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viernes, 22 de junio de 2012

¿Hay relación entre una bacteria estomacal y la diabetes tipo 2?

Al parecer, sí. Un grupo de investigadores ha descubierto que una bacteria que provoca úlceras en el estomago aumenta las posibilidades de desarrollar esta enfermedad crónica que afecta a alrededor de 346 millones de personas en todo el mundo.

La diabetes podría estar relacionada con una bacteria denominada Helicobacter pylori (H.pylori), que es la responsable de causar úlceras, gastritis y hasta cáncer del estómago. Esto de acuerdo a un estudio reciente publicado en la edición del 14 de marzo del Journal of Infectious Diseases.

Para llegar a esa conclusión, unos investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, analizaron los datos de más de 13 mil personas que participaron en dos encuestas nacionales de salud y nutrición de ese país.

Los científicos encontraron que quienes tenían la bacteria H. pylori también tenían niveles elevados de un indicador de los niveles de glucosa en la sangre, denominado hemoglobina glicosilada (HbA1c), que es un marcador de la diabetes y de una condición denominada síndrome metabólico. El síndrome metabólico se caracteriza por la presión alta , una elevación del azúcar y de ciertas grasas en la sangre (los triglicéridos, mientras el colesterol bueno o HDL se encuentra por debajo de lo normal), así como obesidad en el área de la cintura (un diámetro mayor de 40 pulgadas o 102 cm. en los hombres y mayor de 35 pulgadas u 88 cm. En las mujeres) . La bacteria H. pylori también podría afectar los niveles de dos hormonas estomacales que ayudan a regular la glucosa (el azúcar en la sangre).

Estos datos son importantes si consideras que más de la mitad de la población mundial está infectada con la bacteria H. pylori, que generalmente se contrae durante la infancia. Se transmite de una persona a otra, por contacto directo con la saliva o la materia fecal (un ambiente limpio y libre de gérmenes puede ayudar a disminuir el riesgo de contraerla), y sólo se localiza en el estómago y los intestinos. Una vez allí, la H. pylori puede debilitar la cubierta protectora del estómago y, de ese modo, le permite a los jugos gástricos que puedan irritar la mucosa del estómago y pueden causar inflamación, erosiones y úlceras en el estómago.

La diabetes, por su parte, se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública, ya que está relacionada con el sedentarismo característico de la sociedad actual y con la obesidad, que actualmente también afecta a millones de personas en todo el mundo.

La diabetes es una condición silenciosa que si no se controla, puede tener efectos peligrosos a largo plazo, como problemas con la visión, dificultad para sanar las heridas (especialmente en los pies), problemas cardiovasculares, incluyendo el corazón y en el sistema nervioso, y daños en los riñones. Ten en cuenta que muchas veces la diabetes no da síntomas. Por eso lo ideal modificar tu estilo de vida y hacerte controles médicos periódicos si eres de los que tienen mayor riesgo de desarrollarla. En este grupo se encuentran los obesos, aquellos cuyos padres o hermanos tienen diabetes y quienes llevan un estilo de vida sedentario. Recuerda que la mejor forma de combatirla es mantener una alimentación saludable, baja en grasas y carbohidratos, acompañada por una rutina de ejercicios.

Pero ahora hay algo más que puedes hacer para mantener a raya la diabetes y es ir a la raíz de la causa de esa gastritis que no se te quita: si notas sangre al defecar, dolor abdominal, indigestión o acidez frecuente, puede deberse a una infección por la bacteria H. pylori. Acude a tu médico y para que te haga pruebas de laboratorio para descartar su presencia y si la tienes, que te de tratamiento apropiado con la combinación de antibióticos que te indique para eliminarla.

Los estudios, como el que te presentamos en esta nota, te brindan más información. Ahora ya estás avisado(a) de que la causa de tus trastornos estomacales (si es la H. Pylori) podría a largo plazo, contribuir a que desarrolles diabetes. Ponte en manos de tu médico lo antes posible para erradicar la bacteria de tu organismo si la tienes. No esperes y aprovecha esta información para proteger lo más valioso que tienes: tu salud.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 25 de noviembre de 2011

¿Cuánto sabes sobre el herpes genital?

Como un enemigo silencioso, el herpes genital puede alojarse en muchas personas sin provocar síntomas. ¿Cuánto sabes sobre esta enfermedad de transmisión sexual? Descubre los datos que no puedes dejar de conocer al respecto y disfruta de una vida sexual más plena y segura.

Cuando Marisa acudió a la consulta de su médico, estaba muy preocupada por algo extraño y molesto que le había salido cerca de la vagina. Hacía unos meses que había comenzado a salir con alguien y temía haberse contagiado, creía que quizá había adquirido alguna enfermedad. Lamentablemente, al ver la lesión de Marisa el doctor notó que, efectivamente, se trataba de una enfermedad de transmisión sexual (ETS) conocida como herpes (que pudo haberle contagiado ya sea su nueva pareja o alguna anterior con quien hubiese tenido relaciones sin protección).

¿Has oído hablar del herpes alguna vez? Muchas personas lo tienen aunque la mayoría no lo sabe, ya que esta enfermedad puede no dar síntomas. ¿Y tú, cuánto sabes sobre el herpes genital? Si puedes responder a estas sencillas preguntas, entonces sabrás lo necesario para poder protegerte y disfrutar de una vida sexual más sana y segura.

¿Es lo mismo el herpes que un virus?

Sí. De hecho, el herpes genital puede ser causado por el virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1) o el herpes simple tipo 2 (VHS-2), aunque este último es el causante más común mientras que el VHS-1 suele ser el responsable de llagas en los labios (que los conocemos como fuegos) y en la boca.

¿El herpes genital puede ser tratado con antibióticos, como si fuera una infección provocada por una bacteria?

No. Como se trata de un tipo de virus, los antibióticos no tendrán ningún efecto sobre el herpes genital. En realidad, una vez que te has contagiado, el herpes no puede curarse. Lo que sí es posible es tratarlo con antivirales para evitar que se produzcan las lesiones o ampollas que causa y disminuir las posibilidades de contagiárselo a tu compañero o compañera.

¿Puedo contagiarme si me siento en un baño público?

No, las posibilidades de que eso ocurra son mínimas. El herpes genital, como otras ETS, se contagia a través del contacto íntimo con una persona infectada, es decir mediante sexo sin protección, ya sea vaginal, anal u oral. También puede contagiarse a través de un beso o del solo contacto con la piel.

¿Es el herpes genital un problema sólo de las mujeres?

No. Si bien este tipo de ETS se da más en las mujeres que en los hombres, muchos de ellos tienen esta enfermedad y también pueden contagiársela a sus parejas. Una persona infectada frecuentemente transmite el virus cuando las ampollas de la piel son visibles, pero el virus también puede propagarse sin que haya ningún síntoma y sin que haya llagas en la piel.

¿Me daré cuenta cuando me contagie de un herpes?

No siempre, ya que a veces esta enfermedad no da señales. Cuando sí da síntomas, estos pueden ser:
  • Picazón (comezón), ardor, dolor y pequeñas ampollas en el área genital o anal.
  • Úlceras pequeñas o llagas en la piel.
  • Dolor local si la orina toca las úlceras genitales.
  • Flujo de la vagina o la uretra.
  • Ganglios linfáticos crecidos (agrandados) o dolorosos (glándulas inflamadas) en la ingle.
  • Dolor de cabeza, fiebre, dolores musculares y malestar general.
¿Estos síntomas se incrementan con el tiempo?

No. En general, el primer episodio de herpes es el que da los síntomas más fuertes. Luego, pueden volver a aparecer en cuestión de días o semanas, y a veces la persona infectada no vuelve a tener ningún síntoma por años. Cuando los episodios de herpes son recurrentes, los síntomas pueden desencadenarse debido al estrés físico o emocional, por exposición a la luz del sol o, en las mujeres, debido al uso de anticonceptivos orales o relacionados a los períodos menstruales.

¿Puede el médico pedirme un análisis de sangre para detectar la presencia de un herpes genital?

Sí, es una de las maneras de detectarlo, junto con otros análisis de laboratorio que puede solicitarte.

¿Qué pasa si una mujer embarazada tiene herpes?

La mujer embarazada puede contagiarle el herpes al bebé durante el parto. Por eso, si tiene herpes genital o si lo contrae durante el embarazo, el médico posiblemente le recomiende tener a su bebé por cesárea.

¿Puedo evitar el contagio del herpes?

Sí, manteniendo relaciones sexuales seguras (con protección) es posible disminuir las posibilidades de contagiarte: limita el número de parejas sexuales y siempre usa preservativos a menos de que mantengas una relación monógama con una persona que no está infectada.

Si tienes dudas y temes haberte contagiado, no esperes a tener síntomas para consultar a tu médico. Y con todos estos datos en mente, no hagas que algo tan agradable como el sexo se convierta en una práctica de riesgo para tu salud, o la de la persona que tanto deseas.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 14 de octubre de 2011

Distinguir entre reflujo biliar y reflujo ácido puede ser difícil

¿Cuál es la diferencia entre reflujo biliar y reflujo ácido?

RESPUESTA del Dr. Jeffrey Alexander, Gastroenterología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

El reflujo biliar se refiere al líquido proveniente del intestino delgado que fluye hacia el estómago y esófago. El reflujo ácido, en cambio, ocurre cuando el ácido estomacal refluye al esófago. Ambas afecciones normalmente están vinculadas y, a veces, puede ser difícil diferenciarlas.

La bilis es un jugo digestivo que se produce en el hígado. Su función principal es ayudar al organismo a digerir grasas y extraer ciertas toxinas. La bilis fluye desde el hígado por el conducto biliar hasta la parte superior del intestino delgado (duodeno), ubicada justo debajo del estómago. Normalmente, la bilis no puede ingresar al estómago debido a una válvula unidireccional que existe entre el estómago y el intestino delgado, llamada píloro, que se abre para permitir que la comida pase desde el fondo del estómago hacia el intestino. El píloro evita que los contenidos del intestino delgado, entre ellos la bilis, regresen al estómago.

Cuando el píloro se daña o no funciona correctamente, la bilis y otros jugos digestivos del intestino pueden entrar al estómago y ocasionar irritación e inflamación. Entre la gente con alto riesgo para reflujo biliar están quienes se sometieron en algún momento a una cirugía que involucraba al píloro o que afectaba los nervios estomacales que desempeñan un papel en el funcionamiento del píloro.

Existe otra válvula que separa al esófago del estómago y se llama esfínter esofágico inferior. En condiciones normales, esa válvula se abre sólo para permitir que los alimentos ingresen al estómago y luego se cierra herméticamente. Cuando la válvula se relaja anormalmente o se debilita, el ácido estomacal puede regresar al esófago y eso se conoce como reflujo ácido.

En los casos en que ni el píloro ni el esfínter esofágico inferior funcionan adecuadamente, la bilis y el ácido estomacal, junto con otros jugos digestivos del intestino delgado, pueden entrar al esófago desde el estómago. Esa afección se conoce como reflujo biliar, aunque los jugos que entran al esófago no contengan solamente bilis.

Los síntomas y señales del reflujo biliar y del reflujo ácido son similares, razón por la que es difícil distinguir entre ellos. El síntoma principal de ambos es la acidez frecuente, que consiste en una sensación de ardor en el pecho o garganta que se presenta acompañada por un sabor amargo en la boca. En algunos casos, el reflujo biliar también puede provocar dolor en la parte superior del abdomen como resultado de la irritación del estómago causada por la bilis.

El tratamiento de ambos tipos de reflujo normalmente empieza con un fármaco que bloquea el ácido y que, por lo general, pertenece a un tipo de medicamentos conocidos como inhibidores de la bomba de protones. Estos medicamentos disminuyen la producción de ácido estomacal, reduciendo así la cantidad de líquido irritante que fluye hacia el esófago. Eso disminuye significativamente el daño al esófago ocasionado por el reflujo y, por lo general, reduce los síntomas del reflujo biliar y del reflujo ácido.

En muchas personas, un fármaco para bloquear el ácido es todo lo que se necesita para controlar eficazmente el reflujo biliar y ácido. No obstante, cuando los síntomas persisten pese al inhibidor de la bomba de protones, entonces lo recomendable sería la cirugía para crear una nueva válvula en la parte superior del estómago que evite el reflujo hacia el esófago.

Si usted tiene síntomas de reflujo, acuda al médico. Si no se trata este problema, con el transcurso del tiempo, las consecuencias del reflujo biliar y del reflujo ácido podrían ser el sufrir daños graves en el esófago. Además, el reflujo biliar prolongado puede ocasionar irritación estomacal (gastritis) que, en algunos casos, podría derivar en úlceras y sangrados. Cuando se trata oportunamente el reflujo, por lo general, el riesgo de complicaciones graves disminuye bastante.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 15 de septiembre de 2011

El jugo de arándano rojo: una bebida capaz de prevenir úlceras e infecciones urinarias

¿Eres de las que prefieren las soluciones naturales a las medicinas tradicionales? Entonces te conviene saber que el jugo de arándano rojo (“cramberry”) contiene compuestos especiales que pueden evitar las úlceras estomacales y las infecciones urinarias. Infórmate aquí sobre las propiedades de este fruto, que además de beneficioso para la salud, resulta tremendamente refrescante.

¿Te imaginas tomando jugo para evitar una úlcera? En lugar de una medicina que probablemente no tiene un sabor agradable, visualiza un vaso con un estimulante y delicioso jugo (zumo) de color rojo. ¡Qué diferencia! Ahora parece posible ya que los investigadores continúan trabajando para encontrar nuevos tratamientos, más seguros y naturales, que te ayuden a mantenerte saludable. Así, por ejemplo, desde hace años se analizan las propiedades del arándano rojo y sus posibles efectos sobre la salud.

El arándano rojo es el fruto de un arbusto pequeño que crece en América del Norte y que en inglés se conoce como cranberry (diferente al blueberry y a otros frutos rojos). Los científicos están desde hace un tiempo analizando cómo actúa éste ante una bacteria denominada Helicobacter pylori (H. pylori), que es la responsable de provocar la mayoría de las úlceras estomacales.

Este fruto tiene una larga historia de uso para el tratamiento de enfermedades urinarias, y desde hace años los científicos saben que tomar jugo de arándanos rojos puede ayudar a prevenir las infecciones urinarias (aunque no a tratarlas), ya que impide que algunas bacterias se adhieran a las células receptoras de las vías urinarias.

Siguiendo esta misma idea, ahora también se cree que este mecanismo puede repetirse contra la bacteria H. pylori en el estómago. Así, el jugo del arándano rojo también ayuda a evitar la formación de úlceras pépticas.

Una úlcera péptica es una llaga o herida que se produce en las paredes del estómago o el duodeno (que es la primera parte del intestino delgado), provocada por los ácidos que ayudan a digerir los alimentos, en la mayoría de los casos debido a una infección que causa la bacteria H. pylori.

Actualmente, para combatir las úlceras se utilizan medicinas para bloquear los ácidos del estómago y antibióticos para matar la bacteria que las causa. Junto a estos métodos, el jugo de arándanos rojos podría sumarse como una alternativa natural, gracias a que tiene unos compuestos denominados proantocinadinas, que se consideran las responsables de evitar que la bacteria H. pylori se adhiera a las paredes del estómago.

De hecho, la mayoría de las investigaciones al respecto encontraron que tomar jugo de arándanos a diario puede ayudar efectivamente a las personas con riesgo de desarrollar úlcera péptica a evitar que ésta se produzca. Tal es el caso, por ejemplo, de dos estudios que se dieron a conocer en 2005 y 2008, que llegaron a la misma conclusión.

Del mismo modo, la Base Exhaustiva de Datos de Medicamentos Naturales (Natural Medicines Comprehensive Database) clasifica al jugo de arándanos rojos como “posiblemente eficaz” para prevenir las infecciones de las vías urinarias (ITUs), en especial en las mujeres mayores y en las embarazadas, así como en las personas hospitalizadas. Otras investigaciones recientes también relacionan el uso de este fruto, que tiene propiedades antioxidantes y anticancerígenas, con la prevención de la placa dental.

Pero antes de salir corriendo en busca de arándanos rojos o de suplementos en pastillas a base de este fruto, es importante que tengas en cuenta que su uso (como el de cualquier medicina o suplemento) debe ser supervisado por un médico, ya que puede tener efectos colaterales no deseados.

En el caso del jugo de arándanos, si bien su consumo es seguro, cuando se toma en exceso puede provocar diarrea. Además, se ha demostrado que puede causar reacciones negativas cuando se toma junto con otras medicinas, como algunos anticoagulantes y la aspirina.

Mientras tanto, las investigaciones continúan para encontrar más pruebas acerca de cómo afecta el jugo de arándanos rojos a la salud y cuán efectivo es. Si estás considerando tomarlo, especialmente en suplementos y/o estás tomando otras medicinas, no olvides consultarlo con tu médico de confianza.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 21 de julio de 2011

¿Qué es la estomatitis? Tipos, causas y tratamientos de estas molestas lesiones en la boca

Si tuvieras que hacer una lista de algunas de las cosas más incómodas en la vida, ¡seguro pondrías a las lesiones en la boca en los primeros lugares! Duelen al comer, molestan al hablar y, a veces, ni te dejan dormir. Sin contar con lo horrible que se ven. Los enrojecimientos, irritaciones, aftas, fuegos, úlceras o lesiones dentro o alrededor de la boca se agrupan bajo el término de estomatitis. Aquí te explicamos los diferentes tipos de estomatitis que hay, por qué ocurren y cómo remediarlos.

Laura no puede creerlo: de nuevo le han brotado unas ampollitas sobre el labio. ¿Tendrán algo que ver con el malestar que sentía desde hace un par de días?  Lo que más le preocupa es cómo librarse de ellas. ¡Se notan tanto! Mientras que Adrián casi no ha podido comer últimamente con unas llaguitas que le han salido dentro de la boca. Lo único que puede soportar son los líquidos y quizás un puré de papas. Masticar le molesta y si come algo salado ¡ve las estrellas!  Tanto Laura como Adrián sufren de estomatitis, pero de diferente tipo.  ¿Sabes qué es?

La estomatitis, es decir, cuando se presenta una inflamación o lesión en la boca, provoca molestias y dolor que dificultan que la persona coma, hable y hasta que pueda dormir. Hay diferentes tipos de estomatitis que se clasifican según la causa que la produzca. Las más comunes son las siguientes:

Estomatitis aftosa: se caracteriza por la presencia de aftas o lesiones (pequeñas heridas o llagas), que aparecen dentro de la boca y pueden localizarse en la zona interior de los labios, las mejillas o la lengua.  Es un padecimiento muy común que puede ocurrir hasta en un 80% de la población, y se ve frecuentemente en los niños y en los adolescentes.

Aparece con lesiones rojizas, cubiertas por una capa amarillenta.  Por lo general no se acompañan de fiebre, pero tienden a recurrir. Duran entre 5 y 10 días, y no se contagian de una persona a otra.

Causas:
  • Alergias a alimentos como la nuez y el chocolate o a irritaciones producidas por los cítricos, el café y las papas (aunque no siempre puedan evitarse las recurrencias al eliminar estos alimentos de la dieta).
  • Padecimientos inflamatorios del intestino, la Enfermedad de Behcet, la mononucleosis infecciosa y fiebres de larga duración.
  • Estrés, mala nutrición, infecciones bacterianas o virales, cambios hormonales, bajos niveles de vitamina B12.
  • Irritaciones mecánicas (morder un alimento punzante, hincarse con un diente puntiagudo, etc.).
Tratamiento:
  • Si se puede identificar la causa (infección viral, bacteriana o por hongos), el médico podría recomendar un tratamiento con medicamentos específicos.
  • Si se desconoce la causa exacta, el énfasis del tratamiento reside en el alivio de los síntomas. Como por ejemplo:
  • Beber muchos líquidos
  • Enjuagar la boca con agua tibia y sal de 2 a 3 veces al día.
  • Aplicar un anestésico local como la lidocaína o la xilocaína sobre la úlcera (esto no se recomienda en los niños).
  • Aplicar una mezcla a partes iguales de peróxido de hidrógeno o de bicarbonato de sodio y agua sobre el afta
  • Si el afta aparece en las encías o en la parte interna de los labios, se puede aplicar una preparación local de corticosteroides, como el Kenalog. Otros medicamentos como el Blistex y Campho-Phenique pueden brindar alivio, especialmente si se aplican al corto tiempo de aparecer las lesiones.
  • En casos más severos se pueden utilizar tratamientos como el gel de flucinonida, la pasta antiinflamatoria Aphthasol, o un enjuague bucal con Gluconato de Clorhexidina.
  • Si las aftas aparecen con mucha frecuencia, se debe consultar al doctor para determinar si existe una deficiencia de vitamina B12.
  • Para reducir la inflamación y el dolor, se pueden emplear medicamentos antiinflamatorios como los corticosteroides, incluyendo la prednisona (ésta última debe usarse con precaución en pacientes con diabetes).
Estomatitis herpética: se presenta en forma de úlceras o ampollas rellenas de líquido que aparecen sobre o alrededor de los labios y muy rara vez en las encías o en el paladar. Comienzan con una sensación de cosquilleo, sensibilidad o quemazón antes de que broten las lesiones. Una vez que el líquido sale, se forma una costra (postilla) sobre la úlcera.  Las ampollas duran de 7 a 10 días, son muy contagiosas  y  a menudo se presentan con síntomas como los del catarro común o la gripe.

Causas:
  • La causa principal es el virus del herpes simple tipo 1. La infección inicial generalmente se presenta antes de que la persona sea adulta y se puede confundir con un episodio de gripe o catarro. Una vez que la persona se contagia, el virus permanece en el organismo por siempre de forma latente.
  • Las lesiones se reactivan por factores como el estrés, fiebre, trauma, cambios hormonales (por ejemplo, la menstruación), o la exposición al sol.  Cuando las lesiones reaparecen, tienden a ocurrir en el mismo lugar. A diferencia de las aftas, las lesiones herpéticas son contagiosas desde que la ampolla se rompe hasta que se sana completamente. Además del contagio a otras personas, el virus se puede extender a otras partes del cuerpo como los ojos o los genitales. Hay que tener cuidado y lavarse muy bien las manos, evitando frotar los ojos.
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