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jueves, 11 de octubre de 2012

Los lácteos bajos en grasa son mejores para tu cerebro

Si te gustan los productos lácteos, es mejor que selecciones los que son bajos en grasa o desgrasados (descremados). No sólo te ayudarán a mantenerte en forma, sino también a cuidar la salud de tu cerebro, pues un estudio reciente ha encontrado que quienes los consumen bajos en grasa tienen menos posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. Sigue leyendo y descubre más detalles sobre este hallazgo.

La leche y sus derivados como el queso, el yogurt y la mantequilla que componen el grupo de los lácteos, no sólo son deliciosos sino también una fuente importante de calcio, proteínas y vitamina D.

Hace poco más de un año, el gobierno de los Estados Unidos, a través de los departamentos de Agricultura y de Salud y Servicios Humanos, modificó la tradicional pirámide de los alimentos a una dieta a la que le llamó “mi plato”, ya que es más sencillo visualizar lo que vamos a comer en un plato.

La cantidad de leche o sus derivados que se recomiendan dependen de la edad de la persona. Por ejemplo, se recomienda que los niños a partir de los 9 años, los adolescentes y los adultos consuman 3 porciones de lácteos al día, que pueden ser 1 taza de leche o yogur, 1 a 1½ onzas (40 gramos) de queso natural o 2 onzas (56 gramos) de queso procesado. Mientras que los niños de 2 a 3 años de edad necesitan sólo 2 porciones de lácteos al día ( 2 tazas de leche por ejemplo) y los niños que tienen entre 4 y 8 años de edad necesitan 2 ½ porciones al día. Y uno de los mensajes más importantes es que sean bajos en grasa o desgrasados.

Lo que sucede con los lácteos es que, como son de origen animal, además de los nutrientes y las vitaminas también, aportan grasas saturadas a la dieta. Por eso hay que consumir su grasa en moderación (y por esto mismo, por ejemplo, ni la crema ni la mantequilla están incluidas dentro de los lácteos recomendados en “mi plato”). Y en todos los casos, la mejor alternativa es elegir productos bajos en grasa o descremados.

Al respecto, un grupo de investigadores de la división de epidemiología nutricional del Instituto Nacional de Medicina Ambiental del Instituto Karolinska, en Estocolmo, en Suecia, descubrió que quienes consumían lácteos bajos en grasa, obtuvieron un beneficio para su salud: tenían menos posibilidades de sufrir un ACV (accidente cerebrovascular) a largo plazo, que quienes comían lácteos enteros.

Para llegar a estas conclusiones, publicadas en la revista Stroke, el equipo de científicos analizó los hábitos alimenticios de casi 75 mil adultos (tanto de hombres como de mujeres que tenían entre 45 y 83 años de edad, ninguno de los cuales tenía antecedentes de enfermedad cardiaca ni cáncer). De este modo lograron concretar lo que consideran la investigación más grande sobre este tema que se haya hecho hasta el momento.

Un ACV ocurre cuando, por algún motivo, la sangre no llega a todo el cerebro, ya sea porque alguna arteria se rompe (ACV hemorrágico) o se bloquea (ACV trombótico). Los alimentos ricos en grasas saturadas aumentan las posibilidades de desarrollar una condición que se conoce como aterosclerosis, que se caracteriza porque las arterias se endurecen. De ese modo, la sangre tiene más dificultad para pasar y aumenta el riesgo de que se produzca un ACV (que siempre es una situación de emergencia).

Por eso, provenga de donde provenga, es importante controlar la cantidad de grasas que consumes, no importa si es de los lácteos, de carnes o de embutidos. Y recuerda que hay varios tipos de grasas y algunas son más saludables que otras.

Por ejemplo, las que se recomiendan son las que provienen de las plantas, como el aceite de canola, de oliva o del maní (cacahuete o cacahuate) y de las nueces, de las almendras y de las semillas. Los pescados también contienen ácidos grasos saludables, como el omega-3 y el omega-6.

Ahora que ya sabes cómo mejorar tu dieta para cuidar tu sistema circulatorio, ten en cuenta que el ejercicio es otra buena manera de protegerse de los ataques cerebrovasculares silenciosos.

¡Anímate! El adoptar hábitos de vida más saludables, ya se sabe, puede resultar un poco difícil al principio, pero es muy importante que lo hagas por tu propio bien y el de tu familia. El seleccionar lácteos bajos en grasa o desgrasados (descremados) puede ser ese primer paso y tu salud se lo merece. ¡Empieza hoy!

Tomado de Vida y Salud

domingo, 30 de septiembre de 2012

¿Cuántas calorías necesitas al día? Deja de adivinar la cifra y aprende a calcularla

No hay una respuesta exacta sobre la cantidad de calorías que requiere cada persona, ya que depende de muchos factores, como tu sexo, tu peso, tus metas para bajar o aumentar de peso, tu altura, tu edad, tu nivel de actividad y tu metabolismo. Lo bueno es que tú misma(o) puedes calcular la cantidad de calorías que necesitas mediante algunos simples cálculos.

Cuando Katy quiso bajar de peso, siguió la misma dieta que le había hecho perder 9 kilos (unas 20 libras) a su hermana. Pero para su sorpresa, su peso se mantuvo casi igual. No entendía la razón, hasta que su hermana le hizo ver la diferencia. Mientas Katy llevaba una vida totalmente sedentaria, su hermana iba regularmente al gimnasio y trotaba a diario. Katy tuvo entonces que hacer ajustes en su dieta y en su actividad física para lograr su meta. Y es que hay muchas dietas y estrategias para controlar el peso, pero todas se basan en una ecuación elemental: las calorías que ingieres contra las que quemas.

Mientras más masa muscular tienes en el cuerpo, más calorías necesitas para mantenerla. Esa es la razón por la que los hombres suelen necesitar más calorías que las mujeres, los jóvenes más que las personas mayores y las personas activas más que las sedentarias.

La edad, por otra parte, te va robando masa muscular. A partir de los 45 años, la persona promedio tiende a perder por década alrededor del 10% de su masa muscular, que es sustituida por grasa. También el metabolismo se hace más lento con la edad, y el cuerpo suele necesitar menos calorías. De ahí la importancia de la actividad física. El ejercicio acelera el metabolismo, quema grasa e incrementa la masa muscular.

Primero debes entender qué son las calorías y para qué sirven…

Son la energía que viene de los alimentos, y tu cuerpo las requiere continuamente para funcionar. Los carbohidratos (azúcares), las grasas y las proteínas contienen calorías, y son las principales fuentes de energía para tu cuerpo. Las proteínas y los carbohidratos tienen unas 4 calorías por gramo, y las grasas tienen unas 9 calorías por gramo.

Independientemente de dónde vienen, las calorías que ingieres se convierten en energía física… o se almacenan en tu cuerpo en forma de grasa. Esas calorías almacenadas permanecen en tu cuerpo, a no ser que las uses para que funcione, que reduzcas su consumo o que aumentes tu actividad física.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (U.S. Department of Agriculture (USDA) señala tres niveles generales de actividad, lo que te ayuda a determinar cuántas calorías necesitas:
  • Personas sedentarias. Su estilo de vida incluye sólo actividad física ligera. 
  • Personas moderadamente activas. Realizan actividad física equivalente a caminar cerca de 1.5 a 3 millas al día, o de 30 a 60 minutos de actividad física moderada, además de las actividades diarias. 
  • Personas activas. Realizan 60 minutos o más de actividad física moderada, además de sus actividades diarias. 
También hay personas que practican deportes o hacen actividades físicas más fuertes, y queman más calorías. En todo caso, para calcular las calorías que necesita tu organismo, el primer paso es conocer tu tasa de metabolismo basal.

Cómo puedes determinar tu tasa de metabolismo basal.

La tasa de metabolismo basal (TMB) es la cantidad de energía (o calorías) que necesita tu cuerpo para funcionar mientras estás durmiendo o permaneces en reposo, que debe ser sólo la suficiente para que puedan “trabajar” tus órganos vitales (corazón, pulmones, cerebro, hígado, sistema nervioso, etc.). Para poder calcular tu consumo ideal de calorías, es esencial que determines antes tu TMB. Para eso, necesitas conocer tu altura (estatura) y tu peso. Una vez que hayas calculado tu TMB como te explicamos a continuación, utiliza el número obtenido y un estimado de tu actividad física para determinar tu tasa metabólica basal activa (TMBA), o sea, la cantidad de calorías que debes ingerir según tu estilo de vida. Los dietistas usan esta fórmula, llamada principio Harris-Benedict para calcular el TMB:

Primer paso: cómo calcular tu TMB
  • Mujeres: 655 + (4.7 × altura en pulgadas) + (4.35 × peso en libras) − (4.7 × años de edad). Si prefieres utilizar centímetros y kilos la fórmula es: 655 + (1.8 × altura en cm) + (9.6 × peso en kilos) − (4.7 × años de edad). 
  • Hombres: 66 + (12.7 × altura en pulgadas) + (6.23 × peso en libras) − (6.8 × años de edad). Si prefieres usar centímetros y kilos, usa esta fórmula: 66 + (5 × altura en cm) + (13.7 × peso en kilos) − (6.8 × años de edad). 
El número que obtienes es tu TMB.

Segundo paso: calcula tu tasa metabólica basal activa (TMBA). Para los hombres y las mujeres:
  • Si apenas haces actividad física: el TMB que has calculado × 1.2. 
  • Si haces ejercicio ligero de 1 a 3 veces por semana: tu TMB × 1.375. 
  • Si haces ejercicio moderado de 3 a 5 días por semana: tu TMB × 1.55. 
  • Si haces ejercicio fuerte de 6 a 7 días por semana: tu TMB × 1.725. 
  • Si haces ejercicio extremo de 6 a 7 días por semana: tu TMB × 1.9. 
El número que obtienes indica tu TMBA, o sea, la cantidad de calorías que debes ingerir para mantener el peso que tienes. Si quieres bajar de peso, debes comer por encima de tu TMB, pero por debajo de tu TMBA; si quieres subir de peso, debes comer por encima de tu TMBA. Nunca comas por debajo de tu TMB. No es saludable y hasta es peligroso.

Como ves, calcular tu tasa metabólica basal (TMB) y tu tasa metabólica activa (TMBA) no es difícil, y puedes hacerlo por tu cuenta para determinar la cantidad de calorías que debes consumir al día. Así te será más fácil delinear una dieta, un plan de lo que debes comer: ya sea que quieras mantener tu peso, subir o bajar. Recuerda que el consumir alimentos sanos que te ayuden a lograr y a mantener un peso saludable es una de las cosas más importantes para tu bienestar físico y para tu salud.

Tomado de Vida y Salud

martes, 18 de septiembre de 2012

¿Por qué comemos en exceso, incluso cuando estamos satisfechos?

A la hora de controlarse con las comidas, no todo es cuestión de fuerza de voluntad. Un grupo de investigadores italianos se dedicó a estudiar este tema y ha encontrado que podrían existir motivos fisiológicos que nos llevan a comer en exceso, aun cuando estemos satisfechos. En este artículo te contamos más detalles sobre este hallazgo.

No importa si son dulces, chocolates o bocadillos de crema, ya sean dos o diez, si Guadalupe los tiene al alcance de la vista no puede dejar de comerse todos, aún luego de una cena abundante que la ha dejado satisfecha. A Pablo le pasa algo similar, pero con los bocadillos salados. En general, luego del almuerzo, cuando todos están por servirse el postre, él no puede resistirse y, si es posible, vuelve a repetir el menú principal.

Todos tenemos alimentos preferidos que nos hacen perder la cabeza y ponen en riesgo nuestra dieta. Tanto, que hasta es posible que ni necesites pensar en cuáles son los que siempre se te apetecen, porque sólo basta con pensar en algo sabroso para que te vengan a la cabeza. Y si pudieras comerlos, la tentación sería tan fuerte que no importaría que tuvieras el estómago vacío o lleno. ¿Por qué ocurre eso y por qué comemos en exceso, incluso cuando estamos satisfechos?

Un grupo de investigadores italianos se hizo esta pregunta y se dedicó a investigar la respuesta. Para ello hicieron un pequeño estudio que consideran preliminar (pues sólo consideraron a ocho participantes) pero que ofrece un nuevo punto de vista sobre este tema: independientemente de qué tan “llena” se sienta una persona, si se le atrae con alimentos sabrosos, parecería que el cuerpo está programado para recompensarse comiendo de más.

Lo novedoso es, además, que no solo se trataría de una cuestión de fuerza de voluntad ni de una necesidad “calórica”, sino que habría factores físicos que intervienen en esta decisión. Por ejemplo, ante la tentación, los científicos detectaron un aumento en los niveles de dos compuestos químicos claves: la grelina, una hormona producida en el estómago que ayuda a regular la recompensa y la motivación, y el denominado “2-AG” (2-araquidonilglicerol), que se relaciona con el apetito.

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lunes, 27 de agosto de 2012

La importancia de desayunar

¿Quieres hacer que tu dieta para bajar de peso sea más efectiva y a la vez mantenerte llena de energía durante horas? ¡No te saltes el desayuno! Seguramente has oído decir que el desayuno es la comida más importante del día. Y es cierto. Un buen desayuno es una de las bases de una alimentación y una salud adecuadas, al punto de que hasta reduce el riesgo de desarrollar diabetes.

Cuando Cristina quiso bajar de peso, decidió cortar calorías suprimiendo el desayuno. “Con un poco de jugo o de café tengo más que suficiente”, pensó. ¡Esto es un gran error! A media mañana, Cristina “se moría de hambre” y comía lo que tuviera a la mano. Y si aguantaba hasta la hora del almuerzo, devoraba sin poder contenerse cualquier cosa, como hamburguesas dobles con papas fritas y batidos de chocolate. Pero lo peor era que se pasaba el día decaída y sin energía, incapaz de funcionar bien en su trabajo… ¡y subía de peso! El problema terminó cuando, siguiendo los consejos de una nutricionista registrada, Cristina empezó a desayunar bien todos los días.

El error de Cristina es frecuente, porque muchas personas no comprenden que el desayuno es la primera comida del día, después de 8 a 10 horas de ayuno nocturno. Es importante romper ese ayuno con alimentos que te aporten energía, ya que tu cuerpo necesita reactivarse tras el descanso nocturno. Si te saltas el desayuno, te sientes irritable y agotada, porque tu cuerpo no tiene la glucosa, el combustible que requiere para realizar sus actividades. Y cuando al fin comes, el hambre te impulsa a darte un atracón. Pero tu cuerpo tiene “hambre”, y en lugar de quemar las calorías que recibe, las acumula de reserva en forma de tejido adiposo (grasa).

Los estudios demuestran que las personas que suprimen esa importante primera comida del día sufren alteraciones en su estado de ánimo, su memoria y sus niveles de energía, y es más probable que suban de peso. Una investigación realizada por National Weight Control Registry (Registro Nacional de Control de Peso) entre las personas que habían tenido éxito en su dieta, demostró que cerca del 80% desayunaba todos los días.

¿En qué consiste un buen desayuno?

El desayuno debe representar entre el 20% y el 25% de las calorías que ingieres durante el día, y es importante que esté bien balanceado para que recibas los nutrientes esenciales. Un buen desayuno debe incluir:
  • Pan o cereales, de preferencia integrales. Además de la fibra que contienen, le proporcionan al cuerpo carbohidratos, que aportan energía, vitaminas y minerales. 
  • Productos lácteos. Como leche o yogur (de preferencia bajos en grasa o desgrasados), que contienen proteínas, calcio y vitaminas. 
  • Frutas o jugo de frutas. Le aportan al cuerpo carbohidratos, agua, vitaminas y minerales. La fruta en sí y el jugo con pulpa también aportan fibra. 
  • Otros productos. Puedes incluir una bebida estimulante, como café o té; productos derivados de la carne, como el jamón en pequeñas cantidades, o huevos (puedes elegir comer las claras únicamente si deseas) que contienen las proteínas que construyen los tejidos y las células; también puedes incluir en pequeñas cantidades queso (bajo en grasa o desgrasado), mantequilla o margarina. 
¿Por qué es necesario un buen desayuno? Sobran las razones y entre ellas están:

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miércoles, 22 de agosto de 2012

¡Mucho cuidado con el huevo! – para que no perjudique tu salud

¿Sabías que un huevo contaminado puede infectarte con salmonella? Pues sí – al igual que la carne molida o el pollo – el huevo, si no se manipula con el cuidado necesario, puede perjudicar seriamente tu salud. Pero antes de que los elimines de tu dieta, aquí te contamos qué cuidados debes tener para no te enfermes.

Duros, fritos, poche o crudos, en forma de omelettes o tortillas, o como parte de innumerables recetas — desde frituras hasta panetelas — los huevos son parte de una dieta variada y balanceada. Además de ser deliciosos, los huevos son muy nutritivos y fáciles de digerir, contienen proteínas, son ricos en vitaminas y minerales y si bien han sido acusados de aumentar el nivel de colesterol, esta idea ha sido puesta en duda y todavía sigue el debate al respecto.

Sin embargo, a pesar de que son una fuente de importantes nutrientes para el organismo, también pueden transmitir enfermedades e infecciones como la salmonella, que es una de las principales causas de las enfermedades transmitidas por alimentos.

Hay que tener cuidado, porque aunque el huevo tenga una apariencia perfectamente normal tanto en la cáscara como en su parte interior, puede tener salmonella, un grupo de bacterias que también se encuentra en las carnes crudas de res o de ave, así como en las frutas y en los vegetales sin lavar.

Si una persona contrae estas bacterias, puede sufrir náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y fiebre. Si la persona está en un buen estado de salud, estos síntomas duran unos pocos días (por lo general al cabo de una semana ya deben haber desaparecido). En cambio, las mujeres embarazadas, los niños pequeños, las personas de edad avanzada y quienes tienen enfermedades crónicas o el sistema de defensas debilitado corren más riesgos.

Aunque muchas personas pueden recuperarse de la infección sin recibir ningún tratamiento, en ciertos casos más severos es necesario combatirla con antibióticos, ya que si la infección que provoca la salmonella pasa de los intestinos al torrente sanguíneo y desde allí a otras partes del cuerpo, puede ser muy peligrosa y hasta provocar la muerte.

Lo bueno es que todo esto puede evitarse. ¿De qué manera? Aprendiendo a manipular los huevos correctamente desde el momento mismo en que los compras hasta que terminan en el plato. A continuación te damos algunas recomendaciones para que los huevos sean un alimento seguro:

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jueves, 24 de mayo de 2012

Menos carne roja = más años de vida

Varios estudios han demostrado que un consumo elevado de carne roja puede incrementar el riesgo de desarrollar cáncer y enfermedades del corazón, mientras que reemplazarla por otras fuentes de proteínas con menos grasa, como el pescado y los frutos secos, puede disminuir las posibilidades de tener esos problemas de salud y extender los años de vida.

Hay personas a las que les cuesta imaginarse un plato de comida sin carne. Si no tienen una tierna hamburguesa o un jugoso bife (bistec) con guarnición no hay ni almuerzo ni cena. La carne, por cierto, es una excelente fuente de proteínas y hierro, dos nutrientes esenciales para el desarrollo de los músculos y todos los tejidos del cuerpo.

Si esto es así, ¿por qué entonces se recomienda disminuir el consumo de carnes, especialmente las carnes rojas, y reemplazarlas por otras fuentes de proteína, como el pescado, los lácteos, los frijoles (habichuelas) y las nueces?

La mala noticia para los amantes de las carnes rojas es que éstas también contienen muchas grasas, que se acumulan en el cuerpo y están asociadas al desarrollo de varias enfermedades. Además, la forma de cocción a veces también produce sustancias que pueden afectar la salud.

Un estudio reciente desarrollado por unos investigadores de Harvard – publicado en la revista Archives of Internal Medicine - ha detectado que las personas que comen más carne roja, ya sea fresca o procesada, tiene más posibilidades de morir de cáncer o de enfermedades del corazón.

En detalle, luego de analizar las conductas alimenticias de más de 120 mil personas que participaron en dos estudios diferentes (uno en 38 mil médicos de mediana edad, durante 22 años, y otro en 84 mil enfermeras, durante 28 años), los investigadores encontraron que comer una porción diaria de tan sólo 3 onzas u 85 gramos de carne roja, aumenta el riesgo de morir de una enfermedad del corazón en un 18 por ciento y de cáncer en un 19 por ciento.

El riesgo es aún mayor para quienes dijeron comer carne procesada, como jamón, salchichas y chorizos. En este caso, dos porciones de jamón o una salchicha o chorizo a diario aumentan el riesgo de morir de una enfermedad cardíaca en un 21 por ciento y de cáncer en un 16 por ciento.

Del mismo modo, según este estudio, reemplazar la carne roja con otras fuentes de proteína con menos grasas, como pescado, pollo, frijoles (habichuelas) , frutos secos, lácteos descremados y granos integrales, puede reducir el riesgo de muerte temprana de 7 a 19 por ciento.

Por otro lado, un estudio diferente – en este caso desarrollado por unos investigadores españoles – ha asociado el consumo de las carnes procesadas, como salchichas y embutidos, con las crisis de enfermedad pulmonar. En este caso, los problemas respiratorios estarían relacionados con los nitritos, que son los conservantes que generalmente contienen este tipo de alimentos.

Además, las carnes procesadas también contienen mucho sodio o sal, que puede provocar presión arterial alta o hipertensión, una condición que también se relaciona con los problemas del corazón.

Estos son sólo algunos ejemplos de investigaciones que tratan de analizar cómo afectan las carnes rojas a la salud humana. Pero lo importante es no ser extremistas y no abandonar por completo el consumo de esta excelente fuente de proteínas, sino más bien limitarlo y combinarlo con otras opciones saludables.

Recuerda que la comida es sólo una parte en la búsqueda de una buena calidad de vida. Para mantener la salud, también es importante que no adquieras hábitos nocivos (o te aferres a ellos) como el tabaco y el consumo excesivo del alcohol. Y, por supuesto, que no te olvides de practicar tu rutina de ejercicios.

¿Te parece difícil llenar el plato sin carne? Piensa positivo y abre tu mente a nuevas opciones, más coloridas y no menos sabrosas. ¡Anímate! Hasta puedes divertirte mezclando ingredientes nuevos, más saludables, con tus comidas.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 12 de mayo de 2012

6 consejos para ahorrar mientras comes rico y saludable

¿Te interesa comer saludable pero a la vez te interesa cuidar la economía de tu hogar? Haces muy bien. Puedes preparar los platillos que te agradan y les gustan a tus hijos y a tus familiares, logrando tu objetivo. Aquí te decimos cómo.

En estos días, debido a la economía lenta, todos estamos cuidando nuestras moneditas. Pero cuando se trata de cocinar no queremos sacrificar el sabor y la calidad de nuestros alimentos.  

Sigue estos consejos y ahorra en el supermercado.
  1. Planea con anticipación. Prepara el menú para la semana y haz una lista de las compras. Esto te evitará que compres alimentos impulsivamente que no necesitas. Y recuerda que es mejor que vayas sola.
  2. Compra al por mayor. Unas buenas opciones son los granos, pastas, salsa de tomate, nueces y frutas secas. El ahorro lo verás a largo plazo, pero ¡lo verás!
  3. Elige alimentos genéricos. El valor nutritivo es el mismo sea enlatado, congelado o en bolsa. No gastes tu dinerito en el lugar equivocado.
  4. No te olvides de los alimentos básicos. Una alimentación nutritiva y saludable incluye carbohidratos, proteínas, grasas saludables y agua. Entre los carbohidratos: el arroz moreno, los camotes (batatas) y la avena son buenas opciones y son baratísimos. En el grupo de las proteínas, los huevos, el pescado en lata, como el atún, el salmón y las sardinas son súper saludables y riquísimos. También las legumbres como las lentejas, los frijoles (las habichuelas), los garbanzos, etc. son cómodos, buenos para tu corazón y son altos en fibra, proteína, hierro y bajos en calorías.
  5. Obtén la tarjeta del supermercado. Algunas tarjetas hasta te dan dinero en forma de certificado una vez que has gastado una cantidad fija. Te toma 5 minutos y ¡es gratis! Y no te olvides de usar cupones.
  6. Visita los mercados de los agricultores y compra frutas y verduras de la estación. Verás que es fácil mantenerte saludable y tener tu presupuesto en orden. Por ejemplo, en el invierno compra: naranjas, manzanas, kiwis, espinacas y brócoli. En la primavera: uvas, mangos, fresas, sandia, papas (patatas), y zanahorias. En el verano, papas, tomates, aguacates (paltas), duraznos (melocotones). Finalmente, en el otoño: zanahorias, brócoli, peras, kiwis y melón son buenas opciones.
Tomado de Vida y Salud

viernes, 11 de mayo de 2012

8 formas de acelerar tu metabolismo

Cada vez que comes un rico bocadillo o bebes un trago de jugo o zumo de frutas, tu cuerpo empieza a trabajar para procesar las sustancias nutritivas que acabas de ingerir. Ese proceso es el metabolismo, y a través de él tu cuerpo recibe energía y el combustible que necesita para vivir. Aquí te damos algunos consejos para activarlo y hacerlo más eficiente. Aprende a acelerar tu metabolismo.

Cada vez que lees un artículo sobre dieta o nutrición mencionan al metabolismo. Pero, ¿sabes exactamente en qué consiste? Pues se trata de las reacciones químicas que suceden en las células de tu cuerpo que transforman o convierten las sustancias nutritivas de los alimentos en la energía que necesitas para vivir, no sólo para moverte y pensar, sino inclusive estando en reposo. Necesitamos energía para la respiración, la digestión, la fabricación de la masa muscular, el almacenamiento de la grasa, la circulación de la sangre…. La energía que no se utiliza, se “guarda” en el cuerpo en forma de grasa.

El metabolismo basal es el consumo mínimo de energía que requiere el cuerpo para vivir cuando está en reposo. Este consumo mínimo varía de persona a persona. El metabolismo basal es el responsable de que dos individuos con actividades y dietas iguales no tengan el mismo peso.

La tasa metabólica es la velocidad en que el organismo utiliza la energía disponible (o quema las calorías). En general, mientras más músculo y menos grasa tenga tu cuerpo, más rápida es tu tasa metabólica. Los hombres suelen tener una tasa metabólica más alta que las mujeres, ya que el cuerpo femenino tiene más grasa y menos músculo que el masculino. Pero el sexo no es lo único que determina la tasa metabólica. Tu herencia genética es importantísima (las personas que tienen un metabolismo rápido no engordan por mucho que coman, mientras que a las que tienen un metabolismo lento les es difícil perder o bajar de peso). También cuenta tu estilo de vida, en especial la dieta que llevas y tu actividad física. Además, a partir de los 40 años, la tasa metabólica tiende a hacerse más lenta, porque se pierde masa muscular.

¿Sabes qué órgano del cuerpo regula el metabolismo? La tiroides, porque produce hormonas que influyen en casi todos los aspectos del funcionamiento del cuerpo: la rapidez o la lentitud con las que queman las calorías, la creación de proteínas, el almacenamiento de grasa, etc. Por eso, los trastornos de la tiroidespueden provocar problemas del metabolismo.

Cuando el metabolismo es rápido, la grasa no tiende a almacenarse en el cuerpo y la persona no engorda. Cuando es lento, la grasa se almacena y la persona engorda.

Veamos ahora los factores que aceleran tu metabolismo. Si tu metabolismo es lento, hay varias cosas que pueden acelerarlo:
  1. Haz ejercicios. Tu cuerpo está constantemente quemando calorías, aunque esté en reposo. Pero aun en momentos de descanso, la tasa metabólica es más alta en las personas con más masa muscular. Los ejercicios con pesas, que aumentan la masa muscular, son especialmente efectivos.
  2. Bebe agua. El cuerpo necesita agua para quemar calorías. Si estás deshidratada (o), tu metabolismo se hace más lento. Trata de beber varios vasos de agua al día.
  3. En vez de comidas abundantes y espaciadas, ingiere comidas pequeñas varias veces al día. Pero asegúrate de no ingerir menos de 1,200 calorías al día, o se haría más lenta tu tasa metabólica
  4. Sazona tus comidas con ingredientes picantes. Una cucharada de ají (chile) picante rojo o verde triturado, por ejemplo, acelera temporalmente tu tasa metabólica.
  5. Tu cuerpo quema más calorías cuando hace la digestión de proteínas que cuando digiere grasas o carbohidratos. Come alimentos ricos en proteína (carne de res magra, pescado, pavo, pechuga de pollo, tofu, nueces, frijoles, huevos, productos lácteos bajos en grasa).
  6. Aunque por corto tiempo y tomado con moderación, el café acelera la tasa metabólica. Una taza de café por la mañana es como una inyección que aumenta tu energía y tu poder de concentración.
  7. También el té verde aumenta la tasa metabólica por un par de horas. Beber de dos a cuatro tazas al día hace que el cuerpo queme un 17% más calorías de lo normal.
  8. Evita las dietas relámpago (menos de 1,200 calorías al día). Estas dietas te ayudan a bajar de peso (a veces a expensas de una buena nutrición), pero esa pérdida de peso proviene de la masa muscular. Y recuerda que mientras menor sea tu masa muscular, más lento es tu metabolismo.
Aunque es cierto que los genes, el sexo y la edad tienen gran importancia en la tasa metabólica y no te es posible cambiar esos factores, sí puedes influir en ella poniendo en práctica los consejos anteriores. Y, sobre todo, mantente activo(a), haz ejercicio. Si estás ocho horas sentado(o)a detrás de una computadora en el trabajo, ocho horas durmiendo y tres horas sentado(a) mirando la televisión, es difícil que tu metabolismo cambie. Aparte de la actividad de la vida diaria, ¡muévete! Camina, corre, baila, ve al parque a jugar con los niños… Cualquier actividad que te ponga en movimiento te ayuda a crear masa muscular, y a convertir tu cuerpo en una máquina para quemar calorías. Y eso, definitivamente, acelera tu metabolismo.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 29 de abril de 2012

Pon tu plato en forma: ¿Qué es una dieta balanceada?

 
Marzo es el mes de la nutrición. Por eso, en vidaysalud.com queremos darte algunas recomendaciones para que tu dieta sea balanceada, sabrosa y saludable, en la que abunden esos alimentos que tanto te gustan sin que falten todos los nutrientes que necesitas para sentirte bien y vivir más y mejor.

Comer es un placer y una necesidad. Tu cuerpo necesita nutrientes para poder desarrollarse y funcionar correctamente, pero hay alimentos que cuando los comes en exceso pueden causar malestar y enfermedades, sino en el momento, a largo plazo.

Por eso, lo ideal sería que esas comidas que tanto te agradan sean las mismas que tu cuerpo necesita, aunque frecuentemente, ocurre lo contrario. Sin embargo, no es tan difícil cambiar este hecho y, la buena noticia, es que sólo depende de ti: “pon en forma tu plato”, como dice el lema de la Academia Americana de Nutrición y Dietética (antes conocida como Asociación Americana de Dietética) para el mes de la nutrición de este año, que se celebra en marzo desde 1973 (aunque hasta 1980 era sólo una semana).

Imagínate que tu comida favorita es la pizza o las hamburguesas. Si comieras pizza o hamburguesas todos los días, tu cuerpo estaría recibiendo siempre los mismos nutrientes y le faltarían otros. Además, la pizza tiene muchos carbohidratos y las hamburguesas mucha grasa, dos componentes que fomentan la obesidad, la diabetes y todas las complicaciones asociadas a estas condiciones.

¿Debes dejar de comer pizza, hamburguesas o esas comidas que tanto te gustan? Pues no. Uno de los errores más frecuentes a la hora de pensar en una dieta saludable es creer que todo lo que te gusta está prohibido. Por el contrario, la idea es que la comida siga siendo placentera, pero que también te permita sentirte bien, ahora y en el futuro, de modo que sea realmente la disfrutes.

Entonces, la regla número uno para lograr una dieta balanceada es que tengas en claro que cambiar no es limitar sino, por el contrario, abrirse a nuevascombinaciones de colores y sabores que pueden resultar igualmente exquisitas.

Regla número dos: no pretendas que el cambio se produzca de un día para otro, como por arte de magia. Hay cosas que son cuestión de paladar, si alguna vez has hecho alguna dieta estricta lo sabes perfectamente. ¿Cuánto tiempo te tomó recuperar el peso que habías perdido?

De hecho, no te será muy difícil poder mantener una alimentación balanceada. Por el contrario, una vez que estés convencido de que sumas y no que limitas, lo siguiente es ir incorporando nuevos ingredientes poco a poco, para que el paladar se vaya acostumbrando lentamente. ¡Veras cuánto cambias!, ¡más rápido de lo que te imaginas!

¿Pero qué cosas son las que debes ir agregando o las que no deberían faltar en tu dieta? Guarda ese libro de postres y la guía sobre como cocinar las mejores pastas. Ahora debes conocer un poco más acerca de los alimentos en general, qué nutrientes nos proporcionan y cómo seleccionarlos para mantener la salud y el buen gusto.

Los nutrientes principales que los distintos alimentos le aportan al cuerpo son: vitaminas, proteínas, carbohidratos o azúcares, grasas, fibras, minerales y ¡agua!No se te olvide agregar el agua a tu dieta. Haz la prueba: la próxima vez que sientas hambre, prueba tomar un vaso de agua. Si se te pasa el hambre, era sólo sed, que muchas veces se confunde con ganas de comer.

En cuanto a los alimentos, las frutas y las verduras son las que deberían ocupar el primer lugar en tu plato, ya que son bajas en calorías y están llenas de nutrientes como vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra (procura comer un mínimo de 5 porciones diarias).

Como fuente de fibra, también puedes elegir los alimentos integrales, como el arroz y otros granos enteros, o los panes hechos con salvado de trigo o harina integral, que son más saludables que los productos elaborados en base a las harinas refinadas.

Otro tema sumamente importante a la hora de pensar en la dieta son las grasas, que tienen mala fama pero son necesarias para la nutrición del cerebro, el corazón, el cabello, la piel y las uñas. Sólo que hay distintos tipos de grasas y algunas son más saludables que otras. Las recomendables son las que provienen de las plantas, como el aceite de canola, de oliva o del maní, y de las nueces, de las almendras y de las semillas. Los pescados también tienen ácidos grasos saludables, como el omega-3 y el omega-6.

Por el contrario, debes tener cuidado con las grasas saturadas que provienen principalmente (aunque no exclusivamente) de los alimentos de origen animal, como la carne roja y la leche entera, y también debes evitar las grasas trans que se encuentran en los productos procesados con aceites vegetales parcialmente hidrogenados, como las margarinas, las galletitas, las donas y las comidas fritas.

Con respecto a las proteínas, son importantes porque, junto con los carbohidratos, le dan energía a tu cuerpo y le permiten desarrollar las células, los tejidos y órganos con normalidad. Si no tienes suficientes proteínas, por ejemplo, se puede demorar el crecimiento, se reduce la masa muscular y se puede debilitar tu sistema de defensas, por ejemplo.

Ahora bien, una de las principales fuentes de proteínas son los alimentos de origen animal, y acabamos de decir que estos tienen ese tipo de grasas que hay que evitar. ¿En qué quedamos? Pues en encontrar el equilibrio justo, servirse porciones pequeñas y no excederse.

Además, puedes obtener proteínas de otras fuentes, como de los frijoles (habichuelas) o de las leguminosas como los garbanzos, y las lentejas, o de las nueces y las almendras y de los productos de soja o soya. Pero es mejor que evites estos productos si tienen azúcar agregada o si están fritos.

En el grupo de las proteínas también se encuentran la leche, el queso y los lácteos en general, que son más conocidos por su aporte de calcio que mantiene los huesos fuertes y sanos. Además, como decíamos antes, también tienen el tipo de grasas que hay que consumir con moderación (pero puedes seleccionar los bajos en grasa o desgrasados). Otras fuentes de calcio que puedes incluir en tu dieta son los vegetales de hojas verdes, las coles, el hinojo, los espárragos, los champiñones y los frijoles (habichuelas).

Por otro lado, recuerda que la forma en que cocinas los alimentos también es importante. Procura evitar las recetas que requieren que frías los alimentos. Selecciona las comidas horneadas, frescas o cocidas al vapor. Y recuerda no excederte ni con la sal ni con el azúcar, ya que ambos ingredientes, en general, están presentes en la mayoría de los productos y no es necesario agregarles más.

Ten en cuenta que el exceso de sal puede contribuir a la presión arterial alta mientras que consumir demasiada azúcar (especialmente si es refinada no es saludable) además de que contribuye a la obesidad y al desarrollo de la diabetes. Para reemplazar la sal, puedes agregar una variedad de condimentos, existe una variedad increíble y con una pequeña pizca puedes cambiar tus comidas. Para endulzarlas, en cambio, existen distintos endulzantes naturales y artificiales que puedes usar en lugar del azúcar tradicional.

En conclusión: Simplifica la dieta, no te compliques con recetas que no entiendas, sólo agrégale colores al plato y muchos vegetales. Come porciones de tamaño moderado y disfruta tus comidas. Además, si puedes, procura comer acompañado y préstale atención al hecho de que estas comiendo, piensa en los sabores, los aromas y la textura de los alimentos (una buena idea es apagar el televisor y la computadora, suelen hacer que comas en exceso sin darte cuenta).

Por último, no te olvides del ejercicio, que también debe ser parte de una rutina saludable. Considera incorporar las actividades que te agradan como si fueran un ingrediente más de tu dieta.

¡Anímate!, puede ser divertido y seguro será muy conveniente y más saludable, si poco a poco vas logrando que tu plato se ponga en forma

Tomado de Vida y Salud

domingo, 22 de abril de 2012

La chía podría disminuir el azúcar en la sangre

 
Según un estudio, el consumo de semillas de chía podría reducir el azúcar en la sangre después de una comida (glucemia postprandial).

La Salvia hispanica es una planta anual herbácea de la familia Lamiaceae (menta). Se cree que su origen es la América Central, donde la semilla (históricamente llamada “Eustaquio” o “chía”) era un elemento básico de la dieta azteca. Las semillas de una planta relacionada, Salvia columbariae (también llamada “chía dorada”), fueron utilizadas principalmente por los indígenas en el suroeste de los Estados Unidos. Las raíces de otra planta relacionada, la Salvia miltiorrhiza (salvia), se usan con fines medicinales en la China y en otros países.

Las semillas de la de Salvia hispanica tienen una forma ovalada, son de aproximadamente 1 mm en diámetro y son de un color que varía desde un marrón (café) oscuro a un blanco grisáceo. Según los historiadores, terminó el cultivo de la chía con la caída de la civilización azteca. Sin embargo, la chía fue redescubierta a finales de los años 1900, y ahora se cultiva comercialmente. Se cree que las semillas de Salvia hispanica son ricas en los ácidos grasos esenciales omega-3, 6 y 9 y en fibra, por lo que se promueven para varios beneficios de salud.

Hay estudios que sugieren que la incorporación de la chía común en los alimentos para pollos puede mejorar el valor nutricional de los productos de pollo por el aumento del contenido de ácidos grasos omega-3 y la disminución del contenido de colesterol en la carne y los huevos. 

Varios estudios en ratones han demostrado que la Salvia hispanica podría disminuir el colesterol sanguineo, el colesterol LDL (las lipoproteínas de baja densidad) y los triglicéridos y aumentar el colesterol HDL (las lipoproteínas de alta densidad). Además, se ha demostrado que la Salvia hispanica exhibe actividad anti-tumoral. La Salba ®, que es comercializada por Core Naturals, LLC., es la única variedad registrada de Salvia hispánica que supuestamente es cultivada selectivamente para maximizar el valor de sus nutrientes. 

Los fabricantes de la Salba ®, que es una semilla de color claro, dicen que tiene un contenido más estable de los ácidos grasos omega-3 que las semillas genéricas de chía de color oscuro. Un estudio reciente en humanos sugiere que la Salba ® podría disminuir los factores de riesgo cardiovascular en los diabéticos tipo 2. Hasta el momento, la Salba ® es la única variedad de la Salvia hispanica apoyada por evidencia clínica.

En un estudio, los investigadores se propusieron evaluar los beneficios de la semilla de chía sobre los niveles de glucosa en la sangre, que pueden afectar el riesgo de las enfermedades del corazón. Se reclutaron 11 pacientes con diabetes y se les asignó al azar a consumir pan blanco horneado con concentraciones de semillas de chía de cero gr, 7 gr, 15 gr o 24 gr. Se recolectaron muestras de sangre de los participantes después de comer.

Los resultados mostraron que los sujetos que habían comido el pan al horno con semillas de chía tenían menor glucemia posprandial (glucemia después de las comidas).

Los científicos concluyeron que las semillas de chía podrían disminuir los niveles de azúcar en la sangre después de las comidas, lo que puede disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón en estos pacientes. Sin embargo, se necesita más investigación para entender mejor el significado de estos resultados.

Para obtener más información acerca de la chía, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  1. Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com.
  2. Vuksan V, Jenkins AL, Dias AG. Reduction in postprandial glucose excursion and prolongation of satiety: possible explanation of the long-term effects of whole grain Salba (Salvia Hispanica L.). Eur J Clin Nutr. 2010 Apr;64(4):436-8.
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 20 de abril de 2012

Furumbao.

Imagen tomada de Internet

ACCIÓN

Fortalece el cuerpo brindando proteínas, provee energía y mantiene el vigor en su plenitud. Ayuda a aumentar el deseo sexual rápidamente, con firmeza y potencia y promueve el orgasmo en el hombre.

A parte de ser un viagra, también fortalece el riñón y el bazo, evita el blanqueamiento del cabello y la barba y proporciona longevidad. Su efecto puede durar hasta dos días. 

Es un suplemento dietario; no es un medicamento y no suple una alimentación equilibrada. 

No consumir en estado de embarazo o lactancia.

COMPOSICIÓN

Extracto de los riñones de oveja, buey y ciervo nance chino, fruta de wolfberry de China y la fruta de oxi phyla de Alpina.

DOSIFICACIÓN

Tomar una a dos cápsulas al día

PRESENTACIÓN

Caja metálica por ocho cápsulas y caja de cartón por dos cápsulas

Registro Sanitario Invima No. SD2010-0001288

Información tomada de la página oficial de liufenping

lunes, 12 de marzo de 2012

Aprende a contar carbohidratos para controlar tu diabetes

Si tienes diabetes ya habrás escuchado infinidad de veces la palabra “carbohidratos”. Controlar el consumo de este grupo de alimentos es indispensable para mantener los niveles de la glucosa (el azúcar) en tu sangre dentro de los rangos considerados normales y saludables. Por eso, el contar los carbohidratos se ha vuelto una estrategia muy útil para quienes tienen diabetes. Si es tu caso, estoy segura de que te va a interesar aprender esta nueva forma de contar. Sigue leyendo y descubre cómo.

El tener diabetes significa, aunque se deba a una enfermedad, aprender a comer mejor. Una vez que te diagnostican con esta condición, tienes que estar muy consciente de lo que comes, cuándo lo comes y cuánto comes. Antes, tal vez, ni siquiera pensabas en los carbohidratos, las proteínas, o la fibra, de la manera en que lo haces ahora. Y aunque sientas que la diabetes ha hecho de tu hora de comer un asunto menos espontáneo, también debes sentirte feliz de aprender algo que todo el mundo debería saber: cuántos carbohidratos son ideales para mantener los niveles de la glucosa en su lugar.

Además de otros métodos, como el sistema de intercambio de alimentos, contar carbohidratos es una forma efectiva de planificar tus comidas para controlar tu diabetes. ¿Por qué es importante saber la cantidad de carbohidratos que consumes en cada comida? Porque los alimentos que contienen carbohidratos elevan tus niveles de la glucosa en tu sangre. Esto sucede porque los carbohidratos son los compuestos que más rápidamente alteran la glucosa en la sangre, pues al asimilarse (cuando se digieren) se convierten en azúcar simple. Así hacen las veces de ‘gasolina’ o energía para que el organismo funcione.

Además de los carbohidratos, es importante que equilibres tu comida con proteínas y grasa para mantener a la diabetes bajo control. Pero como el asunto que nos concierne ahora es el de los carbohidratos, aquí te recuerdo cuáles son algunos de los alimentos que los contienen:
  • Pan, cereal, arroz, galletas saladas
  • Frutas y jugos (zumos)
  • Leche y yogurt
  • Fríjoles (habichuelas o porotos)
  • Productos de soya o soja
  • Vegetales a base de almidones como papa y maíz
  • Galletas de dulce, caramelos, pasteles (tortas), sodas, papas y botanas (snacks) de paquete
  • Cerveza, vino y algunas bebidas alcohólicas mezcladas (cocteles)
Unos estudios publicados por la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association) han demostrado que los carbohidratos de cualquier alimento afectan a la glucosa en la sangre del mismo modo. Es decir, que lo que realmente importa es la cantidad de carbohidratos que consumes en una comida o refrigerio y no el tipo de carbohidrato.

¿Cómo se cuentan los carbohidratos?

Se pueden contar de dos maneras. Usando como parámetro porciones/elecciones o por gramos. Una elección o porción de carbohidratos es equivalente a 15 gramos. Cualquiera de los dos métodos es igual de efectivo, simplemente debes conocer el tamaño de las porciones que encuentras en las etiquetas de los alimentos. Recuerda que dependiendo de tu caso en particular, tu médico te recomendará la cantidad de carbohidratos que debes consumir en cada comida.

Para que te des una idea, la siguiente lista contiene detalles de las porciones que equivalen a 15 gramos de carbohidratos.

Si deseas seguir leyendo, pincha aquí

lunes, 27 de febrero de 2012

El estreñimiento en los bebés y sus posibles causas

Cada bebé es diferente y por lo tanto, la frecuencia a la hora de evacuar puede variar de un pequeño a otro. Es por eso que el estreñimiento o ausencia de heces fecales por varios días, debe ser mirado bajo la luz de lo que es “normal” para tu bebé. En este artículo te cuento sobre algunas causas del estreñimiento en los bebés y cuándo debes tomar medidas al respecto.

Ser mamá es también ser una especie de detective. No precisamente de la vida privada, pues un bebé no tiene demasiada actividad “secreta”. Más bien, se trata de ser detective de las heces fecales: su frecuencia, su textura, su color y su olor.

Las deposiciones del bebé son un indicador importante de su salud en general. Así, un bebé que es amamantado, por lo general defeca luego de cada sesión de alimentación (al menos durante los primeros meses) y sus heces son blandas y amarillas. También puede suceder que, debido a que la leche materna es tan nutritiva, quede poco para desechar, y las defecaciones se vuelvan poco frecuentes: día por medio o pocas veces a la semana. Por otro lado, un bebé alimentado con leche de fórmula puede evacuar o defecar con menos frecuencia y el color es un poco más oscuro. Estos últimos son más propensos a un problema que se presenta y preocupa a muchas mamás y papás: se trata del estreñimiento o constipación, que en palabras simples se refiere a la ausencia de heces por varios días y a heces o materia fecal de consistencia dura.

Pero no sólo los bebés alimentados con leche de fórmula pueden estreñirse. También aquellos que están comiendo sólidos, dependiendo de los alimentos que les estés dando. Por ejemplo, el cereal de arroz, que es popular al introducir sólidos, puede causar que tu bebé no defeque o no evacúe por varios días, ya que el arroz contiene poca fibra.

La baja frecuencia en las defecaciones o evacuaciones y su consistencia dura puede ser normal hasta cierto punto. Pero cuando el estreñimiento se hace demasiado prologado y es severo o te llame la atención pues no va con los parámetros normales de tu bebé, puede existir una causa más grave: algún bloqueo o problema con el funcionamiento de sus intestinos.

Para descartar las causas del estreñimiento que pueden solucionarse en los bebés sin necesidad de mayor intervención, toma nota de cuáles son las más comunes:
  • Leche de fórmula: A diferencia de los bebés que toman leche materna, la cual ofrece el balance perfecto entre las grasas y las proteínas, los bebés alimentados con fórmula pueden sufrir de estreñimiento como reacción a alguno de sus ingredientes. Consulta con tu pediatra para ver si es conveniente cambiar de marca. En ocasiones, las fórmulas a base de soya o soja resultan mejor para sus intestinos.
  • Alimentación sólida: si tu bebé ya entró en la etapa de comer alimentos sólidos, algunos bajos en fibra como el arroz, pueden causarle estreñimiento. Consulta con tu médico para ver si vale la pena agregar algunos alimentos con más fibra a su dieta.
  • Deshidratación: si tu bebé no consume suficientes líquidos, su cuerpo absorberá los líquidos de todos los alimentos, además de los líquidos de los excrementos que están en los intestinos. Por eso, las heces serán duras y secas al salir del cuerpo. Habla con tu médico para ver si necesitas darle más líquidos y si es así, en qué forma se los debes dar.
En todos estos casos, puedes tomar medidas para resolver el estreñimiento: cambiar de leche de fórmula, introducir más fibra en su dieta y/o darle más líquidos. Sin embargo, hay otras causas del estreñimiento en tu bebé que pueden necesitar más atención por parte del pediatra:
  • Una enfermedad o condición subyacente, como alergia a los alimentos, hipotiroidismo o botulismo. Es importante que observes si tu bebé presenta dolor al expulsar las heces para que consultes con tu médico sobre estas posibles causas.
  • Enfermedad congénita que impida el funcionamiento correcto del intestino, como el megacolon congénito que se conoce también como enfermedad de Hirschsprung y que es más frecuente en los niños que en las niñas. Esto frecuentemente se diagnostica en las primeras semanas de vida y por lo general se soluciona con cirugía, dependiendo del caso.
Para tu tranquilidad, el hecho de que las heces fecales permanezcan en el cuerpo de tu bebé por varios días, no le causará daño. Lo que si debe preocuparte es que tenga mucha dificultad para evacuar luego de muchos días, es decir, que se tenga un dolor significativo. Cuando las heces están muy duras y secas pueden causar mucha molestia y pueden lastimar la delicada piel del bebé alrededor del ano.

De cualquier manera, si te preocupa el estreñimiento de tu bebé, debes consultar con tu pediatra. Recuerda que para eso están los médicos: para resolver las dudas de las “mamás detectives” y para darte la tranquilidad que necesitas en relación a la salud de tu bebé.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 3 de febrero de 2012

Quiero bajar de peso pero sin pasar hambre

Muchas personas que brincan de dieta en dieta tienden a comentar algo en común:

"Quiero bajar de peso pero estoy harto(a) de estar pasando hambre todo el tiempo"

¿Te ha pasado?

Si actualmente te encuentras en tal situación donde tu estómago te pasa sonando cada hora debido a la dieta que llevas, es hora de que hagas un cambio. Muchas personas (incluidas yo hasta hace un tiempo) creen que para bajar de peso hay que tener una dieta minúscula que les hará pasar hambre muy seguido.

Esto es totalmente erróneo!

En estos últimos años he aprendido que al seguir dieta saludable e inteligente, cualquier persona puede obtener sorprendentes resultados de pérdida de peso y al mismo tiempo sentirse satisfecha después de cada comida.

¿Qué es comida saludable?

La comida saludable es toda aquella que no es creada de forma procesada. Si la comida viene enlatada, congelada o llena de ingredientes que nunca has visto, es mejor que te alejes de ella. 

La mejor comida es la que viene íntegra de su fuente natural, lo cual he explicado varias veces en el blog: pescado, pollo, carne, cerdo, huevos, verduras, legumbres, frutas, nueces, etc.

¿Cómo hacer para que las comidas saludables llenen más?

Hay varios trucos que puedes hacer y que te ayudarán a dejar de pasar con hambre a lo largo del día:

- Asegúrate de incluir una fuente de proteína y de grasa saludable en cada comida. Esto hará que tu platos sean más satisfactorios y que no pases hambre. 

Fuentes de proteína saludable: pollo, pescado, cerdo, pavo, carne roja, huevos. 

Fuentes de grasa saludable: nueces, maní, aceite de oliva, de coco y aguacate.

- Incluye bastantes verduras en tus comidas. La mayoría de verduras poseen una cantidad mínima de calorías que serán consumidas fácilmente por tu cuerpo haciéndolo quemar grasa de mejor manera, además de que muchas verduras están cargadas de fibra (la fibra te ayuda a mantenerte lleno).

- Tómate un vaso de agua antes de cada comida y varios a lo largo del día. Además de mantenerte hidratado(a), te ayudará a sentirte lleno y sin ganas de comer más.

Un ejemplo de comidas saludables para un día completo

- Desayuno: 2 huevos revueltos, 1/3 taza de avena (en agua) con canela y una pera pequeña.

- Merienda: 1 manzana mediana, 1 taza de rebanadas de pepino y 30g de nueces. 

- Almuerzo: 100 gramos de pollo o pavo molido, 1/2 taza de arroz integral, 200g en palitos de zanahoria y una ensalada verde pequeña con aceite de oliva y vinagre de manzana.

- Merienda: 2 cucharadas de mantequilla de almendra (o mani), 2 rebanadas de pan integral, y 200g de palitos de apio. 

- Cena: 140g de tilapia, 1/2 taza de judías verdes (vainicas) salteadas en ajo, una papa dulce pequeña al horno y una ensalada verde pequeña con aceite de oliva y vinagre de manzana.

¿Suena rico y satisfactorio, no? Vas a ver que si!

Las dietas no deberían ser un martirio para ti, y esas en especial que te hacen pasar hambre son lo peor y deberías alejarte de ellas. 

En vez de hacer dieta, ¿no sería mejor nada más comer saludable? Si haces esto, podrás comer de forma deliciosa, te sentirás satisfecho(a) y además perderás peso.

"No se trata de llevar una dieta, se trata de llevar un nuevo estilo de vida.". Esta es la premisa principal de un programa que recomiendo llamado "Comer Para Perder", el cual te enseña a dejar todas esas dietas terribles que te hacen sufrir y pasar hambre, y te enseña a llevar un nuevo estilo de vida donde podrás perder peso y aún así saborear hasta la última borona cada platillo que te comas y sin tener que pasar hambre.

Apartes enviados por nuestro colaborador Dennis, de Cuerpo al Dente