DESPACHOS A TODO EL PAÍS
Mostrando las entradas con la etiqueta glóbulos blancos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta glóbulos blancos. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de abril de 2012

Protege tus dientes antes de recibir tratamiento para el cáncer

 
Si te han diagnosticado cáncer y estás en espera de recibir quimioterapia o radiaciones, ve sin demora al dentista. Cualquier problema en tus dientes o en tus encías puede agravarse y hasta reducir la efectividad del tratamiento.

Aunque Elena sabía que tenía problemas con su dentadura y con sus encías, se sorprendió cuando el oncólogo le dijo que debía ir a su dentista antes de empezar las radiaciones para combatir un cáncer oral. El dentista le recomendó que se extrajera algunos dientes, afectados por la infección y la pérdida de hueso de las encías, antes de empezar el tratamiento para que tuviera tiempo de sanarse, ya que las radiaciones agravarían el problema. Si esperaba a terminar el tratamiento, se arriesgaría a no sanar bien y a que se presentara osteonecrosis (muerte del hueso) en la boca.

De acuerdo con el National Cancer Institute, el tratar las infecciones de los dientes y las encías antes de la terapia y durante la misma, reduce la severidad y la frecuencia de las complicaciones que se pueden presentar. Estas complicaciones van desde problemas con dificultad para que el hueso o las encías sanen correctamente después de la radiación, hasta infecciones orales (en la boca) por bacterias que se extienden al resto del cuerpo, debido al debilitamiento del sistema inmunológico (el sistema de defensa) producido por la quimioterapia.

Además, las radiaciones en el área de la cabeza y el cuello pueden causar resequedad severa en la boca, con lo que se pierde el efecto protector de la saliva. Eso da lugar a que se empeoren las caries y a que se dañen los minúsculos vasos sanguíneos del hueso, que ayudan a que éste sane. Los gels, los atomizadores y los enjuagues bucales ayudan a mantener la humedad de la boca, pero no contienen los anticuerpos de la saliva.

La decisión de extraer los dientes o de no hacerlo antes de la radiación depende de la salud de los dientes, y de la condición del hueso y de las encías alrededor. También tiene que ver la cantidad de radiación que va a recibir el área alrededor del diente. La salud bucal es importante, porque la boca tiene una gran cantidad de bacterias, y si no la cuidas, corres el riesgo de que esas bacterias pasen al torrente sanguíneo.

Por eso se recomienda que todos los pacientes con cáncer se hagan examinar la boca al menos dos semanas antes de empezar el tratamiento. El chequeo comprende no sólo el examen de rayos X de los dientes, sino una revisión completa de las encías y el tratamiento de cualquier área irritada, como dientes partidos o infecciones crónicas.

Después de la quimioterapia o la radiación, es más difícil tratar esos problemas y los riesgos de desarrollar otras complicaciones aumentan. Los pacientes que tienen su sistema inmunológico debilitado pueden desarrollar infecciones, esto puede demorar el tratamiento contra el cáncer o hacer que se tenga que reducir la dosis de radiación que se de, lo que puede afectar las posibilidades de supervivencia. Lo ideal es que los problemas bucales sanen antes de empezar el tratamiento. Pero si es necesario realizar un tratamiento dental durante un ciclo de quimioterapia, es especialmente importante que haya coordinación entre el oncólogo y el dentista, quienes deben trabajar en equipo.

Los siguientes consejos te ayudarán a cuidar y a proteger tu dentadura antes y durante el tratamiento contra el cáncer:
  • Haz una cita con tu dentista al menos dos semanas antes de empezar el tratamiento de quimioterapia o radiación.
  • Pregúntale al oncólogo si debes de recibir tratamiento para el problema bucal que tienes antes de empezar la terapia.
  • Infórmale a tu dentista sobre tu tratamiento contra el cáncer. Si necesitas tratamiento dental durante la terapia, asegúrate de que tu dentista y tu oncólogo se mantengan en comunicación. El tratamiento dental debe llevarse a cabo cuando la cuenta de tus glóbulos blancos está elevado, para prevenir infecciones.
  • Pregúntale al oncólogo qué efectos secundarios puedes esperar del tratamiento contra el cáncer. Si es necesario, el oncólogo puede recetarte algún medicamento para estimular la producción de saliva, o un antiséptico que te ayude a manejar los efectos secundarios de la terapia.
Recuerda que tu salud bucal es parte de la salud de tu organismo. Si conservas sanos tus dientes y tus encías, no sólo contribuyes a que las terapias contra el cáncer sean más efectivas, sino que ayudas también a tu bienestar general después de que termine el tratamiento.

Tomado de Vida y Salud

martes, 12 de abril de 2011

El dolor en las articulaciones de los dedos comúnmente es el primer síntoma de la artritis reumatoide


¿Cómo puedo saber si el dolor que siento en las articulaciones de los dedos de las manos es artritis u otra cosa?  ¿Ayudarían las inyecciones de cortisona a aliviar el dolor de las articulaciones e hinchazón de los dedos?  En caso negativo, ¿qué otras alternativas tengo?
RESPUESTA de la Dra. Nisha Manek, Reumatología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:
Parece que usted efectivamente tiene artritis reumatoide.  El dolor en las articulaciones de los dedos de las manos es el síntoma inicial típico de esta enfermedad.  Si usted realmente padece artritis reumatoide, hay varias alternativas de tratamiento eficaces, entre las cuales están las inyecciones de cortisona.
No existe ningún examen ni síntoma que por sí solo confirme la artritis reumatoide.  El médico diagnostica esa enfermedad en base, sobre todo, al historial médico del paciente y al examen clínico.  El dolor y la rigidez en las articulaciones generalmente empieza en las manos y en los pies, afectando ambos lados del cuerpo.  El dolor y la rigidez podrían aumentar lentamente en el transcurso de pocas semanas; pero en ciertos casos, los síntomas se presentan rápido, casi de un día para el otro.  Conforme avanza la enfermedad, los hombros, codos, rodillas, caderas, mandíbula y cuello se ven afectados.  Otros síntomas también pueden ser los siguientes:
  • El dolor se alivia con calor.  El tomar una ducha o un baño en agua caliente generalmente ayuda.
  • Manos enrojecidas e hinchadas
  • Cansancio
  • Articulaciones sensibles
  • Fiebre
  • Pérdida de peso
A fin de confirmar el diagnóstico, el médico podría solicitar análisis de sangre para medir el proceso inflamatorio del organismo.  Esos resultados ofrecen pistas importantes porque la artritis reumatoide es el resultado de un revés en el sistema inmunológico y no es fruto del desgaste natural de las articulaciones.
En la artritis reumatoide, el sistema inmunológico ataca el revestimiento de las articulaciones (sinovio), que es lo que las permite moverse sin tropiezos.  El sinovio se inflama e hincha, produciendo dolor con el movimiento.  Esa inflamación hace que el sistema inmune trabaje aún más, derivando en mayor hinchazón e inflamación.  Si no se administra un tratamiento para interrumpir ese ciclo, la artritis reumatoide termina por causar daños y deformidades en las articulaciones, además de restringir la capacidad de la persona de utilizar las articulaciones afectadas.
A pesar de que no se entienda qué trastrueca el sistema inmune, ciertos genes pueden aumentar la susceptibilidad de una persona hacia la enfermedad.  Además, las enfermedades, los factores ambientales y el estilo de vida también desempeñan una función.  El hábito de fumar cigarrillos, por ejemplo, parece acelerar al sistema inmune y si usted fuma, es importante que deje de hacerlo.
No existe cura para la artritis reumatoide, pero la mayoría de gente logra controlar la enfermedad y lleva una vida activa.  Durante la última década, el tratamiento se ha vuelto más diligente y agresivo.  Normalmente se empieza con una combinación de medicamentos para mantener bajo control a la enfermedad lo antes posible.  El plan inicial de tratamiento podría incluir inyecciones de cortisona y la administración prolongada de lo que se conoce como fármaco antirreumático modificador de la enfermedad.  Por otro lado, también se pueden considerar otros medicamentos y a continuación le ofrezco información sobre algunas alternativas:
Cortisona: la cortisona oral disminuye rápida y eficazmente la inflamación de las articulaciones y puede administrarse durante un período corto.  La cortisona, que también se conoce como esteroides o prednisona, podría también inyectarse en las articulaciones, incluso en las de los dedos.  (Como nota aparte menciono que dos médicos de Mayo Clinic ganaron un Premio Nobel por el descubrimiento de este medicamento todavía importante).
Fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME): esta categoría representa el tratamiento principal para la artritis reumatoide.  Con el transcurso del tiempo, los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad detienen el avance de la artritis reumatoide y salvan a las articulaciones y otros tejidos de daños permanentes.  Los medicamentos que generalmente se emplean son la hidroxicloroquina (Plaquenil) y el metotrexato (Rheumatrex, Trexall).
Inhibidores del factor de necrosis tumoral alfa: el factor de necrosis tumoral (FNT) alfa es una proteína producida por los glóbulos blancos, que activa el sistema inmune.  Por lo general, los inhibidores del factor de necrosis tumoral alfa se emplean conjuntamente con los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad.  Entre los medicamentos de esta categoría están el infliximab (Remicade) y el etanercept (Enbrel).
Colabore estrechamente con su reumatólogo para determinar el abordaje terapéutico que mejor funcione para usted.  Existen muchas alternativas capaces de aliviar los síntomas de inmediato y de controlar la enfermedad a largo plazo.
Tomado de Vida y Salud