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sábado, 21 de julio de 2012

Zapatitos de bebé: ¿qué debes tener en cuenta?

Cuando tu bebé empieza a caminar, también empieza a usar esos zapatitos que le regalaron incluso antes de nacer. Pero más allá de que estén a la moda o sean de colores llamativos, elegantes o deportivos, lo importante es que sean zapatos cómodos y seguros para que tu bebé pueda caminar sin tropezones.

Cuando está por nacer tu bebé, recibes regalos que tus seres queridos y tus amigos te dan como un gesto para celebrar la llegada de esa nueva vida, y por supuesto, con el ánimo de colaborar con todos los gastos que se avecinan. Algunas personas regalan pañales, otras la cuna, la ropa y los zapatitos que nunca faltan.

Sin embargo, éstos últimos, es probable que no los uses, pues en realidad, los bebés no necesitan zapatos hasta que empiezan a caminar. Probablemente se los pongas para lucirlos o porque hacen juego con su ropa.

Los zapatitos de bebé sólo cobran sentido cuando pueden ser usados para lo que están hechos: caminar. Esto sucederá al ritmo de cada bebé, pero puede darse entre los 9 y los 12 meses. A los primeros pasos les sigue la práctica y tu bebé dominará el arte de caminar para cuando tenga 14 o 15 meses. Si tu bebé tarda más en caminar, no te preocupes, pues como dije al principio, cada uno tiene su ritmo. Algunos bebés perfectamente sanos llegan a caminar hasta los 16 o 17 meses.

Ya te darás cuenta que tu bebé quiere caminar si empieza a levantarse apoyándose en las mesas, las sillas, tus piernas y todo cuanto encuentra a su paso. También si le sostienes las manitas y haces que caminas con él o ella de seguro dará unos pasitos. Todo esto es parte del entrenamiento hasta que sus piernas estén lo suficientemente fuertes para soportar su peso hasta que pueda caminar sin ayuda. Es entonces cuando tienes que pensar en qué zapatos vas a ponerle para que pueda moverse con libertad, comodidad y seguridad. Porque recuerda que caminar es un proceso, y que en ese proceso, hay tropezones.

Toma nota de estos consejitos a la hora de comprar los zapatos para tu bebé:
  • Cuando tu bebé está aprendiendo a caminar, lo importante es que pueda mover sus piecitos con libertad. Por eso, el material de sus zapatos debe ser liviano. Las suelas ideales son las que tienen textura para que tengan un mejor agarre en caso de que las superficies donde camine sean resbalosas.
  • Es mejor comprarle zapatitos que sean lo suficientemente anchos y largos, para que cuando el pie crezca un poco, le sigan sirviendo. Los deditos no deben tocar el frente del zapato. Si ves que tu bebé se tropieza o se tambalea, es una señal de que está incómodo(a) y no son los zapatos ideales.
  • El material de los zapatos debe permitir la circulación del aire. El cuero y la lona son buenos ejemplos y permiten que los pies se ventilen. ¡Los pies de los bebés sudan mucho!
  • Cómprale zapatos nuevos con frecuencia, pues sus piecitos crecen muy rápido: necesitará estrenar un nuevo par de zapatos cada 2 a 4 meses.
Uno de los pasos más grandes en el desarrollo de tu bebé, es cuando empieza a caminar. Todos en la familia se emocionan, ¡no es para menos! Es la primera etapa hacia la independencia.

Así que prepárate: de agarrarse de las mesas y las sillas para estar de pie, tu bebé pasará a dar pequeños pasos mientras lo sostienes, hasta que un día, el menos pensado, se suelte solito para ir a tus brazos.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 17 de abril de 2011

¡Bienvenido Bebé!


No todos los bebés nacen rellenitos. La mayoría son flaquitos, tienen la piel arrugadita y la cabeza alargada. Pero de todos modos, el tuyo te parecerá el más perfecto que hayas visto en tu vida. Lee nuestra guía para sacarte de dudas y comprender las grandes transformaciones que tendrá.
La piel
Es tan delicada que podrás verle las venitas. Por eso parecerá rosadito. Notarás que las manos y los pies están azules. Es porque su sistema circulatorio está recién empezando a trabajar y falta bombear sangre a las extremidades. Y está arrugado porque se pasó nueve meses en remojo.
Los genitales
Estarán hinchados, como también los pezones, tanto en los varones como en las hembritas. Esto se debe a la presencia de las hormonas de la mamá y a la acumulación de líquido a lo largo de los nueve meses. Pero tanto los genitales como los pezones volverán a su aspecto normal en unas seis semanas.
Los pies
Te fascinarán por lo pequeñitos que son. No te preocupes si te parece que están torcidos hacia adentro. Eso se debe a que tu bebé estuvo acurrucado durante nueve meses en el útero. También pensarás que tiene los pies planos. En realidad tienen arco, pero se esconde detrás de capas de grasa. Se vislumbrará mejor a los 2 ó 3 años.
El ombligo
Verle el ombligo te puede desconcertar. No te preocupes, en unas semanas se secará y se le caerá. Podrás ver que tiene un poco de pigmento marrón (café) aunque ya se le haya caído. Llama al pediatra solamente si lo notas hinchado, con pus, muy rojo o si le sientes un olor fuerte. Si se le moja, sécaselo con cuidado.
El pelo
Muchos bebés nacen sin pelo; otros llegan a este mundo con una melena envidiable. La mayoría de las veces, los recién nacidos perderán ese pelo y el nuevo cabello que les sale puede ser distinto tanto en color como en textura.
Los ojos
El color puede cambiar. Seguramente podrá ver hasta unas 8 a 12 pulgadas (20 a 30 centímetros). Si te apartas a más de un pie, verás que sus ojos deambulan y te da la sensación de que está bizco. No te preocupes. Cuando maduren sus músculos oculares, podrá enfocar con los dos ojos.
La cabeza
Puede que notes que la tiene alargada y cónica. No te preocupes, no le quedará así. Es el resultado de haber atravesado el canal de parto. La cabeza se reconfigurará paulatinamente y retomará su forma natural al cabo de unos días. Los huesos son flexibles y tienen espacios membranosos en la coronilla.
Tomado de Vida y Salud