miércoles, 3 de octubre de 2012
La actividad física retrasa la pérdida muscular (sarcopenia) propia del envejecimiento
domingo, 9 de septiembre de 2012
Ejercicios para mejorar el equilibrio
sábado, 24 de diciembre de 2011
Fractura de la órbita (del ojo)
- Fractura de reborde orbitario: están causadas por un golpe directo en la cara, muy comúnmente debido al impacto del tablero o volante en un accidente automovilístico. Dado que se necesita mucha fuerza para causar estas fracturas, éstas a menudo ocurren con lesiones muy serias en los huesos faciales y a veces daño en el cerebro. Aún cuando el daño se limita al área del ojo, puede haber más lesiones en el ojo mismo, tales como lesión en el nervio óptico (responsable de la visión), los músculos del ojo, los nervios que producen la sensación en la frente y las mejillas, los senos nasales alrededor del ojo y el conducto lagrimal. Hay dos tipos de fracturas de reborde orbitario. Una fractura cigomática consiste en la fractura del borde inferior del reborde del ojo, que es parte del pómulo. Una fractura del hueso frontal o fractura del seno frontal afecta el borde superior del reborde del ojo, que es parte del hueso frontal de la frente.
- Fractura indirecta de piso orbitario (“fractura por estallido”): ocurre cuando el reborde óseo del ojo permanece intacto, pero el suelo de la órbita, delgado como el papel, se quiebra o rompe. Esto produce un pequeño orificio en el suelo de la órbita que puede atrapar partes de los músculos del ojo y de las estructuras circundantes. El ojo lesionado puede moverse anormalmente dentro de la órbita, lo que puede causar visión doble. La mayoría de las fracturas por estallido son causadas por un impacto en la parte frontal del ojo con un objeto más grande que la abertura del ojo, como una pelota de béisbol, un puño o un tablero de automóvil.
- Fractura directa de suelo orbitario: si una fractura de reborde orbitario se disemina por las partes circundantes del suelo de la órbita, tanto el reborde y el suelo de la órbita se fracturan. En Estados Unidos se producen cada año alrededor de 2,5 millones de lesiones en el ojo por traumatismo. Alrededor de 85% de estas lesiones se producen por accidentes, en deportes de contacto, en el lugar de trabajo, en accidentes automovilísticos o al realizar reparaciones en el hogar. Alrededor del 15% están causadas por asaltos violentos. Los hombres sufre de lesiones en el ojo por traumatismo alrededor de cuatro veces más que las mujeres. El promedio de edad de la persona lesionada es de alrededor de 30 años. La razón de la lesión es generalmente un objeto contundente, como una pelota de béisbol, un martillo, una piedra o un pedazo de madera, y el lugar más frecuente donde se producen las lesiones es el hogar. En un principio, las lesiones en el ojo se producían por accidentes automovilísticos, generalmente cuando la cara de la víctima golpeaba contra el tablero. Tales lesiones en el ojo han disminuido considerablemente porque hay más automóviles con bolsas de aire (airbags) y la mayoría de los estados obligan a usar cinturones de seguridad.
- ojo morado, con inflamación y una pigmentación azul y negra alrededor del ojo lesionado; posible enrojecimiento y áreas con sangrado en la parte blanca del ojo y en el revestimiento interno de los párpados.
- visión doble, visión disminuida y visión borrosa
- dificultad para mirar hacia arriba y abajo, hacia la derecha e izquierda
- posición anormal del ojo (tanto un abultamiento hacia afuera o un hundimiento hacia adentro de la órbita)
- entumecimiento en la frente, párpados, pómulos, labio superior, dientes superiores del mismo lado del ojo lesionado, posiblemente relacionado con una lesión en el nervio, causada por la fractura
- una inflamación por acumulación de aire debajo de la piel cerca del ojo, generalmente un signo de que la fractura ha perforado la pared de la cavidad sinusal, particularmente el seno maxilar, una cámara de aire ubicada dentro del pómulo debajo del ojo
- inflamación y deformación de los pómulos o de la frente, con una evidente deformación en el área del hueso roto.
- una mejilla que se ve anormalmente achatada y posiblemente dolor severo en el pómulo al tratar de abrir la boca
jueves, 24 de noviembre de 2011
Las mujeres jóvenes con artritis reumatoide corren más riesgo de sufrir fracturas óseas
domingo, 23 de octubre de 2011
Fracturas de cadera: muchos recuperan la movilidad
martes, 1 de febrero de 2011
¿Cuánto calcio debes consumir?

Seguramente has escuchado de que el calcio es indispensable para la salud de los huesos y para prevenir enfermedades como la osteoporosis. Pero a pesar de que te tomes tu vaso de leche diariamente, puede ser que no estés alcanzando la cantidad de calcio que necesitan tus huesos para estar sanos. Aquí te contamos cuánto calcio debes consumir.
Cuando te hablo de calcio, es probable que de inmediato pienses en la salud de tus huesos. ¡Estás en lo cierto! El calcio es un mineral que necesita nuestro cuerpo para desempeñar muchas funciones, entre ellas, mantener sanos y fuertes a los huesos y a los dientes. Si bien el calcio también es indispensable para enviar los impulsos nerviosos al cerebro, juega un papel crucial en la coagulación de la sangre y en la regulación de los latidos del corazón. El 99% del calcio se almacena en los huesos y en los dientes. De ahí que cuando pensemos en la salud de los huesos y de los dientes, pensemos de inmediato en que es necesario consumir calcio.
¿Dónde se encuentra el calcio? Idealmente el calcio lo puedes obtener a través de los alimentos. La leche y sus derivados son considerados una importante fuente de calcio, por eso, entre otras, la pirámide alimenticia en Estados Unidos recomienda que se consuman tres porciones de leche o sus derivados al día. Obviamente, el calcio también se encuentra en otros alimentos como: el tofu, las sardinas, los vegetales verdes, los frijoles o habichuelas y las almendras entre otros. Pero, ¿cómo puedes saber si estás obteniendo una dosis adecuada de calcio?
La Academia Nacional de Ciencias en Estados Unidos estableció estas recomendaciones de acuerdo a la edad de la persona:
- Para las personas que tienen entre 19 y 50 años, la dosis recomendada es de 1,000 miligramos al día.
- Aquellos que tienen más de 50 años deben consumir 1,200 miligramos de calcio al día
- Y en el caso de las mujeres embarazadas y lactantes, la recomendación también es de 1,000 miligramos al día.
Desde luego que si alguien tiene problemas de osteoporosis o su médico le hace recomendaciones diferentes, estos números no son para casos particulares y siempre se deben seguir las instrucciones de su médico.
Si quieres saber en detalle cuántos miligramos estás obteniendo al día, tu doctor o un dietista registrado te pueden dar una lista o darte recomendaciones. Si no estás cumpliendo con los requerimientos para tu edad y sexo, tal vez un suplemento de calcio sea recomendable para ti. Pero recuerda que los alimentos siempre te proporcionan otros nutrientes y que un estudio reciente sugiere que los suplementos pueden aumentar el riesgo de ataques al corazón en un 30%.
Algunos ejemplos de alimentos y el contenido de calcio que contienen incluyen:
- Una taza de leche evaporada sin grasa, 742 mgs. de calcio
- Una taza de yogur desgrasado con 13 gramos de proteína, 452 mgs. de calcio
- Una taza de yogur desgrasado con 12 gramos de proteína, 415 mgs. de calcio
- Una taza de yogur desgrasado con 10 gramos de proteína, 354 mgs. de calcio
- Una taza de yogur entero, con 8 gramos de proteína, 275 mgs. de calcio
- 3 onzas (85 gramos) de sardinas enlatadas con hueso, 325 mgs. de calcio
- Una taza de espinacas (cocinadas o congeladas) sin sal, 291 mgs. de calcio
- Una taza de espinaca enlatada, 272 mgs. de calcio
- Una taza de col o repollo (cocinada) sin sal, 190 mgs. de calcio
- Una taza de frijol de soya o soja (cocinado) sin sal, 261 mgs. de calcio
- Una taza de nabo (cocinado o congelado) sin sal, 249 mgs. de calcio
- Una onza (28 gramos) de queso suizo tipo gruyere, 224 mgs. de calcio
- Una onza (28 gramos) de queso mozzarella, 207 mgs. de calcio
- Una taza de queso cottage con 1% de grasa, 138 mgs. de calcio
- Una tostada con guacamole, 211 mgs. de calcio
Desde luego que el calcio es uno de los pilares para mantener una buena salud ósea (de los huesos), pero hay otros factores que también contribuyen para tener huesos sanos:
- Haber consumido suficiente calcio durante tu niñez para lograr la densidad ósea apropiada.
- Hacer ejercicio diariamente, que incluya pesas o resistencia para mantener tus huesos fuertes.
- Obtener suficiente vitamina D, la cual es indispensable para la absorción adecuada del calcio. Recuerda que la vitamina D se obtiene a través de la leche, de los suplementos y de una exposición diaria al sol.
No te olvides que tener huesos fuertes previene la osteoporosis, y el evitar fracturas (huesos rotos) en la vejez te mantiene independiente.
¡No dejes de consumir alimentos con calcio!
Tomado de Vida y Salud

