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lunes, 22 de agosto de 2011

Ortorexia: cuando querer comer demasiado bien en realidad está mal


No, no es ni un trabalenguas ni un error de texto. Verás por qué. Si bien lo ideal es comer de manera saludable y elegir alimentos de buena calidad, todos los extremos son malos. Algunas personas se toman esto tan en serio que se pasan de la raya y lo convierten en una obsesión que los médicos han acordado en denominar ortorexia, un nombre raro que hasta puede resultar gracioso, pero que se refiere a un trastorno de salud que no tiene nada de chiste.
Hace tiempo que Clara no va a un restaurante y mucho menos a una fiesta. Y no es que le falten  oportunidades y ocasiones para celebrar. Es que le preocupa enfermarse con lo que coma en esos lugares. Prefiere entonces quedarse en casa.  El suyo es un caso típico de “ortorexia” también llamado “ortorexia nerviosa”, un término que proviene de dos palabras griegas “orthos”, que significa recto o correcto, y “orexis”, que significa apetito. Se refiere a quienes son demasiado exigentes con los alimentos y la preparación de los platos,  obsesionándose hasta tal punto por comer comida sana, sin grasas y sin azúcares, que paradójicamente convierten una buena intención en un problema de salud.
¿Cómo es tu dieta, cuánto tiempo pasas pensando en la alimentación y preparando tus comidas? Las personas con ortorexia, que se estima alcanzan al 28 por ciento de la población occidental, preparan con varios días de anticipación lo que van a comer y hasta pueden ser incapaces de ir a cenar fuera por miedo a las grasas, la sal, el azúcar o al ingrediente que quieran evitar. Se preocupan tanto por su dieta que para ellos, hasta ir a una fiesta, puede convertirse en una pesadilla.
Así, la ortorexia es un trastorno de la alimentación, al igual que la bulimia (que es cuando la persona come y luego se induce el vómito para eliminar lo que comió) y la anorexia nerviosa (en la cual la persona directamente se priva de comer).  Se diferencia de éstas porque mientras que los anoréxicos y los bulímicos se preocupan por la cantidad de comida que consumen, los ortoréxicos se obsesionan con la calidad de los alimentos.
Algunos de los síntomas principales de la ortorexia nerviosa son:
  • Preocupación excesiva por la calidad de los alimentos.
  • Autolimitación de los alimentos que se consumen (se evita el consumo de carne roja, huevos, azúcares, productos lácteos y grasas).
  • Dedicar varias horas al día (tres o más) a organizar y planear su dieta.
  • Desplazarse grandes distancias para conseguir alimentos especiales o puramente ecológicos.
  • Imposibilidad de que la persona vaya a comer o disfrute una comida fuera de su casa.
  • Aislamiento social, debido a que el tener que asistir a una reunión entre los amigos o una comida empresarial con un grupo que no tenga las mismas costumbres alimenticias puede volverse una preocupación.

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martes, 12 de julio de 2011

Tampones, toallas higiénicas y otras opciones para mantenerse limpia y seca durante “esos días”


Llegar a ser mujer no siempre es sencillo. Tu cuerpo está cambiando y ya has comenzado a descubrir de qué se trata el período o la menstruación, sus síntomas y, a veces, las molestias que puede causar. ¿Te preocupa no mancharte o que nadie lo note debajo de ese pantalón ajustado? Afortunadamente, hoy existen varias alternativas para que te sientas cómoda y no necesites suspender ninguna actividad. Ya que el periodo es algo normal. Aquí te contamos más detalles sobre tampones, toallas higiénicas y otras opciones, para mantenerte limpia y seca durante “esos días”.
Las opciones para sentirse “limpia y seca” durante el período o la menstruación son muy variadas. Basta con ver la publicidad o recorrer los estantes del mercado para comprobar que hay toallas higiénicas de varios tamaños y formas, con distintos tipos de telas y funcionalidades que te ayudan a que te sientas más cómoda durante esos días. También hay tampones de distinto tipo, más pequeños o más grandes, con o sin aplicador e incluso existen otras alternativas reutilizables que pueden ser de tu agrado.
¿Cuál es el método más apropiado para ti o cuál te resultará más cómodo? Eso es algo que sólo tú descubrirás a medida que los vayas conociendo y probando. Y si bien las opciones más conocidas son las toallas femeninas y los tampones, también hay otras, como las toallas reutilizables, que se lavan y se vuelven a usar, y otros dispositivos conocidos como copa menstrual, similares a un tampón pero también reutilizables, en la mayoría de los casos.
Veamos las opciones en detalle. Las toallas higiénicas están hechas con algodón y se adhieren a la ropa interior. Existen distintos modelos para adaptarse a tu período. Las hay perfumadas y sin perfumar; algunas son más grandes o están diseñadas para que duren toda la noche, aunque el sangrado sea excesivo; otras son ultra-delgadas para que puedas utilizarlas con ropa ajustada sin que se noten o simplemente para que te sientas como si no tuvieras nada, otras tienen alas para evitar que se te manche la ropa interior y algunas tienen una tela especial para que te sientas siempre seca o la tela es “súper suave”, para que no se te irrite la piel.
Puede ser que al principio el encontrarte frente a tantas opciones y tener que elegir sea un poco abrumador, pero déjate llevar por tus instintos y lee en los productos cuáles son las ventajas que te ofrece cada uno, verás que pronto descubrirás cuales son los que prefieres para cada ocasión.
Por otro lado, puede que a veces te resulte incómodo utilizar toallas higiénicas, especialmente si quieres ir a nadar o hacer deportes. Y como la idea es que no suspendas ninguna de tus actividades mientras estas con el período y que puedas llevar una vida normal, en esos casos, podrías elegir utilizar tampones.
Los tampones también están hechos de algodón pero comprimido y con forma de tubo pequeño, para que puedas introducirlo dentro de la vagina. Una vez allí, el tampón absorbe la sangre sin que tú ni te des cuenta. Esto es absolutamente inofensivo, ¡y no hará que pierdas la virginidad! Ese es un mito, así que no te preocupes.
Es posible que te moleste un poco al colocarlo o al quitarlo, pero las molestias irán disminuyendo a medida que te acostumbres a hacerlo. Además, también hay distintos modelos para facilitar la colocación, algunos incluyen un aplicador (que para algunas es más sencillo) y son de diferentes tamaños y de diferentes formas. Si vas a empezar a usarlos, lee atentamente las instrucciones en las cajas de los productos, algunos son especiales para quienes recién comienzan. Por ejemplo, son más pequeños o tienen la punta más redondeada.
Las cosas más importantes que debes tener en cuenta son: evitar que el hilo del tampón se pierda dentro de tu vagina y cambiar el tampón cada cuatro a ocho horas, o más seguido si es necesario. Además, es preferible que intercales el uso de toallas higiénicas con el de los tampones, para evitar irritaciones y posibles infecciones (especialmente el síndrome del choque séptico).
Una vez que vayas encontrando los productos que prefieras para sentirte limpia y seca en esos días, siéntete cómoda para seguir haciendo lo que de estás acostumbrada a hacer: luciendo la ropa que más te guste, como si no estuvieras en esos días de la menstruación. Al final, ¿no era tan complicado ser mujer, verdad?

Tomado de Vida y Salud

sábado, 25 de diciembre de 2010

Cuando el espíritu de las fiestas… no es tan festivo

Paz y felicidad, es lo que todos deseamos tener en esta temporada de fiestas. Sin embargo, las festividades de diciembre – valga la redundancia – no siempre son festivas. Para muchas personas, traen mucho estrés y hasta depresión. Si te encuentras en esta situación, aquí te damos algunos consejos para que puedas sobrevivir estas fiestas con menos estrés y sus consecuencias para tu salud.
Ya sea que celebres la Navidad o no, porque tus tradiciones sean diferentes, nadie se escapa al ambiente festivo de diciembre. Si no, simplemente sal a la calle y presta atención: todas las vitrinas están iluminadas y arregladas con Papá Noel o Santa Claus, las avenidas están adornadas con luces navideñas y en muchas casas, verás el árbol de Navidad.
Durante esta época también parece que tu agenda se llena de fiestas, compras, viajes, preparativos, cenas, invitados. O al contrario, tal vez es ahora cuando te sientas más solo/a porque no te gusta la temporada y prefieres escapar de las multitudes que se aglomeran en los centros comerciales. Puede ser que también sea la época navideña la que te traiga nostalgia por épocas pasadas o te haga extrañar a quienes ya no están o viven lejos de ti.
De cualquier modo, es común que durante esta temporada muchas personas se sientan más estresadas y tristes. Pero para que la avalancha de actividades y exigencias de la Navidad no te enfermen, toma en cuenta estos consejos que te ayudarán a sobrevivir, para evitar el estrés y tener unas fiestas más tranquilas:
  • Planea con anticipación: ¡No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy! ¿qué tal si designas un día para hacer las compras más importantes que tienes para estas festividades? Así las tacharás de la lista y podrás concentrarte en otras tareas, sin sentir que tienes muchas cosas pendientes.
  • Resuelve tus problemas familiares: Aprovecha que esta es una época de reconciliación para hablar con los seres queridos con los que tienes alguna diferencia. Recuerda que la familia es el eje del bienestar emocional y que nada es tan grave como para romper la relación con una persona a la que quieres. Trata de que esta época te una de nuevo a los tuyos, el diálogo es la clave.
  • Haz un presupuesto y respétalo: Antes de meterte en gastos que te causarán dolores de cabeza, planea cuánto dinero puedes gastar en estas fiestas. El amor no se manifiesta con regalos. Si tienes problemas de dinero, usa tu creatividad: haz algo con tus manos o establece un sistema de intercambio de regalos en el que cada miembro de tu familia sólo tenga que darle un regalo a otro. Así ahorrarás dinero.
  • Si estás solo/a o lejos de tu familia, emplea tu tiempo en alguna causa que llene tu corazón. Por ejemplo, acude como voluntario(a) a algún lugar o agencia que necesite tu ayuda o simplemente ayuda a personas que lo necesitan.
  • No te exijas demasiado. En lugar de esperar que estas festividades salgan a la perfección, relájate y decide que estarás más tranquilo/a. Siempre habrá imprevistos, así que no te excedas en las expectativas y sé realista.
  • Aprende a decir que no. Si sientes que tienes demasiadas cosas que hacer en esta época y que los demás te exigen demasiado, rehúsa a hacer algo. Di “no”. Es mejor hacer poco y hacerlo bien que comprometerte con muchas cosas y no hacer ninguna.
  • No te excedas en el consumo de alcohol. Se ha demostrado que esto puede aumentar tus sentimientos de nostalgia en relación a que “el tiempo pasado fue mejor” y esto puede acentuar la depresión.
  • Busca actividades con tus familiares y amigos que sean gratis. Da una caminata para ver los adornos navideños de la ciudad, consulta la agenda de actividades gratuitas que ofrece tu ciudad, escucha música en familia.
Siguiendo estos consejos puedes dejar a un lado los sentimientos de tristeza que podrías sentir durante esta época festiva. Recuerda que es más bien un momento del año para hacer una pausa y estar con los que quieres. No te dejes estresar por el consumismo ni por las exigencias de que en las fiestas todo debe ser perfecto. Simplemente, comparte y celebra cada momento con alegría, sin preocuparte por el futuro.
Así te evitarás los dolores de cabeza, la fatiga y el insomnio del estrés y la ansiedad. Dale un regalo a tu salud y disfruta de las festividades con la mayor calma posible.
¡Felices Fiestas!

Tomado de Vida y Salud