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miércoles, 10 de octubre de 2012

Como reconocer las complicaciones asociadas con la diabetes

La diabetes es una enfermedad silenciosa y traicionera, pues muchas veces, puede no dar ningún síntoma pero, si no la controlas, poco a poco puede ir dañando distintas partes de tu cuerpo y deteriorando tu salud. Descubre cómo reconocer y evitar las complicaciones asociadas a esta condición.

La diabetes es una condición que se caracteriza por elevación en el nivel del azúcar o la glucosa en la sangre que, si no se controla, a largo plazo puede derivar en otros problemas de salud.

Con el paso del tiempo, por ejemplo, la diabetes puede provocar problemas del corazón o cardiovasculares (como ataques cardíacos, ataques cerebrovasculares o enfermedad arterial periférica), problemas en los riñones (como falla renal),daño a los nervios, problemas en la piel e infecciones, lesiones en los ojos (retinopatía diabética), problemas digestivos (gastroparesia), disfunción eréctil y dificultades sexuales, tanto en los hombres como en las mujeres, y lesiones en los dientes y en las encías.

Para que estés prevenido y puedas actuar lo antes posible, he aquí las principales señales de cada uno de estos posibles problemas asociados a la diabetes.

1. Problemas del corazón y cardiovasculares. Incluye los ataques cardíacos. Según la Asociación Americana de la Diabetes, el 65% de los diabéticos muere por alguna enfermedad cardiovascular. Por eso es importante que en la visita con tu médico controles tus niveles de presión arterial, colesterol y triglicéridos. Asimismo, es vital que sepas reconocer los síntomas de un ataque cardíaco, que muchas veces no se toman en cuenta (esto es especialmente cierto en el caso de las mujeres, quienes también deben prestar mucha atención a su corazón).

Otro riesgo cardiovascular es el de desarrollar un ataque cerebral vascular o una apoplegía (conocida como stroke en inglés). Los síntomas típicos incluyen:
  • debilidad repentina en una parte del cuerpo 
  • adormecimiento de un lado de la cara, el brazo o la pierna 
  • dificultad para ver de uno u ambos ojos y 
  • mareos 
Si tienes 2 o más de estos síntomas o alguien que se encuentra a tu lado los tiene, no pierdas tiempo y llama al servicio de emergencia cuanto antes, cada minuto cuenta.

Y en el grupo de enfermedades cardiovasculares, la enfermedad arterial periférica es otra posibilidad debido al bloqueo causado por la ateroesclerosis. Los síntomas de alerta incluyen:
  • Dolor en una o ambas piernas especialmente al caminar o al hacer ejercicio que desaparece en cuestión de unos cuantos minutos después de descansar. 
  • Hormigueo, entumecimiento o sensación de frío en los pies. 
  • Heridas o infecciones en los pies o en las piernas que tienen dificultad para sanar. 
2. Problemas en los riñones o insuficiencia renal: El funcionamiento de tu riñón puede verse afectado por la diabetes. Inicialmente, una vez por año, tu médico te hará un análisis de orina con la primera orina de la mañana para chequear que no haya proteína (microalbuminuria). Uno de los síntomas que puede indicar que algo no anda bien con tus riñones es tener los pies, los tobillos o las piernas hinchadas. En casos más avanzados, es necesario controlar el funcionamiento del riñón con análisis de sangre también.

3. Daño en los nervios o neuropatía diabética: Cuando la diabetes causa neuropatía puede haber diferentes síntomas: por un lado, la sensación de dolor puede tardar más en llegar al cerebro (y en los casos extremos nunca llegar), por eso muchas personas se lastiman y no se dan cuenta. Pero también podrías sentir hormigueo, ardor o dolor en algunas partes del cuerpo (por ejemplo, en los pies o piernas) debido a que no funciona bien el sistema nervioso. Por eso, debes controlar continuamente que tu piel no se irrite ni se lastime.

4. Problemas e infecciones de la piel: Además de que puedes lastimarte la piel sin darte cuenta, la elevación de la glucosa en la sangre hace que tu cuerpo se vuelva el lugar ideal para el desarrollo de hongos y bacterias, al mismo tiempo que debilita el sistema de defensas y aumenta las posibilidades de que aparezcan infecciones difíciles de combatir. Por eso, al igual que en el caso de la neuropatía, es importante que revises tu piel y tu cuerpo (en especial los pies) diariamente, que procures prevenir heridas (lesiones) y si las encuentras, que las identifiques y las trates lo antes posible para evitar que se infecten o para que incluso, si ya hay una infección también se trate de inmediato.

5. Complicaciones en los ojos: Tu salud visual es algo que también debes tener más presente si tienes diabetes y, al menos una vez al año, debes visitar a un oftalmólogo (a un médico especializado en los ojos). Muchas veces la retinopatía diabética no da síntomas pero, si se trata a tiempo, se puede prevenir pérdida de la visión. Si ya tenías problemas en la vista antes de que te detectaran la diabetes, los exámenes con el oftalmólogo deben ser al menos dos veces por año.

6. Problemas estomacales o gastroparesia. La gastroparesia se refiere a una complicación que no te permite digerir bien los alimentos debido a un vaciamiento lento del estómago porque los músculos no funcionan bien. Esto puede causar náuseas, vómitos, puede interferir con el control de tu azúcar y tu nutrición. Los cambios en la dieta pueden mejorar esta complicación de la diabetes que desgraciadamente no se puede curar.

7. Disfunción eréctil y otros problemas sexuales, incluso en las mujeres. Esto te podría suceder, y si bien hay algunos medicamentos que podrías utilizar bajo supervisión médica, en estos casos lo que más ayuda si no lo has hecho es: mejorar tu estilo de vida, alimentarte de manera saludable y ejercitar regularmente. Y recuerda: nunca tomes pastillas ni uses medicinas sin consultar con tu médico para evitar otras complicaciones de salud.

8. Problemas dentales: Al igual que en otras partes del cuerpo, cuando tienes diabetes tienes más posibilidades de sufrir infecciones en la boca así como de desarrollar otros problemas en los dientes y las encías. Controla regularmente tu salud bucal para evitar problemas.

Por último, recuerda que la diabetes es una enfermedad asociada directamente al estilo de vida (en especial la que se denomina de tipo 2) y está en tus manos poder cambiarlos. En todos los casos, no sólo es importante la dieta que lleves sino también la cantidad de alimentos que consumes, el momento del día en que lo haces, cuán bien descanses y cuánto te ejercites. ¡Anímate, pues los resultados bien valen el esfuerzo!

Tomado de Vida y Salud

sábado, 28 de julio de 2012

¿Hay marcha atrás en la enfermedad cardíaca?

Cada vez se hace más importante que los profesionales de la salud y los medios informativos alerten e informen al público sobre la mejor forma de prevenir los problemas del corazón, una de las causas principales de enfermedad y de muerte en todo el mundo. Pero muchas veces esa información o cae en oídos sordos, o llega tarde. ¿Qué puedes hacer cuando descubres que tu corazón ya está en peligro porque te han encontrado presión alta o tu nivel de colesterol está elevado? ¿Es posible dar marcha atrás a la enfermedad cardíaca? Exploremos esas interrogantes en este artículo.

Como Ernesto no sentía ningún malestar y no manifestaba tampoco ningún síntoma alarmante, creía gozar de buena salud. Aunque sí se sentía un poco culpable por comer pizzas y emparedados bien cargados en calorías casi a diario, no lograba modificar su estilo de vida ni tampoco perder peso, aunque muy adentro suyo sabía que esos kilos o libras podrían causarle un mal rato en el futuro. Como muchas otras personas, “se durmió en los laureles”. No hizo nada al respecto hasta que sufrió un pequeño infarto del que por suerte se restableció.

Una tarde, luego de la consulta, su esposa me comentó en voz bien bajita, que antes del infarto Ernesto le había admitido una vez que no se animaba a hacerse los controles de salud porque “el médico lo iba a regañar porque no se cuidaba”.

“En primer lugar,” le dije a la esposa, “aclárele a Ernesto que nosotros no regañamos a nadie.” Cuando sugerimos cambios en el estilo de vida o en el comportamiento del paciente, sólo tratamos de dejarle saber lo que encontramos para ayudarlo a prevenir enfermedades o a evitar problemas de salud que luego o sólo se pueden controlar, o pueden ser difíciles de corregir o que ya son irreversibles.

Ahora Ernesto se encuentra estable, pero su corazón ya le ha dado una susto y una señal y debe tomar medidas para que su enfermedad cardíaca no progrese. No sólo deberá bajar unos cuantos kilos (o libras) si quiere proteger su salud, sino también disminuir la cantidad de sal y otras comidas que le gustan y seguir un plan de rehabilitación cardíaca. ¡Si tan sólo hubiera hecho el esfuerzo antes!

Es sabido que con una alimentación basada en frutas y verduras, granos integrales, en la que también se incluyan las proteínas y otros nutrientes que el cuerpo necesita (al estilo mediterráneo, por ejemplo), acompañada de una rutina de ejercicios, ayuda a mantener el corazón en buena forma.

Ahora bien, si te ha pasado algo similar a Ernesto e incluso mucho menos (el sólo hecho de tener presión alta o colesterol elevado), ya es motivo para cambiar de hábitos, porque eso indica que tu corazón está en riesgo. ¿Es posible volver atrás y corregir la enfermedad cardíaca, sólo con la comida y el ejercicio?

Recuerda que existen distintos tipos de enfermedad cardíaca. La más común es provocada por el estrechamiento o bloqueo de las arterias coronarias (que son los vasos sanguíneos que suministran sangre al propio corazón), y es la causa más importante por la cual las personas sufren infartos o ataques al corazón. Otros tipos de enfermedad cardíaca pueden deberse a problemas en las válvulas del corazón, o porque el corazón no late bien a causa de una insuficiencia cardiaca o una arritmia.

Entonces, la pregunta es: ¿Es posible volver atrás y corregir la enfermedad cardíaca, sólo con la comida y el ejercicio? Algunos especialistas consideran que sí, aunque quizás debas tomar algún medicamento (sobre todo al principio), y se apoyan en la evolución de sus pacientes para hacer esta afirmación.

Otros, en cambio, reconocen que se trata de un tema polémico y piensan que es difícil hacer semejante afirmación. Incluso, consideran que no es posible eliminar la enfermedad cardíaca por completo, ya que es como cuando te lastimas: aún cuando el estilo de vida logra hacerla desaparecer, siempre quedarán cicatrices.

Lo que sí es seguro es que llevar una dieta sana, balanceada, controlando el tamaño de las porciones y seguir una rutina de ejercicios diarios logran detener el avance de la enfermedad y mantener el corazón protegido, lo cual es un logro considerable.

La única advertencia, que no debes pasar por alto, es que cuando tienes enfermedad cardíaca el cambio debe ser radical y constante, lo cual puede ser bastante difícil de poner en práctica.

Por ejemplo, algunos especialistas consideran que prácticamente debes volverte vegetariano y hacer al menos media hora de ejercicios diarios, o tres horas de actividad física por semana. Además, recomiendan practicar yoga, meditación o alguna otra actividad que te permita reducir el estrés. ¿Difícil verdad?

Por eso es muy importante que cuentes con el apoyo de tu familia y que busques ayuda profesional. Un nutricionista calificado puede ayudarte con la alimentación y tu médico puede indicarte los cuidados que debes tener cuando haces ejercicios. Si además tienes sobrepeso, busca un programa o grupo de apoyo que te ayude con tu propósito de perder peso.

No te dejes vencer ni por la tentación, ni la pereza, ni la depresión. Si ya padeces de enfermedad cardíaca, o tienes algunos de los factores de riesgo de los que hemos mencionado, ¡anímate! Ahora más que nunca debes empezar a hacer los cambios necesarios para empezar el conteo regresivo en la salud de tu corazón.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 4 de julio de 2012

Ataque cardíaco o paro cardíaco, ¿cuál es la diferencia?

Aunque se les confunde con frecuencia, un ataque al corazón o infarto es diferente a un paro cardíaco. En este artículo te contamos la diferencia para que puedas reconocer cada una de estas situaciones y actuar con velocidad ante una emergencia médica.

Un ataque al corazón o infarto de miocardio es diferente a un paro cardíaco, aunque ambos pueden dejar secuelas permanentes en las personas que los sufren y también tener consecuencias tan serias como la muerte.

No es difícil comprender la diferencia entre uno y otro. Para ello es de mucha ayuda conocer un poco más en detalle cómo funciona el corazón. ¿Sabías que éste órgano es un músculo?

Este músculo tan importante que es el corazón se ocupa de bombear la sangre hacia todo el cuerpo, y de ese modo, distribuye oxígeno y nutrientes a todas las células del organismo. Para ello cuenta con un sistema eléctrico interno que controla el ritmo de los latidos, que siempre debe ser constante.

Cuando por algún motivo el corazón deja de bombear se produce lo que se conoce como un paro cardíaco o paro cardiorespiratorio (en el último caso los pulmones dejan de funcionar también). Entre sus posibles causas se encuentran las siguientes:
  • Algunas arritmias (cuando los latidos del corazón tienen un ritmo irregular).
  • Una pérdida excesiva de sangre debido a una lesión o a un sangrado interno.
  • La falta de oxígeno, provocada por una asfixia (atragantamiento), un ahogo o un ataque de asma severo, por ejemplo.
  • Hipotermia (baja severa de la temperatura del cuerpo), baja severa de la presión arterial e incluso, la electrocución.
  • Tener ciertos trastornos genéticos (hereditarios) que afectan al corazón.
Es posible que se produzca un paro cardíaco y no se pueda identificar específicamente la causa. Lo cierto es que si una persona tiene un paro cardíaco y no recibe atención médica de inmediato, puede morir en pocos minutos. Es por eso que hay que llamar a los servicios de emergencia sin perder ni un segundo. Si hay a mano un desfibrilador automático externo (AED), se debe utilizar siguiendo las instrucciones del equipo. 

El desfibrilador automático externo aplica corrientes eléctricas que pueden estimular al corazón para que inicie su actividad. Si no se cuenta con un AED, entonces se debe comenzar la resucitación cardiopulmonar (RCP), para mantener el flujo de oxígeno y de sangre al corazón hasta que llegue la ayuda profesional, y así evitar daños irreparables al cerebro y a otros órganos vitales. Las compresiones en el pecho son útiles para mantener el bombeo, aún cuando no se aplique la respiración boca a boca hasta que lleguen los paramédicos o la ayuda de emergencia.

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jueves, 21 de junio de 2012

La aspirina podría sumarse a la batalla contra el cáncer

Tomar una aspirina al día, además de ayudar a las personas con problemas del corazón, también podría ser bueno para combatir y reducir el cáncer. Pero espera un momento. Antes de ir en busca de un frasco de este medicamento de venta libre, lee este artículo hasta el final y entérate lo que los investigadores han descubierto sobre el tema, y cuáles son las ventajas y las desventajas de la aspirina.

¡Bravo por la modesta aspirina! No uno, sino tres nuevos estudios se suman a la creciente evidencia científica de que una dosis diaria de este medicamento tiene el potencial de prevenir y hasta combatir el cáncer.

La aspirina (ácido acetilsalicílico), es un analgésico de uso común que puedes tomar para bajar la fiebre y aliviar diferentes dolores, como cuando te duele un poco la cabeza, o esas molestias que te ocasiona el periodo menstrual.

Otras veces, el médico puede indicarte que tomes aspirina para combatir los dolores producidos por condiciones como la artritis reumatoide, la osteoartritis, el lupus eritematoso sistémico (un trastorno en el cual el sistema inmunológico ataca a las articulaciones y a otros órganos causando dolor e inflamación), entre otros problemas reumatológicos.

Los especialistas también recomiendan el uso de una aspirina de baja dosis (entre 81 mg y 325 mg, dependiendo de la situación del cada paciente) por día para disminuir las posibilidades de sufrir un ataque cardíaco o cerebrovascular. Las personas que han sufrido un accidente de este tipo anteriormente suelen tomarla para prevenir una recurrencia y para reducir el riesgo de muerte.

Por si fuera poco, hay varios estudios que demuestran que este medicamentos podría ayudar a combatir el cáncer. Y más aún, nuevas investigaciones han comprobado que la aspirina también podría ayudar a evitar que el cáncer se propague a otros órganos del cuerpo.

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martes, 19 de junio de 2012

El cerebro de los fumadores cambia en respuesta a los altos niveles de nicotina

¿Es verdad que fumar cambia el cerebro en alguna manera, haciendo que sea más difícil dejar el hábito? ¿Se puede hacer algo para revertir ese cambio?

RESPUESTA del Dr. Richard D. Hurt, Centro para Dependencia a la Nicotina, Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, Estados Unidos:

Sí, es verdad. Cuando una persona fuma, el cerebro cambia en respuesta a los niveles de nicotina tan altos de los cigarrillos. Dichos cambios cerebrales ocasionan una adicción a la nicotina, y esa dependencia puede dificultar mucho el dejar de fumar.

La nicotina es una sustancia química que se encuentra presente en el tabaco y mantiene a la persona fumando. La nicotina ingresa al organismo a través de los cigarrillos y activa unas estructuras normales del cerebro, conocidas como receptores. Cuando los receptores se activan, liberan una sustancia química llamada dopamina, que provoca una sensación de bienestar. El placer que siente una persona en respuesta a la dopamina es uno de los mayores componentes del proceso de adicción a la nicotina.

Con el transcurso del tiempo y según la persona continúa fumando, en el cerebro aumenta la cantidad de receptores de la nicotina. Los fumadores adictos tienen miles de millones más de estos receptores que los no fumadores; pero no todos los fumadores tienen el mismo nivel alto de receptores, y por eso algunos fumadores consuetudinarios pueden dejar el hábito sin mucha dificultad.

Cuando alguien intenta dejar de fumar, los receptores cerebrales no reciben nicotina y se interrumpe aquella respuesta placentera. A esto se suma que los niveles bajos de nicotina derivan en síntomas de abstinencia a la nicotina, tales como fuertes ansias de fumar un cigarrillo, ansiedad, irritabilidad, inquietud, dificultad para concentrarse, ánimo deprimido, frustración, ira, más hambre y dificultad para dormir. La manera más rápida de aliviar los síntomas de abstinencia es fumando un cigarrillo para liberar a la dopamina y activar aquella respuesta placentera.

Lo que dificulta aún más el dejar de fumar es la factibilidad de condicionar a los receptores cerebrales a esperar la nicotina en ciertas situaciones, mucho tiempo después de haber dejado de fumar. Por ejemplo, cuando una persona normalmente fuma al beber alcohol, o encontrarse en una situación estresante, o después de comer, los receptores cerebrales de la nicotina anticipan una descarga de nicotina en ese momento. Esas situaciones “desencadenantes” pueden provocar deseos intensos de fumar un cigarrillo, aunque la persona no haya fumado durante varios meses.

Lo bueno es que una vez que alguien deja enteramente de fumar, la cantidad de receptores de nicotina en el cerebro terminan por volver a la normalidad. Según esto ocurre, la respuesta de sentir fuertes ansias se presentará con menos frecuencia, no durará tanto, ni será tan intensa, hasta desaparecer completamente con el tiempo.

Dado su efecto en el cerebro, la nicotina puede ser sumamente adictiva. Muchas personas necesitan recurrir a algún tratamiento médico para superar la adicción a la nicotina y lidiar bien con los síntomas de abstinencia. Existen medicamentos que pueden colaborar a disminuir los síntomas de abstinencia, mientras que la guía y apoyo de un programa de tratamiento para la dependencia puede enseñar cómo cambiar el comportamiento de manera que las posibilidades de no volver a fumar sean mejores.

Es difícil dejar de fumar, pero el esfuerzo bien vale la pena. La salud se beneficia casi de inmediato, pues la frecuencia cardíaca disminuye tan solamente 20 minutos después del último cigarrillo. Doce horas más tarde, vuelven a la normalidad los niveles sanguíneos de monóxido de carbono, que es un gas tóxico. En cuestión de tres meses, mejora la función pulmonar, y la circulación empieza también a mejorar. Después de un año, el riesgo de sufrir un ataque cardíaco desciende a la mitad; y luego de transcurrir 15 años, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular es igual al de los no fumadores.

Si usted fuma, consulte con el médico sobre cómo dejar de hacerlo. El médico puede ofrecerle medicamentos y apoyo, aparte de remitirlo a un programa de tratamiento a nivel local que pueda ayudarle. Dejar de fumar es un proceso, de manera que dé un paso a la vez.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 19 de abril de 2012

Estudio sobre células madre esclarece el mejor momento para la terapia que ayuda a sobrevivientes de ataque cardíaco

 
Una red de investigación dirigida por un médico de Mayo Clinic descubrió que la administración de células madres de la médula ósea, una o dos semanas después de un ataque al corazón, no mejoró la función cardíaca de los pacientes. Este es el primer estudio que examina sistemáticamente el momento oportuno y método de administración de las células madre y ofrece información fundamental en el campo de la terapia celular.

Los resultados se presentaron durante la reunión de las sesiones científicas 2011 de la Asociación Americana del Corazón en Orlando, Florida. Además, se publicarán en la revista de la Asociación Médica Americana (JAMA).

“Algunos datos plantean que la terapia con células madre es útil cuando se administra dentro de la primera semana posterior al ataque cardíaco”, explica el Dr. Robert Simari, cardiólogo de Mayo Clinic y presidente de la Cardiovascular Cell Therapy Research Network (Red de Investigación Cardiovascular sobre la Terapia Celular, CCTRN). La red abarca a cinco clínicas y otros lugares financiados por el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre, que forma parte de los Institutos Nacionales de Salud. “Nuestro estudio ayuda a identificar el límite de tiempo en el que la terapia con células madre es provechosa. Ahora sabemos que esta terapia no debe administrarse más de dos o tres semanas después del ataque cardíaco. A pesar de no ser peligrosa, no se descubrió ninguna ventaja de la terapia sobre el funcionamiento cardíaco después de transcurridos seis meses”.

Desde julio de 2008 a febrero de 2011, 87 personas con ataque cardíaco y disfunción ventricular izquierda entre moderada y grave recibieron un placebo o sus propias células madre mononucleares obtenidas de la médula ósea. El estudio, denominado LateTIME, desarrolló un método estandarizado para procesar las células madre mononucleares de la médula ósea y fue el primer ensayo de este tipo en ofrecer una dosis uniforme a cada participante.

Los científicos evaluaron el funcionamiento del corazón a través de una resonancia magnética cardíaca para medir la fracción de eyección o el porcentaje de sangre expelida por el ventrículo izquierdo en cada contracción. No se encontraron diferencias significativas en la función cardíaca entre los resultados de los valores basales y los de seis meses después, ni en el grupo de las células madre mononucleares de la médula ósea (de 48,7 por ciento a 49,2 por ciento), ni en el grupo del placebo (de 45,3 por ciento a 48,8 por ciento).

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domingo, 15 de abril de 2012

El tratamiento para el colesterol a base de estatinas es igualmente eficaz en pacientes de ambos sexos

 
A diferencia de lo que se pensaba, las estatinas son tan eficaces para combatir el colesterol malo tanto en los hombres como en las mujeres. Esto de acuerdo a un estudio reciente, que derriba la creencia de que este medicamento es menos efectivo en las mujeres. En este artículo te contamos qué son las estatinas, cuándo se recomienda su uso, y qué nos dicen los nuevos descubrimientos sobre ellas.

El colesterol casi siempre se asocia con algo negativo o peligroso para nuestra salud, pero no hay que generalizar. Todas las personas tienen y producen colesterol: es una sustancia grasa que necesita el cuerpo para poder cumplir adecuadamente ciertas funciones vitales, como crear las paredes (o membranas) que rodean a las células. Hay dos tipos principales de colesterol: el colesterol de lipoproteína de baja densidad (LDL), conocido como colesterol “malo”, y el colesterol de lipoproteína de alta densidad (HDL), que es el que llamamos colesterol “bueno”.

Como el cuerpo produce su propio colesterol, no es necesario consumir mucha grasa en la dieta. Por el contrario, los niveles elevados del colesterol total en la sangre, y especialmente el colesterol de baja densidad (el LDL), están relacionados con el desarrollo de una condición que se conoce como aterosclerosis, que es la acumulación de grasa (lo que se llama placa) en las paredes internas de las arterias.

La aterosclerosis puede hacer que las arterias se estrechen o se bloqueen y que disminuyan o que obstruyan el flujo de la sangre a los órganos vitales, en especial al corazón (enfermedad coronaria, que puede causar un ataque cardíaco) y al cerebro (lo que puede producir un accidente cerebrovascular, ataque cerebral o apoplejía). Pero puede suceder en otras partes del cuerpo, lo que se conoce como enfermedad vascular periférica.

Para mantener los niveles de colesterol a raya, frecuentemente es suficiente con llevar una dieta saludable y practicar una rutina de ejercicios. Pero, a veces, los factores genéticos hacen que el colesterol en tu sangre se mantenga elevado, especialmente si el colesterol malo (LDL) se mantiene elevado, en esos casos, tu médico te recomendará medicinas para poder bajarlo a niveles saludables.

Existen distintas medicinas para bajar el colesterol a niveles saludables. Algunas aumentan el colesterol bueno (HDL) y otras disminuyen el colesterol malo (LDL) . En este último grupo, por ejemplo, se encuentran las estatinas: unos medicamentos que interfieren con la producción del colesterol en el hígado, bajan los niveles del colesterol malo (LDL) y suben los niveles del colesterol bueno (HDL).

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viernes, 6 de abril de 2012

Cómo reincorporarte al ejercicio después de un período prolongado sin actividad

 
Retomar una rutina de ejercicios luego de haber pasado mucho tiempo sin actividad o de haber tenido que abandonarla por alguna circunstancia (lesión, enfermedad, cirugía o embarazo, por ejemplo), puede ser muy saludable. Pero si te precipitas, también puede resultar peligroso. Muchas personas pretenden hacer lo mismo que antes desde el primer día y eso no es conveniente. Aquí te contamos algunas consideraciones que debes tener en cuenta para no lastimarte, y volver al ejercicio después de un periodo prolongado sin actividad.

Salir a recorrer la montaña en bicicleta parece un programa entretenido, sobre todo cuando estás conociendo un lugar nuevo durante las vacaciones. Así lo consideró Jimena y fue la primera en anotarse para la aventura, sin tener en cuenta que durante el año su mayor cantidad de ejercicio había sido caminar hasta el ascensor cada vez que su jefe la llamaba desde el piso de arriba.

Pedro, en cambio, tuvo una revelación: él estaba muy angustiado porque a su padre le habían diagnosticado cáncer, y leyó en un artículo que el ejercicio ayuda a disminuir las posibilidades de tenerlo. En ese momento decidió ponerse manos a la obra. Como su semana era muy ocupada, cuando llegó el sábado no dudó en ponerse las zapatillas y salir a correr, millas y millas sin parar, bajo el rayo del sol, sin agua, gorro ni bloqueador solar.

Es cierto que el ejercicio te ayuda a mantenerte en forma y siempre es saludable, pero el cuerpo también tiene sus tiempos. ¿Sabes qué ganaron Jimena y Pedro, además de cansarse muchísimo ese día? Ella comenzó a sentir una molestia en la rodilla que no se le pasó en todas sus vacaciones y ahora debe cuidarse según las indicaciones del ortopedista (o traumatólogo), que es el médico que atiende los problemas en los huesos. Él, en cambio, terminó deshidratado, con un dolor de cabeza insoportable, la piel muy roja por el sol, los pies doloridos y un poco de fiebre que tardó varias horas en irse.

Conclusión: si no eres de los que hace ejercicio con regularidad y quieres empezar a hacerlo o si quieres retomar tu rutina de ejercicios luego de haberla dejado por un tiempo debido a alguna lesión o enfermedad, porque te has sometido a alguna cirugía o tal vez porque ha nacido tu bebé, empieza poco a poco, nunca trates de hacer todo de golpe porque puedes lastimarte.

El cuerpo necesita tiempo para adaptarse a una rutina de ejercicios, y para que los músculos y los huesos se vayan fortaleciendo y adquiriendo tonicidad y flexibilidad de manera progresiva. Al comenzar de nuevo la actividad, es importante que empieces progresivamente y sin exigirte demasiado, sobre todo si has tenido alguna lesión o si tienes alguna cicatriz.

Cuando el motivo del abandono haya sido una cuestión de salud, es importante que le cuentes a tu médico tu intensión de retomar el ejercicio y le preguntes si debes tener algún cuidado en particular antes de comenzar la rutina. Por ejemplo, no es lo mismo volver luego del parto, que de un infarto o de una cirugía bariátrica(que es la que se hacen las personas obesas para perder sobrepeso).

Con esos datos en mente, lo único que resta es constancia y paciencia, como la tortuga en su carrera con la liebre, que paso a paso y lentamente llega antes a destino y sin problemas.

Sin embargo, puede que te resulte difícil saber por dónde comenzar. Si ese es tu caso, he aquí algunas recomendaciones para que retomes una rutina de ejercicios sin lesionarte:
  • Ponte un objetivo que quieras lograr: correr cinco millas, hacer 200 abdominales diarios, escalar una montaña o ir en bicicleta en un trayecto largo. Cualquiera que sea tu meta, anótala y déjala en algún lugar visible.
  • Arma un plan de ejercicios. Lo primero que necesitas es hacerte el tiempo: define días y horarios que tienes disponibles y adónde irás a practicar. Asimismo, busca nuevos modos para ponerte en forma, sobre todo si has tenido una lesión y te estas recuperando. Puedes probar con ejercicios suaves y quizás sea el momento de empezar actividades como yoga o Pilates.
  • Escucha a tu cuerpo y acepta tus limitaciones. Sobre todo si has dejado el ejercicio por algún motivo de salud. Recuerda que has tenido un problema y que necesitas encontrar nuevas formas de ejercitar y devolverle a tu cuerpo la movilidad que ahora ha cambiado.
  • Cuida tus músculos. Comienza con movimientos lentos, usando pesas pequeñas para los ejercicios de resistencia, y recorriendo distancias cortas. Y no te desanimes. Con el tiempo empezarás a notar los resultados y, si has sido realista, cuando menos lo esperes estarás logrando el objetivo que te has propuesto.
Por último, recuerda que la actividad física es sólo una parte de tu plan de salud y bienestar en general. Si acompañas tu rutina con pequeños y saludables cambios en tu dieta, los resultados serán mucho más notorios. ¡Anímate!

Tomado de Vida y Salud

martes, 28 de febrero de 2012

El potasio y la dieta después de un ataque al corazón

Todos necesitamos tener cierto nivel de potasio en la sangre, ya que este mineral que obtenemos de varios alimentos le permite al cuerpo funcionar normalmente. En la actualidad, a las personas que han sufrido un ataque cardíaco se les recomienda que su nivel de potasio se mantenga dentro de un rango determinado, pero un estudio reciente cuestiona el límite máximo y sugiere mantenerlo un poco más bajo. En este artículo te contamos más detalles sobre este hallazgo.

“Ni muy muy, ni tan tan”. Este tradicional dicho popular que se refiere a la búsqueda del equilibrio se ve una vez más probado en nuestra dieta. En este caso se trata del potasio, un mineral que el cuerpo necesita para funcionar normalmente ya que, por ejemplo, ayuda a los nervios y a los músculos a comunicarse y a trabajar en conjunto, permite que fluyan los nutrientes dentro de las células y ayuda a expulsar los desechos de ellas, así como a contrarrestar algunos de los efectos nocivos del sodio (sal) sobre la presión arterial. Por si fuera poco, ayuda en la síntesis de las proteínas, en el metabolismo de los carbohidratos y es esencial en la actividad eléctrica del corazón.

Un estudio reciente ha demostrado que los pacientes que han sufrido un ataque cardiaco cuyos niveles de potasio en la sangre se mantienen dentro de cierto rango, tienen menos probabilidades de morir que aquéllos cuyos niveles del mineral están por debajo o por encima de ese rango.

Actualmente, las recomendaciones para las personas que han sufrido un ataque cardíaco son que el nivel de potasio se mantenga entre 4 y 5 mEq/L (o sea, a miliequivalentes por litro) y a veces llega hasta 5,5 mEq/L. Sin embargo, este estudio que fue publicado en la edición del 11 de enero de la revista especializada Journal of the American Medical Association ha encontrado que la tasa de mortalidad para los pacientes que tenían entre 3,5y 4,5 mEq/L en la sangre era similar, pero aumentaba mucho al superar ese nivel y, sobre todo, al llegar a 5 mEq/L o más.

Para llegar a estas conclusiones los investigadores de la Facultad de Salud Pública Rollins de la Universidad de Emory, en Atlanta, Estados Unidos, analizaron los datos de casi 39.000 pacientes que habían sufrido un ataque cardiaco y que fueron admitidos en 67 hospitales de ese país entre los años 2000 y 2008, de los cuales casi el siete por ciento murió mientras estaba hospitalizado.

Si bien hacen falta más investigaciones al respecto, los especialistas consideran que no hay necesidad de aumentar los niveles de potasio a más de 4,5 mEq/L en los pacientes que han sufrido un ataque cardíaco, así como es “razonable” evitar los niveles de potasio muy bajos (menos de 3.5 mEq/L).

La mayoría de las personas obtiene el potasio que necesita de los alimentos. ¿Sabes cuáles son sus principales fuentes? Entre estas se encuentran en:
  • Las verduras de hojas verdes y las coles, como la acelga, la espinaca, el brócoli y los repollitos (o coles) de Bruselas.
  • Varias frutas como las uvas (y las uvas pasas o pasas), las moras, los albaricoques (duraznos), los plátanos (bananos), los dátiles y el kiwi. También las frutas cítricas, como las naranjas y las toronjas o pomelos (y sus jugos).
  • Los vegetales de raíz o tubérculos como las zanahorias, la remolacha (betabel o betarraga), las papas (patatas), las batatas (boniato dulce o camote) y las calabazas (ahuyama).
  • El tomate en todas sus formas: natural, en salsa, puré o jugo.
  • El aguacate (palta), los guisantes (arvejas, chícharos) y frijoles (porotos, frejoles, habichuelas) secos y las nueces.
Pero piensa que éstas son sólo algunas fuentes de potasio y todavía hay más que no nombramos en esta lista, para que no se haga tan extensa. Por eso, es raro que una persona no tenga suficiente potasio para sentirse bien, aunque a veces es posible que eso ocurra. En esos casos, el médico puede indicarte que tomes suplementos de potasio.

El extremo opuesto, es decir, tener demasiado potasio en la sangre, también puede ser perjudicial, sobre todo luego de haber sufrido un ataque al corazón (por lo que encontraron en este nuevo estudio) o si tienes problemas de riñón, por ejemplo, en que no se puede eliminar bien el potasio. Si este es tu caso, consúltalo con un especialista y revisa con él o ella la dieta especial que te ha recomendado, para poder seguirla correctamente y asegurarte de que llevas una alimentación saludable que pueda ayudarte en tu recuperación y a mantener el nivel de potasio en la sangre que necesitas.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 16 de febrero de 2012

La dieta mediterránea vinculada a una mayor longevidad

Según un estudio reciente, seguir una dieta mediterránea puede aumentar la longevidad de las personas mayores.

La dieta mediterránea se basa en la alimentación y los hábitos saludables de las personas que vivían en el sur de Italia, en la isla griega de Creta y en otras zonas de Grecia durante la década de los 1960s. La dieta en general incluye: frutas, verduras y grasas insaturadas “buenas”, en particular el aceite de oliva. El aceite de oliva se ha asociado con beneficios como la disminución de la presión arterial y un menor riesgo de enfermedad cardíaca. Sus defensores afirman que se puede utilizar la dieta mediterránea para disminuir el riesgo de problemas relacionados con el corazón como la presión arterial alta, el colesterol alto, los ataques cardíacos y la enfermedad de Alzheimer.

En un reciente estudio, se evaluaron la dieta y las tasas de mortalidad en 1.037 participantes de mayor edad. Los investigadores encontraron una relación significativa entre el mantenimiento de una dieta mediterránea modificada, con énfasis en el alto consumo de cereales de grano entero y ácidos grasos poliinsaturados, y un menor riesgo de muerte.

En un estudio similar efectuado en septiembre de 2011, los investigadores descubrieron que  el mantenerse fiel a cuatro factores de un estilo de vida saludable identificados se asociaba significativamente con un menor riesgo de muerte prematura en hombres y mujeres. El cumplimiento con mantener una dieta mediterránea sólo se relacionó con un riesgo significativamente menor de muerte en las mujeres, pero no en los hombres.

Las personas con alergias al látex también pueden ser alérgicas a los garbanzos u otros alimentos de la familia de las leguminosas, las cuales son comunes en la dieta mediterránea. Existe un riesgo de aumento de peso debido a una alta ingesta de grasas. Consulte con su proveedor médico calificado antes de tomar decisiones respecto a terapias y / o condiciones de salud.

Para obtener más información acerca de la dieta mediterránea, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Natural Standard: La Autoridad de Medicina Integrativa. www.naturalstandard.com
  • Tognon G, Rothenberg E, Eiben G, et al. Does the Mediterranean diet predict longevity in the elderly? A Swedish perspective. Age (Dordr). 2011 Sep;33(3):439-50.
La información en este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 12 de junio de 2011

Una nueva forma de medir el colesterol: el tamaño de la partícula indica el riesgo



Existe una nueva forma de medir el riesgo para enfermedad cardíaca y/o accidente cerebrovascular y es a través del tamaño de las partículas de la lipoproteína de baja densidad, también conocida como LDL o colesterol “malo”.  La edición del mes de mayo de la “Mayo Clinic Health Letter” explica cómo podrían las partículas más pequeñas aumentar el riesgo de sufrir problemas cardíacos y lo que se puede hacer al respecto.
El colesterol LDL alto es uno de los riesgos principales para estrechamiento, endurecimiento u obstrucción en las arterias, lo que puede derivar en ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y otros tipos de enfermedad cardíaca.  El daño que ocasiona el LDL se debe a que penetra el revestimiento interior de las células arteriales y, al parecer, son las partículas de menor tamaño las más nocivas. Cuando el tamaño de las partículas de LDL es pequeño, la persona siempre corre más riesgo, aunque el recuento general de LDL se encuentre en nivel ideal.
El tamaño de las partículas de LDL se mide indirectamente, contando la cantidad de partículas de LDL presentes en el torrente sanguíneo: mientas mayor sea el número, más pequeño será el tamaño de las partículas.  Se puede medir la cantidad con un examen llamado resonancia magnética nuclear, que es ampliamente disponible como seguimiento al análisis de sangre normal para colesterol.
No obstante, incluso sin realizar ese examen, hay muchos otros indicadores fuertes para más riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular.  Por ejemplo, el tener altos los triglicéridos (150 mg/dL o más) y baja la lipoproteína de alta intensidad (HDL o colesterol “bueno”) se vincula a gran cantidad de partículas de LDL presentes en la sangre.  La situación es igual ante niveles altos de azúcar en la sangre y falta de actividad física, gordura u obesidad y comer alimentos con alto contenido de grasas saturadas y colesterol.
La mejor manera de disminuir la cantidad de partículas pequeñas de LDL es mejorando la alimentación, volviéndose una persona activa y manteniendo un peso sano.  Por otro lado, también hay medicamentos que sirven para disminuir la cantidad de partículas pequeñas de LDL y entre las alternativas están: la niacina de expendio bajo receta médica (Niaspan) y un tipo de medicamentos conocidos como fibratos, entre ellos, el fenofibrato (Lofibra, Tricor y otros) y el gemfibrozil (Lopid).

Tomado de Vida y Salud

sábado, 9 de abril de 2011

Actualización: dispositivos para ayudar al corazón a mantener su paso


El uso de marcapasos y otros dispositivos de ayuda para el corazón aumenta debido a que mayor cantidad de gente con enfermedades cardíacas vive más largo.  La edición de febrero de“Mayo Clinic Women’s HealthSource” expone cómo se emplean estos dispositivos para tratar enfermedades del corazón.  A continuación se describen dos de esos dispositivos.
Marcapasos: la razón más común para implantar un marcapasos es tener una frecuencia cardiaca menor de lo normal, afección que se conoce como bradicardia.  Los marcapasos también se utilizan para tratar la frecuencia cardiaca que alterna entre muy rápida y muy lenta, así como latidos cardiacos rápidos e irregulares.
El marcapasos se implanta quirúrgicamente, por lo general, cerca de la clavícula.  El dispositivo se conecta al corazón mediante dos alambres, llamados electrodos del marcapasos.  Cuando la frecuencia cardiaca disminuye, se acelera o se torna irregular, el marcapasos dispara impulsos eléctricos al corazón.  Esa estimulación le ayuda al corazón a latir a la velocidad o paso adecuado.
Desfibrilador cardioversor implantable (DCI): la desfibrilación o aplicación de una descarga al corazón es la única manera de detener problemas mortales del ritmo cardíaco y recuperar un ritmo normal.  La desfibrilación puede realizare externamente, sea mediante la colocación de palas en el pecho o con un dispositivo computarizado, o también internamente con un desfibrilador cardioversor implantable.
Igual que el marcapasos, el DCI se implanta quirúrgicamente debajo de la piel y, por lo general, está conectado al ventrículo derecho del corazón mediante alambres.  Cuando el dispositivo detecta algún ritmo peligroso, descarga ese choque salvador que se podría sentir como una patada en el pecho.
El desfibrilador cardioversor implantable se podría recomendar a las personas con paro cardíaco previo, antecedentes de haber sufrido daños graves al corazón a consecuencia de un ataque cardíaco o de insuficiencia cardiaca, o que padezcan una enfermedad heredada que aumenta el riesgo de presentar anomalías en el ritmo cardiaco.
La gente que tiene un dispositivo para el ritmo cardíaco puede vivir activamente, incluso hacer ejercicio y practicar la mayoría de deportes.  Si bien los dispositivos no curan la enfermedad cardíaca, permiten a la gente llevar una vida plena y más larga.
Tomado de Vida y Salud

viernes, 8 de abril de 2011

Trabajar muchas horas es malo para el corazón


¿Sabías que trabajar más de las 8 horas diarias acostumbradas  es malo para el corazón pues aumenta el riesgo de padecer enfermedades coronarias?  Un estudio europeo reciente, reportó estos hallazgos.
Recientemente se estudiaron a más de 6000 trabajadores en Londres durante 11 años. El estudio se hizo entre mujeres y hombres de edad promedio de 39 a 61 años.
La sorpresa fue encontrar que el riesgo de enfermedad coronaria (del corazón) era hasta 60% mayor,  en personas que trabajan de 3 a 4 horas más de las acostumbradas 7 a 8 horas de trabajo diario. El trabajar de  1 a 2 horas más al día no se encontró que causaba un riesgo mayor.
Las enfermedades del corazón que se encontraron con mayor frecuencia fueron enfermedades coronarias mortales (o sea que te mueres a causa de ellas), infartos del corazón no mortales, o angina de pecho (dolor en el pecho asociado a problemas de circulación coronaria). Esto se encontró como un factor independiente de los factores de riesgo tradicionales como sobrepeso, fumar y tener colesterol elevado. Por  lo tanto los investigadores concluyeron que el trabajar más horas al día es un factor independiente y un riesgo adicional de sufrir enfermedades del corazón.
Este estudio sugiere un asociación entre el trabajar más horas y enfermedades del corazón. Ahora quieren estudiar la relación con la depresión y la diabetes. Los autores del articulo piensan que las personas que trabajan más tiene personalidad tipo A, que tienden a ser mas agresivas, competitivas con mas depresión y ansiedad y duermen menos.
Otras explicaciones incluyen tener hipertensión arterial, que puede no encontrarse en chequeos de rutina y el trabajar aún cuando la persona esta enferma. El stress de trabajar más horas es un factor de riesgo, además de poder causar depresión que se ha visto en estudios recientes.
Este estudio te debe de poner a pensar que el trabajar muchas horas, el estar estresado en el trabajo y por eso sufrir de depresión o ansiedad, el dormir mal y por lo tanto tener menos horas para dedicarte a tu familia, al hacer ejercicio y en general a disfrutar más de la vida, es una mala idea.
Te pido que pienses muy bien como planear tu vida y tus días de trabajo antes de que te enfermes del corazón o de otras enfermedades y todo por trabajar un poco más.
Tomado de Vida y Salud

martes, 29 de marzo de 2011

La rehabilitación cardiaca es muy provechosa, pero muchas mujeres no participan en ella


La gente que participa en rehabilitación cardíaca disminuye en casi 30 por ciento su posibilidad de morir en los siguientes dos a cinco años, indica la “Mayo Clinic Women’s HealthSource”. Otros resultados comprobados de la rehabilitación cardiaca son el presentar menos estrés, dolor y riesgo de problemas cardiacos futuros, así como mayor capacidad para volver a trabajar y participar en actividades sociales.
Sin embargo, menos de 33 por ciento de la gente elegible para rehabilitación cardiaca realmente participa en ella.  Dentro del grupo que asiste a rehabilitación cardiaca están especialmente mal representadas las mujeres, las minorías y las personas mayores.  Las mujeres, sobre todo las mayores, se muestran menos interesadas a que se las refiera a rehabilitación cardiaca y cuando se lo hace, son menos proclives a asistir.
Los programas de rehabilitación cardiaca se crean para atender las necesidades particulares de cada individuo y normalmente se componen de una evaluación médica, consejería, entrenamiento y apoyo, a fin de sustentar cambios en el estilo de vida que permitan evitar futuros problemas del corazón.  Entre los puntos que normalmente abarcan están los siguientes:
Hacer más ejercicio: el ejercicio fortalece los músculos cardiacos para que éstos puedan bombear más sangre, con menos esfuerzo.  Para la mayoría de gente, el mejor objetivo es hacer ejercicio a diario durante 45 a 60 minutos y fortalecimiento muscular dos a tres veces por semana.
Modificar los factores de riesgo: los pacientes desarrollan un plan para tratar los riesgos que contribuyen a su enfermedad cardiaca, tales como tabaquismo, obesidad, diabetes, hipertensión y colesterol alto.
Nutrición: los pacientes trabajan con un especialista en dietética para aprender a planificar comidas sanas para el corazón, poniendo énfasis en el consumo de gran cantidad de frutas y verduras, así como de alimentos con bajo contenido de grasas saturadas y transaturadas, colesterol, azúcar refinado y sal.
Salud psicológica: por lo general, la rehabilitación cardiaca también incluye tratamiento para cualquier problema de la salud mental, además de apoyo emocional.  Después de un ataque cardiaco, es muy común sentir depresión y las mujeres son particularmente vulnerables a ello.  Además, la persona también podría sentir ansiedad, ira y aislamiento social, todo lo que quizás contribuye a presentar más problemas del corazón.
A los pacientes que sufrieron un ataque cardiaco cada vez se les recomienda con más frecuencia que reciban rehabilitación cardiaca, la misma que también es útil para quienes se sometieron a cirugía para derivación coronaria, angioplastia, colocación de endoprótesis o marcapasos, cirugía de válvulas cardiacas y trasplante de corazón o pulmón.  De igual manera, la rehabilitación cardiaca también sería provechosa para la gente que sufre de insuficiencia cardiaca, dolor en el pecho (angina), enfermedad arterial periférica y enfermedad cardiovascular congénita.
Tomado de Vida y Salud

lunes, 21 de marzo de 2011

Los medicamentos para disminuir el colesterol también podrían ser buenos para la próstata

¿Es cierto que los medicamentos para disminuir el colesterol pueden ayudar a disminuir la probabilidad de tener cáncer de próstata?

RESPUESTA del Dr. R. Jeffrey Karnes, Urología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

Un estudio recientemente publicado, en efecto, descubrió que los hombres que tomaban estatinas (fármacos ampliamente recetados para disminuir el colesterol) tenían menos probabilidad de que se les diagnostique con cáncer de próstata que quienes no tomaban estatinas. Antes de realizar cualquier recomendación basada en estos resultados, es preciso investigar más; aunque parece que aquello que es bueno para el corazón, también lo es para la próstata.

En este estudio, publicado en la edición de agosto de 2010 de The Journal of Urology (La revista de Urología), los científicos de Mayo Clinic dieron seguimiento a 2.447 hombres durante más de 15 años. Entre los hombres que consumieron estatinas, sólo 6 por ciento recibió el diagnóstico de cáncer de próstata, mientras que quienes no tomaron estatinas tenían el triple de probabilidad de desarrollar cáncer de próstata. El planteamiento, por tanto, es que el consumo de estatinas podría evitar el desarrollo de este tipo de cáncer.

Las estatinas son medicamentos que actualmente se utilizan para disminuir el colesterol y ayudar a evitar un ataque cardíaco y/o un accidente cerebrovascular en pacientes con alto riesgo. No se sabe exactamente por qué se vincula a las estatinas con menos riesgo de cáncer de próstata, pero posiblemente sean muchos los factores que intervienen en esto. Primero, la hormona masculina llamada testosterona y derivada del colesterol propicia el desarrollo del cáncer de próstata; de manera que cuando se emplean estatinas para rebajar el colesterol, la testosterona también podría disminuir, reduciendo el riesgo de cáncer de próstata. Segundo, los científicos han observado en el laboratorio que las estatinas logran evitar la división de las células cancerosas y que, de hecho, hasta ocasionan la muerte de algunas células cancerosas.

Los resultados de este estudio son preliminares y es necesario investigar más para determinar si las estatinas pueden proteger contra el cáncer de próstata. Sin embargo, por ahora, esta investigación parece indicar que existe alguna correlación entre salud cardíaca y menos riesgo de cáncer de próstata.

Los resultados son importantes porque el cáncer de próstata es el tipo más común de cáncer masculino en Estados Unidos, que anualmente extermina a alrededor de 30.000 ó 40.000 hombres en este país. Además, aunque uno de cada seis hombres en Estados Unidos desarrolle cáncer de próstata, muchos más presentan enfermedades cardíacas. La causa principal de enfermedad y muerte entre hombres con cáncer de próstata en Estados Unidos es, en realidad, la enfermedad cardiovascular.

Si bien es difícil predecir con exactitud cómo funcionará la correlación entre estatinas y cáncer de próstata, de manera general se sabe que un estilo de vida más sano conlleva menos probabilidad de presentar cáncer de próstata, otras enfermedades urológicas y diferentes problemas de salud, tales como enfermedades cardíacas.

Por lo tanto y con estos resultados en mente, lo sabio es llevar un estilo de vida sano para el corazón, con o sin estatinas. Un estilo de vida sano, en general, consiste en hacer ejercicio durante al menos 150 minutos por semana, dejar de fumar, controlar el estrés y alimentarse sanamente. Una buena alimentación para el corazón normalmente incluye cereales integrales, carnes, aves y pescados magros, además de por lo menos cinco porciones diarias de frutas y verduras. El seguir estas pautas no sólo es importante para la salud de la próstata, sino de la persona en general.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 18 de marzo de 2011

El té: disfrutarlo por salud y por placer

Por más de 5.000 años, la gente se ha volcado hacia el té para aliviar el alma y el cuerpo. En la China, el té ha servido para fines medicinales desde la antigüedad. Según la edición de noviembre de “Mayo Clinic Women’s HealthSource”, la ciencia moderna ha confirmado los posibles beneficios para la salud del té.

Las hojas de té contienen una mezcla de sustancias, entre ellas, compuestos antioxidantes conocidos como polifenoles que podrían ofrecer algo de protección contra lo siguiente:

Cáncer. El té verde podría ayudar a evitar el cáncer gástrico, pancreático, de vejiga y de ovario. Las investigaciones indican que la razón sería por las catequinas, o polifenoles que parecen tener propiedades para combatir el cáncer y promover la salud. El té verde, en especial, es rico en catequinas.

Enfermedad cardiovascular. El té verde podría disminuir el colesterol y los triglicéridos. Se ha vinculado al té negro y al verde con menos riesgo para ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.

Caries. El té verde destruye a las bacterias que pueden contribuir a las caries. Además, ayuda a evitar la formación de la placa dental.

Enfermedad de Parkinson. La cafeína presente en el té ayudaría a evitar la enfermedad de Parkinson o a hacer más lento su desarrollo, posiblemente porque aumenta la agilidad mental o la capacidad de la sustancia química cerebral conocida como dopamina.

Las personas que no beben té quizás deseen tomar una taza por los posibles beneficios para la salud. El té puede prepararse con una bolsa o con hojas. Si opta por el té en botella o lata, tenga cuidado con la cantidad de azúcar y el alto contenido calórico de esos.

Tomado de Vida y Salud