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jueves, 18 de octubre de 2012

Come más verduras para proteger el páncreas

Además de los muchos beneficios que aportan las verduras a la salud general, al parecer ayudan también a protegerte de la pancreatitis aguda, una enfermedad potencialmente letal, que ocurre cuando las enzimas que produce el páncreas empiezan a devorar literalmente a este órgano, lo que puede llevarlo a su autodestrucción. ¡Otra razón para incluir más verduras en tu menú diario!

En Vida y Salud te animamos constantemente a consumir más verduras como parte de una dieta balanceada y por muchas razones, entre ellas su alto contenido alimenticio y su reducido nivel de calorías, lo que te ayuda a que te alimentes bien sin que ganes demasiado peso. Cada día se conoce más sobre las ventajas de una dieta rica en verduras y ahora te traemos otra poderosa razón: según sugiere un estudio del Instituto Karolinska, de Estocolmo, publicado en la edición en línea del 28 de junio de la revista Gut, una dieta rica en verduras puede reducir el riesgo de sufrir pancreatitis aguda.

Los investigadores examinaron a 80,000 adultos suecos durante once años, después de que respondieran preguntas sobre sus dietas en 1997. El objetivo del estudio era comprender mejor una posible conexión entre los niveles de antioxidantes, que se ven afectados por la dieta, y una mayor probabilidad de contraer pancreatitis aguda. Durante el tiempo que duró el estudio, 320 de los participantes desarrollaron pancreatitis aguda no relacionada con cálculos biliares (una causa frecuente de la enfermedad). Como promedio, los participantes consumían casi dos porciones de frutas al día y unas 2.5 porciones de verduras.

El riesgo de desarrollar pancreatitis aguda no pareció tener relación con la cantidad de frutas que consumían los participantes. El consumo de verduras, sin embargo, sí pareció ser un factor de importancia. Los participantes que consumían más de cuatro porciones de verduras al día tenían un 44% menos de probabilidades de desarrollar pancreatitis aguda que los que consumían menos de una porción al día. El mayor beneficio lo obtuvieron las personas con sobrepeso y las que consumían más de una bebida alcohólica al día.

Los investigadores piensan que los antioxidantes que contienen las verduras ayudan a prevenir la enfermedad, mientras que la fructosa de las frutas tal vez debilita el efecto protector.

No obstante, aunque las verduras aparentemente sí tienen un efecto protector, la pancreatitis aguda no provocada por cálculos biliares, no fue frecuente entre los participantes, aun entre los que consumían pocas verduras. El estudio descubrió una conexión entre el consumo de verduras y una reducción en el riesgo de desarrollar pancreatitis, pero no probó una relación de causa.

Para que estés alerta: ¿en qué consiste la pancreatitis aguda?

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viernes, 14 de octubre de 2011

Distinguir entre reflujo biliar y reflujo ácido puede ser difícil

¿Cuál es la diferencia entre reflujo biliar y reflujo ácido?

RESPUESTA del Dr. Jeffrey Alexander, Gastroenterología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

El reflujo biliar se refiere al líquido proveniente del intestino delgado que fluye hacia el estómago y esófago. El reflujo ácido, en cambio, ocurre cuando el ácido estomacal refluye al esófago. Ambas afecciones normalmente están vinculadas y, a veces, puede ser difícil diferenciarlas.

La bilis es un jugo digestivo que se produce en el hígado. Su función principal es ayudar al organismo a digerir grasas y extraer ciertas toxinas. La bilis fluye desde el hígado por el conducto biliar hasta la parte superior del intestino delgado (duodeno), ubicada justo debajo del estómago. Normalmente, la bilis no puede ingresar al estómago debido a una válvula unidireccional que existe entre el estómago y el intestino delgado, llamada píloro, que se abre para permitir que la comida pase desde el fondo del estómago hacia el intestino. El píloro evita que los contenidos del intestino delgado, entre ellos la bilis, regresen al estómago.

Cuando el píloro se daña o no funciona correctamente, la bilis y otros jugos digestivos del intestino pueden entrar al estómago y ocasionar irritación e inflamación. Entre la gente con alto riesgo para reflujo biliar están quienes se sometieron en algún momento a una cirugía que involucraba al píloro o que afectaba los nervios estomacales que desempeñan un papel en el funcionamiento del píloro.

Existe otra válvula que separa al esófago del estómago y se llama esfínter esofágico inferior. En condiciones normales, esa válvula se abre sólo para permitir que los alimentos ingresen al estómago y luego se cierra herméticamente. Cuando la válvula se relaja anormalmente o se debilita, el ácido estomacal puede regresar al esófago y eso se conoce como reflujo ácido.

En los casos en que ni el píloro ni el esfínter esofágico inferior funcionan adecuadamente, la bilis y el ácido estomacal, junto con otros jugos digestivos del intestino delgado, pueden entrar al esófago desde el estómago. Esa afección se conoce como reflujo biliar, aunque los jugos que entran al esófago no contengan solamente bilis.

Los síntomas y señales del reflujo biliar y del reflujo ácido son similares, razón por la que es difícil distinguir entre ellos. El síntoma principal de ambos es la acidez frecuente, que consiste en una sensación de ardor en el pecho o garganta que se presenta acompañada por un sabor amargo en la boca. En algunos casos, el reflujo biliar también puede provocar dolor en la parte superior del abdomen como resultado de la irritación del estómago causada por la bilis.

El tratamiento de ambos tipos de reflujo normalmente empieza con un fármaco que bloquea el ácido y que, por lo general, pertenece a un tipo de medicamentos conocidos como inhibidores de la bomba de protones. Estos medicamentos disminuyen la producción de ácido estomacal, reduciendo así la cantidad de líquido irritante que fluye hacia el esófago. Eso disminuye significativamente el daño al esófago ocasionado por el reflujo y, por lo general, reduce los síntomas del reflujo biliar y del reflujo ácido.

En muchas personas, un fármaco para bloquear el ácido es todo lo que se necesita para controlar eficazmente el reflujo biliar y ácido. No obstante, cuando los síntomas persisten pese al inhibidor de la bomba de protones, entonces lo recomendable sería la cirugía para crear una nueva válvula en la parte superior del estómago que evite el reflujo hacia el esófago.

Si usted tiene síntomas de reflujo, acuda al médico. Si no se trata este problema, con el transcurso del tiempo, las consecuencias del reflujo biliar y del reflujo ácido podrían ser el sufrir daños graves en el esófago. Además, el reflujo biliar prolongado puede ocasionar irritación estomacal (gastritis) que, en algunos casos, podría derivar en úlceras y sangrados. Cuando se trata oportunamente el reflujo, por lo general, el riesgo de complicaciones graves disminuye bastante.

Tomado de Vida y Salud

martes, 12 de julio de 2011

Tampones, toallas higiénicas y otras opciones para mantenerse limpia y seca durante “esos días”


Llegar a ser mujer no siempre es sencillo. Tu cuerpo está cambiando y ya has comenzado a descubrir de qué se trata el período o la menstruación, sus síntomas y, a veces, las molestias que puede causar. ¿Te preocupa no mancharte o que nadie lo note debajo de ese pantalón ajustado? Afortunadamente, hoy existen varias alternativas para que te sientas cómoda y no necesites suspender ninguna actividad. Ya que el periodo es algo normal. Aquí te contamos más detalles sobre tampones, toallas higiénicas y otras opciones, para mantenerte limpia y seca durante “esos días”.
Las opciones para sentirse “limpia y seca” durante el período o la menstruación son muy variadas. Basta con ver la publicidad o recorrer los estantes del mercado para comprobar que hay toallas higiénicas de varios tamaños y formas, con distintos tipos de telas y funcionalidades que te ayudan a que te sientas más cómoda durante esos días. También hay tampones de distinto tipo, más pequeños o más grandes, con o sin aplicador e incluso existen otras alternativas reutilizables que pueden ser de tu agrado.
¿Cuál es el método más apropiado para ti o cuál te resultará más cómodo? Eso es algo que sólo tú descubrirás a medida que los vayas conociendo y probando. Y si bien las opciones más conocidas son las toallas femeninas y los tampones, también hay otras, como las toallas reutilizables, que se lavan y se vuelven a usar, y otros dispositivos conocidos como copa menstrual, similares a un tampón pero también reutilizables, en la mayoría de los casos.
Veamos las opciones en detalle. Las toallas higiénicas están hechas con algodón y se adhieren a la ropa interior. Existen distintos modelos para adaptarse a tu período. Las hay perfumadas y sin perfumar; algunas son más grandes o están diseñadas para que duren toda la noche, aunque el sangrado sea excesivo; otras son ultra-delgadas para que puedas utilizarlas con ropa ajustada sin que se noten o simplemente para que te sientas como si no tuvieras nada, otras tienen alas para evitar que se te manche la ropa interior y algunas tienen una tela especial para que te sientas siempre seca o la tela es “súper suave”, para que no se te irrite la piel.
Puede ser que al principio el encontrarte frente a tantas opciones y tener que elegir sea un poco abrumador, pero déjate llevar por tus instintos y lee en los productos cuáles son las ventajas que te ofrece cada uno, verás que pronto descubrirás cuales son los que prefieres para cada ocasión.
Por otro lado, puede que a veces te resulte incómodo utilizar toallas higiénicas, especialmente si quieres ir a nadar o hacer deportes. Y como la idea es que no suspendas ninguna de tus actividades mientras estas con el período y que puedas llevar una vida normal, en esos casos, podrías elegir utilizar tampones.
Los tampones también están hechos de algodón pero comprimido y con forma de tubo pequeño, para que puedas introducirlo dentro de la vagina. Una vez allí, el tampón absorbe la sangre sin que tú ni te des cuenta. Esto es absolutamente inofensivo, ¡y no hará que pierdas la virginidad! Ese es un mito, así que no te preocupes.
Es posible que te moleste un poco al colocarlo o al quitarlo, pero las molestias irán disminuyendo a medida que te acostumbres a hacerlo. Además, también hay distintos modelos para facilitar la colocación, algunos incluyen un aplicador (que para algunas es más sencillo) y son de diferentes tamaños y de diferentes formas. Si vas a empezar a usarlos, lee atentamente las instrucciones en las cajas de los productos, algunos son especiales para quienes recién comienzan. Por ejemplo, son más pequeños o tienen la punta más redondeada.
Las cosas más importantes que debes tener en cuenta son: evitar que el hilo del tampón se pierda dentro de tu vagina y cambiar el tampón cada cuatro a ocho horas, o más seguido si es necesario. Además, es preferible que intercales el uso de toallas higiénicas con el de los tampones, para evitar irritaciones y posibles infecciones (especialmente el síndrome del choque séptico).
Una vez que vayas encontrando los productos que prefieras para sentirte limpia y seca en esos días, siéntete cómoda para seguir haciendo lo que de estás acostumbrada a hacer: luciendo la ropa que más te guste, como si no estuvieras en esos días de la menstruación. Al final, ¿no era tan complicado ser mujer, verdad?

Tomado de Vida y Salud