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miércoles, 8 de agosto de 2012

Recetas para la vida – ¿Por qué vivimos en búsqueda de la felicidad y no somos felices?

La gente está cada vez menos feliz y vive más estresada por encontrar la felicidad

Está de moda leer, estudiar y asistir a cursos para encontrar tu felicidad. Cada vez son mas los escritos y las disciplinas que tratan este tema; Tan solo hace unos años se destaco la importancia de la felicidad, doctores, psicólogos, maestros, etc. estudian y atraen grandes masas de personas que encuentran muy valiosos sus enseñanzas, lo son por supuesto. Después de todo aprender y estudiar siempre da un mejor resultado. Sin embargo me gustaría mencionar rápidamente unos puntos clave que pueden conducir a un mejor entendimiento sobre este tema.

Sabias que está comprobado que el dinero, a partir de un cierto nivel mínimo, (es decir cuando tienes que comer y donde dormir) no da la felicidad. Los países desarrollados tienen diez veces más casos de depresión hoy que en los años cincuenta cuando había rezagos fuertes de las guerras y grandes crisis económicas mundiales. A pesar de que vivimos en un mundo tecnológicamente avanzado, y es mas fácil conseguir lo que se busca que antes, han aumentado otras patologías como la ansiedad, la angustia y los suicidios.

Por otro lado, la familia cada vez se desintegra más, y se vuelve más pequeña, se desvanecen las uniones a la patria, a la comunidad, al grupo religioso. Éstas eran las instituciones tradicionales nos apoyaban en los momentos difíciles, que a lo largo de la historia han sido las medidas antidepresivas más eficaces, y están desapareciendo. Y por ultimo las ciencias sociales indican que somos víctimas de nuestro ambiente, que lo importante no es el individuo quien está en control de sus acciones sino que son los factores externos que lo limitan y lo manipulan. Como consecuencia, tenemos más personas que se convierten en victimas y prisioneras eternas en busca de la felicidad que es cada vez más difícil encontrar.

Pablo, vive todos los días como si el calendario nunca se moviera, siempre es el mismo día, los mismos problemas y las mismas angustias, él dice que vive el mismo día cada día. Claro que trabaja, tiene su familia, sale a reuniones, en fin, hace su vida normal. Nadie puede decir que esta enfermo o que tiene algún padecimiento severo; si nos asacamos a él, fácilmente nos podríamos dar cuenta que sus ojos no tienen brillo, y su mirada es vaga con un tono de dolor, sus problemas lo ciegan y no le permiten encontrar salida, sus sueños y sus ilusiones se han desvanecido al punto que ni si quera lo estimulan.

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sábado, 24 de septiembre de 2011

La autoconfianza y la empatía mejoran el sexo

Olvídate de lo que otros piensen de ti: ¿te consideras una persona interesante o atractiva o tienes dudas sobre tu aspecto físico y de tu capacidad de agradarle a los demás? ¿Eres capaz de identificarte o solidarizarte con los sentimientos de terceras personas? Del tipo de respuesta que des dependen muchas cosas. Un alto grado de seguridad, autoconfianza y empatía te ayudarán a desenvolverte con mayor soltura en tus relaciones sociales, laborales e interpersonales, ¡y hasta en tu relación sexual! Así lo ha demostrado un estudio reciente que relaciona estas cualidades con el placer que le brindas y te brinda tu pareja.

El mantener una autoestima elevada es importante para poder funcionar normalmente en todos los ámbitos de la vida. Incluso en el sexo: la seguridad y la confianza en uno mismo parece mejorar el goce y el placer en la cama, así como la empatía con el compañero o la compañera con quien se está disfrutando la relación.

Esto ya lo sospechábamos: es difícil poder disfrutar plenamente un encuentro íntimo si estás preocupado(a) o acomplejado/a por tu imagen, si se te nota el exceso de peso (o de delgadez), o lo que tu pareja pueda pensar de cualquier parte de tu cuerpo de la que no te sientas seguro(a). Pues bien, eso que ya nos dictaba el sentido común ha sido comprobado por una investigación reciente que consideró la opinión de más de 3.200 hombres y mujeres de entre 18 y 26 años de edad al ser consultados sobre su autoestima, la confianza en uno mismo, la autonomía o fortaleza para seguir las convicciones personales, y la empatía o capacidad de asumir la perspectiva del otro en relación al placer en las relaciones sexuales.

De ese modo, los investigadores de la Facultad de Salud Pública de la Johns Hopkins en Baltimore, Estados Unidos, encontraron que la empatía influye positivamente en el placer sexual tanto en los hombres como en las mujeres jóvenes. En ellas, además, la autonomía y la autoestima también parecían contribuir al placer.

Según Adena Galinsky, coautora del estudio, el punto más importante es la asociación entre la empatía y el disfrute sexual. Coinciden con ella el resto de los investigadores y afirman que la empatía a su vez aumenta la motivación de complacer a la pareja de muchas formas diferentes, no solamente en las relaciones sexuales. Además, la persona disfruta “indirectamente” al dar placer al otro. Esto de por sí refuerza la calidad de toda la interacción de pareja.

Y a ti, ¿cómo te va en este sentido? Cualquier relación por buena que sea, puede mejorar y conviene siempre salirse de la rutina. Pon un poco de ganas e interés para demostrarle a tu pareja cuán importante es para ti y que estás “en sintonía” con sus sentimientos:

Demuéstralo con hechos. Prepara una actividad romántica: una cena que le guste, su música favorita, ese restaurante que siempre ha querido visitar.

Escucha atentamente. Estimula a tu pareja a que hable de lo que le gusta y lo que no le agrada, lo que pueden mejorar entre ambos. La comunicación efectiva comienza por una buena disposición a escuchar.

Dedícale tiempo. Nada surge del vacío. Si no riegas “la plantita” de la relación, se secará.
Mucho respeto, por favor. Ese es el cimiento de cualquier buena relación, mucho más de la relación de pareja. Sean delicados y corteses el uno con el otro.

¿Y si es tu autoestima la que necesita un impulso? Cultivarla es un proceso, no se logra de la noche a la mañana. Es más, hay que alimentarla, al igual que tu relación, ¡todos los días! Aquí te ofrezco algunas sugerencias:

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sábado, 25 de diciembre de 2010

Cuando el espíritu de las fiestas… no es tan festivo

Paz y felicidad, es lo que todos deseamos tener en esta temporada de fiestas. Sin embargo, las festividades de diciembre – valga la redundancia – no siempre son festivas. Para muchas personas, traen mucho estrés y hasta depresión. Si te encuentras en esta situación, aquí te damos algunos consejos para que puedas sobrevivir estas fiestas con menos estrés y sus consecuencias para tu salud.
Ya sea que celebres la Navidad o no, porque tus tradiciones sean diferentes, nadie se escapa al ambiente festivo de diciembre. Si no, simplemente sal a la calle y presta atención: todas las vitrinas están iluminadas y arregladas con Papá Noel o Santa Claus, las avenidas están adornadas con luces navideñas y en muchas casas, verás el árbol de Navidad.
Durante esta época también parece que tu agenda se llena de fiestas, compras, viajes, preparativos, cenas, invitados. O al contrario, tal vez es ahora cuando te sientas más solo/a porque no te gusta la temporada y prefieres escapar de las multitudes que se aglomeran en los centros comerciales. Puede ser que también sea la época navideña la que te traiga nostalgia por épocas pasadas o te haga extrañar a quienes ya no están o viven lejos de ti.
De cualquier modo, es común que durante esta temporada muchas personas se sientan más estresadas y tristes. Pero para que la avalancha de actividades y exigencias de la Navidad no te enfermen, toma en cuenta estos consejos que te ayudarán a sobrevivir, para evitar el estrés y tener unas fiestas más tranquilas:
  • Planea con anticipación: ¡No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy! ¿qué tal si designas un día para hacer las compras más importantes que tienes para estas festividades? Así las tacharás de la lista y podrás concentrarte en otras tareas, sin sentir que tienes muchas cosas pendientes.
  • Resuelve tus problemas familiares: Aprovecha que esta es una época de reconciliación para hablar con los seres queridos con los que tienes alguna diferencia. Recuerda que la familia es el eje del bienestar emocional y que nada es tan grave como para romper la relación con una persona a la que quieres. Trata de que esta época te una de nuevo a los tuyos, el diálogo es la clave.
  • Haz un presupuesto y respétalo: Antes de meterte en gastos que te causarán dolores de cabeza, planea cuánto dinero puedes gastar en estas fiestas. El amor no se manifiesta con regalos. Si tienes problemas de dinero, usa tu creatividad: haz algo con tus manos o establece un sistema de intercambio de regalos en el que cada miembro de tu familia sólo tenga que darle un regalo a otro. Así ahorrarás dinero.
  • Si estás solo/a o lejos de tu familia, emplea tu tiempo en alguna causa que llene tu corazón. Por ejemplo, acude como voluntario(a) a algún lugar o agencia que necesite tu ayuda o simplemente ayuda a personas que lo necesitan.
  • No te exijas demasiado. En lugar de esperar que estas festividades salgan a la perfección, relájate y decide que estarás más tranquilo/a. Siempre habrá imprevistos, así que no te excedas en las expectativas y sé realista.
  • Aprende a decir que no. Si sientes que tienes demasiadas cosas que hacer en esta época y que los demás te exigen demasiado, rehúsa a hacer algo. Di “no”. Es mejor hacer poco y hacerlo bien que comprometerte con muchas cosas y no hacer ninguna.
  • No te excedas en el consumo de alcohol. Se ha demostrado que esto puede aumentar tus sentimientos de nostalgia en relación a que “el tiempo pasado fue mejor” y esto puede acentuar la depresión.
  • Busca actividades con tus familiares y amigos que sean gratis. Da una caminata para ver los adornos navideños de la ciudad, consulta la agenda de actividades gratuitas que ofrece tu ciudad, escucha música en familia.
Siguiendo estos consejos puedes dejar a un lado los sentimientos de tristeza que podrías sentir durante esta época festiva. Recuerda que es más bien un momento del año para hacer una pausa y estar con los que quieres. No te dejes estresar por el consumismo ni por las exigencias de que en las fiestas todo debe ser perfecto. Simplemente, comparte y celebra cada momento con alegría, sin preocuparte por el futuro.
Así te evitarás los dolores de cabeza, la fatiga y el insomnio del estrés y la ansiedad. Dale un regalo a tu salud y disfruta de las festividades con la mayor calma posible.
¡Felices Fiestas!

Tomado de Vida y Salud

viernes, 28 de mayo de 2010

¿Qué esperas para ser feliz?

La felicidad no es una utopía que esté al alcance sólo de los ángeles. No, la felicidad está allí, en cada rincón, en cada momento, en cada paso que das, en cada una de tus acciones buenas y altruistas.

La felicidad no es algo gaseoso. Es una oportunidad para sonreir y reencontrarse a cada instante con los seres que amas, o con el prójimo receptivo que seguramente también marcha por la misma senda.

Sé feliz ahora, no lo dejes para después porque el mañana es incierto. Decídelo ahora y tu sonrisa será una constante por toda la eternidad.