomaron distintas dosis del TAK-875 redujeron sus niveles de glucemia (azúcar en la sangre).

Si bien esto fue similar entre los que tomaron glimepirida, cuando se consideraron los episodios de hipoglucemia, la cantidad fue similar entre los que tomaron TAK-875 y placebo y mucho menor que entre los que tomaron glimepirida.

Aunque los investigadores se mostraron optimistas con los resultados, todavía hace falta hacer más investigaciones para definir cómo funciona esta droga en la diabetes y descartar que no provoque otros efectos no deseados, como por ejemplo problemas en el corazón. Además, hay que tener en cuenta que el estudio fue financiado por el laboratorio que está desarrollando el TAK-857, que es Takeda Pharmaceutical.

Mientras tanto, si quieres evitar el desarrollo de la diabetes o mantenerla bajo control, recuerda que lo más importante que puedes hacer está en tus manos: sólo debes modificar algunas conductas alimenticias (lo que no significa que tienes que olvidarte para siempre de los postres) y que debes combatir al sedentarismo con un poco de ejercicio diariamente. ¡Anímate, no es tan complicado mejorar tu calidad de vida!

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 2 de mayo de 2012

El consumo de arroz blanco relacionado con la diabetes

Un nuevo estudio sugiere que el alto consumo de arroz blanco podría estar relacionado con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

La diabetes, también conocida como diabetes mellitus, es una enfermedad crónica con la cual el cuerpo es incapaz de producir suficiente insulina y descomponer correctamente el azúcar (la glucosa) en la sangre. La glucosa proviene de los alimentos y es utilizada por las células para obtener energía. La glucosa también se produce en el hígado. La insulina es una hormona producida por el páncreas, una glándula grande que se encuentra detrás del estómago. La insulina es necesaria para pasar el azúcar al interior de las células donde se puede utilizar para generar la energía necesaria para los procesos corporales. Después de la digestión de los alimentos, la glucosa pasa al torrente sanguíneo. Para que la glucosa ingrese en las células, la insulina debe estar presente.

A lo largo del páncreas hay grupos de células llamados islotes de Langerhans. Los islotes se componen de varios tipos de células, incluyendo las células beta productoras de insulina. Cuando los individuos sanos comen, las células beta en el páncreas automáticamente producen la cantidad correcta de insulina para transportar la glucosa desde la sangre a las células del cuerpo. Pero en las personas con diabetes el páncreas produce poca insulina o ninguna, o las células no responden adecuadamente a la insulina que se produce. La glucosa se acumula en la sangre, fluye hacia la orina, y sale del cuerpo en la orina. Por lo tanto, el cuerpo pierde su principal fuente de combustible a pesar de que la sangre contiene grandes cantidades de glucosa. La glucosa también puede interactuar con las células, especialmente las de los vasos sanguíneos muy estrechos. Este proceso puede dar lugar a neuropatías y disminución de la función inmune.

En un nuevo estudio, los científicos revisaron estudios previos que evaluaban una posible asociación entre el consumo de arroz blanco y la diabetes. Los datos revisados fueron recolectados a lo largo de 22 años, evaluando un total de 352,384 participantes.

Los investigadores encontraron que un total de 13,284 casos de diabetes se habían desarrollado entre los sujetos durante el período de estudio. Los participantes en los países asiáticos, especialmente los de China y Japón, consumían de tres a cuatro raciones de arroz al día, en comparación con los de los países occidentales, que consumían de una a dos porciones diarias. Los investigadores encontraron que quienes consumían mayores cantidades de arroz blanco tenían un riesgo mayor de desarrollar diabetes tipo 2.

Los científicos concluyeron que las poblaciones asiáticas pueden ser particularmente susceptibles a la diabetes tipo 2 debido a que tienden a consumir más arroz blanco en comparación con otras regiones del mundo. Sin embargo, se necesitan más pruebas para evaluar mejor estos resultados.

Para obtener más información acerca de la diabetes, por favor visita nuestroDiccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard y nuestro canal de Diabetes o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  1. Hu EA, Pan A, Malik V, et al. White rice consumption and risk of type 2 diabetes: meta-analysis and systematic review. BMJ. 2012 Mar 15;344:e1454. doi: 10.1136/bmj.e1454.
  2. Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 27 de abril de 2012

Metformina: el medicamento preferido para la diabetes tipo 2

 
Más de 346 millones de personas en el mundo tienen diabetes, una enfermedad que se caracteriza por el exceso de glucosa en sangre y que, si bien frecuentemente no da síntomas, con el tiempo puede dañar distintos órganos y funciones del cuerpo como la vista, el aparato circulatorio, los riñones y el sistema nervioso. Entre los diferentes medicamentos que existen para controlarla, la denominada metformina parece ser de las más efectivas.

María Marta vino a verme al consultorio preocupada por mantener a raya sus niveles de azúcar en la sangre. Me comentó que había visto sufrir mucho a su mamá a causa de la diabetes, una enfermedad, según me dijo, “silenciosa y traicionera”. ¡Y cuánta razón tiene! Porque así puede ser la diabetes tipo 2 — como la que tenía su madre, y que ahora también ella.

La diabetes tipo 2 es una condición que se caracteriza por tener elevado el nivel de glucosa (o azúcar) en la sangre debido a que el organismo (el páncreas) no produce suficiente insulina o, se tiene resistencia a la insulina que se produce (o sea que las células no responden adecuadamente a ella). Muchas personas pueden no tener síntomas, especialmente al principio. Sin embargo, si no se mantiene bajo control, va dañando lentamente otros órganos del cuerpo, como: la vista, el corazón, la circulación de la sangre y el funcionamiento de los riñones, y hasta puede poner en riesgo la vida misma de las personas.

Por eso, la diabetes es una de las condiciones de salud más preocupantes en la actualidad, ya que se asocia con la obesidad, el sedentarismo y, en general, con el ritmo de vida de la sociedad moderna. ¡Imagínate que según la Organización Mundial de la Salud, hay más de 346 millones de personas con diabetes en el mundo actualmente y se pronostica que las muertes causadas por esta enfermedad podrían duplicarse entre los años 2005 y 2030!

Lo bueno de esta situación es que para evitarla sólo basta con llevar una dieta y un estilo de vida saludables, que incluyan alimentos bajos en grasas, en azúcares e hidratos de carbono y hacer ejercicio regularmente. Incluso, esta es la primera indicación que te dará el médico si encuentra que tienes diabetes: te recomendará que modifiques algunos hábitos que mejoren tu salud.

Sin embargo, la dieta y el ejercicio a veces no son suficientes. Por eso, es probable que junto con esa recomendación el médico te recete algún medicamento, como yo he hecho con Marta. Y entre todas las drogas que se usan para controlar la diabetes, la preferida para iniciar el tratamiento es la llamada Metformina.

Así lo sugieren las nuevas recomendaciones del Colegio Americano de Médicos (American College of Physicians, ACP), que fueron publicadas en la edición del 7 de febrero de la revista Annals of Internal Medicine. En ellas se agrega que si la Metformina por sí sola no es suficiente para controlar los niveles de glucemia (de azúcar en la sangre), es conveniente combinarla con otro fármaco (otra medicina).

La metformina se ha estado usando en Europa desde hace muchos años y en Los Estados Unidos fue aprobada en 1995, ya que antes habían prohibido un medicamento similar llamado fenformina, que podía causar una condición que puede ser fatal, conocida como acidosis láctica.

¿Cómo actúa la metformina? Bloqueando la producción de glucosa (de azúcar) por el hígado, aumentando la sensibilidad de las células de los músculos a la insulina y reduciendo la cantidad de azúcar que capta el intestino. Aunque puede fallar la primera vez que se toma, es una medicina bastante efectiva, con pocos efectos secundarios, que no son serios, como molestias estomacales y pérdida de peso (que para muchos es un beneficio). Sin embargo, la metformina no se recomienda durante el embarazo ni cuando se tienen problemas del hígado, de los riñones o del corazón.

Para crear las nuevas recomendaciones sobre los tratamientos orales (tomados) para la diabetes, los inspectores observaron los datos de cada grupo de medicamentos por clase disponible (actualmente son once clases, según la Administración de Alimentos y Medicamentos de Los Estados Unidos conocida como FDA), para evaluar qué tan eficaz era en la reducción de la glucemia (azúcar en la sangre), el colesterol y el peso.

Así encontraron que la metformina (que en Los Estados Unidos se vende bajo la marca comercial Glucophage o, en combinación con otras medicinas, Glucovance y Avandamet ) era el más eficaz en el control de la glucemia a largo plazo. Además, pareció ser el fármaco más efectivo para reducir los niveles de colesterol malo y el más eficaz en la prevención de la mortalidad por todas las causas, incluyendo la enfermedad cardiaca.

Si bien los profesionales de la ACP recomiendan que los pacientes modifiquen su estilo de vida antes de comenzar a tomar metformina, esta indicación ha generado un debate entre los especialistas ya que, algunos prefieren comenzar cuanto antes con un tratamiento con medicamentos (es que todos sabemos lo difícil que puede resultar cambiar los hábitos).

En conclusión: lo ideal sería cambiar el estilo de vida para evitar que se desarrolle la diabetes tipo 2 y si ya la tienes, no te desanimes. Por el contrario, estés o no en tratamiento con metformina o alguna otra medicina, no dejes de incorporar alimentos saludables y una rutina de ejercicios semanal que te ayuden a combatir la diabetes, que puede ser silenciosa y traicionera.

Tomado de Vida y Salud

martes, 27 de marzo de 2012

Tener diabetes no significa despedirte de los postres

Los postres y los dulces son la debilidad de muchas personas. Si tienes diabetes, tal vez pienses que no puedes probar un dulce nunca más. ¡No es cierto! Los postres y los dulces pueden seguir siendo parte de tu vida si aprendes a incorporarlos de una manera inteligente en tu dieta. ¡Toma nota!

Que comer dulces es la causa de tener diabetes, es tal vez uno de los mitos más grandes que existen cuando se trata de esta condición. Piénsalo: cada vez que alguien menciona que tiene diabetes o hace alusión a esta enfermedad, de inmediato se hace la conexión con los alimentos altos en azúcar y se piensa que hay que eliminarlos totalmente de la dieta.

Sin embargo, es hora de acabar con ese mito: las investigaciones demuestran que comer alimentos que contienen azúcar no es la causa directa del desarrollo de la diabetes tipo 1 o tipo 2. Sobre la diabetes tipo 2, la causa es clara: se desarrolla por comer en exceso y tener sobrepeso, a lo que se le suma un componente genético, ya que se tiene la predisposición. Así que no importa si lo que comes es pasteles dulces o papas fritas, si es demasiado, ganarás peso y eso hará que aumentes tus probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2.

Este no es el caso en la diabetes tipo 1 en donde en realidad es un problema autoinmune, ya que por alguna razón hay anticuerpos que destruyen las células beta que se encuentran en el páncreas que son las que producen la insulina. Aquí se piensa que quizá haya virus que intervengan en la destrucción de las células. Pero sabemos que la diabetes tipo 2 es mucho más frecuente.

Ahora, tener diabetes no significa, entonces, que debas eliminar los dulces y postres de tu vida totalmente. Pero tampoco significa que puedas abusar de ellos. Entonces ¿qué puedes hacer?

Las investigaciones sobre la diabetes y cómo se mantienen los niveles de glucosa en la sangre dentro de rangos saludables, hablan de que no es tanto el tipo de carbohidrato que consumes lo que tiene un efecto considerable, sino más bien, la cantidad que consumes. Puedes sustituir los alimentos de acuerdo a la cantidad de carbohidratos que contienen, ajustando sus porciones, para mantener tu glucosa estable. Por eso, a la hora de los postres, que muchas personas con diabetes se preguntan si tendrán que eliminar, debes tener en cuenta que los postres y, en general, los alimentos hechos con azúcar refinada o procesada, contienen un alto contenido de azúcar en una pequeña porción.

Recuerda que los alimentos con azúcar (además de los que tienen almidones y fibra), son carbohidratos y que los carbohidratos son necesarios para que el cuerpo tenga energía. Los carbohidratos simples son los que por lo general están presentes en los postres que tanto te gustan y en general, no son recomendables para tu dieta porque proporcionan muchas calorías y aportan poco valor nutritivo. Además, son los que se absorben más rápidamente en el cuerpo y por consiguiente, tienen un efecto rápido subiendo el nivel de la glucosa en tu sangre: pueden elevarla más de lo que es saludable para quien tiene diabetes.

Así que tienes que ser “inteligente” a la hora de elegir el tipo de postre y cuándo lo comerás. Es una buena idea que guardes los postres y que disfrutes esos dulces en ocasiones especiales. Concéntrate en llevar una dieta balanceada y rica en fibra y considera ciertas estrategias para no privarte de las deliciosos dulces que te hacen agua la boca:
  • Come algo nutritivo y equilibrado como un plato fuerte para que no tengas mucha hambre al final. Comparte el postre con alguien. Una cucharadita es suficiente para darte el gusto y que no afecte tu salud.
  • Elige los postres hechos con leche baja en grasa y sin azúcar.
  • Haz que una fruta sea tu postre: las frutas son ricas en azúcar y puedes combinarlas con yogurt o helado bajo en grasa para calmar tu tentación.
  • Evita los edulcorantes (los sustitutos del azúcar que pueden ser naturales o sintéticos). Elige los endulzantes naturales como estevia.
  • Recuerda: la clave es mantener tus niveles de glucosa dentro de los rangos saludables. Puedes sustituir porciones pequeñas de dulce por otros alimentos que contienen carbohidratos (galletas, cereal, frutas, yogurt, entre otros).
Cualquiera que sea el plan de alimentación que estés siguiendo (ya sea: contar carbohidratos o el sistema de intercambio), habla con tu médico para que te oriente acerca de la mejor manera de incorporar los postres y los dulces en tu vida. Cada caso es diferente y lo que es bueno para una persona con diabetes, tal vez no lo sea tanto para otra: depende de su nivel de control de la enfermedad y de si tiene complicaciones o no.

La buena noticia es que por tener diabetes no tienes que eliminar los dulces y los postres totalmente. Simplemente, debes aplicar tu sabiduría, comerlos en porciones pequeñas y guardarlos para ocasiones especiales. Así los disfrutarás más. ¿No crees?

Tomado de Vida y Salud

jueves, 9 de febrero de 2012

Los niños con exceso de peso a los 7 años podrían tener más riesgo de sufrir de asma

Imagen tomada de internet

La obesidad infantil es mucho más que un problema estético: representa un verdadero peligro para la salud del niño y para su calidad de vida futura. Una investigación reciente sugiere que si los niños llegan a los siete años con sobrepeso u obesidad, tienen más posibilidades de sufrir asma que otros niños con un peso adecuado para su edad. La buena noticia es que el mismo estudio demuestra que si se pierde el exceso de peso antes de los siete años, también se reducen las posibilidades de sufrir esa condición pulmonar.

La obesidad infantil afecta a 1 de cada 3 niños en Estados Unidos y como resultado es más común ver a niños y niñas con problemas que antes eran propios de los adultos, como el colesterol alto y ladiabetes tipo 2. Pero no sólo afecta a los niños en Estados Unidos, el sobrepeso y la obesidad van en aumento también en Latinoamérica, en España y en otros lugares, como en Europa. De los países en Latinoamérica, México parece tener la cifra de obesidad infantil y de obesidad adulta más alta a nivel mundial, y el primer lugar en diabetes infantil, de acuerdo al Instituto Mexicano del Seguro Social, comunicado por el Presidente de México el 25 de enero del 2011. O sea, la obesidad infantil no es sólo una cuestión estética sino un problema de salud real, que puede afectar a tus niños, tanto ahora como a largo plazo, cuando crezcan y se vuelvan adultos.

Otra condición de salud que podría estar asociada a la obesidad infantil es el asma, una enfermedad crónica que hace que los bronquios, una parte de las vías respiratorias, que son las que permiten que el aire entre y salga de los pulmones, se sensibilicen y se inflamen. Esto provoca síntomas muy molestos como un silbido al respirar, tos, rigidez torácica y dificultad para respirar, especialmente temprano en la mañana o en la noche.

El asma también es una condición muy común. En Estados Unidos hay alrededor de 20 millones de personas con esta enfermedad, de las cuales casi 9 millones son niños. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que a nivel mundial 235 millones de personas la padecen y que cada año, 250,000 personas fallecen debido a ella. Como los niños tienen las vías respiratorias más pequeñas que los adultos, el asma puede ser una condición más seria en ellos.

¿Cuál es la relación entre el asma y la obesidad? 

A decir verdad, no se sabe a ciencia cierta, pero los investigadores están tratando de resolver este enigma. Por ejemplo, en un estudio reciente desarrollado por unos especialistas del Instituto Karolinska de Estocolmo, en Suecia, los niños con sobrepeso a los 7 años de edad tuvieron más posibilidades de desarrollar asma. Por el contrario, los niños que habían perdido el exceso de peso antes de esa edad tuvieron menos posibilidades de llegar a padecerla.

Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la revista Pediatrics, los investigadores hicieron un seguimiento de más de 2.000 niños durante ocho años, usando los expedientes de salud del preescolar y la escuela para rastrear su estatura y peso en distintas edades (1 año, 18 meses, 4 y 7 años). 

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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Qué es el índice de masa corporal (IMC) y cómo calcularlo

Aunque no te gusten para nada ni el cálculo ni las matemáticas, hay números muy importantes en tu vida: tu edad, tu estatura y tu peso. Con esos números y una sencilla fórmula se puede llegar a una cifra que sirve de guía para determinar si la persona (ya sea un niño o un adulto), tiene un peso saludable en relación a su talla o si por el contrario sufre de sobrepeso u obesidad. Esa relación entre talla y peso es lo que se conoce como Índice de Masa Corporal (IMC). ¿Quieres saber cuál es el tuyo y qué determina en tu salud? Infórmate aquí.

Es fácil determinar cuánto medimos y pesamos. Basta usar una cinta métrica y una báscula. Pero, ¿cómo saber si ese peso es saludable en relación a nuestra edad y estatura? Muchas personas no necesitan ni siquiera subirse a una báscula para saber que tienen sobrepeso. Pero ¿cuánto sobrepeso? O peor todavía, ¿cuándo dejamos de tener sobrepeso y nos convertimos en obesos? Todas esas preguntas pueden contestarse fácilmente conociendo el Índice de Masa Corporal, una medición estadística que relaciona el peso y la estatura de una persona y permite determinar si sufre de sobrepeso o no, o si tiene un alto nivel de grasa en el cuerpo. Fue inventado por el estadístico y astrónomo belga Adolphe Quatelet en 1830, por eso también se le conoce como el Índice de Quatelet.

¿Para qué se usa?

Cada vez que vas al médico te miden y te pesan. Pero tu peso solamente no significa mucho. Cuando lo relacionas con tu estatura es que esa cifra comienza a mostrar un panorama más claro de tu estado de salud general. Usando el IMC los médicos pueden determinar si una persona tiene deficiencia de peso, un peso saludable o exceso del mismo. Si el IMC es muy alto, la persona tiene un riesgo mucho mayor de sufrir problemas de salud crónicos que se relacionan con el peso, como la hipertensión, la diabetes de tipo 2, enfermedades cardiovasculares (del corazón), ataques cerebrovasculares (ACV), problemas en la vesícula y osteoartritis. El sobrepeso también aumenta el riesgo de sufrir varios tipos de cáncer (mama, colon, próstata y endometrio). El IMC no solamente le resulta útil a tu médico de cabecera. También lo utilizan varias organizaciones y agencias de salud pública, como el National Institute of Health y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para definir los límites de la obesidad de la población general. De hecho, fue adoptado en 1980 como una manera de identificar el riesgo de la población para contraer las enfermedades que mencionábamos anteriormente (hipertensión, ataque cardíaco, diabetes, ACV y algunos tipos de cáncer).

¿Cómo se calcula?

Comienza por medirte y pesarte. Da igual que uses pies y pulgadas/libras que metros y centímetros/kilogramos. Pero para darte un ejemplo práctico e ilustrar la fórmula, usaremos el cálculo usando pulgadas y libras.

Supongamos que mides 5´3” (63 pulgadas) de altura y pesas 130 libras.
  • Multiplica el peso por 703 (130 x 703 = 91,390)
  • Multiplica tu altura por sí misma, es decir, llévala al cuadrado2 (63 x 63) = 3,969
  • Divide la primera multiplicación por la segunda (peso entre altura), es decir 91,390/ 3,969 = 23.
Resultado: tu índice de masa corporal es de 23.

¿Te parece muy complicado? No te preocupes. Visita este sitio web del National Heart Lung and Blood Institute, donde encontrarás una calculadora que te ayudará a obtener tu IMC automáticamente. Ingresa tus datos, haz clic en la casilla que indica Calcular y obtendrás tu cifra de IMC.

¿Y qué significa ese número?

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miércoles, 9 de noviembre de 2011

“A mi hijo no le digan gordo”

Usamos las palabras para comunicarnos unos con otros. Pero a veces, sin ninguna intención, las palabras que empleamos pueden incomodar y hasta herir a otros. Ese es el caso de los términos “gordo”, “rellenito” u “obeso” que les molestan a algunos padres cuando los médicos los usan para describir a sus hijos cuando están excedidos de peso. ¿Qué piensas tú? ¿Te parecen ofensivas? Cualquiera que sea el término que usemos, lo cierto es que la obesidad y el exceso de peso perjudican al niño y ponen en peligro su salud. Aquí te damos algunos consejos para ponerle freno a la obesidad infantil.

Según una encuesta desarrollada por investigadores del Centro Rud para Políticas Alimenticias y Obesidad de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, los padres no se sienten cómodos cuando los médicos les dicen a sus hijos que están gordos u obesos. En vez de esos términos, que consideran peyorativos, preferirían que se les hablara de que su peso no es saludable.

En detalle, según los resultados publicados en la revista especializadaPediatrics, de los 445 padres encuestados (con hijos con diferentes niveles de peso entre sí, desde normal, con sobrepeso hasta obesos), el 44% afirmó que prefería que los médicos se refirieran al peso de los niños en vez de mencionar cuán gordos se han puesto. Tampoco aceptaron los términos de obeso o rellenito, ya que se considera que esas formas son prejuiciosas. Por el contrario, los padres preferirían que los médicos simplemente hablaran con sus niños sobre un peso poco saludable o sobre su índice de masa corporal (o IMC, que es el término médico que se refiere a una relación entre la estatura y el peso).

Es normal que el médico quiera discutir el problema del sobrepeso con los padres y con el niño, pero los padres estiman que se obtienen resultados más positivos si el doctor se dirige a ellos diciendo, por ejemplo: “Tenemos que buscar la forma de que llegues a un peso saludable” en lugar de “Estás muy gordo, tienes que bajar de peso”. Ese tipo de lenguaje hace que tanto los padres como los niños se sientan culpables y que se avergüencen, y no los motiva a buscar soluciones positivas.

Los investigadores también les preguntaron a los padres como actuarían o responderían si pensaban que sus hijos habían sido estigmatizados por el médico debido a su peso. La mitad respondió que le pediría al especialista que usara un lenguaje más sensible, y el 35% dijo que buscaría otro doctor. El 37% dijo que se sentiría triste o avergonzado y el 36% afirmó que pondría a su hijo bajo una dieta estricta, lo cual tampoco es recomendable para un niño ya que necesita nutrientes para poder crecer fuerte y sano. Para ello, la recomendación es hacer más ejercicio y comer menos comida chatarra y más alimentos saludables.

Sin embargo, llevar una vida más saludable puede ser difícil de practicar hasta por los mismos padres, por eso la obesidad y el sobrepeso infantil son cuestiones familiares que deben ser tratadas en conjunto. La clave está en lograr un cambio de hábitos por parte de los adultos, que le transmitan a sus hijos con el ejemplo.

¿Vale la pena hacer el esfuerzo? ¡Claro que sí! Un niño con problemas de peso puede tener problemas para jugar con sus amigos, para divertirse al aire libre y para vestirse a la moda. Además, suele ser víctima de burlas y discriminación por sus compañeros tanto en el colegio como en otros ámbitos sociales.

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