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lunes, 1 de octubre de 2012

Relacionan un tipo de protector solar con la endometriosis

Un nuevo estudio ha encontrado una posible relación entre un compuesto químico que se utiliza a menudo en la composición de los bronceadores y el riesgo de desarrollar una condición del útero: la endometriosis.

El estudio encontró una posible relación entre un ingrediente común de los protectores solares denominado benzofenonay el riesgo de desarrollar endometriosis, una condición en las mujeres que se caracteriza porque el tejido que recubre la parte interior del útero (llamado endometrio) crece fuera de la matriz y se extiende por ejemplo a las trompas de Falopio, a los ovarios, detrás del útero o incluso hacia el tejido que cubre la pelvis.

Para llegar a esa conclusión, publicada en Environmental Science & Technology, los investigadores analizaron la concentración de cinco tipos debenzofenonas en la orina de más de 600 mujeres que fueron evaluadas por endometriosis. ¿Qué encontraron? Que la benzofenona aparecía en la orina en el 97 por ciento de los casos.

En dosis bajas, la benzofenona ayuda a mantener estables los productos que se almacenan en envases claros, como los cosméticos. En cambio, en concentraciones elevadas, este compuesto se convierte en un protector solar poderoso –cuando se aplica sobre la piel. Por eso, se emplea en una amplia variedad de productos que brindan protección contra los rayos ultravioletas (UV) del sol.

Ahora, el nuevo hallazgo ha dejado preocupados a los especialistas, que consideran que el cuerpo puede equivocarse y tomar a estos químicos como hormonas, sobre todo si se tiene en cuenta que no sólo se encuentran en los protectores solares sino también en otros productos cosméticos, como en las cremas hidratantes y en las lociones. Esto ocurre porque las benzofenonas imitan a los estrógenos del cuerpo (que son, junto con la progesterona, las dos hormonas femeninas características de las mujeres).

Si deseas leer todo este artículo, pincha aquí

martes, 24 de abril de 2012

Las mujeres atletas tienen más riesgo de lesionarse el ligamento cruzado anterior (LCA)

 
Millones de personas practican deportes a diario en todo el mundo. Esa sin duda es una actividad muy sana, pero que implica también el riesgo de lesiones. La rodilla es una de las articulaciones que más sufre, siendo la lesión del ligamento cruzado anterior una de las más comunes, especialmente en deportes como el baloncesto (basketball) y el fútbol (soccer). Pero además del tipo de deporte, influye también el género del deportista: las mujeres atletas tienen hasta 10 veces más probabilidades de lesionarse el LCA que los hombres. ¿A qué se debe esto?

La función del ligamento cruzado anterior (LCA) es estabilizar la rodilla y para ello corre de forma diagonal dentro de la articulación, conectando el fémur (el hueso largo del muslo) a la espinilla (o tibia, en la pierna). Tres ligamentos más sirven para conectar estos dos huesos, pero el ligamento cruzado anterior es el encargado de evitar que la rodilla se deslice hacia afuera en la parte delantera del fémur, cuando ésta se flexiona.

Las lesiones del LCA pueden deberse a varias razones:
  • Un golpe fuerte en un costado de la rodilla
  • Cuando la articulación se extiende excesivamente
  • Al ocurrir paradas rápidas y cambios bruscos de dirección al correr, al aterrizar después de un salto, o al voltearse}
No en balde son el tenis, el baloncesto, el soccer y el fútbol americano algunos de los deportes que más contribuyen a lesionar la rodilla y específicamente el LCA. Pero, te preguntarás, ¿ qué causa que las mujeres tengan más probabilidades de dañarse este ligamento que los hombres?

No se sabe a ciencia cierta la razón, pero entre las posibles causas se menciona la siguiente: las diferencias anatómicas entre los sexos. No es un secreto que los cuerpos del hombre y la mujer, aunque con las mismas “piezas”, están configurados de manera diferente y éste pudiera ser uno de los factores. Veámoslos en más detalle:

Lea el artículo completo aquí

domingo, 26 de febrero de 2012

La DHEA, una hormona que quizá pueda reactivar tu vida sexual

Durante la menopausia, los llamados “calores” no son necesariamente el tema que más preocupa a muchas mujeres. Aunque muchas no lo digan abiertamente, lo que en realidad les quita el sueño son los efectos que tiene la menopausia en la vida sexual. Esos síntomas que pueden haber dejado tus noches de pasión en el pasado quizá puedan aliviarse con una baja dosis de la hormona DHEA. ¡Entérate!

Es parte de la naturaleza que el deseo sexual en las mujeres disminuya cuando no hay ovulación, es decir, cuando llega la menopausia o el fin del ciclo fértil femenino. Durante esta etapa, es posible que pierdas el interés en el sexo, o que incluso, si eres activa sexualmente, tengas problemas para disfrutarlo. Esto sin duda se debe a que, durante esta etapa, los niveles de tus hormonas sexuales bajan y, en algunas mujeres, producen el desinterés y problemas físicos como dificultad para excitarse y lubricar.

De todas formas, no debes olvidar que la respuesta sexual femenina es un asunto más complejo que el sólo hecho de atravesar por la menopausia, una etapa natural y que en las mujeres, no significa el fin de su vida sexual. Para que una mujer se interese en el sexo, intervienen muchos factores, tanto físicos como emocionales.

Si estás atravesando por la menopausia y has notado que entre los síntomas se encuentran la resequedad vaginal y una disminución en el interés en el sexo, no te desanimes. Existen alternativas, como la terapia de reemplazo hormonal que pueden darte un empujoncito para volver con todo a disfrutar de los momentos de pasión con tu pareja.

Pero esa no es la única opción. Según un pequeño estudio reciente, una dosis baja de la hormona DHEA (dehidroepiandrosterona) puede ser tan efectiva como la terapia de reemplazo hormonal para combatir los síntomas sexuales durante la menopausia. Esta hormona, producida por las glándulas suprarrenales es la precursora de la producción de hormonas sexuales: los andrógenos (hormonas masculinas) y los estrógenos (hormonas femeninas).

De acuerdo con los investigadores italianos, los autores del estudio, una dosis baja de DHEA puede ser la alternativa para aquellas mujeres que no quieren someterse a una terapia de reemplazo hormonal convencional. Para el estudio, los especialistas del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Universidad de Pisa en Italia, analizaron durante un año a 48 mujeres. Doce de ellas recibieron dosis de 10 miligramos de DHEA una vez al día. Otras 12, probaron una combinación de terapia hormonal y otras 12 recibieron tibolone, una hormona sintética de reemplazo usada en varios países, excepto en Estados Unidos. Las 12 mujeres restantes, no querían tomar a ninguna terapia de reemplazo hormonal, así que recibieron vitamina D y calcio para prevenir la pérdida de masa en los huesos.

Al final del estudio, las mujeres que tomaron DHEA tuvieron la misma mejoría en los síntomas de la menopausia que las que recibieron la terapia hormonal o tomaron tibolone.

Vale la pena aclarar que ninguna de ellas se había quejado de problemas sexuales al principio del estudio. Sin embargo, luego de un año de tratamiento, tanto las que recibieron DHEA como terapia hormonal, reportaron tener un mejor desempeño sexual. En cambio, las que tomaron vitamina D, no reportaron ningún cambio en su vida sexual. Y por cierto, el DHEA se puede sintetizar en el laboratorio de la batata (camote) silvestre (que en inglés se conoce como wild yam), pero la batata silvestre que se vende como “DHEA natural” no se convierte en DHEA en el cuerpo.

Algo que no menciona este estudio es que no hay investigaciones acerca del efecto a largo plazo del DHEA. Como eleva los niveles de los estrógenos y los andrógenos en el cuerpo, teóricamente existe un ligero riesgo de su asociación con el desarrollo de los cánceres sensible a las hormonas, como el del seno o del ovario en las personas que tengan la predisposición. Por eso no se debe de tomar sin supervisión médica, aunque se venda sin receta.

Este es un estudio piloto, es decir, que faltan más estudios para confirmar los resultados; además de que es muy pequeño. Pero aunque sea así, abre una nueva posibilidad para muchas mujeres que se preocupan por los síntomas de la menopausia, en especial por aquellos que afectan la habilidad de disfrutar de las relaciones sexuales. Así que si te interesa, te mantendremos al tanto y también, te recomendamos consultar con tu médico con respecto a cuáles son las mejores alternativas para ti.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 18 de septiembre de 2011

Ser bajita tiene sus ventajas: en concreto, menor riesgo de desarrollar cáncer

¿Alguna vez has pensado que tus posibilidades de tener cáncer se relacionan, entre otras cosa, con tu estatura? Un nuevo hallazgo parece demostrar que esto es así y que, en particular, cuánto más altas son las mujeres más posibilidades tienen de desarrollar cáncer en el futuro. Sin importar cuánto midas, siempre es importante adoptar hábitos saludables para prevenir esta enfermedad. Descubre cómo en este artículo.

En mayor o menor medida, todos tenemos posibilidades de desarrollar cáncer en algún momento de la vida. De todas las enfermedades que existen, ésta es quizás la más temida, y no es para menos: a nivel mundial, es una de las principales causas de muerte. La Organización Mundial para la Salud estima que entre el 2005 y el 2015 morirán alrededor de 84 millones de personas debido al cáncer.

Las causas que provocan el cáncer pueden ser muchas y varían de una persona a otra. Y si bien entre los principales factores que provocan esta enfermedad se encuentran el tabaquismo, la obesidad y el alcoholismo, ahora los investigadores de la Universidad de Oxford, Inglaterra, han agregado una más: la estatura de las mujeres también podría influir en su aparición y desarrollo.

En particular, este estudio publicado en el revista Lancet Oncology encontró que cuánto más altura tienen las mujeres, más posibilidades tienen de desarrollar distintos tipos de cáncer (como los de colon, piel, mama, útero, ovario, riñón y la leucemia). Lo que todavía sigue siendo un misterio es a qué se debe esta relación.

Para llegar a estos resultados, los investigadores tomaron en cuenta los datos de 1,3 millones de mujeres, recopilados entre 1996 y 2001. En detalle, las cifras indicaron que tener 10 centímetros (4 pulgadas) por arriba de la altura promedio, aumenta alrededor de un 16% más las posibilidades de desarrollar cáncer. Y cuánto más alta sea la mujer, más posibilidades hay (por eso se cree que puede estar vinculado con las hormonas del crecimiento).

Además, los investigadores relacionaron los resultados obtenidos con otros estudios realizados previamente, para demostrar que estos se repetían en distintas regiones del mundo, como Australia, Asia, Europa y Norteamérica.

A pesar de estos resultados, lo cierto es que nadie está exento, no importa la estatura ni tampoco el sexo. Todos podemos ser víctimas del cáncer, por eso lo mejor es adoptar hábitos de vida saludables que, como te contamos en otro artículo de VidaySalud.com, pueden ayudarte a reducir las posibilidades de desarrollar cáncer en algún momento de tu vida. Entre ellos:

Evita el tabaquismo y el sobrepeso, lleva una dieta saludable y haz ejercicios de manera regular.
Limita el consumo del alcohol a no más de una copa (si eres mujer) o dos copas (si eres hombres) por día.
Protege tu piel de los rayos del sol y de otras radiaciones, y limita los rayos-X (las radiografías) a los que necesites exclusivamente.
Trata de no exponerte a sustancias cancerígenas, como algunos polvos, vapores, el humo del cigarrillo y ciertas sustancias químicas.
Evita la terapia de reemplazo hormonal (las hormonas femeninas) a menos que tengas síntomas importantes debidos a la menopausia y hazlo bajo supervisión médica.
Consulta con tu médico para ver si es necesario que te hagas exámenes de detección temprana, aún cuando te sientas bien.

Ahora que conoces todos estos datos, es el momento de poner manos a la obra. ¿Cuáles son los hábitos que deberías modificar y por cuál comenzarás? Recuerda que es difícil cambiar todo de golpe pero si lo haces con convicción y poco a poco, veras cómo, sin darte cuenta, pronto empezarás a notar tus logros y a disfrutar los resultados.

Tomado de Vida y Salud

martes, 18 de enero de 2011

La terapia hormonal, la menopausia y el cáncer del ovario

Si ya se acerca el momento de tu menopausia o ya estás atravesando por esta fase, tal vez habrás escuchado hablar sobre la terapia de reemplazo hormonal para reducir los efectos secundarios de la menopausia. Pero ¡cuidado! Unos estudios recientes sugieren que esta terapia de reemplazo hormonal puede estar ligada al desarrollo del cáncer del ovario. Sigue leyendo, porque tu salud está primero.

La menopausia es una fase en la vida de la mujer en la cual termina su ciclo fértil. Puede darse entre los 45 y los 55 años y se debe a que los ovarios dejan de producir óvulos (huevos), y se disminuye la producción de las hormonas femeninas: la progesterona y el estrógeno. La menstruación puede hacerse menos frecuente y en determinado momento, desaparece por completo.

Si tú estás en ese momento de tu vida, te apuesto a que tus amigas o familiares ya te han advertido que la menopausia no siempre viene sola. Durante la menopausia, muchas mujeres (no todas) desarrollan algunos síntomas que puede ser incómodos como oleadas de calor (conocidos como calores o bochornos), problemas para dormir, dolores de cabeza y disminución del deseo sexual, entre otros. Para que estos síntomas sean menos severos, se creó la llamada “Terapia de reemplazo hormonal” que consiste en dar a las mujeres que están en la menopausia, una dosis extra de las hormonas femeninas que su cuerpo está dejando de producir.

Es probable que más de una de tus amigas o conocidas haya tomado esta terapia y tú te estarás preguntando si es buena o no; si es para ti o si es mejor buscar otra manera de aliviar tus síntomas.

Si bien por muchos años se pensó que esta terapia hormonal traía grandes beneficios, con el paso del tiempo y la aparición de estudios al respecto, la comunidad científica ha llegado a la conclusión de que los riesgos que implica la terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia, en la mayoría de las mujeres, son mayores que los beneficios.

Justamente, un estudio reciente habla de que esta terapia de reemplazo está relacionada con el incremento del 29% en el riesgo de desarrollar cáncer del ovario.

Unos investigadores de la Universidad de Oxford en Inglaterra, analizaron datos tomados de más de 126,920 mujeres post-menopáusicas para corroborar si había alguna relación entre el cáncer del ovario y la terapia de reemplazo hormonal. Estas mujeres no tenían antecedentes de cáncer y no les habían quitado (operado) sus ovarios.

Durante los 9 años que duró el seguimiento, hubieron 424 casos de cáncer del ovario. Luego de analizar variables como el peso, la estatura y otros hábitos de las mujeres como fumar o tomar ciertos medicamentos, los investigadores se encontraron con estas cifras:

Aproximadamente 45% de las mujeres diagnosticadas con cáncer habían tomado terapia hormonal.

69% de ellas tomaron una combinación de estrógeno y progesterona; 18% tomaron sólo estrógeno, y el resto, otras preparaciones de terapia hormonal.

En el estudio el uso de la terapia hormonal fue determinante en el 29% de aumento de riesgo de desarrollar cáncer del ovario comparado con las mujeres que nunca habían tomado terapia de reemplazo hormonal.

Las mujeres que tomaron la terapia de reemplazo hormonal por 5 años o más tuvieron un 45% más de riesgo de desarrollar cáncer del ovario comparado con las que nunca tomaron esa terapia.
En base a estos resultados, la comunidad médica está de acuerdo en que la recomendación es que, si es necesario tomar hormonas de reemplazo por la severidad de los síntomas de la menopausia (independientemente del tipo de hormonas), se debe hacer por un corto tiempo, o no tomarlas.

Consulta con tu médico sobre qué es lo mejor para tu caso, pero ahora sabes que hay riesgos y que probablemente es mejor aguantar los efectos de la menopausia, si los tienes, que enfrentarte con un problema de salud que puede ser grave, como el cáncer del ovario.
Tomado de Vida y Salud