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miércoles, 10 de octubre de 2012

Como reconocer las complicaciones asociadas con la diabetes

La diabetes es una enfermedad silenciosa y traicionera, pues muchas veces, puede no dar ningún síntoma pero, si no la controlas, poco a poco puede ir dañando distintas partes de tu cuerpo y deteriorando tu salud. Descubre cómo reconocer y evitar las complicaciones asociadas a esta condición.

La diabetes es una condición que se caracteriza por elevación en el nivel del azúcar o la glucosa en la sangre que, si no se controla, a largo plazo puede derivar en otros problemas de salud.

Con el paso del tiempo, por ejemplo, la diabetes puede provocar problemas del corazón o cardiovasculares (como ataques cardíacos, ataques cerebrovasculares o enfermedad arterial periférica), problemas en los riñones (como falla renal),daño a los nervios, problemas en la piel e infecciones, lesiones en los ojos (retinopatía diabética), problemas digestivos (gastroparesia), disfunción eréctil y dificultades sexuales, tanto en los hombres como en las mujeres, y lesiones en los dientes y en las encías.

Para que estés prevenido y puedas actuar lo antes posible, he aquí las principales señales de cada uno de estos posibles problemas asociados a la diabetes.

1. Problemas del corazón y cardiovasculares. Incluye los ataques cardíacos. Según la Asociación Americana de la Diabetes, el 65% de los diabéticos muere por alguna enfermedad cardiovascular. Por eso es importante que en la visita con tu médico controles tus niveles de presión arterial, colesterol y triglicéridos. Asimismo, es vital que sepas reconocer los síntomas de un ataque cardíaco, que muchas veces no se toman en cuenta (esto es especialmente cierto en el caso de las mujeres, quienes también deben prestar mucha atención a su corazón).

Otro riesgo cardiovascular es el de desarrollar un ataque cerebral vascular o una apoplegía (conocida como stroke en inglés). Los síntomas típicos incluyen:
  • debilidad repentina en una parte del cuerpo 
  • adormecimiento de un lado de la cara, el brazo o la pierna 
  • dificultad para ver de uno u ambos ojos y 
  • mareos 
Si tienes 2 o más de estos síntomas o alguien que se encuentra a tu lado los tiene, no pierdas tiempo y llama al servicio de emergencia cuanto antes, cada minuto cuenta.

Y en el grupo de enfermedades cardiovasculares, la enfermedad arterial periférica es otra posibilidad debido al bloqueo causado por la ateroesclerosis. Los síntomas de alerta incluyen:
  • Dolor en una o ambas piernas especialmente al caminar o al hacer ejercicio que desaparece en cuestión de unos cuantos minutos después de descansar. 
  • Hormigueo, entumecimiento o sensación de frío en los pies. 
  • Heridas o infecciones en los pies o en las piernas que tienen dificultad para sanar. 
2. Problemas en los riñones o insuficiencia renal: El funcionamiento de tu riñón puede verse afectado por la diabetes. Inicialmente, una vez por año, tu médico te hará un análisis de orina con la primera orina de la mañana para chequear que no haya proteína (microalbuminuria). Uno de los síntomas que puede indicar que algo no anda bien con tus riñones es tener los pies, los tobillos o las piernas hinchadas. En casos más avanzados, es necesario controlar el funcionamiento del riñón con análisis de sangre también.

3. Daño en los nervios o neuropatía diabética: Cuando la diabetes causa neuropatía puede haber diferentes síntomas: por un lado, la sensación de dolor puede tardar más en llegar al cerebro (y en los casos extremos nunca llegar), por eso muchas personas se lastiman y no se dan cuenta. Pero también podrías sentir hormigueo, ardor o dolor en algunas partes del cuerpo (por ejemplo, en los pies o piernas) debido a que no funciona bien el sistema nervioso. Por eso, debes controlar continuamente que tu piel no se irrite ni se lastime.

4. Problemas e infecciones de la piel: Además de que puedes lastimarte la piel sin darte cuenta, la elevación de la glucosa en la sangre hace que tu cuerpo se vuelva el lugar ideal para el desarrollo de hongos y bacterias, al mismo tiempo que debilita el sistema de defensas y aumenta las posibilidades de que aparezcan infecciones difíciles de combatir. Por eso, al igual que en el caso de la neuropatía, es importante que revises tu piel y tu cuerpo (en especial los pies) diariamente, que procures prevenir heridas (lesiones) y si las encuentras, que las identifiques y las trates lo antes posible para evitar que se infecten o para que incluso, si ya hay una infección también se trate de inmediato.

5. Complicaciones en los ojos: Tu salud visual es algo que también debes tener más presente si tienes diabetes y, al menos una vez al año, debes visitar a un oftalmólogo (a un médico especializado en los ojos). Muchas veces la retinopatía diabética no da síntomas pero, si se trata a tiempo, se puede prevenir pérdida de la visión. Si ya tenías problemas en la vista antes de que te detectaran la diabetes, los exámenes con el oftalmólogo deben ser al menos dos veces por año.

6. Problemas estomacales o gastroparesia. La gastroparesia se refiere a una complicación que no te permite digerir bien los alimentos debido a un vaciamiento lento del estómago porque los músculos no funcionan bien. Esto puede causar náuseas, vómitos, puede interferir con el control de tu azúcar y tu nutrición. Los cambios en la dieta pueden mejorar esta complicación de la diabetes que desgraciadamente no se puede curar.

7. Disfunción eréctil y otros problemas sexuales, incluso en las mujeres. Esto te podría suceder, y si bien hay algunos medicamentos que podrías utilizar bajo supervisión médica, en estos casos lo que más ayuda si no lo has hecho es: mejorar tu estilo de vida, alimentarte de manera saludable y ejercitar regularmente. Y recuerda: nunca tomes pastillas ni uses medicinas sin consultar con tu médico para evitar otras complicaciones de salud.

8. Problemas dentales: Al igual que en otras partes del cuerpo, cuando tienes diabetes tienes más posibilidades de sufrir infecciones en la boca así como de desarrollar otros problemas en los dientes y las encías. Controla regularmente tu salud bucal para evitar problemas.

Por último, recuerda que la diabetes es una enfermedad asociada directamente al estilo de vida (en especial la que se denomina de tipo 2) y está en tus manos poder cambiarlos. En todos los casos, no sólo es importante la dieta que lleves sino también la cantidad de alimentos que consumes, el momento del día en que lo haces, cuán bien descanses y cuánto te ejercites. ¡Anímate, pues los resultados bien valen el esfuerzo!

Tomado de Vida y Salud

domingo, 9 de septiembre de 2012

Ejercicios para mejorar el equilibrio

Tengo 83 años y padezco osteoartritis en varias articulaciones, además de neuropatía periférica. He participado en programas de ejercicio durante los últimos cuatro años, pero parece que mi equilibrio empeora. Me es difícil permanecer de pie en un solo sitio sin sujetarme de algo. ¿Existe algún ejercicio para los problemas de equilibrio?

RESPUESTA de la Dra. Carmen Terzic, Medicina Física y Rehabilitación, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

Sí, existen varios ejercicios que pueden mejorar el equilibrio y en su mayoría, son simples y no toman más de 10 minutos diarios. Esos ejercicios pueden aumentar la estabilidad, ayudar a prevenir caídas y mejorar el estado físico general.

Con la edad, el equilibrio tiende a disminuir debido a varias razones, entre ellas, el deterioro de la visión y la pérdida de la masa muscular. Igual que en su caso, las complicaciones derivadas de otras afecciones, como la osteoartritis y la neuropatía periférica, también pueden dificultar el mantener un buen equilibrio. Los problemas de audición y otros trastornos que afectan el oído interno también pueden derivar en problemas con el equilibrio, porque el oído interno desempeña una función importante en el mantenimiento del equilibrio.

Los problemas de equilibrio son comunes en muchas personas mayores, por lo que se los debe tomar y tratar con toda seriedad. El mal equilibrio puede hacer difícil caminar y realizar otras actividades de la vida cotidiana, como calzarse o subir y bajar escaleras. Además, aumenta enormemente el riesgo de una persona de sufrir una caída y, especialmente en los ancianos, de fracturarse un hueso o sufrir otro tipo de lesión grave.

Esto es algo importante porque las investigaciones demuestran que cuando una persona mayor de 65 años sufre una caída y se fractura un hueso, existe la posibilidad de que su expectativa general de vida disminuya considerablemente.

Los ejercicios para ayudar a mejorar el equilibrio normalmente son simples y no toman mucho tiempo. Un ejercicio fácil, por ejemplo, es ponerse de pie desde la posición sentada, y repetirlo varias veces con los ojos abiertos y luego con los ojos cerrados. (Pida que alguien lo acompañe mientras lo haga con los ojos cerrados). Otro ejercicio es ponerse de pie sobre una sola pierna, primero usando una silla o mesa para equilibrarse en caso necesario, para luego avanzar hasta lograrlo sin ayuda. A pesar de que estos ejercicios no sean complicados, si se hacen de manera constante todos los días, pueden volver a entrenar al cerebro y mejorar el equilibrio. Según aumenta la confianza y mejora el equilibrio, la persona puede pasar a otros ejercicios más complejos si así lo desea.

Aparte de los ejercicios básicos para el equilibrio, las personas mayores también pueden realizar otras actividades para mejorar el equilibrio y la capacidad de caminar, tales como el taichí y el yoga. Los ejercicios que mejoran la fuerza y aumentan la masa muscular también pueden ayudar con el equilibrio porque cuando uno tiene músculos más fuertes, mejora la movilidad y disminuye el riesgo de sufrir caídas.

Los ejercicios que ayudan a mejorar el equilibrio son fundamentales para las personas mayores que sienten que pierden la capacidad de equilibrarse bien. No obstante, estos ejercicios también son importantes para las personas de toda edad y capacidad, de manera que hace falta esperar hasta tener problemas con el equilibrio para empezar a practicarlos y todos deberíamos integrarlos a un programa general de ejercicio que incluya aeróbicos y actividades para mantener o mejorar la fuerza y la flexibilidad.

Converse con el médico antes de empezar ningún ejercicio nuevo, especialmente si sufre alguna otra afección. El médico puede ayudarle a determinar las razones para su desequilibrio y a decidir lo mejor para su situación en particular. En algunos casos, el médico podría remitirlo donde un especialista en medicina física y rehabilitación que pueda desarrollar con usted un programa integral de ejercicios, controlar su progreso, responder cualquier pregunta y lidiar con cualquier obstáculo que pudiera presentarse en el camino.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 16 de mayo de 2011

Sentir frío en los pies sin que realmente lo estén podría indicar un problema neurológico


Últimamente, siento que tengo fríos los pies siempre, pero al tocarlos no lo están.  ¿Podría ser este un síntoma de algo que se avecina?
RESPUESTA del Dr. John Jones, Centro Vascular, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:
A pesar de que para precisar la fuente exacta de los síntomas es necesario realizar un examen físico y pruebas de diagnóstico, una posible causa para sentir frío en los pies, sin que realmente lo estén, es tener un problema neurológico como neuropatía periférica.
Naturalmente, hay muchas razones para que los pies se enfríen y la más obvia es el ambiente frío, combinado a la falta de calzado adecuado o de medias.  De igual manera, el sudor frecuente o constante (hiperdrosis), generalmente producto del nerviosismo o de literalmente “quedarse helado en los pies”, también puede provocar frío en los pies, sobre todo si la evaporación produce un enfriamiento rápido.  Por otro lado, los pies igualmente pueden enfriarse cuando el flujo sanguíneo no es bueno en las arterias que los abastecen.  Sin embargo, en todas estas circunstancias, los pies están realmente fríos al tocarlos.
Por lo general, la sensación de frío en los pies es benigna y no existe ninguna causa grave subyacente.  No obstante, sentir frío en los pies sin que realmente lo estén podría indicar un problema nervioso, como la neuropatía periférica que es capaz de provocar ese síntoma. La neuropatía periférica ocurre a consecuencia de un daño nervioso ocasionado por alguna lesión o trastorno médico subyacente.  La diabetes es una de las causas más comunes para neuropatía periférica, aunque la enfermedad también puede derivar de una deficiencia vitamínica, de problemas metabólicos, de enfermedades del riñón o hígado, así como de la exposición a toxinas.  La neuropatía periférica también se puede heredar y, en ocasiones, nunca se descubre la causa para la enfermedad.
Los nervios periféricos son todos aquellos nervios que se encuentran fuera del cerebro y médula espinal (sistema nervioso central).  La neuropatía periférica generalmente empieza en los nervios más largos del cuerpo, que son los que llegan hasta los dedos de los pies; por eso, los síntomas normalmente aparecen primero en los pies y luego, en la parte inferior de las piernas.  Otros síntomas posibles de la neuropatía periférica son el sentir entumecimiento, hormigueo, ardor o pinchazos en los pies y piernas que pueden extenderse hacia las manos y brazos, además de dolor punzante o ardiente y sensibilidad al roce.  Según la neuropatía periférica avanza, la persona podría perder la sensibilidad, perder la coordinación y presentar debilidad muscular.
Usted debe acudir al médico para evaluar su situación.  Si el médico sospecha una neuropatía periférica u otro daño nervioso, hay varios exámenes que podrían realizarse para descubrir la fuente subyacente del problema.  Para ayudar con el diagnóstico, el médico posiblemente hable con usted respecto a sus antecedentes médicos y le realice un examen físico y neurológico que incluiría una revisión de los reflejos, de la fuerza y tono muscular, de la capacidad de sentir ciertas sensaciones, así como de su postura y coordinación.
Aparte, se le podrían hacer exámenes de sangre para revisar el nivel de las vitaminas, la función de la tiroides, los niveles del azúcar sanguíneo, además de la función hepática y renal, porque todo esto también puede afectar los nervios.  Además, el médico podría sugerirle que se someta a un examen electrofisiológico, conocido como electromiografía (EMG), y a un estudio de la conducción nerviosa.  Ambos exámenes miden las señales eléctricas de los nervios periféricos y cuán bien transmiten los señales a los músculos.
En algunos casos, podría ser necesario realizar una biopsia del nervio (procedimiento en el cual se extrae un pedazo pequeño de un nervio sensorial cerca del tobillo para buscar anomalías) y exámenes por imágenes, como resonancia magnética o tomografía computarizada, para determinar la causa del daño nervioso.
Es importante que un médico evalúe su situación pronto.  Si la fuente del problema fuera la neuropatía periférica y la sensación de frío en los pies sólo un síntoma de ésta, usted podría encontrarse en las etapas iniciales del trastorno y en ese caso, quizás todo lo necesario sería descubrir y tratar la causa subyacente del daño nervioso.  En cambio, si se deja avanzar el daño nervioso, la persona puede llegar a sentir dolor y presentar otros síntomas que podrían ser más difíciles de tratar con éxito.
Tomado de Vida y Salud