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sábado, 12 de noviembre de 2011

¿Todavía no te has hecho la mamografía?

Estás llegando a los 40 y gozas de una salud excelente. ¡Enhorabuena! Como seguramente tendrás razones muy poderosas para amar la vida, querrás conservar esa salud para disfrutarla muchos años más. Un estilo de vida saludable y la detección a tiempo de enfermedades peligrosas, te ayudarán a lograr tu objetivo. Una de las pruebas que debes hacerte a partir de esta edad es una mamografía anual para detectar el cáncer de seno. Así lo recomienda la Sociedad Americana contra el Cáncer, ya que la detección temprana (cuando el cáncer todavía no se palpa mediante el examen manual, o no da síntomas), aumenta las probabilidades de supervivencia. En este mes de octubre, dedicado a la concientización sobre el cáncer del seno, decide a hacerte una mamografía, por tu propia salud y en nombre de una de las miles de sobrevivientes de esta enfermedad que pudieron superarlo por haberlo descubierto a tiempo.

Maricela es una mujer joven, llena de vida y de ilusiones. Hace cinco años que es sobreviviente del cáncer de seno. Todavía recuerda cuando recibió su diagnóstico después de una mamografía de rutina. Miedo, tristeza, confusión… eso fue lo que sintió al principio, pero con el tratamiento adecuado y una actitud positiva superó la enfermedad. Hoy le aconseja a todas las que quieran escucharla que se hagan una prueba de detección. “Eso fue lo que me salvó la vida”, asegura.

Según informa la American Cancer Society (Sociedad Americana contra el Cáncer), desde 1990, más y más mujeres como Maricela sobreviven el cáncer del seno en gran parte debido a las pruebas de detección como la mamografía. Infórmate aquí exactamente de qué se trata y cómo funciona.

¿Qué es la mamografía?

Se trata de una radiografía del seno y se utiliza para detectar el cáncer en una etapa temprana o para diagnosticarlo. Existen varios tipos:

La mamografía exploratoria se realiza para detectar el cáncer antes de que cause síntomas. Por lo regular se realizan dos tomas de cada seno (una desde arriba y otra de costado). Este tipo de prueba puede detectar el cáncer hasta dos años antes de que un abultamiento se pueda detectar manualmente, aumentando así las posibilidades de tratarlo con éxito.

La mamografía de diagnóstico requiere más radiografías tomadas desde diferentes ángulos para obtener fotografías más detalladas del tejido mamario y a veces se complementa con un ultrasonido. El doctor indica este tipo de mamografía cuando nota algunas señales que pueden indicar la presencia de cáncer. Estas pueden ser:

  • Un abultamiento, inflamación (hinchazón) o endurecimiento en el seno o en la axila
  • Cambio en el tamaño o forma del seno
  • Hundimientos (como hoyuelos) en la piel del seno
  • Hundimiento del pezón, o secreción del pezón (que no sea leche), especialmente si es sanguinolenta
  • Enrojecimiento o aparición de escamas en la piel del seno
  • Dolor en cualquier parte de los senos
La mamografía digital es una forma nueva de realizar tanto la mamografía exploratoria como la de rutina, pero en lugar de conservar las imágenes en una película o una cinta (de forma parecida a una cámara fotográfica), la mamografía digital guarda las imágenes en el disco duro de una computadora. Aunque la mamografía tradicional es efectiva, algunas investigaciones indican que pueden fallar en la detección de un 10 a un 20% de los casos de cáncer de seno. En un estudio publicado en el New England Journal of Medicine en el 2005, se compararon las mamografías tradicionales con las digitales. El estudio involucró a 49,000 mil mujeres sin síntomas de cáncer a las que se les practicaron los dos tipos de mamografía al principio del estudio y luego un año después. 

Al cabo de este tiempo se detectó cáncer de seno en 335 de estas mujeres. Los investigadores determinaron que las mamografías digitales fueron más efectivas en tres grupos: mujeres de menos de 50 años de edad, mujeres con senos de mayor densidad, y en mujeres en una etapa anterior a la menopausia o que habían entrado en la menopausia menos de un año antes.

No se comprobó que las mamografías digitales fueran más beneficiosas en mujeres de más de 50 años y con tejido mamario menos denso. Ambos tipos de mamografías tuvieron la misma tasa de falsos positivos (la prueba detecta algo anormal y al repetirla, no se detecta ningún problema). Aunque el estudio no pudo determinar que la mamografía digital pudiera salvar más vidas, los investigadores sí notaron que los tipos de cáncer detectados con las mamografías digitales que no se detectaron previamente con la mamografía tradicional eran los más agresivos.

¿A qué edad se deben empezar las mamografías?

No todos los expertos están de acuerdo con respecto al momento ideal para empezar a hacerse la mamografía. Las recomendaciones de la American Cancer Society para iniciar la mamografía y las otras pruebas de detección temprana son las siguientes:

Para seguir leyendo, pincha en este enlace

viernes, 4 de noviembre de 2011

El autoexamen: una forma de defenderte del cáncer del seno

El mes de octubre ha sido designado como el Mes de la Concientización del Cáncer del Seno, el segundo en incidencia entre las mujeres en Estados Unidos (lo sobrepasa sólo el cáncer de la piel), y la quinta causa de muerte entre ellas. Es un enemigo formidable, pero que puede derrotarse si se detecta a tiempo con la ayuda del autoexamen de los senos y la mamografía. En esta sección nos enfocaremos principalmente en el autoexamen, que puedes hacer cómodamente en tu casa, sin ningún equipo especial y sin costo: solamente debes dedicarle tiempo y dominar la técnica que te explicamos. Tienes en tus manos los medios para ayudar a proteger tu vida: aprovéchalos al máximo y proponte hacer todo lo posible por no ser una víctima más del cáncer del seno.

Seguramente entre los miembros de tu familia, tus amistades o tus compañeras de trabajo conoces a alguna mujer que padece de cáncer del seno, que essobreviviente de ese tipo de cáncer o que ha fallecido debido a él. Todas las mujeres, independientemente de su edad y de su procedencia étnica, tienen riesgo de desarrollarlo, algunas más que otras, pero nadie, ni tú misma, está 100% a salvo. Considera estas cifras: según la Sociedad Americana del Cáncer, este año se estima que habrá por lo menos 230.480 casos nuevos de cáncer del seno y entre ésos, se calcula que morirán unas 39.520 mujeres. La buena noticia es que durante los últimos 20 años, las muertes por cáncer del seno han venido reduciéndose en gran medida, según los expertos, por los avances en ladetección y la prevención del cáncer, así como los tratamientos disponibles para combatirlo.

¿Quieres aprender a defenderte de este tipo de cáncer? Entonces debes familiarizarte con el autoexamen del seno y con la mamografía (en otra sección aparte nos enfocaremos más en esta prueba). Estas son las recomendaciones de la Sociedad Americana del Cáncer:

Una mamografía anual a partir de los 40 años, y recomienda que se continúe anualmente mientras se mantenga en buenas condiciones de salud.

Un examen clínico del seno (CBE por sus siglas en inglés) como parte de su examen físico anual por un profesional, cada 3 años entre los 20 y los 30 años y cada 3 años a partir de los 40 años de edad.

Un autoexamen periódico del seno a partir de los 20 años (con el entendimiento que este examen tiene sus limitaciones) y reportar cualquier cambio a su médico de inmediato

El examen clínico del seno, ¿qué es?

Consiste en la evaluación de los senos por un médico o profesional de la salud, y se realiza como parte de un examen ginecológico de rutina, para detectar anormalidades, masas o bultos en las mamas. El médico evaluará el aspecto, el tamaño y la textura de la piel. Luego, palpará los senos con la yema de los dedos para analizar la textura de los mismos, para determinar si hay bultos oquistes (si los hay, si duelen, si son firmes, si se pueden mover). Palpará primero un seno y luego otro, y revisará también los pezones (para ver si tienen alguna secreción o líquido) y el área del axila (para ver si hay aumento en el tamaño de los ganglios linfáticos). Este es un buen momento para que te indique cómo realizar tú misma el autoexamen en casa, para conversar sobre tus factores de riesgo y qué puedes hacer para disminuir tu riesgo de desarrollar el cáncer del seno.

El autoexamen: cómo se hace

Es parecido al examen clínico, pero lo realizas tú en la comodidad de tu casa. Te conviene hacerlo de forma rutinaria a partir de los 20 años, se recomienda una vez al mes. Elige un momento del mes en que los senos no estén inflamados, una semana o dos después de tu período menstrual. Si ya has dejado de menstruar, puedes elegir cualquier día del mes, pero te será más fácil si estableces una rutina, por ejemplo, la primera semana de cada mes, o cada 3 meses. Así no se te olvida. Hace tiempo se pensaba que era mejor realizarlo de pie, pero en la actualidad, conviene realizar parte del examen acostada para que el tejido mamario se esparza de forma pareja sobre el pecho. Existen tres posiciones básicas para realizar un examen completo y minucioso de los senos (aunque recuerda que el autoexamen no reemplaza el examen del profesional ni la mamografía):

ACOSTADA:

Acuéstate con una almohada o una toalla doblada bajo el hombro derecho.
Dobla el brazo derecho y colócalo bajo la cabeza
Con la mano izquierda, palpa el seno derecho, utilizando las yemas de tres dedos (el índice, medio y anular) para detectar abultamientos o masas.
Ve cambiando los dedos de lugar como si estuvieras dando un masaje de arriba hacia abajo
Presiona cada área del seno haciendo pequeños movimientos circulares y ejerciendo tres tipos de presión. La más ligera y suave para analizar el tejido más cerca de la piel. Una presión mediana, te servirá para revisar la parte intermedia del tejido. La más intensa llegará hasta el nivel más profundo y más cercano a las costillas.
Usa dos dedos para comprimir suavemente el pezón y observa si hay secreción.
Repite el proceso en el lado izquierdo.

DE PIE ANTE UN ESPEJO

Esta parte del examen te permitirá detectar cambios en la apariencia de los senos. Quítate la ropa de la cintura para arriba y colócate de pie ante un espejo con los brazos relajados a los costados del cuerpo. Procura que el lugar esté bien iluminado. Si es necesario, acerca una lámpara o enciende todas las luces del cuarto de baño o el dormitorio. Observa detenidamente los senos. ¿Qué estás buscando? Cambios en la apariencia de los pezones, por ejemplo, o algún hoyuelo o cambio en la piel. Mírate desde distintos ángulos y posiciones de los brazos. Cuando el examen se realiza con regularidad, es cuando más se notan las posibles diferencias: cambios en el color de la piel o del pezón, o si surge alguna protuberancia.

DE PIE CON EL BRAZO LEVANTADO HACIA EL COSTADO

Esta posición te permite revisar mejor el área de la axila.
Levanta un brazo a la altura del hombro.
Con la mano opuesta, examina la axila. Estarás tratando de localizar masas, abultamientos o protuberancias, igual que hiciste con los senos.
Repite por el lado opuesto.

¿Qué hacer si notas algo irregular?

Supongamos que sientes un bulto que no tenías antes. No tienes por qué asustarte. A veces, los abultamientos pueden deberse a infecciones, a lesiones en el seno, a crecimientos que no cancerosos como un fibroadenoma, o a pequeños quistes que contienen líquido y que cambian de tamaño durante el ciclo menstrual y se conocen como cambios fibroquísticos de la mama. Muchas mujeres los tienen y como están asociados a los cambios hormonales, se acentúan justo antes y al comienzo del ciclo menstrual. Pero definitivamente, si sientes un bulto en el seno definitivamente debes consultar a tu médico cuanto antes para saber de qué se trata.

También debes consultar al médico si tienes alguno de estos síntomas o de estas señales:
Dolor en un seno que no esté relacionado con el período menstrual
Descubres un abultamiento, cambio o protuberancia que antes no tenías
Uno de los senos se siente hinchado, caliente y se ve enrojecido
Los pezones segregan líquido sanguinolento
Te palpas un abultamiento en la axila o cerca de la clavícula

El objetivo principal del autoexamen del seno es que te familiarices con el aspecto y la textura de tus senos. No importa el tamaño, si un seno es un poco más grande que el otro, esos son detalles estéticos que, al menos en relación al cáncer, no son importantes. Sí es fundamental que aprendas a conocer muy bien tu cuerpo. Eso te permitirá detectar cualquier cambio, y reportarlo rápidamente a tu médico, por insignificante que te parezca. Aprende a hacerte el autoexamen y podrás defender mejor tu vida. Pero recuerda que el autoexamen no reemplaza el examen por un profesional ni la mamografía.

Tomado de Vida y Salud

martes, 4 de enero de 2011

Tipos de cirugía para el tratamiento del cáncer de mama

Aprovechando que todos los días hay que crear conciencia sobre el cáncer de mama, este artículo te habla sobre los diferentes tipos de cirugía que hay disponibles como parte del tratamiento para el cáncer del seno. Infórmate sobre estas opciones, pero sobretodo, recuerda que la detección temprana a través del auto examen y las visitas frecuentes al médico, salva cada año miles de vidas. ¡No te descuides!
En Vida y Salud siempre he recalcado la importancia de la detección temprana cuando se trata de combatir al cáncer del seno. Como llegó el nuevo año para crear conciencia acerca de este tipo de cáncer, es importante que recordemos el auto examen. Tú más que nadie conoces tus senos, y si encuentras alguna irregularidad, puedes acudir al médico de inmediato para que te examine, aunque como sabes, aunque no notes cambios, la evaluación médica y la mamografía periódica también son indispensables. Ya sabes que mientras más temprano se detecta, hay más opciones de un tratamiento exitoso y de que salgas airosa de esta batalla.
Si acaso te diagnosticaran con cáncer, existen opciones para el tratamiento del cáncer del seno. Estas dependen del tipo de cáncer, el lugar del seno donde se ubica y de la etapa en la que se encuentra. Pero lo más seguro es que la cirugía sea una de las opciones para el tratamiento del cáncer de seno. Cada caso es distinto, y cada mujer diferente, por eso, aquí te cuento a grandes rasgos de qué se tratan los diferentes tipos de cirugía, pero sólo tú y tu médico podrán decidir cuál es la mejor opción para ti.
  1. Lumpectomía: también conocida como “cirugía conservadora”, este procedimiento extrae solamente el tumor canceroso y una zona a su alrededor, por seguridad. También es probable que se extraiga algún ganglio axilar. La idea de esta cirugía es conservar (como su nombre lo indica) la apariencia general del seno. Se complementa con tratamiento de radioterapia. No todas las mujeres con cáncer de mama califican para este tipo de cirugía, sobretodo si tienen más de un área cancerosa en el seno.
  2. Mastectomía parcial: En este tipo de cirugía se quita la masa cancerosa con parte del tejido que está a su alrededor, además de parte del recubrimiento de los músculos del tórax y algunos ganglios linfáticos. En estos casos, la radioterapia frecuentemente se recomienda por seis a ocho semanas una vez que se completa la recuperación de la cirugía.
  3. Mastectomía total: Como su nombre lo indica, este tipo de intervención quita el seno completo, pero no los ganglios linfáticos, si es que no han sido afectados por el cáncer. Esta cirugía se hace como prevención adicional a la reaparición del cáncer del seno.
  4. Mastectomía radical modificada: esta cirugía quita el tejido mamario en su totalidad junto con el pezón y los ganglios linfáticos de la axila. Los músculos del pecho o tórax no se tocan. En muchas ocasiones, a las pacientes que son sometidas a esta cirugía se les hace una reconstrucción del seno usando tejido de su abdomen o usando una prótesis mamaria ( una pieza artificial).
Gracias a la tecnología de hoy en día, el impacto emocional de este tipo de cirugías se reduce porque se cuenta con herramientas para reconstruir la apariencia del seno. No te olvides de hablar con tu médico acerca de las diferentes opciones para que tengas la información que necesitas en tu caso particular y, si tienes dudas, pide una segunda opinión de otro oncólogo.
No te desanimes, más bien siéntete feliz de que existe esta posibilidad y de que puedes darle la pelea a esta enfermedad.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 2 de enero de 2011

¿Verdad o mentira? 6 mitos sobre los quistes en los senos y el cáncer de mama

La prevención del cáncer de mama está en gran parte en tus propias manos. El auto examen mensual, las visitas rutinarias al médico e informarte constantemente, son tus mejores armas contra él. Sin embargo, puede que en ocasiones tengas dudas acerca de supuestos “hechos” que pueden no resultar del todo ciertos, o al contrario: tal vez creas que conoces toda la verdad sobre el cáncer de mama, los quistes en los senos, y que estés equivocada. Aquí te hablamos de una serie de mitos y verdades, para que tengas la información clara.
Silvia estaba viendo la televisión un día y accidentalmente se tocó el seno. Sintió una “bolita” y de inmediato se alarmó pues pensó que era un cáncer del seno. Se calcula que aproximadamente a cuatro de cada 10 mujeres les sucederá, a lo largo de su vida, que encontrarán un quiste en uno de sus senos. Así que si tienes uno o varios quistes, presta atención. Tal vez estés subestimando o sobreestimando tu hallazgo. Aquí te cuento más sobre los mitos y verdades sobre los quistes o bultos en los senos. Toma nota:
  1. “Encontré un quiste en mi seno, tengo cáncer”: Antes de asumir esto, cálmate. La mayoría de los quistes que te descubres probablemente no sean cáncer. Algunos son quistes benignos o son el reflejo de una condición común conocida como fibroadenoma o cambios fribrocísticos. Sin embargo, algunos quistes sí pueden ser pre-cancerosos o malignos. Por eso, SIEMPRE que te encuentres uno, es importante que consultes a tu médico de inmediato para establecer el diagnóstico y determinar el tratamiento correspondiente, si es necesario hacer algo.
  2. “En mi familia nadie ha sufrido de cáncer de mama, entonces no debo preocuparme”. ¡Falso! Si bien la historia familiar de cáncer del seno es un factor de riesgo, no quiere decir que estés libre de todo riesgo si ninguna mujer de tu familia lo ha desarrollado. Como todas las mujeres del mundo, debes seguir tu rutina de auto examen y mamografías recomendadas de acuerdo a tu edad.
  3. “Un quiste o tumor canceroso se siente diferente al tacto que uno benigno”. Existe la idea de que un tumor canceroso en los senos es duro al tacto y no se mueve. Esto puede llevar a confusiones, porque los quistes cancerosos también pueden ser suaves y moverse. Así que no te confíes.
  4. “El cáncer de mama siempre se identifica al tocar un quiste”. La verdad es que no es así. En la mayoría de los casos, el cáncer de mama se identifica en la mamografía, antes de que se pueda tocar un quiste. De ahí la importancia de este examen.
  5. “Soy muy joven para preocuparme por el cáncer del seno”. ¡No te confíes! Si bien el riesgo del cáncer de mama aumenta luego de la menopausia, un 25% de las mujeres diagnosticadas tienen menos de 50 años. El cáncer de mama puede afectar a las mujeres a cualquier edad.
  6. “Si me diagnostican con cáncer del seno, significa que me voy a morir”. La verdad es que afortunadamente, si el cáncer del seno es detectado a tiempo, es altamente tratable. En el 98% de los casos que se detectan a tiempo sobreviven entre 5 y 10 años.
No creas en los mitos sin antes consultar con tu médico. Tú tienes el poder de la detección temprana del cáncer del seno en tus manos si conoces tu cuerpo y te practicas el examen mensual regularmente, si visitas a tu médico para un examen anual y sigues las recomendaciones de la Sociedad Americana Contra el Cáncer en cuanto a la prevención y la detección temprana (para verlas, haz clic aquí).
Aunque hay mucho por aprender, hay mucho que podemos hacer hoy en día para la detección temprana y el tratamiento.

Tomado de Vida y Salud