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martes, 18 de septiembre de 2012

¿Por qué comemos en exceso, incluso cuando estamos satisfechos?

A la hora de controlarse con las comidas, no todo es cuestión de fuerza de voluntad. Un grupo de investigadores italianos se dedicó a estudiar este tema y ha encontrado que podrían existir motivos fisiológicos que nos llevan a comer en exceso, aun cuando estemos satisfechos. En este artículo te contamos más detalles sobre este hallazgo.

No importa si son dulces, chocolates o bocadillos de crema, ya sean dos o diez, si Guadalupe los tiene al alcance de la vista no puede dejar de comerse todos, aún luego de una cena abundante que la ha dejado satisfecha. A Pablo le pasa algo similar, pero con los bocadillos salados. En general, luego del almuerzo, cuando todos están por servirse el postre, él no puede resistirse y, si es posible, vuelve a repetir el menú principal.

Todos tenemos alimentos preferidos que nos hacen perder la cabeza y ponen en riesgo nuestra dieta. Tanto, que hasta es posible que ni necesites pensar en cuáles son los que siempre se te apetecen, porque sólo basta con pensar en algo sabroso para que te vengan a la cabeza. Y si pudieras comerlos, la tentación sería tan fuerte que no importaría que tuvieras el estómago vacío o lleno. ¿Por qué ocurre eso y por qué comemos en exceso, incluso cuando estamos satisfechos?

Un grupo de investigadores italianos se hizo esta pregunta y se dedicó a investigar la respuesta. Para ello hicieron un pequeño estudio que consideran preliminar (pues sólo consideraron a ocho participantes) pero que ofrece un nuevo punto de vista sobre este tema: independientemente de qué tan “llena” se sienta una persona, si se le atrae con alimentos sabrosos, parecería que el cuerpo está programado para recompensarse comiendo de más.

Lo novedoso es, además, que no solo se trataría de una cuestión de fuerza de voluntad ni de una necesidad “calórica”, sino que habría factores físicos que intervienen en esta decisión. Por ejemplo, ante la tentación, los científicos detectaron un aumento en los niveles de dos compuestos químicos claves: la grelina, una hormona producida en el estómago que ayuda a regular la recompensa y la motivación, y el denominado “2-AG” (2-araquidonilglicerol), que se relaciona con el apetito.

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miércoles, 8 de agosto de 2012

Recetas para la vida – ¿Por qué vivimos en búsqueda de la felicidad y no somos felices?

La gente está cada vez menos feliz y vive más estresada por encontrar la felicidad

Está de moda leer, estudiar y asistir a cursos para encontrar tu felicidad. Cada vez son mas los escritos y las disciplinas que tratan este tema; Tan solo hace unos años se destaco la importancia de la felicidad, doctores, psicólogos, maestros, etc. estudian y atraen grandes masas de personas que encuentran muy valiosos sus enseñanzas, lo son por supuesto. Después de todo aprender y estudiar siempre da un mejor resultado. Sin embargo me gustaría mencionar rápidamente unos puntos clave que pueden conducir a un mejor entendimiento sobre este tema.

Sabias que está comprobado que el dinero, a partir de un cierto nivel mínimo, (es decir cuando tienes que comer y donde dormir) no da la felicidad. Los países desarrollados tienen diez veces más casos de depresión hoy que en los años cincuenta cuando había rezagos fuertes de las guerras y grandes crisis económicas mundiales. A pesar de que vivimos en un mundo tecnológicamente avanzado, y es mas fácil conseguir lo que se busca que antes, han aumentado otras patologías como la ansiedad, la angustia y los suicidios.

Por otro lado, la familia cada vez se desintegra más, y se vuelve más pequeña, se desvanecen las uniones a la patria, a la comunidad, al grupo religioso. Éstas eran las instituciones tradicionales nos apoyaban en los momentos difíciles, que a lo largo de la historia han sido las medidas antidepresivas más eficaces, y están desapareciendo. Y por ultimo las ciencias sociales indican que somos víctimas de nuestro ambiente, que lo importante no es el individuo quien está en control de sus acciones sino que son los factores externos que lo limitan y lo manipulan. Como consecuencia, tenemos más personas que se convierten en victimas y prisioneras eternas en busca de la felicidad que es cada vez más difícil encontrar.

Pablo, vive todos los días como si el calendario nunca se moviera, siempre es el mismo día, los mismos problemas y las mismas angustias, él dice que vive el mismo día cada día. Claro que trabaja, tiene su familia, sale a reuniones, en fin, hace su vida normal. Nadie puede decir que esta enfermo o que tiene algún padecimiento severo; si nos asacamos a él, fácilmente nos podríamos dar cuenta que sus ojos no tienen brillo, y su mirada es vaga con un tono de dolor, sus problemas lo ciegan y no le permiten encontrar salida, sus sueños y sus ilusiones se han desvanecido al punto que ni si quera lo estimulan.

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lunes, 25 de junio de 2012

Recetas para la vida – ¿Porque será que mi familia no comparte mis éxitos?

¿Es envidia, competencia, incomprensión o simplemente mala comunicación?

“Familia… querida, amada, única” siempre un tema especial y delicado. Cada quien su propia historia y sus características tan peculiares. No hay dos familias iguales ya que cada una tiene su sazón único. Las reuniones familiares siempre provocan sentimientos encontrados, emociones gratas, alegrías, rencuentros; por el otro, traen viejos recuerdos, malos entendidos, resentimientos, rivalidades y frustraciones. Aprender a disfrutar la familia es importante ya que cuando esta nos contiene los integrantes se fortalecen, se nutren y encuentran un lugar seguro para crecer, cuando no la tienen estos lazos son difíciles de encontrar y generalmente la persona sufre y siente un gran vacío difícil de llenar…

Nadia no es la excepción; ella pertenece a una familia numerosa, llena de primos, tíos, abuelos, sobrinos, etc. Se acerca el viaje que cada año hace la familia. Ella no sabe si prefiere quedarse sola en su departamento y evitar los pleitos y los malos ratos que pasa en cada reunión familiar.

Ella es una muchacha talentosa y con grandes éxitos para la edad que tiene, cuenta con un buen trabajo que le permite mantenerse sola. Su vida, en general es buena, cualquier madre estaría orgullosa.

Sin embargo, los ojos de la propia Madre no siempre son los ojos de todos aquellos que nos rodean. Los éxitos de uno no son siempre motivo de celebración para los demás, incluso cuando se trata de parientes y amigos. Cada quien tiene su historia y sus propios problemas; algunos por falta de oportunidades, otros por tener poca motivación o menos recursos y aún otros, por dificultades personales. El regocijo y los relatos de la persona exitosa pueden generar sentimientos de competencia, inseguridad, pueden llevar a reproches, irritación y comparaciones. Esto es precisamente lo que le sucede a Nadia cada vez se junta con su familia.

Después de unas cuantas copas, comienzan a salir los trapitos al aire, cada quien habla lo que siente. Hay algunos que se burlan de ella, otros le reprochan y riñen, habrá algunos que ni siquiera se involucran, pero en general la familia parece no festejar el éxito de esta mujer.

Ciertamente cuando la persona está orgullosa de sus logros, tiene un brillo especial, está satisfecha, actúa de forma animada y en algunos casos se llega a embriagar de sus éxitos, olvidándose de voltear a ver a las personas que la rodean. Sin querer y en este caso, esto puede hacer sentir incómodos a los familiares y hasta puede pasar como si la persona exitosa esta actuando con soberbia y falta de atención.

Si la persona exitosa utiliza la prudencia y recuerda continuamente que el verdadero éxito es aquel que la engrandece sin deslumbrar o incomodar a sus seres queridos, seguramente encontrara la humildad necesaria para poder compartir sus logros sin deslumbrar a nadie.

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domingo, 10 de junio de 2012

Recetas para la vida – Hay que bajar del pedestal lo que es realmente importante y tenerlo junto a nosotros

¿De que sirve dejar las cosas de verdadero valor en un altar donde sea difícil llegas a ellas? Si es realmente importante, es mejor poderlas disfrutar y cuidar de cerca.

Que típico es saber que muchas veces consideramos tan importante una persona o algún que hacer que le damos un lugar especial en nuestra vida diaria y hasta les asignamos un lugar bello y apartado de la rutina para que nadie lo toque o lo moleste. Que grave error. Si es importante, si es valioso, entonces hay que vivirlo, gozarlo y tenerlo cerca tanto física como emocionalmente. Hay que convivir con aquello que para nosotros es importante, así tendrá mayor valor, uso y aportación a nuestra rutina diaria.

A Rosa y a su familia les gusta mucho tocar el piano, de hecho vienen de una familia de amantes de la música, así que Joaquín su esposo asigno un cuarto precioso exclusivamente para tocar el piano.

Quien iba a pensar que esta familia tendrían tantos problemas para que sus hijos subieran al cuarto a practicar las lecciones que el profesor les asignaba. Esto se había convertido en una lucha, siempre la misma historia; suplicas, amenazas y grandes consecuencias, sin embargo a los niños les era muy pesado y aburrido subir al cuarto especial del piano para sentarse a practicar los 30 minutos diarios las prácticas rutinarias y tediosas.

Un buen día de improvisto y por necesidad, Rosa tuvo que sacar el piano de la habitación donde lo tenia, al no haber lugar en ninguna parte de la casa, lo coloco en la sala de la casa, donde simultáneamente era el paso forzado de toda la familia, todo el día.

Un cambio inesperado

Rosa nunca pensó que un simple cambio de ubicación seria suficiente para que la practique tediosa se convirtiera en un alegre y divertido entretenimiento familiar.

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viernes, 30 de septiembre de 2011

8 formas de ayudar a un adolescente ansioso e inseguro

Como tu hijo adolescente no hay dos: como la mayoría de los padres lo consideras capaz, inteligente, lleno de potencial y con toda una hermosa vida por delante. Por eso te sorprende y te preocupa que se retraiga, que no tenga amigos, se agobie con las responsabilidades del colegio o se sienta inútil, feo o que nadie – ¡ni siquiera tú! – lo quiera. ¿Qué puedes hacer tú en el proceso? Aquí te brindo unos cuantos consejos.

Ya Luisa no sabe qué hacer. Su hija de 14 años le preocupa enormemente. Casi no se comunica con ella, se encierra en su mundo por horas y no tiene amigas. Todos los comentarios sobre sí misma son negativos: se considera torpe, fea e incapaz de hacer nuevas amistades. Y en cuanto a la escuela, peor: “¿Para qué estudiar si de todas formas no voy a pasar el examen?” ¿Qué puede hacer Luisa para ayudar a su hija? ¿Cómo hacerle ver que nadie la odia ni la rechaza y que todo eso está en su mente? Los padres de los adolescentes, sobre todo los que se muestran ansiosos e inseguros, se hacen ésa y otras preguntas similares muchas veces. Para aliviar la situación, aquí encontrarás unos cuantos consejos útiles.

Entrenando a tu hijo a manejar sus sentimientos de ansiedad y de inseguridad

¿Qué hace un entrenador deportivo? Le brinda al atleta o al jugador su experiencia en el campo de juego, le ayuda a ejercitarse físicamente, le enseña a jugar dentro de un equipo y a dar lo mejor de sí mismo, pero a la hora del partido, tiene que dejarlo ir solo al terreno de juego a enfrentarse a su oponente. Tu función como padre es parecida: debes enseñarle a volar, pero tu hijo debe emprender el vuelo por sí mismo. Si se muestra ansioso, tu deber es ayudarlo a lidiar con su ansiedad, pero tienes que dejarlo experimentar y a aprender de esos momentos de frustración por sí solo. Se dice fácil, pero la realidad puede resultarte abrumadora. La tarea se te facilitará si tienes en cuenta lo siguiente:

1. Controla tus propios sentimientos: si tu hijo se muestra ansioso o inseguro, lo primero que tienes que hacer es controlar tus propios sentimientos de ansiedad relacionados con tu hijo. ¿Te preocupa que no pueda pasar un examen? ¿Qué sufra por los comentarios de sus compañeros de la escuela? Aunque te resulte difícil, tienes que alejarte emocionalmente de la situación para poder prestarle apoyo. Para aliviar tu propia ansiedad, comparte tus sentimientos con tu pareja, con una amiga o con un familiar de confianza. Cuando verbalizamos una situación, podemos analizarla más objetivamente. Si tu hijo se queja de una situación real o imaginaria, trata de mostrarte lo más tranquilo(a) posible y ayúdalo a enfocarla de forma positiva.

2. Demuéstrale mucho amor y comprensión: es la mejor medicina para cualquier problema, especialmente para los adolescentes. Incluso cuando tu hijo pueda decirte frases muy hirientes, está lidiando con sus propias ambivalencias y temores. Repítele hasta el cansancio que lo amas y que cuenta con todo tu apoyo de forma incondicional. Demuéstralo con acciones: dedícale tiempo e invítalo a desahogar lo que le preocupa. Si recuerdas algún momento de tu propia vida en la que pasaste por una experiencia similar (una discusión con las amigas, la ruptura con un enamorado, dificultades en la escuela), cuéntasela y dile también como la solucionaste.

3. Ofrécele apoyo pero déjale su propio espacio: lo más fácil del mundo es pasar esa raya tan sutil en la que los padres invaden la privacidad del hijo. Tienes que aprender a “leer” los mensajes de tu hijo para saber cuándo quiere hablar o cuando prefiere estar solo. No lo interpretes como un rechazo, sino como parte de su propio proceso de independencia.

4. Enfatiza sus puntos positivos y lo que hace bien: a veces, tratando de ayudar, somos demasiado críticos y exigentes y nos olvidamos de resaltar lo positivo de la otra persona, especialmente los hijos. Con frecuencia, los padres de los adolescentes solamente notan los problemas y hasta caen en el hábito de darles solamente reacciones y críticas negativas. Tu hijo responderá mucho mejor si tu reacción a sus acciones es positiva. Tampoco exageres: si saca buenas notas, felicítalo y hasta piensa en premiarlo de alguna manera. Pero no le digas que es un genio, cuando sabes bien que no es cierto.

5. Apóyalo, pero dále campo libre: si tu hijo tiene que tomar una decisión, dale un consejo pero no decidas por él. Las consecuencias de nuestras acciones son las mejores maestras en la vida y ésa es una lección importante que tu hijo debe aprender por sí solo.

6. Ayúdalo a neutralizar sus sentimientos de ansiedad: si tu hijo te plantea una situación que le produce ansiedad o inseguridad (hablar ante su clase, lidiar con el rechazo de una amiga(o), por ejemplo), escucha con atención y no le restes importancia a sus sentimientos, aunque te parezcan exagerados. Cálmalo diciéndole que es normal sentirse ansioso ante una situación semejante o lo que haces tú para lidiar con tus nervios en una situación difícil: salir a caminar para despejar la mente, respirar profundamente, escuchar música que te haga sentir bien). Si el niño está pasando por una situación realmente difícil, como la separación de los padres u otro problema familiar, considera buscar ayuda profesional (el pediatra, el consejero de la escuela, o un terapista).

7. No lo ridiculices: aunque pienses que tu hijo exagera, para él el problema en realidad es enorme. Especialmente cuando se trata de sus sentimientos, debes demostrar respeto y consideración. Aunque se trate de algo simple como la queja cada mañana de que no tiene nada que ponerse o nada le queda bien, o el pelo está horrible, para un adolescente, una imagen mala de sí mismo es un gran problema. En lugar de decirle que no tiene razón y de que está equivocado(a), quizá puedes neutralizar la situación coincidiendo con él en que muchas personas se sienten así. Si te es posible, quizá puedan salir a a comprar un par de piezas que le gusten y así puede planear qué se puede poner la noche anterior y evitar la angustia la mañana siguiente.

8. No niegues sus sentimientos: es otra de las situaciones difíciles para los padres. Si el adolescente te dice que se siente feo(a) y que nada le queda bien, la primera reacción es decirle que no, que está equivocada(o) totalmente. Recuerda que los adolescentes a veces tienen una percepción distorsionada de sí mismos y también se encuentran bajo la presión de la publicidad y de la imagen que los medios o sus compañeros, les imponen. Sigue brindándole comentarios positivos siempre que sea posible.

Recuerda que la ansiedad y la inseguridad pueden también tener síntomas físicos. Estos pueden traducirse en dolores de cabeza, de estómago o falta de energía. Consulta con el pediatra para descartar cualquier otra causa o condición física que los pueda provocar.

Hay otras manifestaciones que debes tener en cuenta y que pueden indicar que el adolescente necesita ayuda profesional:

Exceso de ansiedad
Subida o pérdida de peso repentina
Sentimientos de profunda tristeza
Sus calificaciones bajan repentinamente
Falta de motivación
Baja auto estima
Dificultad para dormir

Si notas varios de estos síntomas, pide ayuda de inmediato. La inseguridad excesiva, unida a sentimientos de baja autoestima puede conducir a comportamientos autodestructivos como el uso de drogas, de alcohol o trastornos como la bulimia y la anorexia.

De nuevo, te animo a armarte de paciencia y a recordar que la transición de niño a joven adulto no es fácil. Demuéstrale todo el amor que sientes a tu hijo(a) para que sepa que, aunque deba caminar por sus propios medios, tú irás a su lado.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 15 de abril de 2011

Morir y matar de aburrimiento


Unos estudios recientes demuestran cómo el aburrimiento no sólo afecta tu estado de ánimo sino que también puede afectar negativamente tu salud. Hasta puede convertirte en una persona violenta. Aquí te contamos más detalles sobre estas investigaciones y sus hallazgos, además de algunas claves para evitar el aburrimiento y mantenerte saludable.
“¡Me muero de aburrimiento!”. Este antiguo dicho popular que parece metafórico podría estar ocultando una gran verdad. Así lo demuestra un nuevo estudio según el cual quienes llevan una vida aburrida o tediosa tienden a morir más jóvenes que quienes tienen una vida más activa y divertida o que, por lo menos, no se sienten aburridos.
Eso encontraron un grupo de investigadores del University College London, en Inglaterra, que además comprobó que las personas que se quejan de que sus vidas son aburridas tienden a deprimirse y tienen el doble de posibilidades de sufrir ataques cardíacos, frente a aquellos que dicen entretenerse a menudo.
Entre los ‘aburridos’, la mayoría eran mujeres y personas que ejercían trabajos manuales o repetitivos. Además, el estudio demuestra que el aburrimiento tiende a llevar a las personas a adquirir hábitos nocivos como fumar, beber y consumir drogas (esto suele ocurrir muchas veces entre los adolescentes, que además tienden a ser hiperactivos y a buscar “emociones nuevas”).
Además, el aburrimiento también tendería a ser tapado con otra conducta igualmente nociva y riesgosa, pero no sólo para el aburrido sino también para terceros: la violencia.
Al respecto, un estudio realizado por dos investigadores del Naval Health Research Center en San Diego, en Estados Unidos, descubrió que los marinos que han estado en zonas de combate pueden experimentar aburrimiento.
Según una encuesta que realizaron para dicho análisis, encontraron que los soldados de la marina que tendían a desobedecer órdenes, a involucrarse en enfrentamientos y confrontaciones con otras personas, a descuidar a sus familias y a meterse en problemas con la policía eran aquellos que habían estado en zonas de combate “aburridas”.
En este sentido, los soldados que relataron haber estado en zonas monótonas en las que no tenían privacidad ni días libres tenían tres veces más posibilidades de desarrollar conductas antisociales que otros. Estos resultados se suman a otros que también analizan el aburrimiento en las tropas, algo que ha sido estudiado por diferentes investigaciones desde la segunda guerra mundial, según las cuales este sentimiento provocaría distanciamiento, resentimiento y enojo.
¿Qué sientes tú cuando estás aburrida o aburrido y qué haces para matar el aburrimiento? Si sientes que te aburres a menudo, te falta motivación o incentivo o sientes cansancio continuamente y crees que eso te lleva a reaccionar mal con los demás, vale la pena que busques alternativas saludables para divertirte.
Y si no logras cambiar esa situación y, por el contrario, te angustias por ello o sientes que te limita para realizar tus actividades cotidianas, pide ayuda profesional. Seguramente un médico o un profesional especializado podrá ayudarte a encontrar nuevamente esas actividades que hacen que te rías y te diviertas como en tus mejores épocas.
La vida es corta y ¡hay que disfrutarla!
Tomado de Vida y Salud