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martes, 16 de octubre de 2012

La benzocaína y los bebés: una mala combinación

Si pensabas que los geles y los líquidos de venta libre para aliviar las molestias de tu bebé cuando le salen los dientes eran una bendición, ahora tienes que tener cuidado. Una nueva alerta emitida por las autoridades de salud en Estados Unidos reporta de que la benzocaína, el ingrediente principal de muchos medicamentos de venta libre para la dentición, puede provocar una condición rara — pero que si ocurre, puede ser seria — en los pequeños.

Si tienes uno o más bebés, sabrás que el momento en el que empiezan a salir los dientes puede ser un poco doloroso y bastante molesto. La irritabilidad, el aumento de la saliva y en general una sensación de incomodidad acompañan a tu bebé cuando los dientes empiezan a asomarse en sus pequeñas encías. Algunos bebés presentan incluso fiebre o diarrea, y para ti, es un momento de armarte de paciencia y de pensar en qué puedes hacer para aliviarles esas molestias.

Los juguetes para morder y enfriar a veces no son suficientes para calmarlos y es entonces cuando la benzocaína, un anestésico local, puede entrar en la escena. Si bien por años ha estado al alcance de todos sin necesidad de receta médica, un nuevo informe indica que es mejor dejarla a un lado cuando se trata de aliviar el malestar de los dientes.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) advirtió hace poco que el uso de la benzocaína para el dolor que produce la dentición, está asociado a una condición rara pero grave denominada metahemoglobinemia. Esta condición reduce el oxígeno presente en la sangre y puede ser mortal.

Los geles y los líquidos que contienen benzocaína se venden en Estados Unidos sin necesidad de receta médica, bajo los nombres de: Orajel, Baby Orajel, Orabase, Anbesol y Hurricaine (dependiendo de la marca), así como otras marcas genéricas de diferentes farmacias. En muchos países latinoamericanos también son de venta libre. Asegúrate de leer bien los ingredientes si estás buscando un remedio para la dentición de tu bebé.

Según la FDA, que ya había advertido acerca de los posibles efectos adversos de dicho medicamento en el 2006. Los bebés menores de 2 años son quienes tienen un riesgo más alto de sufrir de metahemoglobinemia. En concreto, la FDA ha recibido reportes de 29 casos relacionados con el uso de la benzocaína y dicha condición.

Si has usado productos con benzocaína debes estar alerta a algunos síntomas como: coloración azulada o grisácea en la piel, en los labios y en las uñas, dificultad para respirar, cansancio, dolor de cabeza, mareos y palpitaciones (o ritmo cardiaco acelerado). Estos síntomas pueden aparecer minutos u horas después de haber aplicado el medicamento.

Lo mejor para evitar problemas y aliviar el dolor en las encías de tu bebé es usar juguetes y aros de dentición que puedes enfriar en el refrigerador. Si el bebé ya come sólidos, puedes darle frutas o vegetales fríos también que pueden evitarle la molestia. Además, puedes masajearle suavemente las encías con tus dedos limpios o utilizando un pañito frío

Si nada de esto funciona, puedes recurrir a tu pediatra para que te sugiera otra alternativa para tratar la irritación de las encías de tu bebé. No vale la pena exponer a tu bebé si sabes que la benzocaína puede causarle problemas.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 28 de marzo de 2012

El regreso del sarampión

Esta enfermedad, cuya aparición se debilitó significativamente gracias a las vacunas (y hasta se pensaba erradicada), ha resurgido nuevamente. Muchos padres de familia, asustados por informaciones equivocadas sobre los efectos de la vacuna contra el sarampión, dejaron de vacunar a sus hijos, y esta grave enfermedad ha vuelto. Infórmate para que tomes las medidas necesarias para evitar que el sarampión regrese para quedarse.

Luisa tiene una bebita de un año y siempre se reúne con sus amigas a tomar un café en un centro comercial. Pero a mediados del año pasado, cuando la nena tenía sólo meses, dijo que no volvía pues escuchó en las noticias que había una epidemia de sarampión y prefería no arriesgar la salud de su bebita llevándola a sitios donde hay mucha gente. Luisa vive en Estados Unidos, un país en el que se creía que el sarampión era una enfermedad que se había erradicado gracias a las vacunas (así lo habían declarado organismos de salud de dicho país en el año 2000).

Sin embargo, algunos movimientos contra las vacunas, que se inició a raíz de una investigación publicada hace un tiempo en The Lancet (una revista médica), que resultó siendo un fraude y que anunciaba equivocadamente que la vacuna contra el sarampión causaba autismo, hizo que muchas personas dejaran de vacunar a sus hijos. Pero aún cuando se desmintió esta información, muchos padres de familia continúan con esta práctica que pone en riesgo la salud de sus hijos y la salud de todos los demás. Para la muestra, está el regreso del sarampión que tuvo brotes en Estados Unidos, en Europa y en algunos países latinoamericanos.

En Estados Unidos, según los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), el 90% de los nuevos casos de sarampión se presentaron en personas que no se habían vacunado, de los cuales, un 15% eran bebés menores de un año. Así mismo, la mitad de los niños menores de 5 años afectados por el sarampión, tuvieron que ser hospitalizados por complicaciones.

Sin ir más lejos, en febrero de este año, luego de las festividades deportivas del Super Bowl en Estados Unidos, se reportaron algunos casos de sarampión que encienden de nuevo las alarmas e invitan a que todos nos vacunemos contra esta enfermedad.

Pero más allá de las cifras y las polémicas, es muy importante recordarte de qué se trata el sarampión, para que no pienses que es sólo una enfermedad que causa tener puntitos rojos en todo el cuerpo. Tal es su gravedad, que las autoridades de salud de Estados Unidos ahora promueven la vacunación en los bebés de 6 meses, especialmente si van a viajar a Europa, un lugar en donde la epidemia del sarampión reportó alrededor de 26,000 casos.

El sarampión es una enfermedad respiratoria, altamente contagiosa que se transmite por un virus y que puede tener complicaciones graves y incluso puede causar la muerte en los pequeños. El virus del sarampión, crece en las células que recubren la parte posterior de la garganta y los pulmones.

Se transmite a través del aire que respiramos, por la tos y los estornudos. ¡Es así de contagioso! Simplemente respirando el aire contaminado, ya te puede atrapar. Dos días antes de que aparecen los síntomas, es cuando el sarampión es más contagioso.

El sarampión tiene síntomas que pueden confundirse con el de otras enfermedades: fiebre, abundante mucosidad de la nariz y tos, pero lo que lo caracteriza es que aparece un sarpullido (una erupción) en todo el cuerpo. Además, se presenta con los ojos rojos (conjuntivitis) y con dolor en todo el cuerpo. Otro síntoma típico son los pequeños puntos rojos con centro blanco azuloso que aparecen dentro de la boca.

Pero el sarampión no viene solo. Las complicaciones no se hacen esperar: Alrededor de uno de cada 10 niños con sarampión también sufre de infección en el oído y uno de cada 20 contrae neumonía. Uno de cada mil se complica con encefalitis y dos de cada mil, mueren. El sarampión no es inofensivo: mata a 200,000 personas al año en todo el mundo.

Con estas cifras en mente, ¿no crees que es necesario proteger a los niños? La mejor forma de prevenir que el sarampión se convierta en una enfermedad ‘de moda’ es a través de la vacunación.

Los bebés recién nacidos están protegidos contra el sarampión hasta los 6 meses gracias a la inmunidad que reciben de sus madres (la vacuna se puede dar si existe una epidemia). En la mayoría de los casos, la vacuna para el sarampión forma parte de la vacuna conocida como MMR que inmuniza contra el sarampión, la rubeola y las paperas o la MMRV que inmuniza contra el sarampión, la rubéola, las paperas y la varicela, la cual se administra entre los 12 y los 15 meses de edad y luego, entre los 4 y 6 años de edad.

Si tienes dudas acerca de cuándo y por qué debes vacunar a tus pequeños, consulta con tu médico. Recuerda que las vacunas, si bien tienen un pequeño riesgo de darles algunas reacciones, tienen muchos más beneficios que las consecuencias que puede traer una enfermedad grave como el sarampión. Tanto la Organización Mundial de la Salud, como la Academia Americana de Pediatría, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades y muchas otras organizaciones médicas a nivel internacional recomiendan la vacunación para proteger a los niños.

Infórmate y actúa para proteger la salud de los niños, tanto los tuyos como los de los demás.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 31 de octubre de 2011

Si el bebé presenta alguno de estos síntomas, busca ayuda de inmediato. Es una emergencia médica.

Cuando el bebé se enferma, los padres, sobre todo los primerizos, se angustian y se preocupan. Y es comprensible porque solamente con el tiempo y la experiencia empezarán a diferenciar cuando se trata de algo leve o síntomas que indican un problema más serio. ¿Qué hacer si los labios del bebé toman una coloración azul o vomita una bilis de color verde? Hay situaciones en que la respuesta es sólo una: buscar ayuda profesional inmediatamente. Aquí encontrarás algunos síntomas que indican que se trata de una emergencia médica.

Alina todavía recuerda la noche en que tuvo que llevar corriendo a su bebé de dos meses a la sala de emergencias con una fiebre de 101º F (38.3º C) que no bajaba con nada, su temor a que algo grave le pasara, y las horas de espera hasta tener los resultados del laboratorio. Por suerte se trataba de una infección de la garganta y después de quedarse unas horas en observación, mamá y bebé pudieron regresar a casa. Alina hizo lo correcto. ¿Hubieras reaccionado de la misma forma?

Los padres o las personas al cuidado de un bebé deben buscar ayuda médica de inmediato si el bebé desarrolla cualquiera de los siguientes síntomas:

Labios que toman una coloración azul o violácea (violeta). Además de los labios azules, está coloración también puede extenderse a la lengua, a las membranas mucosas de la boca y a la base de las uñas. Significa que el bebé no está recibiendo suficiente oxígeno y se conoce como cianosis. La cianosis indica que hay menos cantidad de oxígeno en el torrente sanguíneo debido a problemas en los pulmones o en el corazón. Hay que llevar al bebé de inmediato a la sala de emergencias para que lo evalúe un doctor.

Dificultad para respirar. Los catarros y las infecciones respiratorias pueden provocar congestión nasal y en las vías respiratorias, y es normal que se le dificulte respirar un poco. Pero hay otras condiciones, como la bronquitis o la neumonía que pueden empeorar la respiración todavía más. Los síntomas que debes buscar son: cuando el bebé parece tener dificultad para respirar y no se mejora, los labios y la zona alrededor de la boca podrían tomar un tono azulado, podría haber hundimiento en la piel entre las costillas al inhalar, podría tener más sueño de lo habitual, tener un sonido áspero o raro al respirar y/o cuando las aperturas de la nariz se abren como tratado de buscar más aire. En estos casos, llama al médico de inmediato. Si es tarde en la noche y/o no puedes comunicarte, lleva al bebé a la sala de emergencias más cercana.

Un recién nacido con temperatura de 100.4º F (38º C) o más. Si tu bebé tiene menos de tres meses y desarrolla fiebre, debes llamar a tu pediatra. No te angusties, una fiebre puede deberse a varias razones, desde un simple catarro a algo más serio como una meningitis. Es necesario que le tomes la temperatura por el recto para que sea más exacta. Pero, siempre que un recién nacido tiene fiebre debes consultar con su doctor. Si excede esa temperatura, probablemente te recomendará que lo lleves al hospital para que lo examinen y le hagan los exámenes necesarios para determinar la causa de la fiebre.

Ictericia (color amarillento de la piel) que va en aumento en lugar de disminuir. Algunos bebés nacen con un tono amarillento en la piel, esta condición se denomina ictericia. La ictericia debe a un exceso de bilirrubina acumulado en el organismo que el hígado del recién nacido no puede procesar bien. La bilirrubina es una sustancia química que contiene la hemoglobina, que a su vez transporta el oxígeno en los glóbulos rojos. Cuando estos glóbulos rojos van desapareciendo del sistema circulatorio (se van degradando), el cuerpo genera otros nuevos para sustituirlos y el hígado se encarga de procesar y eliminar los glóbulos rojos (y la hemoglobina) deteriorados. Si el hígado del recién nacido no está funcionando a capacidad, la bilirrubina se acumula y produce la ictericia. Al pasar los días y a medida que el hígado empieza a funcionar normalmente, la piel del bebé va adquiriendo una coloración normal. Si por el contrario, la piel de tu bebé se pone más amarilla, significa que el nivel de la bilirrubina ha aumentado, lo cual puede ser peligroso. 

Si sube excesivamente, puede provocar convulsiones y daños permanentes al cerebro. Comunícate de inmediato con el pediatra si esto sucede. Por lo general, te aconsejará que alimentes al bebé con más frecuencia, para estimular la eliminación de la bilirrubina a través de las heces fecales. Si el nivel de la bilirrubina es muy alto, el bebé podría recibir fototerapia con rayos ultravioleta para acelerar su descomposición y/o podría ser necesario reemplazar la sangre del bebé con plasma fresco en casos muy severos.

El bebé vomita bilis de color verdoso. Los bebés vomitan pequeñas cantidades y es normal. Pueden vomitar cuando expulsan gases, cuando se han llenado mucho, porque tosen o lloran excesivamente o porque un virus les ha afectado el estómago. Pero debes tener cuidado cuando notes un vómito de color verdoso o con sangre o que se parezca al sedimento (borra o cuncho) del café. Si es de color verdoso, se trata de bilis e indica que los intestinos están bloqueados y hay que actuar de inmediato. Si el vómito se parece al sedimento del café puede ser un aviso de sangrado interno. 

Llama al pediatra inmediatamente o dirígete al hospital más cercano. También debes buscar ayuda si el bebé vomita después de recibir un golpe en la cabeza ya que es señal de una conmoción cerebral y hay que evaluarlo lo más rápidamente posible. Ten en cuenta que un doctor debe revisar al bebé si recibe cualquier tipo de golpe o lesión en la cabeza, con o sin vómito. No lo olvides.

El bebé muestra señales de deshidratación. Si se muestra aletargado, con los ojos hundidos, llora pero no tiene lágrimas o no tiene saliva en la boca, es probable que se encuentre deshidratado. Pero la señal definitiva es que no orine lo suficiente. Los recién nacidos deben mojar al menos un pañal al día durante los primeros seis días de vida, y de ahí en adelante deben ir aumentando a unos seis pañales al día, por lo menos. Llama al pediatra que quizá te recomiende que le des a beber líquidos con electrolitos (minerales). No le des agua al bebé porque ésta puede reducir el nivel de sodio (sal) en el organismo y provocarle convulsiones.

Poco a poco irás aprendiendo a reconocer lo que es normal o y lo que no lo es y te volverás toda una experta en el cuidado de tu bebé. Tu misión es protegerlo y mantenerlo saludable, así que ante cualquier duda o cualquier manifestación que no es habitual, sigue tu intuición, no pierdas tiempo y llama al pediatra cuanto antes.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 9 de octubre de 2011

Una enfermedad mortal que puede evitarse: la rabia

Cada año, 55 mil personas mueren por esta enfermedad. En el día de la rabia, que se conmemora el 28 de septiembre, VidaySalud.com se suma a la campaña para evitar su transmisión a través de los animales, ya sean salvajes, de granja, el ganado o hasta las mismas mascotas. Es importante que sepas qué hacer en caso de que te contagies por una mordida o un rasguño de un animal enfermo.

Parece increíble, pero diariamente una persona muere de rabia cada 10 minutos. Esa es la cifra que ha calculado la Alianza para el Control de la Rabia y el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos. Sin embargo, esta enfermedad podría evitarse y la gran cantidad de víctimas que anualmente fallecen, unas 55 mil, podría ser mucho menor.

Para combatirla, el 28 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Rabia y en todo el mundo se desarrollan actividades para evitar que esta enfermedad se siga expandiendo. Aquí  nos sumamos a esta iniciativa y te contamos más detalles sobre esta condición, para que puedas disfrutar de tus mascotas y del contacto con los animales sin peligro.

La rabia es una enfermedad provocada por un virus que afecta el cerebro y el sistema nervioso, que se transmite de los animales a las personas. Cualquier mamífero puede tener rabia (no así las aves, peces, reptiles o anfibios). Pueden ser animales salvajes (como mapaches, zorrillos, murciélagos y zorros), animales de granja, ganado y también las mascotas.

Tu perro o ese gato que tanto quieres y cuidas, pueden contraer rabia al pelearse con algún otro animal en la calle o incluso al ser mordidos por murciélagos sin que te des cuenta. El contagio se produce a través de la saliva infectada que penetra al cuerpo del animal sano a través de una mordedura o un corte en la piel. Los conejos, ardillas, ratas, ratones y las mascotas pequeñas como cobayas (conejillos de Indias, cuyes) y hamsters rara vez contraen rabia.

Los perros, gatos y hurones infectados con rabia pueden presentar una variedad de síntomas, como ansiedad, agresión, babeo excesivo, dificultad para tragar, tambaleo y convulsiones. Además, los perros, gatos, caballos, ganado, ovejas y cabras que padecen de rabia pueden desarrollar depresión, pueden mutilarse (herirse) a sí mismos y demostrar sensibilidad a la luz. 

Por su parte, los animales salvajes rabiosos pueden tener un comportamiento atípico. Por ejemplo, un animal que normalmente es activo durante la noche se puede ver caminando desorientado durante las horas del día.

Si un animal enfermo muerde a una persona, ésta también puede contagiarse. ¿Cuáles son los síntomas? La enfermedad se manifiesta, inicialmente, con fiebre, dolor de cabeza y fatiga durante varios días. También se puede sentir un hormigueo o picazón en la zona de la herida, y luego las personas pueden desarrollar ansiedad, confusión, insomnio, delirios, alucinaciones y parálisis.

Una vez que los síntomas clínicos comienzan, la enfermedad suele desarrollarse tan rápido que llega a ser mortal en apenas una semana. En general, las personas mueren por insuficiencia respiratoria en menos de 10 días. Y la mayoría de las muertes por rabia se producen en los niños.

Por eso es importante, en lo posible, actuar inmediatamente luego de recibir una mordida de un animal que pueda estar infectado. Si esto te ocurre, no te angusties pero tampoco te descuides. Limpia bien la herida con agua y jabón, durante 10 minutos por lo menos. Trata de obtener información sobre el perro o el animal que te ha atacado (raza, color, tamaño, nombre del dueño, donde vive el perro, donde estaba el perro cuando te mordió y todo lo que puedas) y acude a algún centro de salud para que puedan atenderte. Seguramente te aplicarán una serie de vacunas para prevenir la enfermedad.

¿Qué se puede hacer para evitar la rabia?

Regla vital y esencial: vacuna a tus mascotas al menos una vez por año y sigue las indicaciones del veterinario, de acuerdo al tipo de animal que tengas y a sus hábitos.

No permitas que tu mascota ande suelta sin tu vigilancia.

No te acerques a animales desconocidos. Los animales con rabia pueden ser agresivos y feroces o estar cansados y débiles.

Ten cuidado al acariciar a un perro ajeno. Si el dueño está presente, consúltale si le gusta o no el contacto con extraños. Si no, sé precavido(a), aunque el animal se muestre amistoso.

Si un perro que anda suelto se acerca, quédate quieto(a) e inmóvil hasta que se aleje. Si gritas o corres el perro posiblemente se excite y te siga, y es poco probable que tú puedas desplazarte más rápido que él.

Nunca molestes a un perro cuando está comiendo, durmiendo o con sus cachorritos. Tampoco acaricies a un animal mientras está en un automóvil, detrás de una cerca o amarrado, aun si es un perro conocido, ya que estos animales protegen a las cosas y entornos que consideran suyos.

Nunca dejes a los bebes ni a los niños pequeños solos con un perro, ni siquiera con la mascota de la familia.

No dejes desperdicios o el alimento de tus mascotas en el patio, ya que puede atraer a animales salvajes o perdidos.

Los animales salvajes nunca deben tenerse como mascotas. No solamente puede ser ilegal sino que también una amenaza potencial de rabia para los dueños y para otras personas.

Mantén tu distancia al observar a los animales salvajes, aún cuando se muestren amigables. Un animal con rabia puede actuar mansamente.

Si ves que un animal salvaje actúa de forma extraña, repórtalo a las autoridades de Sanidad o Control de los Animales de la ciudad en que vives.

Si trabajas en una ocupación de alto riesgo o viajas a países con una tasa elevada de rabia, vacúnate.

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domingo, 14 de agosto de 2011

Asma


El asma es una enfermedad pulmonar crónica (a largo plazo) que causa dificultades para respirar y silbidos en el pecho cuando los vías aéreas (respiratorias) se estrechan y se inflaman. La enfermedad varía de ligera a severa. Algunas personas tienen síntomas leves sólo ocasionalmente, mientras que otras tienen síntomas casi constantes con brotes severos que ponen en peligro su vida.
Durante un ataque de asma, las vías respiratorias se inflaman y se estrechan a medida que los músculos que las rodean las oprimen. El paso de aire se bloquea parcial o completamente porque la mucosidad producida por la inflamación satura las vías respiratorias ahora más estrechas. El asma afecta tanto a las vías respiratorias más grandes del pulmón, llamadas bronquios, como a las vías respiratorias más pequeñas, llamadas bronquiolos. El tratamiento consiste en prevenir o detener la inflamación y en relajar los músculos que recubren las vías respiratorias.
No se conoce a ciencia cierta qué causa la inflamación relacionada con el asma, pero se han identificado varios “desencadenantes” en el ambiente. Por ejemplo, los alérgenos, que son sustancias que hacen que el sistema inmunológico reaccione de forma exagerada en algunas personas la pueden desencadenar. Los alérgenos comunes incluyen la caspa y la saliva de los animales, el polen, el moho, los ácaros del polvo, las cucarachas, algunos medicamentos y ciertos alimentos. En los primeros lugares de la lista de desencadenantes del asma también figuran las infecciones virales, como los resfriados y la influenza (el flu), el ejercicio, respirar aire frío y seco, los contaminantes del medio ambiente, como el humo del cigarrillo, el humo de la madera, los vapores de la pintura y de los químicos, los olores fuertes y el estrés emocional. En algunas personas con asma severa, no es posible identificar desencadenantes específicos.
Aunque el asma puede desarrollarse a temprana edad, a menudo antes de los 5 años, sus síntomas pueden comenzar a cualquier edad. La condición tiene un componente genético (heredado) y frecuentemente ataca a personas con antecedentes familiares de alergias. La American Lung Association (Asociación Americana del Pulmón) calcula que 2.5 millones de personas en los Estados Unidos serán diagnosticadas con asma a lo largo de sus vidas. Un tercio de los estadounidenses con síntomas de asma son niños.
Síntomas
Los síntomas del asma incluyen:
  • silbido en el pecho (cuando el aire se expulsa con fuerza)
  • dificultad para respirar
  • opresión en el pecho
  • tos persistente
Para algunas personas con asma, el principal problema es la tos crónica. Para algunas perosnas los síntomas sólo aparecen sólo durante o después del ejercicio. Entre los ataques de asma o brotes de asma, las personas con asma leve o moderado pueden no tener síntomas. Quienes padecen de asma tienden a tener síntomas más severos cuando desarrollan una infección de las vías respiratorias altas, como un resfriado, (gripe) o el flu (influenza).
Además de mucha falta de aire y excesiva opresión en el pecho, los síntomas de un ataque severo de asma pueden incluir:

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miércoles, 10 de agosto de 2011

¿El niño tiene fiebre? ¡No te equivoques con la dosis de acetaminofén!


Si el término acetaminofén no te resulta familiar, seguramente lo reconocerás por su nombre de marca, Tylenol, un medicamento que los padres administran a sus niños para bajarles la fiebre, o aliviarles un dolor o malestar. En la proporción correcta para cada edad es un excelente aliado, pero hay que tener cuidado: en dosis excesiva puede resultar tóxico y dañino, según advierte a los padres y al público en general un reciente comunicado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (conocido como FDA, por sus siglas en inglés).
Cuando Eduardo comenzó a ir a la guardería a los tres añitos, una de las primeras cosas que trajo de vuelta a casa ¡fue un virus!  Su pediatra le recomendó reposo, líquidos y acetaminofén o Tylenol para la fiebre.  Cuando se agotó el que quedaba en el frasco, el papá de Eduardo pensó que no había razón para ir corriendo a comprar uno nuevo a la farmacia cuando en el botiquín tenían un frasco de acetaminofén concentrado que usan cuando se enferma  su bebé de 9 meses. “Le doy a Eduardo una cucharadita más de éste que es para bebitos y así le hace efecto”, pensó. ¡Un grave error!
Según la doctora Sandra Kweder, de la Oficina de Nuevos Medicamentos de la Administración de Medicamentos y Alimentos (o FDA), cuando el acetaminofén que se vende en forma de gotas concentradas (para bebés) se le administra a un niño mayor en una cantidad más elevada (una cucharada, por ejemplo),  puede ocasionar una sobredosis fatal. Desafortunadamente, es un error muy común. Según la doctora Kweder, ése es precisamente el problema más grande con el uso del acetaminofén: darle a los niños, sin querer, la dosis equivocada.
Y bueno, puedes preguntarte, ¿por qué es tan fácil equivocarse con la dosis de acetaminofén o Tylenol? ¿Es que las instrucciones para su uso no vienen bien claras en los envases? Por supuesto que sí, pero analicemos las razones.
En primer lugar, la confusión puede derivarse en parte por la gran variedad de opciones  del mismo producto, que viene en diferentes concentraciones e instrucciones de dosificación para niños en distintas edades de desarrollo.  Son tantas las que hay en el mercado que a veces no se sabe ni cuál escoger. Compruébalo la próxima vez que vayas a la farmacia: echa una ojeada a la cantidad de opciones para el acetaminofén: envases en diversos tamaños, colores, para el día, para la noche, para bebés, para niños de 2-4 y la lista continua.
En segundo lugar, muchas personas no leen las instrucciones completas o se confían pensando que si es un medicamento tan común debe ser totalmente inofensivo.
Pero aún cuando los padres sean extremadamente cautelosos en la administración del acetaminofén, es posible que se produzca una sobredosis si el niño está tomando más de un medicamento que lo contenga como ingrediente activo  (uno para bajar la fiebre, otro para aliviar la tos y el dolor de garganta o para contener la secreción nasal, por ejemplo).  ¿Cómo es posible? Pues porque el acetaminofén se encuentra también en esos medicamentos para el catarro o  para la tos. De hecho, se encuentra en la fórmula o composición de más de 600 medicamentos ya sean recetados o de venta libre.
Entonces, ¿es seguro usar acetaminofén o no?  Si se siguen las instrucciones del envase, el acetaminofén es por lo general seguro y efectivo.  Pero si el niño toma más de lo indicado puede producirle náuseas, vómitos o dolor en el abdomen.
En la actualidad, la FDA está revisando las recomendaciones para unificar la dosificación y la potencia del medicamento (hoy día existen 7 potencias en el mercado), así como para establecer estándares más precisos para las unidades de medida del envase (vienen lo mismo en mililitros, que en cucharadas que en centímetro cúbicos).
Para darle acetaminofén a tu hijo, sigue los siguientes consejos:
  • Nunca le des más de una medicina que contenga acetaminofén a la vez. Para saber si un medicamento de venta libre (sin receta) lo contiene, busca el nombre acetaminofén (acetaminophen) en donde están los: datos acerca de la medicina (Drug Facts) en la sección en la que se enumeran los ingredientes activos.  Si el medicamento te lo recetó el médico, pregúntale al farmacéutico.
  • Selecciona la medicina de venta libre adecuada para la edad y el peso del niño. La sección del envase que tiene las instrucciones te indica si la medicina es la adecuada para tu hijo y qué cantidad debes darle. Si la dosis para la edad o el peso del niño no aparece en el envase o no tienes claro cuánto debes darle, es mejor que consultes con el farmacéutico o con el pediatra.
  • Nunca le des más cantidad de la indicada. Si la medicina no es suficiente para bajar la fiebre o aliviar al dolor, llama al médico para que te indique qué hacer.
  • Si la medicina viene en líquido, usa el medidor que viene con el frasco. Nunca uses una cuchara de mesa común.
  • Mantén un registro diario de la cantidad de medicamento que toma el niño y a qué hora se la das para que todos los que están al cuidado del niño sepan exactamente cuándo se le administró la última dosis y no le den otra por accidente.
  • Si te saltas una dosis, no le des el doble en la siguiente para compensar la que perdió. Sigue el horario ya establecido.
  • Si el niño ingiere accidentalmente demasiado acetaminofén, busca ayuda médica de inmediato, aunque el niño no se sienta mal.  Llama a emergencia o llévalo rápidamente a un hospital o centro de atención de la salud. Algunos de los síntomas de sobredosis de este medicamento son: náuseas, vómitos, falta de apetito, sudoración, cansancio, moretones, dolor en la parte superior derecha del abdomen, coloración amarillenta de los ojos y la piel, o malestares como si tuviera una gripe.
Ten mucho cuidado con la administración del acetaminofén o de cualquier otro medicamento que le des a tu hijo, y en especial, si debe tomar varios a la vez. Si tienes dudas, llama al pediatra o consulta con el farmacéutico.  Y recuerda de mantener los medicamentos de cualquier tipo fuera del alcance de los niños para evitar accidentes. Prevenir es siempre mejor que tener que lamentar.

Tomado de Vida y Salud

martes, 28 de junio de 2011

¿Qué señales o síntomas indican que debes buscar atención médica para tu bebé?


Todos esperamos que nuestros hijos no se enfermen, pero a menudo la enfermedad es difícil de evitar. No tienes que preocuparte por una gripe común o gripe estomacal leve, pero asegúrate que tu niño tome suficientes líquidos y descanse. Es importante prestar atención a los cambios en el comportamiento de tu bebé o en su aspecto con el fin de detectar una enfermedad más severa.
Comunícate con su médico si tu hijo:
  • Tiene fiebre de:
    • 100,4° F (38° C) o más (para los bebés de dos meses y menores). Llama a su médico, incluso si tu bebé se ve bien.
    • 101° F (38,3° C) o más (para los bebés de tres meses de edad hasta los 6 meses de edad). Llama a su médico, incluso si tu bebé se ve bien.
    • 102° F (38,8° C) a 102,9° F (39,4° C) (para los bebés de seis meses o más). Observa su comportamiento. Llama a su médico si la fiebre aumenta o persiste por más de dos días.
    • 103° F (39,4°C) o más (para los bebés de seis meses o más). Llama a su médico, incluso si tu bebé no parece estar enfermo.
  • Llora más o si el patrón normal de su llanto cambia cuando lo levantas.
  • Tiene vómitos o diarrea constante.
  • Tiene dificultad para respirar. Hace un ruido sibilante o chillón al respirar. En los recién nacidos, este sonido acompañado de retracciones notables en el pecho o un color azul pálido en la piel son razones para buscar atención médica inmediata.
  • Tiene una o más convulsiones.
  • No responde (está inconsciente) o demuestra flaccidez o debilidad.
Antes de llamar al médico, asegúrate de hacer una lista de lo siguiente para ayudarlo a diagnosticar correctamente a tu hijo:
  • Los síntomas de tu bebé.
  • Su historial médico.
  • Cualquier cambio en la cantidad de comida que tu bebé haya consumido.
  • Su temperatura actual y si ha tenido fiebre.
  • Los medicamentos (recetados, de venta libre, remedios caseros o naturales) que le hayas dado a tu bebé en las últimas 24-48 horas.
Es importante que mantenga la calma cuando tu bebé no se siente bien. Recuerda que el estar enfermo ya es una situación estresante para tu angelito. Ten en cuenta que no siempre hay una solución rápida y fácil para aliviarlo. Recomendamos que llames a su pediatra primero, ya que está familiarizado con tu bebé y con su historia médica. Pero si no te puedes comunicar con su médico y empeoran los síntomas de tu bebé, llévalo a la sala de emergencias (urgencias) más cercana.

Tomado de Vida y Salud

martes, 31 de mayo de 2011

Otitis y obesidad infantil: ¿qué tiene que ver lo uno con lo otro?


¿Sabías que el oído puede relacionarse con el olfato y el gusto? Un estudio reciente al respecto encontró que la otitis crónica, que es un problema en los oídos frecuente en los niños, puede causar cambios en el gusto que se asocian con la obesidad infantil. Aquí te contamos más detalles sobre este descubrimiento y cómo puedes prevenir que tus niños tengan otitis crónica.
Muchos bebés y niños pequeños tienen problemas de infecciones en los oídos. En general, la infección afecta el oído medio, justo detrás del tímpano, y se denomina otitis media. Esto hace que unos tubos que tenemos dentro de los oídos, que se llaman trompas de Eustaquio, que son los que nos permiten oír, se tapen con líquido y moco. Esto puede hacer que los niños no escuchen bien, ya que el sonido no puede pasar a través de todo ese líquido.
En general, las infecciones del oído desaparecen solas, pero cuando este problema se repite con frecuencia o se hace permanente se denomina otitis crónica. Una infección crónica y prolongada del oído puede tener síntomas menos severos que una infección aguda y muchas veces puede pasar inadvertida y sin tratamiento por un largo tiempo. Por eso es muy importante que prestes atención luego de que tus niños se hayan curado de una infección en los oídos.
Los síntomas de la otitis pueden darse en forma continua o intermitente, en un oído o en los dos. Entre ellos, por ejemplo, el niño puede tener:
  • Dolor o molestias en el oído.
  • Fiebre.
  • Secreción del oído purulenta o con pus.
  • Hipoacusia o dificultades para escuchar.
Pero ¿qué tiene que ver la otitis con la obesidad infantil?
Teniendo en cuenta que las trompas de Eustaquio llegan hasta la garganta, un grupo de investigadores de Corea realizó un estudio en busca de determinar si existe alguna relación entre la obesidad y la otitis crónica supurativa (que es una frase que los médicos emplean cuando una inflamación en el oído medio no desaparece). Así, encontraron que los niños que sufrían estas infecciones del oído tenían menor capacidad de detectar el gusto en la parte delantera de la lengua en particular, que es la que permite detectar los sabores dulces y salados. Lo mismo ocurría con los sabores ácidos y amargos, aunque en menor medida.
Estos niños, además, tendían a tener mayor peso que los que no tenían infección auditiva (o infección del oído). Por eso, se cree que esa disminución en el sentido del gusto puede hacer que los niños necesiten agregar más azúcar y más sal a sus comidas, así como a consumir más alimentos para sentir el sabor, lo que incrementa sus posibilidades de ser obesos.
De todos modos, los especialistas advierten que estos hallazgos son una referencia que pueden ayudar a combatir la obesidad infantil pero no significa que una cosa sea causa de la otra. Por el contrario, existen varios factores que pueden promover la obesidad infantil, muchas veces relacionados con las costumbres, el modo en que se alimentan y la cantidad de ejercicio que hacen. Por eso, hacen falta más estudios para determinar si la otitis crónica del oído medio realmente afecta a la obesidad. De ser así, este sería otro motivo para combatir esta enfermedad auditiva.
Mientras tanto, para prevenir el desarrollo de una infección crónica en el oído medio y las complicaciones que de por sí causa, es importante que el niño cuente con un tratamiento oportuno y apropiado. Por eso, no te olvides de llevarlo a controles con el médico después del tratamiento de una infección aguda del oído, para verificar que esté completamente curado.
Recuerda que la infección aguda del oído es la que se va sola y dura poco tiempo, que da síntomas más fuertes. La crónica, en cambio, es la que se extiende y tiene síntomas más leves, tanto que, incluso, muchas veces puede pasar desapercibida.
Con un tratamiento a tiempo puedes ayudar a que tus niños no sufran complicaciones posteriores y puedan seguir disfrutando no sólo de una buena audición (que oigan bien) sino también de sus comidas favoritas.
Tomado de Vida y Salud

sábado, 30 de abril de 2011

¿Tienes un botiquín de primeros auxilios a tu alcance?


Si no lo tienes, es hora de que compres o hagas uno, o mejor dos. Es importante tener un pequeño botiquín de emergencia a tu alcance para heridas menores en casa y otro para viajes. Aquí te contamos más acerca de los botiquines de emergencia o “equipo” de primeros auxilios.
Si tienes hijos/as sabrás que en cualquier momento pueden llegar con una raspada, o una cortada producto de alguna caída al estar jugando en el parque, por ejemplo. Incluso tú, o alguien en la cocina puede quemarse superficialmente o si la familia entera se va de paseo, puede que se presenten situaciones en las que un botiquín de emergencia puede resultarte bastante útil.
Por lo general, puedes comprar los que venden en la Cruz Roja de tu país o también se pueden conseguir en las farmacias. Hay algunos que están muy completos. Si no los encuentras ya hechos, también los puedes armar tu mismo/a.
Un botiquín de primeros auxilios puede ser una caja cualquiera en la cual tengas los siguientes artículos:
  • Gazas, de preferencia estériles
  • Vendas de diferentes tipos y tamaños.  Por ejemplo triangular y elástica
  • Algodón
  • Algún desinfectante, que puedes ser agua oxigenada, una solución de iodo como betadine, cremas antisépticas, etc.
  • Curitas
  • Termómetro, especialmente si tienes niños
  • Alguna medicina para el dolor, como acetaminofén, ibuprofén o aspirina
  • Si deseas, otras medicinas para la gripe, la diarrea, una alergia, etc.
Obviamente esto es lo mínimo y puedes agregarle lo que desees.
El botiquín de tu casa debe contener materiales para tratar heridas menores como:
  • cortadas
  • quemaduras leves
  • raspaduras
  • picaduras de insectos
  • heridas con astillas
  • esguinces
Un botiquín de viaje, en cambio, debe incluir algunas otras cosas, ya que quizá si estás lejos de un centro urbano (una ciudad), no sea fácil conseguir algunos medicamentos. Por eso, el botiquín de viaje, además de lo anterior, podría incluir medicinas para mejorar los síntomas de:
  • congestión nasal
  • dolor de garganta
  • fiebre
  • tos
  • diarrea
  • dolor de estómago
  • alergias
La Cruz Roja de Estados Unidos recomienda que tanto el botiquín de casa, como el botiquín de viaje, contengan lo siguiente (podrías chequear con la Cruz Roja de tu país, pero probablemente las recomendaciones sean similares):
  • 25 curitas adhesivas
  • 2 compresas absorbentes
  • 1 cinta adhesiva
  • 5 paquetes de ungüentos o pomadas que contengan antibióticos
  • 5 pañitos antisépticos (se usan para desinfectar heridas)
  • 2 paquetes de aspirina
  • 1 frazada o cobija especial para emergencias (habitualmente viene con el botiquín y es de color plateado, para aislar y conservar la temperatura)
  • Una máscara de oxígeno (con válvula de una sola dirección)
  • 2 pares de guantes de látex grandes
  • 1 compresa fría
  • 2 paquetes de pomada de hidrocortisona
  • tijeras
  • Una venda elástica (vienen enrolladas)
  • Cinta adhesiva
  • 10 gasas esterilizadas de dos tamaños
  • Termómetro oral (sin mercurio y sin vidrio)
  • 2 vendajes triangulares que pueden utilizarse como cabestrillo o compresa
  • Unas pinzas
  • Folleto de instrucciones para primeros auxilios
  • Medicina para la diarrea y para el dolor de estómago
  • Medicamento para la congestión nasal y para las alergias
  • Medicina para bajar la fiebre
  • Medicina para la tos
Asegúrate de que todos en la familia sepan en dónde está el botiquín de emergencia o  primeros auxilios. Un buen lugar para guardarlo es en la cocina, pues es más seco que el baño. Revísalo periódicamente para verificar que los medicamentos no estén vencidos y reemplázalos cuando sea necesario. Es una buena idea que tengas en el botiquín de primeros auxilios los teléfonos de los centros locales para asistencia con envenenamientos, con ambulancias, con asistencia médica a domicilio, los números telefónicos de algunas farmacias, etc.
El botiquín de primeros auxilios o botiquín de emergencia para viajes debe ir en tu automóvil dentro de una bolsa para protegerlo del clima. También es importante si viajas en lancha (bote, barco), que guardes el botiquín en una bolsa impermeable.
Cuando vayas de viaje a lugares que queden lejos de sitios poblados con agua potable, asegúrate de llevar bastantes líquidos y suficiente agua en caso de que alguien sufra de deshidratación.
Con un botiquín de primeros auxilios al alcance de todos, estarás más tranquilo(a) tanto en tu casa como cuando te vas de paseo.
Tomado de Vida y Salud