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sábado, 11 de agosto de 2012

Cuando tu bebé nace con Síndrome de Down

Ya pasaron los 9 meses y el momento de abrazar a tu pequeñito o pequeñita es el más feliz. Pero ¿qué pasa si el bebé con el que tanto soñaste nace con Síndrome de Down? Al principio puede ser una noticia difícil de enfrentar, pero gracias al amor, vas a ver que ese bebé, es de cualquier manera, una bendición.

Durante el embarazo, las mamás sueñan con el momento de por fin tener a su bebé en brazos. ¡Qué lindo momento poder conocerlo(a)! Te apuesto a que si has pasado por esa experiencia, fueron muchas las veces que te quedaste imaginando cómo sería la cara de tu bebé, y cómo sería ese momento del parto.

Como muchas situaciones en la vida, nadie puede predecir qué va a suceder durante un nacimiento. Puede que tengas un parto corto, que sea largo, que sea natural o que tengan que hacerte cesárea. Y de seguro, a esta altura, después de tanta espera, lo único que importa es que tu bebé nazca sano. Pero, ¿y qué pasa si tu bebé nace con Síndrome de Down? Si bien hoy en día existen exámenes especializados para determinar si el bebé en camino tiene esta condición, muchas mujeres optan por no hacérselo y se llevan esta sorpresa en el momento del nacimiento.

Algunas madres que han pasado por esta experiencia, cuentan que al principio sintieron angustia y tristeza. Pero luego, se dieron cuenta de que aunque ese bebé haya nacido con el Síndrome de Down, es un bebé al que aman y cuidan con un cariño especial. Además, si te llegara a suceder, vas a entender que en realidad tener Síndrome de Down no es lo que define a tu hijo(a), pues es único(a) como cualquier persona y va a traerte millones de alegrías.

Es normal que si te sucede y no estabas preparada, sientas muchas emociones encontradas. Busca el apoyo de tu familia para superar ese impacto inicial, infórmate acerca del Síndrome de Down, busca grupos de apoyo para padres de niños con este síndrome y ¡disfruta a tu bebé! Crece tan rápido que no lo podrás creer.

El Síndrome de Down es un trastorno genético que resulta de tener una copia adicional del cromosoma 21. Por eso, se conoce como Trisomía 21. Un error en la división de las células provoca que haya 47 cromosomas, en lugar de 46. Recuerda que en el momento de la concepción, el bebé hereda 23 cromosomas de la madre y 23 del padre. Pero cuando hay material genético adicional (un cromosoma de más) se produce un retraso en la forma en que un bebé se desarrolla física y mentalmente.

Típicamente los niños(as) tienen una cara plana, los ojos tienden a tener una ligera inclinación hacia arriba, la nariz es respingada con los orificios nasales dirigidos hacia arriba y la raíz hundida. Su lengua tiende a protruir (salir un poco) ya que su boca tiende a ser pequeña, sus orejas también tienden a ser pequeñas y localizadas un poco bajas. Su cuello tiende a ser corto y ancho. Sus brazos y sus piernas tienden a ser un poco cortos, al igual que las manos y sus dedos y tienen solamente un pliegue en la palma de las manos. Su discapacidad intelectual varía de ligera a moderada.

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martes, 3 de julio de 2012

Cuando el parto se anticipa

Un bebé que nace antes de tiempo es un bebé que no ha desarrollado bien sus órganos para poder estar afuera del útero. Por eso, un parto prematuro es un factor de riesgo que debe evitarse. Aquí te cuento qué puede hacer tu médico y qué puedes hacer tú en caso de que las contracciones lleguen antes de lo esperado.

Adriana estaba esperando a su hija Luna para finales del mes de septiembre. Sin embargo, a principios del mes de agosto, empezó a sentir contracciones. Cuando fue de emergencia a ver a su obstetra, éste le dijo que estaba iniciando el trabajo de parto antes de tiempo y que era necesario darle medicamentos para detenerlo: la idea era que Luna permaneciera lo más posible dentro del útero para que terminara de desarrollarse y así evitar los problemas de salud que trae un nacimiento prematuro. A Adriana le ordenaron reposo total por ese mes y Luna nació adelantada, pero por lo menos, empezando septiembre.

El caso de Adriana, representa a las estadísticas de partos prematuros (antes de las 34 semanas de embarazo) que han aumentado con los años. En Estados Unidos, específicamente, el número de partos antes del término del embarazo se ha incrementado en un 23% durante los últimos 20 años. Hay varias razones: la edad de la madre (entre más madura, más posibilidades hay), tener antecedentes de haber dado a luz a otros bebés prematuros, inflamaciones del útero, placenta previa, embarazo múltiple, anormalidades en el cuello del útero (de la matriz) y estrés psicológico en la madre.

En otros artículos de esta sección donde he tocado el tema del bebé prematuro, te explico cómo cuidar de él, si es que llegara a sucederte.

Pero ahora, me voy a centrar en contarte qué se hace en caso de que tu médico detecte que estás empezando el parto antes de tiempo. Esto es lo que se puede hacer para extender o alargar el embarazo:

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sábado, 19 de mayo de 2012

¿Niño o niña? Una prueba de sangre tendría la respuesta

Una de las incógnitas más grandes durante el embarazo es saber si estás esperando un niño o una niña . Por supuesto que lo importante es que tu bebé esté creciendo sanamente, pero no podemos negar que saber su sexo nos causa curiosidad e interés. Una prueba de sangre durante las primeras semanas de embarazo, puede tener la respuesta al dilema, ¿rosado o azul? Entérate de qué se trata y cuándo se recomienda.

Amalia tiene 2 niños y está esperando su tercer bebé. Todos en la familia ya empezaron con sus apuestas sobre el sexo del bebé. ¿Será que esta vez es una niña? Todos esperan que así sea, aunque a Amalia le da igual, pues lo que le importa es que sea un bebé sano. Su esposo, en cambio, confiesa que le encantaría que fuera una bebita.

De todas formas, no van a saber hasta que Amalia tenga alrededor de 18 semanas de embarazo, que es cuando tradicionalmente se hace la ecografía (o ultrasonido) que frecuentemente puede ayudar a determinar el sexo del bebé, pues muchas veces se ven los genitales desarrollados. Además, es entonces cuando el sexo se puede determinar sin procedimientos invasivos (como la amniocentesis, por ejemplo), los cuales pueden detectar el sexo a las 11 semanas y se hacen solamente por razones estrictamente médicas (para detectar anormalidades).

Pero como la ciencia nos sorprende cada día con sus avances, todo parece indicar que una prueba de sangre durante las primeras semanas del embarazo podría determinar el sexo del bebé que esperas. Sin embargo, esta prueba no debe hacerse por el capricho de conocer el sexo del bebé antes de que sea visible físicamente, sino, dicen los especialistas, para evaluar los riesgos de algunas enfermedades genéticas que prevalecen en un género, como por ejemplo la hemofilia que es más común en los niños.

Unos investigadores en Corea del Sur recolectaron pruebas de sangre en 200 mujeres embarazadas durante el primer trimestre del embarazo y concluyeron que la presencia de dos enzimas llamadas DYS14 y GAPDH, indican si el bebé es niño o niña. Esta es la primera prueba de este tipo y según los especialistas, reduciría la necesidad de hacer procedimientos invasivos para detectar el sexo del bebé de manera temprana, pues estos procedimientos, como la amniocentesis, conllevan un riesgo de aborto de un 2%.

Ya se habían realizado otros estudios al respecto. Los investigadores advierten que es necesario hacer más pruebas antes de que esta manera de determinar el sexo del bebé esté al alcance de todos.

El dilema es principalmente ético, pues se teme que algunas mujeres o parejas utilicen esta prueba de sangre para detectar el sexo del bebé de manera temprana, para decidir abortar en base al sexo del bebé. Por esto, los especialistas dicen que esta prueba, si es que empieza a ofrecerse abiertamente, es solamente para las mujeres que las necesitan por razones exclusivamente médicas.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 2 de octubre de 2011

Cambio de mundo: del útero a los brazos de mamá

La vida es un constante cambio, pero pocos tan radicales e intensos como el del nacimiento. Durante nueve meses, el bebé crece, bien protegido y acurrucadito dentro del vientre de la madre. Cuando ya está listo para abandonarlo, comienza, con trabajo y pulgada a pulgada a buscar la salida. Pasa de la oscuridad a la luz, del líquido al aire, llena por primera vez sus pulmones y recibe su primer contacto de piel a piel. ¡Bienvenido bebé a tu mundo nuevo y definitivo!

Hoy por hoy, sumamos 7 mil millones de habitantes en el planeta, y ni pensar en los tantos que nos han precedido. Sin embargo, todo nacimiento sigue siendo un acontecimiento único, trascendental y maravilloso. ¿Has pensado alguna vez en todos los cambios que ocurren cuando nace un bebé?

Un cuartito calentito cada vez más chico

Antes de nacer, el bebé se ha acostumbrado a vivir en un ambiente oscuro y lleno de líquido, a una temperatura que le queda muy cómoda, de unos 98º F (unos 37º C). Los ruidos le llegan de lejos y el alimento se le proporciona por el cordón umbilical. Si no fuera porque el cuartito le va quedando cada vez más estrecho, allí se está de maravilla. Pero ni modo, tiene que irse preparando para el gran cambio que se avecina.

Una avalancha de cambios

Alrededor de la semana 36 del embarazo, la mayoría de los bebés (alrededor de un 96%) asumirán la posición con la cabeza hacia abajo, la más conveniente para el nacimiento. Alrededor de esta semana, se desarrolla además el reflejo de succionar, así como el de voltear la cabeza cuando se le roza la mejilla. Estos reflejos serán fundamentales después del nacimiento, para que pueda alimentarse, ya sea directamente del seno materno o de un biberón, cuando el alimento ya no le llegue a través de la placenta.

Presiones por todas partes

Cuando llega el gran día, las contracciones que siente la mamá, aunque dolorosas, son necesarias para ir empujando al bebé poco a poco a través del canal de alumbramiento. Durante esas horas, el bebé se siente apretado por las contracciones cada vez más fuertes de los músculos del útero. A la vez, hay menos líquido amniótico a su alrededor, lo que hace que haya un cambio de presión en el cuerpo del bebé, preparándolo para la vida en el exterior. 

Otro gran cambio que se aproxima es el de la cabeza: los huesos del cráneo del bebé se reajustan formando una especie de cono que ayudará a que la cabeza pueda pasar por un espacio tan estrecho. Esto ocurre solamente una vez en la vida y es éste momento. No te preocupes: los huesos volverán a su lugar a los pocos días después del nacimiento.

Cambio de temperatura

Aunque la sala de parto tenga una temperatura agradable, con seguridad tendrá una diferencia de varios grados en relación al útero y el cuerpecito del bebé reaccionará en consecuencia. Comenzará a temblar por lo que conviene mantenerlo seco y arropadito. Esta es la oportunidad perfecta para que mamá lo estreche contra su pecho para darle calor y acogida.

Este cambio de temperatura, aunque representa un choque para el bebé, es necesario, es más, es esencial, para enviar señales a su sistema nervioso y lo haga tomar su primera inspiración (cuando toma aire para oxigenar sus pulmones). A partir de este momento sus sistemas respiratorio y circulatorio realizarán una reorganización total. Si todo va bien, verás al bebé adquirir un tono rosado en las mejillas y escucharás su primer llanto.

Nos parece tan normal, pero en realidad es una gran metamorfosis (un gran cambio): la criatura que habitaba en el líquido amniótico, ha pasado a vivir rodeada de aire. Antes del nacimiento, el oxígeno que necesitaba el bebé le llegaba por el torrente sanguíneo a través del cordón umbilical. Su sistema circulatorio fetal dirigía el flujo de la sangre de modo que no pasara por los pulmones. Cuando el bebé respira por primera vez, el paso cambia de ruta en un instante e incluye a los pulmones. El líquido amniótico que los llenaba se drena o se absorbe dejando espacio para el aire que ayudará a oxigenar la sangre mediante la respiración. ¿Quién pide más?

Otros sistemas, no se quedan atrás: el sistema urinario filtra la sangre y produce la primera micción (orina) fuera del útero mientras que el sistema gastrointestinal pasa el meconio (las primeras heces del bebé) para limpiar el organismo de bilis, líquido amniótico y lanugo (el vello que le cubre el cuerpo).

¿Pasa el examen?

Para que el bebé pueda irse a casa, los médicos evaluarán al bebé siguiendo la puntuación de Apgar (que toma el nombre de la doctora que lo desarrolló en 1952, la anestesióloga Virginia Apgar), tomando en cuenta los siguientes puntos:

Apariencia: ¿de qué color es la piel del bebé? Si tiene una coloración azulada, recibirá un 0, mientas que un torso rosado con extremidades azulosas recibirá un 1. Si presenta un saludable tono rosáceo en todo el cuerpo recibe un 2.

Frecuencia cardíaca: para recibir un 2, el corazón debe latir a una tasa de 100 latidos por minutos o más.

Irritabilidad: mide la respuesta a los estímulos. Recibirá un 2 si estornuda, tose o se aleja de la estimulación. Respuestas más débiles recibirán un 1 (si la única respuesta es con la cara) o 0 (si no responde).

Actividad: si se muestra activo, con movimientos espontáneos, recibirá un 2. Si sus brazos y sus piernas están flexionados con poco movimiento, recibirá un 1 mientras que si tiene poco movimiento y tonicidad muscular recibirá un 0.

Esfuerzo respiratorio: el llanto del bebé le puede causar angustia a la madre, pero le dará una buena nota al bebé, además debe tener una frecuencia respiratoria normal y eso le dará un 2. Si la respiración es lenta o irregular, recibirá un 1 y si no respira la nota será de 0.

El bebé se evalúa según estos criterios aproximadamente al minuto después del nacimiento y se considera que disfruta de buena salud si obtiene una puntuación de 7 o más. Una puntuación más baja no significa necesariamente que está enfermo, sino que necesita atención médica inmediata: succionarle la mucosidad para que pueda respirar mejor o recibir un poco de oxígeno. A los cinco minutos, se vuelve a evaluar al bebé para ver si su condición ha mejorado. La puntuación de Apgar no pretende evaluar la salud del bebé a largo plazo y hay que tener presente que incluso bebés perfectamente saludables pueden sacar puntuaciones bajas a los pocos minutos de nacer.

Con seguridad, le irá bien al bebé y podrá marcharse a casa con su familia. Y se lo merece después de tanto esfuerzo. Ha llegado a un mundo muy diferente al que habitó durante 9 meses y su cuerpecito ha pasado por cambios muy importantes. ¿Verdad que ha sido un proceso fascinante? ¡Bienvenido, bebé!

Tomado de Vida y Salud