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lunes, 30 de abril de 2012

Las grasas trans: vinculadas a más apoplejías en las mujeres

Además de la conocida relación de las grasas trans con las enfermedades cardíacas, ya tienes otra razón para desterrarlas de tu dieta, o al menos disminuirlas lo más posible. Según los resultados de un nuevo estudio, las grasas trans al parecer aumentan el riesgo de la apoplejía o los accidentes cerebrovasculares en las mujeres después de cierta edad.

Hace algún tiempo, las grasas trans se usaban normalmente en los alimentos procesados, tanto horneados como fritos, ya que realzaban su sabor y su textura, y alargaban su vida en los anaqueles del supermercado. 

Por desgracia, estas grasas representan un riesgo para la salud, porque (como otras grasas) se trasladan a través de tu sistema digestivo hasta llegar a las arterias en donde se acumulan y pueden llegar a bloquearlas, incrementando así el peligro de que sufras ataques al corazón y otras enfermedades cardiovasculares, como las apoplejías o accidentes cerebrovasculares. Y tienen un peligro extra. Aunque al igual que las grasas saturadas aumentan el colesterol “malo”, a diferencia de ellas, las grasas trans disminuyen el colesterol “bueno”, por lo que son doblemente dañinas para la salud. Desde que se comprobó esto hace años, han ido desapareciendo poco a poco de los supermercados y los restaurantes.

Pero ahora hay algo más: un estudio, publicado en el número de marzo de la revista Annals of Neurology, sugiere (aunque no prueba) que existe una relación entre las grasas trans y la apoplejía o ataque cerebrovascular en las mujeres después de los 50 años.

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domingo, 29 de abril de 2012

Pon tu plato en forma: ¿Qué es una dieta balanceada?

 
Marzo es el mes de la nutrición. Por eso, en vidaysalud.com queremos darte algunas recomendaciones para que tu dieta sea balanceada, sabrosa y saludable, en la que abunden esos alimentos que tanto te gustan sin que falten todos los nutrientes que necesitas para sentirte bien y vivir más y mejor.

Comer es un placer y una necesidad. Tu cuerpo necesita nutrientes para poder desarrollarse y funcionar correctamente, pero hay alimentos que cuando los comes en exceso pueden causar malestar y enfermedades, sino en el momento, a largo plazo.

Por eso, lo ideal sería que esas comidas que tanto te agradan sean las mismas que tu cuerpo necesita, aunque frecuentemente, ocurre lo contrario. Sin embargo, no es tan difícil cambiar este hecho y, la buena noticia, es que sólo depende de ti: “pon en forma tu plato”, como dice el lema de la Academia Americana de Nutrición y Dietética (antes conocida como Asociación Americana de Dietética) para el mes de la nutrición de este año, que se celebra en marzo desde 1973 (aunque hasta 1980 era sólo una semana).

Imagínate que tu comida favorita es la pizza o las hamburguesas. Si comieras pizza o hamburguesas todos los días, tu cuerpo estaría recibiendo siempre los mismos nutrientes y le faltarían otros. Además, la pizza tiene muchos carbohidratos y las hamburguesas mucha grasa, dos componentes que fomentan la obesidad, la diabetes y todas las complicaciones asociadas a estas condiciones.

¿Debes dejar de comer pizza, hamburguesas o esas comidas que tanto te gustan? Pues no. Uno de los errores más frecuentes a la hora de pensar en una dieta saludable es creer que todo lo que te gusta está prohibido. Por el contrario, la idea es que la comida siga siendo placentera, pero que también te permita sentirte bien, ahora y en el futuro, de modo que sea realmente la disfrutes.

Entonces, la regla número uno para lograr una dieta balanceada es que tengas en claro que cambiar no es limitar sino, por el contrario, abrirse a nuevascombinaciones de colores y sabores que pueden resultar igualmente exquisitas.

Regla número dos: no pretendas que el cambio se produzca de un día para otro, como por arte de magia. Hay cosas que son cuestión de paladar, si alguna vez has hecho alguna dieta estricta lo sabes perfectamente. ¿Cuánto tiempo te tomó recuperar el peso que habías perdido?

De hecho, no te será muy difícil poder mantener una alimentación balanceada. Por el contrario, una vez que estés convencido de que sumas y no que limitas, lo siguiente es ir incorporando nuevos ingredientes poco a poco, para que el paladar se vaya acostumbrando lentamente. ¡Veras cuánto cambias!, ¡más rápido de lo que te imaginas!

¿Pero qué cosas son las que debes ir agregando o las que no deberían faltar en tu dieta? Guarda ese libro de postres y la guía sobre como cocinar las mejores pastas. Ahora debes conocer un poco más acerca de los alimentos en general, qué nutrientes nos proporcionan y cómo seleccionarlos para mantener la salud y el buen gusto.

Los nutrientes principales que los distintos alimentos le aportan al cuerpo son: vitaminas, proteínas, carbohidratos o azúcares, grasas, fibras, minerales y ¡agua!No se te olvide agregar el agua a tu dieta. Haz la prueba: la próxima vez que sientas hambre, prueba tomar un vaso de agua. Si se te pasa el hambre, era sólo sed, que muchas veces se confunde con ganas de comer.

En cuanto a los alimentos, las frutas y las verduras son las que deberían ocupar el primer lugar en tu plato, ya que son bajas en calorías y están llenas de nutrientes como vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra (procura comer un mínimo de 5 porciones diarias).

Como fuente de fibra, también puedes elegir los alimentos integrales, como el arroz y otros granos enteros, o los panes hechos con salvado de trigo o harina integral, que son más saludables que los productos elaborados en base a las harinas refinadas.

Otro tema sumamente importante a la hora de pensar en la dieta son las grasas, que tienen mala fama pero son necesarias para la nutrición del cerebro, el corazón, el cabello, la piel y las uñas. Sólo que hay distintos tipos de grasas y algunas son más saludables que otras. Las recomendables son las que provienen de las plantas, como el aceite de canola, de oliva o del maní, y de las nueces, de las almendras y de las semillas. Los pescados también tienen ácidos grasos saludables, como el omega-3 y el omega-6.

Por el contrario, debes tener cuidado con las grasas saturadas que provienen principalmente (aunque no exclusivamente) de los alimentos de origen animal, como la carne roja y la leche entera, y también debes evitar las grasas trans que se encuentran en los productos procesados con aceites vegetales parcialmente hidrogenados, como las margarinas, las galletitas, las donas y las comidas fritas.

Con respecto a las proteínas, son importantes porque, junto con los carbohidratos, le dan energía a tu cuerpo y le permiten desarrollar las células, los tejidos y órganos con normalidad. Si no tienes suficientes proteínas, por ejemplo, se puede demorar el crecimiento, se reduce la masa muscular y se puede debilitar tu sistema de defensas, por ejemplo.

Ahora bien, una de las principales fuentes de proteínas son los alimentos de origen animal, y acabamos de decir que estos tienen ese tipo de grasas que hay que evitar. ¿En qué quedamos? Pues en encontrar el equilibrio justo, servirse porciones pequeñas y no excederse.

Además, puedes obtener proteínas de otras fuentes, como de los frijoles (habichuelas) o de las leguminosas como los garbanzos, y las lentejas, o de las nueces y las almendras y de los productos de soja o soya. Pero es mejor que evites estos productos si tienen azúcar agregada o si están fritos.

En el grupo de las proteínas también se encuentran la leche, el queso y los lácteos en general, que son más conocidos por su aporte de calcio que mantiene los huesos fuertes y sanos. Además, como decíamos antes, también tienen el tipo de grasas que hay que consumir con moderación (pero puedes seleccionar los bajos en grasa o desgrasados). Otras fuentes de calcio que puedes incluir en tu dieta son los vegetales de hojas verdes, las coles, el hinojo, los espárragos, los champiñones y los frijoles (habichuelas).

Por otro lado, recuerda que la forma en que cocinas los alimentos también es importante. Procura evitar las recetas que requieren que frías los alimentos. Selecciona las comidas horneadas, frescas o cocidas al vapor. Y recuerda no excederte ni con la sal ni con el azúcar, ya que ambos ingredientes, en general, están presentes en la mayoría de los productos y no es necesario agregarles más.

Ten en cuenta que el exceso de sal puede contribuir a la presión arterial alta mientras que consumir demasiada azúcar (especialmente si es refinada no es saludable) además de que contribuye a la obesidad y al desarrollo de la diabetes. Para reemplazar la sal, puedes agregar una variedad de condimentos, existe una variedad increíble y con una pequeña pizca puedes cambiar tus comidas. Para endulzarlas, en cambio, existen distintos endulzantes naturales y artificiales que puedes usar en lugar del azúcar tradicional.

En conclusión: Simplifica la dieta, no te compliques con recetas que no entiendas, sólo agrégale colores al plato y muchos vegetales. Come porciones de tamaño moderado y disfruta tus comidas. Además, si puedes, procura comer acompañado y préstale atención al hecho de que estas comiendo, piensa en los sabores, los aromas y la textura de los alimentos (una buena idea es apagar el televisor y la computadora, suelen hacer que comas en exceso sin darte cuenta).

Por último, no te olvides del ejercicio, que también debe ser parte de una rutina saludable. Considera incorporar las actividades que te agradan como si fueran un ingrediente más de tu dieta.

¡Anímate!, puede ser divertido y seguro será muy conveniente y más saludable, si poco a poco vas logrando que tu plato se ponga en forma

Tomado de Vida y Salud

lunes, 3 de octubre de 2011

Alimentos saludables para tu corazón

Una forma sencilla de ayudar al buen funcionamiento del corazón – que hasta puede resultar muy agradable – es seleccionar alimentos saludables que no sólo te permitan mantener un peso adecuado sino también contribuyan a reducir la presión arterial y la cantidad de azúcar y colesterol en la sangre. En el mes de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, y para unirnos al empeño de mantenerlo sano, te ofrecemos una serie de consejos para sepas qué comer para cuidarlo y para que los compartas con tus familiares y tus amigos.

Las enfermedades cardiovasculares son las que más muertes provocan en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas que mueren por algún problema de este tipo cada año superan los 17,1 millones. Por eso, el 28 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, el objeto es promover los métodos que reduzcan al mínimo los factores de riesgo que pueden afectarlo, como el exceso de peso y la falta de ejercicio regular.

En VidaySalud.com nos sumamos a esta campaña mundial, y desde aquí te contamos cómo elegir alimentos que te ayuden a mantener un corazón sano y fuerte. Si recuerdas el plato sugerido por la Agencia de Medicamentos y Alimentos (conocida como FDA por sus siglas en inglés) en abril de este año, la mitad está compuesta por frutas y verduras y un cuarto por alimentos que contengan fibra, como arroz integral o pan de salvado. Asimismo, incluye una porción de productos lácteos y sólo un cuarto del plato está destinado a las carnes y proteínas de origen animal.

Uno de los factores importantes a la hora de seleccionar alimentos para proteger el corazón es mirar las etiquetas de los productos y corroborar las cantidades o proporciones de grasas, azúcar, sal o sodio y calcio. De todos estos componentes, debes elegir los que tengan menos grasas, azúcar y sal o sodio y más calcio, vitaminas y fibra.

También debes aprender a diferencias los distintos tipos de grasas. Evita los productos con grasas hidrogenadas o trans (un tipo de grasa en que los fabricantes transforman la grasa líquida en sólida), utiliza manteca sólo de vez en cuando y, cuando quieras usar aceite, elige los más saludables, como los de oliva y canola.

Además, ¡ten cuidado! Cuando leas las etiquetas, presta atención a las que adviertan “sin grasa” o “sin colesterol”. Aunque puedan parecer muy saludables, no siempre lo son. ¿Por qué? Muchas veces estos productos tienen un alto contenido de azúcar, no son bajos en calorías y pueden elevar tus niveles de triglicéridos (otras grasas) en la sangre.

La dieta mediterránea es un ejemplo de una alternativa saludable no sólo para el corazón sino también para la salud en general. Un artículo reciente publicado en la revista del Colegio Americano de Cardiología se refiere a un estudio que analiza los resultados de 50 investigaciones que la presentan como un “seguro de vida” para tener un corazón sano y la asocian con la disminución de la mortalidad a causa de enfermedades del corazón, diabetes tipo 2, obesidad y algunos tipos de cáncer.

En la dieta mediterránea predominan las frutas, verduras, cereales integrales y productos lácteos bajos en grasa. A diferencia de la dieta que seguimos en los países de América, sólo consumen carnes rojas de tanto en tanto y en pequeñas cantidades. En su reemplazo, comen pescados, aves, frutos secos y legumbres cada semana. Asimismo, en vez de los aceites de maíz, girasol o manteca, utilizan principalmente aceite de oliva. Por otro lado, el consumo de alcohol es (y debe ser) moderado.

Ahora que sabes todo esto, ¿por qué no renuevas tu alacena? Que nunca falten los ingredientes para un corazón saludable:
Frutas y verduras frescas o congeladas sin azucarar.
Alternativas lácteas y no lácteas bajas en grasas y no hidrogenadas.
Frutos secos y semillas crudas y variadas.
Aceites variados: de oliva, canola, nuez, cacahuate o maní y sésamo; aerosoles para cocinar sin materias grasas y sustitutos de grasas para hornear, como el puré de higos y la salsa de manzana.
Vinagres variados: arroz, vino rojo, balsámico, sidra de la manzana y frambuesa.
Hierbas, condimentos y especias de todo tipo: ¡deja volar tu imaginación!
Edulcorantes artificiales o sustitutos del azúcar, como la miel y la stevia.
Legumbres y cereales, de preferencia integrales, ya que son más saludables y contienen más fibras.
Panes y pastas de harinas integrales, de soja (soya) o maíz.
Salsas y conservas sin grasa o bajas en grasa y con la menor cantidad de sal o sodio posible.
Sopas y caldos bajos en sodio.
Comidas congeladas sin sal ni azúcar añadidas.
Carne, aves de corral y sustitutos de carne, sin piel y con poca grasa.
Pescados variados: como salmón, caballa, tilapia, trucha, arenques y atún.

Recuerda que el 80% de los infartos y de los accidentes cerebrovasculares (derrames cerebrales) prematuros pueden evitarse, entre otras cosas, con una dieta sana. Si la acompañas de una actividad física regular y evitas el consumo de tabaco o dejas de fumar, tu corazón, de seguro, estará más sano.

Y aun con estos cambios en tu estilo de vida, no dejes de controlar regularmente tu presión arterial, el nivel de azúcar en tu sangre y el nivel de lípidos o colesterol, que son de los principales enemigos del corazón.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 19 de septiembre de 2011

Un programa de vida para controlar la diabetes

Si el doctor acaba de confirmarte que tienes diabetes, con seguridad sentirás preocupación ante las consecuencias para tu salud y los cambios que debes hacer en tu vida. Aunque al principio te sientas abrumada(o), ¡ánimo! No le des a la enfermedad más control del que ya tiene. Aquí te ofrecemos una serie de consejos para que seas tú quien tome las riendas en el asunto de ahora en adelante.

Según las estadísticas más recientes de la Organización Mundial de la Salud, más de 220 millones de personas en todo el mundo padecen de diabetes. Claro que tanta compañía no te sirve de mucho consuelo en este momento. Lo importante es que tengas en cuenta que millones de esos diabéticos han aprendido a controlar y a sobrellevar su enfermedad. Y tú también lo puedes hacer. Por supuesto que la supervisión y las recomendaciones de tu médico son importantes, así como seguir el tratamiento, pero la persona directamente responsable y a cargo de su salud día a día, es el diabético, desde lo que come hasta las actividades que realiza.

Para aprender a vivir con la diabetes y controlarla necesitas enfocarte en varias áreas muy importantes: la alimentación, la actividad física, el monitoreo de tu nivel de glucosa (azúcar) en la sangre, los medicamentos, si tomas, y la reducción de los riesgos. No vas a aprenderlo todo de golpe ni de un día para otro: se trata de un proceso que durará toda la vida. Comienza por realizar pequeños cambios para reestructurar tu estilo de vida y hacerlo más saludable y beneficioso para ti. Los cambios que implementes en los primeros años a partir del diagnóstico trazan el camino a seguir para el manejo y el control de la enfermedad en el futuro. Y como el camino se hace andando, te proponemos dar juntos el primer paso:

Lo primero: necesitas adoptar una actitud positiva.

Evita la culpa: de nada vale que te recrimines, te quejes o te sientas culpable por haberte “provocado” la enfermedad. Sea cual sea la causa de tu diabetes, deja atrás el pasado, reconoce que la tienes ahora y que necesitas empezar a tomar pasos para avanzar hacia el futuro.

Transforma esta crisis de tu salud en una oportunidad. Este es el momento de transformar tu vida y tu salud: decide aprender a comer mejor, a realizar más ejercicios y a cuidar mejor de tu salud general. Y puedes hacerlo con la información adecuada y el apoyo de tu doctor y tu familia.

Realiza los cambios poco a poco. Aunque resulte tentador querer cambiar la dieta drásticamente o reajustar todos tus horarios para incorporar más ejercicios, sé realista. Es preferible ir ajustando tu rutina a paso firme y a largo plazo.

Recuerda que tú eres “el capitán del barco”. Tu doctor, nutricionista o endocrinólogo (médico especializado en hormonas, incluyendo la diabetes), así como los miembros más allegados de tu familia son tu grupo de apoyo, pero tú y sólo tú debes tomar las decisiones necesarias para adaptar la dieta, el ejercicio y los medicamentos hasta crear un balance saludable que te permita funcionar y sentirte bien.

Acepta que se presentarán contratiempos y recaídas. No esperes perfección todos los días para que no te sientas frustrado(a).

Prepara estrategias para días especiales: los días de fiesta, las reuniones de familia, celebraciones religiosas, las fiestas de la oficina… todo eso puede romper tu rutina diaria y afectar tu control de la diabetes. Piensa en alternativas saludables para esos días, o para contrarrestar los efectos de ciertos excesos.

Algo vital: mantente siempre bien informado(a)

Aprende todo lo que puedas sobre tu tipo de diabetes: no es ni práctico ni posible llamar constantemente al médico para consultarle lo que vas a planear de comida cada día, o cada vez que vayas a tomar el medicamento. En su lugar, pídele que te indique en dónde buscar información precisa para los pacientes con diabetes como tú. Sigue su consejo, visita la biblioteca pública, haz búsquedas en el Internet. Obtén la mayor cantidad posible de información sobre tu diabetes, reconoce los síntomas, los nuevos tratamientos para el control de la enfermedad para que puedas ayudarte más y mejor a ti mismo(a). En VidaySalud hay una sección completa dedicada exclusivamente a la diabetes. ¡Consúltala con frecuencia!

Conviértete en un experto a la hora de leer las etiquetas de los alimentos: resulta esencial para que puedas planificar comidas nutritivas, identificar las mejores fuentes de carbohidratos, evitar el exceso de calorías, limitar las peligrosas grasas trans y el exceso de sodio. Al principio, evita comer fuera de casa (así evitarás calorías y sodio de más) hasta que te estabilices y adquieras más conocimiento sobre los alimentos que más te beneficien y puedas ordenar con confianza las porciones y los platillos que no repercutan negativamente en tu salud.

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domingo, 21 de agosto de 2011

Buena noticia: hay nuevos avances en la detección del cáncer del ovario


El cáncer del ovario es el que más muertes produce de todos los que afectan al sistema reproductivo femenino.  Se estima que una de cada 57 mujeres en los Estados Unidos desarrollará este tipo de cáncer, que puede tratarse de manera eficaz si se detecta a tiempo. Pero desafortunadamente, la mayoría de las veces se detecta cuando ya se encuentra en una etapa avanzada. Cuanto más conozcan los médicos sobre su origen y cuanto antes pueda detectarse, más aumentan las posibilidades de supervivencia. Por eso cualquier avance en la detección de éste y cualquier otro tipo de cáncer es una victoria de la comunidad médica y un rayo de esperanza para las pacientes.  Veamos las buenas noticias que aporta un estudio reciente.
Cada año,14,000 mujeres fallecen debido al cáncer de ovario en los Estados Unidos solamente. Esta tasa de mortalidad tan alta se debe en gran parte a que no da síntomas en la primera etapa y a la escasez de pruebas clínicas para detectarlo. Por esta razón a la mayoría de las pacientes se le detecta el cáncer de ovario en una etapa ya avanzada, como demuestran los resultados de una prueba realizada por el National Cancer Institute y que se presentaron en junio de este año 2011.  Precisamente para poder detectar lo antes posible al cáncer de ovario, dicho instituto ha subvencionado una serie de estudios en varios centros y hospitales de los Estados Unidos.
Uno de ellos, realizado en el Bringham and Women’s Hospital, de Boston, Massachusetts, detectó que la mayoría de los cánceres del ovario de tipo seroso (un tipo de cáncer del ovario que es mortal), se originan en las fimbrias de las trompas de Falopio (que son las extremidades filamentosas al final de las mismas y que rozan  los ovarios), en lugar de originarse en la superficie del ovario en sí.
El descubrimiento es significativo porque impulsa nuevos estudios que se centrarán en las trompas de Falopio y su relación con el cáncer del ovario y además porque los médicos podrán optar por eliminar ya sea las trompas en su totalidad o solamente las fimbrias como un tipo de cirugía preventiva para reducir los riesgos de las mujeres ya propensas a contraer un cáncer de tipo seroso.
Mientras continúan las investigaciones, conviene que sepas si tienes algún factor de riesgo que te predisponga a este tipo de cáncer. Estos son: 1) el haber tenido alguien cercano a la familia con este tipo de cáncer; 2) ser obesa y 3) recibir terapia de reemplazo hormonal.
Si tienes un alto riesgo de contraerlo, habla con tu doctor sobre las siguientes formas de prevenirlo:
  • Tomar anticonceptivos orales, ligarte las trompas o que te hagan una histerectomía (quitarte el útero, la matriz)
  • Cirugía (quitarte los ovarios sanos de forma preventiva).

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