DESPACHOS A TODO EL PAÍS
Mostrando las entradas con la etiqueta parto. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta parto. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de octubre de 2012

La Tiroiditis… Cuando se inflama la tiroides

La tiroides es una glándula que se encuentra en el cuello, debajo de la nuez de Adán. Tiene forma de mariposa y aunque no oigas hablar de ella con frecuencia, cumple funciones muy importantes, como regular el metabolismo y otros ritmos del cuerpo. Por eso, cuando se inflama se producen trastornos en tu organismo. Aquí te cuento más acerca de la tiroiditis.

La rapidez con que la que quemamos las calorías, la frecuencia de los latidos del corazón o frecuencia cardíaca y otros ritmos del cuerpo, como la manera en que cada célula usa la energía (o metabolismo), son regulados por una glándula que se encuentra en el cuello, llamada tiroides. Muchas veces, cuando vas al médico para un chequeo general, habrás notado que él o ella se detienen en tu cuello para tocarlo. De esa manera puede evaluar si tu tiroides tiene un tamaño normal o si tiene alguna anormalidad, si hay dolor durante el examen o no, ya que todo esto le dará información útil para el diagnóstico y el tratamiento de tu condición.

Tiroiditis sencillamente significa inflamación de la tiroides. No hay un síntoma exclusivo de la tiroiditis porque depende del tipo de tiroiditis, ya que hay diferentes tipos que son los siguientes:

Tiroiditis de Hashimoto: Es una condición del sistema inmunológico o auto inmune, es decir que algunas células de tu cuerpo del cuerpo atacan a la tiroides formando anticuerpos contra las células de la tiroides (anticuerpos anti-tiroideos). Esto hace que la tiroides se inflame y con frecuencia causa que la glándula se destruya poco a poco, es decir que deje de producir suficiente hormona tiroidea, a esto se le denomina hipotiroidismo. El hipotiroidismo puede causar los siguientes síntomas:
  • Sensibilidad al frío 
  • Estreñimiento 
  • Fatiga 
  • Sensación de pesadez 
  • Menstruaciones abundantes 
  • Piel reseca y pálida 
  • Pelo y uñas débiles y quebradizas 
  • Aumento involuntario de peso
Se desconoce la causa de la Tiroiditis de Hashimoto aunque se tiende a tener una predisposición familiar.

Tiroiditis subaguda o tiroiditis de Quervain: Se piensa que la causa de esta inflamación en la tiroides se debe a virus. En este caso se presenta dolor en el cuello y, a diferencia del anterior, se desarrollan inicialmente síntomas de hipertiroidismo transitorio (que dura de 1 a 3 meses) seguidos por funcionamiento normal. En una quinta parte de los casos el hipotiroidismo es permanente.

El hipertiroidismo ocurre cuando la tiroides produce más hormonas de lo normal y los niveles de las hormonas tiroideas en la sangre están elevados. Cuando las libera durante un periodo corto de tiempo, se denomina hipertiroidismo agudo y cuando es a lo largo del tiempo, se llama hipertiroidismo crónico. Algunos síntomas que se presentan en el hipertiroidismo incluyen los siguientes:
  • Problemas para concentrarse 
  • Cansancio o fatiga 
  • Intolerancia al calor 
  • Aumento en el apetito 
  • Pérdida de peso 
  • Deposiciones frecuentes o diarrea 
  • Inquietud o ansiedad 
  • Palpitaciones 
  • Nerviosismo 
  • Aumento en la sudoración 
  • Bocio (tiroides inflamada visible) 
Como mencioné, los síntomas del hipertiroidismo mejoran en pocos meses con tratamiento, pero existe una leve posibilidad de que se desarrolle hipotiroidismo permanente después de un periodo en que la glándula funciona normalmente. La recurrencia de la tiroiditis subaguda es muy rara.

Tiroiditis post parto: Luego de un embarazo, en algunas mujeres, pueden quedar en su cuerpo algunos anticuerpos que ataquen a la tiroides (se forman anticuerpos anti tiroides). Esto se presenta por lo general de 4 a 6 meses después de haber tenido el bebé y los síntomas que se presentan son de hipertiroidismo y/o hipotiroidismo. No todas tienen síntomas de ambos. Con tratamiento, los síntomas presentan mejoría en un lapso de 12 a 18 meses.

Tiroiditis no dolorosa o silenciosa: Es similar clínicamente a la tiroiditis post parto y sigue el mismo curso. Es una tiroiditis auto inmune en que se forman anticuerpos anti tiroides. Se desconoce la causa. Se presenta tanto en los hombres como en las mujeres pero no tiene relación con el embarazo.

Tiroiditis inducida por medicamentos o fármacos: Como su nombre lo indica, este tipo de tiroiditis se presenta debido a los efectos de medicamentos que se venden con receta médica como el litio, la amiodarona, las interferonas y las citocinas. Se presentan síntomas de hipotiroidismo o hipertiroidismo y no mejoran en tanto se siga tomando el fármaco que las produce, pero generalmente desaparecen al suspenderá.

Tiroiditis por radiación: Se presenta cuando la persona se somete a un tratamiento con yodo radioactivo para el hipertiroidismo o cuando se somete a radioterapia para tratar ciertos tipos de cáncer. Se desarrollan síntomas de hipotiroidismo.

Tiroiditis aguda o infecciosa: es provocada por bacterias y otros microorganismos que producen infecciones. Los síntomas varían puede o no ser dolorosa y frecuentemente la persona se siente enferma por la infección. Cuando se combate la infección, los síntomas-generalmente de hipotiroidismo-desaparecen.

El tratamiento para la tiroiditis depende del tipo de tiroiditis que se padece. Puede incluir medicamentos anti-inflamatorios para el dolor (que van desde la aspirina o ibuprofeno hasta la prednisona); medicamentos para tratar el hipertiroidismo y sus síntomas, así como la hormona tiroidea de reemplazo en el caso del hipotiroidismo, etc.

Consulta a tu médico y él o ella te indicará qué medicamentos necesitas para aliviar y eliminar los síntomas y la inflamación para que tu glándula tiroides recupere su “ritmo de trabajo” normal.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 3 de septiembre de 2012

La importancia del apoyo emocional durante el embarazo

La noticia de que estás embarazada seguramente alegró a toda tu familia y a tus amigos. Aunque es algo que a cierto nivel es muy personal, también se convierte en una experiencia colectiva. Traer una nueva vida al mundo conlleva miles de cambios que pueden afectar tus emociones. Por eso es importante el apoyo que recibas de tus seres queridos en esta nueva etapa de tu vida.

El querer compartir las noticias de tu embarazo es algo natural. ¡Qué felicidad! Estarás pensando al ver que los resultados de tu prueba fueron positivos. Una nueva vida siempre es motivo de alegría, pero no podemos negar que también puede causarte cierta ansiedad y preocupación.

Si es la primera vez que eres mamá, te surgirán miles de preguntas que darán vueltas en tu cabeza: ¿Cómo puedo ser una buena mamá? ¿Qué pasará durante mi embarazo y cuando nazca mi bebé? ¿Cómo debo prepararme para el parto? ¿Qué puedo esperar de mi esposo o compañero? ¿Qué cambios sufrirá mi vida una vez que nazca mi bebé? Cualquiera que sea tu inquietud, no estás sola. Millones de mujeres en el mundo las tienen, pues traer una nueva vida al mundo es algo que implica mucha responsabilidad y compromiso.

Por eso, es importante que durante tu embarazo te rodees de personas que pueden brindarte el apoyo emocional que necesitas. Las mujeres que ya han sido madres pueden ser ideales en esta etapa: tu mamá, tu abuela, tus hermanas o tus amigas sin duda te darán una mano, un abrazo y un consejo cuando más lo necesitas.

Pero de la misma manera, tu esposo o compañero puede y debe apoyarte emocionalmente y estar involucrado en el embarazo. Después de todo, no es un asunto que sólo te afecta a ti. Los hombres que van a ser padres se benefician también emocionalmente de informarse y participar en todo el proceso del embarazo.

Si te sientes ansiosa y estresada de vez en cuando, o te preocupan las finanzas, el trabajo y cómo va a cambiar tu relación con tu pareja una vez que nazca tu bebé, no dejes de comunicar esto abiertamente. El diálogo es la única vía para que logres estar tranquila. Así que mantén todas las vías de comunicación abiertas.

No temas expresar tus ansiedades. Tu mamá es una gran aliada en este proceso de cambios en tu vida. Si no la tienes cerca, apóyate en otras figuras femeninas de tu familia que puedan brindarte el apoyo que necesitas en este momento tan vulnerable.

Recuerda que hablar de lo que te preocupa trae un gran alivio y es indispensable para tu salud mental. Y por supuesto, tu salud mental es indispensable para que lleves un embarazo sano y feliz.

Cuando te sientas ansiosa o con temores, respira profundo y analiza tus emociones. Muchas veces escribirlas puede ayudarte a verlas más claramente para luego comunicarlas.

Si te sientes sola, exprésalo. El embarazo es algo que ocurre dentro de tu cuerpo pero que afecta a toda la familia de una u otra forma. ¡Es una alegría! Vas a ver que cuando tengas a tu bebé en brazos, todo va a cobrar sentido y las ansiedades se irán desvaneciendo gracias al apoyo que recibas y a la seguridad de que siguiendo tu instinto maternal, todo va a estar en armonía.

Planear anticipadamente para la llegada de tu bebé puede ser una buena idea para que en ese momento no te agobien situaciones externas a la maravilla de ser mamá.

No te olvides que es importante hablar con tu pareja. El hijo o hija que va a llegar es un asunto de dos. Es más, va a llegar al seno de una familia que va a acogerlo(a) y recibirlo con alegría y amor, no importa si es una familia pequeñita o grande, con muchos miembros. Si todos participan en su recibimiento y te apoyan durante este proceso, mejor para todos, empezando por el bebé en camino. Buena suerte y ¡Muchas felicidades!

Tomado de Vida y Salud

viernes, 27 de julio de 2012

Los riesgos de tener sobrepeso durante el embarazo


Cuando esperas un bebé, es completamente normal que aumentes de peso. Sin embargo, este aumento inevitable debe ser saludable para evitar complicaciones durante el embarazo y el parto, tanto para ti, como para tu bebé. Una nueva investigación confirma que el embarazo y el sobrepeso no son una buena combinación.

Rita está embarazada de 6 meses y está preocupada porque ya aumentó mucho de peso y su médico se lo advirtió. Pronto le harán la prueba de glicemia (azúcar en la sangre) para descartar que no tenga diabetes gestacional y Rita tiene un presentimiento negativo. Aunque dice que se cuida con la alimentación, reconoce que no ha hecho mucho ejercicio pues se siente muy cansada y sólo quiere dormir.

Rita, como muchas mujeres embarazadas que aumentan de peso de manera descontrolada, está en riesgo de tener más complicaciones durante el embarazo y durante el parto. Una investigación reciente realizada por la Universidad de Northwestern en Chicago, en Estados Unidos, así lo confirma.

Esta investigación analizó a más de 23 mil mujeres en 9 países y encontró que las mujeres embarazadas que son obesas y sufren de diabetes gestacional y aquéllas con sobrepeso y glicemia (azúcar en la sangre) ligeramente alta, están más predispuestas a tener bebés grandes. ¿Qué riesgo implica esto? Tener un bebé grande aumenta el riesgo de que sufran lesiones durante el parto vaginal y esto eleva las posibilidades de que requieran una cesárea.

Los datos concretos de esta investigación hablan claramente: los bebés nacidos de mujeres obesas con diabetes gestacional, pesaban alrededor de 340 gramos o doce onzas más que los nacidos de madres con peso y glicemia (azúcar en la sangre) normales. Los bebés nacidos de mamás con sobrepeso (no obesas) con glicemia un poco elevada, pesaban cerca de 213 gramos o 7.5 onzas más.

Además, los bebés que nacieron de mamás pasadas de peso y con niveles de azúcar en la sangre (glicemia) elevados, son propensos a dos cosas: a bajos niveles de glicemia y a niveles de insulina altos. Esto, a la larga puede provocar obesidad y diabetes en el niño(a).

Recuerda que aunque aumentar de peso es algo que no se puede evitar en los meses de gestación, hay algunas pautas que indican el aumento de peso saludable de acuerdo a tu peso al empezar el embarazo. Tu médico te guiará al respecto y te dirá cuánto peso deberías aumentar idealmente durante cada mes para tener un embarazo saludable.

A continuación te doy una guía para que te des una idea más concreta acerca del peso indicado de acuerdo a tu caso. Para leer correctamente la tabla, recuerda que IMC equivale a índice de masa corporal.

        Peso antes del embarazo                     Aumento de peso recomendado o saludable

Si pesabas menos de lo normal (IMC=18.5)         De 28 a 40 libras/ De 13 a 18 kilos

Si tenías peso normal (IMC=18.5-24.9)                  De 25 a 35 libras/ De 11 a 16 kilos

Si estabas pasada de peso (IMC=25-29.9           De 15 a 25 libras/ De 7 a 11 kilos

Si estabas obesa (IMC= 30 o más)                        De 11 a 20 libras/ De 5 a 9 kilos

El comer sanamente para cubrir las necesidades de tu cuerpo y las de tu bebé en desarrollo es fundamental. Habla con tu médico al respecto para que diseñen una dieta de acuerdo a tu peso. Y ¡no te olvides del ejercicio! Estar activa también es indispensable para llevar un embarazo 10 puntos.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 6 de abril de 2012

Cómo reincorporarte al ejercicio después de un período prolongado sin actividad

 
Retomar una rutina de ejercicios luego de haber pasado mucho tiempo sin actividad o de haber tenido que abandonarla por alguna circunstancia (lesión, enfermedad, cirugía o embarazo, por ejemplo), puede ser muy saludable. Pero si te precipitas, también puede resultar peligroso. Muchas personas pretenden hacer lo mismo que antes desde el primer día y eso no es conveniente. Aquí te contamos algunas consideraciones que debes tener en cuenta para no lastimarte, y volver al ejercicio después de un periodo prolongado sin actividad.

Salir a recorrer la montaña en bicicleta parece un programa entretenido, sobre todo cuando estás conociendo un lugar nuevo durante las vacaciones. Así lo consideró Jimena y fue la primera en anotarse para la aventura, sin tener en cuenta que durante el año su mayor cantidad de ejercicio había sido caminar hasta el ascensor cada vez que su jefe la llamaba desde el piso de arriba.

Pedro, en cambio, tuvo una revelación: él estaba muy angustiado porque a su padre le habían diagnosticado cáncer, y leyó en un artículo que el ejercicio ayuda a disminuir las posibilidades de tenerlo. En ese momento decidió ponerse manos a la obra. Como su semana era muy ocupada, cuando llegó el sábado no dudó en ponerse las zapatillas y salir a correr, millas y millas sin parar, bajo el rayo del sol, sin agua, gorro ni bloqueador solar.

Es cierto que el ejercicio te ayuda a mantenerte en forma y siempre es saludable, pero el cuerpo también tiene sus tiempos. ¿Sabes qué ganaron Jimena y Pedro, además de cansarse muchísimo ese día? Ella comenzó a sentir una molestia en la rodilla que no se le pasó en todas sus vacaciones y ahora debe cuidarse según las indicaciones del ortopedista (o traumatólogo), que es el médico que atiende los problemas en los huesos. Él, en cambio, terminó deshidratado, con un dolor de cabeza insoportable, la piel muy roja por el sol, los pies doloridos y un poco de fiebre que tardó varias horas en irse.

Conclusión: si no eres de los que hace ejercicio con regularidad y quieres empezar a hacerlo o si quieres retomar tu rutina de ejercicios luego de haberla dejado por un tiempo debido a alguna lesión o enfermedad, porque te has sometido a alguna cirugía o tal vez porque ha nacido tu bebé, empieza poco a poco, nunca trates de hacer todo de golpe porque puedes lastimarte.

El cuerpo necesita tiempo para adaptarse a una rutina de ejercicios, y para que los músculos y los huesos se vayan fortaleciendo y adquiriendo tonicidad y flexibilidad de manera progresiva. Al comenzar de nuevo la actividad, es importante que empieces progresivamente y sin exigirte demasiado, sobre todo si has tenido alguna lesión o si tienes alguna cicatriz.

Cuando el motivo del abandono haya sido una cuestión de salud, es importante que le cuentes a tu médico tu intensión de retomar el ejercicio y le preguntes si debes tener algún cuidado en particular antes de comenzar la rutina. Por ejemplo, no es lo mismo volver luego del parto, que de un infarto o de una cirugía bariátrica(que es la que se hacen las personas obesas para perder sobrepeso).

Con esos datos en mente, lo único que resta es constancia y paciencia, como la tortuga en su carrera con la liebre, que paso a paso y lentamente llega antes a destino y sin problemas.

Sin embargo, puede que te resulte difícil saber por dónde comenzar. Si ese es tu caso, he aquí algunas recomendaciones para que retomes una rutina de ejercicios sin lesionarte:
  • Ponte un objetivo que quieras lograr: correr cinco millas, hacer 200 abdominales diarios, escalar una montaña o ir en bicicleta en un trayecto largo. Cualquiera que sea tu meta, anótala y déjala en algún lugar visible.
  • Arma un plan de ejercicios. Lo primero que necesitas es hacerte el tiempo: define días y horarios que tienes disponibles y adónde irás a practicar. Asimismo, busca nuevos modos para ponerte en forma, sobre todo si has tenido una lesión y te estas recuperando. Puedes probar con ejercicios suaves y quizás sea el momento de empezar actividades como yoga o Pilates.
  • Escucha a tu cuerpo y acepta tus limitaciones. Sobre todo si has dejado el ejercicio por algún motivo de salud. Recuerda que has tenido un problema y que necesitas encontrar nuevas formas de ejercitar y devolverle a tu cuerpo la movilidad que ahora ha cambiado.
  • Cuida tus músculos. Comienza con movimientos lentos, usando pesas pequeñas para los ejercicios de resistencia, y recorriendo distancias cortas. Y no te desanimes. Con el tiempo empezarás a notar los resultados y, si has sido realista, cuando menos lo esperes estarás logrando el objetivo que te has propuesto.
Por último, recuerda que la actividad física es sólo una parte de tu plan de salud y bienestar en general. Si acompañas tu rutina con pequeños y saludables cambios en tu dieta, los resultados serán mucho más notorios. ¡Anímate!

Tomado de Vida y Salud

sábado, 8 de octubre de 2011

¿Ayuda el aceite de pescado a aliviar la depresión posparto?

Algunos estudios indican que el omega 3 que contiene el aceite de pescado puede ayudar a disminuir los síntomas de la depresión posparto. Por el contrario, otras investigaciones señalan que estos suplementos no hacen ninguna diferencia. Aquí te contamos más detalles sobre este debate para que estés mejor informada.

Tener un bebé es uno de los momentos más importantes en la vida de la mujer, pero no por eso todo es felicidad. Por el contrario, algunas desarrollan lo que se conoce como depresión posparto. Algunas mamás, tienen periodos fuertes de depresión luego del nacimiento del bebé con sensaciones negativas, como tristeza, culpa, nerviosismo y desinterés incluso hasta por el mismo niño.

La depresión posparto es diferente a la denominada “baby blues”, que es una depresión leve que afecta a alrededor del 30 por ciento de las mujeres embarazadas, que las hace sentir más sensibles que de costumbre pero que, en general, no interfiere en sus actividades y desparece luego de unas semanas.

Ante estos cambios en el estado de ánimo, algunos especialistas recomiendan consumir aceite de pescado, debido a que posee unos ácidos grasos denominados omega 3, que podrían ayudar a reducir los síntomas de la depresión posparto. Sin embargo, la evidencia científica existente hasta el momento sigue siendo contradictoria.

Mientras que algunas investigaciones afirman que las mujeres que han consumido el omega 3 presente en el aceite de pescado han tenido menos síntomas de depresión posparto, otros estudios no muestran mejoría entre las que lo han tomado y las que no. Asimismo, hay meta análisis, es decir, investigaciones que analizan y comparan distintos estudios sobre un mismo tema, que detectaron resultados variables.

Ante estos datos, la única certeza es que todavía siguen siendo necesarios nuevos estudios para probar si realmente el aceite de pescado logra reducir la depresión posparto. Mientras tanto, la mayoría de los especialistas coincide en que, consumido en cantidades apropiadas, y de preferencia a través de los alimentos naturales, el omega 3 es saludable tanto para la mamá como para el bebé.

Se le llama omega 3 a un grupo de ácidos grasos poliinsaturados que participan en algunas funciones importantes del cuerpo, como la relajación y la contracción de los músculos, la coagulación de la sangre, la digestión, la fertilidad, la división celular, el crecimiento y el movimiento del calcio y otras sustancias dentro de las células.

Entre los ácidos grasos principales en este grupo están el alfalinoléico (ALA), el eicosapentanóico (EPA) y el docosahexaenóico (DHA). El primero se encuentra en las semillas y los aceites vegetales (como los de canola, soja (soya) y lino), en verduras de hojas verdes, nueces y frijoles. Usualmente, éste se convierte en pequeñas cantidades de EPA y DHA luego de ingerirlo. Naturalmente, los ácidos EPA y DHA abundan en los pescados como el salmón, la trucha, las sardinas y el arenque. Asimismo, los omega 3 también pueden conseguirse como suplementos dietéticos que no deben consumirse sin supervisión médica.

Con respecto a los pescados, muchas embarazadas evitan comerlos por temor a la contaminación por mercurio, que puede ser dañina. Esto es cierto pero sólo para ciertos pescados grandes. Por eso deben evitar consumir, por ejemplo, pez espada, tiburón, blanquillo y caballa. Varias asociaciones y agencias están de acuerdo que comer hasta 12 onzas (que resulta un promedio de 2 comidas) a la semana de una variedad de pescado o marisco bajo en mercurio, es adecuado. Puede chequear con su agencia local. Algunos de los pescados bajos en mercurio de consumo frecuente incluyen el salmón, el atún en lata bajo en grasa, el bagre y los camarones.

La depresión posparto a veces necesita tratamientos con medicinas y apoyo terapéutico. Si notas que estás demasiado decaída, sientes que no estás en control o te sientes francamente deprimida después del nacimiento de tu bebé, no dejes de consultar con tu médico o con un especialista. Recuerda que tu bebé te necesita, así que debes cuidarte más que nunca. Si tienes dudas si necesitas ayuda, consulta con tu médico. La depresión posparto no se debe a una debilidad tuya, es una enfermedad que tiene tratamiento. Si te sientes mejor y con un estado de ánimo positivo, también podrás disfrutar más de esos fascinantes primeros meses de vida.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 2 de octubre de 2011

Cambio de mundo: del útero a los brazos de mamá

La vida es un constante cambio, pero pocos tan radicales e intensos como el del nacimiento. Durante nueve meses, el bebé crece, bien protegido y acurrucadito dentro del vientre de la madre. Cuando ya está listo para abandonarlo, comienza, con trabajo y pulgada a pulgada a buscar la salida. Pasa de la oscuridad a la luz, del líquido al aire, llena por primera vez sus pulmones y recibe su primer contacto de piel a piel. ¡Bienvenido bebé a tu mundo nuevo y definitivo!

Hoy por hoy, sumamos 7 mil millones de habitantes en el planeta, y ni pensar en los tantos que nos han precedido. Sin embargo, todo nacimiento sigue siendo un acontecimiento único, trascendental y maravilloso. ¿Has pensado alguna vez en todos los cambios que ocurren cuando nace un bebé?

Un cuartito calentito cada vez más chico

Antes de nacer, el bebé se ha acostumbrado a vivir en un ambiente oscuro y lleno de líquido, a una temperatura que le queda muy cómoda, de unos 98º F (unos 37º C). Los ruidos le llegan de lejos y el alimento se le proporciona por el cordón umbilical. Si no fuera porque el cuartito le va quedando cada vez más estrecho, allí se está de maravilla. Pero ni modo, tiene que irse preparando para el gran cambio que se avecina.

Una avalancha de cambios

Alrededor de la semana 36 del embarazo, la mayoría de los bebés (alrededor de un 96%) asumirán la posición con la cabeza hacia abajo, la más conveniente para el nacimiento. Alrededor de esta semana, se desarrolla además el reflejo de succionar, así como el de voltear la cabeza cuando se le roza la mejilla. Estos reflejos serán fundamentales después del nacimiento, para que pueda alimentarse, ya sea directamente del seno materno o de un biberón, cuando el alimento ya no le llegue a través de la placenta.

Presiones por todas partes

Cuando llega el gran día, las contracciones que siente la mamá, aunque dolorosas, son necesarias para ir empujando al bebé poco a poco a través del canal de alumbramiento. Durante esas horas, el bebé se siente apretado por las contracciones cada vez más fuertes de los músculos del útero. A la vez, hay menos líquido amniótico a su alrededor, lo que hace que haya un cambio de presión en el cuerpo del bebé, preparándolo para la vida en el exterior. 

Otro gran cambio que se aproxima es el de la cabeza: los huesos del cráneo del bebé se reajustan formando una especie de cono que ayudará a que la cabeza pueda pasar por un espacio tan estrecho. Esto ocurre solamente una vez en la vida y es éste momento. No te preocupes: los huesos volverán a su lugar a los pocos días después del nacimiento.

Cambio de temperatura

Aunque la sala de parto tenga una temperatura agradable, con seguridad tendrá una diferencia de varios grados en relación al útero y el cuerpecito del bebé reaccionará en consecuencia. Comenzará a temblar por lo que conviene mantenerlo seco y arropadito. Esta es la oportunidad perfecta para que mamá lo estreche contra su pecho para darle calor y acogida.

Este cambio de temperatura, aunque representa un choque para el bebé, es necesario, es más, es esencial, para enviar señales a su sistema nervioso y lo haga tomar su primera inspiración (cuando toma aire para oxigenar sus pulmones). A partir de este momento sus sistemas respiratorio y circulatorio realizarán una reorganización total. Si todo va bien, verás al bebé adquirir un tono rosado en las mejillas y escucharás su primer llanto.

Nos parece tan normal, pero en realidad es una gran metamorfosis (un gran cambio): la criatura que habitaba en el líquido amniótico, ha pasado a vivir rodeada de aire. Antes del nacimiento, el oxígeno que necesitaba el bebé le llegaba por el torrente sanguíneo a través del cordón umbilical. Su sistema circulatorio fetal dirigía el flujo de la sangre de modo que no pasara por los pulmones. Cuando el bebé respira por primera vez, el paso cambia de ruta en un instante e incluye a los pulmones. El líquido amniótico que los llenaba se drena o se absorbe dejando espacio para el aire que ayudará a oxigenar la sangre mediante la respiración. ¿Quién pide más?

Otros sistemas, no se quedan atrás: el sistema urinario filtra la sangre y produce la primera micción (orina) fuera del útero mientras que el sistema gastrointestinal pasa el meconio (las primeras heces del bebé) para limpiar el organismo de bilis, líquido amniótico y lanugo (el vello que le cubre el cuerpo).

¿Pasa el examen?

Para que el bebé pueda irse a casa, los médicos evaluarán al bebé siguiendo la puntuación de Apgar (que toma el nombre de la doctora que lo desarrolló en 1952, la anestesióloga Virginia Apgar), tomando en cuenta los siguientes puntos:

Apariencia: ¿de qué color es la piel del bebé? Si tiene una coloración azulada, recibirá un 0, mientas que un torso rosado con extremidades azulosas recibirá un 1. Si presenta un saludable tono rosáceo en todo el cuerpo recibe un 2.

Frecuencia cardíaca: para recibir un 2, el corazón debe latir a una tasa de 100 latidos por minutos o más.

Irritabilidad: mide la respuesta a los estímulos. Recibirá un 2 si estornuda, tose o se aleja de la estimulación. Respuestas más débiles recibirán un 1 (si la única respuesta es con la cara) o 0 (si no responde).

Actividad: si se muestra activo, con movimientos espontáneos, recibirá un 2. Si sus brazos y sus piernas están flexionados con poco movimiento, recibirá un 1 mientras que si tiene poco movimiento y tonicidad muscular recibirá un 0.

Esfuerzo respiratorio: el llanto del bebé le puede causar angustia a la madre, pero le dará una buena nota al bebé, además debe tener una frecuencia respiratoria normal y eso le dará un 2. Si la respiración es lenta o irregular, recibirá un 1 y si no respira la nota será de 0.

El bebé se evalúa según estos criterios aproximadamente al minuto después del nacimiento y se considera que disfruta de buena salud si obtiene una puntuación de 7 o más. Una puntuación más baja no significa necesariamente que está enfermo, sino que necesita atención médica inmediata: succionarle la mucosidad para que pueda respirar mejor o recibir un poco de oxígeno. A los cinco minutos, se vuelve a evaluar al bebé para ver si su condición ha mejorado. La puntuación de Apgar no pretende evaluar la salud del bebé a largo plazo y hay que tener presente que incluso bebés perfectamente saludables pueden sacar puntuaciones bajas a los pocos minutos de nacer.

Con seguridad, le irá bien al bebé y podrá marcharse a casa con su familia. Y se lo merece después de tanto esfuerzo. Ha llegado a un mundo muy diferente al que habitó durante 9 meses y su cuerpecito ha pasado por cambios muy importantes. ¿Verdad que ha sido un proceso fascinante? ¡Bienvenido, bebé!

Tomado de Vida y Salud

viernes, 9 de septiembre de 2011

Un examen de sangre detecta el sexo del bebé a las 7 semanas de embarazo


Según investigaciones recientes, un examen de sangre en las mujeres embarazadas permitirá conocer el sexo del bebé a menos de dos meses de gestación, mucho antes de lo que permiten las pruebas actuales como el ultrasonido, y de una forma menos invasiva y riesgosa que la amniocentesis. El objetivo principal de esta prueba es precisamente reducir los riesgos de los procedimientos invasivos para detectar posibles trastornos genéticos relacionados con el sexo, como la hemofilia.

Todo cambia y evoluciona… desde los objetos de uso cotidiano hasta las costumbres que adoptamos. Con el paso del tiempo, el ritmo de la vida se ha acelerado. Las cosas suceden tan rápido que a veces no tenemos ni tiempo de procesar lo que nos está ocurriendo, como si todo sucediera a la velocidad a la que vuelan los aviones o más aún, tan rápido como la información viaja por el Internet.

Así las cosas, actualmente puede parecer insólito que tus padres (o abuelos, depende de tu edad) hayan tenido que esperar nueve meses hasta tu nacimiento para conocer tu sexo. ¿Nunca te han dicho qué nombre te hubieran puesto si en vez de niña hubieras sido niño o al revés?

Las cosas cambian tanto, que ahora en tan solo nueve semanas los futuros padres podrán resolver esta duda. Bastará con hacerse una prueba sanguínea luego de la séptima semana de embarazo y listo: los futuros papás podrán saber si el bebé en camino es niña o niño. Increíble, ¿verdad? Dentro de poco lo que parecerá increíble es que hasta hace pocas décadas alguien hubiera tenido que esperar tanto tiempo para conocer el sexo del bebé, ya que no existían las ecografías que hoy ya permiten saberlo al cuarto o quinto mes de embarazo.

Denominado ADN fetal libre de células, este nuevo método analiza la presencia del cromosoma masculino (el cromosoma Y) en la sangre de la mamá. Si estos no aparecen, por eliminación se deduce que será una niña, ya que la prueba no logra detectar la presencia de un bebé del sexo femenino.

Las investigaciones recientes consideran que esta prueba, que ya se está practicando en algunos hospitales europeos para embarazos de alto riesgo pero todavía no está disponible rutinariamente en Estados Unidos ni en otros países, tiene un alto nivel de confianza, del 95% a las 7 semanas y del 99% a las 20 semanas. De ese modo, se espera que no corra la misma suerte que otras pruebas anteriores de predicción del sexo, que han ilusionado a los padres con la noticia de esperar un bebé de un sexo y al momento del nacimiento descubrieron que era del opuesto. Estas estadísticas son en laboratorios serios que siguen los pasos para analizar las muestras correcta y cuidadosamente. Hay que tener mucho cuidado con los laboratorios que ofrecen sus servicios por Internet ya que muchos no son de calidad.

Al respecto, fue muy divulgado el caso de un laboratorio llamado Acu-Gen, que se declaró en quiebra debido a la cantidad de reclamaciones de mujeres que se hicieron la prueba y obtuvieron resultados diferentes al momento del parto.

El nuevo examen de sangre, en cambio, ofrece más garantías y abre nuevas esperanzas. Al ser más confiable, permitirá tomar acción frente a posibles enfermedades genéticas que pueden producirse de acuerdo al sexo del bebé, como el síndrome de Down y la hemofilia. Este último, por ejemplo, es un trastorno que sólo se produce en los niños. Si la mamá sabe que el bebé que espera es niña, no necesitará someterse a otros procedimientos de diagnóstico más riesgoso, como la amniocentesis, que puede provocar la pérdida del bebé.

Si deseas leer el artículo completo, pincha aquí

sábado, 27 de agosto de 2011

Un enemigo silencioso para tu bebé: el estreptococo del grupo B


El embarazo y la llegada de un nuevo miembro a la familia es un acontecimiento especial y un proceso hermoso que por lo general ocurre sin grandes complicaciones. Sin embargo, siempre existen riesgos de contraer enfermedades que puedan afectar a la mamá o al bebé. Una de ellas, no muy conocida, es la infección con el estreptococo del grupo B, una bacteria que portan muchas mujeres perfectamente sanas, pero que le puede pasar al bebé en el momento del parto y que puede ponerlo en peligro incluso de muerte.  Por suerte, una simple prueba puede detectarlo a tiempo.
El embarazo es una de las etapas más lindas para la mujer y para la familia. Son nueve meses emocionantes durante los cuales no sólo el bebé se desarrolla día a día, sino también todos los integrantes de la familia se preparan para su nacimiento y se ocupan de organizar todo lo necesario para recibirlo: la habitación en la que dormirá, la cuna, su ropa, el cochecito… ¡qué no falte un detalle!
Para la mamá en particular, todo se siente con más intensidad: muchas tienen ansiedad por la espera y temores por que todo salga bien, sobre todo durante el parto. Durante todo este proceso, es vital recibir una buena atención prenatal, dirigida por el obstetra.  Ya en la recta final, durante el tercer periodo de gestación, los controles y las pruebas se harán más frecuentemente, para evitar complicaciones.
Entre los muchos cuidados que la embarazada debe considerar es conversar con su obstetra sobre el estreptococo del grupo B (GBS, por sus siglas en inglés), conocido también como baby strep, una bacteria que es parte de la flora vaginal o de la piel de muchas mujeres perfectamente saludables, pero que puede resultar peligrosa si se transmite al bebé durante el parto.  Una prueba de detección de esta bacteria entre las semanas 35 y 37 del embarazo permite tratar a la mamá durante el alumbramiento y eliminar el peligro que representa para el bebé.
¿Si la mujer es portadora de la bacteria significa que está infectada?  No, los seres humanos somos portadores de varias bacterias, tanto en la piel como dentro del cuerpo y algunas de esas bacterias cumplen funciones útiles, como las que viven en los intestinos y ayudan a la digestión o las que controlan el ph (el grado de acidez) de la vagina. El estreptococo del grupo B se encuentra en el organismo de muchas mujeres saludables de todos los grupos étnicos y no les causa ningún daño. El problema comienza cuando una de esas mujeres queda embarazada ya que la bacteria se convierte en un peligro potencial durante el momento del parto o poco después del nacimiento.  No debes sentirte avergonzada de ser portadora del estreptococo del grupo B ya que una infección de este tipo no es una enfermedad venérea, no se contrae por contacto sexual, ni significa que no tengas una buena higiene personal. Tampoco debes confundirlo con el estreptococo de tipo A, que es el que provoca infecciones en la garganta (en las amígdalas).
Otros temores que se deben desterrar es el posible contagio a otros hijos o a las personas que convivan con la mujer portadora: el estreptococo del grupo B no se transmite ni a través del agua ni de los alimentos. La mujer embarazada tampoco puede contagiar a sus otros hijos.
Lo que sí debes hacer antes del parto:...

Para seguir leyendo el artículo completo, pincha aquí

domingo, 17 de julio de 2011

Mitos y verdades sobre el estreñimiento


Si bien a veces la solución es simple, por ejemplo usar durante poco tiempo laxantes o comer más fibra, en ocasiones, encontrar alivio para el estreñimiento puede ser más difícil.  Para la mayoría de personas adultas, el estreñimiento constituye un problema crónico que necesita un plan de tratamiento personalizado.
La Mayo Clinic Health Letter aclara mitos y verdades sobre el problema de salud que, en algún momento, afecta prácticamente a todo el mundo: el estreñimiento.
Mito: el hecho de no defecar a diario indica que existe estreñimiento.
Verdad: el estreñimiento se define con mayor exactitud como el defecar con poca frecuencia o tener dificultad para evacuar las heces.  La frecuencia normal con la que los adultos pueden defecar varía de tres veces diarias a tres por semana.
Mito: el estreñimiento ocasiona que el cuerpo absorba toxinas de las heces.
Verdad: eso es falso.  Debido a esta creencia, mucha gente toma laxantes innecesariamente si no defeca a diario, mientras que otros intentan limpiar el colon para sacar las supuestas toxinas.  Sin embargo, estas prácticas no sirven y podrían ser peligrosas.
Mito: el estreñimiento es producto de una mala alimentación.
Verdad: a pesar de que ingerir una alimentación con bajo contenido de fibra podría contribuir al estreñimiento, el de tipo crónico generalmente involucra otros factores.  El estreñimiento puede ser consecuencia de otra enfermedad o el efecto secundario de algún medicamento o suplemento.  En las mujeres, el estreñimiento podría ocasionar disfunción del piso pélvico, o sea la falta de coordinación de la compleja actividad muscular que permite que ocurra la defecación.  Esta afección es más común entre quienes se han sometido a cirugía del recto o ano y/o han tenido partos vaginales.
Mito: no se debe usar laxantes durante mucho tiempo.
Verdad: los nuevos estudios indican que el uso prolongado de laxantes recetados por un médico puede ser seguro y eficaz para algunos tipos de estreñimiento.  Los laxantes se deben tomar bajo la supervisión de un médico porque podrían producir efectos secundarios.

Si deseas leer todo el artículo, pincha en Vida y Salud

viernes, 15 de julio de 2011

El parto en casa: una opción polémica en aumento


Si bien es un proceso natural, el parto representa un desafío para la mujer y puede tener complicaciones de último momento que requieren intervención médica. Mientras que aumentan las mujeres que deciden tener a su bebé en casa, porque se sienten más cómodas, otras prefieren contar con supervisión médica especializada en todo momento. ¿Qué es lo más aconsejable, parir en casa o en el hospital? Aquí te contamos más detalles sobre este debate que sigue abierto.
El parto es un momento muy especial, no sólo para la mujer sino también para toda la familia. Es un desafío importante que puede generar ansiedad y temores, sobre todo si es la primera vez que vas a dar a luz. No por nada existen las clases de pre parto, en las cuales los especialistas que reciben bebés a diario dan charlas explicativas para que los padres, y en especial la mamá, estén mejor preparados cuando llegue ese momento tan esperado.
Si bien la mayoría de las embarazadas dan a luz en los hospitales o las clínicas, bajo una supervisión médica directa, algunas mujeres consideran que no hay nada mejor que el hogar para estar tranquila y recibir al nuevo miembro de la familia, sin medicamentos ni intervenciones médicas innecesarias, bajo la supervisión de las llamadas parteras certificadas. Lo ven como una manera más natural y saludable de tener a sus bebés.
Esta práctica está muy difundida en varios países, sobre todo en algunos de la Comunidad Europea, pero no tanto en otros, como los Estados Unidos y en América Latina, aunque parece que el número de mujeres que se deciden por el parto en casa está aumentando.

Apartes tomados de Vida y Salud

sábado, 9 de julio de 2011

¿Qué pasa si tu bebé no está en la posición correcta en el momento del parto?


Por lo general, cuando se acerca el momento del parto, el bebé se acomoda adentro de la matriz en una posición cómoda para nacer. Pero a veces, esto no sucede. ¿Qué pasa, entonces, si el bebé no se ubica con la cabeza hacia abajo, lista para que ésta salga primero durante el parto? ¿Qué sucede si tu bebé tiene una posición incorrecta a la hora del parto? ¿Cuáles son esas posiciones? En Vida y Salud te damos más información.
A medida que se acerca el momento del alumbramiento, el bebé, al igual que la mamá, se va preparando para el momento. Su cuerpo ya está completamente desarrollado y sólo falta que se ubique en la posición más cómoda para nacer. Esta es con la cabeza hacia abajo, como mirando hacia la espalda de la mamá, y se conoce como posición fetal.
Esto ocurre alrededor de las 3 o 4 semanas antes de la fecha prevista para el alumbramiento o parto. Sin embargo, a veces puede ocurrir que no se coloque en esa posición sino que por ejemplo, quede con los pies hacia abajo. Eso se conoce como posición pelviana. De hecho, el bebé puede colocarse en posiciones muy variadas:
  • Presentación cefálica. Esta es la presentación normal que ocurre en más del 95% de los partos. Cuando sale la cabeza primero, idealmente flexionada hacia el pecho para que salga primero la coronilla del bebé. En algunas ocasiones, puede haber la presentación de cara: con la cabeza hacia abajo pero mirando al frente. Esto puede prolongar y dificultar el trabajo de parto. Con supervisión médica, podrías intentar rotar al bebé poniéndote en cuatro patas con las nalgas levantadas. El médico también podría tratar de acomodar al bebé a través de algún método de versión, pero si no funcionan, quizá necesites una cesárea.
  • Presentación transversa o de hombros: atravesado en el abdomen, en posición horizontal, con la espalda hacia abajo, como mirando hacia arriba. En este caso, el médico podría tratar de voltearlo manualmente a la posición de cabeza, pero generalmente es necesario hacer una cesárea.
De las presentaciones de nalgas hay varios tipos:
  • Nalgas completas: con las nalgas hacia abajo y las piernas cruzadas.
  • Nalgas francas: con las nalgas hacia abajo y los pies hacia la cabeza.
  • Nalgas incompletas: con las nalgas hacia abajo, un pie hacia arriba y el otro flexionado.
  • Presentación podálica: con las nalgas hacia abajo, un pie hacia la pelvis y el otro flexionado.
En cualquiera de estas presentaciones de nalga hacia abajo, si llega el momento del parto y el bebé no ha cambiado su presentación, el médico podría intentar voltearlo manualmente, utilizando lo que se conoce como método de versión. Estas versiones pueden ser:
  1. Versión externa: cuando el médico oprime la parte exterior del abdomen de la mamá para mover al bebé. Este método es viable en embarazos normales pero no en todos, por ejemplo, cuando la mamá tiene sangrado vaginal, si el bebé es demasiado pequeño o su ritmo cardíaco no es normal, o si se trata de un embarazo múltiple.
  2. Versión interna: es cuando el médico introduce su mano a través de la vagina y del cuello uterino y mueve al bebé desde adentro.
Si ninguno de estos intentos tiene éxito, se necesitará practicar una cesárea.
Nadie conoce con certeza la causa de la presentación de nalgas, pero es más común que ocurra en ciertas situaciones. Entre ellas:
  • Cuando la mamá ha tenido más de un embarazo.
  • Si la mamá está embarazada de mellizos o más bebés.
  • Cuando el líquido amniótico, que es el que rodea al feto dentro del útero, no es escaso o es excesivo.
  • Si el útero no tiene una forma normal o contiene bultos (tumores, masas) anormales, como fibromas.
  • Cuando se produce lo que se conoce como placenta previa, es decir que la placenta cubre la entrada del útero, ya sea de manera total o parcial.
  • Si el bebé nace antes de tiempo (antes de la semana 37 de gestación).
La mayoría de los bebés en presentación pelviana nacen saludables. Sin embargo, ésta no deja de ser una situación especial y es posible que durante el parto se deban tomar decisiones para evitar complicaciones.
Si se acerca el momento del parto o alumbramiento y tu bebé no se ha acomodado en posición fetal, habla con tu médico acerca de esta situación para que te explique lo que podría ocurrir, cuáles son los riesgos para ti y para el bebé y qué es lo más seguro para ambos, de manera que juntos puedan planear el parto más conveniente en tu caso particular.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 25 de mayo de 2011

Cirugía de reconstrucción vaginal: ¿cuándo vale la pena hacerla?


Con el avance de la ciencia, actualmente se pueden hacer cirugías reconstructivas en partes del cuerpo que antes ni se consideraban, como la vagina. Muchas veces, estas operaciones permiten mejorar problemas de nacimiento o de salud pero en otras ocasiones, hay mujeres que quieren someterse a una operación vaginal o vaginoplastia por cuestiones puramente estéticas, ¿se recomienda? En este artículo te contamos de qué se trata la cirugía vaginal, cuándo vale la pena hacerla y cuáles son los riesgos que corres.
Algunas personas harían cualquier cosa por verse más bellas, aun cuando ya lo sean. Hay mujeres que se obsesionan con sus pechos, otras con la cola, las arrugas, las estrías, la celulitis, la papada… A cada quien le preocupa lo suyo, y aunque a alguien pueda llamarle la atención, hay mujeres que quieren embellecer su vagina, aunque no existe una forma que se considere mejor que otra. Sin embargo, esta operación puede ser muy riesgosa, ¿realmente, vale la pena arriesgarse tanto por una cuestión estética?
La cirugía vaginal puede recomendarse e incluso es necesaria en algunos casos específicos en los cuales hay problemas físicos o de salud, el ejemplo más común es la agenesia vaginal (un defecto de nacimiento que afecta a pocas mujeres pero que, a menos que se corrija, puede imposibilitar el desarrollo de la vida sexual y la maternidad). En casos como este, la cirugía se utiliza para curar tejidos que estaban dañados y mejorar las funciones de ciertas partes del cuerpo.
Por el contrario, cuando se trata de embellecerse, se está modificando la forma normal y natural del cuerpo. Por eso, cuando se trata de operaciones complejas y riesgosas, como puede ser en la vagina, hay muchas objeciones y advertencias al respecto. Así, por ejemplo, el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología (American College of Obstetricians and Gynecologists –ACOG) no recomienda hacer esta cirugía por cuestiones estéticas.
Existen distintos tipos de cirugías vaginales. Las principales son la vaginoplastia (un proceso a través del cual se busca estrechar la piel de la vagina que ha perdido elasticidad con la edad o después del parto) y la labioplastia (una cirugía estética en los labios que rodean la vagina, ya sea el superior o el inferior, para cambiar su tamaño o su forma). Estas dos operaciones pueden hacerse juntas o separadas.
Otro tipo de operaciones vaginales permiten:
  • Quitar el tejido que normalmente cubre el clítoris.
  • Inyectar colágeno en la pared frontal de la vagina, teóricamente para incrementar el placer (ya que se cree que allí se ubica el denominado “punto G” femenino que brinda placer durante el acto sexual).
  • Volver a unir el himen, que es el tejido en la entrada de la vagina que normalmente se rompe la primera vez que una mujer tiene relaciones sexuales. Esta opción, en general, se elige por con cuestiones culturales y religiosas, y es una de las más cuestionadas y polémicas.
En todos los casos, estas cirugías son peligrosas y riesgosas ya que pueden causar complicaciones y problemas como:
  • Infección (que incluye: pus, dolor, irritación y enrojecimiento de la zona).
  • Sangrado y demora para que la herida provocada por la operación se cierre.
  • Cicatrices.
  • Incontinencia.
  • Pérdida de las sensaciones o cambios permanentes en la forma de sentir.
  • Dolor continuo o durante la relación sexual.
Si estas preocupada por cómo se ve tu vagina y estás considerando someterte a una cirugía estética de la vagina, se recomienda que lo consideres muy seriamente y que te asesores mínimo por dos especialistas para que estés bien informada y que tomes una decisión que te deje tranquila. Por eso, además, debes ser muy franca con tu médico, responder con honestidad a las cosas que te pregunte y que te responda a todas tus dudas y tus miedos, pregunta sin vergüenza ni prejuicios. Por ejemplo, algunas de las preguntas que deberías considerar con el o la especialista son:
  • ¿Cuáles son los riesgos y las complicaciones que pueden aparecer a largo plazo debido a la cirugía?
  • ¿Cuáles son los beneficios que me brinda esta cirugía?
  • ¿Perderé las sensaciones que tengo en la vagina o el clítoris luego de la cirugía, qué posibilidades hay de que esto ocurra?
  • ¿Afectará la cirugía mi capacidad de tener orgasmos, qué posibilidades hay de que esto ocurra?
  • ¿Podré utilizar productos higiénicos como tampones luego de la cirugía, qué cuidados especiales deberé tener?
  • ¿Me afectará la cirugía si en el futuro quedo embarazada y quiero tener un parto vaginal?
  • ¿Son realistas mis expectativas con respecto a la cirugía?
  • ¿Qué otras alternativas tengo para evitar la operación?
Recuerda que eres única y tu cuerpo es especial. Por eso es importante que lo cuides y siempre te asesores antes de tomar decisiones tan importantes como la de someterte a un cirugía, sobre todo si es por cuestiones estéticas. Al fin de cuentas, para que tu cuerpo sea bello, antes que nada debe estar sano.
Tomado de Vida y Salud