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martes, 2 de octubre de 2012

La Tiroiditis… Cuando se inflama la tiroides

La tiroides es una glándula que se encuentra en el cuello, debajo de la nuez de Adán. Tiene forma de mariposa y aunque no oigas hablar de ella con frecuencia, cumple funciones muy importantes, como regular el metabolismo y otros ritmos del cuerpo. Por eso, cuando se inflama se producen trastornos en tu organismo. Aquí te cuento más acerca de la tiroiditis.

La rapidez con que la que quemamos las calorías, la frecuencia de los latidos del corazón o frecuencia cardíaca y otros ritmos del cuerpo, como la manera en que cada célula usa la energía (o metabolismo), son regulados por una glándula que se encuentra en el cuello, llamada tiroides. Muchas veces, cuando vas al médico para un chequeo general, habrás notado que él o ella se detienen en tu cuello para tocarlo. De esa manera puede evaluar si tu tiroides tiene un tamaño normal o si tiene alguna anormalidad, si hay dolor durante el examen o no, ya que todo esto le dará información útil para el diagnóstico y el tratamiento de tu condición.

Tiroiditis sencillamente significa inflamación de la tiroides. No hay un síntoma exclusivo de la tiroiditis porque depende del tipo de tiroiditis, ya que hay diferentes tipos que son los siguientes:

Tiroiditis de Hashimoto: Es una condición del sistema inmunológico o auto inmune, es decir que algunas células de tu cuerpo del cuerpo atacan a la tiroides formando anticuerpos contra las células de la tiroides (anticuerpos anti-tiroideos). Esto hace que la tiroides se inflame y con frecuencia causa que la glándula se destruya poco a poco, es decir que deje de producir suficiente hormona tiroidea, a esto se le denomina hipotiroidismo. El hipotiroidismo puede causar los siguientes síntomas:
  • Sensibilidad al frío 
  • Estreñimiento 
  • Fatiga 
  • Sensación de pesadez 
  • Menstruaciones abundantes 
  • Piel reseca y pálida 
  • Pelo y uñas débiles y quebradizas 
  • Aumento involuntario de peso
Se desconoce la causa de la Tiroiditis de Hashimoto aunque se tiende a tener una predisposición familiar.

Tiroiditis subaguda o tiroiditis de Quervain: Se piensa que la causa de esta inflamación en la tiroides se debe a virus. En este caso se presenta dolor en el cuello y, a diferencia del anterior, se desarrollan inicialmente síntomas de hipertiroidismo transitorio (que dura de 1 a 3 meses) seguidos por funcionamiento normal. En una quinta parte de los casos el hipotiroidismo es permanente.

El hipertiroidismo ocurre cuando la tiroides produce más hormonas de lo normal y los niveles de las hormonas tiroideas en la sangre están elevados. Cuando las libera durante un periodo corto de tiempo, se denomina hipertiroidismo agudo y cuando es a lo largo del tiempo, se llama hipertiroidismo crónico. Algunos síntomas que se presentan en el hipertiroidismo incluyen los siguientes:
  • Problemas para concentrarse 
  • Cansancio o fatiga 
  • Intolerancia al calor 
  • Aumento en el apetito 
  • Pérdida de peso 
  • Deposiciones frecuentes o diarrea 
  • Inquietud o ansiedad 
  • Palpitaciones 
  • Nerviosismo 
  • Aumento en la sudoración 
  • Bocio (tiroides inflamada visible) 
Como mencioné, los síntomas del hipertiroidismo mejoran en pocos meses con tratamiento, pero existe una leve posibilidad de que se desarrolle hipotiroidismo permanente después de un periodo en que la glándula funciona normalmente. La recurrencia de la tiroiditis subaguda es muy rara.

Tiroiditis post parto: Luego de un embarazo, en algunas mujeres, pueden quedar en su cuerpo algunos anticuerpos que ataquen a la tiroides (se forman anticuerpos anti tiroides). Esto se presenta por lo general de 4 a 6 meses después de haber tenido el bebé y los síntomas que se presentan son de hipertiroidismo y/o hipotiroidismo. No todas tienen síntomas de ambos. Con tratamiento, los síntomas presentan mejoría en un lapso de 12 a 18 meses.

Tiroiditis no dolorosa o silenciosa: Es similar clínicamente a la tiroiditis post parto y sigue el mismo curso. Es una tiroiditis auto inmune en que se forman anticuerpos anti tiroides. Se desconoce la causa. Se presenta tanto en los hombres como en las mujeres pero no tiene relación con el embarazo.

Tiroiditis inducida por medicamentos o fármacos: Como su nombre lo indica, este tipo de tiroiditis se presenta debido a los efectos de medicamentos que se venden con receta médica como el litio, la amiodarona, las interferonas y las citocinas. Se presentan síntomas de hipotiroidismo o hipertiroidismo y no mejoran en tanto se siga tomando el fármaco que las produce, pero generalmente desaparecen al suspenderá.

Tiroiditis por radiación: Se presenta cuando la persona se somete a un tratamiento con yodo radioactivo para el hipertiroidismo o cuando se somete a radioterapia para tratar ciertos tipos de cáncer. Se desarrollan síntomas de hipotiroidismo.

Tiroiditis aguda o infecciosa: es provocada por bacterias y otros microorganismos que producen infecciones. Los síntomas varían puede o no ser dolorosa y frecuentemente la persona se siente enferma por la infección. Cuando se combate la infección, los síntomas-generalmente de hipotiroidismo-desaparecen.

El tratamiento para la tiroiditis depende del tipo de tiroiditis que se padece. Puede incluir medicamentos anti-inflamatorios para el dolor (que van desde la aspirina o ibuprofeno hasta la prednisona); medicamentos para tratar el hipertiroidismo y sus síntomas, así como la hormona tiroidea de reemplazo en el caso del hipotiroidismo, etc.

Consulta a tu médico y él o ella te indicará qué medicamentos necesitas para aliviar y eliminar los síntomas y la inflamación para que tu glándula tiroides recupere su “ritmo de trabajo” normal.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Cuidando a tu diabetes del calor


Con la llegada del verano en el hemisferio norte, además de la subida de la temperatura, también deben aumentar las medidas de precaución si tienes diabetes. La humedad y el calor pueden afectar tu salud y es por eso que debes tomar medidas adicionales para mantenerte fuera del alcance de las altas temperaturas. Aquí te cuento por qué y te doy algunos consejos de qué puedes hacer.

Durante el verano, a pesar de las altas temperaturas características de la estación (a veces extremas), la gente quiere estar afuera. Playa, brisa, mar, piscinas, lagos, parrilladas al aire libre… son lugares atractivos para todos en la familia. Ya que los días son más largos, también la exposición al sol aumenta. Por eso, todos debemos tomar precauciones: mantenernos hidratados y proteger nuestra piel de los dañinos rayos ultravioleta. Sin embargo, son las personas con diabetes las que deben prestar más atención al calor excesivo que llega con esta época del año para no comprometer su salud.

Cuando la temperatura supera los 26°C o los 80°F y además está acompañada por más un de 40% de humedad, toma las siguientes medidas para no perjudicar tu salud: 
  • ¡Cuidado con la deshidratación! Cualquiera puede perder líquidos del cuerpo. Sin embargo para quienes tienen diabetes, la deshidratación puede ocurrir cuando la glucosa (el azúcar) en la sangre no está controlada. Es decir, cuando la glucosa está elevada, hace que tu cuerpo elimine más líquidos a través de la orina. Para prevenir esto, toma muchos líquidos que no contengan cafeína. Lo ideal es agua. Debes evitar las sodas y las bebidas azucaradas. No te olvides que cuando tienes sed, ya es una señal de deshidratación. Así que bebe agua antes de que esto suceda. 
  • Revisa las etiquetas de instrucciones de los medicamentos para ver qué temperaturas los pueden afectar. Protégelos del calor y guárdalos de acuerdo a las recomendaciones. 
  • Si viajas a algún lugar y tienes que llevar insulina no la dejes en el calor. Guárdala en una nevera pero no la pongas en contacto directo con el hielo o gel frío. 
  • Haz ejercicio en un lugar cerrado y con aire acondicionado para evitar calentarte demasiado al nivel que puedas marearte, desmayarte, tener calambres musculares, dolor de cabeza, palpitaciones y/o náuseas. Si quieres hacer ejercicio afuera, hazlo temprano en la mañana o ya al atardecer cuando las temperaturas han descendido. 
  • El calor puede dañar las bombas de insulina y otros equipos. Mantenlos alejados de la luz directa del sol. Y recuerda que el exceso de sudoración también puede afectar el funcionamiento de la bomba de insulina (porque su adhesivo se puede despegar de tu cuerpo). 
  • Revisa los niveles de tu glucosa en la sangre como te indique tu médico (probablemente entre 2 a 4 veces al día (o más si no te sientes bien). Recuerda que el calor puede hacer que tus niveles fluctúen. Prepárate con mucha agua y bocadillos saludables que te sirvan de entre-comidas o snacks. 
Teniendo estas medidas de precaución en mente y llevándolas a la práctica podrás disfrutar del verano sin preocuparte por tu diabetes más de lo necesario. ¡No te dejes ganar por el calor!

Tomado de Vida y Salud

domingo, 13 de mayo de 2012

Manos frescas para que te ejercites por más tiempo

Tener las manos frescas durante el ejercicio permite practicarlo más cómodamente y por más tiempo. Así lo demuestra un reciente estudio que considera la experiencia de un grupo de mujeres que utilizó un dispositivo especial para refrescar sus manos. ¿Sientes que la transpiración te hace abandonar tu rutina? Si la respuesta es afirmativa y te interesa este tema, aquí te contamos más detalles sobre este hallazgo y cómo puedes refrescar tus manos con un método casero y súper accesible.

Si tus manos comienzan a transpirar mientras haces ejercicios y te provocan una sensación desagradable, pueden sabotear tu sesión. De ese modo, tu esfuerzo por perder esos kilos (libras) de más y mantenerte en forma puede hacerse, literalmente, agua.

Así lo ha detectado un estudio reciente desarrollado por unos investigadores de la Universidad de Stanford en California, en Estados Unidos, según el cual las mujeres con sobrepeso que usaron un dispositivo para refrescar sus manos tuvieron mas resistencia que las que habían utilizado un mecanismo para mantenerlas tibias.

Para llegar a estos resultados, que fueron presentados en la reunión anual de Epidemiologia y Prevención/Nutrición, Actividad Física y Metabolismo 2012, de la Asociación Americana del Corazón (AHA), que este año se realizó en San Diego. Los especialistas analizaron a 24 mujeres obesas de entre 30 y 45 años, durante 12 semanas (4 meses).

Para este estudio, que no trataba de analizar la pérdida de peso sino la comodidad al hacer gimnasia, las participantes fueron divididas en dos grupos, las de uno debían sostener un aparato que refrescaba sus manos y las del otro, por el contrario, debieron sostener un dispositivo que las mantenía templadas.

Así, los investigadores detectaron que las mujeres que usaron el aparato refrescante tendían a ejercitarse por más tiempo que sus compañeras que tenían el equipo tibio. Incluso, hubo más casos de abandono dentro del grupo que mantenía sus manos templadas. Además, las mujeres que sostuvieron el dispositivo refrescante perdieron 3 pulgadas (más de 7 centímetros) de la cintura y redujeron en 5 minutos el tiempo que necesitaban para caminar 1,5 millas (casi 2,5 kilómetros).

El estudio fue desarrollado con costosos dispositivos para enfriar las manos denominados AVAcore CoreControl (cuyo precio de mercado ronda los 3 mil dólares). Pero si no tienes dinero para acceder a uno de ellos o simplemente no deseas gastar tanto en un aparato así, no te desanimes y olvídate de poner a este motivo como excusa para abandonar tu rutina de ejercicios: una botella de agua congelada puede resolver este problema de manera sencilla y económica. Incluso, puedes ir tomando el agua a medida que se va derritiendo, y de ese modo, también evitarás la deshidratación.

Ahora que conoces la importancia de mantener las manos frescas mientras practicas tu rutina de ejercicios, puedes hacer que tu esfuerzo sea más ameno y duradero. ¿Alguna vez te habías puesto a pensar en esto? ¿Te molestan las manos transpiradas mientras haces ejercicios?

Si el calor es un problema a la hora de poner el cuerpo en movimiento, pon manos a la obra y busca el modo de enfriarlas, pues funcionan como reguladoras de la temperatura corporal. Como demuestra este estudio, mantener las manos frescas puede darte energía por más tiempo para prolongar y mejorar tu rendimiento físico actual.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 25 de marzo de 2012

El agua: parte fundamental de tu dieta

El agua es vital para la salud, por eso es muy importante que mantengas tu cuerpo siempre bien hidratado. Si tratas de llevar una dieta saludable, es posible que ya hayas cambiado a las sodas sin azúcar, pero ¿has tenido en cuenta al agua? Aquí te contamos las ventajas de beberla, y por qué debes esforzarte en mantener una hidratación adecuada.

Los jugos (zumos) y las sodas suelen ser las bebidas preferidas de muchas personas, tal vez de la mayoría. A la hora de comenzar una dieta para perder peso, o si les diagnostican diabetes y deben dejar de consumir bebidas azucaradas, muchos recurren a las opciones sin azúcar o con endulzantes artificiales.

Sólo hay que detenerse frente a los estantes de los supermercados para ver el variado mundo de colores y sabores de las bebidas que existen que además vienen con o sin gas, con y sin azúcar, con más o menos nutrientes como calcio, vitaminas y minerales… Sin embargo, se dice poco de la bebida más natural y saludable que podemos elegir: el agua.

El agua potable, que es la fuente de la vida para las plantas y para los animales, es la bebida más importante para la salud, aunque muchas personas parecen ignorarlo. Es posible que si la comparas con el sabor de otro tipo de bebidas, el agua te parezca “aburrida”, pero si aprendes a desarrollar tus sentidos notarás que no es lo mismo el agua del grifo en una ciudad que en otra, al igual que tampoco saben igual las aguas mineralizadas o de manantial. El agua, aunque carezca de sabor, es deliciosa cuando nos calma la sed y refresca al organismo. Beberla fresca en un día de verano puede ser tan gratificante como tomar una soda helada.

Si a pesar de todo quieres darle un toque de sabor, puedes agregarle un poco de limón a tu vaso o lavar bien un limón y cortarlo en pedazos pequeñitos, con la cáscara incluida, y agregarlo en una jarra de agua: verás cómo cambia el sabor luego de un rato. Y si la dejas en el refrigerador (hielera) tendrás una opción sana, natural y a muy bajo costo (evita agregarle azúcar para que sea más saludable).

¿Sabes por qué el agua es tan importante para la salud? Porque es el componente químico principal de nuestro cuerpo y representa cerca del 60% del peso corporal. Cada célula y cada sistema de tu organismo depende del agua: ya sea para transportar nutrientes, eliminar toxinas o para mantener hidratados los órganos y los tejidos.

Si no tomas agua, te da sed, que es una señal de que tu cuerpo se está deshidratando, es decir, que está perdiendo el agua que necesita para poder cumplir con todas las funciones vitales. Cada día, pierdes agua a través del sudor, de la orina, de la respiración y de las heces fecales. Por eso debes reemplazar constantemente el agua que eliminas.

La cantidad de agua que tu cuerpo necesita depende del estilo de vida que tengas: de tu actividad física, de tu dieta y de otros factores ambientales como el clima y la altitud del lugar en el que vives. En general, se recomienda tomar entre 2 y 3 litros de agua por día (de 8 a 10 vasos), especialmente en el verano, cuando hace más calor y tienes más riesgo de deshidratarte.

Para saber si estás lo suficientemente hidratado(a), puedes tomar como referencia tu orina. Si es demasiado amarilla y te da mucha sed, entonces necesitas evaluar la cantidad de agua que tomas y aumentarla.

Además del agua, hay otras opciones para mantener hidratado a tu cuerpo. Las principales son las frutas como el melón, las naranjas y los cítricos en general. Les siguen las verduras como la lechuga romana, el apio, el pepino y los tomates. Las sopas y otros alimentos como los yogures también son buenas fuentes de hidratación.

Por el contrario, las bebidas azucaradas no son recomendables, y también se aconseja eliminar el alcohol de la dieta si lo que buscas es mantener hidratado a tu cuerpo.

Ahora ya lo sabes: sin agua no hay vida. Así que de aquí en adelante, es importante que pienses en nuevas maneras de incluir más agua y más líquidos en tu dieta, para que tu cuerpo no sufra las consecuencias de una hidratación deficiente.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 23 de febrero de 2012

¿Suda en exceso? Dígale adiós al sudor

Transpiración excesiva o hiperhidrosis

Es un incómodo problema causado por:

Desórdenes del sistema nervioso, sobrepeso, obesidad, ansiedad, estrés o excesivo número de glándulas sudoríparas.

Antitranspirante para axilas y otras partes del cuerpo (manos, pies)
Con solo dos aplicaciones semanales te hará sentir siempre seco, fresco y sin las incómodas manchas de humedad en la ropa.

Uso por primera vez

Úselo tres noches consecutivas.

Después

Aplíquelo dos veces por semana de manera intercalada. Ej: lunes y jueves.

No Sweat Forte
Fórmula especialmente diseñada para el sudor en zonas con mayor dificultad de absorción como manos y pies.

Uso por primera vez

Úselo siete noches consecutivas en manos y pies

Recomendación

Continuar aplicando hasta obtener los resultados deseados.

Después

Aplíquelo tres veces por semana de manera intercalada. Ej: lunes, miércoles y viernes

Modo de uso

Aplique únicamente en las noches al momento de acostarse a dormir.

No se debe lavar el área de aplicación antes de usarlo (asegúrese de que el área esté bien seca).

Recomendaciones
  • NO use el producto sobre la piel con cortaduras, rozaduras, irritaciones, ni el día que se depile las axilas. 
  • NO debe aplicarse en la parte superior de las manos o los pies.
  • Al día siguiente, báñese normalmente.
Tomado de No-Sweat

lunes, 20 de febrero de 2012

Cuando el sudor es excesivo ¿cómo se soluciona?

Aunque a veces te parezca incómodo y desagradable, el sudor es parte natural de un organismo saludable, ya que controla la temperatura y el líquido del cuerpo. Lo malo es el exceso de sudoración o hiperhidrosis, que puede perjudicar tu vida social y tus relaciones, y hasta causarte problemas emocionales. Si sudas demasiado, busca solución aquí.

Hiciera lo que hiciera, Carmen sudaba siempre “a chorros”. Lo mismo daba que estuviera sentada en la terraza o trabajando en la cocina. La estación del año tampoco hacía diferencia alguna. Trató de disimular las grandes manchas debajo de las axilas con capas de ropa, pero nada. Cansada de estropear sus blusas favoritas, siempre sudadas, optó por ropa holgada, le favoreciera o no. Y por último, se aisló completamente, para que nadie notara su “problema”.

¿Te ha pasado algo parecido a ti también? ¿Te sudan mucho las manos o te corren las gotas por la frente o por la nuca en el momento o en el lugar más inconveniente? Es posible que te preguntes de dónde surge todo ese sudor y para qué te sirve.

¿Por qué sudamos?

El cuerpo tiene aproximadamente de 2 a 4 millones de glándulas sudoríparas, concentradas principalmente en la frente, la cara, las axilas y la planta de los pies. El sudor que producen estas glándulas sale a través de los poros. Al evaporarse con el aire, la piel se refresca. El sudor, entonces, en ciertas circunstancias, es perfectamente necesario y deseable, ya que es el método natural del cuerpo para mantener su temperatura normal (ya que reduce la temperatura interna cuando es muy alta), y elimina el exceso de líquido. Cuando la temperatura interna sube por algún motivo, las glándulas sudoríparas producen más sudor, generalmente es señal de que tienes fiebre, te sientes nerviosa o estás haciendo ejercicio. Obviamente, también se suda más en el verano cuando hace más calor. Y la dieta juega un papel en la sudoración: los alimentos con especias fuertes y las comidas y las bebidas muy calientes provocan más sudor.

¿Cuánto sudor es normal?

La cantidad de sudor normal que produce el cuerpo no es fija, sino que depende del estilo de vida de la persona y del trabajo que realiza. Si trabajas en una oficina con aire acondicionado, sudas mucho menos que si tu trabajo consiste en una actividad física en el exterior. También el ejercicio provoca más sudor. Por eso, es normal sudar poco menos de un litro al día (si la persona pasa la mayoría del tiempo frente a un escritorio en una temperatura agradable) que varios litros (si trabaja en el sector de la agricultura o de la construcción, expuesta a temperaturas extremas).

Cuando el sudor es excesivo

El exceso de sudor se produce cuando las glándulas sudoríparas son tan activas, que producen gran cantidad de sudor aunque el cuerpo no necesite refrescarse (una cantidad cuatro a cinco veces mayor de la que normalmente necesitaría el organismo de acuerdo a su nivel de actividad). Un caso típico es el de Carmen del que hablábamos al principio. Hasta que no se decidió a visitar al médico y le mencionó las molestias que sufría con el exceso de sudor, supo que su molestia tenía un nombre: hiperhidrosis, que significa, sudoración excesiva. Cada persona es diferente y a veces es difícil determinar cuándo se suda demasiado. Pero si piensas que estás sudando más que los demás, o más de lo que sudabas antes, probablemente tengas razón. La hiperhidrosis es más común en brazos, en las manos, en los pies, en la cara y en la cabeza, pero puede ocurrir en todo el cuerpo. El mayor problema de la hiperhidrosis no es sólo el exceso de sudor, sino el impacto que tiene en la vida de la persona.

¿Y por qué a mí?

Si estás sudando demasiado, al punto de que trastorna tu vida, te pasa lo que al 3% de la población. Puede deberse a diferentes causas y en esta lista puede estar lo que está causando tu problema:
  • Cerca del 50% de las personas que sudan en exceso tienen historia familiar de hiperhidrosis. Este tipo de hiperhidrosis hereditaria suele comenzar después de la pubertad pero también puede presentarse en plena infancia.
  • Algunos medicamentos para tratar trastornos endocrinos, condiciones como la diabetes y enfermedades de la tiroides, así como otros para controlar la hipertensión y algunos antidepresivos, también pueden causar la hiperhidrosis.
  • Otras causas son las infecciones, algunos tipos de cáncer, enfermedades del corazón o los pulmones, la menopausia y las embolias. También el embarazo, la diabetes, el hipertiroidismo, la obesidad, la enfermedad de Parkinson, la artritis reumatoide y la gota.
  • El estrés. El exceso de ansiedad o de tensión emocional puede hacer que sudes más de la cuenta.
Aunque la hiperhidrosis por sí sola no suele ser un trastorno médico serio, puede afectar la piel y tener consecuencias psicológicas desagradables. Las principales son:
  • Problemas sociales y emocionales. Los síntomas pueden causar pena o bochorno, y muchos pacientes evitan situaciones sociales y pierden oportunidades profesionales a causa de ellos. Otros reportan dificultades en sus relaciones amorosas.
  • Infecciones provocadas por hongos, que se producen en los pliegues de piel de la ingle por la continua humedad del sudor.
  • Pie de atleta. Similar a la anterior, es una infección causada por hongos en los pies.
  • Olor corporal. El sudor en sí no tiene olor desagradable. Lo provocan las bacterias de la piel cuando se ponen en contacto con el sudor.
Hay varias formas de controlar el exceso de sudor. Pon en práctica las siguientes recomendaciones:
  • Limita los alimentos con muchas especias, el alcohol y las bebidas con cafeína.
  • Usa desodorantes fuertes y antitranspirantes. Aplícate el antitranspirante por la noche, vuélvelo a aplicar por la mañana, y si es necesario a la mitad del día (el desodorante elimina el olor, el antitraspirante reduce o elimina la sudoración).
  • Controla el estrés. Es un círculo vicioso. El estrés puede causar exceso de sudor, y el exceso de sudor causa estrés. Las técnicas de relajación, como el yoga y la meditación o respiración profunda pueden ayudarte.
  • Trata de usar ropa holgada de telas ligeras, como algodón o lino (hilo), que dejen circular el aire a través del cuerpo. Evita la ropa muy ajustada.
  • No te pongas ropa que se haya empapado antes en sudor, aunque ya esté seca.
  • Selecciona ropa de colores. El sudor se nota más en la ropa blanca, y menos en otros colores y en las telas estampadas.
  • No uses el mismo par de zapatos todos los días.
  • Usa talco para los pies a fin de reducir la humedad.
  • Lleva en tu bolso un pañuelo para poder secarte las manos cuando tengas que estrechar la de alguien. Y deja una blusa o una camisa limpia en tu trabajo por si fuera necesario que te cambies.
  • Dúchate a menudo.
Si te das cuenta de que sudas excesivamente, el primer paso es consultar con el médico para averiguar la causa. Podría ser consecuencia de alguna condición curable o de un medicamento. Si no es así, hay algunas medidas que puedes tomar tú mismo(a) para ayudar a reducir las molestias que lo causa. Pero hay otros tratamientos efectivos, que se llevan a cabo estrictamente bajo supervisión médica. Entre ellos el uso de antitranspirantes fuertes (con un contenido de 10 al 15% de hexahidrato de cloruro de aluminio. Tu doctor también puede recetarte un producto con una dosis más alta de cloruro de aluminio para que te lo apliques durante la noche en las áreas afectadas. Otros métodos efectivos consisten en aplicar corrientes eléctricas de baja intensidad e inyecciones de bótox, que bloquean la señal que activa las glándulas sudoríparas. Sólo en casos extremos se debe recurrir a la cirugía.

Habla con tu médico respecto a tu exceso de sudoración y no pierdas tiempo como Carmen. Así podrás vivir mejor sin tener que preocuparte y sufrir por la hiperhidrosis.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 10 de agosto de 2011

¿El niño tiene fiebre? ¡No te equivoques con la dosis de acetaminofén!


Si el término acetaminofén no te resulta familiar, seguramente lo reconocerás por su nombre de marca, Tylenol, un medicamento que los padres administran a sus niños para bajarles la fiebre, o aliviarles un dolor o malestar. En la proporción correcta para cada edad es un excelente aliado, pero hay que tener cuidado: en dosis excesiva puede resultar tóxico y dañino, según advierte a los padres y al público en general un reciente comunicado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (conocido como FDA, por sus siglas en inglés).
Cuando Eduardo comenzó a ir a la guardería a los tres añitos, una de las primeras cosas que trajo de vuelta a casa ¡fue un virus!  Su pediatra le recomendó reposo, líquidos y acetaminofén o Tylenol para la fiebre.  Cuando se agotó el que quedaba en el frasco, el papá de Eduardo pensó que no había razón para ir corriendo a comprar uno nuevo a la farmacia cuando en el botiquín tenían un frasco de acetaminofén concentrado que usan cuando se enferma  su bebé de 9 meses. “Le doy a Eduardo una cucharadita más de éste que es para bebitos y así le hace efecto”, pensó. ¡Un grave error!
Según la doctora Sandra Kweder, de la Oficina de Nuevos Medicamentos de la Administración de Medicamentos y Alimentos (o FDA), cuando el acetaminofén que se vende en forma de gotas concentradas (para bebés) se le administra a un niño mayor en una cantidad más elevada (una cucharada, por ejemplo),  puede ocasionar una sobredosis fatal. Desafortunadamente, es un error muy común. Según la doctora Kweder, ése es precisamente el problema más grande con el uso del acetaminofén: darle a los niños, sin querer, la dosis equivocada.
Y bueno, puedes preguntarte, ¿por qué es tan fácil equivocarse con la dosis de acetaminofén o Tylenol? ¿Es que las instrucciones para su uso no vienen bien claras en los envases? Por supuesto que sí, pero analicemos las razones.
En primer lugar, la confusión puede derivarse en parte por la gran variedad de opciones  del mismo producto, que viene en diferentes concentraciones e instrucciones de dosificación para niños en distintas edades de desarrollo.  Son tantas las que hay en el mercado que a veces no se sabe ni cuál escoger. Compruébalo la próxima vez que vayas a la farmacia: echa una ojeada a la cantidad de opciones para el acetaminofén: envases en diversos tamaños, colores, para el día, para la noche, para bebés, para niños de 2-4 y la lista continua.
En segundo lugar, muchas personas no leen las instrucciones completas o se confían pensando que si es un medicamento tan común debe ser totalmente inofensivo.
Pero aún cuando los padres sean extremadamente cautelosos en la administración del acetaminofén, es posible que se produzca una sobredosis si el niño está tomando más de un medicamento que lo contenga como ingrediente activo  (uno para bajar la fiebre, otro para aliviar la tos y el dolor de garganta o para contener la secreción nasal, por ejemplo).  ¿Cómo es posible? Pues porque el acetaminofén se encuentra también en esos medicamentos para el catarro o  para la tos. De hecho, se encuentra en la fórmula o composición de más de 600 medicamentos ya sean recetados o de venta libre.
Entonces, ¿es seguro usar acetaminofén o no?  Si se siguen las instrucciones del envase, el acetaminofén es por lo general seguro y efectivo.  Pero si el niño toma más de lo indicado puede producirle náuseas, vómitos o dolor en el abdomen.
En la actualidad, la FDA está revisando las recomendaciones para unificar la dosificación y la potencia del medicamento (hoy día existen 7 potencias en el mercado), así como para establecer estándares más precisos para las unidades de medida del envase (vienen lo mismo en mililitros, que en cucharadas que en centímetro cúbicos).
Para darle acetaminofén a tu hijo, sigue los siguientes consejos:
  • Nunca le des más de una medicina que contenga acetaminofén a la vez. Para saber si un medicamento de venta libre (sin receta) lo contiene, busca el nombre acetaminofén (acetaminophen) en donde están los: datos acerca de la medicina (Drug Facts) en la sección en la que se enumeran los ingredientes activos.  Si el medicamento te lo recetó el médico, pregúntale al farmacéutico.
  • Selecciona la medicina de venta libre adecuada para la edad y el peso del niño. La sección del envase que tiene las instrucciones te indica si la medicina es la adecuada para tu hijo y qué cantidad debes darle. Si la dosis para la edad o el peso del niño no aparece en el envase o no tienes claro cuánto debes darle, es mejor que consultes con el farmacéutico o con el pediatra.
  • Nunca le des más cantidad de la indicada. Si la medicina no es suficiente para bajar la fiebre o aliviar al dolor, llama al médico para que te indique qué hacer.
  • Si la medicina viene en líquido, usa el medidor que viene con el frasco. Nunca uses una cuchara de mesa común.
  • Mantén un registro diario de la cantidad de medicamento que toma el niño y a qué hora se la das para que todos los que están al cuidado del niño sepan exactamente cuándo se le administró la última dosis y no le den otra por accidente.
  • Si te saltas una dosis, no le des el doble en la siguiente para compensar la que perdió. Sigue el horario ya establecido.
  • Si el niño ingiere accidentalmente demasiado acetaminofén, busca ayuda médica de inmediato, aunque el niño no se sienta mal.  Llama a emergencia o llévalo rápidamente a un hospital o centro de atención de la salud. Algunos de los síntomas de sobredosis de este medicamento son: náuseas, vómitos, falta de apetito, sudoración, cansancio, moretones, dolor en la parte superior derecha del abdomen, coloración amarillenta de los ojos y la piel, o malestares como si tuviera una gripe.
Ten mucho cuidado con la administración del acetaminofén o de cualquier otro medicamento que le des a tu hijo, y en especial, si debe tomar varios a la vez. Si tienes dudas, llama al pediatra o consulta con el farmacéutico.  Y recuerda de mantener los medicamentos de cualquier tipo fuera del alcance de los niños para evitar accidentes. Prevenir es siempre mejor que tener que lamentar.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 31 de julio de 2011

¡De última hora! Precauciones que debes tomar ante una ola de calor


Una ola de calor, algunos dirían que de fuego, se extiende este verano por todos los Estados Unidos y sin la menor intención de marcharse o disminuir su intensidad. Las altas temperaturas, de hasta 105 grados Fahrenheit (40.5 grados centígrados), no sólo acarrean molestias a los ciudadanos, trastornos en industrias como la de la ganadería y a la agricultura, sino que ya han cobrado incluso muchas vidas (39 hasta el 13 de julio). Como se espera que la ola de calor afecte al menos a 150 millones de personas durante todo este verano, tanto la Cruz Roja Americana como la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA por sus siglas en inglés), recomiendan tomar ciertas medidas para combatir el calor y proteger el bienestar de toda la población, especialmente los más vulnerables: los niños y los ancianos. Infórmate tú y corre la voz entre tus vecinos, familiares y amigos.
¿Qué puedes hacer para protegerte a ti y a tu familia durante una ola de calor?
  • En ningún momento, y ni por un segundo, dejes a los niños o a las mascotas en un automóvil que está parado. Las temperaturas suben increíblemente a cada minuto en un automóvil cerrado, peor aún durante una ola de calor. No lo tomes a juego, puede costarles la vida.
  • Mantente bien hidratado(a) bebiendo agua o cualquier otro tipo de líquido aún cuando no sientas sed. Evita consumir alcohol o café porque aumentan la deshidratación.
  • No comas en grandes cantidades. Elige comer pequeñas cantidades con más frecuencia.
  • Evita los cambios extremos y repentinos de temperatura (pasar de repente de mucho calor afuera, a un aire acondicionado muy frío)
  • Usa ropa ligera de colores claros, preferiblemente de algodón. Evita por el momento la ropa de color oscuro porque absorbe los rayos solares y por lo tanto, el calor.
  • Disminuye la intensidad de tus actividades, y evita hacer ejercicios demasiado intensos en las horas más calurosas del día.
  • No salgas a la intemperie a menos que realmente necesites hacerlo y evita permanecer al sol. Trata de permanecer bajo techo. Si tu vivienda no tiene aire acondicionado, trasládate al piso de abajo que será el más fresco. Planea pasar el mayor tiempo que puedas en un lugar público que lo tenga, como las bibliotecas, o los centros comerciales.
  • Retrasa los juegos y las actividades al aire libre hasta que bajen las temperaturas.
  • Si necesitas trabajar al aire libre, toma la mayor cantidad de recesos posible y bebe mucha agua. Usa protector solar y cubre bien tu cabeza con un sombrero o gorra.
  • Mantente al tanto de familiares, amigos y vecinos que no tengan aire acondicionado en sus viviendas, que viven solos o que puedan ser afectados por la ola de calor (en especial, los de edad avanzada).
  • Procura que las mascotas tengan agua fresca disponible en todo momento. Si puedes traerlas dentro de casa, hazlo.
  • Mantente informado. Escucha los reportes sobre el estado del tiempo para que estés al tanto de las temperaturas máximas que se esperan para tu ciudad día a día.

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