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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Mayo Clinic descubre que estrógeno evitaría accidentes cerebrovasculares en mujeres menopáusicas jóvenes

El estrógeno podría evitar accidentes cerebrovasculares en mujeres con menopausia prematura o temprana, dicen los científicos de Mayo Clinic. Sus hallazgos cuestionan el conocimiento tradicional de que el estrógeno es un factor de riesgo para accidentes cerebrovasculares a toda edad. El estudio se publicó en la revista “Menopause”.

Los científicos combinaron los resultados de un reciente estudio de Mayo Clinic con otros seis realizados en todo el mundo y descubrieron que el estrógeno protege de accidentes cerebrovasculares antes de los 50 años. Esa es la edad promedio aproximada para el inicio de la menopausia femenina.

“Los resultados nos sorprendieron mucho porque no los esperábamos”, comenta el autor del estudio, Dr. Walter Rocca, epidemiólogo y neurólogo. “Se ha corregido la antigua idea de que el estrógeno siempre es un problema en el cerebro”. El estrógeno puede ser un problema en las mujeres mayores, pero entre las jóvenes, podría ser importante para proteger al cerebro de accidentes cerebrovasculares, explica el médico.

El estudio conlleva implicaciones para las mujeres con menopausia prematura (antes de los 40 años) o temprana (antes de los 45 años) debido a causas naturales o por la extirpación de los ovarios. Las mujeres que pertenecen a esos grupos deben considerar recibir estrógeno hasta aproximadamente los 50 años a fin de evitar un accidente cerebrovascular, añade el Dr. Rocca.

El accidente cerebrovascular isquémico ocurre a consecuencia de la obstrucción de un vaso sanguíneo que abastece de sangre al cerebro. Según la Asociación Americana de Accidentes Cerebrovasculares, el 87 por ciento de todos los casos de accidentes cerebrovasculares corresponden a este tipo.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 21 de noviembre de 2011

¿Manchas en la piel? Cuando el melasma o cloasma afecta tu cutis

Quisieras que tu cutis (la piel de tu cara) se viera tan perfecto y parejo como el de las modelos de las revistas, pero desde hace un tiempo te han brotado unas manchas de color café (marrón) en la frente, y sobre todo en las mejillas que empeoran cuando te expones al sol. Una de tus amigas también las tiene, pero le brotaron durante el embarazo y ahora no sabe qué hacer para eliminarlas. No se desesperen. Esa condición llamada melasma (en las mujeres embarazadas se llama cloasma), puede mejorarse con el tratamiento adecuado. Pero para empezar, ambas deben protegerse muy bien de los rayos del sol.

El cutis frecuentemente es el reflejo de nuestros hábitos, o de ciertas circunstancias en nuestra vida. Por ejemplo, el melasma, que consiste en la aparición de manchas o áreas de hiperpigmentación en la cara, es un trastorno de la piel muy común, que afecta casi siempre a las mujeres jóvenes y con más frecuencia a las de piel canela. Los hombres pueden tenerlo también pero se ve sólo en un 10% de los casos. Veamos qué es esta condición y cómo se presenta.

El melasma es una hiperpigmentación de la piel, una mancha oscura de color café o grisáceo que no da ningún otro síntoma (ni dolor, ni picazón, por ejemplo), pero que puede resultar muy molesta a nivel estético ya que afecta principalmente el rostro. ¿Qué lo produce? Las causas principales incluyen:

La exposición al sol, por lo general sin protección, por eso es más frecuente en climas tropicales.

Cambios hormonales, como la fluctuación en los niveles de las hormonas femeninas, el estrógeno y la progesterona. Por eso es tan frecuente durante los embarazos (resulta tan común que lo llaman “la máscara o la marca del embarazo”). Cuando aparece durante la gestación se denomina cloasma.

Se presenta también en algunas mujeres que toman pastillas anticonceptivas o en las que reciben terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia.

Lo causa también el uso de productos que irritan la piel y/o que estimulan la producción de melanina (es el pigmento que le da el color a la piel y es el responsable del bronceado).

Las personas con predisposición genética o con historia familiar de melasma tienen más riesgo de padecer esta condición.

Cuando aparece adopta uno de estos patrones:

Centrofacial: en el centro de la cara. Es el más común e incluye la frente, las mejillas, la parte superior de los labios, la nariz y la barbilla.

Malar: la parte más protuberante (prominente) de las mejillas

Mandibular: en el contorno del hueso de la mandíbula

También hay cuatro tipos de pigmentación asociados con el melasma:

Epidérmico: se caracteriza por exceso de melanina en las capas superficiales de la piel (o epidermis).

Dérmico: este tipo se reconoce por la presencia de melanófagos (células que se alimentan de la melanina) en la dermis, que es la capa de la piel que se encuentra debajo de las capas superficiales.

Mixto: que incluye una mezcla de los dos anteriores.

Un cuarto tipo, sin clasificar, que se caracteriza por un exceso de melanocitos en las personas de piel oscura.

El diagnóstico y tratamiento

El dermatólogo (o el médico que es el especialista de la piel), evaluará la piel de tu cara para determinar la profundidad del melasma en tu caso particular. Para eso usará una lámpara que se conoce como lámpara de Wood. Si es necesario descartar alguna otra condición en tu piel, y lo considera necesario, podría tomar una biopsia (un pedacito de piel bajo anestesia local) para enviarla al laboratorio para que se analice bajo el microscopio. Con la evaluación de la lámpara y/o los resultados de la biopsia (de ser necesario) podrá determinar el tratamiento indicado.

A veces, el melasma puede desaparecer por sí solo si lo desencadenó algo como una elevación hormonal, como el embarazo, o el uso de pastillas anticonceptivas. Si se descontinúan las pastillas, por ejemplo, o al final del embarazo, el melasma se puede ir desvaneciendo con el tiempo. Pero casi siempre hace falta ayuda adicional. Las formas de tratamiento más comunes del melasma incluyen:

Lo primero y lo más importante, dentro de lo posible, es evitar la exposición al sol y usar siempre una crema de protección solar y/o sombreros y gorras cuando estés en exteriores. Usa una crema con protector de FPS (factor de protección solar) de 30 o más, que debes aplicarte diariamente, idealmente 20 minutos antes de salir de tu casa.

La aplicación de cremas a base de hidroquinona (HQ) al 2% de venta libre (Esotérica y Porcelana), o al 4% por receta (Obagi Clear, Glyquin, Tri-Luma y Solaquin). Las cremas al 2% se aplican dos veces al día sobre las manchas oscuras y son, por lo general, muy efectivas y menos irritantes que las cremas al 4%. Este tipo de tratamiento se recomienda en todos los tipos de melasma, pero el tipo epidérmico responde particularmente bien, ya que la pigmentación está más cerca de la superficie de la piel.

En caso de melasma que sea más profundo y/o severo se puede emplear una combinación de cremas que contengan tretinoina (ácido retinoico), ácido kójico y ácido azelaico para aclarar el colorido del cutis. El uso de estas cremas durante mucho tiempo puede ocasionar irritación en la piel. Siempre sigue cuidadosamente las instrucciones del envase o del dermatólogo.

En algunos casos se recomienda cremas con esteroides tópicas (que se aplican en la piel de la cara), la exfoliación química con ácido glicólico.

El melasma también puede tratarse con rayos láser para eliminar la pigmentación oscura, pero el tratamiento con láser no resulta efectivo en todos los casos. En algunos hasta los empeora por lo que deben aplicarse con mucha precaución y siempre por un dermatólogo.

Cualquiera que sea el tratamiento seleccionado y mientras éste dure, debes evitar la exposición el sol. Las mujeres embarazadas y las que están amamantando deberán posponer el tratamiento para evitar riesgos relacionados con el desarrollo del feto o del recién nacido. En esos casos, es necesario recurrir a las bases y a los correctores cosméticos para emparejar el cutis hasta que se pueda utilizar un tratamiento efectivo.

Con disciplina en el tratamiento y evitando la exposición al sol tendrás las mejores posibilidades de que la piel de tu cara regrese a su coloración original. Finalmente recuerda que esta condición no es un problema médico, es una cuestión cosmética, a pesar de que algunos le llaman manchas hepáticas o del hígado. Cuida tu cutis con esmero para que puedas ofrecerles a todos tu mejor cara

Tomado de Vida y Salud

lunes, 17 de octubre de 2011

¿Alivian las tabletas de soya (soja) las molestias de la menopausia?

Los calores nocturnos, los problemas para dormir, los cambios de humor, la fragilidad en los huesos y la resequedad vaginal son algunos de los cambios y las molestias que se asocian con la menopausia. Por eso, muchas mujeres desean y necesitan ayuda para aliviarlos. Para evitar las complicaciones y los riesgos asociados con los tratamientos de reemplazo hormonal, varias han preferido utilizar los suplementos de soya (soja), un producto que hasta hace poco se consideraba efectivo para las síntomas de la menopausia. Resulta que un estudio reciente desmiente su efectividad. ¿Qué hay de cierto?

Hace un tiempo, Marianela se despertó de pronto en medio de la noche cubierta de sudor. En aquel momento lo achacó a un mal sueño, pero cuando los sudores volvieron a repetirse unas cuantas noches después, hasta se rió de su inocencia… Comprendió entonces que había comenzado “el cambio”, esa etapa en la vida de la mujer en la que se reducen los niveles de estrógeno y de progesterona (las hormonas femeninas) y comienzan entonces los achaques que afectan a 8 de cada 10 de las mujeres que la atraviesan, en mayor o menor medida. Es la temida menopausia y su antesala, la perimenopausia.

Al igual que muchas mujeres, temiendo los efectos negativos de la tradicional terapia de reemplazo hormonal, Marianela optó por buscar alivio en suplementos naturales, entre los que se encuentran las tabletas de isoflavonas de soja, una solución que ella consideró más natural y sin contraindicaciones.

La selección de Marianela cuenta con el respaldo de una parte de la comunidad científica. Que la soja (soya) resulta efectiva y segura es la conclusión a la que llegaron varios doctores españoles en una revisión de estudios presentados durante el III Congreso de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia celebrado recientemente en Granada. Según los informes, las isoflavonas de soya (soja) son eficaces a la hora de reducir los sofocos (calores) de la menopausia y pueden hacerlo hasta en un 80% si se toman en la concentración adecuada, unos 75 mg de isoflavonas de soja (soya) para ser exactos. Hay que tomarlos por medio de pastillas o preparados farmacológicos, ya que la cantidad de soja en la dieta e incluso en suplementos, no proporciona esta cantidad ideal para aliviar los síntomas.

Los científicos españoles concuerdan, además, en que las isoflavonas de soja (soya) tienen menos riesgos que la terapia hormonal sustitutiva y podrían reducir la aparición de fracturas (huesos rotos) causadas por la osteoporosis, así como prevenir riesgos cardiovasculares, según indica una investigación publicada en la revista Journal of Nutrition.

Sin embargo, no hay un consenso en cuanto a su efectividad. Un nuevo estudio publicado en Archives of Internal Medicine, concluye que las mujeres que tomaron a diario suplementos de soja durante dos años, no obtuvieron ninguna mejoría en sus síntomas en comparación con las que consumieron solamente un placebo. El estudio estuvo a cargo de investigadores del Centro de Osteoporosis de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami, Estados Unidos, y en él participaron 248 mujeres que habían llegado recientemente a la menopausia. Durante dos años, la mitad de ellas tomó 200 mg de isoflavonas de soya (soja) a diario mientras que la otra mitad tomo píldoras de placebo. Al final del estudio, las mujeres de ambos grupos, la mayoría de ellas hispanas, habían perdido la misma cantidad de densidad ósea en la columna y en la cadera, y registraron más o menos la misma cantidad de molestias, con la excepción de un ligero aumento del porcentaje de sofocos curiosamente en el grupo que tomó las isoflavonas de soja (soya).

¿Quién tiene la razón? Quizás sean necesarios nuevos estudios, no sólo para aclarar la controversia en torno a la efectividad de las isoflavonas de soja (soya), sino para encontrar métodos efectivos y poco riesgosos para el manejo de los síntomas. Mientras tanto, te recuerdo lo que sí puedes hacer para hacer más llevaderos los sofocos y otras molestias de la menopausia:

Limita tu consumo de las bebidas alcohólicas.

Consume más bebidas frías, en lugar de calientes como el café, o el té.

Ingiere comidas más pequeñas con mayor frecuencia, para reducir el aumento de calor corporal generado cuando se come mucho de una sola vez.

Incorpora a tu dieta mayores cantidades de alimentos altos en fibra y bajos en grasa.

No fumes.

Usa ropa de algodón ligera y vístete en capas para poder quitarte algo de ropa si los sofocos te sorprenden durante el día.

Mantén tu entorno fresco y bien ventilado y al igual que con las prendas de vestir, selecciona la ropa de cama de fibras naturales como el algodón o la seda en lugar de las sintéticas.

Trata de reducir tu nivel de estrés: camina a diario, baila, haz ejercicios de relajación o meditación o escucha música relajante. Busca cualquier medio a tu alcance para reducir el estrés que inevitablemente se produce en la vida diaria.

Sigue un plan de ejercicios de acuerdo a tu horario y tu estado físico. Lo más importante es que lo realices con regularidad.

No te olvides que es muy importante que consumas mínimo 1200 mg de calcio al día o el equivalente a cuatro porciones de alimentos que contengan calcio. Siempre es mejor que obtengas el calcio en tus alimentos porque obtienes otros nutrientes. Quizá sea necesario que tomes un suplemento de vitamina D. Pregúntale a tu médico. Idealmente chequeará tu nivel en la sangre primero para asesorarte.

Dale prioridad a tu vida sexual. Las relaciones sexuales frecuentes estimulan el flujo sanguíneo a la vagina y contrarrestan la resequedad que ocurre también debido a la menopausia.

Todas estas medidas te ayudarán a manejar mejor los síntomas y hasta a mejorar tu salud. Y no dudes en consultar con tu médico si los sofocos se hacen muy intensos o las molestias te impiden llevar una vida normal. Aunque la menopausia sea un proceso natural, no tienes que enfrentarlo sola, y mucho menos en medio de la controversia en torno a las isoflavonas de soya (soja). La calidad de tu vida es muy importante y aun en la menopausia tienes derecho a disfrutarla.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 10 de octubre de 2011

Factores del estilo de vida que ayudarían a disminuir el riesgo de recurrencia del cáncer de mama

Soy sobreviviente de cáncer mama desde hace dos años. ¿Qué factores puedo cambiar en mi estilo de vida para realmente evitar una recurrencia?

RESPUESTA de la Dra. Sandhya Pruthi, Clínica para Diagnósticos Mamarios, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

Como sobreviviente de cáncer de mama, usted puede tomar medidas para ayudar a disminuir el riesgo de recurrencia. Entre esas medidas están el mantener un peso sano, hacer ejercicio regularmente y restringir la cantidad de alcohol que consume. Esos cambios en el estilo de vida no sólo disminuirán la posibilidad de que reaparezca el cáncer de mama, sino que también reducirán el riesgo de que usted padezca otras enfermedades.

Entre los pasos más importantes está el mantener un peso ideal, sobre todo en los años posteriores a la menopausia. Las investigaciones plantean que el tejido graso (o tejido adiposo) es fuente de estrógeno. Muchos tipos de cáncer de mama son sensibles a las hormonas y pueden crecer más rápido ante la presencia de estrógeno. Por ello, el tener más tejido adiposo podría aumentar la posibilidad de que se desarrolle el cáncer de mama, sobre todo entre las mujeres que ya tienen antecedentes.

Mantener un peso sano o, en caso necesario, perderlo reduce el tejido graso y disminuye la cantidad de estrógeno presente en el organismo, lo que a su vez reduce el riesgo de presentar un cáncer sensible al estrógeno. Las investigaciones calculan que cuando alguien tiene un peso sano, el riesgo para cáncer de mama puede reducirse en alrededor de 26 por ciento. Si bien no existen pautas alimenticias específicas para los sobrevivientes de cáncer de mama, una alimentación bien balanceada enriquecida con frutas, cereales y verduras, así como baja en grasas y azúcares, puede ayudar a mantener un peso sano.

Una fórmula conocida como índice de masa corporal (IMC), que compara el peso con la estatura, puede servirle para determinar si su peso se encuentra dentro del rango sano. El IMC se calcula dividiendo el peso en kilogramos para la altura en metros cuadrados. En la mayoría de gente, se considera normal un IMC entre 18,5 y 24,9.

Estrechamente vinculado con el mantenimiento de un peso sano está el hacer ejercicio de forma regular. Se ha demostrado que el ejercicio disminuye los niveles de estrógeno e insulina y favorece al sistema inmune. Las evidencias son contundentes respecto a que iniciar un programa regular de ejercicio antes de la menopausia ofrece ventajas duraderas contra el cáncer de mama. Si usted aún no incorpora al ejercicio en su rutina diaria, empiece lentamente hasta lograr hacerlo durante 30 minutos mínimo, tres veces por semana. Recuerde que no necesita entrenarse para correr maratones, de manera que con caminar rápido, andar en bicicleta o nadar, usted le ofrecerá al cuerpo el ejercicio que necesita.

Las ventajas que conllevan el mantener un peso sano y hacer ejercicio regularmente van mucho más allá de disminuir el riesgo para cáncer de mama, pues también sirven de prevención para el cáncer de colon y otros tipos de cáncer gastrointestinal, aparte de cánceres ginecológicos como el cáncer de endometrio. La gordura es un factor de riesgo para todos esos tipos de cáncer.

Además, se ha demostrado claramente que perder peso y hacer ejercicio sirven para evitar enfermedades cardíacas, la principal causa de muerte femenina en Estados Unidos. Por último, se sabe que hacer ejercicio regularmente también ayuda a evitar la temida pérdida ósea, que puede conducir a la osteoporosis. Esto es importante especialmente para las mujeres que atraviesan por la menopausia y es fundamental para quienes reciben terapia contra el estrógeno (a fin de disminuir el riesgo de recurrencia del cáncer de mama), puesto que esas terapias pueden acelerar el desarrollo de la osteoporosis.

Otro cambio importante que usted puede hacer es restringir la cantidad de alcohol que consume. Las investigaciones plantean que mientras más alcohol se consuma, mayor es el riesgo de desarrollar cáncer de mama. La recomendación general es que las mujeres limiten el consumo de alcohol a un promedio de no más de una bebida alcohólica diaria (8 onzas de vino, 16 onzas de cerveza, u onza y media de otros licores fuertes).

Al seguir estas recomendaciones sobre el estilo de vida, usted podría desempeñar una función clave en la disminución del riesgo de recurrencia de su cáncer de mama. Si desea detalles sobre un programa para perder peso bueno para usted o tácticas sobre cómo restringir la ingesta de alcohol, consulte con su médico.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 22 de julio de 2011

Una vida sexual plena durante la perimenopausia


La perimenopausia es la etapa que precede a la menopausia y tiene tan mala fama como su sucesora. Y no es para menos, ya que puede llegar acompañada por irregularidad de los períodos menstruales, cambios en el estado de ánimo, mal humor, confusión, calores, malestares y en algunos casos, disminución del apetito sexual. Si te encuentras cerca de esta etapa de la vida o estás atravesándola ya, y te preocupa de qué forma puede afectar tu relación de pareja, aquí te ofrecemos algunos consejos que te ayudarán a disfrutar de una vida sexual satisfactoria durante este proceso de cambio, además de sugerencias para aliviar los síntomas más molestos.
La perimenopausia es una etapa de transición que puede traer muchos cambios en tu vida, algunos de los cuales podrían afectar tu sexualidad y tu relación de pareja. Eso no significa que no puedas sentirte atractiva ni llevar una vida sexual activa y satisfactoria. Veamos qué puedes hacer:
  • Durante la perimenopausia comienzan a disminuir los niveles de estrógeno. Como consecuencia, el tejido vaginal va a ir cambiando, se hará más delgado y más reseco.  Esto podría causar molestias, y hasta dolor, durante la relación sexual. Si necesitas para mantener lubricada tu vagina, podrías experimentar usando lubricantes solubles en agua o a base de silicona, que se venden sin receta médica.
  • Tener relaciones sexuales regularmente resulta beneficioso en esta etapa. La actividad sexual incrementa el flujo de sangre a los genitales, lo que te ayudaría a prevenir y a demorar precisamente la aparición de los cambios vaginales que causan molestias.
  • Recuerda que la actividad sexual no se limita al coito. Tu pareja y tú pueden explorar y beneficiarse de otras formas de dar y recibir placer: masajes, baños de inmersión, caricias más prolongadas. ¡Sean creativos!
  • Mantén abierta la comunicación con tu pareja. Explícale cómo te sientes y sé honesta en cuanto a lo que prefieres y lo que te desagrada. Mientras más cerca te sienta emocionalmente de tu pareja, más disfrutarás de tus relaciones sexuales.
  • A medida que envejecemos, tardamos más en excitarnos sexualmente. Tu pareja y tú deberán invertir más tiempo e imaginación en estimularse antes del acto sexual.
  • Si notas que tu deseo o libido disminuye, y la falta de apetito sexual te preocupa, consulta con su médico de cabecera o con tu ginecólogo. ¿Estás tomando algún tipo de medicamento que tenga este efecto secundario? Algunos antidepresivos y el estrógeno por vía oral reducen la libido. Tu médico puede ayudarte a encontrar alternativas. También puede indicarte los medicamentos que suplan las hormonas que tu cuerpo produce en menor cantidad. Es preferible que no te auto recetes. Consulta siempre con un profesional antes de tomar cualquier medicina.
  • ¿Has considerado “educarte” sexualmente hablando? En la biblioteca pública y en las librerías hay secciones completas de publicaciones de autoayuda relacionadas con la sexualidad y la salud en general. Quizás éste sea el momento de recurrir a libros y a dispositivos que te ayuden a ti y a tu pareja a experimentar con nuevas posiciones y formas de darse placer mutuamente. Es posible que descubras relaciones más plenas y más satisfactorias que nunca.
  • Aunque tus períodos o menstruación dejen de ser regulares, todavía existe la posibilidad de un embarazo. No abandones la protección o el uso de anticonceptivos en esta etapa.
  • Dedícale tiempo y no abandones tu apariencia física: una dieta sana,  y los ejercicios regulares te mantendrán en buena forma física. Si te sientes atractiva y deseable, tus relaciones amorosas mejorarán.

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sábado, 25 de junio de 2011

¿Existe o no la menopausia masculina?


Si bien los hombres atraviesan por cambios hormonales según envejecen, la mayoría no presenta síntomas a consecuencia de ello
¿Existe la menopausia masculina?

RESPUESTA del Dr. J. Taylor Hays, Medicina Interna General de Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:
Menopausia quiere decir el fin de las menstruaciones y etapa fértil de la mujer a consecuencia de un fuerte descenso en la producción de la hormona femenina estrógeno por parte de los ovarios. No existe equivalente para la menopausia en los hombres, de manera que ellos no experimentan ninguna menopausia masculina.
No obstante, los hombres sí experimentan cambios hormonales según envejecen. Existen pruebas claras respecto a que los hombres durante toda la edad adulta gradualmente producen menos testosterona, que es la principal hormona masculina. Sin embargo, ni tomando en cuenta ese descenso vinculado a la edad, en la mayoría de hombres no deja de mantenerse el nivel de testosterona dentro de lo que se considera el rango normal y tampoco se presentan señales o síntomas.
Cuando la producción de testosterona masculina desciende por debajo de lo normal, por ejemplo, como resultado de algún medicamento para suspender la producción de testosterona a fin de tratar un cáncer de próstata, el hombre puede presentar síntomas tales como sofocos (similares a los que las mujeres sienten durante la menopausia), cansancio, problemas para dormir, dificultad para concentrarse, además de menos deseo y rendimiento sexual.  La función eréctil podría o no afectarse.
La poca producción de testosterona se conoce como hipogonadismo.  Aparte de la terapia hormonal que induce esta afección, el hipogonadismo puede heredarse o derivar de alguna lesión o infección en los testículos ocurrida anteriormente, o puede también presentarse con la edad.
Si usted sospecha que tiene nivel bajo de testosterona, acuda al médico.  Además de los síntomas arriba descritos, la afección puede disminuir la masa muscular y provocar pérdida de masa ósea (osteoporosis), similar a lo que ocurre con las mujeres posmenopáusicas.  En algunos hombres diagnosticados con hipogonadismo, la terapia para reemplazo de la testosterona puede ser útil porque detiene la pérdida de músculo y de densidad ósea.
Algunas personas se preocupan por los efectos secundarios del tratamiento, porque piensan, por ejemplo, en los esteroides anabólicos utilizados por los atletas que pueden ocasionar problemas hepáticos y de fertilizad masculina.  En cambio, para nosotros, la preocupación principal del tratamiento para reemplazo de la testosterona en hombres mayores es el crecimiento prostático y el cáncer de próstata, porque la glándula prostática crece ante la influencia de la testosterona.  A pesar de no existir muchas pruebas respecto a que los pacientes que reciben terapia para reemplazo de la testosterona corran más riesgo de cáncer de próstata, la posibilidad es un asunto que todavía no se ha resuelto.
Adicionalmente, la terapia para reemplazo de la testosterona puede producir otros efectos secundarios no deseados, entre ellos, el desarrollo de apnea obstructiva del sueño y producción excesiva de glóbulos rojos en algunos hombres.  Debido a estos riesgos, es importante que su médico converse con usted respecto a sus síntomas, mida su glóbulos sanguíneos, le examine la próstata y revise el nivel del antígeno prostático específico (PSA) en su sangre.
En hombres que claramente no producen poca testosterona porque sus niveles todavía se encuentran dentro del rango normal, no existe ninguna evidencia respecto a que la terapia para suplementar la testosterona sea útil.  Además,  las investigaciones tampoco indican que la terapia con testosterona mejore la fuerza ni masa muscular, ni las medidas del rendimiento físico.
Un análisis simple de sangre le permite a su médico diagnosticar poca producción de testosterona.  La muestra para el análisis normalmente se obtiene en la mañana, en ayunas, y por lo general se mide más de una vez porque la producción de testosterona puede variar ligeramente de un día a otro.  El diagnóstico de hipogonadismo se basa en la presencia de síntomas que plantean que existe un nivel bajo de testosterona y mínimo dos o tres análisis de sangre que muestren niveles anormalmente bajos de testosterona.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 6 de abril de 2011

Cómo mantener la intimidad al avanzar en edad


Muchas personas de 65 a 85 años de edad permanecen sexualmente activas y piensan que la sexualidad es una parte importante de su vida.  Sin embargo, con la edad, la sexualidad también puede constituir un reto.  El  ”Mayo Clinic Health Letter” examina algunos de los retos y soluciones para cultivar el deseo sexual más adelante en la vida.
Las enfermedades que afectan la salud y bienestar general de hombres y mujeres pueden interferir con la sexualidad.  La diabetes, la hipertensión y el colesterol alto pueden afectar al sistema cardiovascular y durante las actividades que despiertan el deseo sexual es necesario que la sangre circule con fuerza.  Por otro lado, las afecciones de las articulaciones, como la osteoartritis y la artritis reumatoide, podrían dificultar los movimientos u ocasionar dolor.  Además, es común que entre las personas mayores disminuya el deseo sexual (la libido).
En las mujeres, los cambios corporales que normalmente ocurren pueden alterar el deseo sexual.  Por ejemplo, la disminución en los niveles de estrógeno deriva en un afinamiento de los tejidos vaginales y menos lubricación en la vagina.  Estos cambios podrían reducir el deseo sexual debido al dolor o molestia que se presenta durante la estimulación sexual.  Con la edad, los orgasmos normalmente suelen ser más callados.
En los hombres, los niveles de testosterona disminuyen gradualmente con el tiempo y eso significa que podrían requerir más tiempo para tener una erección o que ésta podría no ser tan firme.  La disfunción eréctil es más común conforme un hombre avanza en edad.
No obstante, el deseo por intimidad emocional vence a la edad y, por ello, el enfoque sobre una relación física puede cambiar cada vez más hacia una de tipo emocional.  Debido a ese cambio, las personas mayores tienden a aproximarse entre sí para satisfacer su intimidad sexual, aunque ni el deseo ni el orgasmo sean iguales que antes.  Si bien no es posible retroceder el tiempo, Mayo Clinic Health Letter describe maneras de mejorar la experiencia sexual más adelante en la vida.
Comunicación: las parejas necesitan hablar abiertamente sobre cualquier problema físico, así como respecto a los cambios en la función sexual o en el placer por el sexo.
Alternativas femeninas: existen productos de venta sin receta médica que ayudan con la sequedad vaginal propia de la menopausia.  Entre las alternativas están los humectantes a base de agua (Replens) o los lubricantes sin glicerina como el System Jo H20 ó el Slippery Stuff.  Otra alternativa es el estrógeno vaginal que se expende bajo receta médica.
Alternativas masculinas: existe la disponibilidad de fármacos como el sildenafil (Viagra), tadalafil (Cialis) y vardenafil (Levitra) para tratar la disfunción eréctil.  Sin embargo, éstos no afectan la libido.
Otros medicamentos: los antidepresivos, los fármacos opiáceos para aliviar el dolor y los medicamentos para la hipertensión podrían afectar negativamente sobre la función sexual.  Un médico podría ofrecerle otras alternativas de tratamiento.
Ejercicio: hacer ejercicio regularmente puede mejorar el nivel de energía y también ayudar con el flujo sanguíneos hacia los genitales.
Consejería: un terapeuta capacitado puede ofrecerle instrucción, sugerencias e intervenciones personalizadas que puedan ayudarle a tratar sus problemas sexuales.
Tomado de Vida y Salud

martes, 18 de enero de 2011

La terapia hormonal, la menopausia y el cáncer del ovario

Si ya se acerca el momento de tu menopausia o ya estás atravesando por esta fase, tal vez habrás escuchado hablar sobre la terapia de reemplazo hormonal para reducir los efectos secundarios de la menopausia. Pero ¡cuidado! Unos estudios recientes sugieren que esta terapia de reemplazo hormonal puede estar ligada al desarrollo del cáncer del ovario. Sigue leyendo, porque tu salud está primero.

La menopausia es una fase en la vida de la mujer en la cual termina su ciclo fértil. Puede darse entre los 45 y los 55 años y se debe a que los ovarios dejan de producir óvulos (huevos), y se disminuye la producción de las hormonas femeninas: la progesterona y el estrógeno. La menstruación puede hacerse menos frecuente y en determinado momento, desaparece por completo.

Si tú estás en ese momento de tu vida, te apuesto a que tus amigas o familiares ya te han advertido que la menopausia no siempre viene sola. Durante la menopausia, muchas mujeres (no todas) desarrollan algunos síntomas que puede ser incómodos como oleadas de calor (conocidos como calores o bochornos), problemas para dormir, dolores de cabeza y disminución del deseo sexual, entre otros. Para que estos síntomas sean menos severos, se creó la llamada “Terapia de reemplazo hormonal” que consiste en dar a las mujeres que están en la menopausia, una dosis extra de las hormonas femeninas que su cuerpo está dejando de producir.

Es probable que más de una de tus amigas o conocidas haya tomado esta terapia y tú te estarás preguntando si es buena o no; si es para ti o si es mejor buscar otra manera de aliviar tus síntomas.

Si bien por muchos años se pensó que esta terapia hormonal traía grandes beneficios, con el paso del tiempo y la aparición de estudios al respecto, la comunidad científica ha llegado a la conclusión de que los riesgos que implica la terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia, en la mayoría de las mujeres, son mayores que los beneficios.

Justamente, un estudio reciente habla de que esta terapia de reemplazo está relacionada con el incremento del 29% en el riesgo de desarrollar cáncer del ovario.

Unos investigadores de la Universidad de Oxford en Inglaterra, analizaron datos tomados de más de 126,920 mujeres post-menopáusicas para corroborar si había alguna relación entre el cáncer del ovario y la terapia de reemplazo hormonal. Estas mujeres no tenían antecedentes de cáncer y no les habían quitado (operado) sus ovarios.

Durante los 9 años que duró el seguimiento, hubieron 424 casos de cáncer del ovario. Luego de analizar variables como el peso, la estatura y otros hábitos de las mujeres como fumar o tomar ciertos medicamentos, los investigadores se encontraron con estas cifras:

Aproximadamente 45% de las mujeres diagnosticadas con cáncer habían tomado terapia hormonal.

69% de ellas tomaron una combinación de estrógeno y progesterona; 18% tomaron sólo estrógeno, y el resto, otras preparaciones de terapia hormonal.

En el estudio el uso de la terapia hormonal fue determinante en el 29% de aumento de riesgo de desarrollar cáncer del ovario comparado con las mujeres que nunca habían tomado terapia de reemplazo hormonal.

Las mujeres que tomaron la terapia de reemplazo hormonal por 5 años o más tuvieron un 45% más de riesgo de desarrollar cáncer del ovario comparado con las que nunca tomaron esa terapia.
En base a estos resultados, la comunidad médica está de acuerdo en que la recomendación es que, si es necesario tomar hormonas de reemplazo por la severidad de los síntomas de la menopausia (independientemente del tipo de hormonas), se debe hacer por un corto tiempo, o no tomarlas.

Consulta con tu médico sobre qué es lo mejor para tu caso, pero ahora sabes que hay riesgos y que probablemente es mejor aguantar los efectos de la menopausia, si los tienes, que enfrentarte con un problema de salud que puede ser grave, como el cáncer del ovario.
Tomado de Vida y Salud