DESPACHOS A TODO EL PAÍS
Mostrando las entradas con la etiqueta maternidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta maternidad. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de septiembre de 2012

La importancia del apoyo emocional durante el embarazo

La noticia de que estás embarazada seguramente alegró a toda tu familia y a tus amigos. Aunque es algo que a cierto nivel es muy personal, también se convierte en una experiencia colectiva. Traer una nueva vida al mundo conlleva miles de cambios que pueden afectar tus emociones. Por eso es importante el apoyo que recibas de tus seres queridos en esta nueva etapa de tu vida.

El querer compartir las noticias de tu embarazo es algo natural. ¡Qué felicidad! Estarás pensando al ver que los resultados de tu prueba fueron positivos. Una nueva vida siempre es motivo de alegría, pero no podemos negar que también puede causarte cierta ansiedad y preocupación.

Si es la primera vez que eres mamá, te surgirán miles de preguntas que darán vueltas en tu cabeza: ¿Cómo puedo ser una buena mamá? ¿Qué pasará durante mi embarazo y cuando nazca mi bebé? ¿Cómo debo prepararme para el parto? ¿Qué puedo esperar de mi esposo o compañero? ¿Qué cambios sufrirá mi vida una vez que nazca mi bebé? Cualquiera que sea tu inquietud, no estás sola. Millones de mujeres en el mundo las tienen, pues traer una nueva vida al mundo es algo que implica mucha responsabilidad y compromiso.

Por eso, es importante que durante tu embarazo te rodees de personas que pueden brindarte el apoyo emocional que necesitas. Las mujeres que ya han sido madres pueden ser ideales en esta etapa: tu mamá, tu abuela, tus hermanas o tus amigas sin duda te darán una mano, un abrazo y un consejo cuando más lo necesitas.

Pero de la misma manera, tu esposo o compañero puede y debe apoyarte emocionalmente y estar involucrado en el embarazo. Después de todo, no es un asunto que sólo te afecta a ti. Los hombres que van a ser padres se benefician también emocionalmente de informarse y participar en todo el proceso del embarazo.

Si te sientes ansiosa y estresada de vez en cuando, o te preocupan las finanzas, el trabajo y cómo va a cambiar tu relación con tu pareja una vez que nazca tu bebé, no dejes de comunicar esto abiertamente. El diálogo es la única vía para que logres estar tranquila. Así que mantén todas las vías de comunicación abiertas.

No temas expresar tus ansiedades. Tu mamá es una gran aliada en este proceso de cambios en tu vida. Si no la tienes cerca, apóyate en otras figuras femeninas de tu familia que puedan brindarte el apoyo que necesitas en este momento tan vulnerable.

Recuerda que hablar de lo que te preocupa trae un gran alivio y es indispensable para tu salud mental. Y por supuesto, tu salud mental es indispensable para que lleves un embarazo sano y feliz.

Cuando te sientas ansiosa o con temores, respira profundo y analiza tus emociones. Muchas veces escribirlas puede ayudarte a verlas más claramente para luego comunicarlas.

Si te sientes sola, exprésalo. El embarazo es algo que ocurre dentro de tu cuerpo pero que afecta a toda la familia de una u otra forma. ¡Es una alegría! Vas a ver que cuando tengas a tu bebé en brazos, todo va a cobrar sentido y las ansiedades se irán desvaneciendo gracias al apoyo que recibas y a la seguridad de que siguiendo tu instinto maternal, todo va a estar en armonía.

Planear anticipadamente para la llegada de tu bebé puede ser una buena idea para que en ese momento no te agobien situaciones externas a la maravilla de ser mamá.

No te olvides que es importante hablar con tu pareja. El hijo o hija que va a llegar es un asunto de dos. Es más, va a llegar al seno de una familia que va a acogerlo(a) y recibirlo con alegría y amor, no importa si es una familia pequeñita o grande, con muchos miembros. Si todos participan en su recibimiento y te apoyan durante este proceso, mejor para todos, empezando por el bebé en camino. Buena suerte y ¡Muchas felicidades!

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 29 de agosto de 2012

¿Mellizos o gemelos? ¡Prepárate!

Tener dos bebés al mismo tiempo puede, como se dice popularmente, duplicar tu alegría. Sin embargo, también duplica tu cansancio si no estás preparada para los retos que conlleva ser madre de dos — o más — bebés. Aquí te doy algunas sugerencias que pueden resultarte útiles para prepararte y superar el reto de ser madre de más de un bebé.

Soledad va a una clase de grupo en donde las mamás van con sus bebés. Cada martes se reúnen para que los bebés aprendan los sonidos y las vibraciones de la música. Ella, no es como las otras mamás que van a esa clase. Mientras todas bailan alzando a sus respectivos bebés, ella tiene que alzar a dos: ya que tiene mellizos de 5 meses. Soledad cuenta que está muy cansada — algo que en realidad es común cuando se es madre –, al borde de la locura en ocasiones, pues sus bebés duermen a horarios distintos y comen a horarios diferentes también: Es decir, que cuando ella termina de amamantar a uno y lo duerme, enseguida se despierta el otro para que ella lo amamante. Soledad nunca descansa, está exhausta.

¿Qué puedes hacer si tienes mellizos, gemelos o incluso trillizos, para que no te agotes al punto de que te enfermes? Aquí te doy algunas sugerencias que pueden ayudarte a manejar bien este reto y conseguir algo de descanso para ti, pues ¡lo necesitas!

Toma nota:
  • Trata de que los bebés sigan un horario o rutina. Acostúmbralos a que coman a la misma hora y, en lo posible, a que duerman también en horarios que coincidan. Es indispensable para que tú puedas descansar. Por eso, una buena idea es que amamantes al mismo tiempo. Aunque pienses que es difícil al principio, con práctica y paciencia lo lograrás. Muchas mamás que lo han hecho dicen que es lo mejor, ya que les permite tener un rato para descansar. 
Por supuesto cada bebé es diferente, pero puedes intentarlo. Si esto no te funciona y cuentas con ayuda, puedes amamantar a uno y darle tetero, biberón o mamadera al otro y turnarte.
  • Pide ayuda. Apóyate en tu pareja y en tu familia o en tus amigos para ajustarte a tu nueva vida, sobretodo durante los primeros meses. Dice la experiencia que después del primer año, todo se vuelve más fácil. 
  • Deja que los bebés duerman juntos desde el principio. Una sola cuna es suficiente cuando están pequeños y dormirán mejor. 
  • Si uno de los bebés se enferma, seguramente que el otro también se contagiará. Por eso, si ves que alguno desarrolla síntomas de gripe, por ejemplo, sepáralos por unas noches para evitar tener dos bebés enfermitos en casa. 
  • Sepáralos de vez en cuando. Puedes hacer que una vez uno esté con el papá o los abuelos y el otro o la otra bebé contigo. Así tendrás un descanso. 
  • Durante tu embarazo, cuídate y descansa lo que más puedas. Así recibirás a tus gemelos o mellizos con todo listo para una nueva aventura. 
Recuerda que aunque al principio sientas que es una tarea imposible, con el tiempo vas a ir adaptándote y podrás disfrutar de la maternidad doble. No dudes en pedir ayuda cuando la necesites. Es indispensable que descanses para poder darle lo mejor a tus bebés.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 25 de mayo de 2011

Cirugía de reconstrucción vaginal: ¿cuándo vale la pena hacerla?


Con el avance de la ciencia, actualmente se pueden hacer cirugías reconstructivas en partes del cuerpo que antes ni se consideraban, como la vagina. Muchas veces, estas operaciones permiten mejorar problemas de nacimiento o de salud pero en otras ocasiones, hay mujeres que quieren someterse a una operación vaginal o vaginoplastia por cuestiones puramente estéticas, ¿se recomienda? En este artículo te contamos de qué se trata la cirugía vaginal, cuándo vale la pena hacerla y cuáles son los riesgos que corres.
Algunas personas harían cualquier cosa por verse más bellas, aun cuando ya lo sean. Hay mujeres que se obsesionan con sus pechos, otras con la cola, las arrugas, las estrías, la celulitis, la papada… A cada quien le preocupa lo suyo, y aunque a alguien pueda llamarle la atención, hay mujeres que quieren embellecer su vagina, aunque no existe una forma que se considere mejor que otra. Sin embargo, esta operación puede ser muy riesgosa, ¿realmente, vale la pena arriesgarse tanto por una cuestión estética?
La cirugía vaginal puede recomendarse e incluso es necesaria en algunos casos específicos en los cuales hay problemas físicos o de salud, el ejemplo más común es la agenesia vaginal (un defecto de nacimiento que afecta a pocas mujeres pero que, a menos que se corrija, puede imposibilitar el desarrollo de la vida sexual y la maternidad). En casos como este, la cirugía se utiliza para curar tejidos que estaban dañados y mejorar las funciones de ciertas partes del cuerpo.
Por el contrario, cuando se trata de embellecerse, se está modificando la forma normal y natural del cuerpo. Por eso, cuando se trata de operaciones complejas y riesgosas, como puede ser en la vagina, hay muchas objeciones y advertencias al respecto. Así, por ejemplo, el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología (American College of Obstetricians and Gynecologists –ACOG) no recomienda hacer esta cirugía por cuestiones estéticas.
Existen distintos tipos de cirugías vaginales. Las principales son la vaginoplastia (un proceso a través del cual se busca estrechar la piel de la vagina que ha perdido elasticidad con la edad o después del parto) y la labioplastia (una cirugía estética en los labios que rodean la vagina, ya sea el superior o el inferior, para cambiar su tamaño o su forma). Estas dos operaciones pueden hacerse juntas o separadas.
Otro tipo de operaciones vaginales permiten:
  • Quitar el tejido que normalmente cubre el clítoris.
  • Inyectar colágeno en la pared frontal de la vagina, teóricamente para incrementar el placer (ya que se cree que allí se ubica el denominado “punto G” femenino que brinda placer durante el acto sexual).
  • Volver a unir el himen, que es el tejido en la entrada de la vagina que normalmente se rompe la primera vez que una mujer tiene relaciones sexuales. Esta opción, en general, se elige por con cuestiones culturales y religiosas, y es una de las más cuestionadas y polémicas.
En todos los casos, estas cirugías son peligrosas y riesgosas ya que pueden causar complicaciones y problemas como:
  • Infección (que incluye: pus, dolor, irritación y enrojecimiento de la zona).
  • Sangrado y demora para que la herida provocada por la operación se cierre.
  • Cicatrices.
  • Incontinencia.
  • Pérdida de las sensaciones o cambios permanentes en la forma de sentir.
  • Dolor continuo o durante la relación sexual.
Si estas preocupada por cómo se ve tu vagina y estás considerando someterte a una cirugía estética de la vagina, se recomienda que lo consideres muy seriamente y que te asesores mínimo por dos especialistas para que estés bien informada y que tomes una decisión que te deje tranquila. Por eso, además, debes ser muy franca con tu médico, responder con honestidad a las cosas que te pregunte y que te responda a todas tus dudas y tus miedos, pregunta sin vergüenza ni prejuicios. Por ejemplo, algunas de las preguntas que deberías considerar con el o la especialista son:
  • ¿Cuáles son los riesgos y las complicaciones que pueden aparecer a largo plazo debido a la cirugía?
  • ¿Cuáles son los beneficios que me brinda esta cirugía?
  • ¿Perderé las sensaciones que tengo en la vagina o el clítoris luego de la cirugía, qué posibilidades hay de que esto ocurra?
  • ¿Afectará la cirugía mi capacidad de tener orgasmos, qué posibilidades hay de que esto ocurra?
  • ¿Podré utilizar productos higiénicos como tampones luego de la cirugía, qué cuidados especiales deberé tener?
  • ¿Me afectará la cirugía si en el futuro quedo embarazada y quiero tener un parto vaginal?
  • ¿Son realistas mis expectativas con respecto a la cirugía?
  • ¿Qué otras alternativas tengo para evitar la operación?
Recuerda que eres única y tu cuerpo es especial. Por eso es importante que lo cuides y siempre te asesores antes de tomar decisiones tan importantes como la de someterte a un cirugía, sobre todo si es por cuestiones estéticas. Al fin de cuentas, para que tu cuerpo sea bello, antes que nada debe estar sano.
Tomado de Vida y Salud

martes, 24 de mayo de 2011

Leche materna, el primer alimento

Para algunas mamás es una experiencia dura pero no por eso se debe renunciar a ella. La lactancia genera vínculos entre la madre y el niño y le provee una inmensa fuente de nutrientes al bebé.




El calostro es la leche que se produce en los primeros días después del nacimiento del bebé. Por su contenido de betacarotenos tiene una textura espesa y un tono amarillento. Su valor nutricional es de 67 calorías/100 ml y contiene todos los nutrientes para el recién nacido.

Como todos los procesos relacionados con la maternidad, la lactancia es una gran experiencia pero es exigente, particularmente para algunas madres con problemas como pezones invertidos o baja producción de leche. Las cosas pueden no arrancar tan bien, pero son susceptibles de mejorar. No siempre la succión es automática en los bebés recién nacidos. Pero, rápidamente, aprende y es posible alimentar de manera completa a un niño con leche materna los primeros 6 meses de vida.

Para algunas mujeres, la producción de leche llega a producir fiebre y si el bebé no consume rápidamente la que se acumula en los senos, pueden producirse infecciones. No obstante, una buena asesoría y seguir las indicaciones del pediatra desde el primer momento ayudan a que rápidamente madre e hijo se acoplen a la nueva actividad. 

Amamantar es una forma espontánea de crear un vínculo entre madre e hijo. Esto no significa que aquellas madres que no pueden dar pecho tengan problemas para relacionarse con su bebé.

Lactar tiene además muchas ventajas para la mamá, entre ellas la pérdida rápida de peso. Es importante que se consuman de dos a tres litros de agua diarios.

Algunas mamás no tienen suficiente leche, esto las angustia y esa tensión inhibe la producción natural de leche y entonces se genera un círculo vicioso. Por esto, es importante apoyarlas y permitir que el bebé tome todo lo que considere necesario, así se normaliza la producción de acuerdo con la demanda. Poco a poco, el dolor en los pezones pasa, la leche baja sin problemas y las mamás descubren que amamantar es saludable, placentero e incluso barato. 

Es precisamente por la relación estrecha entre la alimentación de madre e hijo que las mujeres en este periodo deben cuidar su alimentación tanto como en el embarazo. No solo no consumir alcohol, picante sino que los alimentos que producen gases como el brócoli o los fríjoles se deben sacar de la dieta. Con una alimentación balanceada y especial, ayuda a disminuir las molestias digestivas del bebé y los gases. 

La leche materna es lo ideal para el bebé. Secarse la leche por temor al dolor o a la caída de los senos es un error. Una buena posición a la hora de amamantar evita ambas cosas. Lo cierto es que si usted, por razones médicas, no puede hacerlo, hoy existen opciones que reemplazan este alimento, no por eso quiere menos a su bebé. Pero si puede, escoja la lactancia completa. Es una gran solución.

El cuidado de los pezones adoloridos

Si notas molestias o grietas en los pezones es señal de que hay que mejorar la colocación del bebé al pecho. Además ten en cuenta: 

Al ducharte lava el pecho solo con agua, evita jabones, alcohol y otros productos que puedan resecar la piel. 

En caso de grietas, no uses cremas. Lo mejor es aplicar unas gotas de tu propia leche sobre el pezón y la areola después de las tomas y dejar que los pezones se sequen al aire.

El uso de pezoneras de silicona no es recomendable, pues confunden la succión del bebé y actúan como barrera, de forma que el pecho de la madre no recibe suficiente estímulo.

Mitos & verdades

La aguapanela estimula la producción de leche. Falso, es suficiente tomar agua. No hace falta consumir tantas calorías y más aún si se ganó mucho peso en el embarazo. 

El agua de anís estimula la producción de leche. Cierto, sirve para reducir los gases en el bebé pero no aumenta la producción. 

Amamantar adelgaza. Cierto.

Las mujeres con pezones invertidos no pueden amamantar. Falso. Además existen pezoneras que ayudan a estimular la salida del pezón. 

Amamantar evita un nuevo embarazo. Cierto, pero hay un 10% de incerteza en este método. Además debe ser una lactancia completa y permanente.

Cuándo no amamantar

La regla principal es que cuando la madre sufre alguna enfermedad que se transmite a través de la leche no puede amamantar. Es el caso del VIH o sida. Enfermedades del riñón, enfermedades cardiovasculares, anemia severa o infecciones graves como tuberculosis. 

Cuando tiene una enfermedad crónica y los medicamentos que está obligada a consumir se concentran en la leche como drogas antitiroides, contra el cáncer y antihipertensivas, los medicamentos antidepresivos, o los sedantes tampoco es recomendable que amamante. 

Hay cirugías de pecho como la mastectomía o la cirugías estéticas de reducción en las que se han cortado los conductos y por ende la madre no puede amamantar. 

Sobra agregar que las drogas (cocaína, heroína y otras sintéticas) y el alcohol están absolutamente proscritos en tiempo de lactancia pues todo se transmite al bebé a través de la leche.

Las diez claves de la lactancia materna según La Liga de la Leche 

1. Amamanta pronto, cuanto antes mejor. La mayoría de los bebés están dispuestos a mamar durante la primera hora después del parto, cuando el instinto de succión es muy intenso. Amamantar precozmente facilita la correcta colocación al pecho. 

2. Ofrece el pecho a menudo día y noche. Hazte a la idea de que pasarás mucho tiempo amamantando a tu bebé durante estas primeras semanas. Un recién nacido normalmente mama entre 8 y 12 veces en 24 horas. No mires el reloj y dale el pecho cada vez que busque o llore, sin esperar a que “le toque”. Así establecerás un buen suministro de leche. 

3. Asegúrate de que el bebé succiona eficazmente y en la postura correcta.

4. Permite que el bebé mame del primer pecho todo lo que desee, hasta que lo suelte. Después ofrécele el otro. Unas veces lo querrá, otras no. Así el bebé tomará la leche que se produce al final de la toma, rica en grasa y calorías, y se sentirá satisfecho.

5. Cuanto más mama el bebé, más leche produce la madre. Es importante respetar el equilibrio natural y dejar que el bebé marque las pautas, mamando cuando quiera. No es necesario sentir el pecho lleno; la leche se produce principalmente durante la toma gracias a la succión del bebé.

6. Evita los biberones “de ayuda” y de suero glucosado. La leche artificial y el suero llenan al bebé y minan su interés por mamar, entonces el bebé succiona menos y la madre produce menos leche.

7. Evita el chupete, al menos durante las primeras semanas, hasta que la lactancia esté bien establecida. Un recién nacido ha de aprender bien cómo mamar del pecho, y tetillas artificiales como el biberón o el chupete pueden dificultar este aprendizaje.

8. Recuerda que un bebé también mama por razones diferentes al hambre, como por necesidad de succión o de consuelo. Ofrecerle el pecho es la forma más rápida de calmar a tu bebé.

9. Cuídate. Necesitas encontrar momentos de descanso y centrar tu atención más en el bebé que en otras tareas. Solicita ayuda de los tuyos.

10. Busca apoyo. Tu grupo local de La Liga de la Leche tiene la información y el apoyo que toda madre lactante necesita.

Tomado de El Espectador

domingo, 23 de enero de 2011

¿Cómo reaccionar ante tu embarazo?


¿Te sientes ansiosa por tu embarazo? Es normal. Pero si te encuentras obsesionada, aquí hay algunos consejos para ayudarte a encontrar el apoyo que necesitas.

No importa cuán preparada pensabas que estaban tú y tu pareja para ser padres, la realidad de estar embarazada puede ser que te sientas por turnos alegre, presa del pánico, optimista, resentida, mareada, o triste por la pérdida inminente de tu libertad y el aumento de la responsabilidad. No te sorprendas si tu estado de ánimo salta de uno a otro de estos sentimientos durante los primeros meses del embarazo. Las oleadas de hormonas, la fatiga y la ansiedad también pueden influir en la montaña rusa de emociones que sientes.

Es natural que te sientas preocupada por el parto, por tu trabajo, por la salud de tu bebé, por tu transición a la maternidad, por las necesidades financieras, y muchísimas preocupaciones más. Vas a ver a todo con una perspectiva nueva y diferente. Uno o ambos de ustedes pueden preocuparse de no estar listos para ser padres a pesar de haber decidido serlo. El entender, resolver y apreciar estos temores y sentimientos son parte fundamental de convertirse juntos en padres.

Cierta ansiedad es natural, pero si te encuentras excesivamente preocupada, habla de tus miedos con tu pareja, un familiar o una amiga de confianza. Si los niveles altos de ansiedad continúan, considera ver a un terapista o a una trabajadora social. Tu médico puede recomendarte alguna que esté familiarizada con lo relacionado al embarazo.

Tomado de Vida y Salud