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viernes, 26 de agosto de 2011

¿Dolor o picazón en las orejas? Puede ser una infección del oído


Si uno siente comezón o dolor dentro de la oreja, podría tratarse de una infección del oído externo.  La edición de agosto de “Mayo Clinic Health Letter” trata sobre las infecciones del oído externo y cómo tratarlas o evitarlas.
La infección del oído externo se conoce también como otitis externa y generalmente es producto de una infección bacteriana que invade la capa de piel que recubre el conducto auditivo.  Entre las señales y síntomas de una infección del oído externo podrían estar el sentir comezón en el conducto auditivo, tener una sensación de llenura en el oído y que salga un líquido claro o pus del oído.
Un tratamiento oportuno normalmente erradica la infección y, por lo general, consiste en limpiar de desechos y pus al conducto auditivo externo a fin de que las gotas puedan llegar a la zona infectada.  Según el tipo y gravedad de la infección, normalmente se recetan gotas para los oídos junto a otros tratamientos, como soluciones ácidas para restaurar el ambiente antibacteriano del oído, un antibiótico para combatir a las bacterias, un esteroide para reducir la inflamación o algún antimicótico.
“Mayo Clinic Health Letter” le ofrece las siguientes sugerencias para evitar las infecciones del oído externo:
  • Oídos secos: séquese con cuidado los oídos después de nadar o bañarse, porque el agua que permanece dentro del conducto auditivo puede descomponer el cerumen normal y volver al conducto vulnerable a infecciones bacterianas.
  • Evitar raspones: cuando uno se rasca con el dedo o con un hisopo pueden dañarse los delicados tejidos del conducto auditivo.
  • Evitar irritaciones: proteja los oídos con motas de algodón cuando utilice rociador para el cabello o tinte, pues la reacción a un producto para el cabello o a las joyas puede provocar alergias o afecciones de la piel que, a su vez, promueven irritación.
  • Descanse un poco de los audífonos: no se ponga los audífonos durante un rato para permitir que se sequen los oídos.
No se debe ignorar un dolor o molestia en el oído.  Una de las complicaciones graves de las infecciones del oído externo es presentar una infección fuerte y agresiva que puede diseminarse hacia el cartílago y hueso del cráneo.  Si bien esa complicación es más común entre los ancianos, los diabéticos y quienes tienen debilitado su sistema inmune,  cuando no se trata la infección, ésta puede convertirse en mortal.

Tomado de Vida y Salud

martes, 31 de mayo de 2011

Otitis y obesidad infantil: ¿qué tiene que ver lo uno con lo otro?


¿Sabías que el oído puede relacionarse con el olfato y el gusto? Un estudio reciente al respecto encontró que la otitis crónica, que es un problema en los oídos frecuente en los niños, puede causar cambios en el gusto que se asocian con la obesidad infantil. Aquí te contamos más detalles sobre este descubrimiento y cómo puedes prevenir que tus niños tengan otitis crónica.
Muchos bebés y niños pequeños tienen problemas de infecciones en los oídos. En general, la infección afecta el oído medio, justo detrás del tímpano, y se denomina otitis media. Esto hace que unos tubos que tenemos dentro de los oídos, que se llaman trompas de Eustaquio, que son los que nos permiten oír, se tapen con líquido y moco. Esto puede hacer que los niños no escuchen bien, ya que el sonido no puede pasar a través de todo ese líquido.
En general, las infecciones del oído desaparecen solas, pero cuando este problema se repite con frecuencia o se hace permanente se denomina otitis crónica. Una infección crónica y prolongada del oído puede tener síntomas menos severos que una infección aguda y muchas veces puede pasar inadvertida y sin tratamiento por un largo tiempo. Por eso es muy importante que prestes atención luego de que tus niños se hayan curado de una infección en los oídos.
Los síntomas de la otitis pueden darse en forma continua o intermitente, en un oído o en los dos. Entre ellos, por ejemplo, el niño puede tener:
  • Dolor o molestias en el oído.
  • Fiebre.
  • Secreción del oído purulenta o con pus.
  • Hipoacusia o dificultades para escuchar.
Pero ¿qué tiene que ver la otitis con la obesidad infantil?
Teniendo en cuenta que las trompas de Eustaquio llegan hasta la garganta, un grupo de investigadores de Corea realizó un estudio en busca de determinar si existe alguna relación entre la obesidad y la otitis crónica supurativa (que es una frase que los médicos emplean cuando una inflamación en el oído medio no desaparece). Así, encontraron que los niños que sufrían estas infecciones del oído tenían menor capacidad de detectar el gusto en la parte delantera de la lengua en particular, que es la que permite detectar los sabores dulces y salados. Lo mismo ocurría con los sabores ácidos y amargos, aunque en menor medida.
Estos niños, además, tendían a tener mayor peso que los que no tenían infección auditiva (o infección del oído). Por eso, se cree que esa disminución en el sentido del gusto puede hacer que los niños necesiten agregar más azúcar y más sal a sus comidas, así como a consumir más alimentos para sentir el sabor, lo que incrementa sus posibilidades de ser obesos.
De todos modos, los especialistas advierten que estos hallazgos son una referencia que pueden ayudar a combatir la obesidad infantil pero no significa que una cosa sea causa de la otra. Por el contrario, existen varios factores que pueden promover la obesidad infantil, muchas veces relacionados con las costumbres, el modo en que se alimentan y la cantidad de ejercicio que hacen. Por eso, hacen falta más estudios para determinar si la otitis crónica del oído medio realmente afecta a la obesidad. De ser así, este sería otro motivo para combatir esta enfermedad auditiva.
Mientras tanto, para prevenir el desarrollo de una infección crónica en el oído medio y las complicaciones que de por sí causa, es importante que el niño cuente con un tratamiento oportuno y apropiado. Por eso, no te olvides de llevarlo a controles con el médico después del tratamiento de una infección aguda del oído, para verificar que esté completamente curado.
Recuerda que la infección aguda del oído es la que se va sola y dura poco tiempo, que da síntomas más fuertes. La crónica, en cambio, es la que se extiende y tiene síntomas más leves, tanto que, incluso, muchas veces puede pasar desapercibida.
Con un tratamiento a tiempo puedes ayudar a que tus niños no sufran complicaciones posteriores y puedan seguir disfrutando no sólo de una buena audición (que oigan bien) sino también de sus comidas favoritas.
Tomado de Vida y Salud

domingo, 17 de abril de 2011

¡Bienvenido Bebé!


No todos los bebés nacen rellenitos. La mayoría son flaquitos, tienen la piel arrugadita y la cabeza alargada. Pero de todos modos, el tuyo te parecerá el más perfecto que hayas visto en tu vida. Lee nuestra guía para sacarte de dudas y comprender las grandes transformaciones que tendrá.
La piel
Es tan delicada que podrás verle las venitas. Por eso parecerá rosadito. Notarás que las manos y los pies están azules. Es porque su sistema circulatorio está recién empezando a trabajar y falta bombear sangre a las extremidades. Y está arrugado porque se pasó nueve meses en remojo.
Los genitales
Estarán hinchados, como también los pezones, tanto en los varones como en las hembritas. Esto se debe a la presencia de las hormonas de la mamá y a la acumulación de líquido a lo largo de los nueve meses. Pero tanto los genitales como los pezones volverán a su aspecto normal en unas seis semanas.
Los pies
Te fascinarán por lo pequeñitos que son. No te preocupes si te parece que están torcidos hacia adentro. Eso se debe a que tu bebé estuvo acurrucado durante nueve meses en el útero. También pensarás que tiene los pies planos. En realidad tienen arco, pero se esconde detrás de capas de grasa. Se vislumbrará mejor a los 2 ó 3 años.
El ombligo
Verle el ombligo te puede desconcertar. No te preocupes, en unas semanas se secará y se le caerá. Podrás ver que tiene un poco de pigmento marrón (café) aunque ya se le haya caído. Llama al pediatra solamente si lo notas hinchado, con pus, muy rojo o si le sientes un olor fuerte. Si se le moja, sécaselo con cuidado.
El pelo
Muchos bebés nacen sin pelo; otros llegan a este mundo con una melena envidiable. La mayoría de las veces, los recién nacidos perderán ese pelo y el nuevo cabello que les sale puede ser distinto tanto en color como en textura.
Los ojos
El color puede cambiar. Seguramente podrá ver hasta unas 8 a 12 pulgadas (20 a 30 centímetros). Si te apartas a más de un pie, verás que sus ojos deambulan y te da la sensación de que está bizco. No te preocupes. Cuando maduren sus músculos oculares, podrá enfocar con los dos ojos.
La cabeza
Puede que notes que la tiene alargada y cónica. No te preocupes, no le quedará así. Es el resultado de haber atravesado el canal de parto. La cabeza se reconfigurará paulatinamente y retomará su forma natural al cabo de unos días. Los huesos son flexibles y tienen espacios membranosos en la coronilla.
Tomado de Vida y Salud