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lunes, 4 de junio de 2012

Una dieta rica en grasa afecta la cuenta y el volumen del semen

Si eres hombre y te preocupa tu fertilidad, quizás debas considerar cuánta grasa consumes a diario. Y si crees que no tiene que ver una cosa con la otra, sigue leyendo este artículo y entérate lo que un grupo de investigadores ha descubierto sobre la relación entre el consumo de grasas y la cuenta y el volumen del semen.

Hay un dicho que dice que “somos lo que comemos”, lo que en otras palabras quiere decir que, según cómo nos alimentemos, será nuestro cuerpo y nuestra salud. Así, son incontables las investigaciones que tratan de analizar cómo cada comida puede influir en el funcionamiento de los tejidos y los diferentes órganos de nuestro organismo.

Por ejemplo, un estudio reciente que fue publicado en la revista especializada Human Reproduction se refiere a cómo la alimentación puede afectar a la fertilidad de los hombres y reporta que el consumo de las comidas ricas en grasa parece reducir los niveles del semen.

Según dicho análisis, las grasas saturadas parecen ser el factor más importante relacionado con la calidad de semen. En detalle: los hombres que más grasas saturadas consumían, tenían una cuenta espermática total un 35 por ciento más baja y una concentración espermática un 38 por ciento más baja, que los participantes que menos grasas saturadas comían.

Además, los resultados demuestran que los hombres que consumían la mayor cantidad de ácidos grasos, como los denominados omega 3 (que se hallan en el pescado y las nueces, por ejemplo), tenían más espermatozoides, que estaban formados correctamente (alrededor del 2 por ciento) que quienes comían menos cantidad de omega 3.

Y si bien todavía es necesario realizar más investigaciones para confirmar los hallazgos de este estudio (que fue pequeño, ya que sólo se analizaron los datos de 99 hombres norteamericanos, que fueron divididos en tres grupos de acuerdo a su consumo de grasas), estos datos nos recuerdan cuan frágil puede ser la fertilidad y cuánto podemos hacer para cuidarla con pequeños cambios de hábitos, como llevar una dieta saludable.

Al respecto, hubo otros estudios que relacionaron la alimentación con la calidad del semen, como dos que fueron presentados a fines del 2011 en la reunión anual de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva en Orlando, en Estados Unidos, según los cuales, en resumen, las dietas ricas en carnes rojas y en cereales procesados parecen afectar la capacidad de los espermatozoides para moverse, mientras que las dietas ricas en grasas trans parecen reducir la cantidad de espermatozoides en el semen.

Si deseas un embarazo y no lo logran, no te avergüences y consulta a un profesional especializado (un urólogo). Ten en cuenta que muchas veces el problema de la fertilidad en la pareja no es la mujer – como se solía pensar – sino el varón. Por ejemplo, entre las principales causas de infertilidad masculina se encuentran:
  • Trastornos con los espermatozoides o problemas con la eyaculación.
  • Varicocele. Una condición que se produce cuando hay venas dilatadas en la piel que recubre los testículos, que inhiben el desarrollo de los espermatozoides porque evitan que haya un flujo adecuado de sangre.
  • Tener alguna enfermedad, lesión o problema crónico de salud. Desde enfermedades renales (del riñón) hasta el cáncer del testículo, incluyendo enfermedades sistémicas como la diabetes, enfermedades de transmisión sexual, trastornos genéticos (hereditarios) y problemas hormonales.
  • Algunos medicamentos y ciertos factores relacionados con el estilo de vida, como fumar, usar esteroides, abusar del alcohol y/o las drogas ilegales, la edad, el estrés emocional, el peso y una deficiencia de vitaminas, entre otros.
Por todo esto, si tú y tu pareja están tardando demasiado en lograr un embarazo (generalmente se considera un año de tener relaciones sexuales regulares sin protección), es importante que consulten con un especialista y que no se desanimen ante algún resultado que pueda no ser el que desean. Actualmente existen muchos métodos para tratar la infertilidad tanto masculina como femenina y para lograr el tan ansiado(a) hijo o hija.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 9 de junio de 2011

La distancia entre el ano y los genitales puede influir en la fertilidad masculina



Un nuevo hallazgo relaciona la distancia que hay entre el ano y los genitales con la fertilidad masculina y considera que a menor distancia menos son las posibilidades de poder procrear. Descubre más detalles sobre este descubrimiento y otras posibles causas de infertilidad en el hombre.
Si una pareja trata de concebir un bebé durante un tiempo pero no puede lograrlo, es posible que haya algún problema de fertilidad. Esto no es algo que le pasa sólo a las mujeres. Muchas veces son los hombres quienes por algún problema físico no pueden dejar embarazada a su compañera. Al respecto, un estudio reciente encontró que la distancia entre el ano y los genitales (AGD, por su siglas en inglés) podría influir en la fertilidad masculina.
El estudio fue desarrollado por unos investigadores de la universidad del Rochester Medical Center, en Nueva York en Estados Unidos, según el cual la distancia entre el ano y el escroto (que es piel que recubre los testículos) se relaciona con el volumen del semen y la cantidad de esperma. Al parecer, entre menor es la distancia, más posibilidades hay de que la cantidad de esperma producidos sea baja.
O sea, según el informe, los hombres que tienen una distancia entre el ano y los genitales (AGD) menor a la longitud promedio (de alrededor de 2 pulgadas o 52 milímetros) tienen 7 veces más posibilidades de ser “sub-fértiles” (tener una fertilidad menor) que quienes sobrepasan esa medida. Se considera que un hombre es sub-fértil cuando produce menos de 20 millones de espermatozoides por mililitro ya que, en este caso, las posibilidades de concebir se reducen a la mitad -según investigaciones anteriores-, con respecto a quienes tiene una producción normal de esperma (de 20 a 150 millones por mililitro).
Este hallazgo es el primero de este tipo y brinda un nuevo aporte para estudiar casos de infertilidad masculina. Este problema puede producirse por varios motivos, entre ellos:
  • Trastornos con los espermatozoides: pueden no estar bien desarrollados, tener una forma anormal o pueden no moverse bien. También, puede ocurrir que los espermatozoides sean normales pero que la cantidad no se produzcan suficientes (oligospermia) o que directamente no se produzca (azoospermia).
  • Varicocele: se produce cuando hay venas dilatadas en el escroto, que inhiben el desarrollo de los espermatozoides porque evitan que haya un flujo adecuado de sangre. Se detecta fácilmente durante un examen físico y es la causa más común infertilidad masculina que se puede corregir.
  • Eyaculación retrógrada: ocurre por una falla de los nervios y los músculos del cuello de la vejiga o de los músculos responsables de la apertura en la uretra, estos no se cierran durante el orgasmo, lo que hace que el semen retroceda hasta la vejiga en vez de salir por el pene. A veces se puede reconocer porque el hombre tiene la orina turbia luego de la eyaculación y la eyaculación es más pequeña o es una eyaculación conocida como “seca” cuando se tiene el orgasmo.
  • Tener algún bloqueo que impida la salida de los espermas. Puede deberse a una variedad de factores como infecciones repetidas, cirugía, inflamación u otros problemas de desarrollo.
  • Tener alguna enfermedad, lesión o problema crónico de salud.
  • Tener infertilidad inmunológica. Causada por el sistema de defensas del hombre contra sus propios espermatozoides.
  • Medicamentos (como algunos de los que se utilizan para tratar artritis, depresión, problemas digestivos, infecciones, hipertensión y cáncer), que pueden afectar la producción y la función de los espermas, así como la eyaculación.
  • Otros factores relacionados con el estilo de vida, como fumar cigarrillos, el uso de esteroides, el abuso del alcohol y/o drogas ilegales, la edad, el estrés, el peso y la deficiencia de vitaminas.
Muchas veces, estos problemas pueden no dar síntomas. Otras veces puedes notar algunos signos de alerta, como: problemas sexuales (dificultad para alcanzar el orgasmo o mantener la erección), dolor, inflamación (hinchazón) o bultos en los testículos y otras cosas que pueden parecer no tener relación, como menos vello en la cara y el cuerpo u otros signos de anormalidades relacionadas con las hormonas.
Por todo esto, no te avergüences. Debes consultar con tu médico o con un especialista. Si después de un año de intentar concebir con tu pareja no lo logran, busquen ayuda profesional para que se determine la causa de la infertilidad y que se encuentre el tratamiento adecuado. Actualmente existen varias opciones con resultados exitosos para lograr el embarazo.

Tomado de Vida y Salud