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sábado, 9 de junio de 2012

Los ejercicios que mejoran tu vida sexual

He aquí dos actividades que no deberías dejar de practicar: el ejercicio y el sexo. Tanto uno como otro le proporcionan grandes beneficios a tu salud en general. Y para potenciar estas ventajas, sigue leyendo y descubre qué ejercicios pueden ayudarte a mejorar tu actividad sexual, para que puedas disfrutarla aún más y sentirte más saludable y satisfecha/o.

El ejercicio físico y una relación sexual satisfactoria pueden mantenerte en buena forma física y emocional. Si todavía no has descargado el reporte especial gratuito que puedes obtener desde nuestro sitio sobre los 10 beneficios del sexo para la salud, hazlo en cuanto puedas para que te informes mejor.

Así que ya lo sabes: si lo practicas de manera segura y responsable, ¡el sexo es salud! Es más, hasta pueden beneficiarse entre sí. ¿Sabías que hay ejercicios que pueden ayudarte a mejorar tu desempeño durante la intimidad? No importa si eres hombre o mujer, si quieres mantener no sólo una buena salud, sino también si quieres disfrutar más y quieres tener un mejor desempeño a nivel sexual, ponte en movimiento.

Desde los ejercicios para fortalecer los músculos en general, como las flexiones de los brazos, los abdominales, el levantamiento de pesas, los movimientos de rotación del torso a un lado y al otro para fortalecer y afinar la cintura, así como los ejercicios de estiramiento, yoga, Pilates y los ejercicios aeróbicos (como correr, nadar y caminar), te ayudan a mantenerte en forma y con más flexibilidad a la hora de llegar a la intimidad. Además, son buenos para el corazón y el sistema circulatorio, entre otras cosas.

¿Pero esto qué tiene que ver con el sexo? Pues mucho, ya que mantener un buen estado físico en general te permite tener relaciones sexuales más placenteras. Hay estudios que demuestran que las personas mayores de 50 o 60 años que se ejercitan con regularidad también tienen una vida sexual más activa que la de las personas de su misma edad, que tienen estilos de vida sedentarios.

Otros resultados demuestran que los hombres mayores de 50 años de edad que tienen una vida activa tienen menos riesgos de sufrir disfunción eréctil, (que es cuando no se logra la erección o se dificulta), y es uno de los problemas sexuales más comunes entre los varones.

A cualquier edad, el ejercicio aporta los siguientes beneficios a tu desempeño en la relación de pareja:
  • Mayor fuerza y resistencia muscular que te permite lograr y mantener las posiciones durante la relación íntima
  • Mejor capacidad de oxigenación y mejor circulación del cuerpo, lo que mejora las erecciones y su potencia
  • Un cuerpo ágil, tonificado y fuerte mejora tu autoestima y la imagen que tienes de ti mismo(a). Esa seguridad propia se traslada a la relación de pareja, ¿quieres algo más “sexy”?
Hay ciertos ejercicios especialmente recomendados y éstos son:
  • En particular para las hombres, las planchas o lagartijas (push ups): proponte realizar 3 series de 12 a 15 repeticiones cada una. Este es un ejercicio clásico que fortalecerá tus brazos, torso y abdomen. Si no puedes realizar todas las series, no importa. Comienza por una cantidad mínima. Irás ganando en fortaleza y resistencia con el tiempo.
  • Para ambos sexos: los abdominales. Un vientre plano no es la única ventaja que obtienen, ya que los hombres y las mujeres ven una mejoría en la estabilidad y la fuerza para mantener las posiciones, así como espaldas más firmes. Los hombres en particular también lograrán un mejor empuje durante la penetración. Acuéstate sobre el suelo con las piernas flexionadas y los brazos flexionados detrás de la cabeza. Apoya la cabeza sobre las manos, barbilla hacia el techo. Ahora, lleva el torso hacia arriba, sin elevar las caderas del suelo, los músculos del abdomen tensos (procura no empujar la cabeza con los brazos para no lesionar la nuca). Realiza 3 series de 15 repeticiones cada una. Para evitar dolores de espalda, puedes trabajar tus músculos abdominales de pie. Párate con las piernas ligeramente separadas, los músculos del abdomen comprimidos, llevando el ombligo hacia adentro. Levanta una rodilla al mismo tiempo que tratas de tocarla con la mano opuesta. Repite por el otro lado. Puedes alternar el levantamiento de la rodilla una vez (sencillo), o hacerlo doble o triple, apoyándote fuertemente en la pierna contraria.
  • Elevaciones de cadera (también se conocen como puente o bridge): los dos miembros de la pareja pueden fortalecer los glúteos, la pelvis, la parte baja de la espalda y la parte posterior de los muslos. Acuéstate sobre un colchón en el suelo, flexiona las piernas y coloca los talones cerca de los glúteos. Ahora, levanta la cadera, contrae los glúteos (abdominales tensos, tratando de llevar el ombligo hacia adentro) y sostén la posición durante 3 a 4 segundos. Baja las caderas al suelo y repite. Como meta, proponte realizar 3 series de 15 repeticiones cada una. Estos ejercicios fortalecen los músculos de la pelvis lo que ayuda a intensificar las contracciones durante el orgasmo.
  • Las sentadillas (o squats): ponte de pie con las piernas ligeramente separadas, brazos a lo largo del cuerpo (puedes hacerlas con pesas o sin ellas). Flexiona las rodillas, llevando hacia atrás la pelvis (como si fueras a sentarte en una silla imaginaria). Vuelve a la posición inicial y repite el movimiento. Puedes realizarlas con las piernas separadas o juntas. Evita inclinar el torso hacia adelante. Todo el movimiento se realiza con la cadera, llevándola hacia atrás mientras flexionas las rodillas. Con este ejercicio fortaleces los glúteos y los muslos, lo que te dará más empuje en la cadera, más resistencia y más fuerza para practicar otras posiciones en el encuentro sexual. Realiza 3 series de 8 a 12 repeticiones cada una.
Otra alternativa que también puede serte muy útil son los denominados ejercicios de Kegel, que se recomiendan para controlar la incontinencia urinaria (que es cuando no puedes aguantar las ganas o deseos de orinar o cuando se te sale un poco de orina al reírte o al estornudar, por ejemplo). Si bien estos ejercicios están orientados principalmente a las mujeres (especialmente después de dar a luz), los hombres también se benefician con ellos puesto que pueden llegar a controlar la eyaculación y hasta aumentar el volumen de sangre en el pene para lograr erecciones más firmes.

¿Cómo se hacen los ejercicios de Kegel? Resulta sencillo aprender esta técnica, pero a veces puede ser difícil identificar los músculos de soporte ubicados en la pelvis, ya que no se usan conscientemente con frecuencia. Una forma de detectarlos es intentando parar la orina mientras está saliendo. Si lo logras, aprendiste el movimiento básico. Una vez que hayas identificado los músculos, contráelos y sostén la posición por 3 segundos, luego relájalos otros 3 segundos y repite esta secuencia 10 veces, tres o cuatro veces por día.

Ahora ya sabes qué ejercicios puedes hacer para mejorar tu actividad sexual, también sabes cómo el sexo puede ayudarte a mejorar tu salud. Si quieres saber más sobre estos temas, no dejes de leer este otro artículo que publicamos en vidaysalud.com hace algún tiempo, sobre los remedios naturales para aumentar tu deseo sexual. Mejorar tu vida en pareja y tu salud queda en tus manos. ¡Ponte en movimiento!

Tomado de Vida y Salud

martes, 24 de abril de 2012

Las mujeres atletas tienen más riesgo de lesionarse el ligamento cruzado anterior (LCA)

 
Millones de personas practican deportes a diario en todo el mundo. Esa sin duda es una actividad muy sana, pero que implica también el riesgo de lesiones. La rodilla es una de las articulaciones que más sufre, siendo la lesión del ligamento cruzado anterior una de las más comunes, especialmente en deportes como el baloncesto (basketball) y el fútbol (soccer). Pero además del tipo de deporte, influye también el género del deportista: las mujeres atletas tienen hasta 10 veces más probabilidades de lesionarse el LCA que los hombres. ¿A qué se debe esto?

La función del ligamento cruzado anterior (LCA) es estabilizar la rodilla y para ello corre de forma diagonal dentro de la articulación, conectando el fémur (el hueso largo del muslo) a la espinilla (o tibia, en la pierna). Tres ligamentos más sirven para conectar estos dos huesos, pero el ligamento cruzado anterior es el encargado de evitar que la rodilla se deslice hacia afuera en la parte delantera del fémur, cuando ésta se flexiona.

Las lesiones del LCA pueden deberse a varias razones:
  • Un golpe fuerte en un costado de la rodilla
  • Cuando la articulación se extiende excesivamente
  • Al ocurrir paradas rápidas y cambios bruscos de dirección al correr, al aterrizar después de un salto, o al voltearse}
No en balde son el tenis, el baloncesto, el soccer y el fútbol americano algunos de los deportes que más contribuyen a lesionar la rodilla y específicamente el LCA. Pero, te preguntarás, ¿ qué causa que las mujeres tengan más probabilidades de dañarse este ligamento que los hombres?

No se sabe a ciencia cierta la razón, pero entre las posibles causas se menciona la siguiente: las diferencias anatómicas entre los sexos. No es un secreto que los cuerpos del hombre y la mujer, aunque con las mismas “piezas”, están configurados de manera diferente y éste pudiera ser uno de los factores. Veámoslos en más detalle:

Lea el artículo completo aquí

martes, 23 de agosto de 2011

¿Por qué el pediatra revisa las caderas del bebé en cada visita?


Entre los controles de rutina que el pediatra le hará al bebé hay uno mediante el cual corrobora que los huesos de la cadera están en la posición correcta y se están desarrollando normalmente. Específicamente, el pediatra está buscando señales de displasia del desarrollo de la cadera. A continuación te explicamos qué es y cómo se soluciona.
A partir del nacimiento comienza una nueva e intensa etapa en la vida familiar pero no por ello hay que olvidarse de visitar al médico. Por el contrario, los bebés y los niños pequeños están en pleno proceso de desarrollo y hay que supervisar que todo marcha debidamente.
Si prestas atención, en tu próxima visita al pediatra verás que además de pesarlo, auscultarlo, revisar sus reflejos, ojos y oídos, revisa también las caderas del bebé.  ¿Por qué lo hace? Pues para descartar la posibilidad de que tenga una dislocación de la cadera, o sea, que los huesos de la misma no estén bien acoplados. La cadera está formada por el hueso de la pelvis en la que va insertada la cabeza femoral, que es la bola al extremo del hueso largo del muslo (o fémur). En algunos bebés, el orificio en el que se inserta la cabeza del fémur es muy superficial y ésta puede “salirse” o dislocarse, ya sea parcial o completamente. A esta dislocación se le llama displasia y puede presentarse en una sola cadera o en ambas. Por cierto, se le conoce con varios nombres, displasia del desarrollo de la articulación de la cadera; displasia congénita de la cadera; dislocación congénita de la cadera o dislocación en el desarrollo de la cadera.
Cuando la cadera está completamente dislocada es fácil reconocerla en el recién nacido. Pero si los síntomas son leves, cuesta más trabajo detectarla. Por eso es importante seguir haciendo revisiones periódicas. Las causas de la displasia congénita de la cadera todavía se desconocen, pero sí se saben los factores que  aumentan las posibilidades de que ocurra:
  • Bajo nivel del líquido amniótico en el útero (ese es el líquido en el que vive el bebé dentro del útero durante el embarazo).
  • Ser el primer hijo.
  • El sexo del bebé ya que es más frecuente en las niñas (se estima que por cada seis niñas que tienen este problema hay un varón que lo padece).
  • Que el bebé haya estado en posición de nalgas durante el embarazo (con los glúteos hacia abajo).
  • Tener antecedentes familiares.
Cuanto antes se detecte este problema, más posibilidades habrá de obtener mejores resultados en la recuperación. Por eso, entre las primeras pruebas que recibirá tu bebé, al menos una tendrá como objetivo buscar algún problema en la cadera, ya que a veces esta enfermedad no da señales a simple vista. Para ello, el pediatra aplicará presión sobre las caderas mientras las piernitas del bebé se mueven y tratará de detectar chasquidos o crujidos de los huesos. Si nota algo, para confirmar el diagnóstico podría solicitar una ecografía en el caso de un bebé  o una radiografía en el caso de un niño.
Es posible que la cadera esté dislocada y no de síntomas. Los que suelen presentarse son:
  • La pierna con problema de cadera puede parecer que se sale más o es más corta que la otra.
  • La pierna del lado del problema tiene el movimiento limitado.
  • Los pliegues de la piel en los muslos o en las nalgas son diferentes en una y otra pierna.
¿Cuál es el tratamiento? Si la displasia del desarrollo de la cadera se detecta durante los primeros seis meses de vida, por lo general se corrige usando un dispositivo o arnés para mantener las piernas del bebé separadas y volteadas hacia afuera (posición de pata de rana). Este método tiene más éxito en los bebés que en los niños más grandes. Si no mejora, entonces hay que recurrir a la cirugía. Después de la operación, el niño tendrá que llevar una férula ortopédica durante un tiempo.
Sin tratamiento, la displasia congénita de la cadera ocasionará artritis y deterioro de la cadera, lo cual puede ser gravemente debilitante cuando el niño crezca. Por eso es importante detectarla lo antes posible para que las probabilidades de éxito sean las mejores.
Ahora que ya sabes de qué se trata la displasia congénita de la cadera, comprenderás por qué es tan importante visitar regularmente al pediatra aún cuando el bebé no esté enfermo.  Y si hay antecedentes de displasia del desarrollo de la cadera en tu familia, no te olvides mencionárselo al pediatra para que preste todavía más atención.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 28 de marzo de 2011

Endometriosis


¿Qué es?

El tejido que recubre el interior de útero se llama tejido endometrial. La endometriosis es una condición en la cual este tejido crece por fuera del útero. Generalmente la endometriosis se desarrolla en la pelvis y el abdomen, los ovarios, la superficie exterior del útero, las membranas y los ligamentos de la pelvis y el abdomen inferior, las trompas de Falopio, y los espacios entre la vejiga, el útero y el recto. Menos frecuente, el tejido endometrial crece fuera del útero o en la pared del recto, de la vejiga, de los intestinos o del apéndice. En raras ocasiones, la endometriosis se desarrolla en áreas muy alejadas del tracto reproductivo, como los pulmones, los brazos, los muslos y la piel.
El tejido endometrial fuera del útero tiende a comportarse como el revestimiento normal del útero. Puede responder a los cambios hormonales de la mujer . Puede también liberar sangre durante la menstruación, lo que puede causar dolores abdominales o pélvicos. A medida que el tejido endometrial crece, también puede interferir con la fertilidad de la mujer ya que cubre o crece dentro de los ovarios, o deforma u obstruye las trompas de Falopio. El tejido endometrial de los ovarios puede formar grandes quistes llamados endometriomas. Los endometriomas a veces se denominan quistes de chocolate porque típicamente contienen una mezcla de sangre y tejido muerto parduzco y espeso que se asemeja a chocolate.
Los investigadores tienen varias teorías respecto a la causa de la endometriosis. Según una explicación, la condición se desarrolla cuando se produce un reflujo de los líquidos menstruales que transportan partículas de tejido uterino hasta las trompas de Falopio en la pelvis, en vez de descender y salir a través de la vagina. Esto parece ser una explicación razonable de la presencia de zonas de tejido endometrial alrededor del útero y los ovarios.
Sin embargo, esto no explica por qué la endometriosis a veces se encuentra en lugares distantes como los pulmones o la piel. En estos casos, las células endometriales pueden moverse a través del torrente sanguíneo o los canales linfáticos. Otra teoría establece que ciertos tipos de células especiales, pueden transformarse en células endometriales y unirse para formar grandes depósitos de tejido endometrial.
Cualquiera que  sea la causa de la endometriosis, se cree que las defensas inmunológicas anormales influyen en su desarrollo. El sistema inmunológico aparentemente no logra identificar y destruye el tejido endometrial que crece fuera del útero donde no debería crecer, y puede estimular el crecimiento y proliferación de este tejido. Se están realizando investigaciones para comprender la relación entre el sistema inmunológico y la endometriosis.
En Estados Unidos, la endometriosis afecta entre el 10 y 20% de las mujeres en edad fértil. En promedio, la endometriosis se diagnostica alrededor de los 27 años.
En general, una mujer tiene probablemente más riesgo de tener endometriosis si se presentan cualquiera de los siguientes factores:
  • si tiene abundante flujo menstrual
  • si tiene un ciclo menstrual corto (menos de 27 días)
  • si tiene un pariente cercano con endometriosis.
El riesgo de una mujer es menor que el promedio si tiene los siguientes factores:
  • si su peso es levemente menor que el normal
  • si realiza ejercicio físico regularmente
  • si ha tenido embarazos múltiples
  • si ha usado anticonceptivos orales


Síntomas

Muchas mujeres con endometriosis no presentan ningún síntoma.
Aquellas que sí tienen síntomas pueden experimentar lo siguiente:
  • fuertes dolores menstruales, generalmente con abundante flujo menstrual
  • dolores en la pelvis y abdomen, usualmente tanto antes como durante la menstruación
  • dolor de espalda
  • dolor durante o inmediatamente después de mantener relaciones sexuales
  • goteo vaginal antes de la menstruación
  • síntomas intestinales, como dolor a l evacuar, diarrea, constipación y raramente sangre en la materia fecal
  • dolor al orinar o raramente sangre en la orina
  • infertilidad o pérdida de emberazos repetidas
En general, la gravedad de los síntomas depende de la ubicación de la endometriosis. Una mujer que solo presenta algunos pequeños parches de tejido endometrial fuera del útero puede presentar fuertes dolores pélvicos, mientras que una mujer con grandes áreas de endometriosis quizá no presente ningún tipo de síntomas.


Diagnóstico

El médico revisará sus síntomas, su historia clínica y ginecológica y todo antecedente familiar de endometriosis. Generalmente luego se hace un examen físico completo. En algunos casos, durante el examen pélvico, su médico pueda ver pequeños parches de tejido endometrial entre los ligamentos de la pelvis. Su médico también puede detectar anomalías relacionadas con la presencia de endometriosis según la posición de sus órganos pélvicos o de cuán libremente éstos se mueven. Un endometrioma en el ovario puede detectarse al realizar el examen pélvico.
Para confirmar el diagnostico, su médico puede necesitar realizar una cirugía laparoscopia pélvica para identificar tejido endometrial dentro de su pelvis o abdomen y para extirpar tejido anormal para después examinar con un microscopio. En la cirugía laparoscópica, los médicos operan mediante dos o tres cortes, en vez de realizar un corte grande como se realiza en la cirugía tradicional.


Duración

Sin tratamiento, la endometriosis es un problema prolongado que generalmente dura hasta la menopausia.


Prevención

La endometriosos no se puede prevenir. Sin embargo, la condición puede detenerse temporalmente si usted toma anticonceptivos o se embaraza.


Tratamiento

Están disponibles varias opciones de tratamiento:
  • Manejo del dolor solamente: si usted tiene dolor abdominal o pélvico leves, su médico quiza le sugiera que tome algún medicamento para el dolor sin receta, como el ibuprofeno (Advil, Motrin entre otras marcas comerciales) o el naproxeno (Aleve). Si no mejora, su médico quizá le sugiera uno de los calmantes no esteroides disponibles con receta. Existen medicamentos medicamentes más fuertes que contienen narcóticos leves, como la codeína, pero solo se recetan cuando los calmantes no esteroides no logran hacer efecto o no pueden usarse debido a los efectos secundarios o a las reacciones alérgicas. Los narcóticos presentan riesgo de dependencia y adicción a las drogas.
  • Manejo del dolor combinado con control de niveles de hormonas: algunos tratamientos disminuyen el dolor de la endometriosis porque disminuyen  los efectos de las hormonas femeninas en áreas de tejido endometrial. Los medicamentos que pueden tener este beneficio incluyen los anticonceptivos orales, las progestinas, el danazol (Danocrine) y los medicamentos llamados “agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina” como la nafarelina (Synarel) y la leuprolida (Lupron). Los agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina actúan sobre la glándula pituitaria para disminuir notablemente los niveles de la hormona femenina. Esto genera una “falsa menopausia” que permite que la endometriosis desaparezca por un tiempo.
  • Tratamientos quirúrgicos conservadores (laparoscopia y laparotomía): durante la laparoscopia, su médico quemará pequeñas áreas de tejido endometrial o usará un láser para vaporizarlas. Su médico quizá también corte todo tejido que pueda estar colocando sus órganos genitales en una posición incorrecta. Estas intervenciones a menudo se realizan durante la misma sesión de laparoscopia mediante la cual se diagnostica la endometriosis. En cambio, si usted tiene áreas más grandes de endometriosis, su médico quizá realice una cirugía abdominal tradicional mediante un gran corte. Este gran corte le dará al médico más espacio para llegar a todas las áreas de endometriosis y tratarlas dentro de su pelvis y abdomen.
  • Histerectomía (extracción del útero): en las mujeres que ya no quieren quedar embrazadas y en mujeres con fuertes dolores incapacitantes, el médico puede tratar la endometriosis extirpando su útero, junto con los ovarios y las trompas de Falopio. Esto se utilizaría como último recurso cuando no han dado resultado otros métodos.
La mejor opción de tratamiento para usted depende de varios factores, incluidos la gravedad de sus síntomas y sus planes de quedar embarazada. Por ejemplo, si usted tiene endometriosis dolorosa y está tratando de quedar embarazada y no lo logra, su médico puede recomendar que se realice un tratamiento quirúrgico tradicional con laparoscopia. Esta opción no solo puede mejorar los síntomas, sino también aumentar las posibilidades de quedar embarazada ya que los tejidos cicatrizales que están en  sus trompas y moviéndolas fuera de su posición normal pueden extirparse. Por otro lado, si usted quiere posponer su embarazo, su médico quizá le sugiera que tome anticonceptivos orales durante algunos meses para ver si esto mejora  sus síntomas.


Cuándo llamar a un profesional

Llame a su médico o ginecólogo si tiene dolor justo antes o durante su periodo menstrual, dolor abdominal o pélvico, periodos menstruales anormalmente excesivos, goteo vaginal o cualquier otro síntoma de endometriosis. Además póngase en contacto con su médico si usted está tratando de quedar embarazada o no ha quedado embarazada después de un año de relaciones sexuales sin protección.


Pronóstico

El pronóstico es bueno , especialmente cuando se diagnostica y se trata esta  condición en su etapa inicial. Los tratamientos quirúrgicos y médicos pueden aliviar el dolor de endometriosis en alrededor del 90% de las mujeres que padecen de esta enfermedad.
Aún con tratamiento, tres de cada cuatro mujeres con endometriosis leve eventualmente quedan embarazadas. De las pacientes que se hacen una laparoscopia para incrementar  la fertilidad, el 40% quedan embarazadas luego de esta intervención.
Los síntomas de endometriosis desaparecen luego de la menopausia, siempre que no se realice un tratamiento con estrógenos.
Tomado de Vida y Salud