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jueves, 3 de mayo de 2012

¿Sabías que la endometriosis aumenta el riesgo de tres tipos de cáncer del ovario?

Es muy posible que hayas oído hablar de la endometriosis, y tal vez no le hayas dado mayor importancia. Pero es esencial que te hagas exámenes médicos periódicamente para saber si la tienes, porque si no se atiende a tiempo, aumenta el riesgo de infertilidad y de padecer de tres tipos diferentes de cáncer de ovario.

Los períodos menstruales de Fernanda siempre fueron abundantes y dolorosos. Se acostumbró a sufrir cada mes lo que consideraba “parte de ser mujer” y pensó que no podía hacer nada para evitarlo. Hasta que en una visita al ginecólogo se enteró de que sus crisis mensuales tenían tanto nombre como solución. Fernanda — y muchas mujeres como ella — venía padeciendo de endometriosis sin siquiera sospecharlo. Es importante identificarla porque además del dolor, puede tener otras consecuencias muy serias.

La endometriosis ocurre cuando el tejido endometrial, que recubre la parte interna del útero, crece anormalmente fuera de éste, y se extiende a los ovarios y a otros órganos en las áreas pélvica y abdominal. Esta enfermedad afecta alrededor del 10% de las mujeres en edad fértil.

La endometriosis puede provocar dolor e inflamación, y es una de las mayores causas de infertilidad, pero muchas veces no da síntomas, y las mujeres no se dan ni cuenta de que la padecen. De ahí la importancia de hacerse exámenes ginecológicos regularmente. Las dos pruebas más usadas para averiguar si tienes endometriosis son el ultrasonido y las imágenes de resonancia magnética.

Aparte del dolor y la infertilidad, se han hecho estudios para evaluar la conexión entre la endometriosis y el cáncer de ovario. Pero aunque todo parecía indicar que la incidencia de cáncer dependía del tipo de tumor, los resultados hasta ahora eran contradictorios, y no se había podido llegar a una conclusión definitiva.

Eso cambió, no obstante, gracias al análisis de 13 estudios, publicado el 22 de febrero en la revista The Lancet Oncology, y realizado por unos investigadores de diferentes universidades norteamericanas en más de 23,000 mujeres. Este estudio revela que las mujeres con antecedentes de endometriosis tienen más riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer del ovario. La presencia de endometriosis aumenta en tres veces el riesgo de padecer de un tumor de células claras, y en dos veces la probabilidad de desarrollar un tumor endometrioide o un tumor seroso de bajo grado. No se detectó ninguna conexión entre la endometriosis y otros tipos de cáncer de ovario, como el carcinoma o los tumores serosos de alto grado.

¿Cuáles son sus síntomas?

Aunque le endometriosis muchas veces no da síntomas, otras veces se anuncia con uno de los más comunes: el dolor. Es importante que vayas a tu ginecólogo cuanto antes si experimentas estos síntomas:
  • Calambres o un fuerte dolor durante el periodo menstrual.
  • Dolor crónico en la pelvis o la parte baja de la espalda.
  • Dolor durante el sexo o después de las relaciones sexuales.
  • Evacuaciones dolorosas (dolor al defecar) o dolor al orinar durante el periodo menstrual.
  • Periodos menstruales muy abundantes.
  • Sangrados leves premenstruales o entre un periodo y otro.
  • Fatiga o cansancio excesivo.
Sin embargo, si padeces de endometriosis, no te alarmes. En general, el riesgo de que una mujer con endometriosis desarrolle cáncer de ovario es pequeño. La mayoría de las mujeres que sufren de endometriosis no lo desarrollan. El 20% de los tumores de células claras van precedidos de endometriosis, pero estos tumores son sólo el 10% del total de los cánceres de ovario. La utilidad de este estudio es que enfatiza la importancia de vigilar con más atención a las mujeres con endometriosis, para detectar cualquier lesión durante el examen regular del ginecólogo. El ginecólogo, por su parte, debe estar alerta ante el mayor riesgo de cáncer del ovario en las mujeres con historial de endometriosis. La buena noticia: si este cáncer se descubre a tiempo, la probabilidad de curación es de alrededor del 90%.

Ya sabes, no ignores las señales de tu cuerpo, infórmate y aprovecha los avances que aportan los científicos para poner en práctica normas preventivas que pueden evitarte complicaciones en el futuro.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 20 de julio de 2011

Lipofilling o relleno con grasa: otra técnica para reconstruir la mama

Más de 254,000 mujeres reciben un diagnóstico de cáncer del seno cada año tan sólo en los Estados Unidos. ¿Te imaginas lo difícil y doloroso que es recibir una noticia así? Pero hay buenos pronósticos para las que necesiten una mastectomía como parte del tratamiento y posteriormente una reconstrucción del seno. Un estudio realizado en Italia ha determinado que el uso de la grasa como relleno de la mama es otro método  que probablemente no influye en la reincidencia del cáncer primario después de la operación. Los estudios continúan, aquí te informamos.

Gisela es una sobreviviente del cáncer del seno. Ha enfrentado valientemente a la enfermedad y se mantiene bien informada sobre las alternativas de tratamiento, las ventajas que brindan y los riesgos que implican. El próximo paso en su recuperación será una cirugía reconstructiva del seno. Junto con la ilusión de recuperar su figura y volver poco a poco a llevar una vida normal, Gisela siente también la preocupación de que el cáncer regrese de nuevo.

Su médico le ha explicado los distintos métodos que se emplean comúnmente para rellenar la nueva mama: usando implantes de silicona, implantes de solución salina y grasa. Por lo general se utiliza un implante para la reconstrucción primaria y se rellena alrededor con pequeñas cantidades de grasa para darle al seno una apariencia y una textura más natural.  Este  método se conoce como lipofilling y se utiliza también con éxito en cirugías de otras partes del cuerpo como el rostro y los glúteos.

Un trabajo de investigación realizado por Jean Ives Petit, del Instituto Europeo Oncológico de Milán, Italia — y cuyos resultados han sido publicados en Annals of Oncology — desmiente la hipótesis de que el lipofilling estimule la reincidencia del cáncer. Como las células de la grasa tienen capacidad de regenerarse, se sospechaba que podían favorecer el crecimiento de las células tumorales y favorecer la recurrencia del cáncer original. Según el estudio, Gisela y otras candidatas a la reconstrucción del seno pueden estar tranquilas.

Lea el artículo completo en Vida y Salud

domingo, 5 de diciembre de 2010

Cáncer del esófago ¿Cuáles son los factores de riesgo?


Si bien el cáncer del esófago puede desarrollarse en cualquier persona, no es un secreto que existen condiciones que pueden aumentar tu riesgo o tu predisposición. El cáncer del esófago está aumentando en varios países del mundo y sus causas parecen estar ligadas al estilo de vida: el abusar del alcohol y del tabaco, así como el no llevar una dieta sana, pueden contribuir al desarrollo del cáncer de esófago.
Cuando estamos comiendo, casi nunca pensamos en lo que está haciendo nuestro cuerpo para que podamos tragar los alimentos y digerirlos. Bocado tras bocado, mientras que charlamos y compartimos con la familia, el cuerpo está trabajando en silencio para que nos podamos alimentar. Los alimentos llegan al estómago, y sin embargo, pocas veces nos preguntamos cómo. Pues gracias al esófago, un tubo muscular que se ubica en la parte media del tórax (a la mitad del pecho), es que podemos iniciar el proceso de la digestión. El esófago, ese tubo que se extiende desde la faringe (empezando en la boca) hasta el estómago, juega un rol importantísimo en la digestión.
Pero lamentablemente, como muchos otros órganos del cuerpo, el esófago también puede ser blanco del cáncer, o sea, por alguna razón las células en el esófago también pueden tener cambios en el núcleo de sus células que hacen que se multipliquen de una forma anormal y descontrolada. Estas células anormales forman el tumor maligno o cáncer que crece y puede ir invadiendo primero a los tejidos vecinos y después puede diseminarse a otras partes del cuerpo.
Hay varios tipos de cáncer del esófago, los dos más comunes son:
  • Adenocarcinoma ( los cánceres que surgen de las células glandulares, que producen mucosidad u otras substancias, que tienden a localizarse en la parte inferior del esófago).
  • Carcinoma de células escamosas (los que se originan de las células planas que recubren al esófago, son células epiteliales. Estos tumores tienden a localizarse en la parte media del esófago).
Si bien el cáncer del esófago no es el más común en los Estados Unidos, sí está en aumento en otros países del mundo. Pero lo que más llama la atención sobre este tipo de cáncer, que frecuentemente se ignora, es que puede prevenirse con un simple ajuste en el estilo de vida. Por cierto, de los dos tipos de cáncer del esófago, el adenocarcinoma es el que se ve más comúnmente en Estados Unidos, mientras que el carcinoma de células escamosas es el que tiende a ser más frecuente en el resto del mundo.
Aunque es un hecho que los hombres mayores de 50 años y de raza negra son los que tienen mayor predisposición para desarrollarlo, el cáncer del esófago le puede suceder a cualquiera e incluyen factores de riesgo que está en tus manos controlar como el abuso del tabaco, del alcohol y la obesidad.
¿Quieres conocer cuáles son los factores de riesgo del cáncer del esófago que tú puedes prevenir? Presta atención a esta lista:
  • Fumar
  • Beber alcohol en exceso
  • Masticar tabaco
  • Comer pocas frutas y verduras como parte de la dieta diaria (se recomiendan 5 porciones al día.
  • Beber líquidos demasiado calientes
  • Ser obeso(a)
Si revisas la lista y ves que tu estilo de vida tiene algunos factores que te ponen en riesgo, es hora de que empieces a cambiar tus hábitos por unos más saludables. ¿No crees que vale la pena? Dejar de fumar, beber alcohol en moderación o eliminarlo del todo, comer sanamente y hacer ejercicio para mantener un peso sano no sólo te ayudarán a prevenir el cáncer del esófago, sino un sinnúmero de condiciones graves como enfermedades del corazón y diabetes.
Y si bien estos factores de riesgo se pueden controlar, existen otros como elreflujo del ácido del estómago, que cuando no se controla o es crónico (se tiene tres veces a la semana en promedio o más) y dura varias semanas o meses, puede llegar a causar lo que se conoce como el llamado esófago de Barrett. Esta condición causa cambios precancerosos en las células del esófago que pueden volverse cancerosos. El haber recibido radiación en el tórax, aunque depende de otras circunstancias también debe de monitorearse, ya que también aumenta el riego de desarrollar cáncer del esófago. Si tienes estos síntomas o has recibido tratamiento, debes estar bajo supervisión médica por un especialista (el gastroenterólogo). Además, cabe mencionar que el cáncer del esófago, como otros tipos de cáncer, también tiene un componente genético.
Por eso en cualquier caso, debes mantener los ojos bien abiertos ante la aparición de síntomas como:
  • Perder peso sin proponértelo
  • Dificultad y dolor al tragar y/o
  • Dolor en el pecho
No dudes en consultar a tu médico de inmediato.

Tomado de Vida y Salud