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miércoles, 29 de agosto de 2012

¿Mellizos o gemelos? ¡Prepárate!

Tener dos bebés al mismo tiempo puede, como se dice popularmente, duplicar tu alegría. Sin embargo, también duplica tu cansancio si no estás preparada para los retos que conlleva ser madre de dos — o más — bebés. Aquí te doy algunas sugerencias que pueden resultarte útiles para prepararte y superar el reto de ser madre de más de un bebé.

Soledad va a una clase de grupo en donde las mamás van con sus bebés. Cada martes se reúnen para que los bebés aprendan los sonidos y las vibraciones de la música. Ella, no es como las otras mamás que van a esa clase. Mientras todas bailan alzando a sus respectivos bebés, ella tiene que alzar a dos: ya que tiene mellizos de 5 meses. Soledad cuenta que está muy cansada — algo que en realidad es común cuando se es madre –, al borde de la locura en ocasiones, pues sus bebés duermen a horarios distintos y comen a horarios diferentes también: Es decir, que cuando ella termina de amamantar a uno y lo duerme, enseguida se despierta el otro para que ella lo amamante. Soledad nunca descansa, está exhausta.

¿Qué puedes hacer si tienes mellizos, gemelos o incluso trillizos, para que no te agotes al punto de que te enfermes? Aquí te doy algunas sugerencias que pueden ayudarte a manejar bien este reto y conseguir algo de descanso para ti, pues ¡lo necesitas!

Toma nota:
  • Trata de que los bebés sigan un horario o rutina. Acostúmbralos a que coman a la misma hora y, en lo posible, a que duerman también en horarios que coincidan. Es indispensable para que tú puedas descansar. Por eso, una buena idea es que amamantes al mismo tiempo. Aunque pienses que es difícil al principio, con práctica y paciencia lo lograrás. Muchas mamás que lo han hecho dicen que es lo mejor, ya que les permite tener un rato para descansar. 
Por supuesto cada bebé es diferente, pero puedes intentarlo. Si esto no te funciona y cuentas con ayuda, puedes amamantar a uno y darle tetero, biberón o mamadera al otro y turnarte.
  • Pide ayuda. Apóyate en tu pareja y en tu familia o en tus amigos para ajustarte a tu nueva vida, sobretodo durante los primeros meses. Dice la experiencia que después del primer año, todo se vuelve más fácil. 
  • Deja que los bebés duerman juntos desde el principio. Una sola cuna es suficiente cuando están pequeños y dormirán mejor. 
  • Si uno de los bebés se enferma, seguramente que el otro también se contagiará. Por eso, si ves que alguno desarrolla síntomas de gripe, por ejemplo, sepáralos por unas noches para evitar tener dos bebés enfermitos en casa. 
  • Sepáralos de vez en cuando. Puedes hacer que una vez uno esté con el papá o los abuelos y el otro o la otra bebé contigo. Así tendrás un descanso. 
  • Durante tu embarazo, cuídate y descansa lo que más puedas. Así recibirás a tus gemelos o mellizos con todo listo para una nueva aventura. 
Recuerda que aunque al principio sientas que es una tarea imposible, con el tiempo vas a ir adaptándote y podrás disfrutar de la maternidad doble. No dudes en pedir ayuda cuando la necesites. Es indispensable que descanses para poder darle lo mejor a tus bebés.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 19 de julio de 2012

Detectan genes relacionados con la obesidad infantil

Por primera vez, un grupo de investigadores de Filadelfia ha detectado dos genes que podrían estar relacionados con la obesidad infantil. Y aunque la recomendación sigue siendo estimular a los niños a hacer ejercicios y llevar una dieta saludable, estos hallazgos abren nuevos caminos para tratar de combatir este problema.

La obesidad infantil se ha convertido en una preocupación de salud pública en muchos países. Se estima que, durante las últimas décadas y sólo en los Estados Unidos, se ha triplicado la cantidad de niños con sobrepeso. Y eso no es todo: cada vez son más los niños que comienzan a presentar problemas de salud asociados a la obesidad, que antes eran de predomino de los adultos, como el colesterol alto, la presión arterial elevada y/o la diabetes de tipo 2.

Si bien el avance de la obesidad infantil se ha asociado al estilo de vida sedentario actual, en el que los niños pasan demasiadas horas mirando televisión o sentados frente a alguna pantalla, un grupo de investigadores del Centro de Genómica Aplicada del Instituto de Investigación del Hospital Pediátrico de Filadelfia, en Estados Unidos, ha identificado dos genes relacionados también relacionados a ella.

Se trata del primer hallazgo de este tipo – y ha sido publicado en la edición en línea del 8 de abril de la revista Nature Genetics -, en donde se detalla que los investigadores detectaron mutaciones en dos localizaciones genéticas que parecen predisponer a los niños a volverse obesos.

Para llegar a estos resultados, los autores analizaron lo que describen como la colección más amplia de ADN relacionada con la obesidad infantil de todo el mundo, que incluye datos obtenidos en otros 14 estudios que se habían hecho previamente en Estados Unidos, Canadá, Australia y Europa, sobre un total de 5.530 niños obesos y 8.318 niños que no tenían sobrepeso (todos de ascendencia europea).

Algunos padres se ofenden cuando el médico les indica que su niño está gordo, rellenito u obeso, para referirse a que tiene unos kilos de más. Sin embargo, es natural y necesario que el médico hable sobre este tema con los padres, para orientarlos sobre un estilo de vida que les permita tanto a los niños como a las niñas crecer y desarrollarse de una manera saludable.

Más allá de los genes, para que los niños crezcan sanos y sin problemas lo principal es que lleven una alimentación saludable y balanceada que les brinde todos los nutrientes que su cuerpo necesita, y si de combatir la obesidad se trata, la recomendación destacada es estimularlos a que hagan ejercicios y a que participen en juegos al aire libre, algo que lamentablemente, no ocurre en la mayoría de los casos.

Por ejemplo, las guías de la Asociación Nacional para el Deporte y la Educación Física de Estados Unidos sugieren que los niños tengan al menos una hora de actividad física por día, y que los preescolares, además, cuenten con algunas horas de tiempo de juego que no sea estructurado cada día.

Pero un grupo de investigadores de la University of Washington en Seattle, en Estados Unidos entrevistó a los padres de casi 9.000 niños y encontró que menos de la mitad de las mamás y sólo un cuarto de los papás reportó llevar a su hijo(a) a caminar o a jugar con ellos en el patio o en el parque, al menos una vez al día.

Asimismo, según los resultados de este estudio, que fue publicado en Archives of Pediatric & Adolescent Medicine, el 44 por ciento de las madres y el 24 por ciento de los padres dijo que tenía tiempo de juego al aire libre con sus hijos todos los días, cuando éstos estaban en edad preescolar. Los niños que menos tiempo jugaban al aire libre tenían menos compañeros de juegos que los demás y sus padres tenían que trabajar más tiempo fuera de casa.

No dejes que la falta de tiempo y las presiones de la vida diaria impidan que te diviertas y que juegues con tus hijos. El tiempo que tu hijo(a) invierte en el parque y en otras actividades físicas durante la infancia puede hacer que más tarde lo(a) haga practicar algún deporte, algo muy sano e importante para su desarrollo físico. Aprovecha esos momentos en familia para ejercitarte tú también. Después de todo, no hay mejor forma de enseñarle que poniendo el ejemplo, ¿no crees?

Tomado de Vida y Salud

jueves, 31 de mayo de 2012

¿Tu hijo duerme lo suficiente? Una guía del sueño indicado para cada edad

El buen descanso es esencial para que los niños se desarrollen fuertes y sanos. ¿Cuántas horas deben dormir para lograrlo? ¿Es natural que duerman mucho? He aquí una guía para que puedas ayudar a tus hijos a descansar lo que necesitan… y que todos duerman tranquilos.

Algunas de las preocupaciones que desvelan a los padres, sobre todo a los primerizos, giran en torno a las horas de sueño de los niños. Si ese es tu caso, es posible que te preguntes cosas como: ¿Cuántas horas deben dormir? ¿Es saludable que compartan la cama con papá y mamá? ¿Deben dormir de corrido? o ¿Cuánto deben durar las siestas?

Todas estas preguntas son naturales, y no es para menos, pues el buen dormir ayuda a que los niños crezcan sanos y fuertes. Lo primero que debes saber es que las necesidades del sueño van cambiando a medida que pasa el tiempo. Durante los primeros meses de vida, por ejemplo, los bebes duermen casi todo el día y se despiertan cada tres o cuatro horas para alimentarse. Así, aunque parezca mucho, los bebes de hasta seis meses necesitan dormir entre 16 y 20 horas para recuperar las energías y aprender a defenderse fuera del vientre materno.

Poco a poco, los horarios se van ordenando hasta que el niño logra dormir de corrido por la noche. Incluso, cuando llegue a los tres años de edad, es probable que duerma de 10 a 13 horas por noche, y eso es normal, no hay porqué preocuparse.

La rutina del sueño seguirá cambiando a medida que tu hijo vaya creciendo. Ten en cuenta que, en general, los niños necesitan dormir más horas que los adultos. Y si bien en cada etapa del crecimiento las necesidades del sueño son diferentes, lo importante es que desde pequeños aprendan a tener una rutina saludable para dormir y descansar bien, ya que cada persona es diferente y las costumbres pueden variar de una a otra.

En general, se considera que los niños de 3 a 5 años de edad necesitan dormir de 10 a 12 horas por noche, con un periodo de siesta durante el día. Alrededor de los cinco años de edad, los niños suelen abandonar las siestas. Entonces es posible que debas adelantarles el horario para ir acostarse por las noches.

Durante esta etapa, también podría suceder que el niño duerma lo suficiente por la noche y no necesite tomar siesta durante el día. En esos casos, puedes reemplazarla por un período de tranquilidad y reposo. Por eso, en la mayoría de las guarderías y de los jardines de niños hay momentos de tranquilidad en los que los niños se acuestan en colchonetas o descansan de algún modo.

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domingo, 2 de octubre de 2011

Cambio de mundo: del útero a los brazos de mamá

La vida es un constante cambio, pero pocos tan radicales e intensos como el del nacimiento. Durante nueve meses, el bebé crece, bien protegido y acurrucadito dentro del vientre de la madre. Cuando ya está listo para abandonarlo, comienza, con trabajo y pulgada a pulgada a buscar la salida. Pasa de la oscuridad a la luz, del líquido al aire, llena por primera vez sus pulmones y recibe su primer contacto de piel a piel. ¡Bienvenido bebé a tu mundo nuevo y definitivo!

Hoy por hoy, sumamos 7 mil millones de habitantes en el planeta, y ni pensar en los tantos que nos han precedido. Sin embargo, todo nacimiento sigue siendo un acontecimiento único, trascendental y maravilloso. ¿Has pensado alguna vez en todos los cambios que ocurren cuando nace un bebé?

Un cuartito calentito cada vez más chico

Antes de nacer, el bebé se ha acostumbrado a vivir en un ambiente oscuro y lleno de líquido, a una temperatura que le queda muy cómoda, de unos 98º F (unos 37º C). Los ruidos le llegan de lejos y el alimento se le proporciona por el cordón umbilical. Si no fuera porque el cuartito le va quedando cada vez más estrecho, allí se está de maravilla. Pero ni modo, tiene que irse preparando para el gran cambio que se avecina.

Una avalancha de cambios

Alrededor de la semana 36 del embarazo, la mayoría de los bebés (alrededor de un 96%) asumirán la posición con la cabeza hacia abajo, la más conveniente para el nacimiento. Alrededor de esta semana, se desarrolla además el reflejo de succionar, así como el de voltear la cabeza cuando se le roza la mejilla. Estos reflejos serán fundamentales después del nacimiento, para que pueda alimentarse, ya sea directamente del seno materno o de un biberón, cuando el alimento ya no le llegue a través de la placenta.

Presiones por todas partes

Cuando llega el gran día, las contracciones que siente la mamá, aunque dolorosas, son necesarias para ir empujando al bebé poco a poco a través del canal de alumbramiento. Durante esas horas, el bebé se siente apretado por las contracciones cada vez más fuertes de los músculos del útero. A la vez, hay menos líquido amniótico a su alrededor, lo que hace que haya un cambio de presión en el cuerpo del bebé, preparándolo para la vida en el exterior. 

Otro gran cambio que se aproxima es el de la cabeza: los huesos del cráneo del bebé se reajustan formando una especie de cono que ayudará a que la cabeza pueda pasar por un espacio tan estrecho. Esto ocurre solamente una vez en la vida y es éste momento. No te preocupes: los huesos volverán a su lugar a los pocos días después del nacimiento.

Cambio de temperatura

Aunque la sala de parto tenga una temperatura agradable, con seguridad tendrá una diferencia de varios grados en relación al útero y el cuerpecito del bebé reaccionará en consecuencia. Comenzará a temblar por lo que conviene mantenerlo seco y arropadito. Esta es la oportunidad perfecta para que mamá lo estreche contra su pecho para darle calor y acogida.

Este cambio de temperatura, aunque representa un choque para el bebé, es necesario, es más, es esencial, para enviar señales a su sistema nervioso y lo haga tomar su primera inspiración (cuando toma aire para oxigenar sus pulmones). A partir de este momento sus sistemas respiratorio y circulatorio realizarán una reorganización total. Si todo va bien, verás al bebé adquirir un tono rosado en las mejillas y escucharás su primer llanto.

Nos parece tan normal, pero en realidad es una gran metamorfosis (un gran cambio): la criatura que habitaba en el líquido amniótico, ha pasado a vivir rodeada de aire. Antes del nacimiento, el oxígeno que necesitaba el bebé le llegaba por el torrente sanguíneo a través del cordón umbilical. Su sistema circulatorio fetal dirigía el flujo de la sangre de modo que no pasara por los pulmones. Cuando el bebé respira por primera vez, el paso cambia de ruta en un instante e incluye a los pulmones. El líquido amniótico que los llenaba se drena o se absorbe dejando espacio para el aire que ayudará a oxigenar la sangre mediante la respiración. ¿Quién pide más?

Otros sistemas, no se quedan atrás: el sistema urinario filtra la sangre y produce la primera micción (orina) fuera del útero mientras que el sistema gastrointestinal pasa el meconio (las primeras heces del bebé) para limpiar el organismo de bilis, líquido amniótico y lanugo (el vello que le cubre el cuerpo).

¿Pasa el examen?

Para que el bebé pueda irse a casa, los médicos evaluarán al bebé siguiendo la puntuación de Apgar (que toma el nombre de la doctora que lo desarrolló en 1952, la anestesióloga Virginia Apgar), tomando en cuenta los siguientes puntos:

Apariencia: ¿de qué color es la piel del bebé? Si tiene una coloración azulada, recibirá un 0, mientas que un torso rosado con extremidades azulosas recibirá un 1. Si presenta un saludable tono rosáceo en todo el cuerpo recibe un 2.

Frecuencia cardíaca: para recibir un 2, el corazón debe latir a una tasa de 100 latidos por minutos o más.

Irritabilidad: mide la respuesta a los estímulos. Recibirá un 2 si estornuda, tose o se aleja de la estimulación. Respuestas más débiles recibirán un 1 (si la única respuesta es con la cara) o 0 (si no responde).

Actividad: si se muestra activo, con movimientos espontáneos, recibirá un 2. Si sus brazos y sus piernas están flexionados con poco movimiento, recibirá un 1 mientras que si tiene poco movimiento y tonicidad muscular recibirá un 0.

Esfuerzo respiratorio: el llanto del bebé le puede causar angustia a la madre, pero le dará una buena nota al bebé, además debe tener una frecuencia respiratoria normal y eso le dará un 2. Si la respiración es lenta o irregular, recibirá un 1 y si no respira la nota será de 0.

El bebé se evalúa según estos criterios aproximadamente al minuto después del nacimiento y se considera que disfruta de buena salud si obtiene una puntuación de 7 o más. Una puntuación más baja no significa necesariamente que está enfermo, sino que necesita atención médica inmediata: succionarle la mucosidad para que pueda respirar mejor o recibir un poco de oxígeno. A los cinco minutos, se vuelve a evaluar al bebé para ver si su condición ha mejorado. La puntuación de Apgar no pretende evaluar la salud del bebé a largo plazo y hay que tener presente que incluso bebés perfectamente saludables pueden sacar puntuaciones bajas a los pocos minutos de nacer.

Con seguridad, le irá bien al bebé y podrá marcharse a casa con su familia. Y se lo merece después de tanto esfuerzo. Ha llegado a un mundo muy diferente al que habitó durante 9 meses y su cuerpecito ha pasado por cambios muy importantes. ¿Verdad que ha sido un proceso fascinante? ¡Bienvenido, bebé!

Tomado de Vida y Salud