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miércoles, 25 de julio de 2012

La Vitamina E – un resúmen


La vitamina E es una vitamina liposoluble (soluble en grasas) con propiedades antioxidantes. El término “vitamina E” representa en realidad un grupo de ocho tocoferoles diferentes. Estos son lípidos compuestos solubles que son sintetizados por las plantas y que se requieren por la mayoría de los animales, incluyendo los seres humanos. De ellos, la forma natural con la mayor actividad vitamínica es el d-alfa-tocoferol.

Las ocho formas diferentes (isómeros) de vitamina E son alfa-, beta-, gamma- y delta-tocoferol y alfa-, beta-, gamma- y delta-tocotrienol. El alfa-tocoferol es la forma más activa en los seres humanos. A menudo, la dosificación y las recomendaciones dietéticas de la vitamina E se expresan en equivalentes del alfa-tocoferol (ATEs) para tomar en cuenta las diferentes actividades biológicas de las diversas formas de la vitamina E, o en unidades internacionales (UI), que comúnmente son utilizadas en las etiquetas de alimentos y suplementos. El factor de conversión es de 1 miligramo de un ATE = 1,5 UI.

Algunos expertos creen que la suplementación con la vitamina E en su forma alfa-tocoferol, en lugar de gamma-tocoferol, podría ser la culpable de los efectos negativos aparentes o de la falta de efectos que se han descrito en la literatura médica. Se cree que la gamma-tocoferol tiene más efectos antioxidantes que el alfa-tocoferol. Como el consumo de alfa-tocoferol reduce el nivel de gamma-tocoferol en el cuerpo, podría reducir la eficacia de esta forma de vitamina E. Se justifica investigación adicional en esta área.

Los alimentos que contienen vitamina E incluyen los huevos, los cereales fortificados, las frutas, los vegetales de hoja verde (como la espinaca), la carne, los frutos secos, el aceite de frutos secos, la carne de ave, los aceites vegetales (maíz, algodón, cártamo, soja o soya, girasol), el aceite de argán, el aceite de oliva, el aceite de germen de trigo y los granos enteros (integrales). La cocción y el almacenamiento podrían destruir parte de la vitamina E en los alimentos.

En base de sus propiedades antioxidantes, la vitamina E se ha propuesto a menudo para la prevención o el tratamiento de numerosas condiciones de salud. Sin embargo, fuera del tratamiento de la deficiencia de vitamina E (que es rara), hay pocos usos medicinales claramente comprobados que apoyen la suplementación con vitamina E más allá de la cantidad diaria recomendada. Sin embargo, hay investigaciones en curso sobre su uso en numerosas enfermedades, sobre todo en el cáncer y en las enfermedades del corazón.

Para obtener más información acerca de la vitamina E, por favor visita nuestroDiccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 30 de abril de 2012

Las grasas trans: vinculadas a más apoplejías en las mujeres

Además de la conocida relación de las grasas trans con las enfermedades cardíacas, ya tienes otra razón para desterrarlas de tu dieta, o al menos disminuirlas lo más posible. Según los resultados de un nuevo estudio, las grasas trans al parecer aumentan el riesgo de la apoplejía o los accidentes cerebrovasculares en las mujeres después de cierta edad.

Hace algún tiempo, las grasas trans se usaban normalmente en los alimentos procesados, tanto horneados como fritos, ya que realzaban su sabor y su textura, y alargaban su vida en los anaqueles del supermercado. 

Por desgracia, estas grasas representan un riesgo para la salud, porque (como otras grasas) se trasladan a través de tu sistema digestivo hasta llegar a las arterias en donde se acumulan y pueden llegar a bloquearlas, incrementando así el peligro de que sufras ataques al corazón y otras enfermedades cardiovasculares, como las apoplejías o accidentes cerebrovasculares. Y tienen un peligro extra. Aunque al igual que las grasas saturadas aumentan el colesterol “malo”, a diferencia de ellas, las grasas trans disminuyen el colesterol “bueno”, por lo que son doblemente dañinas para la salud. Desde que se comprobó esto hace años, han ido desapareciendo poco a poco de los supermercados y los restaurantes.

Pero ahora hay algo más: un estudio, publicado en el número de marzo de la revista Annals of Neurology, sugiere (aunque no prueba) que existe una relación entre las grasas trans y la apoplejía o ataque cerebrovascular en las mujeres después de los 50 años.

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