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lunes, 13 de agosto de 2012

Científicos de Mayo Clinic descubren biomarcadores para detectar cáncer de próstata y recurrencia

Las alteraciones en los interruptores de “apagado y encendido” de los genes se presentan pronto en el desarrollo del cáncer de próstata, y pueden usarse como biomarcadores para detectar la enfermedad, meses e incluso años antes que los métodos actuales, descubrió un estudio de Mayo Clinic.

Estos biomarcadores, conocidos como perfiles de metilación del ADN, también pueden predecir si el cáncer volverá a presentarse y si la recurrencia permanecerá localizada en la próstata o, por el contrario, se diseminará hacia otros órganos. El estudio, publicado en la revista Clinical Cancer Research (Investigación clínica sobre el cáncer), es la primera en capturar los cambios en la metilación que ocurren en todo el genoma humano con el cáncer de próstata.

El descubrimiento puede algún día ayudar a los médicos a diagnosticar antes el cáncer de próstata y a tomar decisiones más eficaces sobre el tratamiento, a fin de mejorar las tasas de curación y disminuir las muertes. Además, el descubrimiento señala el camino para el desarrollo de nuevos fármacos que reviertan los cambios en la metilación del ADN, “enciendan” nuevamente el interruptor de “apagado” y devuelvan al código genético a su estado normal, no canceroso.

“Nuestro método es más exacto y confiable que la prueba del PSA (antígeno prostático específico), de amplio uso” comenta la autora principal, Dra. Krishna Donkena, bióloga molecular de Mayo Clinic.

El examen del PSA detecta todas las anomalías de la próstata, sea inflamación, cáncer, infección o agrandamiento; mientras que los cambios en la metilación del ADN son específicos al cáncer de próstata, añade la bióloga.

A pesar de que las instrucciones para todas las actividades celulares se encuentra dentro de los genes, el “encendido” o “apagado” de un gen se determina por la presencia o ausencia de etiquetas químicas o grupos metilo (metilación), junto con el ADN subyacente de la célula. El cáncer se desarrolla cuando el proceso de metilación del ADN apaga la actividad de los genes supresores de los tumores.

La Dra. Donkena y sus colegas analizaron el estado de metilación de 14 495 genes, de 238 pacientes con cáncer de próstata. El grupo de pacientes se componía de personas que permanecieron libres de cáncer después del tratamiento, de otras que presentaron recurrencia localizada del tumor y de algunas cuyo cáncer se diseminó. Los científicos descubrieron que los cambios en la metilación del ADN ocurridos durante las primeras etapas del desarrollo del cáncer eran casi idénticos en todos los pacientes.

Una vez descubiertos los patrones de metilación del ADN que pueden distinguir entre el tejido sano y el canceroso, los científicos buscaron biomarcadores similares que distinguieran entre los pacientes con distinto grado de riesgo para recurrencia. Descubrieron alteraciones distintivas en la metilación que correspondían a pacientes con un tumor de crecimiento lento, conocido como tumor indolente, o con uno agresivo.

Si los médicos pudieran determinar el tipo de tumor de los pacientes, sería posible evitar exponer a los pacientes con tumores indolentes a un tratamiento innecesario, y tratar a quienes tienen tumores agresivos antes y con mayor eficacia, comenta la Dra. Donkena.

La Dra. Donkena y sus colegas se encuentran trabajando en el desarrollo de una prueba sobre la metilación del ADN que sea más costo-eficaz y práctica de utilizar en el entorno clínico. Actualmente, estos exámenes confían en los microarreglos, o tecnología de “chip” genético, que evalúa el estado de metilación de los genes en todo el genoma. Los científicos intentan crear más microarreglos económicos y a medida para buscar específicamente sólo los genes que predicen el desarrollo del cáncer de próstata o su recurrencia.

Además, esperan desarrollar fármacos capaces de revertir la metilación del ADN en las células del cáncer de próstata. Otros fármacos similares están ya en uso para tratar ciertos tipos de leucemia.

Los coautores del trabajo son, por parte de Mayo Clinic, Saswati Mahapatra, el Dr. Eric Klee, el Dr. Charles Young, el Dr. Zhifu Sun, el Dr. Rafael Jiménez, el Dr. George Klee, y el Dr Donald Tindall. La Sociedad American contra el Cáncer y el Departamento de Defensa financiaron el estudio.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 14 de marzo de 2011

Descubiertos cuatro posibles riesgos para cáncer de ovario

Un estudio internacional sitúa variaciones genéticas claves


Un consorcio de investigadores sobre cáncer descubrió cuatro sitios de cambios genéticos en los cromosomas, que posiblemente alteran el riesgo de una mujer para desarrollar cáncer de ovario. Los resultados aparecen en Nature Genetics, en un artículo escrito por un investigador de Mayo Clinic.

Los científicos dicen que si bien queda más por conocer sobre el funcionamiento de las zonas cromosómicas específicas que están implicadas en la susceptibilidad, los descubrimientos les permiten acercarse bastante hacia una evaluación personalizada del riesgo para cáncer de ovario. En el futuro, se podría ofrecer mayor supervisión o medidas de prevención a las mujeres que corren el riesgo más alto debido a éstos y otros cambios hereditarios.

“Al investigar el genoma, nos topamos con algunas sorpresas en los cromosomas 2, 3 y 17”, comenta la Dra. Ellen Goode, epidemióloga genética de Mayo Clinic y autora principal del trabajo. “Mientras nos encontrábamos examinando a los sospechosos normales dentro de una zona del cromosoma 8, encontramos que los polimorfismos de un solo nucleótido vinculados con el riesgo para cáncer de ovario se ubicaban bastante lejos de los relacionados con el riesgo para otros tipos de cáncer, lo que plantea que éstos podrían actuar a través de un mecanismo diferente”. Los polimorfismos de un solo nucleótido (SNP, por sus siglas en inglés) son variaciones genéticas comunes que, en este caso, se vinculan con el riesgo de cáncer.

Los resultados provienen de un estudio de asociación del genoma completo (GWAS, por sus siglas en inglés) que abarcó tres continentes. Luego del estudio inicial en más de 1.700 casos, los investigadores dieron seguimiento al asunto mediante un estudio en más de 24.000 mujeres. Circunscribieron la atención a nueve zonas y confirmaron que tres sitios (lugares en el cromosoma) eran mucho más fuertes que el resto, además de un cuarto “significado próximo a todo el genoma”. Estos sitios en particular se vinculan con el cáncer seroso de ovario, tipo más agresivo y común de los cuatro principales de la enfermedad.

En un segundo estudio, los autores del Ovarian Cancer Association Consortium(Consorcio de la Asociación para Cáncer de Ovario) encontraron otro sitio en el cromosoma 19, hecho también publicado en la misma edición de Nature Genetics. Además, otro trabajo también publicado en la misma edición, cuyo coautor es el científico de Mayo Clinic, Dr. Fergus Couch, descubrió polimorfismos de un solo nucleótido modificadores del cáncer de mama en el gen BRCA1.

Muchos de esos genes en cuestión portan mutaciones que alteran el cáncer de ovario y el de mama, aumentando así el riesgo de algunas mujeres.


Tomado de Vida y Salud