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sábado, 21 de abril de 2012

Dejar de fumar le evita a tu boca ¡la mitad de los problemas!

 
Según un nuevo estudio desarrollado por investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (o CDC), se estima que dejar de fumar disminuye a la mitad las posibilidades de que tengas problemas en la salud de tu boca, entre los cuales se incluyen las caries, la enfermedad periodontal y el cáncer oral.

¡Sí!, “Fumar es perjudicial para la salud”. Lo saben todos los fumadores y lo leen cada vez que abren sus cajetillas de cigarrillos. Sin embargo, esa inscripción suele ser minimizada y son pocos los que en verdad toman conciencia del daño real que el tabaco puede hacerle al cuerpo. Lamentablemente, muchos se dan cuenta cuando ya es tarde, y se enferman o se enteran de que algún familiar o amigo se ha enfermado, a raíz de esta adicción.

Afortunadamente, también hay personas que logran vencer a este traicionero “compañero” y ni bien dejan de fumar comienzan a sentir los beneficios en su cuerpo. Andrea era de las que fumaba una cajetilla diaria, y al poco tiempo de dejar el hábito notó que su piel se volvía más brillante y juvenil. Descubrió además que mientras fumaba había perdido el sentido del olfato. Entonces comenzó a percibir nuevamente los aromas, que ahora son más intensos, y junto con ellos, también los sabores.

De los ejemplos como Andrea hay miles, pero más allá de las experiencias individuales, un nuevo estudio desarrollado por unos investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Los Estados Unidos ha comprobado que dejar de fumar podría reducir el riesgo de tener problemas de salud oral a la mitad.

Según este informe, que aparece en la edición de febrero de la publicación estadística Data Brief, del Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS), los fumadores actuales tienen cuatro veces más probabilidades de desarrollar problemas orales que las personas que nunca han tenido el hábito, entre las cuales se incluyen las caries, la enfermedad periodontal y el cáncer oral.

Además, los investigadores encontraron que los fumadores de entre 18 y 64 años tienen casi 1,5 veces más probabilidades que los ex fumadores y dos veces más probabilidades que la gente que nunca ha fumado, de tener tres o más problemas de salud oral.

Lo que es preocupante de esta situación es que, si bien las personas que son fumadores actualmente reconocen la importancia de los problemas de la salud oral, más que los ex fumadores o los que nunca han fumado, en el estudio se mostraron menos propensos a visitar al dentista por un problema existente, generalmente debido a una cuestión de costo e imposibilidad económica de hacerlo.

En detalle, los investigadores reportaron que los fumadores tienen al menos el doble de probabilidades de no haber ido al dentista en cinco años, o de nunca haber ido, y que más de la mitad (56 por ciento) no podía los medios económicos para pagar el tratamiento o carecía de seguro.

Hay muchas razones para cuidar tus dientes y tu boca, y no sólo tienen que ver con la cuestión estética. La lengua y cada uno de los dientes tienen una función especial en la boca, que ayuda tanto para hablar como para la digestión. Además, los problemas de la salud oral pueden ser una señal de advertencia de alguna otra condición grave, como la diabetes, el VIH, una enfermedad cardiaca o un accidente cerebrovascular. Por eso es importante cuidar la salud de tu boca.

Si eres fumador, recuerda que está en tus manos dejar ese hábito tan nocivo para mejorar tu salud en general. El solo hecho de tomar la decisión ya es admirable. Recuerda que puedes tener altibajos y que no será una tarea sencilla. Sin embargo, existen muchas técnicas que te ayudan a lograrlo y, si lo necesitas, no sólo hay grupos de apoyo a los que puedes acudir, sino también medicinas que pueden facilitarte la tarea. Si este es tu caso, no dejes de consultarlo con tu médico, para que pueda recomendarte algún tratamiento que te ayude a dejar de fumar.

Y no bajes los brazos, si logras dejar de fumar no sólo estarás mejorando tu calidad de vida sino también alargando tus años de existencia. Por eso es tan admirable que tomes la decisión, y no sólo por lo que significa para ti y para tu salud, sino también por lo que implica para las personas que viven, trabajan y permanecen contigo cada día. ¡Adelante! Si al menos lo estás pensando, ya estás más cerca de cumplir tu meta.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 5 de abril de 2012

Protege tus dientes antes de recibir tratamiento para el cáncer

 
Si te han diagnosticado cáncer y estás en espera de recibir quimioterapia o radiaciones, ve sin demora al dentista. Cualquier problema en tus dientes o en tus encías puede agravarse y hasta reducir la efectividad del tratamiento.

Aunque Elena sabía que tenía problemas con su dentadura y con sus encías, se sorprendió cuando el oncólogo le dijo que debía ir a su dentista antes de empezar las radiaciones para combatir un cáncer oral. El dentista le recomendó que se extrajera algunos dientes, afectados por la infección y la pérdida de hueso de las encías, antes de empezar el tratamiento para que tuviera tiempo de sanarse, ya que las radiaciones agravarían el problema. Si esperaba a terminar el tratamiento, se arriesgaría a no sanar bien y a que se presentara osteonecrosis (muerte del hueso) en la boca.

De acuerdo con el National Cancer Institute, el tratar las infecciones de los dientes y las encías antes de la terapia y durante la misma, reduce la severidad y la frecuencia de las complicaciones que se pueden presentar. Estas complicaciones van desde problemas con dificultad para que el hueso o las encías sanen correctamente después de la radiación, hasta infecciones orales (en la boca) por bacterias que se extienden al resto del cuerpo, debido al debilitamiento del sistema inmunológico (el sistema de defensa) producido por la quimioterapia.

Además, las radiaciones en el área de la cabeza y el cuello pueden causar resequedad severa en la boca, con lo que se pierde el efecto protector de la saliva. Eso da lugar a que se empeoren las caries y a que se dañen los minúsculos vasos sanguíneos del hueso, que ayudan a que éste sane. Los gels, los atomizadores y los enjuagues bucales ayudan a mantener la humedad de la boca, pero no contienen los anticuerpos de la saliva.

La decisión de extraer los dientes o de no hacerlo antes de la radiación depende de la salud de los dientes, y de la condición del hueso y de las encías alrededor. También tiene que ver la cantidad de radiación que va a recibir el área alrededor del diente. La salud bucal es importante, porque la boca tiene una gran cantidad de bacterias, y si no la cuidas, corres el riesgo de que esas bacterias pasen al torrente sanguíneo.

Por eso se recomienda que todos los pacientes con cáncer se hagan examinar la boca al menos dos semanas antes de empezar el tratamiento. El chequeo comprende no sólo el examen de rayos X de los dientes, sino una revisión completa de las encías y el tratamiento de cualquier área irritada, como dientes partidos o infecciones crónicas.

Después de la quimioterapia o la radiación, es más difícil tratar esos problemas y los riesgos de desarrollar otras complicaciones aumentan. Los pacientes que tienen su sistema inmunológico debilitado pueden desarrollar infecciones, esto puede demorar el tratamiento contra el cáncer o hacer que se tenga que reducir la dosis de radiación que se de, lo que puede afectar las posibilidades de supervivencia. Lo ideal es que los problemas bucales sanen antes de empezar el tratamiento. Pero si es necesario realizar un tratamiento dental durante un ciclo de quimioterapia, es especialmente importante que haya coordinación entre el oncólogo y el dentista, quienes deben trabajar en equipo.

Los siguientes consejos te ayudarán a cuidar y a proteger tu dentadura antes y durante el tratamiento contra el cáncer:
  • Haz una cita con tu dentista al menos dos semanas antes de empezar el tratamiento de quimioterapia o radiación.
  • Pregúntale al oncólogo si debes de recibir tratamiento para el problema bucal que tienes antes de empezar la terapia.
  • Infórmale a tu dentista sobre tu tratamiento contra el cáncer. Si necesitas tratamiento dental durante la terapia, asegúrate de que tu dentista y tu oncólogo se mantengan en comunicación. El tratamiento dental debe llevarse a cabo cuando la cuenta de tus glóbulos blancos está elevado, para prevenir infecciones.
  • Pregúntale al oncólogo qué efectos secundarios puedes esperar del tratamiento contra el cáncer. Si es necesario, el oncólogo puede recetarte algún medicamento para estimular la producción de saliva, o un antiséptico que te ayude a manejar los efectos secundarios de la terapia.
Recuerda que tu salud bucal es parte de la salud de tu organismo. Si conservas sanos tus dientes y tus encías, no sólo contribuyes a que las terapias contra el cáncer sean más efectivas, sino que ayudas también a tu bienestar general después de que termine el tratamiento.

Tomado de Vida y Salud

martes, 30 de agosto de 2011

¿Existe relación entre el sexo oral y el cáncer oral?


Desafortunadamente, la respuesta es sí. En parte debido a cambios en las actitudes frente al sexo, la desinformación y la falsa creencia de que el sexo oral es seguro han logrado cambiar el rostro del típico paciente con cáncer oral: hombre, de edad avanzada, fumador y bebedor de alcohol. Hoy los pacientes son más jóvenes, de ambos sexos, no fuman y beben alcohol esporádicamente. ¿Por qué esta nueva tendencia? Los especialistas la asocian al contagio del virus del papiloma humano genital, transmitido sexualmente y relacionado con la mitad de los casos de cáncer oral. ¿Estás tú o alguien de tu familia en peligro?

Hasta hace una década, era poco probable que una mujer desarrollara cáncer oral (en la boca, en la lengua o en la garganta) a los 20 o a los 30 años. Y menos si nunca había fumado o no tomaba bebidas alcohólicas. Este tipo de cáncer afectaba por lo general a los hombres de más de 50 años y sus principales factores de riesgo eran el uso del tabaco y el consumo del alcohol. De ahí la gran sorpresa de Diana, de 32 años, no fumadora y de vida activa y saludable cuando se encontró que lo que comenzó como un simple dolor de garganta resultó ser un cáncer en las amígdalas en su etapa 2. Aunque ya hoy su enfermedad está en remisión, Diana admite el gran impacto que representó para ella saber que su cáncer se originó por un virus: el del papiloma humano genital (o VPH).

El culpable detrás de la nueva tendencia: el VPH

El aumento de la incidencia del cáncer oral en una población más joven tiene una causa: el virus VPH. Según datos aportados por la American Cancer Society(Sociedad Americana contra el Cáncer), casi la mitad de los casos del cáncer oral están relacionados con este virus y la tendencia va en aumento. ¿Qué es el VPH? Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (conocido como CDC por sus siglas en inglés), es el virus que produce la mayor cantidad de infecciones transmitidas sexualmente. Existen más de 40 tipos de VPH, unos producen verrugas genitales, mientras que otro tipo produce el cáncer cervical (o del cuello del útero). Este es el mismo virus que se asocia con el cáncer oral. El VPH (virus del papiloma humano) se transmite de una persona a otra mediante el contacto directo de piel a piel durante el sexo genital y oral y se desarrolla perfectamente en tejidos finos delicados y húmedos como los que recubren tanto los genitales como la boca.

Como el VPH se adhiere al lugar en donde llega al cuerpo y no viaja por el torrente sanguíneo, la conexión entre el cáncer oral producido por el VPH y sexo oral es directa.

Del contagio al cáncer

Si una persona tiene sexo sin protección con una persona infectada, puede adquirir el virus y ni darse cuenta porque en muchas ocasiones no se tienen síntomas. La mayoría de las veces el sistema inmunológico (de defensas) logra deshacerse de la infección en un período de 2 años, pero durante ese tiempo, la persona infectada puede seguir transmitiendo el virus. En ocasiones, cepas del VPH de algo riesgo destruyen las células saludables y su capacidad de repararse o de controlar la forma en que se reproducen. Esas células se convierten entonces en células cancerosas. Los síntomas comenzarán a aparecer incluso años después de que la persona ha sido infectada, e incluyen: dificultad al tragar, llagas que no se curan en la boca o dolor persistente en un lado de la garganta.

¿Quiénes tienen riesgo de contraerlo?

Según un estudio publicado en...

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