- Calambres o un fuerte dolor durante el periodo menstrual.
- Dolor crónico en la pelvis o la parte baja de la espalda.
- Dolor durante el sexo o después de las relaciones sexuales.
- Evacuaciones dolorosas (dolor al defecar) o dolor al orinar durante el periodo menstrual.
- Periodos menstruales muy abundantes.
- Sangrados leves premenstruales o entre un periodo y otro.
- Fatiga o cansancio excesivo.
jueves, 3 de mayo de 2012
¿Sabías que la endometriosis aumenta el riesgo de tres tipos de cáncer del ovario?
viernes, 2 de marzo de 2012
Descubren por qué el sarampión se difunde tan rápido – esto podría ayudar a combatir el cáncer
domingo, 26 de febrero de 2012
La DHEA, una hormona que quizá pueda reactivar tu vida sexual
martes, 29 de noviembre de 2011
Aclara tus dudas sobre la histerectomía
- Fibromas
- Endometriosis resistente al tratamiento con medicinas o cirugía
- Prolapso uterino (que es cuando el útero desciende o se cae hacia la vagina)
- Cáncer del útero, del cuello del útero o de los ovarios
- Sangrado vaginal intenso y prolongado que no puede controlarse con medicamentos o con otras cirugías
- Complicaciones durante el parto, como sangrado incontrolable
- Dolor crónico (prolongado) de la pelvis o adenomiosis
domingo, 21 de agosto de 2011
Buena noticia: hay nuevos avances en la detección del cáncer del ovario
- Tomar anticonceptivos orales, ligarte las trompas o que te hagan una histerectomía (quitarte el útero, la matriz)
- Cirugía (quitarte los ovarios sanos de forma preventiva).
lunes, 14 de marzo de 2011
Descubiertos cuatro posibles riesgos para cáncer de ovario

Un estudio internacional sitúa variaciones genéticas claves
Un consorcio de investigadores sobre cáncer descubrió cuatro sitios de cambios genéticos en los cromosomas, que posiblemente alteran el riesgo de una mujer para desarrollar cáncer de ovario. Los resultados aparecen en Nature Genetics, en un artículo escrito por un investigador de Mayo Clinic.
Los científicos dicen que si bien queda más por conocer sobre el funcionamiento de las zonas cromosómicas específicas que están implicadas en la susceptibilidad, los descubrimientos les permiten acercarse bastante hacia una evaluación personalizada del riesgo para cáncer de ovario. En el futuro, se podría ofrecer mayor supervisión o medidas de prevención a las mujeres que corren el riesgo más alto debido a éstos y otros cambios hereditarios.
“Al investigar el genoma, nos topamos con algunas sorpresas en los cromosomas 2, 3 y 17”, comenta la Dra. Ellen Goode, epidemióloga genética de Mayo Clinic y autora principal del trabajo. “Mientras nos encontrábamos examinando a los sospechosos normales dentro de una zona del cromosoma 8, encontramos que los polimorfismos de un solo nucleótido vinculados con el riesgo para cáncer de ovario se ubicaban bastante lejos de los relacionados con el riesgo para otros tipos de cáncer, lo que plantea que éstos podrían actuar a través de un mecanismo diferente”. Los polimorfismos de un solo nucleótido (SNP, por sus siglas en inglés) son variaciones genéticas comunes que, en este caso, se vinculan con el riesgo de cáncer.
Los resultados provienen de un estudio de asociación del genoma completo (GWAS, por sus siglas en inglés) que abarcó tres continentes. Luego del estudio inicial en más de 1.700 casos, los investigadores dieron seguimiento al asunto mediante un estudio en más de 24.000 mujeres. Circunscribieron la atención a nueve zonas y confirmaron que tres sitios (lugares en el cromosoma) eran mucho más fuertes que el resto, además de un cuarto “significado próximo a todo el genoma”. Estos sitios en particular se vinculan con el cáncer seroso de ovario, tipo más agresivo y común de los cuatro principales de la enfermedad.
En un segundo estudio, los autores del Ovarian Cancer Association Consortium(Consorcio de la Asociación para Cáncer de Ovario) encontraron otro sitio en el cromosoma 19, hecho también publicado en la misma edición de Nature Genetics. Además, otro trabajo también publicado en la misma edición, cuyo coautor es el científico de Mayo Clinic, Dr. Fergus Couch, descubrió polimorfismos de un solo nucleótido modificadores del cáncer de mama en el gen BRCA1.
Muchos de esos genes en cuestión portan mutaciones que alteran el cáncer de ovario y el de mama, aumentando así el riesgo de algunas mujeres.
Tomado de Vida y Salud
martes, 18 de enero de 2011
La terapia hormonal, la menopausia y el cáncer del ovario
La menopausia es una fase en la vida de la mujer en la cual termina su ciclo fértil. Puede darse entre los 45 y los 55 años y se debe a que los ovarios dejan de producir óvulos (huevos), y se disminuye la producción de las hormonas femeninas: la progesterona y el estrógeno. La menstruación puede hacerse menos frecuente y en determinado momento, desaparece por completo.
Si tú estás en ese momento de tu vida, te apuesto a que tus amigas o familiares ya te han advertido que la menopausia no siempre viene sola. Durante la menopausia, muchas mujeres (no todas) desarrollan algunos síntomas que puede ser incómodos como oleadas de calor (conocidos como calores o bochornos), problemas para dormir, dolores de cabeza y disminución del deseo sexual, entre otros. Para que estos síntomas sean menos severos, se creó la llamada “Terapia de reemplazo hormonal” que consiste en dar a las mujeres que están en la menopausia, una dosis extra de las hormonas femeninas que su cuerpo está dejando de producir.
Es probable que más de una de tus amigas o conocidas haya tomado esta terapia y tú te estarás preguntando si es buena o no; si es para ti o si es mejor buscar otra manera de aliviar tus síntomas.
Si bien por muchos años se pensó que esta terapia hormonal traía grandes beneficios, con el paso del tiempo y la aparición de estudios al respecto, la comunidad científica ha llegado a la conclusión de que los riesgos que implica la terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia, en la mayoría de las mujeres, son mayores que los beneficios.
Justamente, un estudio reciente habla de que esta terapia de reemplazo está relacionada con el incremento del 29% en el riesgo de desarrollar cáncer del ovario.
Unos investigadores de la Universidad de Oxford en Inglaterra, analizaron datos tomados de más de 126,920 mujeres post-menopáusicas para corroborar si había alguna relación entre el cáncer del ovario y la terapia de reemplazo hormonal. Estas mujeres no tenían antecedentes de cáncer y no les habían quitado (operado) sus ovarios.
Durante los 9 años que duró el seguimiento, hubieron 424 casos de cáncer del ovario. Luego de analizar variables como el peso, la estatura y otros hábitos de las mujeres como fumar o tomar ciertos medicamentos, los investigadores se encontraron con estas cifras:
Aproximadamente 45% de las mujeres diagnosticadas con cáncer habían tomado terapia hormonal.
69% de ellas tomaron una combinación de estrógeno y progesterona; 18% tomaron sólo estrógeno, y el resto, otras preparaciones de terapia hormonal.
En el estudio el uso de la terapia hormonal fue determinante en el 29% de aumento de riesgo de desarrollar cáncer del ovario comparado con las mujeres que nunca habían tomado terapia de reemplazo hormonal.
Las mujeres que tomaron la terapia de reemplazo hormonal por 5 años o más tuvieron un 45% más de riesgo de desarrollar cáncer del ovario comparado con las que nunca tomaron esa terapia.
En base a estos resultados, la comunidad médica está de acuerdo en que la recomendación es que, si es necesario tomar hormonas de reemplazo por la severidad de los síntomas de la menopausia (independientemente del tipo de hormonas), se debe hacer por un corto tiempo, o no tomarlas.
Consulta con tu médico sobre qué es lo mejor para tu caso, pero ahora sabes que hay riesgos y que probablemente es mejor aguantar los efectos de la menopausia, si los tienes, que enfrentarte con un problema de salud que puede ser grave, como el cáncer del ovario.
