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jueves, 5 de julio de 2012

Depresión y relación sexual: ¿pareja incompatible?

Para participar en una relación sexual satisfactoria y plena hacen falta motivación y energías, ingredientes que la depresión, especialmente la de tipo clínico, roba a manos llenas a la persona. ¿Cuáles son entonces las alternativas del que sufre de depresión clínica? ¿Debe resignarse a la falta de satisfacción o existe luz al final del túnel?

Mariana lleva meses sufriendo de una profunda depresión por la pérdida de su trabajo y ha tenido que recurrir al uso de antidepresivos. Aunque ha visto una leve mejoría, ni las finanzas del hogar, ni su matrimonio han podido recuperarse de esta etapa. Y es lógico. Mariana ya no tiene ingresos, y tampoco ganas para compartir con su familia, ¡mucho menos para el sexo! A su esposo comprensión no le falta, pero el desgano y la apatía de Mariana están comenzando a afectar la relación.

Hay muchas personas en casos similares, encerradas en el círculo vicioso de la depresión y el desgano sexual. Este no es el único efecto de la depresión en la relación de pareja, también se asocia con trastornos como la disfunción eréctil en el hombre y la incapacidad de llegar al orgasmo en la mujer. Así que si padeces de depresión clínica y experimentas a la vez problemas sexuales, no te falta compañía. Pero hay un rayo de esperanza: los médicos generalmente pueden tratar los problemas sexuales a la vez que tratan la depresión.

La conexión entre los problemas sexuales y la depresión.

¿Sabías que el cerebro es uno de los órganos sexuales más sensibles? Pues así es, porque el deseo sexual empieza precisamente en el cerebro, y continúa hacia abajo gracias a los neurotransmisores. Estos son unos químicos especiales del cerebro, que aumentan la comunicación entre sus células, y producen más flujo de sangre a los órganos sexuales. El problema: si hay depresión u otros desórdenes nerviosos, esos químicos del cerebro se desequilibran. Por lo tanto, muchos hombres y mujeres que padecen de depresión, se quejan de que su deseo sexual (o libido) o es muy bajo o no desaparece. Eso, naturalmente, perjudica las relaciones íntimas.

¿Causan problemas sexuales los antidepresivos?

Cuando se tiene depresión, especialmente si esta persiste o afecta la vida diaria, tomar antidepresivos es podría ser necesario para levantar el ánimo de la persona o para mejorar su autoestima. Pero, ¿qué ocurre? Que hay algunos antidepresivos que tienen efectos secundarios no deseados. Y esos efectos secundarios, en algunas personas, a veces resultan en problemas sexuales.

Lo que ocurre: para levantar el ánimo de una persona con depresión, los antidepresivos cambian el equilibrio de los químicos del cerebro. Pero esos mismos químicos están involucrados con la respuesta sexual del organismo. Los antidepresivos cambian también ese equilibrio, y eso puede traducirse en ocasiones, en disfunción sexual. Y, al parecer, los efectos secundarios de los antidepresivos se incrementan cuando se aumenta la dosis del medicamento. Veamos algunos de los problemas sexuales que con más frecuencia se asocian al uso de algunos antidepresivos:
  • Incapacidad de iniciar el sexo o de disfrutarlo.
  • Disfunción eréctil (DE) en los hombres.
  • Disminución del deseo sexual.
  • Incapacidad de llegar al orgasmo.
Hay maneras de lidiar con los efectos secundarios de los medicamentos sin perjudicar el tratamiento. Los antidepresivos más nuevos funcionan de modo diferente, y frecuentemente no afectan la función sexual. Tu médico podría recetarte uno de los nuevos antidepresivos, que te permitirá tener una vida sexual plena. Otra solución si requieres uno de los antidepresivos que tiene efectos secundarios no deseados, es tomar medicamentos para mejorar la función sexual junto con ese antidepresivo. Es cuestión de que hables con tu médico. En todo caso, nunca debes dejar de tomar por tu cuenta el medicamento antidepresivo que te recetó el médico, es importante que hables con él o ella. Algunos antidepresivos deben reducirse poco a poco. Idealmente el antidepresivo debe de ser recetado por un especialista.

¿Qué puedes hacer si notas que el antidepresivo que tomas estás perjudicando tus relaciones íntimas? En primer lugar, discutir el asunto con tu pareja. Y luego hablar francamente con tu médico, explicándole con claridad lo que ocurre, y pidiéndole consejo para resolver la situación. Animo. Con tiempo y paciencia, te sentirás mejor.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 9 de junio de 2012

Los ejercicios que mejoran tu vida sexual

He aquí dos actividades que no deberías dejar de practicar: el ejercicio y el sexo. Tanto uno como otro le proporcionan grandes beneficios a tu salud en general. Y para potenciar estas ventajas, sigue leyendo y descubre qué ejercicios pueden ayudarte a mejorar tu actividad sexual, para que puedas disfrutarla aún más y sentirte más saludable y satisfecha/o.

El ejercicio físico y una relación sexual satisfactoria pueden mantenerte en buena forma física y emocional. Si todavía no has descargado el reporte especial gratuito que puedes obtener desde nuestro sitio sobre los 10 beneficios del sexo para la salud, hazlo en cuanto puedas para que te informes mejor.

Así que ya lo sabes: si lo practicas de manera segura y responsable, ¡el sexo es salud! Es más, hasta pueden beneficiarse entre sí. ¿Sabías que hay ejercicios que pueden ayudarte a mejorar tu desempeño durante la intimidad? No importa si eres hombre o mujer, si quieres mantener no sólo una buena salud, sino también si quieres disfrutar más y quieres tener un mejor desempeño a nivel sexual, ponte en movimiento.

Desde los ejercicios para fortalecer los músculos en general, como las flexiones de los brazos, los abdominales, el levantamiento de pesas, los movimientos de rotación del torso a un lado y al otro para fortalecer y afinar la cintura, así como los ejercicios de estiramiento, yoga, Pilates y los ejercicios aeróbicos (como correr, nadar y caminar), te ayudan a mantenerte en forma y con más flexibilidad a la hora de llegar a la intimidad. Además, son buenos para el corazón y el sistema circulatorio, entre otras cosas.

¿Pero esto qué tiene que ver con el sexo? Pues mucho, ya que mantener un buen estado físico en general te permite tener relaciones sexuales más placenteras. Hay estudios que demuestran que las personas mayores de 50 o 60 años que se ejercitan con regularidad también tienen una vida sexual más activa que la de las personas de su misma edad, que tienen estilos de vida sedentarios.

Otros resultados demuestran que los hombres mayores de 50 años de edad que tienen una vida activa tienen menos riesgos de sufrir disfunción eréctil, (que es cuando no se logra la erección o se dificulta), y es uno de los problemas sexuales más comunes entre los varones.

A cualquier edad, el ejercicio aporta los siguientes beneficios a tu desempeño en la relación de pareja:
  • Mayor fuerza y resistencia muscular que te permite lograr y mantener las posiciones durante la relación íntima
  • Mejor capacidad de oxigenación y mejor circulación del cuerpo, lo que mejora las erecciones y su potencia
  • Un cuerpo ágil, tonificado y fuerte mejora tu autoestima y la imagen que tienes de ti mismo(a). Esa seguridad propia se traslada a la relación de pareja, ¿quieres algo más “sexy”?
Hay ciertos ejercicios especialmente recomendados y éstos son:
  • En particular para las hombres, las planchas o lagartijas (push ups): proponte realizar 3 series de 12 a 15 repeticiones cada una. Este es un ejercicio clásico que fortalecerá tus brazos, torso y abdomen. Si no puedes realizar todas las series, no importa. Comienza por una cantidad mínima. Irás ganando en fortaleza y resistencia con el tiempo.
  • Para ambos sexos: los abdominales. Un vientre plano no es la única ventaja que obtienen, ya que los hombres y las mujeres ven una mejoría en la estabilidad y la fuerza para mantener las posiciones, así como espaldas más firmes. Los hombres en particular también lograrán un mejor empuje durante la penetración. Acuéstate sobre el suelo con las piernas flexionadas y los brazos flexionados detrás de la cabeza. Apoya la cabeza sobre las manos, barbilla hacia el techo. Ahora, lleva el torso hacia arriba, sin elevar las caderas del suelo, los músculos del abdomen tensos (procura no empujar la cabeza con los brazos para no lesionar la nuca). Realiza 3 series de 15 repeticiones cada una. Para evitar dolores de espalda, puedes trabajar tus músculos abdominales de pie. Párate con las piernas ligeramente separadas, los músculos del abdomen comprimidos, llevando el ombligo hacia adentro. Levanta una rodilla al mismo tiempo que tratas de tocarla con la mano opuesta. Repite por el otro lado. Puedes alternar el levantamiento de la rodilla una vez (sencillo), o hacerlo doble o triple, apoyándote fuertemente en la pierna contraria.
  • Elevaciones de cadera (también se conocen como puente o bridge): los dos miembros de la pareja pueden fortalecer los glúteos, la pelvis, la parte baja de la espalda y la parte posterior de los muslos. Acuéstate sobre un colchón en el suelo, flexiona las piernas y coloca los talones cerca de los glúteos. Ahora, levanta la cadera, contrae los glúteos (abdominales tensos, tratando de llevar el ombligo hacia adentro) y sostén la posición durante 3 a 4 segundos. Baja las caderas al suelo y repite. Como meta, proponte realizar 3 series de 15 repeticiones cada una. Estos ejercicios fortalecen los músculos de la pelvis lo que ayuda a intensificar las contracciones durante el orgasmo.
  • Las sentadillas (o squats): ponte de pie con las piernas ligeramente separadas, brazos a lo largo del cuerpo (puedes hacerlas con pesas o sin ellas). Flexiona las rodillas, llevando hacia atrás la pelvis (como si fueras a sentarte en una silla imaginaria). Vuelve a la posición inicial y repite el movimiento. Puedes realizarlas con las piernas separadas o juntas. Evita inclinar el torso hacia adelante. Todo el movimiento se realiza con la cadera, llevándola hacia atrás mientras flexionas las rodillas. Con este ejercicio fortaleces los glúteos y los muslos, lo que te dará más empuje en la cadera, más resistencia y más fuerza para practicar otras posiciones en el encuentro sexual. Realiza 3 series de 8 a 12 repeticiones cada una.
Otra alternativa que también puede serte muy útil son los denominados ejercicios de Kegel, que se recomiendan para controlar la incontinencia urinaria (que es cuando no puedes aguantar las ganas o deseos de orinar o cuando se te sale un poco de orina al reírte o al estornudar, por ejemplo). Si bien estos ejercicios están orientados principalmente a las mujeres (especialmente después de dar a luz), los hombres también se benefician con ellos puesto que pueden llegar a controlar la eyaculación y hasta aumentar el volumen de sangre en el pene para lograr erecciones más firmes.

¿Cómo se hacen los ejercicios de Kegel? Resulta sencillo aprender esta técnica, pero a veces puede ser difícil identificar los músculos de soporte ubicados en la pelvis, ya que no se usan conscientemente con frecuencia. Una forma de detectarlos es intentando parar la orina mientras está saliendo. Si lo logras, aprendiste el movimiento básico. Una vez que hayas identificado los músculos, contráelos y sostén la posición por 3 segundos, luego relájalos otros 3 segundos y repite esta secuencia 10 veces, tres o cuatro veces por día.

Ahora ya sabes qué ejercicios puedes hacer para mejorar tu actividad sexual, también sabes cómo el sexo puede ayudarte a mejorar tu salud. Si quieres saber más sobre estos temas, no dejes de leer este otro artículo que publicamos en vidaysalud.com hace algún tiempo, sobre los remedios naturales para aumentar tu deseo sexual. Mejorar tu vida en pareja y tu salud queda en tus manos. ¡Ponte en movimiento!

Tomado de Vida y Salud

viernes, 20 de abril de 2012

Furumbao.

Imagen tomada de Internet

ACCIÓN

Fortalece el cuerpo brindando proteínas, provee energía y mantiene el vigor en su plenitud. Ayuda a aumentar el deseo sexual rápidamente, con firmeza y potencia y promueve el orgasmo en el hombre.

A parte de ser un viagra, también fortalece el riñón y el bazo, evita el blanqueamiento del cabello y la barba y proporciona longevidad. Su efecto puede durar hasta dos días. 

Es un suplemento dietario; no es un medicamento y no suple una alimentación equilibrada. 

No consumir en estado de embarazo o lactancia.

COMPOSICIÓN

Extracto de los riñones de oveja, buey y ciervo nance chino, fruta de wolfberry de China y la fruta de oxi phyla de Alpina.

DOSIFICACIÓN

Tomar una a dos cápsulas al día

PRESENTACIÓN

Caja metálica por ocho cápsulas y caja de cartón por dos cápsulas

Registro Sanitario Invima No. SD2010-0001288

Información tomada de la página oficial de liufenping

domingo, 18 de marzo de 2012

¿Qué pasa en mi cuerpo durante el sexo? – Las etapas del ciclo de respuesta sexual

Tu cuerpo reacciona de diferente forma a las distintas fases del ciclo de la respuesta sexual que el de tu pareja. Es importante que sepas cuáles son esas diferencias, porque eso te da las armas para hacer más intensa tu relación, y podría ayudarte a identificar las señales de cualquier problema sexual que se presente.

Una pareja que se acopla bien en el baile es algo digno de admirar: ambos se mueven al ritmo de la música, dan los pasos adecuados y hasta parece que pueden adivinar y anticipar los movimientos del compañero. Esa compenetración no se improvisa por más aptitudes que se tengan, se perfecciona. Pues bien, la relación amorosa es algo parecido a un baile en el que ambos conocen los pasos y se acoplan a la perfección. Los movimientos no tienen que ser idénticos, sólo hay que saber cuándo esperar o cuando acelerar, o dejarse llevar… todo en el momento debido.

Como las sinfonías, el ciclo sexual tiene sus etapas o fases. ¿Sabes cuáles son? Son exactamente cuatro: la excitación, el plateau (meseta), el orgasmo y la resolución. Tanto los hombres como las mujeres experimentan estas fases, pero a un ritmo diferente, por eso no siempre alcanzan el orgasmo a la misma vez). La intensidad y el tiempo de la respuesta varía según la persona, y el conocer esas diferencias te ayuda a comprender mejor las reacciones de tu cuerpo y el de tu pareja, y a intensificar la experiencia sexual. Por lo general el ciclo completo en la mujer dura unos 15 minutos, mientras que el hombre puede llegar al orgasmo mucho más rápidamente, entre 3 y 5 minutos. Por eso no hay que desesperarse ni pensar que no se está haciendo algo de forma adecuada si la pareja no puede alcanzar el orgasmo al mismo tiempo.

La fase 1: excitación. Esta fase puede durar desde algunos minutos hasta varias horas. Sus características:
  • Se aumenta la tensión muscular.
  • Se acelera el ritmo del corazón y la respiración.
  • Aparece rubor (enrojecimiento) en la piel, en forma de manchas rojas en el pecho y en la espalda.
  • Los pezones de endurecen o se ponen erectos.
  • Se incrementa el flujo de la sangre a los genitales, lo que hace que se hinchen el clítoris y los labios vaginales interiores de la mujer. El útero se eleva, tirando de la vagina y haciéndola más voluminosa. En el hombre se produce la erección del pene, la piel del escroto se tensa y aumenta de grosor, y los testículos se sitúan más arriba del escroto.
  • Empieza la lubricación vaginal en la mujer.
  • Los senos de la mujer se vuelven más llenos, y las paredes vaginales empieza a hincharse. Aparece el rubor sexual en los senos.
  • Los testículos del hombre se hinchan, su escroto se contrae y empieza a segregar un líquido lubricante (este líquido lubricante es parte del semen y contiene espermatozoides. Si la mujer no desea un embarazo, debe protegerse aunque todavía no haya ocurrido la eyaculación).
La fase 2: la meseta (o plateau), es el período entre la excitación inicial hasta el punto del orgasmo. ¿Qué ocurre aquí?
  • Los cambios que empezaron en la fase anterior se intensifican.
  • La vagina sigue hinchándose, debido al incremento del flujo de la sangre, y las paredes vaginales toman un tono rojo oscuro.
  • El clítoris de la mujer se vuelve muy sensible, hasta el punto de que el contacto puede producirle dolor, y se retrae bajo el capuchón del clítoris para evitar la estimulación directa del pene. El rubor sexual de ambos se difunde al pecho, al abdomen, a la cara, etc.
  • Los testículos del hombre aumentan de tamaño, la cabeza del pene aumenta de diámetro y el glande intensifica su color. Se produce la emisión (la salida) del líquido seminal.
  • La respiración, el ritmo del corazón y la presión arterial siguen aumentando.
  • Se aumenta la tensión muscular, y los espasmos musculares pueden empezar en los pies, en la cara y en las manos.

La fase 3: el orgasmo o el clímax del ciclo sexual. Es la fase más corta, y por lo regular dura sólo unos segundos. Sus características son:
  • Empiezan las contracciones musculares involuntarias. En la mujer, se producen contracciones rítmicas de la vagina. El útero se contrae al mismo ritmo de las contracciones vaginales. En los hombres, las contracciones rítmicas de la próstata y del pene se producen más rápidamente, y resultan en la eyaculación del semen. Van decreciendo en intensidad y en frecuencia después de las primeras emisiones.
  • La presión arterial, el rimo cardíaco y la frecuencia de la respiración están en su mayor intensidad.
  • Se producen espasmos musculares en los pies.
  • Hay una poderosa y repentina liberación de la tensión sexual.
  • El “rubor sexual” puede aparecer en todo el cuerpo.
La fase 4: resolución.
  • Durante la resolución, desaparecen los espasmos musculares, y el cuerpo regresa lentamente a su nivel de funcionamiento normal. Las partes que se hincharon o que tuvieron erección vuelven a su tamaño y a su color previos.
  • En las mujeres desparecen el rubor y la hinchazón de los pezones y de los senos, y el clítoris recupera su posición. En los hombres, luego de la eyaculación, la erección desaparece progresivamente. El rubor desaparece inmediatamente después del orgasmo.
  • El esfuerzo anterior deja cubiertos de sudor a los dos miembros de la pareja.
  • Algunas mujeres, si reciben en este momento más estímulo sexual, pueden regresar con rapidez a la fase del orgasmo y pueden experimentar orgasmos múltiples. Los hombres necesitan un tiempo de recuperación después del orgasmo, llamado “período refractario”, durante el cual no pueden llegar de nuevo al orgasmo. La duración de este período varía de un hombre a otro, y generalmente se alarga con la edad.
  • Esta fase se caracteriza por una sensación de bienestar, de intimidad más estrecha entre los dos y a menudo fatiga.
A grandes rasgos, esas son las cuatro etapas del ciclo de respuesta sexual que, explicadas así suenan un poco mecánicas, pero qué son diferentes en la realidad. Usa esta información para identificar esas señales en ti y en tu pareja en el próximo encuentro para que puedas disfrutar ese “baile” que sin duda será mucho más hermoso y gratificante cuando hay amor y deseos de complacerse mutuamente.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 5 de febrero de 2012

¿Tienes problemas con la eyaculación?

Imagen tomada de internet

Algunos demasiado pronto, otros demasiado tarde… A veces, algo que para la mayoría es tan natural y placentero para muchos puede volverse una pesadilla. Estamos hablando de la eyaculación, que a veces es la responsable de uno de los trastornos sexuales más comunes entre los hombres. Infórmate aquí cuáles dificultades pueden presentarse con la eyaculación (ya sea precoz o retardada), cuáles son sus causas y sus posibles soluciones.

Como te hemos dicho en otras oportunidades: “el sexo es salud”, cuando se hace en una forma responsable, aunque a veces ciertas situaciones pueden provocar estrés o preocupación. Es que, tanto los hombres como las mujeres, suelen tener distintos problemas a la hora de encontrarse en la intimidad con su pareja, al menos una vez en la vida.

En el caso de los hombres, uno de los trastornos sexuales más comunes es el relacionado con la eyaculación, es decir, la salida del semen del pene, que se produce al tener un orgasmo.

A veces, la salida del semen ocurre demasiado pronto, tanto que puede volverse un problema. Entonces hablamos de la eyaculación precoz. Por el contrario, hay veces que el hombre tarda mucho tiempo en eyacular, entonces se habla de la eyaculación retardada. Ambas situaciones pueden ser bochornosas o penosas pero, en general, tienen solución.

Otro trastorno relacionado con la eyaculación es lo que se conoce como la eyaculación retrograda, cuya señal principal es el orgasmo sin eyaculación, o la denominada hematospermia, que se produce cuando hay sangre en el semen eyaculado. Pero veamos en detenimiento cada uno.

El momento de eyacular varía de una persona a otra e incluso en cada pareja es diferente. Sin embargo, hay veces que la eyaculación no ocurre cuando el hombre (o la mujer esperan) y, si esta situación se repite puede volverse un problema.

Así, por ejemplo, la eyaculación precoz ocurre cuando un hombre tiene un orgasmo y eyacula demasiado rápido y sin control, ya sea antes o después de comenzar la relación sexual o coito. Se estima que 1 de cada 5 hombres tiene eyaculación prematura en algún momento de la vida.

Hay varios factores que pueden contribuir a esta condición. Antes se pensaba que eran principalmente psicológicos, como estrés, ansiedad o depresión, actualmente se sabe que pueden ser psicológicos o biológicos o una combinación de ambos. Entre los biológicos o físicos están: la inflamación de la glándula prostática o de la uretra, alteraciones hormonales, alteraciones de unas sustancias en el cerebro (llamadas neurotransmisores), o un problema en la médula espinal, entre otros.

A veces, la eyaculación precoz desaparece por sí sola después de varias semanas o meses. Pero si el problema persiste, es importante que busques ayuda profesional, ya que existen tratamientos muy efectivos. Algunos utilizan la terapia de conducta, y otros lo hacen con medicinas (dependiendo del problema pueden ser aplicadas localmente, cremas, o tomadas).

En el extremo opuesto, la eyaculación retardada se produce cuando el hombre no logra eyacular (anaeyaculación) durante la penetración o llega al orgasmo luego de un gran esfuerzo y pasada la media hora o los 45 minutos. Esta experiencia puede ser tan difícil de asumir, que algunos hasta tienen miedo de tener relaciones sexuales.

Como en el caso de la eyaculación precoz, la eyaculación retardada puede deberse a diferentes causas. Ya sea a factores psicológicos o físicos. Entre las causas psicológicas están inseguridad con la pareja, ansiedad, estrés, cansancio, problemas de pareja, deseos de impresionarla o presión por derribar ciertos tabúes. Las causas físicas incluyen: los efectos secundarios de algunos medicamentos, un trauma en los nervios pélvicos que controlan el orgasmo, el abuso del alcohol y el uso de drogas (incluyendo la marihuana), algunas infecciones urinarias o de la próstata, las enfermedades neurológicas (como diabetes, entre otras), ocasionalmente una cirugía de la próstata o del corazón, entre otros. El tratamiento, siempre que la causa no sea biológica, incluye terapia sexual en pareja y/o medicamentos o cambio de medicamentos, etc. Dependiendo de la causa.

Otros casos no tan comunes son la eyaculación retrograda y la eyaculación con sangre. En el primer caso, el semen no logra salir por el pene y se regresa a la vejiga. Esto puede ocurrir por varios motivos, como algún daño en los músculos de la vejiga o en los nervios que controlan a estos músculos, que puede haber sido provocado por alguna cirugía o enfermedad, o por efectos secundarios de algunos medicamentos.

Si bien la eyaculación retrograda no interfiere con la capacidad para tener una erección o para lograr un orgasmo, puede causar infertilidad porque el semen no puede llegar al útero de la mujer. La duración y el tratamiento de este problema dependerán de la causa. La mayoría no necesita tratamiento un específico pero, en todos los casos, lo importante es asegurarse de que no es un signo de una condición grave como el cáncer.

Por ultimo, la eyaculación con sangre o hematospermia es una situación bastante rara y no siempre es grave, pero sin duda debes prestarle atención pues es una señal de que algo está sucediendo en tu cuerpo. En la mayoría de los casos no se puede encontrar la explicación a la presencia de sangre en el semen y generalmente desaparece al poco tiempo sin que se requiera tratamiento. Sin embargo, a veces puede ser algo más delicado como inflamación, infección o lesión en alguna parte del sistema reproductivo. Sólo en muy pocos casos, la sangre en el semen puede ser señal de cáncer en los testículos o en la próstata. Por eso es importante que no ignores la sangre en tu eyaculación.

¿Has tenido o tienes alguno de estos problemas? Olvídate de los temores y la vergüenza y busca ayuda profesional. Así podrás volver a disfrutar tus relaciones sexuales con plena seguridad.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 4 de febrero de 2012

Los ejercicios que mejoran tu vida sexual

He aquí dos actividades que no deberías dejar de practicar: el ejercicio y el sexo. Tanto uno como otro le proporcionan grandes beneficios a tu salud en general. Y para potenciar estas ventajas, sigue leyendo y descubre qué ejercicios pueden ayudarte a mejorar tu actividad sexual, para que puedas disfrutarla aún más y sentirte más saludable y satisfecha/o.

El ejercicio físico y una relación sexual pueden satisfactoria mantenerte en buena forma física y emocional. Si todavía no has descargado el reporte especial gratuito que puedes obtener desde nuestro sitio sobre los 10 beneficios del sexo para la salud, hazlo en cuanto puedas para que te informes mejor.

Así que ya lo sabes: si lo practicas de manera segura y responsable, ¡el sexo es salud! Es más, hasta pueden beneficiarse entre sí. ¿Sabías que hay ejercicios que pueden ayudarte a mejorar tu desempeño durante la intimidad? No importa si eres hombre o mujer, si quieres mantener no sólo una buena salud, sino también si quieres disfrutar más y quieres tener un mejor desempeño a nivel sexual, ponte en movimiento.

Desde los ejercicios para fortalecer los músculos en general, como las flexiones de los brazos, los abdominales, el levantamiento de pesas, los movimientos de rotación del torso a un lado y al otro para fortalecer y afinar la cintura, así como los ejercicios de estiramiento, yoga, Pilates y los ejercicios aeróbicos (como correr, nadar y caminar), te ayudan a mantenerte en forma y con más flexibilidad a la hora de llegar a la intimidad. Además, son buenos para el corazón y el sistema circulatorio, entre otras cosas.

¿Pero esto qué tiene que ver con el sexo? Pues mucho, ya que mantener un buen estado físico en general te permite tener relaciones sexuales más placenteras. Hay estudios que demuestran que las personas mayores de 50 o 60 años que se ejercitan con regularidad también tienen una vida sexual más activa que la de las personas de su misma edad, que tienen estilos de vida sedentarios.

Otros resultados demuestran que los hombres mayores de 50 años de edad que tienen una vida activa tienen menos riesgos de sufrir disfunción eréctil, (que es cuando no se logra la erección o se dificulta), y es uno de los problemas sexuales más comunes entre los varones.

A cualquier edad, el ejercicio aporta los siguientes beneficios a tu desempeño en la relación de pareja:
  • Mayor fuerza y resistencia muscular que te permite lograr y mantener las posiciones durante la relación íntima
  • Mejor capacidad de oxigenación y mejor circulación del cuerpo, lo que mejora las erecciones y su potencia
  • Un cuerpo ágil, tonificado y fuerte mejora tu autoestima y la imagen que tienes de ti mismo(a). Esa seguridad propia se traslada a la relación de pareja, ¿quieres algo más “sexy”?
Hay ciertos ejercicios especialmente recomendados y éstos son:
  • En particular para las hombres, las planchas o lagartijas (push ups): proponte realizar 3 series de 12 a 15 repeticiones cada una. Este es un ejercicio clásico que fortalecerá tus brazos, torso y abdomen. Si no puedes realizar todas las series, no importa. Comienza por una cantidad mínima. Irás ganando en fortaleza y resistencia con el tiempo.
  • Para ambos sexos: los abdominales. Un vientre plano no es la única ventaja que obtienen, ya que los hombres y las mujeres ven una mejoría en la estabilidad y la fuerza para mantener las posiciones, así como espaldas más firmes. Los hombres en particular también lograrán un mejor empuje durante la penetración. Acuéstate sobre el suelo con las piernas flexionadas y los brazos flexionados detrás de la cabeza. Apoya la cabeza sobre las manos, barbilla hacia el techo. Ahora, lleva el torso hacia arriba, sin elevar las caderas del suelo, los músculos del abdomen tensos (procura no empujar la cabeza con los brazos para no lesionar la nuca). Realiza 3 series de 15 repeticiones cada una. Para evitar dolores de espalda, puedes trabajar tus músculos abdominales de pie. Párate con las piernas ligeramente separadas, los músculos del abdomen comprimidos, llevando el ombligo hacia adentro. Levanta una rodilla al mismo tiempo que tratas de tocarla con la mano opuesta. Repite por el otro lado. Puedes alternar el levantamiento de la rodilla una vez (sencillo), o hacerlo doble o triple, apoyándote fuertemente en la pierna contraria.
  • Elevaciones de cadera (también se conocen como puente o bridge): los dos miembros de la pareja pueden fortalecer los glúteos, la pelvis, la parte baja de la espalda y la parte posterior de los muslos. Acuéstate sobre un colchón en el suelo, flexiona las piernas y coloca los talones cerca de los glúteos. Ahora, levanta la cadera, contrae los glúteos (abdominales tensos, tratando de llevar el ombligo hacia adentro) y sostén la posición durante 3 a 4 segundos. Baja las caderas al suelo y repite. Como meta, proponte realizar 3 series de 15 repeticiones cada una. Estos ejercicios fortalecen los músculos de la pelvis lo que ayuda a intensificar las contracciones durante el orgasmo.
  • Las sentadillas (o squats): ponte de pie con las piernas ligeramente separadas, brazos a lo largo del cuerpo (puedes hacerlas con pesas o sin ellas). Flexiona las rodillas, llevando hacia atrás la pelvis (como si fueras a sentarte en una silla imaginaria). Vuelve a la posición inicial y repite el movimiento. Puedes realizarlas con las piernas separadas o juntas. Evita inclinar el torso hacia adelante. Todo el movimiento se realiza con la cadera, llevándola hacia atrás mientras flexionas las rodillas. Con este ejercicio fortaleces los glúteos y los muslos, lo que te dará más empuje en la cadera, más resistencia y más fuerza para practicar otras posiciones en el encuentro sexual. Realiza 3 series de 8 a 12 repeticiones cada una.
Otra alternativa que también puede serte muy útil son los denominados ejercicios de Kegel, que se recomiendan para controlar la incontinencia urinaria (que es cuando no puedes aguantar las ganas o deseos de orinar o cuando se te sale un poco de orina al reírte o al estornudar, por ejemplo). Si bien estos ejercicios están orientados principalmente a las mujeres (especialmente después de dar a luz), los hombres también se benefician con ellos puesto que pueden llegar a controlar la eyaculación y hasta aumentar el volumen de sangre en el pene para lograr erecciones más firmes.

¿Cómo se hacen los ejercicios de Kegel? Resulta sencillo aprender esta técnica, pero a veces puede ser difícil identificar los músculos de soporte ubicados en la pelvis, ya que no se usan conscientemente con frecuencia. Una forma de detectarlos es intentando parar la orina mientras está saliendo. Si lo logras, aprendiste el movimiento básico. Una vez que hayas identificado los músculos, contráelos y sostén la posición por 3 segundos, luego relájalos otros 3 segundos y repite esta secuencia 10 veces, tres o cuatro veces por día.

Ahora ya sabes qué ejercicios puedes hacer para mejorar tu actividad sexual, también sabes cómo el sexo puede ayudarte a mejorar tu salud. Si quieres saber más sobre estos temas, no dejes de leer este otro artículo que publicamos en vidaysalud.com hace algún tiempo, sobre los remedios naturales para aumentar tu deseo sexual. Mejorar tu vida en pareja y tu salud queda en tus manos. ¡Ponte en movimiento!

Tomado de Vida y Salud

domingo, 25 de diciembre de 2011

La vejiga hiperactiva puede afectar tu vida sexual

Imagen tomada de internet

Si tienes ganas de orinar con mayor frecuencia o sientes urgencia por hacerlo, tal vez tengas vejiga hiperactiva, una condición que puede afectar tu vida cotidiana e incluso tu vida sexual. Las mujeres son más propensas a sufrir de este problema. Entérate.

La sensación de orinar se origina en la vejiga. A medida que ésta se llena, envía la señal al cerebro de que es hora de vaciarla. Por lo general, una persona orina cada 2 o 3 horas durante el día, o con más frecuencia, dependiendo de cuántos líquidos consume. Sin embargo, algunas personas sufren de “vejiga hiperactiva” cuando presentan cambios en las funciones de la vejiga, tales como la necesidad de orinar más seguido, la urgencia de hacerlo apenas se sienten ganas, la necesidad de hacerlo con frecuencia durante la noche o inmediatamente después de que se ha vaciado la vejiga.

Si es tu caso, sabrás que la vejiga hiperactiva puede interferir seriamente en tu vida cotidiana y también en tu vida íntima. Se estima que cerca de 30 millones de personas en Estados Unidos – en especial las mujeres – padecen de vejiga hiperactiva y esto puede causar que el sexo sea doloroso. Además, puede hacer que las relaciones sexuales causen vergüenza y estrés si no se controla la orina en el momento del sexo o el orgasmo.

Las causas de la incontinencia urinaria son variadas:
  • Infecciones del tracto urinario
  • Embarazo
  • Condiciones neurológicas
  • Efectos secundarios a los medicamentos
Las mujeres por lo general son las que reportan problemas con incontinencia urinaria debido a la vejiga hiperactiva, sin embargo, son pocas las que hablan de este tema libremente, especialmente cuando les afecta su vida sexual. Varias investigaciones al respecto lo demuestran y por eso les sugieren a los especialistas que sean ellos quienes les pregunten a las pacientes acerca de si su vida íntima se ve afectada por esta condición.

Varios estudios realizados en la última década, publicados por la Asociación Americana de Urólogos encontraron que las mujeres que experimentan incontinencia urinaria, eran menos activas sexualmente. Tal vez, dicen los expertos, porque evitan pasar por la ‘vergüenza’ y entonces prefieren abstenerse.

Si tú eres de las que padeces de dolor abdominal importante quizá debido a la incontinencia urinaria y esto te impide disfrutar de tu vida sexual, consulta con tu médico para que te recomiende el tratamiento acorde a las causas de tu vejiga hiperactiva.

Lo importante es que hables de tu problema abiertamente para poder solucionarlo. No te avergüences: por tu salud sexual, bien vale la pena hablarlo.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 1 de diciembre de 2011

Cómo afecta la diabetes la salud sexual de la mujer

¿Alguna vez has pensado que tu falta de deseo sexual puede estar provocada por la diabetes? Aunque puedan parecer cosas totalmente diferentes, cuando la diabetes no está bien controlada puede provocar varios problemas de salud: en la vista, la piel, los riñones y sí, también puede afectar tu vida sexual. En este artículo te contamos más detalles al respecto, para que puedas estar alerta y consultar al especialista en caso de que lo necesites.

La diabetes es una condición crónica que si bien se caracteriza por un exceso de glucosa o azúcar en sangre es, en realidad, mucho más que eso. ¿Por qué? Porque afecta al sistema de defensas del cuerpo y puede generar otros problemas que, a simple vista, pueden no parecer estar conectados. ¿Quieres conocer algunos ejemplos? La diabetes puede causar problemas en la piel, en los riñones, en la vista y hasta en la sexualidad sin importar si eres hombre o mujer.

En otro artículo de vidaysalud.com ya te hemos contado cómo la diabetes puede afectar a la sexualidad masculina, provocando entre otras cosas disfunción sexual.

Ahora bien, ¿las mujeres también podemos tener problemas con nuestra vida sexual relacionados con la diabetes? Sí. Lamentablemente, la respuesta a esta interrogante es afirmativa. Muchas mujeres con diabetes pueden tener disminución en la libido (el deseo sexual) así como incapacidad para lograr el orgasmo, sequedad vaginal y más posibilidades de tener infecciones causadas por hongos.

La sequedad vaginal puede ser muy molesta ya que hace que estés poco lubricada durante las relaciones sexuales, lo que puede hacer que sientas dolor al tener relaciones sexuales. Para colmo de males, los lubricantes de venta libre que ayudan en estos momentos pueden aumentar aún más el riesgo de que contraigas alguna infección por hongos.

Si tienes sequedad vaginal y quieres utilizar algún lubricante, habla con el o la especialista que te esté atendiendo, para que pueda asesorarte sobre qué producto utilizar o cómo resolver el problema. Asimismo, pregúntale a tu médico todo lo que te genere inquietudes con respecto a tu sexualidad y a cómo puede afectarte la diabetes.

¿Significa que si tienes diabetes tendrás problemas sexuales? No, cada persona es diferente y la enfermedad puede afectarlas de distintas maneras. Algunos tienen problemas sexuales, otros tienen problemas en la piel, otros lo sienten en la visión y hay quienes no tienen ningún problema y mantienen su diabetes controlada. Cada uno con lo suyo.

A continuación te brindo unos consejos que puedes poner en práctica para mantener una relación sexual sana aunque seas diabética:

  • Limita tu consumo de alcohol, ya que éste puede reducir tu nivel de glucosa en la sangre demasiado rápido. Si deseas tomar un trago, que no pase de uno (si te lo permite tu médico) y acompáñalo con comida o una merienda ligera para limitar el efecto del alcohol en la glucosa en la sangre. Nunca bebas con el estómago vacío.
  • Comunícate abiertamente con tu pareja para que entienda las razones de tu falta de apetito sexual y de paso, exploren otras avenidas: paseos, otras actividades románticas que promuevan la intimidad y la cercanía de la pareja en el plano emocional. Todo eso los ayudará más tarde en la relación física.
  • Busca ayuda, especialmente a través de tu médico o de tu ginecólogo. No temas a hacer preguntas ni creas que tu problema es único. Pregunta qué productos puedes usar sin peligro para contrarrestar la resequedad vaginal o las infecciones vaginales.
  • Trata de mantener el nivel de azúcar en la sangre por debajo del valor máximo aceptado. Para eso, además de seguir las indicaciones particulares que te dé el médico (ya que posiblemente debas tomar medicina a diario), nada mejor que seguir una dieta saludable acompañada de una rutina de ejercicios.
El control de la diabetes debe ser tu prioridad ya que además de mejorar tu calidad de vida, hará mejorar también tu relación sexual. Esta a su vez, contribuye a mejorar la diabetes pues conduce a una mejor circulación, a una mejor calidad del sueño y del descanso, a liberar tensiones y elevar el estado de ánimo y la autoestima.

Sentirse bien y a gusto con uno mismo son requisitos básicos para una vida sexual plena, y tú la puedes lograr si tomas las riendas de tu diabetes y buscas ayuda en caso necesario. ¡No te rindas!

Tomado de Vida y Salud

jueves, 9 de junio de 2011

La distancia entre el ano y los genitales puede influir en la fertilidad masculina



Un nuevo hallazgo relaciona la distancia que hay entre el ano y los genitales con la fertilidad masculina y considera que a menor distancia menos son las posibilidades de poder procrear. Descubre más detalles sobre este descubrimiento y otras posibles causas de infertilidad en el hombre.
Si una pareja trata de concebir un bebé durante un tiempo pero no puede lograrlo, es posible que haya algún problema de fertilidad. Esto no es algo que le pasa sólo a las mujeres. Muchas veces son los hombres quienes por algún problema físico no pueden dejar embarazada a su compañera. Al respecto, un estudio reciente encontró que la distancia entre el ano y los genitales (AGD, por su siglas en inglés) podría influir en la fertilidad masculina.
El estudio fue desarrollado por unos investigadores de la universidad del Rochester Medical Center, en Nueva York en Estados Unidos, según el cual la distancia entre el ano y el escroto (que es piel que recubre los testículos) se relaciona con el volumen del semen y la cantidad de esperma. Al parecer, entre menor es la distancia, más posibilidades hay de que la cantidad de esperma producidos sea baja.
O sea, según el informe, los hombres que tienen una distancia entre el ano y los genitales (AGD) menor a la longitud promedio (de alrededor de 2 pulgadas o 52 milímetros) tienen 7 veces más posibilidades de ser “sub-fértiles” (tener una fertilidad menor) que quienes sobrepasan esa medida. Se considera que un hombre es sub-fértil cuando produce menos de 20 millones de espermatozoides por mililitro ya que, en este caso, las posibilidades de concebir se reducen a la mitad -según investigaciones anteriores-, con respecto a quienes tiene una producción normal de esperma (de 20 a 150 millones por mililitro).
Este hallazgo es el primero de este tipo y brinda un nuevo aporte para estudiar casos de infertilidad masculina. Este problema puede producirse por varios motivos, entre ellos:
  • Trastornos con los espermatozoides: pueden no estar bien desarrollados, tener una forma anormal o pueden no moverse bien. También, puede ocurrir que los espermatozoides sean normales pero que la cantidad no se produzcan suficientes (oligospermia) o que directamente no se produzca (azoospermia).
  • Varicocele: se produce cuando hay venas dilatadas en el escroto, que inhiben el desarrollo de los espermatozoides porque evitan que haya un flujo adecuado de sangre. Se detecta fácilmente durante un examen físico y es la causa más común infertilidad masculina que se puede corregir.
  • Eyaculación retrógrada: ocurre por una falla de los nervios y los músculos del cuello de la vejiga o de los músculos responsables de la apertura en la uretra, estos no se cierran durante el orgasmo, lo que hace que el semen retroceda hasta la vejiga en vez de salir por el pene. A veces se puede reconocer porque el hombre tiene la orina turbia luego de la eyaculación y la eyaculación es más pequeña o es una eyaculación conocida como “seca” cuando se tiene el orgasmo.
  • Tener algún bloqueo que impida la salida de los espermas. Puede deberse a una variedad de factores como infecciones repetidas, cirugía, inflamación u otros problemas de desarrollo.
  • Tener alguna enfermedad, lesión o problema crónico de salud.
  • Tener infertilidad inmunológica. Causada por el sistema de defensas del hombre contra sus propios espermatozoides.
  • Medicamentos (como algunos de los que se utilizan para tratar artritis, depresión, problemas digestivos, infecciones, hipertensión y cáncer), que pueden afectar la producción y la función de los espermas, así como la eyaculación.
  • Otros factores relacionados con el estilo de vida, como fumar cigarrillos, el uso de esteroides, el abuso del alcohol y/o drogas ilegales, la edad, el estrés, el peso y la deficiencia de vitaminas.
Muchas veces, estos problemas pueden no dar síntomas. Otras veces puedes notar algunos signos de alerta, como: problemas sexuales (dificultad para alcanzar el orgasmo o mantener la erección), dolor, inflamación (hinchazón) o bultos en los testículos y otras cosas que pueden parecer no tener relación, como menos vello en la cara y el cuerpo u otros signos de anormalidades relacionadas con las hormonas.
Por todo esto, no te avergüences. Debes consultar con tu médico o con un especialista. Si después de un año de intentar concebir con tu pareja no lo logran, busquen ayuda profesional para que se determine la causa de la infertilidad y que se encuentre el tratamiento adecuado. Actualmente existen varias opciones con resultados exitosos para lograr el embarazo.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 6 de abril de 2011

Cómo mantener la intimidad al avanzar en edad


Muchas personas de 65 a 85 años de edad permanecen sexualmente activas y piensan que la sexualidad es una parte importante de su vida.  Sin embargo, con la edad, la sexualidad también puede constituir un reto.  El  ”Mayo Clinic Health Letter” examina algunos de los retos y soluciones para cultivar el deseo sexual más adelante en la vida.
Las enfermedades que afectan la salud y bienestar general de hombres y mujeres pueden interferir con la sexualidad.  La diabetes, la hipertensión y el colesterol alto pueden afectar al sistema cardiovascular y durante las actividades que despiertan el deseo sexual es necesario que la sangre circule con fuerza.  Por otro lado, las afecciones de las articulaciones, como la osteoartritis y la artritis reumatoide, podrían dificultar los movimientos u ocasionar dolor.  Además, es común que entre las personas mayores disminuya el deseo sexual (la libido).
En las mujeres, los cambios corporales que normalmente ocurren pueden alterar el deseo sexual.  Por ejemplo, la disminución en los niveles de estrógeno deriva en un afinamiento de los tejidos vaginales y menos lubricación en la vagina.  Estos cambios podrían reducir el deseo sexual debido al dolor o molestia que se presenta durante la estimulación sexual.  Con la edad, los orgasmos normalmente suelen ser más callados.
En los hombres, los niveles de testosterona disminuyen gradualmente con el tiempo y eso significa que podrían requerir más tiempo para tener una erección o que ésta podría no ser tan firme.  La disfunción eréctil es más común conforme un hombre avanza en edad.
No obstante, el deseo por intimidad emocional vence a la edad y, por ello, el enfoque sobre una relación física puede cambiar cada vez más hacia una de tipo emocional.  Debido a ese cambio, las personas mayores tienden a aproximarse entre sí para satisfacer su intimidad sexual, aunque ni el deseo ni el orgasmo sean iguales que antes.  Si bien no es posible retroceder el tiempo, Mayo Clinic Health Letter describe maneras de mejorar la experiencia sexual más adelante en la vida.
Comunicación: las parejas necesitan hablar abiertamente sobre cualquier problema físico, así como respecto a los cambios en la función sexual o en el placer por el sexo.
Alternativas femeninas: existen productos de venta sin receta médica que ayudan con la sequedad vaginal propia de la menopausia.  Entre las alternativas están los humectantes a base de agua (Replens) o los lubricantes sin glicerina como el System Jo H20 ó el Slippery Stuff.  Otra alternativa es el estrógeno vaginal que se expende bajo receta médica.
Alternativas masculinas: existe la disponibilidad de fármacos como el sildenafil (Viagra), tadalafil (Cialis) y vardenafil (Levitra) para tratar la disfunción eréctil.  Sin embargo, éstos no afectan la libido.
Otros medicamentos: los antidepresivos, los fármacos opiáceos para aliviar el dolor y los medicamentos para la hipertensión podrían afectar negativamente sobre la función sexual.  Un médico podría ofrecerle otras alternativas de tratamiento.
Ejercicio: hacer ejercicio regularmente puede mejorar el nivel de energía y también ayudar con el flujo sanguíneos hacia los genitales.
Consejería: un terapeuta capacitado puede ofrecerle instrucción, sugerencias e intervenciones personalizadas que puedan ayudarle a tratar sus problemas sexuales.
Tomado de Vida y Salud

martes, 5 de abril de 2011

Los hombres también fingen orgasmos


Mucho se habla de la sexualidad en la mujer y de su capacidad para fingir orgasmos. Por el contrario, es poco lo que se sabe al respecto de los hombres. Sin embargo, algunos estudios comenzaron a indagar sobre este tema y detectaron que, si bien la erección hace que fingir un orgasmo sea más difícil, algunos se las buscan para lograrlo. Aquí te contamos más detalles sobre la sexualidad masculina y por qué los hombres también fingen orgasmos.
Aunque parezca extraño y hasta complicado, los hombres también pueden y se las buscan para fingir orgasmos. Algunas encuestas analizan esta actitud en personas de ambos sexos y han detectado que la causa principal que lleva a los hombres y las mujeres a fingir el orgasmo es esperar a que el acto sexual culmine sin herir los sentimientos del o la compañera.
Así, por ejemplo, un estudio reciente desarrollado por unos psicólogos de la Universidad de Kansas, en los Estados Unidos, detectó que tanto los hombres como las mujeres pueden fingir el orgasmo cuando hay penetración durante el acto sexual. Por el contrario, esto ocurre menos cuando el placer se brinda o se recibe mediante otro tipo de estimulo, ya sea manual u oral. Los especialistas consideran que una razón para que esto sea así es que las expectativas de llegar al orgasmo durante la penetración son mayores que de otro modo.
Entre los hombres encuestados, el motivo principal para simular fue que el orgasmo estaba tardando demasiado y deseaban terminar el acto sexual, seguido por la intención de no herir a su compañera o evitar consecuencias no deseadas.
Según los investigadores, en general hay un rasgo en común en todos los participantes que pretenden tener orgasmos y es que se sienten presionados durante el acto sexual. Esto les ocurre tanto a los hombres como a las mujeres por igual.
Para aliviar esta situación, una de las recomendaciones es redefinir lo que se considera una relación sexual exitosa a cualquier tipo de acto que te haga sentir bien contigo y con tu pareja y que mejore la relación entre ambos.
Paralelamente, otro ensayo desarrollado por un urólogo y sexólogo colombiano  Alonso Acuña, detectó que la causa principal para simular el orgasmo era lo que se denomina simulación por Síndrome de Eyaculación Inhibida, un trastorno que impide llegar al orgasmo (puede ser por diversas causas: edad, ansiedad, alcohol o segundo coito sin eyaculación).
Otras causas menos frecuentes fueron:
  • presumir potencia sexual: dicen haber eyaculado cuando ella llega al orgasmo y luego van por un segundo coito o fingen el segundo orgasmo porque no son capaces de alcanzarlo.
  • ahorrar energía: para utilizarla con alguna amante (o a la inversa, fingen con la amante para utilizarlo con su mujer) o para masturbarse, por ejemplo.
  • temor al embarazo.
  • ir en búsqueda del orgasmo simultáneo.
  • incapacidad de la compañera de llegar al orgasmo.
En síntesis, la causa que subyace a un engaño de este tipo se relaciona con un temor o una incapacidad de comunicarse, una paradoja si tenemos en cuenta que la comunicación es una de las bases fundamentales de cualquier relación sexual, por esporádica que sea.
En el caso del hombre, además, se suma la presión que agrega cierta idea popular machista de que un hombre siempre está preparado para eyacular, en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia. Tú sabes que esto no es así.
Entonces, ¿por qué no te quitas los miedos y las presiones? La clave es la comunicación. Anímate a hablar con tu compañera y anímala a ella también a que te cuente cuáles son sus preocupaciones o inhibiciones en la cama. El hablar con sinceridad al respecto los ayudará a los dos a mejorar en la intimidad y a disfrutar más del sexo y del acto sexual sin tener que fingir.
Tomado de Vida y Salud

sábado, 5 de febrero de 2011

El sexo, un gran aliado para la buena salud de las mujeres


No importa si eres joven o no, o si estás en la menopausia. El sexo es saludable para las mujeres de todas las edades. Esto encontró un nuevo estudio desarrollado por unos investigadores australianos. No dejes de leer para que te enteres de los inmensos beneficios del sexo para la salud de las mujeres.

El ejercicio es importante para mantenerse sano y resulta que el sexo lo podría ser también para las mujeres aún en la menopausia. Si bien se suele considerar que la sexualidad femenina es más importante en algunos momentos de la vida, un grupo de investigadores australianos realizó un estudio que les permitió romper con este mito y descubrió que la satisfacción sexual está directamente asociada con un mayor bienestar general y con una amplia vitalidad en todas las etapas de la mujer, ya sea antes o después de la menopausia.

Para medir la satisfacción o falta de satisfacción, los investigadores tomaron en cuenta la frecuencia de los encuentros sexuales considerados como satisfactorios, por un grupo de mujeres de entre 20 y 65 años. Esto se realizó considerando que muchas mujeres mantienen una vida sexual activa pero no están contentas con ella.

Al hablar con las mujeres que no estaban satisfechas, notaron que los problemas sexuales se concentraban en la falta de deseo e interés o en la pérdida del gozo y del placer. Por su parte, las mujeres con una vida sexual plena mostraron una vitalidad y bienestar marcadamente superior.

Como te contamos en uno de nuestros informes especiales, el mantener y disfrutar de una buena vida sexual tiene varios beneficios para la salud, comenzando por que te ayuda a estar en forma: es una buena alternativa de quemar calorías, de hecho, se estima que con media hora de sexo puedes quemar 85 calorías o más.

Otros beneficios que el sexo puede brindarle a tu salud incluyen:

  • Reduce el estrés, ya que cuando tienes un orgasmo se liberan grandes cantidades de la hormona oxitocina (que hace que te sientas revitalizado y dejes a un lado tus preocupaciones) y aumenta la producción de endorfina (una hormona conocida por mejorar el estado de ánimo).
  • Controla el dolor, por ejemplo las jaquecas, ya que al tener un orgasmo tu cuerpo libera la oxitocina y aumenta la endorfina, haciendo que la sensación de dolor disminuya.
  • Incrementa tus defensas. Algunos estudios demuestran que, como durante el sexo hay un intercambio de bacterias, aumenta el desarrollo de anticuerpos y la actividad del sistema de defensas del organismo.
  • Ayuda a dormir mejor, también gracias a la liberación de oxitocina.
  • Ayuda a controlar la orina, ya que fortalece los músculos pélvicos. Muchas mujeres tienen problemas para controlar la orina, lo que se conoce como incontinencia, ya sea luego de un parto o por la edad. Para resolverlo se recomiendan los denominados ejercicios de Kegel, que involucran los mismos músculos que utilizas cuando tienes relaciones sexuales.
  • Puede mejorar la postura, ya que fortalece los músculos abdominales y los glúteos, que sostienen la espalda.

Ahora que conoces estos beneficios, es tiempo de erradicar esos falsos conceptos que circulan sobre el sexo y la actividad sexual, que a veces hasta pueden generar problemas para las mujeres.

Si bien es común que puedas tener problemas sexuales en algún momento, estos no deberían durar más de algunas semanas o meses ni generar angustia (para ti o para tu pareja). Toma nota de ellos para que puedas enfrentarlos y encontrar soluciones:

  • Falta de deseo sexual
  • Incapacidad de lograr excitación
  • Falta de orgasmo o clímax sexual
  • Relaciones sexuales dolorosas

Estos problemas pueden tener causas físicas (como diabetes, trastornos nerviosos o problemas hormonales) o psicológicas (como depresión o traumas sexuales en el pasado). Cualquiera que sea la causa, puedes buscar ayuda especializada en esas áreas para poder dejar esos problemas atrás y hacer del sexo una experiencia placentera que puedas disfrutar.

Los prejuicios también pueden jugar en contra de tu actividad sexual. Si esto te pasa, luego de leer esta columna ya puedes comenzar a olvidarte de ellos y a disfrutar de una vida sexual plena, o busca ayuda, si necesitas. Y a partir de ahora, recuerda que el sexo es bueno para tu salud, disfrútalo. Eso sí, hazlo responsablemente.


Tomado de Vida y Salud