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viernes, 16 de septiembre de 2011

El riesgo de autismo es mucho mayor entre hermanos

Los investigadores ya sabían que las probabilidades de que un niño tenga autismo aumentan si tienen un hermano mayor que lo padece. Pero ni siquiera ellos sospechaban que la tasa fuera tan alta como la que indica un estudio reciente publicado en la revista “Pediatrics”. Los niños con un hermano mayor que padece de autismo tienen 1 entre 5 posibilidades de que se les diagnostique autismo a los 3 años, una tasa mucho mayor que la estimada anteriormente. Este hallazgo les permite a los padres estar más alertas, detectar los síntomas y empezar a tratar el trastorno lo antes posible.

Lidia es una niña preciosa de 10 años a quien se le detectó el trastorno del espectro autista (TEA) después de cumplir los 2 años. La niña comenzó a perder interés en el juego y en la interacción con los familiares, se le hacía difícil responder a los estímulos externos y poco a poco dejó de hablar. Su pediatra la refirió a un especialista quien le diagnosticó el autismo. En la actualidad Lidia asiste a clases especiales y ha mejorado extraordinariamente su capacidad del habla y sus relaciones sociales, especialmente con la ayuda de sus padres que se han dedicado en cuerpo y alma a ayudar a su hija.

Ahora que esperan la llegada de un hermano, le han preguntado tanto al obstetra como al pediatra su hija si el bebé que está por llegar tiene riesgo de tener autismo. Los padres de la niña deben estar preparados: las probabilidades del bebé de tener autismo son del 18.7 % (1 en 5) de sufrirlo también. Ésta es una cifra considerablemente superior a la calculada anteriormente que situaba las probabilidades de un niño con un hermano autista de sufrir la misma enfermedad entre un 3 y un 10%. Y el riesgo es todavía más alto para los niños con más de un hermano autista.

Para el estudio, un equipo del Baby Siblings Research Consortium (Consorcio de Investigación sobre Hermanos Menores), una red internacional que estudia las señales más tempranas de los trastornos del espectro autista (TEA) en bebés con un hermano autista, dio seguimiento a 664 hermanos menores de niños autistas durante unos 8 meses, hasta que los niños cumplieron los 3 años de edad. Durante esos 8 meses de observación, los investigadores evaluaron a los niños en varias oportunidades y encontraron que 132 niños (103 varones y 29 niñas), cumplían con los criterios para un diagnóstico de TEA al llegar a los 3 años de edad. Alrededor de un 41% se diagnosticó con autismo, mientras que el 59% restante se diagnosticó con una forma más leve de autismo.

En términos de sexo, un 26% de los hermanos varones de los niños autistas sufrieron también de autismo, frente a un 10% de las hermanas (hay que tener en cuenta que el autismo es más frecuente en los varones que en las niñas).

En cuanto al número de hermanos con TEA, alrededor del 32% de los niños con varios hermanos mayores autistas también recibieron un diagnóstico de autismo, frente a un 13.5 % de los niños con un solo hermano mayor afectado.

Los investigadores están conscientes de que los padres con frecuencia le preguntan a los doctores sobre sus probabilidades de tener otro hijo autista. Esta investigación ofrece más información, pero las estadísticas no reflejan el riesgo personal o particular de cada caso, ni tampoco pueden predecir qué grado de autismo tendrá el hermano de otros niños ya afectados.

Sin embargo, los estimados sí pueden ayudar a los pediatras y a los padres a vigilar a los hermanos menores con más cuidado lo que repercutiría en el éxito del tratamiento y la calidad de vida futura del niño. Mientras más pronto se establezca el diagnóstico, los niños empiezan a recibir terapias de ayuda con el lenguaje y las habilidades sociales más rápidamente también.

¿Hay alguien en la familia con un niño autista? Puede ser una amiga o una compañera de trabajo quien lo tenga. Si tienen un hermano o hermana pequeña o están considerando buscar un hermanito, con mucho tacto coméntales sobre lo que has leído para que estén informados. Te recuerdo que en Vida y Salud hemos desarrollado varios temas sobre el autismo, sus señales y su tratamiento que encontrarás con facilidad si haces una búsqueda dentro del sitio.

Háblales también sobre esos temas que pueden ayudarles a manejar sus temores y preocupaciones. La información es un arma valiosa en todos los aspectos de la vida y la salud no es la excepción. Compártela con otros, sobre todo cuando esa información puede beneficiar la calidad de vida de un niño y de familia.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 23 de julio de 2011

¿Quieres ser una buena niñera?


Si durante este verano quieres estrenarte como niñera para empezar a ganar tu propio dinero y tener un poco más de independencia. ¿Estás preparada para cambiar pañales, calentar biberones, curar raspones y calmar llantos? Antes de entrar por la puerta de tu nuevo trabajo, estos consejos te ayudarán a que no parezcas una principiante y para que pronto te conviertas en la mejor niñera del barrio.
Quizá tus primeros intentos como niñera hayan sido cuidando a tus hermanos menores, a tus primos y/o a algunos vecinos. Probablemente te gusta hacerlo, te diviertes jugando, los niños te hacen caso, eres creativa e ingeniosa y te gusta mimarlos. Y por eso piensas que sería un trabajo ideal para este verano.
Sin lugar a dudas una parte importante de ser niñera es disfrutarlo. Pero cuando es tu trabajo, significa que tienes que asumir una responsabilidad tanto durante los momentos divertidos, como durante los que no son tan divertidos. Por ejemplo… ¿sabes qué hacer si uno de los niños se golpea la cabeza?, ¿o a dónde llamar cuando se quema algo en la cocina?
Tu trabajo no es sólo divertirlos o acompañarlos para que no estén solos, sino también cuidarlos para que no se lastimen y encargarte de que estén seguros todo el tiempo. Eso es fácil de lograr si llegas preparada. Por eso en Vida y Salud te damos estos consejos para que pronto seas la mejor niñera del barrio.
Conoce a los niños
Después de preguntar “¿cómo te llamas y cuántos años tienes?” (si el niño ya puede hablar), es importante que les preguntes a los padres lo siguiente acerca de la salud de los niños. Así te evitarás sorpresas más adelante:
  • ¿Tienen alguna enfermedad que debas conocer?
  • ¿Pueden comer de todo?
  • ¿Son alérgicos a algo? Por ejemplo, algunos niños son alérgicos a las picaduras de insectos, como las abejas.
  • ¿Tienen asma o epilepsia?
  • ¿Están tomando medicinas? ¿Cuáles, a qué hora y en qué dosis?
  • ¿Tienen algún impedimento físico?
Recorrido por la casa
Antes de quedarte a solas con los niños, pide que recorran la casa contigo para que te familiarices con ella y sepas en dónde se encuentran las cosas que puedes necesitar en caso de emergencia (o de cualquier berrinche). Por ejemplo, pregunta dónde está…
  • El botiquín – en caso de un golpe o una cortada (cualquier cosa es posible)
  • La comida – en caso de que te hagan un berrinche por hambre, o simplemente tenga hambre
  • Los pañales y la ropa – en caso de cualquier accidente oloroso y engorroso
  • Las llaves – nunca sabes cuándo necesitarás salir por una bolsa de pañales
  • El teléfono – para llamadas de emergencia
  • El extinguidor y la alarma de incendios
Prepárate para una emergencia

Lea el artículo completo en Vida y Salud

sábado, 21 de mayo de 2011

¿Debo ponerle aretes a mi bebita?


Quiero ponerle aretes a mi beba de 1 mes. ¿Dónde debo llevarla para hacerle los agujeros y cómo debo cuidarle las orejas después?
La Academia Americana de Pediatría recomienda que se espere a que su nena esté lo suficientemente madura para que pueda entender que se le están perforando las orejitas, para que se pueda cuidar y que el riesgo de infección sea menor. Si no quizá valga la pena esperar a que cumpla 2 ó 3 meses. De esta forma habrá recibido sus primeras vacunas y su sistema de defensas estará mejor preparado.
Definitivamente lo mejor es hacerlo en la oficina de su pediatra, y no en un sitio en donde el riesgo de infección sea mayor, o de que incluso exista el riesgo de que le vayan a transmitir hepatitis o alguna otra enfermedad. Dicho esto, el riesgo de infección siempre existe porque las nenitas tienden a tocarse los oídos. Para evitarlo, va a ser importante que la técnica sea la adecuada, que tenga ciertos cuidados en casa y que seleccione los aretes correctos.
Con respecto a los aretes, es mejor que seleccione los de oro o acero. Estos compuestos tienden a causar menos alergias que el níquel, por ejemplo, lo que disminuye el riesgo de que les dé picazón, ya que si eso ocurre se van a rascar, lo que aumenta la posibilidad de infección. Sin embargo, algunas personas son alérgicas al oro. Por cierto, si nota enrojecimiento, erupción o inflamación, es importante que consulte a su médico de inmediato. En muchas ocasiones es necesario quitarle los aretes por un tiempo.
Otra precaución que hay que tener al seleccionar los aretes es que no sean del tipo que la nena se pueda quitar sola, que se los pueda meter a la boca y se pueda ahogar.
En cuanto a los cuidados, debe seguir las indicaciones de su médico, que podrían incluir la limpieza frecuente con alcohol o agua oxigenada de los aretitos y los agujeritos hasta que sanen y también se termine la picazón.
Tomado de Vida y Salud

viernes, 22 de abril de 2011

Los bebés y los insectos – ¿debes ponerle repelente de insectos a tu bebé?


Es divertido jugar afuera pero las picaduras de los insectos no son tan divertidas. Veamos lo que puedes hacer para proteger a tu angelito de las picaduras de insectos y qué es lo que no debes hacer si aún así tu bebé tiene la mala suerte de ser picado.
La mayoría de los repelentes de insectos contienen un pesticida que se llama DEET (N, N-dietil-meta-toluamida). Hay mucha controversia sobre si debes o no debes usar DEET en la piel de tu bebé. De hecho, la Academia Americana de Pediatría (APA) no lo recomienda para niños menores de 2 meses de edad. Tu mejor opción es preguntarle a tu pediatra. Aquí hay algunos consejos generales que pueden ayudar:
De acuerdo a los Centros para el Control de Enfermedades (la CDC, por sus siglas en inglés), ya que tu bebé cumpla 2 meses de edad por lo general es seguro utilizar productos que contienen DEET o Picaridín (que es similar al DEET, pero sin olor y menos irritante). Pero si prefieres no usar un repelente a base de DEET, la CDC también recomienda el aceite del eucalipto limón – pero pon atención: no es para niños menores de 3 años. Algunos pediatras también recomiendan los productos a base de la citronela o la aceite de soya (soja). Pero la mayoría de ellos está de acuerdo que los productos a base de DEET tienden a ser los más eficaces.
Una cosa que hay que tener en cuenta es que la concentración de DEET o Picaridín en el producto se relaciona  con la duración de la protección – o sea, cuanto tiempo mantendrá alejados a los insectos. Una dosis más baja no significa menos protección – sólo durará menos. Por ejemplo, un repelente con DEET al 7 por ciento va a mantener lejos a los insectos por aproximadamente 2 horas. En cambio, un repelente con DEET al 20 por ciento va a durar hasta 4 horas. Lo mismo puede decirse del picaridín, que está disponible en dosis entre 5 y 10 por ciento. Ni el DEET ni el picaridín son solubles en el agua, por lo cual el repelente sólo debe ser aplicado una vez al día. Es importante que no lo vuelvas a aplicar. Siempre que sea posible, es preferible aplicar el producto a la ropa de tu bebé, en lugar de en su piel.  Si es que decides aplicárselo en la piel, asegúrate de quitárselo con agua y jabón tan pronto entren a la casa. Si tu bebé está en el interior, es mejor mantener las ventanas y puertas cerradas y evitar el uso de repelentes.
Hay productos que combinan un protector solar y un repelente de insectos.  Cuando se trata de los bebés, es mejor evitarlos. Es mejor usar dos productos separados ya que así puedes aplicarle la protección solar más de una vez al día sin volver a aplicarle el repelente de insectos.
Aquí hay unos consejos para el uso de repelentes de insectos con DEET o Picaridin en tu bebé:
  • Úsalos sólo en las partes expuestas de la piel de tu bebé y, de preferencia, en su ropa. Nunca los apliques debajo de la ropa.
  • Evita aplicarlos en o cerca de los ojos, la boca o las manos de tu bebé.
  • A la hora de aplicárselos a tu bebé pon atención: si tiene una reacción en la piel, lávalo con agua y un jabón suave y llama a su médico.
  • Mientras le aplicas el repelente, quítale el biberón.  Y asegúrate de lavar la ropa u otros artículos que puedan tener repelente para que no se los meta a la boca.
  • Al igual que con los medicamentos y los materiales generales de limpieza del hogar, asegúrate de guardar la botella fuera del alcance de tu bebé.
  • Lava su piel tan pronto posible si se los aplicaste en ella.
Podrías optar por repelentes naturales, pero ten en cuenta que no son tan efectivos y que normalmente es necesario volver a aplicarlos cada 20 minutos.
Otros consejos que te pueden ayudar:
  • A los insectos les encantan las prendas oscuras o con estampados brillantes, o con flores, así que evítalos si es posible. Viste a tu bebé con ropa de color claro que lo cubra lo más posible, pero que no lo sobrecaliente.
  • Evita los jabones perfumados y las lociones perfumadas porque también atraen a los mosquitos y otros insectos.
  • Manténganse alejados de las aguas estancadas, los jardines de flores, los alimentos sin tapas – lugares donde congregan los insectos, especialmente al anochecer y al amanecer.
  • Considera poner un mosquitero sobre el cochecito, la silla o el corralito de tu bebé.
Estos consejos y medidas preventivas deben ayudar a prepararte para pasar un rato agradable al aire libre con tu bebé sin tener que compartirlo con insectos “mordelones”. ¡A divertirse y estar a salvo!
Tomado de Vida y Salud

domingo, 17 de abril de 2011

¡Bienvenido Bebé!


No todos los bebés nacen rellenitos. La mayoría son flaquitos, tienen la piel arrugadita y la cabeza alargada. Pero de todos modos, el tuyo te parecerá el más perfecto que hayas visto en tu vida. Lee nuestra guía para sacarte de dudas y comprender las grandes transformaciones que tendrá.
La piel
Es tan delicada que podrás verle las venitas. Por eso parecerá rosadito. Notarás que las manos y los pies están azules. Es porque su sistema circulatorio está recién empezando a trabajar y falta bombear sangre a las extremidades. Y está arrugado porque se pasó nueve meses en remojo.
Los genitales
Estarán hinchados, como también los pezones, tanto en los varones como en las hembritas. Esto se debe a la presencia de las hormonas de la mamá y a la acumulación de líquido a lo largo de los nueve meses. Pero tanto los genitales como los pezones volverán a su aspecto normal en unas seis semanas.
Los pies
Te fascinarán por lo pequeñitos que son. No te preocupes si te parece que están torcidos hacia adentro. Eso se debe a que tu bebé estuvo acurrucado durante nueve meses en el útero. También pensarás que tiene los pies planos. En realidad tienen arco, pero se esconde detrás de capas de grasa. Se vislumbrará mejor a los 2 ó 3 años.
El ombligo
Verle el ombligo te puede desconcertar. No te preocupes, en unas semanas se secará y se le caerá. Podrás ver que tiene un poco de pigmento marrón (café) aunque ya se le haya caído. Llama al pediatra solamente si lo notas hinchado, con pus, muy rojo o si le sientes un olor fuerte. Si se le moja, sécaselo con cuidado.
El pelo
Muchos bebés nacen sin pelo; otros llegan a este mundo con una melena envidiable. La mayoría de las veces, los recién nacidos perderán ese pelo y el nuevo cabello que les sale puede ser distinto tanto en color como en textura.
Los ojos
El color puede cambiar. Seguramente podrá ver hasta unas 8 a 12 pulgadas (20 a 30 centímetros). Si te apartas a más de un pie, verás que sus ojos deambulan y te da la sensación de que está bizco. No te preocupes. Cuando maduren sus músculos oculares, podrá enfocar con los dos ojos.
La cabeza
Puede que notes que la tiene alargada y cónica. No te preocupes, no le quedará así. Es el resultado de haber atravesado el canal de parto. La cabeza se reconfigurará paulatinamente y retomará su forma natural al cabo de unos días. Los huesos son flexibles y tienen espacios membranosos en la coronilla.
Tomado de Vida y Salud