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sábado, 18 de agosto de 2012

El agotamiento disminuye la eficacia de las células inmunitarias en el tratamiento del cáncer

En lugar de estimular a las células inmunitarias a combatir más eficazmente a los tumores cancerosos, los tratamientos con la proteína interleuquina-2 (IL-12) ejercen el efecto opuesto, llevando a estos combatientes intracelulares al agotamiento, descubrió un estudio de Mayo Clinic.

Los resultados aparecen en Journal of Clinical Investigation (Revista sobre la Investigación Clínica). El estudio ayuda a explicar los resultados negativos obtenidos en ensayos clínicos realizados para comprobar si el tratamiento tiene la capacidad de incrementar la respuesta inmunitaria natural del cuerpo para destruir a las células cancerosas. El estudio demuestra igualmente que el mismo “agotamiento de las células T” que aflige a las células inmunitarias especializadas en las infecciones virales crónicas, afecta también a las células que combaten largas batallas contra el cáncer.

Los resultados plantean la necesidad de cambiar la estrategia terapéutica para el linfoma y otros tipos de cáncer a través de apaciguar, en lugar de excitar, el efecto de las moléculas que sirven de señalizadores celulares, como la IL-12.

El estudio se concentró en un tipo de cáncer, llamado linfoma folicular de células B, que ocupa el segundo lugar en frecuencia entre los linfomas no de Hodgkin.Anteriormente, el autor experto Dr. Stephen Ansell, hematólogo de Mayo Clinic, demostró en las biopsias tumorales de pacientes con linfoma folicular y otros tipos similares de cáncer, la presencia de una combinación de 50 por ciento de células cancerosas y 50 por ciento de células inmunitarias. A pesar de que aquellas células inmunitarias estén programadas genéticamente para eliminar el cáncer, parece que en realidad se contentan con cohabitar con estos vecinos mortales. El Dr. Ansell se preguntó entonces si el fenómeno conocido como agotamiento de las células T podría ser la causa para esta situación, y los resultados de este estudio plantean que efectivamente lo es.

“Es igual que arar en el mar”, dice el Dr. Ansell. “Nuestro estudio plantea que muchos métodos de inmunoterapia son fútiles, porque estas células ya traspasaron el punto en el que podían realizar su trabajo de atacar y eliminar a las células cancerosas. Antes de poder estimular al sistema inmunitario, es preciso revertir ese estado de agotamiento para que las células T del cuerpo puedan volver a funcionar”.

Al agotamiento de las células T se descubrió hace pocos años dentro del contexto de las infecciones virales crónicas, como el citomegalovirus (CMV), la hepatitis y el VIH. Los científicos descubrieron que la lucha constante e implacable contra estos virus ocasionaba el desgaste del contingente fundamental de la respuesta inmune, conocido como células T. Las células agotadas no podían proliferar, reclutar otros miembros del ejército inmunitario o eliminar a las células enemigas, ni siquiera con estimulación artificial. Además, estas células T empezaban a llevar marcas celulares de agotamiento, de forma más notoria en las proteínas PD1 y Tim-3 de la superficie celular.

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lunes, 21 de noviembre de 2011

¿Manchas en la piel? Cuando el melasma o cloasma afecta tu cutis

Quisieras que tu cutis (la piel de tu cara) se viera tan perfecto y parejo como el de las modelos de las revistas, pero desde hace un tiempo te han brotado unas manchas de color café (marrón) en la frente, y sobre todo en las mejillas que empeoran cuando te expones al sol. Una de tus amigas también las tiene, pero le brotaron durante el embarazo y ahora no sabe qué hacer para eliminarlas. No se desesperen. Esa condición llamada melasma (en las mujeres embarazadas se llama cloasma), puede mejorarse con el tratamiento adecuado. Pero para empezar, ambas deben protegerse muy bien de los rayos del sol.

El cutis frecuentemente es el reflejo de nuestros hábitos, o de ciertas circunstancias en nuestra vida. Por ejemplo, el melasma, que consiste en la aparición de manchas o áreas de hiperpigmentación en la cara, es un trastorno de la piel muy común, que afecta casi siempre a las mujeres jóvenes y con más frecuencia a las de piel canela. Los hombres pueden tenerlo también pero se ve sólo en un 10% de los casos. Veamos qué es esta condición y cómo se presenta.

El melasma es una hiperpigmentación de la piel, una mancha oscura de color café o grisáceo que no da ningún otro síntoma (ni dolor, ni picazón, por ejemplo), pero que puede resultar muy molesta a nivel estético ya que afecta principalmente el rostro. ¿Qué lo produce? Las causas principales incluyen:

La exposición al sol, por lo general sin protección, por eso es más frecuente en climas tropicales.

Cambios hormonales, como la fluctuación en los niveles de las hormonas femeninas, el estrógeno y la progesterona. Por eso es tan frecuente durante los embarazos (resulta tan común que lo llaman “la máscara o la marca del embarazo”). Cuando aparece durante la gestación se denomina cloasma.

Se presenta también en algunas mujeres que toman pastillas anticonceptivas o en las que reciben terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia.

Lo causa también el uso de productos que irritan la piel y/o que estimulan la producción de melanina (es el pigmento que le da el color a la piel y es el responsable del bronceado).

Las personas con predisposición genética o con historia familiar de melasma tienen más riesgo de padecer esta condición.

Cuando aparece adopta uno de estos patrones:

Centrofacial: en el centro de la cara. Es el más común e incluye la frente, las mejillas, la parte superior de los labios, la nariz y la barbilla.

Malar: la parte más protuberante (prominente) de las mejillas

Mandibular: en el contorno del hueso de la mandíbula

También hay cuatro tipos de pigmentación asociados con el melasma:

Epidérmico: se caracteriza por exceso de melanina en las capas superficiales de la piel (o epidermis).

Dérmico: este tipo se reconoce por la presencia de melanófagos (células que se alimentan de la melanina) en la dermis, que es la capa de la piel que se encuentra debajo de las capas superficiales.

Mixto: que incluye una mezcla de los dos anteriores.

Un cuarto tipo, sin clasificar, que se caracteriza por un exceso de melanocitos en las personas de piel oscura.

El diagnóstico y tratamiento

El dermatólogo (o el médico que es el especialista de la piel), evaluará la piel de tu cara para determinar la profundidad del melasma en tu caso particular. Para eso usará una lámpara que se conoce como lámpara de Wood. Si es necesario descartar alguna otra condición en tu piel, y lo considera necesario, podría tomar una biopsia (un pedacito de piel bajo anestesia local) para enviarla al laboratorio para que se analice bajo el microscopio. Con la evaluación de la lámpara y/o los resultados de la biopsia (de ser necesario) podrá determinar el tratamiento indicado.

A veces, el melasma puede desaparecer por sí solo si lo desencadenó algo como una elevación hormonal, como el embarazo, o el uso de pastillas anticonceptivas. Si se descontinúan las pastillas, por ejemplo, o al final del embarazo, el melasma se puede ir desvaneciendo con el tiempo. Pero casi siempre hace falta ayuda adicional. Las formas de tratamiento más comunes del melasma incluyen:

Lo primero y lo más importante, dentro de lo posible, es evitar la exposición al sol y usar siempre una crema de protección solar y/o sombreros y gorras cuando estés en exteriores. Usa una crema con protector de FPS (factor de protección solar) de 30 o más, que debes aplicarte diariamente, idealmente 20 minutos antes de salir de tu casa.

La aplicación de cremas a base de hidroquinona (HQ) al 2% de venta libre (Esotérica y Porcelana), o al 4% por receta (Obagi Clear, Glyquin, Tri-Luma y Solaquin). Las cremas al 2% se aplican dos veces al día sobre las manchas oscuras y son, por lo general, muy efectivas y menos irritantes que las cremas al 4%. Este tipo de tratamiento se recomienda en todos los tipos de melasma, pero el tipo epidérmico responde particularmente bien, ya que la pigmentación está más cerca de la superficie de la piel.

En caso de melasma que sea más profundo y/o severo se puede emplear una combinación de cremas que contengan tretinoina (ácido retinoico), ácido kójico y ácido azelaico para aclarar el colorido del cutis. El uso de estas cremas durante mucho tiempo puede ocasionar irritación en la piel. Siempre sigue cuidadosamente las instrucciones del envase o del dermatólogo.

En algunos casos se recomienda cremas con esteroides tópicas (que se aplican en la piel de la cara), la exfoliación química con ácido glicólico.

El melasma también puede tratarse con rayos láser para eliminar la pigmentación oscura, pero el tratamiento con láser no resulta efectivo en todos los casos. En algunos hasta los empeora por lo que deben aplicarse con mucha precaución y siempre por un dermatólogo.

Cualquiera que sea el tratamiento seleccionado y mientras éste dure, debes evitar la exposición el sol. Las mujeres embarazadas y las que están amamantando deberán posponer el tratamiento para evitar riesgos relacionados con el desarrollo del feto o del recién nacido. En esos casos, es necesario recurrir a las bases y a los correctores cosméticos para emparejar el cutis hasta que se pueda utilizar un tratamiento efectivo.

Con disciplina en el tratamiento y evitando la exposición al sol tendrás las mejores posibilidades de que la piel de tu cara regrese a su coloración original. Finalmente recuerda que esta condición no es un problema médico, es una cuestión cosmética, a pesar de que algunos le llaman manchas hepáticas o del hígado. Cuida tu cutis con esmero para que puedas ofrecerles a todos tu mejor cara

Tomado de Vida y Salud

sábado, 12 de noviembre de 2011

¿Todavía no te has hecho la mamografía?

Estás llegando a los 40 y gozas de una salud excelente. ¡Enhorabuena! Como seguramente tendrás razones muy poderosas para amar la vida, querrás conservar esa salud para disfrutarla muchos años más. Un estilo de vida saludable y la detección a tiempo de enfermedades peligrosas, te ayudarán a lograr tu objetivo. Una de las pruebas que debes hacerte a partir de esta edad es una mamografía anual para detectar el cáncer de seno. Así lo recomienda la Sociedad Americana contra el Cáncer, ya que la detección temprana (cuando el cáncer todavía no se palpa mediante el examen manual, o no da síntomas), aumenta las probabilidades de supervivencia. En este mes de octubre, dedicado a la concientización sobre el cáncer del seno, decide a hacerte una mamografía, por tu propia salud y en nombre de una de las miles de sobrevivientes de esta enfermedad que pudieron superarlo por haberlo descubierto a tiempo.

Maricela es una mujer joven, llena de vida y de ilusiones. Hace cinco años que es sobreviviente del cáncer de seno. Todavía recuerda cuando recibió su diagnóstico después de una mamografía de rutina. Miedo, tristeza, confusión… eso fue lo que sintió al principio, pero con el tratamiento adecuado y una actitud positiva superó la enfermedad. Hoy le aconseja a todas las que quieran escucharla que se hagan una prueba de detección. “Eso fue lo que me salvó la vida”, asegura.

Según informa la American Cancer Society (Sociedad Americana contra el Cáncer), desde 1990, más y más mujeres como Maricela sobreviven el cáncer del seno en gran parte debido a las pruebas de detección como la mamografía. Infórmate aquí exactamente de qué se trata y cómo funciona.

¿Qué es la mamografía?

Se trata de una radiografía del seno y se utiliza para detectar el cáncer en una etapa temprana o para diagnosticarlo. Existen varios tipos:

La mamografía exploratoria se realiza para detectar el cáncer antes de que cause síntomas. Por lo regular se realizan dos tomas de cada seno (una desde arriba y otra de costado). Este tipo de prueba puede detectar el cáncer hasta dos años antes de que un abultamiento se pueda detectar manualmente, aumentando así las posibilidades de tratarlo con éxito.

La mamografía de diagnóstico requiere más radiografías tomadas desde diferentes ángulos para obtener fotografías más detalladas del tejido mamario y a veces se complementa con un ultrasonido. El doctor indica este tipo de mamografía cuando nota algunas señales que pueden indicar la presencia de cáncer. Estas pueden ser:

  • Un abultamiento, inflamación (hinchazón) o endurecimiento en el seno o en la axila
  • Cambio en el tamaño o forma del seno
  • Hundimientos (como hoyuelos) en la piel del seno
  • Hundimiento del pezón, o secreción del pezón (que no sea leche), especialmente si es sanguinolenta
  • Enrojecimiento o aparición de escamas en la piel del seno
  • Dolor en cualquier parte de los senos
La mamografía digital es una forma nueva de realizar tanto la mamografía exploratoria como la de rutina, pero en lugar de conservar las imágenes en una película o una cinta (de forma parecida a una cámara fotográfica), la mamografía digital guarda las imágenes en el disco duro de una computadora. Aunque la mamografía tradicional es efectiva, algunas investigaciones indican que pueden fallar en la detección de un 10 a un 20% de los casos de cáncer de seno. En un estudio publicado en el New England Journal of Medicine en el 2005, se compararon las mamografías tradicionales con las digitales. El estudio involucró a 49,000 mil mujeres sin síntomas de cáncer a las que se les practicaron los dos tipos de mamografía al principio del estudio y luego un año después. 

Al cabo de este tiempo se detectó cáncer de seno en 335 de estas mujeres. Los investigadores determinaron que las mamografías digitales fueron más efectivas en tres grupos: mujeres de menos de 50 años de edad, mujeres con senos de mayor densidad, y en mujeres en una etapa anterior a la menopausia o que habían entrado en la menopausia menos de un año antes.

No se comprobó que las mamografías digitales fueran más beneficiosas en mujeres de más de 50 años y con tejido mamario menos denso. Ambos tipos de mamografías tuvieron la misma tasa de falsos positivos (la prueba detecta algo anormal y al repetirla, no se detecta ningún problema). Aunque el estudio no pudo determinar que la mamografía digital pudiera salvar más vidas, los investigadores sí notaron que los tipos de cáncer detectados con las mamografías digitales que no se detectaron previamente con la mamografía tradicional eran los más agresivos.

¿A qué edad se deben empezar las mamografías?

No todos los expertos están de acuerdo con respecto al momento ideal para empezar a hacerse la mamografía. Las recomendaciones de la American Cancer Society para iniciar la mamografía y las otras pruebas de detección temprana son las siguientes:

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lunes, 16 de mayo de 2011

Sentir frío en los pies sin que realmente lo estén podría indicar un problema neurológico


Últimamente, siento que tengo fríos los pies siempre, pero al tocarlos no lo están.  ¿Podría ser este un síntoma de algo que se avecina?
RESPUESTA del Dr. John Jones, Centro Vascular, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:
A pesar de que para precisar la fuente exacta de los síntomas es necesario realizar un examen físico y pruebas de diagnóstico, una posible causa para sentir frío en los pies, sin que realmente lo estén, es tener un problema neurológico como neuropatía periférica.
Naturalmente, hay muchas razones para que los pies se enfríen y la más obvia es el ambiente frío, combinado a la falta de calzado adecuado o de medias.  De igual manera, el sudor frecuente o constante (hiperdrosis), generalmente producto del nerviosismo o de literalmente “quedarse helado en los pies”, también puede provocar frío en los pies, sobre todo si la evaporación produce un enfriamiento rápido.  Por otro lado, los pies igualmente pueden enfriarse cuando el flujo sanguíneo no es bueno en las arterias que los abastecen.  Sin embargo, en todas estas circunstancias, los pies están realmente fríos al tocarlos.
Por lo general, la sensación de frío en los pies es benigna y no existe ninguna causa grave subyacente.  No obstante, sentir frío en los pies sin que realmente lo estén podría indicar un problema nervioso, como la neuropatía periférica que es capaz de provocar ese síntoma. La neuropatía periférica ocurre a consecuencia de un daño nervioso ocasionado por alguna lesión o trastorno médico subyacente.  La diabetes es una de las causas más comunes para neuropatía periférica, aunque la enfermedad también puede derivar de una deficiencia vitamínica, de problemas metabólicos, de enfermedades del riñón o hígado, así como de la exposición a toxinas.  La neuropatía periférica también se puede heredar y, en ocasiones, nunca se descubre la causa para la enfermedad.
Los nervios periféricos son todos aquellos nervios que se encuentran fuera del cerebro y médula espinal (sistema nervioso central).  La neuropatía periférica generalmente empieza en los nervios más largos del cuerpo, que son los que llegan hasta los dedos de los pies; por eso, los síntomas normalmente aparecen primero en los pies y luego, en la parte inferior de las piernas.  Otros síntomas posibles de la neuropatía periférica son el sentir entumecimiento, hormigueo, ardor o pinchazos en los pies y piernas que pueden extenderse hacia las manos y brazos, además de dolor punzante o ardiente y sensibilidad al roce.  Según la neuropatía periférica avanza, la persona podría perder la sensibilidad, perder la coordinación y presentar debilidad muscular.
Usted debe acudir al médico para evaluar su situación.  Si el médico sospecha una neuropatía periférica u otro daño nervioso, hay varios exámenes que podrían realizarse para descubrir la fuente subyacente del problema.  Para ayudar con el diagnóstico, el médico posiblemente hable con usted respecto a sus antecedentes médicos y le realice un examen físico y neurológico que incluiría una revisión de los reflejos, de la fuerza y tono muscular, de la capacidad de sentir ciertas sensaciones, así como de su postura y coordinación.
Aparte, se le podrían hacer exámenes de sangre para revisar el nivel de las vitaminas, la función de la tiroides, los niveles del azúcar sanguíneo, además de la función hepática y renal, porque todo esto también puede afectar los nervios.  Además, el médico podría sugerirle que se someta a un examen electrofisiológico, conocido como electromiografía (EMG), y a un estudio de la conducción nerviosa.  Ambos exámenes miden las señales eléctricas de los nervios periféricos y cuán bien transmiten los señales a los músculos.
En algunos casos, podría ser necesario realizar una biopsia del nervio (procedimiento en el cual se extrae un pedazo pequeño de un nervio sensorial cerca del tobillo para buscar anomalías) y exámenes por imágenes, como resonancia magnética o tomografía computarizada, para determinar la causa del daño nervioso.
Es importante que un médico evalúe su situación pronto.  Si la fuente del problema fuera la neuropatía periférica y la sensación de frío en los pies sólo un síntoma de ésta, usted podría encontrarse en las etapas iniciales del trastorno y en ese caso, quizás todo lo necesario sería descubrir y tratar la causa subyacente del daño nervioso.  En cambio, si se deja avanzar el daño nervioso, la persona puede llegar a sentir dolor y presentar otros síntomas que podrían ser más difíciles de tratar con éxito.
Tomado de Vida y Salud