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martes, 19 de junio de 2012

El cerebro de los fumadores cambia en respuesta a los altos niveles de nicotina

¿Es verdad que fumar cambia el cerebro en alguna manera, haciendo que sea más difícil dejar el hábito? ¿Se puede hacer algo para revertir ese cambio?

RESPUESTA del Dr. Richard D. Hurt, Centro para Dependencia a la Nicotina, Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, Estados Unidos:

Sí, es verdad. Cuando una persona fuma, el cerebro cambia en respuesta a los niveles de nicotina tan altos de los cigarrillos. Dichos cambios cerebrales ocasionan una adicción a la nicotina, y esa dependencia puede dificultar mucho el dejar de fumar.

La nicotina es una sustancia química que se encuentra presente en el tabaco y mantiene a la persona fumando. La nicotina ingresa al organismo a través de los cigarrillos y activa unas estructuras normales del cerebro, conocidas como receptores. Cuando los receptores se activan, liberan una sustancia química llamada dopamina, que provoca una sensación de bienestar. El placer que siente una persona en respuesta a la dopamina es uno de los mayores componentes del proceso de adicción a la nicotina.

Con el transcurso del tiempo y según la persona continúa fumando, en el cerebro aumenta la cantidad de receptores de la nicotina. Los fumadores adictos tienen miles de millones más de estos receptores que los no fumadores; pero no todos los fumadores tienen el mismo nivel alto de receptores, y por eso algunos fumadores consuetudinarios pueden dejar el hábito sin mucha dificultad.

Cuando alguien intenta dejar de fumar, los receptores cerebrales no reciben nicotina y se interrumpe aquella respuesta placentera. A esto se suma que los niveles bajos de nicotina derivan en síntomas de abstinencia a la nicotina, tales como fuertes ansias de fumar un cigarrillo, ansiedad, irritabilidad, inquietud, dificultad para concentrarse, ánimo deprimido, frustración, ira, más hambre y dificultad para dormir. La manera más rápida de aliviar los síntomas de abstinencia es fumando un cigarrillo para liberar a la dopamina y activar aquella respuesta placentera.

Lo que dificulta aún más el dejar de fumar es la factibilidad de condicionar a los receptores cerebrales a esperar la nicotina en ciertas situaciones, mucho tiempo después de haber dejado de fumar. Por ejemplo, cuando una persona normalmente fuma al beber alcohol, o encontrarse en una situación estresante, o después de comer, los receptores cerebrales de la nicotina anticipan una descarga de nicotina en ese momento. Esas situaciones “desencadenantes” pueden provocar deseos intensos de fumar un cigarrillo, aunque la persona no haya fumado durante varios meses.

Lo bueno es que una vez que alguien deja enteramente de fumar, la cantidad de receptores de nicotina en el cerebro terminan por volver a la normalidad. Según esto ocurre, la respuesta de sentir fuertes ansias se presentará con menos frecuencia, no durará tanto, ni será tan intensa, hasta desaparecer completamente con el tiempo.

Dado su efecto en el cerebro, la nicotina puede ser sumamente adictiva. Muchas personas necesitan recurrir a algún tratamiento médico para superar la adicción a la nicotina y lidiar bien con los síntomas de abstinencia. Existen medicamentos que pueden colaborar a disminuir los síntomas de abstinencia, mientras que la guía y apoyo de un programa de tratamiento para la dependencia puede enseñar cómo cambiar el comportamiento de manera que las posibilidades de no volver a fumar sean mejores.

Es difícil dejar de fumar, pero el esfuerzo bien vale la pena. La salud se beneficia casi de inmediato, pues la frecuencia cardíaca disminuye tan solamente 20 minutos después del último cigarrillo. Doce horas más tarde, vuelven a la normalidad los niveles sanguíneos de monóxido de carbono, que es un gas tóxico. En cuestión de tres meses, mejora la función pulmonar, y la circulación empieza también a mejorar. Después de un año, el riesgo de sufrir un ataque cardíaco desciende a la mitad; y luego de transcurrir 15 años, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular es igual al de los no fumadores.

Si usted fuma, consulte con el médico sobre cómo dejar de hacerlo. El médico puede ofrecerle medicamentos y apoyo, aparte de remitirlo a un programa de tratamiento a nivel local que pueda ayudarle. Dejar de fumar es un proceso, de manera que dé un paso a la vez.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 28 de abril de 2012

Fumar es más dañino para el cerebro de los hombres

 
Si eres de los que está atrapado en una relación nociva con el cigarrillo, he aquí una nueva razón para abandonar el hábito: un estudio reciente ha encontrado que fumar puede afectar las habilidades cognitivas de los hombres, como el pensamiento, la memoria y el procesamiento de la información, en especial en los hombres de mediana edad.

Fumar es perjudicial para la salud de los hombres y las mujeres por igual, y son muchas las ventajas que puedes obtener si dejas este hábito tan dañino. Sin embargo, es posible que el cigarrillo afecte de manera diferente a los varones que a las mujeres. Por ejemplo, un estudio reciente que fue publicado en la edición en línea del 6 de febrero de la revista especializada Archives of General Psychiatry, ha encontrado que fumar podría resultar particularmente nocivo para el cerebro y las habilidades del pensamiento de los hombres, pero no de las mujeres.

Según esta investigación, que fue realizada por unos especialistas del Colegio Universitario de Londres, en Inglaterra, fumar en la mediana edad parece acelerar los declives en la memoria, el pensamiento, el aprendizaje y el procesamiento de la información en los hombres.

Los investigadores también han encontrado que dejar de fumar ayuda a disminuir este riesgo y que quienes eran ex fumadores, a largo plazo, no tenían un descenso mental más rápido. Sin embargo, el efecto no fue inmediato: los hombres que habían abandonado el hábito diez años antes de su primera evaluación seguían en riesgo de tener un mayor declive mental, sobre todo en la llamada función “ejecutiva”, que incluye varios procesos mentales complejos que tienen que ver con la planificación y con alcanzar una meta en particular.

Para llegar a estos resultados, los investigadores analizaron los datos de casi 5.100 hombres y más de 2.100 mujeres, cuya edad promedio al iniciar el estudio era de 56 años, y que recibieron tres evaluaciones de sus funciones mentales durante diez años y seis evaluaciones relacionadas a su estado de tabaquismo, durante 25 años.

De esta forma detectaron una asociación entre fumar y las habilidades mentales de los hombres, sobre todo en edades avanzadas, aunque es importante tener en cuenta que estos resultados no están indicando que un hecho es causa del otro.

Además, tampoco están claros los motivos por los cuales esta relación sí parece darse en los hombres y no en las mujeres. Una de las razones puede ser porque ellos tienden a fumar más cigarrillos que ellas, aunque también hay que considerar el tamaño de la muestra, que incluyó una menor proporción de mujeres.

Sea como sea, motivos para dejar de fumar no faltan. Si eres de los que está atrapado en este hábito tan nocivo, que no sólo es el causante principal del cáncer de pulmón y que perjudica al corazón y también a la piel, la boca, los riñones y a todo el cuerpo en general, recuerda que no es imposible dejarlo y que hay muchas alternativas que pueden ayudarte, como grupos de apoyo a los cuales puedes acudir y tratamientos médicos pensados para cada persona en particular.

Cada vez que apagas un cigarrillo estás dejando de fumar. De ti depende volver a encender otro. Y para que no vuelvas a caer en la tentación, aquí tienes algunas recomendaciones:
  • Bebe agua fría por sorbos, de preferencia con un popote, pitillo o pajita, puede ayudarte a remplazar la sensación de querer tener un cigarrillo en la boca.
  • Haz una lista de los motivos por los cuales quieres dejar de fumar y de los beneficios que obtienes al hacerlo.
  • Cepíllate los dientes con frecuencia, no sólo mejorarás la apariencia de tu sonrisa sino que mantendrás el cigarrillo lejos de tu boca.
  • Evita tomar alcohol y café, ya que pueden ser tentadores para acompañar a un cigarrillo.
  • Come porciones más pequeñas pero más frecuentes y no esperes tanto entre una comida y otra. Esto no sólo te ayudará a controlar la ansiedad de fumar sino también la posibilidad de subir de peso.
  • Mantente ocupado para no estar pensando todo el tiempo en el cigarrillo. Considera diferentes opciones de como hacer ejercicio, dar un paseo al aire libre, practicar técnicas de relajación o ir al cine con amigos o personas que te ayuden a lograr tu meta.
El dejar de fumar no es una tarea fácil, ten paciencia, constancia y fortaleza, y antes de caer en la tentación de tomar otro cigarrillo, recuerda que has tomado una decisión muy sabia, no hay motivo para volver atrás.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 21 de abril de 2012

Dejar de fumar le evita a tu boca ¡la mitad de los problemas!

 
Según un nuevo estudio desarrollado por investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (o CDC), se estima que dejar de fumar disminuye a la mitad las posibilidades de que tengas problemas en la salud de tu boca, entre los cuales se incluyen las caries, la enfermedad periodontal y el cáncer oral.

¡Sí!, “Fumar es perjudicial para la salud”. Lo saben todos los fumadores y lo leen cada vez que abren sus cajetillas de cigarrillos. Sin embargo, esa inscripción suele ser minimizada y son pocos los que en verdad toman conciencia del daño real que el tabaco puede hacerle al cuerpo. Lamentablemente, muchos se dan cuenta cuando ya es tarde, y se enferman o se enteran de que algún familiar o amigo se ha enfermado, a raíz de esta adicción.

Afortunadamente, también hay personas que logran vencer a este traicionero “compañero” y ni bien dejan de fumar comienzan a sentir los beneficios en su cuerpo. Andrea era de las que fumaba una cajetilla diaria, y al poco tiempo de dejar el hábito notó que su piel se volvía más brillante y juvenil. Descubrió además que mientras fumaba había perdido el sentido del olfato. Entonces comenzó a percibir nuevamente los aromas, que ahora son más intensos, y junto con ellos, también los sabores.

De los ejemplos como Andrea hay miles, pero más allá de las experiencias individuales, un nuevo estudio desarrollado por unos investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Los Estados Unidos ha comprobado que dejar de fumar podría reducir el riesgo de tener problemas de salud oral a la mitad.

Según este informe, que aparece en la edición de febrero de la publicación estadística Data Brief, del Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS), los fumadores actuales tienen cuatro veces más probabilidades de desarrollar problemas orales que las personas que nunca han tenido el hábito, entre las cuales se incluyen las caries, la enfermedad periodontal y el cáncer oral.

Además, los investigadores encontraron que los fumadores de entre 18 y 64 años tienen casi 1,5 veces más probabilidades que los ex fumadores y dos veces más probabilidades que la gente que nunca ha fumado, de tener tres o más problemas de salud oral.

Lo que es preocupante de esta situación es que, si bien las personas que son fumadores actualmente reconocen la importancia de los problemas de la salud oral, más que los ex fumadores o los que nunca han fumado, en el estudio se mostraron menos propensos a visitar al dentista por un problema existente, generalmente debido a una cuestión de costo e imposibilidad económica de hacerlo.

En detalle, los investigadores reportaron que los fumadores tienen al menos el doble de probabilidades de no haber ido al dentista en cinco años, o de nunca haber ido, y que más de la mitad (56 por ciento) no podía los medios económicos para pagar el tratamiento o carecía de seguro.

Hay muchas razones para cuidar tus dientes y tu boca, y no sólo tienen que ver con la cuestión estética. La lengua y cada uno de los dientes tienen una función especial en la boca, que ayuda tanto para hablar como para la digestión. Además, los problemas de la salud oral pueden ser una señal de advertencia de alguna otra condición grave, como la diabetes, el VIH, una enfermedad cardiaca o un accidente cerebrovascular. Por eso es importante cuidar la salud de tu boca.

Si eres fumador, recuerda que está en tus manos dejar ese hábito tan nocivo para mejorar tu salud en general. El solo hecho de tomar la decisión ya es admirable. Recuerda que puedes tener altibajos y que no será una tarea sencilla. Sin embargo, existen muchas técnicas que te ayudan a lograrlo y, si lo necesitas, no sólo hay grupos de apoyo a los que puedes acudir, sino también medicinas que pueden facilitarte la tarea. Si este es tu caso, no dejes de consultarlo con tu médico, para que pueda recomendarte algún tratamiento que te ayude a dejar de fumar.

Y no bajes los brazos, si logras dejar de fumar no sólo estarás mejorando tu calidad de vida sino también alargando tus años de existencia. Por eso es tan admirable que tomes la decisión, y no sólo por lo que significa para ti y para tu salud, sino también por lo que implica para las personas que viven, trabajan y permanecen contigo cada día. ¡Adelante! Si al menos lo estás pensando, ya estás más cerca de cumplir tu meta.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 24 de febrero de 2012

Los ejercicios más indicados para condiciones crónicas. ¿Cuál te conviene?

Si tienes algún problema de salud crónico y crees que eso te impide hacer ejercicios, sigue leyendo porque este artículo te puede interesar. Aquí te contamos qué tipo de actividades físicas te ayudan no sólo a prevenir sino también a mejorar los síntomas de enfermedades como las que afectan al corazón, la diabetes, la hipertensión y el cáncer, entre otras.

Posiblemente hayas leído o escuchado recomendaciones sobre las ventajas de hacer ejercicio y todo el bien que puede aportar a tu salud, pero aún así te cuesta crear una rutina y cumplirla, entre tantas obligaciones y cuestiones que debes atender a diario. Calma, ésta es una situación muy común, y más aún si padeces alguna enfermedad crónica que te desanime. Algunas personas dejan de hacer ejercicios porque creen que ya no están en condiciones físicas de hacerlos, y abandonan los esfuerzos.

José, por ejemplo, tiene problemas de corazón hace muchos años. Desde su primer infarto los médicos le aconsejaron que dejara el cigarrillo, que modificara su dieta y que saliera a caminar al menos media hora todos los días, para ayudar a su corazón a recuperarse.

Sin embargo, José tardó años en dejar de fumar, todavía le cuesta cuidarse con algunas comidas y su corazón se ha debilitado tanto que hoy le cuesta caminar apenas 5 minutos. A veces, mientras lee el periódico o al mirar televisión, su mente se dispersa y piensa arrepentido que su situación podría ser otra si hubiera escuchado las advertencias a tiempo.

Otro caso es el de Andrea. Desde que detectó que tiene presión alta, ha dejado de hacer ejercicio porque alguien le dijo que eso podría hacerle mal, y ella, por supuesto, tiene miedo de que así sea. Sin embargo, una rutina de actividad física es de gran ayuda para mantener una presión arterial normal y estable, sólo es necesario tener ciertos cuidados al practicar los ejercicios. Lo mismo ocurre para personas con cáncer, osteoporosis y problemas del corazón.

¿Hay algún tipo de ejercicio que sea mejor que otro para cada una de estas condiciones? Pues sí. Si bien una rutina de ejercicios suele incluir varios tipos de ejercicios, por ejemplo aeróbicos y de resistencia, algunos pueden ser más apropiados que otros de acuerdo a cada caso. Por eso siempre es importante que le consultes a tu médico qué cuidados debes tener y si debes evitar algún movimiento o esfuerzo en particular.

Los ejercicios aeróbicos, por ejemplo, han demostrado ser buenos para la enfermedad cardiaca, el nivel alto de colesterol, la diabetes, la presión alta, la apoplejía, el cáncer y las enfermedades pulmonares, aunque en algunos casos, por ejemplo, pueden recomendarte caminar en vez de correr, para no agitarte tanto.

Los ejercicios aeróbicos son aquellos de los cuales escuchamos hablar más frecuentemente. Están diseñados para aumentar la circulación de oxígeno en tu cuerpo gracias al movimiento repetitivo de los grupos de músculos largos que aumentan el ritmo del corazón.

Existen dos tipos de ejercicios aeróbicos: unos requieren el apoyo del peso corporal y hacen que los músculos trabajen contra la fuerza de la gravedad, como trotar, caminar o bailar, y otros no usan el apoyo del peso corporal y la fuerza de gravedad no juega un papel importante: es el caso de andar en bicicleta, nadar o remar.

Además, existen los que se llaman ejercicios anaeróbicos, entre los cuales se incluyen el estiramiento, el yoga y los ejercicios de resistencia con pesas, que buscan fortalecer los músculos. Esto es importante, por ejemplo, cuando tienes osteoporosis, ya que los músculos fortalecidos pueden ayudar a los huesos debilitados por la enfermedad a sostener el peso del cuerpo. En los casos de osteoporosis, además es aconsejable complementar los ejercicios de resistencia con los aeróbicos con apoyo del peso corporal.

Cuando los ejercicios de resistencia se combinan con los aeróbicos sin apoyo del peso corporal, en cambio, se convierten en una buena alternativa para combatir los síntomas de la artritis, una enfermedad de los huesos que puede ser muy dolorosa y limitar tu capacidad de moverte. Las actividades en el agua son ideales en estos casos

Estas combinaciones también son efectivas en otros casos. Así, por ejemplo, hacer los ejercicios de resistencia combinados con los aeróbicos de cualquier tipo es bueno para combatir la diabetes , el cáncer y la apoplejía o derrame cerebral, que ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre y oxígeno al cerebro se revienta o se obstruye por una placa o un coágulo de sangre. En este último caso, además, también es importante incluir en la rutina los ejercicios de estiramiento.

Antes de iniciar una rutina de ejercicios, no te olvides consultar con tu médico. Y si hace mucho que no haces ejercicio recuerda que debes empezar poco a poco y no exigirle más a tu cuerpo de lo que puede dar. Lo importante es mantener la constancia. Si lo haces, verás que con el tiempo comenzaras a notar los buenos resultados.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 12 de octubre de 2011

Como reducir el estrés mientras dejas de fumar

Dejar de fumar puede parecerte lo más difícil del mundo, ¡lo has intentado tantas veces sin éxito! Pero no debes darte por vencido(a). ¡Anímate! Las ventajas son muchas y los beneficios para tu salud serán aún mayores. ¿Qué esperas para disfrutarlos? Si te provoca tensión tan sólo pensar que no podrás encender un cigarrillo más, y temes que la ansiedad no te permita lograr tu objetivo, he aquí algunas claves para reducir el estrés mientras dejas de fumar.

Dejar de fumar es un gran logro. Ya sabes que el tabaco le hace mucho daño a tu salud y a la de quienes deben respirar el humo de los cigarrillos que tú fumas. Seguramente has escuchado que este hábito le hace daño a tus pulmones, al corazón y a la piel, que aumenta las posibilidades de que tengas cáncer en el futuro, por sólo mencionar algunas de sus consecuencias negativas.

Lo dicen hasta las cajetillas de cigarrillos: “El fumar es perjudicial para la salud”. Pero todo eso no es suficiente para que tomes la decisión y abandones el hábito para siempre. Tampoco te ayuda pensar que el cigarrillo te deja mal olor, que afecta tu sentido del olfato, que te genera un gasto extra innecesario y muchos otros factores que van más allá de la salud.

Si nada hace que puedas dejar el hábito y ya lo has intentado antes, y la ansiedad y la tensión que te genera el solo hecho de privarte de un cigarrillo hace que vuelvas a caer en la tentación, he aquí siete claves para combatir el estrés mientras dejas de fumar, para que la próxima vez que te enfrentes a esta situación no te rindas ante una nube de humo.

Regla número 1: cambia tu forma de pensar. Dejar de fumar no tiene por qué ser tan difícil, sólo que estás tan acostumbrado(a) a escucharlo que te has convencido de que no podrás vivir sin un cigarrillo en la mano. Sin embargo, es posible que seas una persona exitosa que alcanza las metas que se propone, e incluso que cuida mucho su salud, excepto que no puedes dejar el tabaco. Piénsalo de este modo: dejas de fumar cada vez que apagas un cigarrillo, ¿qué es lo que te lleva a prender otro? ¿es la ansiedad?

Regla número 2: sé prevenido(a). Si vas a tomar la decisión de dejar el tabaco, ten en cuenta que te esperan unas semanas difíciles. En realidad, se considera que la adicción física al cigarrillo desaparece luego de los primeros días o semanas de abandonarlo. Sin embargo, muchas veces los nervios son traicioneros y la tentación es más fuerte. Debes de estar consciente de esto y prepárate para enfrentarte a eso. Algo que puede ayudarte, por ejemplo, es pensar en una buena razón para dejar de fumar, la que más te estimule a no retomar el hábito ante situaciones difíciles y, por ejemplo, repetírtelo a ti mismo(a) cuando estés en una fiesta donde sabes que habrá otros fumadores y tú, en contra de lo que todos esperan, esta vez dirás: “No, gracias, ya no fumo”.

Regla número 3:...

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miércoles, 20 de abril de 2011

Padres que fuman: 600 mil razones para dejar el cigarrillo


Hace poco leimos la siguiente noticia: cada año el tabaquismo pasivo se cobra la vida de más de 600 mil personas. Entre ellas se estima que 165 mil son niños que mueren debido a infecciones respiratorias vinculadas al humo que bota el cigarillo de un fumador.
El grupo poblacional más golpeado son las mujeres, un sector que en muchas partes del mundo tiene un 50 por ciento más posibilidad que los hombres, de estar expuesto al humo de un cigarillo ajeno. Las cifras provienen de la primera revisión global, 192 países incluidos, sobre el impacto del llamado secondhand smoking. Los datos corresponden al año 2004 y los resultados del estudio, financiado por el Swedish National Board of Health and Welfare y Bloomberg Philanthropies, fueron revelados a fines de noviembre por The Lancet, prestigiosa publicación médica británica.
Estas cifras han estado dando vueltas en mi cabeza hasta que me he sentado a escribir este post. Me he puesto a pensar en esos hogares donde el humo del cigarillo impacta o “nubla”, por decirlo de algún modo, la vida de todos quienes viven bajo ese mismo techo. ¿Es tu caso? ¿Conoces a alguna familia que atraviesa por esa situación? Mi idea, antes que criticar, es diseminar información y recursos.
Si eres un padre o una mamá que fuma quizá, ojalá, las estadísticas que menciono te motiven a parar un momento y a pensar en qué puedes hacer para acabar con tu hábito nocivo. La evidencia médica es abundante y clarísima: fumar no sólo atenta contra ti (y vaya si los niños necesitan a sus padres saludables y sanos) sino contra la vida de quienes más quieres: tus propios hijos. Los niños de padres fumadores son más vulnerables ante el síndrome de muerte súbita del lactante, las infecciones de oído, neumonía, bronquitis y asma. El tabaquismo pasivo se asocia también al crecimiento más lento de los pulmones en niños cuyos padres fuman, en comparación con los niños que crecen en hogares libres de humo.
Si eres un padre de familia que fuma, piensa en todo lo que haces a diario para cuidar de tu hijo y protegerlo de cualquier riesgo. Fumar, aunque muchos minimicen el asunto o lo nieguen, va en sentido totalmente opuesto a estos esfuerzos. Tras el humo que bota tu cigarillo se esconde una realidad innegable: dejar de fumar es una de las decisiones más importantes que puedes tomar en bien de la salud de un hijo.
Comparto contigo dos enlaces de los Centros Para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) con información precisa yrecursos adicionales que pueden servirte. Consulta con tu médico y arma un sólido grupo de soporte. Si antes has perdido la batalla intenta otra vez y otra vez más. ¿Se te ocurre una mejor forma de empezar el año nuevo? Tu salud y la de tu familia son razones poderosas para no darte por vencido.
Tomado de Vida y Salud