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miércoles, 10 de agosto de 2011

¿El niño tiene fiebre? ¡No te equivoques con la dosis de acetaminofén!


Si el término acetaminofén no te resulta familiar, seguramente lo reconocerás por su nombre de marca, Tylenol, un medicamento que los padres administran a sus niños para bajarles la fiebre, o aliviarles un dolor o malestar. En la proporción correcta para cada edad es un excelente aliado, pero hay que tener cuidado: en dosis excesiva puede resultar tóxico y dañino, según advierte a los padres y al público en general un reciente comunicado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (conocido como FDA, por sus siglas en inglés).
Cuando Eduardo comenzó a ir a la guardería a los tres añitos, una de las primeras cosas que trajo de vuelta a casa ¡fue un virus!  Su pediatra le recomendó reposo, líquidos y acetaminofén o Tylenol para la fiebre.  Cuando se agotó el que quedaba en el frasco, el papá de Eduardo pensó que no había razón para ir corriendo a comprar uno nuevo a la farmacia cuando en el botiquín tenían un frasco de acetaminofén concentrado que usan cuando se enferma  su bebé de 9 meses. “Le doy a Eduardo una cucharadita más de éste que es para bebitos y así le hace efecto”, pensó. ¡Un grave error!
Según la doctora Sandra Kweder, de la Oficina de Nuevos Medicamentos de la Administración de Medicamentos y Alimentos (o FDA), cuando el acetaminofén que se vende en forma de gotas concentradas (para bebés) se le administra a un niño mayor en una cantidad más elevada (una cucharada, por ejemplo),  puede ocasionar una sobredosis fatal. Desafortunadamente, es un error muy común. Según la doctora Kweder, ése es precisamente el problema más grande con el uso del acetaminofén: darle a los niños, sin querer, la dosis equivocada.
Y bueno, puedes preguntarte, ¿por qué es tan fácil equivocarse con la dosis de acetaminofén o Tylenol? ¿Es que las instrucciones para su uso no vienen bien claras en los envases? Por supuesto que sí, pero analicemos las razones.
En primer lugar, la confusión puede derivarse en parte por la gran variedad de opciones  del mismo producto, que viene en diferentes concentraciones e instrucciones de dosificación para niños en distintas edades de desarrollo.  Son tantas las que hay en el mercado que a veces no se sabe ni cuál escoger. Compruébalo la próxima vez que vayas a la farmacia: echa una ojeada a la cantidad de opciones para el acetaminofén: envases en diversos tamaños, colores, para el día, para la noche, para bebés, para niños de 2-4 y la lista continua.
En segundo lugar, muchas personas no leen las instrucciones completas o se confían pensando que si es un medicamento tan común debe ser totalmente inofensivo.
Pero aún cuando los padres sean extremadamente cautelosos en la administración del acetaminofén, es posible que se produzca una sobredosis si el niño está tomando más de un medicamento que lo contenga como ingrediente activo  (uno para bajar la fiebre, otro para aliviar la tos y el dolor de garganta o para contener la secreción nasal, por ejemplo).  ¿Cómo es posible? Pues porque el acetaminofén se encuentra también en esos medicamentos para el catarro o  para la tos. De hecho, se encuentra en la fórmula o composición de más de 600 medicamentos ya sean recetados o de venta libre.
Entonces, ¿es seguro usar acetaminofén o no?  Si se siguen las instrucciones del envase, el acetaminofén es por lo general seguro y efectivo.  Pero si el niño toma más de lo indicado puede producirle náuseas, vómitos o dolor en el abdomen.
En la actualidad, la FDA está revisando las recomendaciones para unificar la dosificación y la potencia del medicamento (hoy día existen 7 potencias en el mercado), así como para establecer estándares más precisos para las unidades de medida del envase (vienen lo mismo en mililitros, que en cucharadas que en centímetro cúbicos).
Para darle acetaminofén a tu hijo, sigue los siguientes consejos:
  • Nunca le des más de una medicina que contenga acetaminofén a la vez. Para saber si un medicamento de venta libre (sin receta) lo contiene, busca el nombre acetaminofén (acetaminophen) en donde están los: datos acerca de la medicina (Drug Facts) en la sección en la que se enumeran los ingredientes activos.  Si el medicamento te lo recetó el médico, pregúntale al farmacéutico.
  • Selecciona la medicina de venta libre adecuada para la edad y el peso del niño. La sección del envase que tiene las instrucciones te indica si la medicina es la adecuada para tu hijo y qué cantidad debes darle. Si la dosis para la edad o el peso del niño no aparece en el envase o no tienes claro cuánto debes darle, es mejor que consultes con el farmacéutico o con el pediatra.
  • Nunca le des más cantidad de la indicada. Si la medicina no es suficiente para bajar la fiebre o aliviar al dolor, llama al médico para que te indique qué hacer.
  • Si la medicina viene en líquido, usa el medidor que viene con el frasco. Nunca uses una cuchara de mesa común.
  • Mantén un registro diario de la cantidad de medicamento que toma el niño y a qué hora se la das para que todos los que están al cuidado del niño sepan exactamente cuándo se le administró la última dosis y no le den otra por accidente.
  • Si te saltas una dosis, no le des el doble en la siguiente para compensar la que perdió. Sigue el horario ya establecido.
  • Si el niño ingiere accidentalmente demasiado acetaminofén, busca ayuda médica de inmediato, aunque el niño no se sienta mal.  Llama a emergencia o llévalo rápidamente a un hospital o centro de atención de la salud. Algunos de los síntomas de sobredosis de este medicamento son: náuseas, vómitos, falta de apetito, sudoración, cansancio, moretones, dolor en la parte superior derecha del abdomen, coloración amarillenta de los ojos y la piel, o malestares como si tuviera una gripe.
Ten mucho cuidado con la administración del acetaminofén o de cualquier otro medicamento que le des a tu hijo, y en especial, si debe tomar varios a la vez. Si tienes dudas, llama al pediatra o consulta con el farmacéutico.  Y recuerda de mantener los medicamentos de cualquier tipo fuera del alcance de los niños para evitar accidentes. Prevenir es siempre mejor que tener que lamentar.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 30 de abril de 2011

¿Tienes un botiquín de primeros auxilios a tu alcance?


Si no lo tienes, es hora de que compres o hagas uno, o mejor dos. Es importante tener un pequeño botiquín de emergencia a tu alcance para heridas menores en casa y otro para viajes. Aquí te contamos más acerca de los botiquines de emergencia o “equipo” de primeros auxilios.
Si tienes hijos/as sabrás que en cualquier momento pueden llegar con una raspada, o una cortada producto de alguna caída al estar jugando en el parque, por ejemplo. Incluso tú, o alguien en la cocina puede quemarse superficialmente o si la familia entera se va de paseo, puede que se presenten situaciones en las que un botiquín de emergencia puede resultarte bastante útil.
Por lo general, puedes comprar los que venden en la Cruz Roja de tu país o también se pueden conseguir en las farmacias. Hay algunos que están muy completos. Si no los encuentras ya hechos, también los puedes armar tu mismo/a.
Un botiquín de primeros auxilios puede ser una caja cualquiera en la cual tengas los siguientes artículos:
  • Gazas, de preferencia estériles
  • Vendas de diferentes tipos y tamaños.  Por ejemplo triangular y elástica
  • Algodón
  • Algún desinfectante, que puedes ser agua oxigenada, una solución de iodo como betadine, cremas antisépticas, etc.
  • Curitas
  • Termómetro, especialmente si tienes niños
  • Alguna medicina para el dolor, como acetaminofén, ibuprofén o aspirina
  • Si deseas, otras medicinas para la gripe, la diarrea, una alergia, etc.
Obviamente esto es lo mínimo y puedes agregarle lo que desees.
El botiquín de tu casa debe contener materiales para tratar heridas menores como:
  • cortadas
  • quemaduras leves
  • raspaduras
  • picaduras de insectos
  • heridas con astillas
  • esguinces
Un botiquín de viaje, en cambio, debe incluir algunas otras cosas, ya que quizá si estás lejos de un centro urbano (una ciudad), no sea fácil conseguir algunos medicamentos. Por eso, el botiquín de viaje, además de lo anterior, podría incluir medicinas para mejorar los síntomas de:
  • congestión nasal
  • dolor de garganta
  • fiebre
  • tos
  • diarrea
  • dolor de estómago
  • alergias
La Cruz Roja de Estados Unidos recomienda que tanto el botiquín de casa, como el botiquín de viaje, contengan lo siguiente (podrías chequear con la Cruz Roja de tu país, pero probablemente las recomendaciones sean similares):
  • 25 curitas adhesivas
  • 2 compresas absorbentes
  • 1 cinta adhesiva
  • 5 paquetes de ungüentos o pomadas que contengan antibióticos
  • 5 pañitos antisépticos (se usan para desinfectar heridas)
  • 2 paquetes de aspirina
  • 1 frazada o cobija especial para emergencias (habitualmente viene con el botiquín y es de color plateado, para aislar y conservar la temperatura)
  • Una máscara de oxígeno (con válvula de una sola dirección)
  • 2 pares de guantes de látex grandes
  • 1 compresa fría
  • 2 paquetes de pomada de hidrocortisona
  • tijeras
  • Una venda elástica (vienen enrolladas)
  • Cinta adhesiva
  • 10 gasas esterilizadas de dos tamaños
  • Termómetro oral (sin mercurio y sin vidrio)
  • 2 vendajes triangulares que pueden utilizarse como cabestrillo o compresa
  • Unas pinzas
  • Folleto de instrucciones para primeros auxilios
  • Medicina para la diarrea y para el dolor de estómago
  • Medicamento para la congestión nasal y para las alergias
  • Medicina para bajar la fiebre
  • Medicina para la tos
Asegúrate de que todos en la familia sepan en dónde está el botiquín de emergencia o  primeros auxilios. Un buen lugar para guardarlo es en la cocina, pues es más seco que el baño. Revísalo periódicamente para verificar que los medicamentos no estén vencidos y reemplázalos cuando sea necesario. Es una buena idea que tengas en el botiquín de primeros auxilios los teléfonos de los centros locales para asistencia con envenenamientos, con ambulancias, con asistencia médica a domicilio, los números telefónicos de algunas farmacias, etc.
El botiquín de primeros auxilios o botiquín de emergencia para viajes debe ir en tu automóvil dentro de una bolsa para protegerlo del clima. También es importante si viajas en lancha (bote, barco), que guardes el botiquín en una bolsa impermeable.
Cuando vayas de viaje a lugares que queden lejos de sitios poblados con agua potable, asegúrate de llevar bastantes líquidos y suficiente agua en caso de que alguien sufra de deshidratación.
Con un botiquín de primeros auxilios al alcance de todos, estarás más tranquilo(a) tanto en tu casa como cuando te vas de paseo.
Tomado de Vida y Salud