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viernes, 6 de julio de 2012

¿Odias hacer ejercicio? 10 consejos para que cambies de idea

Dicen que del amor al odio no hay más que un paso (y viceversa), y es muy posible que ese primer paso sea el que necesitas dar para transformar tu rechazo en algo positivo Si el solo hecho de pensar en el gimnasio te causa un dolor de cabeza, sigue leyendo este artículo y descubre cómo hacer para cambiar de idea y de estilo de vida.

Admítelo. A pesar de que has leído y escuchado cientos de veces todas las ventajas que brinda la actividad física, aun así sigues odiando hacer ejercicio y no toleras la idea de ir al gimnasio ni siquiera una vez por semana. Claro que te gustaría estar en forma, pero la tentación de permanecer cómoda(o) en casa o salir a comer con amigos es mucho mayor… ¿Qué puedes hacer? Considera los consejos siguientes:
  1. Regla número uno: recuerda que nada es imposible y que el cambio depende de ti. Lo primero que debes hacer es creer que sí puedes cambiar esa sensación de rechazo frente al ejercicio. Nada sucederá si no cambias primero tu actitud. Luego, hay varias claves que pueden ayudarte a establecer una rutina de ejercicios que sí puedas mantener.
  2. Analiza las razones que te hacen rechazar el ejercicio: ¿te da vergüenza como luce tu cuerpo, no te gusta transpirar frente a los demás, no tienes tiempo, te falta la ropa apropiada, necesitas un compañero de rutina, te resulta muy costoso tener acceso a un gimnasio o sientes que en experiencias anteriores no has visto demasiados resultados luego de tu esfuerzo? Estos son algunos de los factores que suelen quitarle la motivación a las personas y hacen que seleccionen la vida sedentaria “por eliminación” o, simplemente, porque no es fácil ir en contra del ritmo de vida que llevamos. Una vez que identifiques las razones que te mantienen pegado(a) al sofá, será mucho más fácil combatirlas.
  3. Busca la fuerza en la motivación: sentirte con más energías, combatir el sobrepeso, lucir más juvenil. Para mantenerla viva es muy importante que no te aburras haciendo ejercicio. Prueba distintos tipos de ejercicio, incluso un deporte que nunca has practicado, hasta que encuentres el que te motive y te proporcione más bienestar y alegría.
  4. El gimnasio no es el único lugar donde puedes poner tu cuerpo en movimiento. También puedes tomar clases de danza, salir a caminar o a correr con amigos, andar en bicicleta por tu barrio o ¿porque no?, hacer ejercicios más pausados como los de yoga o Pilates (dos buenas opciones si no te gusta sudar demasiado).
  5. Otra excusa muy común para posponer los ejercicios es la escasez de tiempo. Si ese es tu problema, elige el momento del día más apropiado para ejercitarte. Algunos especialistas consideran que es mejor por la mañana, antes de comenzar con el resto de las actividades, pero hay personas que prefieren hacerlo por la tarde o al anochecer, luego de un arduo día de trabajo y cuando ya comienza a bajar el sol.
  6. No te dejes sabotear por la idea errónea de “o todo o nada”. Si un día no puedes hacer ejercicio todo el tiempo que tenías planeado (digamos una hora), no hay razón para descorazonarte. Puedes hacer ejercicio en media hora y hasta cortarlo en recreos de 10 o 15 minutos por vez, que bien puedes intercalar con otras actividades, ya sea en casa o en el trabajo. Lo importante es perseverar.
  7. Busca alternativas. Puedes aprovechar cada momento de la vida cotidiana para moverte más: subir por las escaleras en vez de tomar el ascensor, caminar a lugares cercanos en lugar de ir en auto, y hasta dedicarte a la jardinería pueden ser de gran ayuda.
  8. Si el problema es económico, recuerda que el gimnasio no es la única alternativa ni tienes que tomar clases que se salgan de tu presupuesto necesariamente. En cambio, puedes buscar actividades en grupo en tu barrio o aprovechar los momentos de la vida cotidiana que te mencionábamos antes. Incluso puedes seguir un video de ejercicios en la tranquilidad y privacidad de tu propio hogar. No son caros y viene en todos los niveles (desde principiante hasta avanzado), y en tantas variedades que seguramente encontrarás uno que se ajuste a tus gustos y necesidades.
  9. Y si lo que necesitas es compañía, busca un amigo o familiar que te acompañe. Incluso, puedes llevar a tus hijos y mientras ellos hacen algún deporte que les guste, tú puedes aprovechar para hacer lo tuyo. Por ejemplo: si ellos van a natación, puedes caminar o trotar alrededor de la pileta, lo mismo si van a jugar al futbol. Otra buena idea es ir juntos a jugar al parque, algo que además los ayudará a estar más unidos.
  10. Por último, recuerda ser paciente. Los resultados no se ven de un día para otro, pero si eres constante, en el momento menos pensado te sorprenderás tu mismo(a). Y mientras tanto, por supuesto, no dejes de premiarte por tu esfuerzo y por tus logros.
¡Anímate! Una vida en movimiento puede ser agradable para ti también. Si logras cambiar de idea y te enamoras del ejercicio, verás que los beneficios son muchos y ya no querrás abandonarlo ni un solo día.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 9 de junio de 2012

Los ejercicios que mejoran tu vida sexual

He aquí dos actividades que no deberías dejar de practicar: el ejercicio y el sexo. Tanto uno como otro le proporcionan grandes beneficios a tu salud en general. Y para potenciar estas ventajas, sigue leyendo y descubre qué ejercicios pueden ayudarte a mejorar tu actividad sexual, para que puedas disfrutarla aún más y sentirte más saludable y satisfecha/o.

El ejercicio físico y una relación sexual satisfactoria pueden mantenerte en buena forma física y emocional. Si todavía no has descargado el reporte especial gratuito que puedes obtener desde nuestro sitio sobre los 10 beneficios del sexo para la salud, hazlo en cuanto puedas para que te informes mejor.

Así que ya lo sabes: si lo practicas de manera segura y responsable, ¡el sexo es salud! Es más, hasta pueden beneficiarse entre sí. ¿Sabías que hay ejercicios que pueden ayudarte a mejorar tu desempeño durante la intimidad? No importa si eres hombre o mujer, si quieres mantener no sólo una buena salud, sino también si quieres disfrutar más y quieres tener un mejor desempeño a nivel sexual, ponte en movimiento.

Desde los ejercicios para fortalecer los músculos en general, como las flexiones de los brazos, los abdominales, el levantamiento de pesas, los movimientos de rotación del torso a un lado y al otro para fortalecer y afinar la cintura, así como los ejercicios de estiramiento, yoga, Pilates y los ejercicios aeróbicos (como correr, nadar y caminar), te ayudan a mantenerte en forma y con más flexibilidad a la hora de llegar a la intimidad. Además, son buenos para el corazón y el sistema circulatorio, entre otras cosas.

¿Pero esto qué tiene que ver con el sexo? Pues mucho, ya que mantener un buen estado físico en general te permite tener relaciones sexuales más placenteras. Hay estudios que demuestran que las personas mayores de 50 o 60 años que se ejercitan con regularidad también tienen una vida sexual más activa que la de las personas de su misma edad, que tienen estilos de vida sedentarios.

Otros resultados demuestran que los hombres mayores de 50 años de edad que tienen una vida activa tienen menos riesgos de sufrir disfunción eréctil, (que es cuando no se logra la erección o se dificulta), y es uno de los problemas sexuales más comunes entre los varones.

A cualquier edad, el ejercicio aporta los siguientes beneficios a tu desempeño en la relación de pareja:
  • Mayor fuerza y resistencia muscular que te permite lograr y mantener las posiciones durante la relación íntima
  • Mejor capacidad de oxigenación y mejor circulación del cuerpo, lo que mejora las erecciones y su potencia
  • Un cuerpo ágil, tonificado y fuerte mejora tu autoestima y la imagen que tienes de ti mismo(a). Esa seguridad propia se traslada a la relación de pareja, ¿quieres algo más “sexy”?
Hay ciertos ejercicios especialmente recomendados y éstos son:
  • En particular para las hombres, las planchas o lagartijas (push ups): proponte realizar 3 series de 12 a 15 repeticiones cada una. Este es un ejercicio clásico que fortalecerá tus brazos, torso y abdomen. Si no puedes realizar todas las series, no importa. Comienza por una cantidad mínima. Irás ganando en fortaleza y resistencia con el tiempo.
  • Para ambos sexos: los abdominales. Un vientre plano no es la única ventaja que obtienen, ya que los hombres y las mujeres ven una mejoría en la estabilidad y la fuerza para mantener las posiciones, así como espaldas más firmes. Los hombres en particular también lograrán un mejor empuje durante la penetración. Acuéstate sobre el suelo con las piernas flexionadas y los brazos flexionados detrás de la cabeza. Apoya la cabeza sobre las manos, barbilla hacia el techo. Ahora, lleva el torso hacia arriba, sin elevar las caderas del suelo, los músculos del abdomen tensos (procura no empujar la cabeza con los brazos para no lesionar la nuca). Realiza 3 series de 15 repeticiones cada una. Para evitar dolores de espalda, puedes trabajar tus músculos abdominales de pie. Párate con las piernas ligeramente separadas, los músculos del abdomen comprimidos, llevando el ombligo hacia adentro. Levanta una rodilla al mismo tiempo que tratas de tocarla con la mano opuesta. Repite por el otro lado. Puedes alternar el levantamiento de la rodilla una vez (sencillo), o hacerlo doble o triple, apoyándote fuertemente en la pierna contraria.
  • Elevaciones de cadera (también se conocen como puente o bridge): los dos miembros de la pareja pueden fortalecer los glúteos, la pelvis, la parte baja de la espalda y la parte posterior de los muslos. Acuéstate sobre un colchón en el suelo, flexiona las piernas y coloca los talones cerca de los glúteos. Ahora, levanta la cadera, contrae los glúteos (abdominales tensos, tratando de llevar el ombligo hacia adentro) y sostén la posición durante 3 a 4 segundos. Baja las caderas al suelo y repite. Como meta, proponte realizar 3 series de 15 repeticiones cada una. Estos ejercicios fortalecen los músculos de la pelvis lo que ayuda a intensificar las contracciones durante el orgasmo.
  • Las sentadillas (o squats): ponte de pie con las piernas ligeramente separadas, brazos a lo largo del cuerpo (puedes hacerlas con pesas o sin ellas). Flexiona las rodillas, llevando hacia atrás la pelvis (como si fueras a sentarte en una silla imaginaria). Vuelve a la posición inicial y repite el movimiento. Puedes realizarlas con las piernas separadas o juntas. Evita inclinar el torso hacia adelante. Todo el movimiento se realiza con la cadera, llevándola hacia atrás mientras flexionas las rodillas. Con este ejercicio fortaleces los glúteos y los muslos, lo que te dará más empuje en la cadera, más resistencia y más fuerza para practicar otras posiciones en el encuentro sexual. Realiza 3 series de 8 a 12 repeticiones cada una.
Otra alternativa que también puede serte muy útil son los denominados ejercicios de Kegel, que se recomiendan para controlar la incontinencia urinaria (que es cuando no puedes aguantar las ganas o deseos de orinar o cuando se te sale un poco de orina al reírte o al estornudar, por ejemplo). Si bien estos ejercicios están orientados principalmente a las mujeres (especialmente después de dar a luz), los hombres también se benefician con ellos puesto que pueden llegar a controlar la eyaculación y hasta aumentar el volumen de sangre en el pene para lograr erecciones más firmes.

¿Cómo se hacen los ejercicios de Kegel? Resulta sencillo aprender esta técnica, pero a veces puede ser difícil identificar los músculos de soporte ubicados en la pelvis, ya que no se usan conscientemente con frecuencia. Una forma de detectarlos es intentando parar la orina mientras está saliendo. Si lo logras, aprendiste el movimiento básico. Una vez que hayas identificado los músculos, contráelos y sostén la posición por 3 segundos, luego relájalos otros 3 segundos y repite esta secuencia 10 veces, tres o cuatro veces por día.

Ahora ya sabes qué ejercicios puedes hacer para mejorar tu actividad sexual, también sabes cómo el sexo puede ayudarte a mejorar tu salud. Si quieres saber más sobre estos temas, no dejes de leer este otro artículo que publicamos en vidaysalud.com hace algún tiempo, sobre los remedios naturales para aumentar tu deseo sexual. Mejorar tu vida en pareja y tu salud queda en tus manos. ¡Ponte en movimiento!

Tomado de Vida y Salud

viernes, 6 de abril de 2012

Cómo reincorporarte al ejercicio después de un período prolongado sin actividad

 
Retomar una rutina de ejercicios luego de haber pasado mucho tiempo sin actividad o de haber tenido que abandonarla por alguna circunstancia (lesión, enfermedad, cirugía o embarazo, por ejemplo), puede ser muy saludable. Pero si te precipitas, también puede resultar peligroso. Muchas personas pretenden hacer lo mismo que antes desde el primer día y eso no es conveniente. Aquí te contamos algunas consideraciones que debes tener en cuenta para no lastimarte, y volver al ejercicio después de un periodo prolongado sin actividad.

Salir a recorrer la montaña en bicicleta parece un programa entretenido, sobre todo cuando estás conociendo un lugar nuevo durante las vacaciones. Así lo consideró Jimena y fue la primera en anotarse para la aventura, sin tener en cuenta que durante el año su mayor cantidad de ejercicio había sido caminar hasta el ascensor cada vez que su jefe la llamaba desde el piso de arriba.

Pedro, en cambio, tuvo una revelación: él estaba muy angustiado porque a su padre le habían diagnosticado cáncer, y leyó en un artículo que el ejercicio ayuda a disminuir las posibilidades de tenerlo. En ese momento decidió ponerse manos a la obra. Como su semana era muy ocupada, cuando llegó el sábado no dudó en ponerse las zapatillas y salir a correr, millas y millas sin parar, bajo el rayo del sol, sin agua, gorro ni bloqueador solar.

Es cierto que el ejercicio te ayuda a mantenerte en forma y siempre es saludable, pero el cuerpo también tiene sus tiempos. ¿Sabes qué ganaron Jimena y Pedro, además de cansarse muchísimo ese día? Ella comenzó a sentir una molestia en la rodilla que no se le pasó en todas sus vacaciones y ahora debe cuidarse según las indicaciones del ortopedista (o traumatólogo), que es el médico que atiende los problemas en los huesos. Él, en cambio, terminó deshidratado, con un dolor de cabeza insoportable, la piel muy roja por el sol, los pies doloridos y un poco de fiebre que tardó varias horas en irse.

Conclusión: si no eres de los que hace ejercicio con regularidad y quieres empezar a hacerlo o si quieres retomar tu rutina de ejercicios luego de haberla dejado por un tiempo debido a alguna lesión o enfermedad, porque te has sometido a alguna cirugía o tal vez porque ha nacido tu bebé, empieza poco a poco, nunca trates de hacer todo de golpe porque puedes lastimarte.

El cuerpo necesita tiempo para adaptarse a una rutina de ejercicios, y para que los músculos y los huesos se vayan fortaleciendo y adquiriendo tonicidad y flexibilidad de manera progresiva. Al comenzar de nuevo la actividad, es importante que empieces progresivamente y sin exigirte demasiado, sobre todo si has tenido alguna lesión o si tienes alguna cicatriz.

Cuando el motivo del abandono haya sido una cuestión de salud, es importante que le cuentes a tu médico tu intensión de retomar el ejercicio y le preguntes si debes tener algún cuidado en particular antes de comenzar la rutina. Por ejemplo, no es lo mismo volver luego del parto, que de un infarto o de una cirugía bariátrica(que es la que se hacen las personas obesas para perder sobrepeso).

Con esos datos en mente, lo único que resta es constancia y paciencia, como la tortuga en su carrera con la liebre, que paso a paso y lentamente llega antes a destino y sin problemas.

Sin embargo, puede que te resulte difícil saber por dónde comenzar. Si ese es tu caso, he aquí algunas recomendaciones para que retomes una rutina de ejercicios sin lesionarte:
  • Ponte un objetivo que quieras lograr: correr cinco millas, hacer 200 abdominales diarios, escalar una montaña o ir en bicicleta en un trayecto largo. Cualquiera que sea tu meta, anótala y déjala en algún lugar visible.
  • Arma un plan de ejercicios. Lo primero que necesitas es hacerte el tiempo: define días y horarios que tienes disponibles y adónde irás a practicar. Asimismo, busca nuevos modos para ponerte en forma, sobre todo si has tenido una lesión y te estas recuperando. Puedes probar con ejercicios suaves y quizás sea el momento de empezar actividades como yoga o Pilates.
  • Escucha a tu cuerpo y acepta tus limitaciones. Sobre todo si has dejado el ejercicio por algún motivo de salud. Recuerda que has tenido un problema y que necesitas encontrar nuevas formas de ejercitar y devolverle a tu cuerpo la movilidad que ahora ha cambiado.
  • Cuida tus músculos. Comienza con movimientos lentos, usando pesas pequeñas para los ejercicios de resistencia, y recorriendo distancias cortas. Y no te desanimes. Con el tiempo empezarás a notar los resultados y, si has sido realista, cuando menos lo esperes estarás logrando el objetivo que te has propuesto.
Por último, recuerda que la actividad física es sólo una parte de tu plan de salud y bienestar en general. Si acompañas tu rutina con pequeños y saludables cambios en tu dieta, los resultados serán mucho más notorios. ¡Anímate!

Tomado de Vida y Salud

sábado, 4 de febrero de 2012

Los ejercicios que mejoran tu vida sexual

He aquí dos actividades que no deberías dejar de practicar: el ejercicio y el sexo. Tanto uno como otro le proporcionan grandes beneficios a tu salud en general. Y para potenciar estas ventajas, sigue leyendo y descubre qué ejercicios pueden ayudarte a mejorar tu actividad sexual, para que puedas disfrutarla aún más y sentirte más saludable y satisfecha/o.

El ejercicio físico y una relación sexual pueden satisfactoria mantenerte en buena forma física y emocional. Si todavía no has descargado el reporte especial gratuito que puedes obtener desde nuestro sitio sobre los 10 beneficios del sexo para la salud, hazlo en cuanto puedas para que te informes mejor.

Así que ya lo sabes: si lo practicas de manera segura y responsable, ¡el sexo es salud! Es más, hasta pueden beneficiarse entre sí. ¿Sabías que hay ejercicios que pueden ayudarte a mejorar tu desempeño durante la intimidad? No importa si eres hombre o mujer, si quieres mantener no sólo una buena salud, sino también si quieres disfrutar más y quieres tener un mejor desempeño a nivel sexual, ponte en movimiento.

Desde los ejercicios para fortalecer los músculos en general, como las flexiones de los brazos, los abdominales, el levantamiento de pesas, los movimientos de rotación del torso a un lado y al otro para fortalecer y afinar la cintura, así como los ejercicios de estiramiento, yoga, Pilates y los ejercicios aeróbicos (como correr, nadar y caminar), te ayudan a mantenerte en forma y con más flexibilidad a la hora de llegar a la intimidad. Además, son buenos para el corazón y el sistema circulatorio, entre otras cosas.

¿Pero esto qué tiene que ver con el sexo? Pues mucho, ya que mantener un buen estado físico en general te permite tener relaciones sexuales más placenteras. Hay estudios que demuestran que las personas mayores de 50 o 60 años que se ejercitan con regularidad también tienen una vida sexual más activa que la de las personas de su misma edad, que tienen estilos de vida sedentarios.

Otros resultados demuestran que los hombres mayores de 50 años de edad que tienen una vida activa tienen menos riesgos de sufrir disfunción eréctil, (que es cuando no se logra la erección o se dificulta), y es uno de los problemas sexuales más comunes entre los varones.

A cualquier edad, el ejercicio aporta los siguientes beneficios a tu desempeño en la relación de pareja:
  • Mayor fuerza y resistencia muscular que te permite lograr y mantener las posiciones durante la relación íntima
  • Mejor capacidad de oxigenación y mejor circulación del cuerpo, lo que mejora las erecciones y su potencia
  • Un cuerpo ágil, tonificado y fuerte mejora tu autoestima y la imagen que tienes de ti mismo(a). Esa seguridad propia se traslada a la relación de pareja, ¿quieres algo más “sexy”?
Hay ciertos ejercicios especialmente recomendados y éstos son:
  • En particular para las hombres, las planchas o lagartijas (push ups): proponte realizar 3 series de 12 a 15 repeticiones cada una. Este es un ejercicio clásico que fortalecerá tus brazos, torso y abdomen. Si no puedes realizar todas las series, no importa. Comienza por una cantidad mínima. Irás ganando en fortaleza y resistencia con el tiempo.
  • Para ambos sexos: los abdominales. Un vientre plano no es la única ventaja que obtienen, ya que los hombres y las mujeres ven una mejoría en la estabilidad y la fuerza para mantener las posiciones, así como espaldas más firmes. Los hombres en particular también lograrán un mejor empuje durante la penetración. Acuéstate sobre el suelo con las piernas flexionadas y los brazos flexionados detrás de la cabeza. Apoya la cabeza sobre las manos, barbilla hacia el techo. Ahora, lleva el torso hacia arriba, sin elevar las caderas del suelo, los músculos del abdomen tensos (procura no empujar la cabeza con los brazos para no lesionar la nuca). Realiza 3 series de 15 repeticiones cada una. Para evitar dolores de espalda, puedes trabajar tus músculos abdominales de pie. Párate con las piernas ligeramente separadas, los músculos del abdomen comprimidos, llevando el ombligo hacia adentro. Levanta una rodilla al mismo tiempo que tratas de tocarla con la mano opuesta. Repite por el otro lado. Puedes alternar el levantamiento de la rodilla una vez (sencillo), o hacerlo doble o triple, apoyándote fuertemente en la pierna contraria.
  • Elevaciones de cadera (también se conocen como puente o bridge): los dos miembros de la pareja pueden fortalecer los glúteos, la pelvis, la parte baja de la espalda y la parte posterior de los muslos. Acuéstate sobre un colchón en el suelo, flexiona las piernas y coloca los talones cerca de los glúteos. Ahora, levanta la cadera, contrae los glúteos (abdominales tensos, tratando de llevar el ombligo hacia adentro) y sostén la posición durante 3 a 4 segundos. Baja las caderas al suelo y repite. Como meta, proponte realizar 3 series de 15 repeticiones cada una. Estos ejercicios fortalecen los músculos de la pelvis lo que ayuda a intensificar las contracciones durante el orgasmo.
  • Las sentadillas (o squats): ponte de pie con las piernas ligeramente separadas, brazos a lo largo del cuerpo (puedes hacerlas con pesas o sin ellas). Flexiona las rodillas, llevando hacia atrás la pelvis (como si fueras a sentarte en una silla imaginaria). Vuelve a la posición inicial y repite el movimiento. Puedes realizarlas con las piernas separadas o juntas. Evita inclinar el torso hacia adelante. Todo el movimiento se realiza con la cadera, llevándola hacia atrás mientras flexionas las rodillas. Con este ejercicio fortaleces los glúteos y los muslos, lo que te dará más empuje en la cadera, más resistencia y más fuerza para practicar otras posiciones en el encuentro sexual. Realiza 3 series de 8 a 12 repeticiones cada una.
Otra alternativa que también puede serte muy útil son los denominados ejercicios de Kegel, que se recomiendan para controlar la incontinencia urinaria (que es cuando no puedes aguantar las ganas o deseos de orinar o cuando se te sale un poco de orina al reírte o al estornudar, por ejemplo). Si bien estos ejercicios están orientados principalmente a las mujeres (especialmente después de dar a luz), los hombres también se benefician con ellos puesto que pueden llegar a controlar la eyaculación y hasta aumentar el volumen de sangre en el pene para lograr erecciones más firmes.

¿Cómo se hacen los ejercicios de Kegel? Resulta sencillo aprender esta técnica, pero a veces puede ser difícil identificar los músculos de soporte ubicados en la pelvis, ya que no se usan conscientemente con frecuencia. Una forma de detectarlos es intentando parar la orina mientras está saliendo. Si lo logras, aprendiste el movimiento básico. Una vez que hayas identificado los músculos, contráelos y sostén la posición por 3 segundos, luego relájalos otros 3 segundos y repite esta secuencia 10 veces, tres o cuatro veces por día.

Ahora ya sabes qué ejercicios puedes hacer para mejorar tu actividad sexual, también sabes cómo el sexo puede ayudarte a mejorar tu salud. Si quieres saber más sobre estos temas, no dejes de leer este otro artículo que publicamos en vidaysalud.com hace algún tiempo, sobre los remedios naturales para aumentar tu deseo sexual. Mejorar tu vida en pareja y tu salud queda en tus manos. ¡Ponte en movimiento!

Tomado de Vida y Salud

domingo, 7 de agosto de 2011

¿Baile o deporte? En la barra (tubo) de striptease, se ejercitan todos los músculos


¿Te imaginas bailando, girando y moviendo tu cintura en torno a una barra vertical (tubo o palo) de striptease, como si estuvieras en una película subida de tono? Esa imagen puede ocurrir en la vida real pero sin todas esas ideas negativas que muchas personas tienen al respecto. Hace años que el baile de la barra de striptease comenzó a salir de los clubes nocturnos y actualmente la utilizan cada vez más las mujeres de todas las edades, como una manera de hacer ejercicios. Te permite mantenerte en forma, divertirte y hasta verte — y sentirte — más sexy y atractiva.
Al principio, Anabel no le dijo nada a nadie. A sus 35 años, le daba vergüenza contarles a sus compañeras en la oficina la decisión que había tomado, temía que su marido no la entendiera y, lo último que debía ocurrir era que sus hijos se enteraran de que estaba aprendiendo a hacer piruetas en una barra vertical de striptease.
Mientras tanto, poco a poco comenzaron los elogios: que te vez más linda, que estas más delgada… Hasta su postura ha cambiado y ella se siente más feliz cada vez que sale de una clase de baile de la barra vertical. No se arrepiente de haber vencido todos sus prejuicios y de animarse a probar esta actividad, que es una mezcla de baile con entrenamiento físico (que incluye yoga, pilates y hasta ejercicios aeróbicos). Además, le permitió descubrir su cuerpo y especialmente las cosas que era capaz de lograr.
No sólo eso, quienes practican el baile de la barra o tubo de striptease afirman que se eleva su autoestima, descubren su sexualidad y su sensualidad y hasta las más tímidas se empiezan a animar más.
Si lo piensas objetivamente y lo tomas con seriedad y dedicación, verás que más allá de lo erótica que pueda parecer la situación, para poder trepar, girar y deslizarse por el tubo como lo hacen quienes están entrenadas para ello necesitan poner en funcionamiento una gran cantidad de músculos (“todas”, suelen decir tanto las entrenadoras como las alumnas), ya que requiere mover prácticamente todas las partes del cuerpo, desde el pecho y los hombros hasta los glúteos y las pantorrillas.
Además, se trabajan músculos y zonas del cuerpo que habitualmente no suelen usarse para otras cosas y que, por eso mismo, suelen quedar relegadas e inactivas. Asimismo, es una actividad riesgosa y hasta las personas experimentadas pueden sufrir lesiones durante este ejercicio, por eso las clases suelen incluir una rutina de estiramiento, pilates, yoga y otro tipo de movimientos que ayudan a entrar en calor y a adquirir flexibilidad y resistencia muscular.
En este sentido, el baile de barra vertical de striptease es un excelente ejercicio para:

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miércoles, 16 de marzo de 2011

El dolor de espalda durante el embarazo ¿A qué se debe y qué puedes hacer?

Tu cuerpo cambia constantemente cuando estás embarazada y puede que experimentes ciertas molestias como el dolor de espalda. Si bien es algo común durante el embarazo, no debe descuidarse. En este artículo te cuento cuáles son las causas del dolor de espalda y qué medidas puedes tomar para aliviarlo y para que puedas disfrutar de tu embarazo a pleno con una espalda relajada.

¿Te imaginas al útero expandiéndose 1,000 veces más de su tamaño normal? Si crees que es algo imposible, estás equivocada. Es lo que le pasa a tu útero cuando estás embarazada: crece mucho para darle espacio a tu bebé. La naturaleza es maravillosa, pero no hay que negar que con sus maravillas trae a veces sus incomodidades. Me refiero en especial al dolor de espalda durante el embarazo. Al crecer de esa manera, el útero y el peso de tu bebé ponen una sobrecarga sobre la parte que sostiene todo tu cuerpo: la espalda.

Es normal que muchas mujeres tengan molestias o dolor en la espalda mientras esperan un bebé. Por eso, si lo tienes, no estás sola. Se estima que entre el 50% y el 70% de las mujeres embarazadas padecen de dolor en la espalda durante la “dulce espera”. Pero más allá de que sea algo común, seguro te preguntarás a qué se debe. Pues bien, aquí te explico algunas de las causas del dolor de espalda durante el embarazo:

  • Tu bebé crece todos los días y eso hace que tengas peso adicional en tu barriguita, por lo que tu espalda tendrá que soportar cada vez más peso.
  • Tu centro de gravedad se irá moviendo hacia adelante a medida que crece tu panza, lo cual afecta tu postura en general.
  • Durante el embarazo, se liberan ciertas hormonas que permiten que tus articulaciones (coyunturas) y tus ligamentos se ablanden para prepararse para el parto. Esto hace que tu espalda pierda un poco de la ‘ayuda’ que siempre recibe para cargar el peso del cuerpo.
  • La postura: sentarse mal o estar demasiado tiempo de pie puede causarte dolor en la espalda. El agacharte hacia adelante también puede hacerlo.
  • El estrés siempre encuentra un lugarcito en la espalda para manifestarse.

Ahora que ya sabes las causas, estarás interesada en conocer qué puedes hacer para aliviar el dolor de espalda cuando se presente mientras esperas a tu bebé ¿verdad? Pues acá también te doy unos consejos útiles para que este dolor no opaque la alegría de tu embarazo:

  • Mejora tu postura: mantén tus hombros relajados y hacia abajo, el pecho hacia fuera, la espalda alta y derecha.
  • Duerme de lado con una o ambas piernas flexionadas (dobladas). Es ideal ponerse una almohada entre las piernas.
  • Cuando tengas que levantar o recoger algo del piso, hazlo correctamente. Haz una sentadilla y levanta con tus piernas. No te inclines estando de pie.
  • No uses zapatos incómodos, de tacón o que no tengan buen soporte para el arco del pie.
  • Un masaje prenatal puede ser una bendición, o simplemente que alguien en casa te de un masaje (te “sobe”) un poco la espalda. Los parches de frío y calor también te pueden aliviar.
  • Haz ejercicio. La actividad física hace que tu espalda se mantenga fuerte. Puedes hacer ejercicios de estiramiento que te aliviarán muchísimo. El yoga y el Pilates para embarazadas pueden ser ideales. Pregúntale a un entrenador o un instructor especializado.
  • Considera terapias alternativas como la acupuntura y/o una visita al quiropráctico.

Como siempre, consulta con tu médico para que él o ella te den el visto bueno y puedan descartar que tu dolor de espalda no se trate de otra cosa que necesite atención. Si te duele la espalda y ese dolor se acompaña por sangrado vaginal, ardor para orinar, fiebre o cualquier otro síntoma, debes consultar con tu médico inmediatamente.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 26 de diciembre de 2010

El poder de la mente en la salud y las terapias alternativas

Cuando vas al médico por que te duele algo o por que sientes algún malestar, esperas recibir una receta o fórmula médica que te diga qué medicamentos debes tomar para aliviarte. ¿Qué pensarías si te dijera que existen medicinas alternativas que consideran que la mente ayuda a curar el cuerpo? Te sonaría un poco extraño, ¿verdad? Sin embargo, no lo es: la salud es un concepto que debe abarcar a la mente y al cuerpo, porque están íntimamente conectados. A este concepto de totalidad se le conoce como salud holística.
Es común que cuando hay algo que afecta tus emociones, tu cuerpo reaccione. Esto sucede, por ejemplo, si estás viviendo en un lugar que no te gusta, si tienes un trabajo que no disfrutas o en el que no te dan un trato justo, o si estás en una relación conflictiva. Puede que te duela la espalda, que te den jaquecas o que tengas problemas digestivos. Por lo general, se cree que se debe a un factor externo, pero podría no ser así. El cuerpo expresa de una u otra manera algo que está afectando a la mente. Por algo se ha comprobado que muchas personas que sufren de enfermedades crónicas, como el colon irritable, mejoran su estado de salud con una dosis de risa y buena energía.
Los seres humanos no somos sólo carne y hueso. Somos también mente y espíritu. Por eso, si algo afecta a una de estas entidades (el cuerpo, la mente, el espíritu), el resto también sufrirá las consecuencias. De ahí surge la práctica de la salud holística que entiende al ser humano en su totalidad.
Tomando este punto de partida, muchas de las prácticas que hacen parte de la medicina alternativa se basan en la importancia de la relación entre la mente y el cuerpo. Se enfocan no en atacar los síntomas sino en buscar equilibrar la causa de los problemas que te pueden afectan.
¿Es charlatanería o tienen algún tipo de sustento científico?
Si dudas de la veracidad de las prácticas de medicina alternativa que tratan al cuerpo y la mente como un todo, te sorprenderá saber que se basan en estudios científicos que provienen especialmente de la neurociencia. Según investigaciones en esta área, el organizar los “cables del cerebro” permite reenganchar áreas como la corteza pre-frontal responsable de fortalecer la capacidad de reacción y la felicidad. La medicina del cuerpo y de la mente promueve una idea verdaderamente fascinante: la mente tiene la posibilidad de cambiar o modificar el cerebro, así como de controlar el funcionamiento y los síntomas del cuerpo.
Analiza por un momento qué pensamientos rondan frecuentemente en tu mente y cómo podrías calificar tu estado de salud. Lo que almacenas en tu mente puede predisponerte al estrés, y éste a su vez produce algunas enfermedades. De allí que la primera parte del camino a recorrer en este tipo de medicina alternativa sea poner la mente en un estado de paz, liberarla de pensamientos negativos, juicios y prejuicios.
¿Te ha sucedido que ciertas emociones o situaciones producen algunos efectos en tu cuerpo?
Recuerda cuando te has sentido enojón, o de “mal genio”. Tu boca tiende a ponerse seca y en muchos casos amarga, tu cuello se pone tenso y hasta puedes experimentar dolores de cabeza. Y qué tal cuando estás bajo situaciones de mucha tensión o estrés. ¿Has sentido que tu respiración se agita, y que al controlarla puedes controlar también la sensación de estrés y enojo? Esto es maravilloso, si en lugar de tomar ciertos medicamentos que te ayuden a controlar las respuestas de tu cuerpo, puedes hacerlo con solo liberarte de los pensamientos negativos, buena parte de tu salud está en tus manos.
Partiendo de allí, podrás utilizar tu mente para alcanzar beneficios en el campo de la salud. Para lograrlo existen diferentes prácticas; unas de tipo espiritual, otras relacionadas con los beneficios de una buena respiración y una buena postura.
¿Qué prácticas hacen parte de la medicina del cuerpo y de la mente?
  • Biofeedback: por medio del uso de algunos aparatos que te ayudan a medir el pulso cardiaco, la temperatura de tu piel y hasta la actividad de tu cerebro, tendrás la posibilidad de aprender a controlar la presión sanguínea y la tensión muscular, entre otros.
Se considera que el Biofeedback ayuda a controlar ciertas condiciones como el asma, como el síndrome del intestino irritable, la náusea y el vómito relacionados con terapias contra el cáncer y el estreñimiento. También ha sido eficaz en algunos casos de incontinencia, tensión alta, dolor, epilepsia y control de ansiedad.
  • Visualización es una técnica que usa la creación de imágenes en la mente con el propósito de curar y sanar. Por ejemplo los indios Navajo utilizan esta técnica invitando a la persona a visualizarse como un ser saludable. Hoy en día se hace referencia a prácticas desarrolladas por Sigmund Freud y Carl Jung en donde se documentaba el uso de la imaginación en los procesos curativos.
En la actualidad se usa en algunos casos del tratamiento del cáncer para reducir los síntomas, también para el manejo del estrés, y antes y después de las cirugías para reducir la ansiedad. Lo más llamativo de todo es que no tiene ningún efecto negativo. Así que puedes intentarlo sin temer a las consecuencias.
  • Meditación. ¿Crees que es posible controlar el flujo de los pensamientos en tu mente? La respuesta es sí. Lo puedes hacer a través de la meditación. No sólo te ayudará a encontrar un estado de relajación física y mental sino que te permitirá relacionarte de manera diferente con tus emociones y pensamientos. Médicamente la meditación es usada actualmente en casos de presión alta, ansiedad, estrés, fibromialgia y asma. Es recomendada debido a que no tiene efectos colaterales, y por el contrario te ayudará a controlar el estrés diario.
  • Musico-terapia. Desde la década de los años cincuenta la música ha sido utilizada para curar. En esa época se recurrió a los músicos para sanar a militares norteamericanos heridos en combate. En nuestros días, esta terapia se usa en pacientes con Alzheimer, autismo, y depresión. También contribuye a obtener un estado de relajación y a reducir el estrés. Pero recuerda que esta terapia no consiste en conectarse al iPod y simplemente escuchar la música que te gusta. Esta terapia consta de un procedimiento particular en el que la música es usada para entrar en estados de relajación.
  • Manejo de la respiración. El manejo de la respiración puede ser también útil en casos como la náusea, el vómito, la presión alta y por supuesto la ansiedad y el estrés.
  • Oración. Aunque el evaluar la espiritualidad en estudios científicos no es una tarea fácil de resolver, algunos estudios han logrado encontrar resultados positivos en el caso de personas con cáncer y con enfermedades relacionadas con la función del sistema inmune. Sin importar cual sea tu predilección en cuestiones espirituales, el bienestar del espíritu puede reflejarse en el bienestar del cuerpo.
Si ninguna de estas opciones te llamó atención podrías intentar alternativa como la terapia cognitiva y conductual, la hipnosis, la relajación muscular, el Pilates, el Tai Chi y el Yoga. Como ves, las opciones son muy amplias, podrías obtener grandes beneficios sin experimentar ningún efecto secundario. Recuerda que la mente es tu gran aliada para tener Vida y Salud.

Tomado de Salud y Vida

jueves, 4 de noviembre de 2010

El estrés puede hacer que tu bebé sea más pequeño de lo normal

Un porcentaje muy alto de las mujeres no planea quedar embarazada, y desafortunadamente esto las obliga a estar bajo mucho estrés. Si es tu caso, trata de relajarte. Existen evidencias científicas que dicen que el estrés durante el embarazo puede causar que tu bebé pese menos de lo normal o que se produzca un nacimiento prematuro.

Micaela es una joven de 18 años. Hace poco se hizo una prueba y encontró que, efectivamente, tenía dos meses de embarazo. Apenas al inicio de su embarazo, Micaela está sumamente estresada. Su novio no quiere hacerse cargo de su bebé y sus padres aún no saben la noticia. No hay un solo día en el que Micaela no esté angustiada y se la pase pensando en cómo sortear esa situación. Esto le genera altísimos niveles de estrés. Pero lo que ella menos se imagina es que el estrés que siente, afecta directamente a su bebé. Las consecuencias: un parto prematuro, bebés con talla pequeña o abortos espontáneos, son algunos de los efectos del estrés en las mujeres embarazadas.

Aún en nuestros días, cuando el estrés se ha convertido en una condición tan común, las personas no consideran que verdaderamente exista una relación directa entre lo que sucede en sus mentes y la forma como se afectan sus cuerpos. Pero si estás estresada, más que nadie sabes que el cuerpo se tensiona causando dolor de espalda y cuello, o que por la noche tienes la mandíbula tan tensa que rechinan tus dientes y tu respiración se acelera. Imagínate lo que esta tensión puede causar en tu bebé.

¿Por qué mi bebé puede nacer antes si estoy muy estresada?

Si tú estas constantemente bajo demasiado estrés ya sea porque tu trabajo es muy exigente, porque tus relaciones familiares lo producen, o porque la situación económica y social así lo determinan, quiere decir que ya tienes suficientes de estas hormonas de estrés en tu cuerpo. Mientras más hormonas de estrés tengas en tu cuerpo más reacciones experimentarás. Una de estas reacciones está directamente relacionada con la casa de tu bebé: tu útero. El estrés puede provocar la liberación de hormonas que estimulen la contracción del útero motivando de esta manera un parto prematuro.

¿Cuál es la relación entre el estrés la talla pequeña de los bebés?

Si tienes mucho estrés durante tu embarazo, se puede bloquear el flujo de sangre que debe ir a la placenta haciendo que tu pequeño no reciba los nutrientes que ayudan a su crecimiento normal. Cada vez que te sientas estresada, piensa que tu bebé no está recibiendo el alimento necesario para su formación. Controla tu respiración, y maneja el estrés para que tu bebé pueda sentirse mejor.

Algunos estudios demuestran que el bebé no sólo se ve afectado por los altos niveles de estrés que una madre experimenta durante el embarazo, sino que también se ve afectado por toda la acumulación del estrés que ha tenido durante toda su vida. El doctor Michael Lu de la Escuela de Medicina de UCLA, considera que “el resultado del embarazo no sólo es el producto de los nueve meses que dura el embarazo, sino del curso de la vida de la mujer”.

Por ello, si quieres ser mamá, este es un momento perfecto para empezar a controlar y manejar tu estrés. Así, tus hijos nacerán con un peso saludable y tú también te sentirás mejor durante todo tu embarazo.

Considera incorporar a tu vida algún tipo de terapia de relajación. La meditación, el pilates, el yoga, la visualización o la terapia con música te traerán beneficios increíbles durante esta etapa maravillosa.

Piensa en tu bienestar y sobretodo, en el de tu bebé.

Tomado de Salud y vida