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martes, 19 de junio de 2012

El cerebro de los fumadores cambia en respuesta a los altos niveles de nicotina

¿Es verdad que fumar cambia el cerebro en alguna manera, haciendo que sea más difícil dejar el hábito? ¿Se puede hacer algo para revertir ese cambio?

RESPUESTA del Dr. Richard D. Hurt, Centro para Dependencia a la Nicotina, Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, Estados Unidos:

Sí, es verdad. Cuando una persona fuma, el cerebro cambia en respuesta a los niveles de nicotina tan altos de los cigarrillos. Dichos cambios cerebrales ocasionan una adicción a la nicotina, y esa dependencia puede dificultar mucho el dejar de fumar.

La nicotina es una sustancia química que se encuentra presente en el tabaco y mantiene a la persona fumando. La nicotina ingresa al organismo a través de los cigarrillos y activa unas estructuras normales del cerebro, conocidas como receptores. Cuando los receptores se activan, liberan una sustancia química llamada dopamina, que provoca una sensación de bienestar. El placer que siente una persona en respuesta a la dopamina es uno de los mayores componentes del proceso de adicción a la nicotina.

Con el transcurso del tiempo y según la persona continúa fumando, en el cerebro aumenta la cantidad de receptores de la nicotina. Los fumadores adictos tienen miles de millones más de estos receptores que los no fumadores; pero no todos los fumadores tienen el mismo nivel alto de receptores, y por eso algunos fumadores consuetudinarios pueden dejar el hábito sin mucha dificultad.

Cuando alguien intenta dejar de fumar, los receptores cerebrales no reciben nicotina y se interrumpe aquella respuesta placentera. A esto se suma que los niveles bajos de nicotina derivan en síntomas de abstinencia a la nicotina, tales como fuertes ansias de fumar un cigarrillo, ansiedad, irritabilidad, inquietud, dificultad para concentrarse, ánimo deprimido, frustración, ira, más hambre y dificultad para dormir. La manera más rápida de aliviar los síntomas de abstinencia es fumando un cigarrillo para liberar a la dopamina y activar aquella respuesta placentera.

Lo que dificulta aún más el dejar de fumar es la factibilidad de condicionar a los receptores cerebrales a esperar la nicotina en ciertas situaciones, mucho tiempo después de haber dejado de fumar. Por ejemplo, cuando una persona normalmente fuma al beber alcohol, o encontrarse en una situación estresante, o después de comer, los receptores cerebrales de la nicotina anticipan una descarga de nicotina en ese momento. Esas situaciones “desencadenantes” pueden provocar deseos intensos de fumar un cigarrillo, aunque la persona no haya fumado durante varios meses.

Lo bueno es que una vez que alguien deja enteramente de fumar, la cantidad de receptores de nicotina en el cerebro terminan por volver a la normalidad. Según esto ocurre, la respuesta de sentir fuertes ansias se presentará con menos frecuencia, no durará tanto, ni será tan intensa, hasta desaparecer completamente con el tiempo.

Dado su efecto en el cerebro, la nicotina puede ser sumamente adictiva. Muchas personas necesitan recurrir a algún tratamiento médico para superar la adicción a la nicotina y lidiar bien con los síntomas de abstinencia. Existen medicamentos que pueden colaborar a disminuir los síntomas de abstinencia, mientras que la guía y apoyo de un programa de tratamiento para la dependencia puede enseñar cómo cambiar el comportamiento de manera que las posibilidades de no volver a fumar sean mejores.

Es difícil dejar de fumar, pero el esfuerzo bien vale la pena. La salud se beneficia casi de inmediato, pues la frecuencia cardíaca disminuye tan solamente 20 minutos después del último cigarrillo. Doce horas más tarde, vuelven a la normalidad los niveles sanguíneos de monóxido de carbono, que es un gas tóxico. En cuestión de tres meses, mejora la función pulmonar, y la circulación empieza también a mejorar. Después de un año, el riesgo de sufrir un ataque cardíaco desciende a la mitad; y luego de transcurrir 15 años, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular es igual al de los no fumadores.

Si usted fuma, consulte con el médico sobre cómo dejar de hacerlo. El médico puede ofrecerle medicamentos y apoyo, aparte de remitirlo a un programa de tratamiento a nivel local que pueda ayudarle. Dejar de fumar es un proceso, de manera que dé un paso a la vez.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 15 de marzo de 2012

La obesidad afecta la gravedad de los síntomas de la fibromialgia

Puede ser difícil establecer un diagnóstico definitivo y encontrar un plan de tratamiento eficaz para las personas que padecen fibromialgia. En muchos pacientes, la afección conlleva una gama de síntomas confusos, entre los cuales están el dolor crónico, cansancio, alteraciones del sueño y trastornos del ánimo. Un estudio de Mayo Clinic, publicado este mes en “Arthritis Care & Research” (Cuidados e Investigación de la Artritis), indica que un factor vinculado a los síntomas de fibromialgia es el peso del paciente.

“Se observa una asociación entre el índice de masa corporal y la gravedad de los síntomas y de la calidad de vida en los pacientes que padecen fibromialgia”, comenta el autor del estudio,

Dr. Terry Oh, del Departamento de Medicina Física y Rehabilitación de Mayo Clinic. “Este fue el primer estudio que observó a distintos grupos de pacientes obesos y determinó cómo se correlaciona el peso con el grado de los síntomas y de la calidad de vida”.

El estudio evaluó el índice de masa corporal (IMC) de 888 pacientes con fibromialgia, atendidos en el Programa para Tratamiento de la Fibromialgia de Mayo Clinic en Rochester. Aproximadamente la mitad de los pacientes tenían en común la obesidad (IMC superior a 29 por ciento), y el 25 por ciento de ellos era gravemente obeso (IMC superior a 35 por ciento). Todos los pacientes estudiados llenaron cuestionarios para describir sus síntomas y capacidad funcional. De manera general, los grupos de los pacientes con los IMC mayores fueron quienes informaron sobre los peores síntomas vinculados a la fibromialgia y calidad de vida. Los pacientes gravemente obesos informaron que sentían mucho más dolor que los pacientes no obesos e incluso que los gordos.

La fibromialgia es una enfermedad que afecta a casi 5 por ciento de personas en Estados Unidos. A pesar de que no exista una clara relación causal entre la obesidad y la fibromialgia, la tasa mayor de obesidad que presentan los pacientes que sufren esa afección podría deberse al ciclo de dolor y a la falta de actividad física. El dolor crónico y el exceso de peso podrían conducir a una discapacidad, a peor calidad de vida y a más discapacidad.

“El IMC ya ha sido señalado como un factor independiente de riesgo para la fibromialgia”, dice el Dr. Oh. “Nuestros resultados subrayan la importancia de incorporar tácticas para controlar el peso en los programas de tratamiento de los pacientes con fibromialgia”.

Otros autores del estudio son el Dr. Chul-Hyun Kim de Mayo Clinic y la Universidad Nacional de Kyungpook en Daegu, Corea del Sur; así como Connie Luedtke, la Dra. Ann Vincent, y el Dr. Jeffrey Thompson de Mayo Clinic.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 22 de diciembre de 2011

Que la burla y el acoso por compañeros o compañeras no hagan que bajen tus calificaciones


Es comprensible que no puedas concentrarte y que tu rendimiento escolar se vea afectado si tus compañeros o compañeras en el colegio te acosan o te molestan. Si estás en esta situación, debes saber que está en tus manos resolver la situación: hay muchas cosas que puedes hacer y no necesitas estar solo(a) en este proceso. Esta es una llamada de aviso para ti y para tus padres: pide ayuda y busca una solución segura.

¡Ánimo! Las cosas pueden y van a mejorar. El soportar las burlas de tus compañeros o de otros chicos del colegio es muy difícil y puede ser doloroso. Hasta es posible que debas tolerar amenazas que pueden asustarte y hacer que llores una tarde completa o que pases la noche en vela angustiado y pensando en qué puedes hacer para evitarlos.

Si te está pasando algo así, entonces eres víctima de acosos e intimidaciones que pueden afectar no sólo tu estado de ánimo sino también tus calificaciones y incluso, el desarrollo de tu personalidad.

Un estudio reciente desarrollado por unos investigadores de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, ha encontrado que los adolescentes de secundaria que sufren acoso por parte de sus compañeros tienen retrocesos en sus calificaciones, en especial cuando se trata de los alumnos de origen afroamericano o latino, que son discriminados.

Para llegar a estos resultados, los investigadores compararon los índices académicos de 9.590 estudiantes de 580 secundarias de ese país, a los que se les preguntó si habían experimentado acoso en el décimo curso (primero de preparatoria). Así descubrieron que, comparado con quienes no fueron acosados, los niños acosados experimentaron un descenso de 0.049 puntos en su índice académico entre el noveno y el doceavo curso.

Además, según este estudio que fue presentado en la reunión anual de la Asociación Americana de Sociología (American Sociological Association), el efecto del acoso fue más notorio entre los estudiantes afroamericanos e hispanos con alto rendimiento. Por ejemplo, los estudiantes afroamericanos que tenían un índice académico de 3,5 en el noveno curso y fueron acosados en el décimo tuvieron un descenso de 0,3 puntos para el doceavo. El descenso fue de 0,5 puntos para los estudiantes hispanos que tenían un índice académico de 3,5 y que fueron acosados en el décimo curso.

Esta es una de las razones por las cuales debes estar alerta y tener el coraje de enfrentar situaciones difíciles o riesgosas, de las cuales muchas veces no podrás salir sin ayuda, ya sea de otro compañero y especialmente de los adultos como tus padres, tus profesores y los directores de tu colegio.

Recuerda que puedes ser acosado o intimidado de diferentes maneras, tanto en el mundo físico como a través de las redes sociales, donde fácilmente puedes quedar expuesto ante el resto de tus compañeros.

A veces, incluso, la intimidación puede confundirse con camaradería y en realidad no es más que presión. Por ejemplo, si tu grupo de amigos te insiste que hagas algo que no quieres hacer o se burlan de ti porque no le encuentras la gracia a algo que para ellos puede ser signo de poder en el colegio, como molestar a otro compañero tímido que acaba de ingresar al curso.

Si deseas seguir leyendo, pincha aquí

sábado, 26 de noviembre de 2011

La leptina: una hormona que puede llegar a mejorar el estado de ánimo

Conocida como la hormona que regula el apetito, la leptina también influye en otros aspectos del organismo. Un nuevo estudio relaciona los niveles elevados de esta hormona con una disminución en la depresión y en la ansiedad, concretamente en las mujeres. Te invitamos a conocer estos hallazgos sobre el funcionamiento de la leptina.

Mientras que algunas personas pierden el apetito cuando están deprimidas, muchas otras tienden a comer compulsivamente cuando están tristes o ansiosas. ¿Alguna vez te has preguntado por qué ocurre eso? Una posible respuesta a esa pregunta podría estar relacionada con una hormona denominada leptina, que participa en la regulación del apetito y que también está asociada con los estados depresivos y la ansiedad.

El término leptina proviene del griego leptos, que significa delgado. Se utiliza para denominar a una hormona que se libera cuando la cantidad de grasa almacenada en la sangre aumenta y funciona como una señal que informa al cerebro que el cuerpo ya tiene bastante comida, disminuyendo el apetito y haciéndolo sentir satisfecho.

Así, esta hormona juega un papel importante en el control del peso de una persona. Muchos obesos, por ejemplo, tienen concentraciones elevadas de leptina en la sangre pero en la mayoría de los casos son resistentes a ella, lo que modifica la sensación de saciedad. Por el contrario, en personas delgadas, el nivel de leptina en general es bajo.

Desde su descubrimiento desde hace relativamente poco tiempo (1994), la mayoría de las investigaciones en torno a la leptina se han centrado en su papel como factor regulador del peso corporal. Estudios posteriores descubrieron que también influye en otros procesos del cuerpo, como la reproducción, las defensas, la formación de los vasos sanguíneos, el desarrollo de ciertas enfermedades crónicas como la diabetes y ahora también la depresión.

Un estudio reciente que se dio a conocer en el encuentro anual de la Sociedad de Endocrinología el pasado mes de junio en Boston, Estados Unidos, encontró que la leptina podría reducir el nivel de ansiedad y mejorar la depresión, al menos en las mujeres.

Para analizar el poder antidepresivo de la leptina, los investigadores del Hospital General de Massachusetts y la Escuela de Medicina de Harvard, también en Boston, consideraron los valores de producción de esta hormona en relación con síntomas de ansiedad y depresión en más de 60 voluntarias, entre las cuales algunas tenían anorexia nerviosa (una enfermedad que se produce cuando la persona voluntariamente deja de comer), otras tenían amenorrea (es decir que dejaron de menstruar, aunque no tenían problemas de peso), otras eran obesas sin problemas de salud y el resto no tenía problemas ni de peso ni de salud.

Así, tras analizar a las voluntarias, el equipo encontró que en ciertas condiciones en las cuales el nivel de leptina es típicamente bajo, como en la anorexia y la amenorrea, parece haber un aumento de ansiedad y de depresión. Asimismo, los niveles más altos de leptina se vincularon con una reducción en los síntomas de ansiedad y depresión, algo que resultó ser independiente del peso corporal de las mujeres.

Estos hallazgos significan un paso de avance en la comprensión del funcionamiento de esta hormona. Hacen falta futuras investigaciones que permitan determinar si la leptina puede usarse con éxito en el tratamiento en los casos de depresión. Confiemos que sí.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 6 de junio de 2011

Cómo cuidar la salud de los adolescentes: de los 13 a los 18 años


La adolescencia es una etapa de grandes cambios y de emociones fuertes en la vida de todas las personas. En ese proceso que dura varios años, tus hijos/as no sólo notarán que su cuerpo cambia sino también sus ideas y lo que sienten. Esto puede causarles confusión. Aquí te contamos cómo acompañar a tus hijos/as de los 13 a los 18 años y cuidar su salud, tanto física como emocionalmente.
Si tu hijo o hija está cerca de los 10 años es hora de que empieces a pensar que ya puede estar dejando la niñez, quizá pronto dejarás de llevarlo al pediatra y cuando menos te des cuenta su cuerpo habrá cambiado, así como su forma de pensar. No existe un momento especial en el cual comiencen a ocurrir estos cambios que conducen a la adolescencia. Algunos niños empiezan antes y otros después. Lo importante es que tengas presente que a veces los cambios físicos suceden después de los emocionales.
Todo esto puede generar confusión y cambios en los estados de ánimo en los adolescentes. Su cuerpo comienza  a ser diferente, algunos desarrollan acné, aparece la menstruación y los senos en las mujeres, los varones cambian su voz y comienzan a tener más vello en la cara. Al mismo tiempo, empiezan a percibir que sus amigos o la gente de su edad los mira de manera diferente, comienzan a buscar modelos con quien quisieran identificarse y sobre todo, intentan ser aceptados por su grupo de referencia.
Esto hace que muchas veces los adolescentes se distancien de sus padres, no estén de acuerdo con sus puntos de vista y los contradigan. Esto es parte normal de este proceso, así que no  dejes que la situación te desconcierte. Y si temes por el bienestar de tus hijos/as ante los riesgos del mundo actual, lo mejor es que procures tener una buena comunicación. Trata de mantener siempre un diálogo abierto y de conocer qué cosas están sintiendo, qué temores tienen y qué sensaciones les provocan todos los cambios por los que están pasando.
Recuerda cuando tú estabas en la adolescencia, qué cosas te molestaban o te avergonzaban y comparte esos recuerdos con tus hijos/as, los tranquilizará saber que sus propios padres también han atravesado (y superado) situaciones similares.
No te avergüences de hablar con ellos sobre ciertos temas como la sexualidad y las drogas. La mejor forma de cuidar a tus hijos, de prevenir problemas y de ayudarlos es que ellos tengan la información correcta y conozcan los peligros. Por eso, lo ideal es que te adelantes y hables de estos temas antes de que se presenten. Si le cuentas a tu hija sobre la menstruación luego de su primer período, has llegado tarde. Lo mismo si recuerdas mencionar lo nocivo que puede ser el tabaco luego de haber encontrado la cajetilla de cigarrillos en el bolsillo de su pantalón.
Del mismo modo, trata de informarte acerca de las cosas que pueden ocurrir y de las que te preocupan y procura conversar con tus hijos/as al respecto y de establecer límites relevantes. Tal vez no quieras que tus hijos/as se tiñan el pelo y mucho menos que se hagan tatuajes o perforaciones, pero debes tener en cuenta que ellos/as están experimentando, buscando su propio estilo y también desean sorprenderte, así es que evalúa la importancia de las cosas antes de decir que no. Así, por ejemplo, teñirse puede resultar inofensivo ya que el pelo volverá a crecer y a tener su color natural pero no es tan sencillo eliminar un tatuaje. Este dura toda la vida y además puede causar infecciones y tiene otros riesgos para su salud.
Si tus hijos/as están sanos, durante esta etapa de la adolescencia -que podría dividirse en tres períodos- deberías llevarlos a hacerse chequeos médicos de rutina mínimo una vez  cada período: entre los 11 y los 14 (adolescencia temprana), entre los 15 y los 17 (adolescencia intermedia) y entre los 18 y los 22 años (adolescencia tardía).
Estas visitas te ayudarán a detectar cambios importantes, tanto físicos como emocionales y a enfrentar varios temas que pueden resultar difíciles de conversar entre padres e hijos. Por ejemplo, un profesional puede ayudar a despejar dudas sobre el desarrollo normal del cuerpo del adolescente o a detectar si existen riesgos de problemas de adicciones, trastornos de la alimentación o problemas físicos en general. Entre otras cosas, chequeará: la presión arterial, el peso, el nivel del colesterol en la sangre y el estado de la visión, la audición, la boca y los dientes.
Si es necesario, el médico podrá sugerir que lo lleves a uno o varios especialistas: al dentista para revisar el crecimiento de los dientes o la forma de morder, o si tiene caries; al dermatólogo si el acné es muy severo o al ginecólogo en el caso de las chicas, si tiene dolores menstruales muy intensos.
Mientras tanto, tú deberás ir encontrando nuevas formas de comunicarte con tus hijos/as adolescentes, conocerlos y descubrir su forma de ser y pensar. En esta etapa, pueden llamarte la atención muchas actitudes que posiblemente sean parte normal de esta transición. Ten paciencia y comprensión, pero presta atención a algunas cosas que sí pueden ser señales de alarma. Por ejemplo, debes buscar ayuda profesional si notas los siguientes signos o síntomas en tu hijo/a:
  • Aumento o pérdida extrema de peso
  • Problemas de insomnio o que duerme demasiado
  • Cambios rápidos y drásticos en su personalidad
  • Cambio repentino de amigos
  • Ausencia al colegio de manera frecuente o disminución en el rendimiento escolar
  • Referencias al suicidio (aunque sea en broma)
  • Indicios de que fuma, bebe alcohol o consume drogas
  • Problemas con la ley
  • Cualquier otro comportamiento que no es apropiado que dure más de 6 semanas.
Sé paciente y no te rindas aunque a veces te sientas abrumado por las situaciones que se presentan. Ten en cuenta que la adolescencia terminará. Mientras tanto, recuérdales a tus hijos que los(as) apoyas en este proceso y que juntos podrán atravesar este periodo de cambios y contradicciones. Cuando menos te des cuenta, ya serán personas adultas, responsables, comunicativas y además, si han contado con tu apoyo emocional y han visitado al médico con regularidad, serán adultos sanos.
Tomado de Vida y Salud

lunes, 7 de febrero de 2011

¡A moverse contra el cáncer de la próstata!


Hay algo que muchos hombres no saben acerca del cáncer de próstata: si fuiste diagnosticado, el ejercicio puede ser una excelente arma para combatir las complicaciones y evitar la muerte por esta enfermedad. Sigue leyendo para que te enteres de los resultados de una investigación sobre los efectos positivos del ejercicio en los pacientes con cáncer de la próstata.

¿Qué son 3 horas en una semana? A mi me suena como muy poco tiempo. Pero ese poco tiempo puede hacer una gran diferencia en la vida de los hombres que tienen cáncer de la próstata.

Por lo menos así lo han establecido unos investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard y de la Universidad de California en San Francisco, quienes encontraron que hacer ejercicio regularmente, es decir, por al menos 3 horas a en el transcurso de una semana, puede traer beneficios inmensos para los hombres con cáncer de la próstata y reducir su riesgo de morir debido a esta enfermedad o por cualquier otra causa.

Más de 2,000 hombres diagnosticados con cáncer fueron evaluados durante un período de 18 años, durante los cuales reportaron el tiempo que invertían a la semana haciendo ejercicio. Los ejercicios que se contaron en los reportes fueron caminar, nadar, correr y montar en bicicleta, entre otros.

¿Y quieres saber qué pasó con los hombres que dijeron que hacían mínimo 3 horas de ejercicio a la semana? Algo excelente: redujeron su riesgo de morir a causa del cáncer de próstata en un 61%, comparado con los hombres que sólo hacían ejercicio durante una hora a la semana.

Esta es una excelente noticia para todos los hombres que tienen cáncer de la próstata. Por cierto, el cáncer de la próstata se presenta con más frecuencia en América del Norte y el norte de Europa, y es menos común en otros continentes como Asia, África y América Latina. Sin embargo, parece que el cáncer de próstata está en aumento entre los asiáticos que viven en las grandes ciudades, como Hong Kong y Singapur, así como en ciudades de Norteamérica y de Europa y, en especial, entre los hombres que llevan un estilo de vida más occidental. También se ha reportado su aumento en el Caribe y en países como Brasil.

Se sabe que los hombres de piel más oscura son más propensos a desarrollar este tipo de cáncer que aquellos de piel clara. Existen otros factores de riesgo que inciden en el cáncer de la próstata como la edad avanzada, los antecedentes familiares y algunos estudios vinculan los riesgos con una alimentación rica en grasa animal.

Es importante que a partir de los 50 años todos los hombres se hagan el examen de la próstata para descartar el cáncer de la próstata. Sin embargo, de acuerdo a tus antecedentes personales y tus factores de riesgo, puede que tu médico o tu urólogo te recomiende que lo te lo hagas a partir de los 40 años.

Recuerda que la mejor arma contra el cáncer de la próstata y otros tipos de cáncer, es la prevención. Y si ya fuiste diagnosticado, procura mantener tu estado de ánimo con una actitud positiva, haciendo lo que está a tu alcance para evitar complicaciones, como en este caso, ejercicio. ¡A moverte! Sólo 3 horas a la semana, podrían hacer una gran diferencia en tu salud y en tu bienestar.


Tomado de Vida y Salud

domingo, 23 de enero de 2011

¿Cómo reaccionar ante tu embarazo?


¿Te sientes ansiosa por tu embarazo? Es normal. Pero si te encuentras obsesionada, aquí hay algunos consejos para ayudarte a encontrar el apoyo que necesitas.

No importa cuán preparada pensabas que estaban tú y tu pareja para ser padres, la realidad de estar embarazada puede ser que te sientas por turnos alegre, presa del pánico, optimista, resentida, mareada, o triste por la pérdida inminente de tu libertad y el aumento de la responsabilidad. No te sorprendas si tu estado de ánimo salta de uno a otro de estos sentimientos durante los primeros meses del embarazo. Las oleadas de hormonas, la fatiga y la ansiedad también pueden influir en la montaña rusa de emociones que sientes.

Es natural que te sientas preocupada por el parto, por tu trabajo, por la salud de tu bebé, por tu transición a la maternidad, por las necesidades financieras, y muchísimas preocupaciones más. Vas a ver a todo con una perspectiva nueva y diferente. Uno o ambos de ustedes pueden preocuparse de no estar listos para ser padres a pesar de haber decidido serlo. El entender, resolver y apreciar estos temores y sentimientos son parte fundamental de convertirse juntos en padres.

Cierta ansiedad es natural, pero si te encuentras excesivamente preocupada, habla de tus miedos con tu pareja, un familiar o una amiga de confianza. Si los niveles altos de ansiedad continúan, considera ver a un terapista o a una trabajadora social. Tu médico puede recomendarte alguna que esté familiarizada con lo relacionado al embarazo.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 22 de noviembre de 2010

¿Se puede predecir la menopausia?

Según un estudio reciente desarrollado por científicos iraníes, esto podrá ser posible en el futuro gracias a un examen de sangre que permitirá predecir esta etapa en la vida de la mujer con décadas de anticipación. De lograrse, sería particularmente benéfico para quienes puedan tener menopausia precoz.

Según un descubrimiento reciente, en el futuro no será necesario esperar a sentir calores repentinos, sudoración nocturna, cambios en el estado de ánimo, dificultad para dormir o para concentrarse, ni cambios en los periodos menstruales para darnos cuenta de que estamos llegando a una nueva etapa en nuestra vida de mujer: la menopausia.

Unos científicos iraníes detectaron que mediante un análisis de sangre similar a los que hoy se practican para detectar otros valores para evaluar la salud, se podrá predecir la llegada de la menopausia ¡con décadas de anticipación! Esto resultará especialmente útil para mujeres que podrían desarrollar la menopausia precoz (a finales de los 30 o inicio de los 40).

Así lo anunciaron en una conferencia sobre fertilidad celebrada en Roma, donde los especialistas también comentaron que este estudio preliminar podría ser el primer paso hacia el desarrollo de una herramienta que ayude a las mujeres a decidir en qué momento procrear, en función del tiempo fértil con el que cuentan.

Para realizar este estudio, que comenzó en 1998 y todavía está en curso, los investigadores tomaron muestras de sangre de 266 mujeres de entre 20 y 40 años y les midieron la cantidad de hormonas antimullerianas (estas hormonas están relacionadas con la función ovárica).

Aplicaron un modelo matemático para estimar, a partir de la cantidad de hormonas, la edad en que las mujeres tendrían la menopausia. De las 63 mujeres estudiadas que llegaron a la menopausia, la predicción de los investigadores tuvo un nivel de precisión de alrededor de cuatro meses.

Frente a estos descubrimientos, algunos expertos se mostraron escépticos y dudan de que un simple análisis de sangre realizado en una mujer joven sea tan revelador y sugieren que podría ser necesario continuar un seguimiento más frecuente de la mujer para analizar los niveles de sus hormonas que indiquen la inminencia de la menopausia, a medida que pase el tiempo.

Se espera que dentro de los próximos 5 o 6 años existan más datos disponibles sobre la detección temprana de la menopausia. Estaremos al tanto de los reportes, pero este estudio aunque preliminar, parece ser el primer paso en la dirección correcta.

Mientras tanto, habrá que seguir esperando a que los síntomas se hagan evidentes para darnos cuenta de que se aproxima un cambio importante para nosotras.

Si tienes alguna duda sobre la menopausia, o piensas que puedes estar entrando en esta fase, no dudes en consultar con tu médico. Recuerda que es una etapa normal en la vida de la mujer.
Tomado de Vida y Salud